Matías Roa: Mil millones de millones de disculpas por el horrendo retraso entre estas dos partes, pero por un instante pensamos demasiado en el futuro y dejamos esta parte de lado. Pero ahora ya esta así k... ¡a leer! y k la disfruten.
Paola Prieto: Les he pedido muchas veces perdón y esta vez, no me quedo atrás, pero de verdad tenemos buenas razón de la tardanza, como mi compañero dice, estuvimos pensando demasiado en el futuro del este fic, que nos dejamos llevar con las ideas y nos olvidamos solo un poco de este capitulo, pero de verdad espero nos perdón y disfruten,
Esto es una presentación de Paola Prieto y Matías Roa.
Capitulo 15 – La historia de Harry (Segunda Parte)
Notas del autor: Este capitulo esta dedicado solo a Harry, contiene pequeñas pistas de los próximos capítulos, así como lo que sucedió con los demás personajes. Cada pareja o personaje tendrá su capitulo especial, se enteraran del por que después.
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Introducción: Harry y Ginny se encuentran por fin cara a cara después de todo un año, las cosas han cambiado, ella tiene nuevo novio, y el en cambio jamás le envió cartas, ¿Pero será culpa de Harry en realidad esas cartas perdidas?, ¿Qué fue lo que paso con el chico durante todo ese año, sabremos la verdadera razón de todo su cambio?
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Enero había comenzado bastante helado, Harry se encontraba mirando por la ventana de aquel departamento, había pasado Navidad y Año Nuevo lejos de los que quería, ¿Por qué los Weasley lo habían invitado y después des-invitado de las fiestas?, no lo entendía, ¿Estaría relacionado con Krum?, además desde aquella ultima carta, no había llegado ninguna otra, ¿Por qué?, ¿Habrían decidido todos, el no hablarle?, ¿Sus amigos serían capaz de cambiarlo por el Búlgaro?, pero sobre todas las dudas del chico, ¿Ginny habría dejado de amarlo?
-¡Hey!, tu espejo esta haciendo ruidos raros.-Le anuncio Maite, mientras este saltaba del susto, tenia semanas así, jamás se daba cuenta cuando se le acercaba, un mal habito que había aprendido en México con ka'ansah, después le dio el doble espejo.
-Gracias-Le contesto pero continuo mirando por la ventana, había bastantes parejas en aquel parque.
-¡Harry, contesta!-La voz de Kingsley lo hizo volver a la tierra, se había imaginado con Ginny, caminando por aquel parque tomados de la mano, que se había quedado sin movimiento por algunos minutos, si no fuera por que parpadeaba cada 30 segundos habría jurado que era una escultura.
-¿Qué?-Fue lo único que dijo mientras parecía parpadear bastante como para borrar aquella imagen en su cabeza.
-¡Tengo nuevas noticias!-Le dijo casi de inmediato-Iras a Rumania, para estudiar el comportamiento de los Dragones, te veraz con Charlie Weasley, creo que es el indicado para el trabajo… ¿Estas bien?-Pregunto al notar la tristeza en su rostro cuando dijo "Weasley"
-Sinceramente, no-Le confeso, derramo lagrimas mientras hablaba.
-¿Paso algo en Bulgaria?-Preguntó tenia dudas sobre aquel encuentro, además no había podido hablar con Ginny así que no estaba seguro si se habían visto o no.
Harry no dijo nada, claro que habían pasado muchas cosas, una de ellas el pasas las fiestas lejos de todos, ya que al parecer – o eso decía la carta – no deseaban verlo, - aun que las palabras de Ginny no eran exactamente esas había una clase de rechazo - y por el otro lado, ¿De verdad se había ido con aquellas chicas, habría echo lo que el pensaba, y que para Maite era obvio?, ¿Se habría acostado con ellas?, sentía que no podía ver a Ginny a los ojos de nuevo, había echo un juramento con ella en la escuela, que ahora parecía quemarle por dentro.
---Flash Back---
La chimenea estaba encendida ardiendo todo como podía, Fang se encontraba afuera de la cabaña de Hagrid, justo en la puerta, mientras cierta pareja de enamorados se besaban bastante, apasionados.
Había algunas velas aromáticas por la casa, unos tragos de Whisky de Fuego, pero sobre todo ruidos que provocaban aquellos chicos.
Harry no tenia camisa, y dejaba al descubierto su abdomen, bastante bien formado, mientras Ginny solo llevaba puesto – por la parte de arriba – el sostén, que parecía portar con orgullo pues sin duda esa zona del cuerpo de la chica hacia que Harry se volviera loco.
Ya se había despojado de la blusa minutos atrás, y ahora sentía las calidas manos de Harry sobre su cuerpo, el chico por su parte recorría la sueva piel de su novia, desde su rostro, pasando por su cuello, bajando peligrosamente por sus hombros hasta después tocar sus manos y ahí, entrelazarlas con las suyas, después de ese recorrido volvía a subir pero ahora lo hacia desde sus caderas, cintura, abdomen y justo cuando iba a subir a otra área, la chica lo detuvo un momento.
Hasta ese instante ambos estaban besándose que ponían todo ese sentimiento en las caricias, Ginny por su parte mantenía sus manos ya fuera tocando la espalda del chico, o su cabello. Y cuando sintió las manos de este ir de un lugar a otro, simplemente se estremecía y sentía que su piel parecía temblar casi al compás de sus besos, pero entonces hizo una parada un poco inapropiada – o eso creyó Harry - y eso puso un poco nerviosa a la chica.
-No espera-Le dijo apartándose de, el casi de inmediato mientras se levantaba del suelo y buscaba su blusa.
-¿Qué pasa?-Pregunto Harry desde el suelo justo aun lado de la chimenea.
-Es que…-Se quedo callada unos minutos mientras intentaba darse el valor de confesarle algo a su novio, después de un rato, justo cuando el chico se había levantando del suelo y se había acercado a la pelirroja.-Yo nunca he estado con un chico de esta forma-Le murmuro mientras se mordía el labio y le miraba a los ojos, este se acomodo las gafas y un poco apenado bajo un poco mas la voz.
-Yo tampoco he estado así con una chica-Le dijo a su novia, mientras le tocaba el rostro tiernamente.
Esta sonrío.
-¿En serio?-Pregunto mientras sentía que todo se volvía mas fácil. El chico asistió mientras continuaba tocándole el rostro…-Si quiero estar contigo pero… Es que para mi la primera vez debe especial, y si lo admito, es romántico, la chimenea, las velas... Pero si Hagrid llega…-No termino de hablar por que Harry la callo dulcemente.
-Te entiendo… Para mi no hay nada mas importante que tu, te sientas segura-La chica asistió sonriendo, mientras se abrazaba con su novio, este simplemente la estrecho fuertemente, mientras sentían una paz.
Después de vestirse y guardar todo lo que habían echo, las velas, los tragos, Hagrid volvió, estos se despidieron del guarda bosques. Ya afuera de los límites del bosque y dentro de los pasillos de Hogwarts.
-Ginny-Dijo Harry mientras la tomaba del brazo, esta le devolvió la mirada-Prométeme que dejaras que sea el primero ¿Si?-Le dijo dulcemente.
-Serás el único-Le dijo mientras le tocaba el rostro con la mano libre.
-Sabes lo que eso significa-La chica negó…-Tendrás que ser mi esposa
-Me estas proponiendo matrimonio-Le dijo la chica coquetamente.
-Solo digo que, no te sorprenda que en un futuro seas la Señora Potter...-Se sonrieron y se besaron un minuto, después se abrazaron, y mientras mantenían ese fuerte abrazo la chica volvió a hablar, pero esta vez parecía preocupada.
-Harry, tú-Se quedo callada mientras intentaba encontrar la palabra exacta, ella quería saber si el la esperaría, pero sobre todo si no lo haría con alguien mas. Pues hasta ese momento solo habían hablado de ella. Pero antes de intentar abrir la boca de nuevo el chico le respondió, era como si le hubiera leído el pensamiento.
-...Serás la primera, y la ultima, lo prometo, si tu prometes, que pase lo que pase, jamás me olvidaras.-Le dijo después seriamente.
-..Harry, solo es un tema sexual, no significa que alguno de los dos vaya a morir.-Le corrigió bromeando, ahora el ambiente de la charla había cambiando mientras caminaban de regreso a su sala común.
-..¡Di lo por ti!, ¿Sabes lo que pasaría si tus hermanos o tus padres se enteran de las conversaciones o cosas que hacemos a solas?, no creo que tengan tanta piedad conmigo que con tu hermano, por que yo soy el que esta pervirtiendo a la inocente Ginny.-Le dijo mientras continuaban caminando y provocaba que la pelirroja reirá a grandes carcajadas.
---Fin Flash Back---
-Harry, Harry...-La voz de Kingsley lo volvió de nuevo a la tierra se había quedado callado con la mirada fija mientras recordaba, había roto su promesa. Trago saliva mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas. Fue un alivio que Maite decidiera salir para darle privacidad.-... ¿Harry que sucedió?-Le dijo de nuevo esperando una respuesta.
El chico parpadeo rápidamente y se quito las lagrimas del rostro después ocultando su rostro y mirada a Kingsley le respondió.
-..No quiero hablar de eso por ahora.-Le murmuro seriamente.
-..¡Está bien!...-Contesto el otro mientras cambiada de tema...-Bueno te decía que estarás en Rumania por los Dragones, creo que como parte importante de tu entrenamiento la dominación en esos animales nos ayudaría bastante.
-..Si...-Fue lo único que dijo el chico mientras su mente parecía volver a volar.
Casi una semana después llego por fin a Rumania, Maite parecía bastante entusiasmada con el tema de los Dragones, además como propuesta de año nuevo había decido que no se iría del país hasta no subirse en uno.
Harry por su parte durante todo el viaje estuvo ajeno a la conversación e incluso al lugar, su cuerpo estaba ahí pero su mente no, se sentía basura de solo pensar en aquella promesa que le había echo a Ginny y que ahora había roto sin darse cuenta, eso era lo peor, no recordaba nada. Se sentía frustrado y hasta avergonzado de eso.
-..¡Harry!.-La voz de Charlie Weasley le hizo darse cuenta de que tenia que ocultar sus sentimientos pues desde ese momento en lo único que debía pensar y preocuparse era en los Dragones.
-..Hola, Charlie.-Le murmuro el chico tímidamente mientras se saludaban de mano.
-..Vaya has crecido. En fin... Tú debes de ser...-Le dijo mientras lo miraba detenidamente, después observo a su acompañante.
-..Maite...-Le dijo la chica rápidamente mientras se presentaba ella misma...-Se supone que soy su traductora pero no creo que tengamos problemas contigo...-Después bromeo.
-..Vamos adentro...-Les dijo después de todo habían llegado de noche y el ambiente frió aun parecía gobernar.
-..¿Y que me cuentas?, escuche que estuviste en México, y Brasil.-Le comenzó a sacar platica el pelirrojo después de un rato, Harry le miro e intento ocultar su mirada.
-..Pues si estuve en México aprendiendo que algunas veces la luna tiene mucho que ver con lo potente de los hechizos, y en Brasil pues algunos hechizos bastante útiles que en Hogwarts no enseñan, que no caen mal en los duelos.-Murmuro bromeando, se sentía un poco incomodo el estar cerca de un Weasley.
-..Suena interesante.-Le dijo el hombre, después les mostró donde se quedarían sus invitados, no sin antes advertirles que el entrenamiento comenzaba al día siguiente a primera hora.
Esa misma noche Harry no hablo más, de hecho era como si no estuviera ahí, claro a comparación de Maite que no dejaba de hablar y preguntar sobre los Dragones, Charlie encantado le respondía cada duda que tenia.
A la mañana siguiente lo primero que tubo que hacer Harry, fue hacer contacto amistoso con dichos animales - que no fue nada fácil - le costo bastante hacerlo, tomando en cuenta que en cuanto se le acercaba a uno este le intentaba quemar la ropa, para al final del día el chico tenia las gafas completamente rotas, el cabello algo chamuscado y la ropa estaba echa polvo.
-..Bueno, creo que avanzamos algo, quiero decir, que bueno, no esperabas que a la primera ellos te fueran a querer.-Le decía Charlie, mientras veía el rostro molesto del ojiverde. Mientras Maite y Charlie lo observaban del otro lado. La morena intentaba no reír, pero por mas esfuerzo que hacia no lo lograba, al final soltó una fuerte carcajada.
-..¡Hola!, Charlie…-Dijo una voz femenina del otro lado en donde un grupo de personas parecían darle de comer y bañar a los Dragones, una chica de su edad, muy linda, tenia el cabello un poco ondulado de color castaño oscuro – casi chocolate – grandes ojos azules, y test blanca, casi como la nieve, le sonrío al chico mientras pasaba por un costado con un huevo de Dragón en manos.
-..Hola Jenny.-Le murmuro por instinto ni siquiera la miro, la chica se molesto un poco, y mientras se alejaba de ahí se fue murmurando cosas como "Ni siquiera es tan guapo". Maite del otro lado solo observo la escena bastante cómica, era obvio que el pelirrojo le gustaba a la castaña y no le hacia caso. En serio que los ingleses eran raros.-Será mejor que regresamos a casa y tomes un baño.-Le comento a Harry después de un rato.
Casi tres días de ser iguales y no obtener nada el chico se enfado y opto por otra solución más fácil.
-..¿Estas seguro de esto?-Preguntó Charlie mientras se escondía entre los arbustos junto a Harry y Maite, el ojiverde había dejado un gran pedazo de carne en el suelo mientras admiraba que un Dragón se acercaba a devorarlo.
El plan era mantener ocupado y distraído al animal y entonces en un dos por tres, acercarse a el y por fin lograr montarse en su lomo. Y de esa forma terminar con la primera parte del entrenamiento.
-..¿Que es lo peor que puede pasar?, ¡Que tenga que comprar nuevas gafas!-Le dijo el chico molesto y divertido.
-..No olvides, las cejas y cabello quemado.... ¡Me callare!...-Murmuro Maite del otro lado después al notar el rostro enfurecido de Harry se quedo callada.
-..Bien, toma nota...-Le dijo de repente a la chica mientras se ponía la capa invisible y se acercaba o eso notaban por sus pisadas en el suelo húmedo, - una noche anterior había caído una lluvia muy fuerte que ahora el suelo era muy lodoso y resbaloso – mientras se acercaba el Dragón nunca se dio cuenta pues este devoraba tranquilamente la carnada y entonces en un abrir y cerrar de ojos el chico ya estaba arriba del animal.
Pero este no se movía, continuaba comiendo, sin prestar atención a la carga que tenia en los hombros.
-..Creo que fue mala idea darle de comer tanto ¿no?-Le murmuro Maite a Charlie mientras parecía burlarse de Harry.
-..Vamos, no me hagas quedar mal, vuela.-Le dijo el chico al Dragón pero este solo soltó una clase de humo por la nariz, mientras continuaba comiendo.-..Bien si no lo haces por las buenas lo harás por las malas.-Le murmuro después mientras usaba su varita y hacia elevar la carne, el animal rápidamente siguió con la mirada su comida, y casi dos segundos después ya comenzaba a tomar vuelvo pues Harry había decido arrojar la carne muy lejos de ellos.
-..¿Donde esta?, no lo veo...-Dijo Maite desde el suelo cuando se elevo el Dragón se habían perdido rápidamente entre el cielo azul y el sol que brillaba esa tarde.
Casi 10 minutos después aparecieron de vuelta en el suelo, el chico tenia una amplia sonrisa en los labios, rápidamente le dio una palmada en el lobo al animal y este no le hizo nada, era como si el echo de ofrecerle comida le hubiera gustado.
La siguiente semana no paso nada nuevo, simplemente intento perfeccionar su vuelo con el Dragón, y después de pasar la primera prueba le quedo bastante tiempo libre para pensar en cosas que había dejado aun lado por estar preocupado con el Dragón.
Una noche Harry se había quedado solo en la cabaña de Charlie; había preferido no salir a explorar el lugar, se sentía bastante mal con el simple echo de que su maestro en cuanto a la dominación de Dragones era hermano de Ginny, que prefería pasar la mayor parte del tiempo a solas, además aun intentaba recordar con claridad lo que había pasado aquella noche en Bulgaria.
Todo era confuso, recordaba cuando habían llegado, cuando había decidido tomar un trago para celebrar Navidad, pero después de eso no estaba seguro de que había pasado en realidad, había un gran hueco negro en su memoria y lo peor es que después de ese momento perdido, parecía a ver llegado a la habitación del Hotel donde se hospedaba.
Había cosas que no parecían encajar; pero por su bien era mejor recordarlas lo más rápido posible. Y mientras meditaba e intentaba hacer memoria, escucho un ruido que se le hizo familiar, al parecer una lechuza se había parado justo en la ventana cerca de la cocina, y había dejado una carta.
Este imagino que la correspondencia seria para Charlie, pues era su casa, y lo comprobó casi de inmediato al notar la letra que había en el remitente de dicha carta.
Esa letra era difícil de olvidar aun que el llevaba semanas sin verla de nuevo, por lo menos no en nuevas cartas. Ginny Weasley le había escrito a su hermano, tomo entre sus manos ese papel y mientras decidía verlo o no, sintió una rabia, de seguro Charlie le habría dicho sobre su presencia, por que a el no le enviaba nada, o tal vez esa carta era para el, aun que noto que decía "Charlie", en mayúsculas al frente del sobre.
También noto que no tenía sello o cualquier otra cosa que notara que alguien pudiera abrirla antes que el pelirrojo, así que mirando la hora y calculando que no volvería hasta en 30 minutos, la abrió sin descaro.
Bueno ha pasado un tiempo desde la última carta. ¿Quién crees que saldrá en el próximo numero de una revista de Deportes en Bulgaria?, si yo, debo confesar que todo es gracias a Viktor, resulta que su padre es cronista en una famosa revista de su país, y bueno aun que las preguntas de la entrevista parecían mas personas que profesionales fue estupendo.
Jamás pensé que tuviera admiradores, ni mucho menos que el mayor fan fuera a ser el Señor Krum, el padre de Viktor, eso si es raro, pero creo que intentaba ser amable, ¿no?, eso si, no se parece nada sus padres, pase las Navidades con ellos y créeme cuando digo que fue una de las mejores navidades, no es que no disfrute las fiestas en familia, pero creo que el salir con otras personas me ayuda a entender que no somos tan locos después de todo.
Hablando de salir con otras personas, ¿Quién crees que tiene nuevo novio?, ya se lo que dirás, pero bueno Viktor no es tan mala persona después de todo, ha resultado ser todo un caballero, mas de lo que cualquier otro chico que haya conocido.
Ron esta lo que le sigue de molesto, jamás imagino que quien años atrás salía con Hermione, ahora sea su cuñado, y bueno no podemos hacer bromas con el por que esta de un genio, pero bueno no lo culpo aun intenta encontrar a Joseph – el Noruego que te conté, el que esta obsesionado con Hermione – al parecer aun no sabe nada de el, y es raro, ya que le estuvo enviando mensajes a su oficina y ahora desaparece como si nada.
Papá dice que tal vez se canso de buscar una oportunidad con Hermione, pero Ron no esta muy convencido, aun que a veces creo que busca excusas para poder vivir bajo el mismo techo con Hermione, Mamá no parece muy feliz con el asunto pero no tiene otra opción, dice que no quiere ser responsable de que le pase algo pero, por otra parte los tiene demasiado vigilados. Pobres, supongo que por eso Ron busca tan insistentemente, para poder tener privacidad.
Pero mi aparición en las revistas en Bulgaria no es lo único nuevo, Rita Stekeer, no se cansa de decir una y otra vez que Viktor se la pasa tanto en La Madriguera que posiblemente ya nos casamos en secreto, esta misma tarde antes de terminarte esta carta tuve que desmentir esos rumores. Aun que bueno en parte Papá tiene la culpa de las constantes visitas de Viktor, están planeando un viaje en aeroplano para el verano de este año, parece que a ambos les encanta los aviones.
Además es extraño que pase ahora tanto tiempo con Papá siendo yo su novia, y antes lo único que hacia en casa era halagarme y ganarse a Mamá, pero ya hasta nos ignora, en fin no estoy molesta, ni celosa, pero jamás había tenido un novio que les agradara tanto a nuestros padres.
Bueno solo uno,- lo admito - pero no quiero ni pensar en el, ya sabes el por que. Yo simplemente estoy, contenta, espero que las cosas salgan bien, bueno no me puede ir tan mal si ya me llamaron para el próximo mundial de Quiddith espero puedas asistir, cuando tenga los boletos intentare enviártelos, es lo bueno de ser jugador profesional te dan pases gratis para toda tu familia y eso si, en los mejores asientos.
Hasta la próxima, Ginny.
Harry se encontraba leyendo las ultimas palabras de la carta cuando escucho un ruido proveniente de la parte trasera de la casa, al parecer Charlie acaba de llegar, este rápidamente intento meter la carta en el sobre y la dejo arriba de la mesa de la sala.
Tomo rápidamente un libro y lo abrió a la mitad e intento fingir que leía.
-Wow eso fue estupendo, jamás había volado en la espalda de un Dragón.-Decía Maite mientras se acercaban a la cabaña, Harry escucho como las voces se acercaban y también los pasos de estos, casi medio minuto después se abrió la puerta y entraron a la casa.-Harry no sabes de lo que te perdiste-Le dijo la chica después cuando entro a la casa, tenia una cara de asombro...-Fue mágico …-Decía la chica con mucho entusiasmo, se quedo callada mirando a Charlie quien le devolvió la mirada…-Quiero decir que…. Ya no se, ni lo que digo…-Termino riendo.
-Buenas noches-Dijo la nada Harry, mientras se levantaba e iba a su habitación.
Maite y Charlie se miraron extrañados, la forma en la que el moreno de lentes se había despedido, parecía molesto y a la vez triste.
-Deberías salir con Jenny.-Le dijo la morena al pelirrojo retomando lo que seria su discusión de casi una hora atrás.
-Y yo te digo, que ¡no es asunto tuyo!-Le repitió el chico elevando la voz.
-¡Esta bien!-Le soltó entre divertida y molesta, después tomando un vaso de agua.-Creo que te llego correspondencia-Notando aquella carta en la mesa, casi tres segundos después se fue de ahí.
Charlie tomo la carta y se dispuso a leerla. Mientras tanto Harry se encontraba completamente confundido, ¿Ginny, su Ginny, novia de Krum?, cuando había pasado eso, pero sobre todo, ¿Qué había echo que Charlie sabia y que Ginny no quería hablar de eso?, era acaso el a ver terminado con ella por el entrenamiento… De solo pensarlo, era una completa tontería, no por eso iba a salir con Krum, ¿Quién mas sabia de esa relación?, pero sobre todo, ¿Desde cuando?, saco rápidamente su espejo doble e intento llamar a Kingsley, el tenia que responderle.
-¡Harry, que sorpresa!... ¿Paso algo?-La voz del ministro de magia se escucho antes que su imagen apareciera en el espejo, después al notar la mirada de odio de Harry le puso toda su atención.
-…Si, paso algo… ¿Qué tan cierto es que Ginny sale con alguien, y que ese alguien es Krum?, ¿Por qué nadie me había dicho nada, y en especial tu?-Le soltó rápidamente mientras el tono de su voz iba subiendo.
-..Para empezar, ¿No se suponía que habían terminado?, según entiendo eso le da el derecho de salir con quien quiera, y para terminar…-Se quedo callado…-Creo que deberías recordar un incidente en Bulgaria.
-… ¡¿Qué tiene que ver Bulgaria en esto?!-Le grito exaltado sabia que todos en esa casa se enteraban de su charla, pero no le importo.
-..No soy el indicado para decírtelo…-Le dijo seriamente…-¡Buenas noches Harry!-Después desapareció del espejo, dejando al chico mas molesto de lo que estaba.
¿Bulgaria, que tenia que ver con Ginny y su nuevo novio?, y entonces una idea horrible le llego a la mente.
-… ¿No, ella no me?… ¿O si?, dijo que había pasado las navidades con los padres de Krum, ¿Me vio?-Se quedo callado unos minutos mientras imaginaba la escena, el completamente borracho y ella tal vez lo había saludado, y el la había ignorado, miles de cosas, de espantosas respuestas invadieron su mente.
¿Seria a caso esa la razón por la cual ella salía con Krum, y por la cual no deseaba a hablar de el en la carta de Charlie?, todo parecía comenzar a tomar sentido, pero entonces, la duda de lo que paso en verdad parecía apoderarse de el, de nuevo. En su carta parecía dar a entender que Charlie sabia, entonces, ¿Seria bueno preguntarle?, se quedo dormido con la idea en su cabeza y no fue hasta casi tres días después cuando tomo el valor suficiente he hizo las preguntas.
-..Charlie, podemos hablar de hombre a hombre...-Le dijo esa misma tarde, Maite no estaba en casa así que vio una buena oportunidad para hablar con el pelirrojo sin problemas e interrupciones.
-..Si, supongo.-Murmuro el pelirrojo mientras dejaba por un lado el periódico local.
-..Yo, mm, pues la otra noche leí accidentalmente, tu carta.-Le confeso lentamente.
Charlie le miro directamente, no parecía molesto, más bien intentaba entenderlo.
-..¿Quiero saber si Ginny estuvo en Bulgaria, en Navidad, y...?-Comenzó a decir lentamente.
-..Harry no soy el indicado para hablar de eso, creo que deberías discutirlo con ella...-Le interrumpió.
-..Es que ese es el asunto, no me contesta las cartas y... Sinceramente me estoy hartando de eso, sabes... Pero no voy a desquitarme contigo, solo quiero saber que fue lo que hice que ella no desea recordar, ¿fue en Bulgaria?-Algo asustado, no recordaba nada y temía que hubiera echo algo malo, el imaginar toparse con Ginny y no recordarlo era horrible.
-..Tú deberías saberlo.-Le soltó algo molesto, ahora si estaba molesto, ¿Por qué decir que no recordaba nada?
-..Es que hay cosas que no recuerdo.-Le dijo casi llorando.
-..Mira solo se que, se encontraron y tu ibas bastante bien acompañado, ¿Si me entiendes?, no se nada mas por que ella no quiere hablar de eso.-Le confeso después de un rato.
-..¿Y por que es novia de Krum?-No parecía entender por que ella se había relacionado con el, exactamente el.
-..No lo se, dice que le agrada, que no es tan mal chico después de todo, y bueno siendo sinceros, supongo que después de aquella noche en Bulgaria creyó que perdía su tiempo contigo, pero sobre todo que tu, te divertías con ella y una promesa rota – que no me dijo – pero que sin duda le hizo llorar durante días. Además terminaron ¿no?-Término por decirle mientras tomaba sus llaves y salía de ahí, dejando mas confundido a Harry de lo que ya estaba.
¿Seria acaso la promesa de ser los primeros para ambos?, por que de ser así, ella se habría dado cuenta de eso, una duda mas grande le llego a la mente, ¿Ella se habría desquitado y se habría acostado con Krum?, si no lo había echo esa misma noche, tal vez las siguientes, después de todo llevaban juntos mas de un mes y San Valentín seria un poco tiempo.
Esa noche tuvo pesadillas, imaginaba a Ginny y Krum juntos besándose, tocándose, amándose.
Después de pasar prácticamente todo Enero y Febrero en Rumania, Harry había terminado su entrenamiento con los Dragones, y casi al instante Kingsley le asigno lo que seria una tarea final para dar así por terminado el entrenamiento.
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Harry se encontraba en un hotel en Bucarest pensando que esta seria su ultima etapa del entrenamiento, porque: había aprendido a usar al máximo su poder cuando la luna y las estrellas estaban en ciertas condiciones en México; aprendió a usar su mente para canalizar hechizos en Brasil; en Bulgaria, lo que haya prendido lo notara con el tiempo; aprendió a dominar a los dragones aquí, en Rumania, ¿Qué le podría faltar? La respuesta llego casi de inmediato, pues Kingsley lo estaba llamando por el espejo doble.
-Bien, Harry –dijo Kingsley –ya has aprendido gran parte de los secretos de la magia en América y Europa, así que estás listo para una misión de verdad, que de paso será tu último entrenamiento antes de volver a Londres.
-¿Y que es lo que tengo que hacer? –pregunto Harry.
-El ministro de magia egipcio nos pidió ayuda con un asunto –explico Kingsley –resulta que unos arqueólogos muggle han descubierto la ubicación de dos de los libros más importantes de magia que hay en el mundo: el Libro de los Vivos y el Libro de los Muertos. Lo que tienes que hacer es recuperarlos antes que los muggles y devolverlos al ministerio.
-¿Y que pasaría si los muggles los consiguieran? –pregunto Harry.
-Pues nuestro secreto seria revelado y esa magia seria liberada como una maldición, porque esa magia también es posible realizarla siendo muggle –respondió Kingsley.
-¿Y que cosa son esos libros?
-Pues se dice que uno revive a los muertos y el otro despoja al espíritu de su cuerpo.
-¿Cuándo viajamos? –pregunto Harry poniéndose de repente serio y tenso por lo delicada que puede llegar a ser.
-Alguien del ministerio de magia egipcio los recogería hoy o mañana.
-Entonces arreglare mis cosas para…
-Harry –lo interrumpió Kingsley viendo a Harry como si este se lo tomara a la ligera –un consejo: ten cuidado, se dice que esos libros están protegidos por magia que data de mas de cuatro mil años, tal vez sea magia que no conozcamos, ten cuidado –Harry le sonrió para que no se preocupara.
-No te preocupes Kingsley –dijo Harry –pero igual tendré cuidado.
-Entonces te deseo suerte –y salió del espejo.
-Así que tendremos que viajar, ¿no? –la voz de Maite casi en el oído de Harry le hizo a este saltar del asiento.
-¿Podrías tocar la puerta? –le pregunto Harry con verdadera molestia a la chica, luego de que su ritmo cardiaco volviera a la normalidad.
-Perdón –murmuro la chica en un tono nada convincente, pero que Harry no noto –pero no pude evitar oír tu conversación.
Harry le dedico una mirada asesina antes de explicarle todo lo que le había dicho Kingsley.
-El Libro de los Muerto y el Libro de los Vivos –murmuro Maite luego de que Harry le explicara la misión y el chico noto que su expresión se torno como ansiosa y algo… maligna.
-¿Te pasa algo? –le pregunto al ver esa expresión que no le dio buena espina, pues le recordó a la expresión que puso la chica cuando vio aquel libro de vudú que fue robado en Brasil, pero que hasta ahora había notado la similitud. Harry estaba convencido de que Maite ocultaba algo, pero ¿Qué?
-¿Yo? –Dijo Maite, como volviendo a la realidad –nada, solo pensaba –hizo una pausa y le pregunto a Harry –Cuando llegue la persona que nos lleve a Egipto, ¿podrías avisarme? Estaré en mi cuarto investigando todo lo que pueda de… Egipto.
-Ok –dijo Harry. Luego de que Maite se fuera a su habitación un montón de dudas asaltaron a Harry respecto a Maite. Ka'ansah le había dicho a Harry que tuviera cuidado con ella porque el creía que ella sabia mas de lo que aparentaba, de hecho Harry pensaba que ella sabe mas magia de la que demuestra, porque para ser primeriza en magia ya dominaba a la perfección todo lo que había aprendido Harry en sus viajes, y eso que a el le había costado un poco.
En un principio lo atribuyo al hecho de que es americana, estaba familiarizada, pero también esta en conocimiento de su vida, tan preciso que no le cuadraba, «no será una mortifaga», pensó Harry «no, lo habría notado… bueno es un hecho de que oculta algo, pero…» sus pensamientos fueron interrumpidos gracias al botones del hotel, quien le anuncio que había llegado la persona del ministerio egipcio que lo trasladaría a el y a Maite a Egipto.
Cuando Harry llego a la habitación de Maite, la oyó hablar, pero hablaba en un idioma desconocido, su voz era fría y con un toque de maldad, eso le dio un escalofrió y toco la puerta.
-¿Maite? –Se oyó un grito ahogado y un ruido como de un televisor apagándose («es solo la tele, ha de estar viendo una película de terror», pensó Harry aliviado) y Maite abrió un poco la puerta para mostrar su cara –ya llego la persona que nos llevara a Egipto, ya nos vamos –en eso le llego un olor a incienso, idéntico al que había en su habitación en Brasil.
-Bien, ahorita salgo, espérame abajo –y cerró la puerta.
En el vestíbulo del hotel, Harry decidió no pensar más en el misterio de Maite, sino lo volvería paranoico y eso podría ser perjudicial en su entrenamiento.
-¿El señor Harry Potter? –Pregunto una persona que tenia un acento árabe, Harry asintió –Hassan Al'varahiri, lo llevare a usted y a su acompañante a Egipto –miro alrededor -¿Dónde esta su acompañante?
-Aquí estoy –dijo Maite detrás de Hassan, quien dio un respingo (mas bien un salto) –perdón por el retraso.
-Bien –dijo Hassan cortante, mirando a la chica molesto por el susto –entonces nos vamos –y salieron del hotel.
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El avión aterrizo en El Cairo casi al anochecer, ambos chicos se sorprendieron por lo templada de la noche, ya que creían que, al estar cerca del desierto se congelarían (ya que la noche en el desierto es fría). Ya bajados del avión y montados en los camellos camino al Ministerio de Magia, Harry no pudo evitar pensar en como engañar a unos muggles para recuperar dos libros desde las profundidades de las pirámides, sin correr el riesgo de ser victima de una maldición de cuatro mil años o que los muggles descubran su secreto.
En la entrada del ministerio de magia se encontraba un individuo alto, moreno y barba, quien se acerco cuando descendieron de sus camellos.
-Buenas noches –les saludo el hombre, con un evidente acento árabe –Nassif Alí, ministro de magia, bienvenidos a Egipto –les dio la mano tanto a Harry como a Maite –por favor síganme.
Lo siguieron por un pasillo de enormes paredes e increíble belleza, pero no tuvieron tiempo de seguir maravillándose, porque el ministro ya estaba hablando.
-Yendo directamente al tema –dijo el ministro sin rodeos –supongo que Kingsley te explico lo que sucedía y lo que necesitamos que hagas por nosotros.
-Bueno, pues recuperar unos libros que hay en las pirámides antes que unos arqueólogos muggle lo recuperen primero –contesto Harry.
-Así es –dijo el ministro sonriéndole –pero no es nada mas que dos libros –su expresión se puso seria –también algunos implementos mágicos que están en otro lugar de la pirámide, pero los arqueólogos no han descubierto, pero sus avances nos hace temer que pronto los descubrirán, pero lo importante es que por ningún motivo deben descubrirlos, mucho menos manipularlos –amos miraron al ministro –perdón, pasen a mi oficina y les contare la historia.
El despacho del ministro era una habitación sencilla con unos libros que contenían mas bien dibujos, en vez de letras en una librería, se veía desde ahí la majestuosidad de las pirámides en medio del desierto del Sahara, cuando todos tomaron asiento el ministro empezó a hablar.
-Los egipcios adoraban a muchos dioses, la mayoría inspirados en los elementos de la naturaleza, pero había uno, que antes fue humano: se llamaba Anubis y era un mago de gran poder, pero un hechizo malogrado le puso una cabeza de perro. Anubis se alejo de la civilización debido a las burlas que le confería su aspecto, y decidió vengarse. Investigo los misterios de la magia, sobrepasando los limites que les habían impuesto los dioses, y así descubrió la ruta que realizan las personas al morir, y tomo posesión de la ruta de la muerte, convirtiéndose en dios.
»Ahí guiaba a los muertos al mas allá o al infierno, y al mismo tiempo empezó a reclutar un ejercito con los fallecidos que tomaban aquella ruta. Pero los dioses se dieron cuenta de sus intenciones lo expulsaron de la ruta de la muerte y lo condenaron a nunca ingresar al reino de los muertos, y así vago por el imperio como espíritu.
»Pero antes de que lo condenaran, Anubis escribió dos libros, revelando a quien lo leyera el secreto de la vida y de la muerte y creo tres objetos: un cáliz, una espada y un látigo, los cuales, con la ayuda de los libros, harían que Anubis reconstruyera su cuerpo original y despertaría a su ejercito para así cumplir con su venganza.
»Pero Anubis le hizo algo especial a los libros y a los objetos: sabedor de que los magos egipcios jamás tocarían los objetos que permitirán su regreso, los hechizo para que cualquier ser humano, ya sea mago o muggle pudiera usarlos para así poder revivir sin la necesidad de un mago, solo necesitaría que alguien los descubriera.
»Tras la muerte del faraón Jufu, los libros y los objetos de Anubis fueron sepultados en la Gran Pirámide de Giza, junto con el faraón y han estado escondidos por mas de cuatro mil años en una cámara secreta que no había sido encontrada.
»Hace unos meses unos arqueólogos de Francia, cuando exploraban la Cámara del Rey, descubrieron accidentalmente esa cámara secreta, pero no han podido rescatarlos, porque el gobierno no les han dado el permiso para la exploración y para eso también el presidente necesita el consentimiento nuestro, pero no se los hemos dado, porque teníamos que investigar de que se trataba y recién hace unas semanas supimos que eran esas cosas, por eso necesitamos tu ayuda, Harry Potter, necesitamos que esos objetos estén protegidos en el ministerio, porque si esos muggles descifran el contenido de esos libros y el misterio de los objetos, quien sabe que podría pasar –dijo eso ultimo casi con angustia.
-¿Y que debemos hacer? –pregunto Harry.
-Pues deberán infiltrarse entre los arqueólogos y llegar a los libros y los objetos y recuperarlos, antes de que los arqueólogos salgan de la pirámide con ellos –al ver la cara de confusión de los chicos, explico –si salen con ellos, ya no se puede hacer nada, ya que legalmente ya es de ellos, pero si aun se encuentran en Giza les pertenece a Egipto.
-¿Y como nos infiltraremos? –pregunto Maite, quien había escuchado el relato casi sin pestañear.
-Pues les daremos nuestro consentimiento al presidente para que los arqueólogos realicen su expedición, pero les exigiremos que ustedes viajen con ellos –contesto el ministro –pero tendrán que usar identidades falsas, al menos tu, Harry Potter y deberán comportarse como muggles, ya que si los descubren no podrán modificarles el pensamiento, porque la magia de la pirámide los protegerá de por vida a los hechizos y seria un desastre si nuestro secreto sea descubierto.
-¿Y cuando empezaremos? –pregunto Harry.
-Mañana notificare al presidente de nuestra decisión –contesto el ministro –así que creo que pasado mañana ya deberían encontrarse con los arqueólogos –se puso de pie y les abrió la puerta –por favor, síganme, los llevare adonde dormirán –Harry y Maite se pusieron de pie y siguieron al ministro.
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Harry y Maite caminaban por el pasillo del hotel para dirigirse a sus dormitorios, cuando Harry se dio cuenta de que Maite ya no estaba a su lado. «Que raro», pensó Harry, «hace un momento estaba aquí». Mientras seguía con su camino sintió que una enorme paz interior, una sensación de relajación total, en ese momento una voz que le pareció familiar le dijo:
«Rescataras esos libros, pero me lo entregaras a mi y le dirás al ministro que te atacaron a ti y a Maite y que se los llevaron». Los ojos de Harry se desenfocaron un instante y continúo con su camino.
-¡Harry! –el grito de Maite al día siguiente en la oreja le hizo dar un salto de medio metro –ya tenemos que irnos.
-¿Cómo? –pregunto Harry, aun somnoliento.
-El ministro notifico al presidente egipcio de la decisión y los arqueólogos quieren empezar hoy mismo –dijo Maite zarandeando a Harry, que se había vuelto a dormir -¡Harry! –suspiro al ver que no despertaba, le apunto con su varita, haciendo que Harry despertara de un salto y de paso que no se vuelva a dormir.
-¡Maite! –Exclamo Harry enojado -¿Qué me hiciste?
-Pues te desperté –respondió la chica –te dije que…
-Si se lo que me dijiste –la interrumpió Harry –los arqueólogos quieren empezar ya con la extracción.
-Y por que no te levantabas –pregunto Maite.
-Porque siempre hago eso antes de levantarme y tú tenías que lanzarme una descarga eléctrica, ¿querías matarme? –La chica se puso colorada –ahora déjame vestirme, te veo en diez minutos en el restaurante del hotel –le empujo fuera de la habitación y cerro la puerta. Maite suspiro y se dirigió al restaurante.
Luego de comer, ambos se dirigieron al ministerio para que les entreguen sus identidades falsas y así engañar a los arqueólogos: Harry recibió una identificación llamándose Harold Sutherland, arqueólogo de la Universidad de Oxford y Maite se llamaría Maite Rodríguez («no era tan necesario cambiarle el nombre» dijo el encargado del ministerio cuando le preguntaron), mayista de México, que estaba de paso para establecer relaciones entre los conocimientos mayas y egipcios. Luego los llevaron a la Universidad Británica de Egipto, donde se encontrarían con los arqueólogos muggle. Al llegar al campus estaban reunidas cuatro personas, tres hombres y una mujer.
-Ah, buenos días –dijo uno de los arqueólogos, era alto de pelo claro con lentes cuadrados de marco transparente –ustedes deben ser Harold Sutherland y Maite Rodríguez, ¿no? Yo soy Jacques Perrot y ellos son mis compañeros de investigación.
-Un placer –Harry y el arqueólogo se dieron la mano.
-Así que usted es de la Universidad de Oxford –dijo Jacques.
-Así es –respondió Harry –titulado con honores en la Facultad de Arqueología.
-Y usted es… ¿mayista? –le pregunto a Maite con incredulidad.
-Así es, la cultura maya fue una de las más ricas y precisas de la historia –dijo Maite.
-¿Y que te trae a Egipto? –pregunto la chica, que se había acercado a escuchar la conversación, era alta de pelo castaño y una mirada que denotaba astucia y al mismo tiempo, ingenuidad –ah, perdón Isabella Betancourt es mi nombre
-Pues que hay indicios que la cultura maya se haya alimentado de la cultura egipcia, y ellos solo se limitaron a perfeccionarla, yo solo vine para confirmar o desmentir los dichos –dijo Maite enfrascándose en una conversación con la chica.
Harry se sorprendió de que Maite tuviera un libreto mas producido que el de el y se sintió mal por la poca preparación para sociabilizar con los muggles porque solo se había preocupado de cómo engañarlos y nada mas.
-¿Qué sucede? –Pregunto Jacques al ver el azoramiento de Harry –entiendo –guiñándole el ojo –Isabella es guapa, no –Harry lo miro confundido –pero ella ya tiene novio y no encontraras otra chica tan enamorada como ella –Harry estuvo a punto de reírse al comprender a que se refería Jacques.
-No se preocupe, yo ya tengo una chica en Inglaterra y, sinceramente dudo mucho que cambie de opinión –aunque Harry temía que ella si lo haga, ya había pasado bastante tiempo de que Ginny no le mandaba cartas y según Kingsley han avanzado bastante con Krum.
-Ah –Jacques no le creyó ninguna palabra, pero lo dejo pasar –bueno, como el gobierno ya nos dio el permiso para la extracción de los libros y ya están aquí, deberíamos viajar ya a Giza esta a veinte kilómetros al sudoeste de El Cairo, será un día entero de viaje en camello.
Acamparon en el medio del desierto. Harry no tenia demasiado conocimiento en armar carpas sin magia y Maite parecía tan divertida viéndolo que se le dedico una mirada fulminante.
-¿Tienen algún problema? –les pregunto una voz tranquila.
-No –dijo rápidamente Maite –solo que no podíamos colocar una pieza, ¿ves? Harold ya lo logro –en ese instante sin saber como Harry puso el soporte de manera correcta y el resto del armado de la carpa fue pan comido.
Comieron hasta saciarse mientras relataban las historias de cada uno, eran increíbles aventuras que partían en África investigando el origen del ser humano, pasando por China para desentrañar los misterios de las antiguas Dinastías, hasta que llegaron a Egipto.
-Fue algo fortuito –contó Jacques –una persona que estaba vestido de negro nos dijo que en Giza hay unos libros que nos haría millonarios, porque esos libros contenían el secreto mas grande de Egipto: el dominio de la vida y la muerte, nos dio las señas de cómo llegar a la Cámara del Rey, y nos explico que tras una de las paredes hay una cámara pequeña que contenía los libros –se quedo pensativo –nos iba a contar algo mas, pero hubo algo que lo distrajo y se tuvo que ir, nunca mas lo vimos.
»Como no sabíamos si creerle o no, decidimos arriesgarnos, gracias a las señas que nos dio el tipo ese, llegamos a la Cámara casi sin problemas, pero no sabíamos como abrir esa cámara. Isabella, con la frustración, pateo la pared de la cámara y se desprendió una parte, dejando al descubierto la cámara que buscábamos, pero no pudimos sacarla, por la legislación egipcia y ahora que las formalidades están listas mañana empezaremos con la extracción.
Al día siguiente, tras una breve marcha, Harry y compañía se encontraban justo a las afueras de una las pirámides de Giza, prácticamente desde ese momento comenzaban con la misión, y aun que esta era fácil, solo tenia un objetivo, encontrar aquellos libros y objetos, devolverlos al ministerio de magia del país, y entonces volver a casa, pero por alguna rara razón, había algo en la mente del ojiverde mas fuerte que parecía decirle o mas bien contradecirle lo que tenia que hacer.
Era como si le ordenara hacer todo lo contrario, algo que el chico no parecía explicar, o por lo menos entender, sacudió la cabeza rápidamente, y noto que esos pensamientos se esfumaron, solo estaba nervioso, todo el mundo le decía que tuviera cuidado que no se confiara de la magia egipcia, que tal vez después de todo, solo era su conciencia diciéndole que no fuera tonto y se fuera de ahí.
Lentamente comenzaron a introducirse en el lugar, el cual no estaba muy bien iluminado conforme avanzaban y las paredes estaban repletas de dibujos, que sin duda los arqueólogos comenzaron a descifrar, parecían ser algunas maldiciones egipcias, distracciones para los muggles, Harry sabia que la verdadera magia se encontraría después.
Y le llegaría de sorpresa sin previo a viso, el chico siguió el mismo camino durante unos minutos que el resto del grupo, pero entonces en uno de los pasillos del laberinto dentro de la pirámide se dio cuenta donde se encontraba la verdadera magia o mas bien, sintió la magia.
Había un calor extraño, como una brisa que solo el chico noto, además de Maite, en ese momento noto que los demás estaban distraídos, mirando asombrados en el lugar, el chico hizo un simple hechizo, que Maite noto casi de inmediato pues saco su varita y con un simple pero silencioso conjuro, logro que casi al mismo tiempo que uno de los hombres muggles parecía terminar con una frase o mas bien maldición, rápidamente una pared de piedra se creo y comenzó a caer entre ellos, Harry y Maite, dejado a estos dos últimos apartados del resto.
-Estamos bien, intentaremos salir por otro lado.-Murmuro Maite mientras hacia que los hombres muggles se calmaran por lo que había pasado.-He visto una salida no muy lejos de aquí, bueno debe serlo, hay una luz clara, los veremos después.-Mientras Harry la guiaba a otro pasillo.
Mientras avanzaban por los pasillos se encontraron con bastantes pruebas, una de ellas algo peligrosa, mientras Maite iba caminando toco una piedra de la pared y esta se hundió, al contacto.
-¿Qué paso?-Pregunto la chica algo asustada mientras levantaba la mano y miraba a Harry aterrada. Se quedaron callados unos segundos y comenzaron a escuchar un siseo que comenzó lentamente.- ¿Qué es eso?-Pregunto después cuando vio una gran mancha voladora que parecía ir hacia ellos desde el otro pasillo.
-Abejas.-Grito Harry cuando las vio acercarse a ellos. Al parecer lo que había tocado Maite había provocado eso, o en realidad eso era causa de la magia protectora, comenzaron a correr por todas partes mientras intentaban perderlas pero estas eran bastantes ágiles.
-Ah.-Grito Maite que venia delante de Harry y se paro en seco, se encontraban frente a un gran hueco, el chico que no prestaba mucha atención cocho contra la chica y ambos cayeron al gran hoyo, entonces la morena hizo un rápido hechizo antes de caer, lleno de agua el hoyo, de profunda agua. Mientras se sumergieron, las abejas parecían a verse ido.
-Podrás a verme dicho.-Murmuro Harry algo molesto mientras nadaba hasta la orilla, que estaba a unos 5 metros debajo de donde habían caído, ahí parecía comenzar de nuevo el pasillo.
-Lo siento no sabia que no prestabas atención.-Maite también estaba molesta. No le gustaba el, ser perseguida por abejas y en ese momento se le había metido agua en el odio.
-Por aquí.-Dijo Harry después casi al momento de salir mientras la morena lo seguía muy de cerca.
Caminaron otros dos pasillos más hacia delante, cuando vieron una gran puerta de oro sólido, sin duda ese era el lugar, tenía que ser ese, ambos tragaron saliva mientras avanzaban, fue fácil entrar en la cámara, la cual estaba llena de objetos de oro.
-Bien, yo busco lo libros y tu lo demás.-Le dijo Maite rápidamente.
-Prefiero que sea al revés, recuerda lo que dijo, Nassif Alí, esto tiene magia muy antigua y peligrosa, yo me encargo.-Le corrigió Harry mientras se encaminaba hacia el lugar buscando entre millones de baúles de oro y plata aquellos dos libros. Maite solo le miro algo molesto, pero era cierto.
Después de buscar en casi 20 baúles diferentes dio con uno de madera, muy escondido parecía mezclarse con la pared, lo tomo y al momento de abrirlo vio aquellos dos libros, se quedo asombrado.
-Aquí están.-Murmuro el chico mientras Maite parecía a ver encontrado ya los objetos restantes.
-Excelente hay que irnos ahora.-Le dijo la morena con una mirada avariciosa. Pero en ese momento comenzó a temblar en todo el lugar, y la puerta comenzó a cerrarse rápidamente, estos corrieron, para no ser aplastados al momento de sellarse por completo. Salieron intentando recordar cada paso que habían hecho y los había llevado ahí, al final fue mas fácil salir tomando en cuenta que los pasillos parecían llenarse de arena conforme avanzaban.
Doblaron en una esquina y vieron la salida, la oscuridad de la noche parecía dejarlos ciegos por un minuto mientras intentaban adaptarse a la poca iluminación, que les producía la luna llena
-¡Uyy! –Exclamo Maite –Por poco y casi nos quedamos atrapados-Miro alrededor y se fijo de que Harry no estaba por ninguna parte -¿Harry? -« ¿no se habrá quedado atrapado?» pensó la chica, pero vio una figura dirigirse a la parte mas alejada de la pirámide y la siguió.
Harry por su parte caminaba sin prestar atención, lo único que tenia en la cabeza era dirigirse aquel lugar, pero sobre todo estar libre de todo aquel testigo que pudiera delatarlo, entonces en la absoluta oscuridad del otro lado de la pirámide de Giza, se paro en seco mientras parecía buscar algo, Maite por su cuenta lo siguió con mucho sigilo y aprovechando las grandes sombras del lugar se escondió mientras intrigada se daba cuenta de lo que pasaba.
Una figura con capucha negra al cual no se le veía el rostro, se le acerco al chico mientras este parecía extender sus manos mientras le daba los libros y objetos a la persona desconocida, Maite estaba fascinada era como si Harry estuviera bajo un hechizo o algo por el estilo, conocía al chico demasiado para saber cuando era manipulado, además tenia la mirada perdida, no parecía ser el, sin duda aquel sujeto deseaba aquellas cosas, ¿Pero por que utilizar a Harry?
No logro terminar la pregunta en su mente por que ahora aquel tipo, hizo un rápido movimiento de varita mientras notaba que Harry se tambaleaba y se dejaba caer al suelo tocándose la cabeza, para casi segundo después quedarse solo, sin duda aquel hombre había desaparecido y se había llevado con el, aquellos tesoros.
Maite se le acerco rápidamente a Harry mientras este aun se encontraba en el suelo, y continuaba tocándose la cabeza.
-¿Harry estas bien?-Pregunto mientras se dejaba caer junto a el.
-Yo… ¿Que paso? -El chico estaba algo desorientado, no tenia idea de que había pasado, aun que la cabeza le dolía demasiado y ahora notaba un gran "chichón" en ella, se miro en el suelo algo asustado, giro la mirada rápidamente en busca de los libros y demás cosas, pero no estaban. -Creo que me han robado -Le susurro a Maite rápidamente al comprender por que el dolor de cabeza.
Maite se quedo algo intrigada con la respuesta del chico, de verdad no se daba cuenta de lo que había pasado. Pero la duda más grande en la chica no era, lo que había pasado por la mente del chico, si no, ¿Quien era ese sujeto y para que quería aquellos objetos egipcios?
Harry se sentía algo frustrado, no recordaba claramente que había pasado con exactitud cuando salió junto con Maite de la pirámide, y la chica no sabia nada pues para ella se había perdido de vista y cuando lo encontró estaba tirado en el piso. Eso era un peor por que no tenían testigo lo que había pasado y en cualquier caso, la memoria de la chica le habría servido para identificar al que le había robado.
Cuando le contaron lo sucedido al Ministerio de Magia de Egipto, el chico no puedo evitar sentirse aun peor, le había dado su palabra de que le ayudaría y en cambio había dejado que lo robaran, y aun que el hombre comprendió que Harry no tenia la culpa, le aseguro no estar molesto, simplemente seria un obstáculo menor al que tenían antes para dar con el paradero de los libros y objetos, al final Harry dio por terminado la misión en aquel país casi dos semanas después del incidente, sobre todo cuando vio que no podía ayudar mucho en la investigación.
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El avión acababa de aterrizar en el aeropuerto central de Reino Unido, casi al instante Harry y Maite comenzaron a planear que lugar visitarían primero, como lógica la chica quiso dar una vuelta por el centro – donde había miles de tiendas de ropa – y comprar algunos recuerdo, aun que el chico estaba seguro de que ella se refería a "moda".
Le dejo en un lugar donde sabía no se perdería, y podría volver por ella antes de que terminara con toda la mercancía de las tiendas.
-..Bueno nos vemos aquí a la 1pm.-Le decía Harry a la morena.
-..Claro, claro.-Se despedía del chico mientras entraba a una tienda de zapatos.
Harry se apresuro habían llegado bastante temprano a Londres, y bueno casi dos días antes de su llegada oficial, así que quería visitar a algunos y darles sorpresas, su primera parada fue en casa de Andrómeda Tonks, quería ver a Teddy, y saber si le había gustado el regalo que le había comprado en Rumania.
-..¡Harry!.-Le grito emocionada, la abuela de Teddy, la reacción de Andrómeda fue normal.
-..Hola-Dijo el chico mientras entraba a la casa y veía a Teddy descansando su cabeza junto aquel perrito que también parecía dormir.
-..Se la pasaron jugando casi toda la mañana, y ahora toman una siesta.-Le explico la mujer después de un rato justo cuando le comenzó a servir té.
-..Me lo imagino, bueno solo pase rápido para ver como estaban, tengo que llegar al Ministerio de Magia.-Le respondió después de dar un gran sorbo al té, que sin duda le relajo bastante, había estado temeroso de lo que podría pasar y hacer en cuanto pusiera el primer pie en Londres, como lógica quería una explicación de Ginny, saber por que no le había enviado cartas, además de otras cosas mas, pero por el otro lado prefería dar tiempo y pensar bien cuales serian las palabras adecuadas para el interrogatorio.
Por eso que es que había optado mas por visitar a Teddy, y después de ir al Ministerio se encaminaría a ver a Ginny, ya fuera en La Madriguera o ir directo a los Entrenamientos de Quidditch.
-..Harry, has cambiado bastante.-Le dijo Andrómeda haciendo que el chico saliera de sus pensamientos.
-..Bueno, debe ser que no me has visto en todo un año.-Le dijo el otro sonriéndole, si era cierto, se sentia distinto, mas arriesgado, mas listo, pero mas solo. Al pensar en eso su sonrisa se borro. Después sacudió su cabeza mientras dejaba la taza en la mesa de la sala.-Bueno, me voy, vendré después, - espero que el trabajo me deje - quiero llevar a Teddy al Zoológico.
-..Claro, no hay problema.-Le dijo la mujer mientras lo despedía desde la puerta de la casa.
Harry volvió justo a tiempo al lugar donde se vería con Maite, esta ya tenia bastantes bolsas de compras.
-..¿Creo que se te olvido llevarte toda la tienda de allá?-Le dijo el chico bromeando.
-...Muy gracioso, solo por eso, me vas a ayudar.-Le dijo la otra casi al tiempo que le aventaba las bolsas al rostro mientras este las tomaba y las cargaba. Eso le pasaba por hacer bromas pesadas con la morena.
Casi unos minutos después llegaron al numero 12 Grimmauld Place, después de dejar todas aquellas bolsas, - su equipaje ahora estaba arriba en sus habitaciones de seguro Kreacher las había dejado ahí justo después de que se habían marchado de nuevo al Centro – en el sofá de la sala de la casa, se refrescaron y decidieron ir al Ministerio juntos. Maite le insistió en ir con el, pues tenia unas ganas locas de conocer ese lugar, pues no era lo mismo imaginarlo mientras Harry se lo contaba, a verlo en persona.
Casi 10 minutos después estaban a las puertas del lugar, y antes de llegar vio a Kingsley.
-..Harry, eres tu.-Dijo el hombre sorprendido quien parecía charlar con una chica de acento Español, Harry la reconoció casi al instante era Anna la socia de George y Ron en Sortilegio Weasley.
-..Hola.-Dijo el chico mientras abrazaba a Kingsley. Maite del otro lado solo saludo con la mano.
Anna por el otro lado ahora parecía mas tranquila, pues sin duda esa distracción hacia que Kingsley no quisiera entrar aun, y descubrir antes de tiempo su sorpresa de cumpleaños.
-..Es un excelente regalo de cumpleaños el tenerte aquí.-Murmuro Kingsley, hasta ese momento nadie le había felicitado.
-..Oh cierto es tu cumpleaños, lo había olvidado, he estado muy ocupado estos días.-Murmuro Harry del otro lado.
-..Lo se. ¿Qué te parece si entramos a mi oficina?-Le sugirió mientras comenzaban a caminar.
-..No...-Grito Anna de la nada y se interpuso en el paso.
-..¿Por que?-Preguntaron todos, sin entender el comportamiento de la chica.
-..Por que…-Tenia que pensar rápido antes de que la descubrieran.-Tienen un problema con el Aire Acondicionado, se volvió loco, es como si estuviera lloviendo adentro.-Lo dijo de una manera casi tan creíble que lo único que hicieron fue quedarse ahí afuera unos minutos mas.
-..Ah.-Murmuraron todos, y después volvieron a su conversación.
-..¿Y te gusta Londres Maite?-Pregunto Kingsley intentando sacar platica.
-..Bromea, es hermoso-Comento bastante cómica y sonreía ampliamente.
-..Ya dejo todas las tiendas sin mercancía.-Bromeo Harry del otro lado.
-..Eso no es cierto, pero bueno… Hay ropa muy linda.-Dijo de nuevo con aquel carisma que hacia que todo el mundo le viera como una chica inofensiva.
-..¿Crees que tarden mucho el arreglarlo?-Pregunto el ministro después de unos minutos.
-..No tardan.-Les aseguro Anna mientras esperaba la señal, todos dentro del Ministerio estaban terminando todos los detalles, algunos ya buscaban escondite. Casi un minuto después, la chica les cedió el paso.-Listo, ya pueden entrar.-Murmuro con una sonrisa mientras le hacia señas a otra personas que estaba mas adentro del lugar, que el cumpleañero ya iba en camino.
-..¡Que bueno que regresaste antes!-Murmuro Kinsgley cuando entro en el lugar, Harry del otro lado solo sonrío, entonces cuando abrió la puerta, dentro del lugar se escucho un gran y fuerte.
"SORPRESA", mientras globos, serpentinas, comida y demás cosas aparecían de la nada iluminando el lugar, una gran manta cayo del techo con la leyenda.
"Feliz Cumpleaños Señor Ministro"
Todos dentro aparecieron de la nada, mientras sonreían y parecían aplaudir pero entonces al notar quien venia con el Ministro se quedaron callados casi al instante. Harry del otro lado aun sonreía, le habían echo una fiesta sorpresa, el detalle se le hacia realmente bueno, pero entonces su sonrisa cambio por completo al notar quienes estaban ahí, la mayoría de la gente la conocía, pero sobre todo a los Weasley, y aun mas a Ginny y Viktor Krum.
Eso fue un golpe bajo para el chico, entonces casi en seguida la pelirroja tomo la mano de su acompañante mientras le sonreía coquetamente, y después miraba a Harry con algo de odio. Harry también cambio su expresión, el saber que salían era algo, pero verlos juntos, era distinto.
-..Me perdí de algo.-Murmuro Maite quien parecía a verse quedado atrás, aparecía por un costado de Harry y sonreía como si nada.
Esta historia continuara....
Agradecemos a todos nuestros lectores, los fieles, los nuevos y hasta los desesperados. Muchas gracias.
Posdata: viky-m, vm, vmy, Veronica, no se sin son la misma persona pero me encantaría poder hablar contigo, en serio agrégame, mi correo lo encuentras en mi perfil, por que no es fácil contestar tus dudas sobre cuando publicamos si no tengo tu correo y bueno algunas veces FanFiction borra eso de los mensajes.
