Ep. 2: El primer día de Ino en Suna

A las 7.30h de la mañana, Ino Yamanaka se despertó dispuesta a afrontar un nuevo día. ¿Quién sabía qué sorpresas la esperaban en Suna? Tras un ligero desayuno, aguardó al lado de las escaleras a que llegara el ninja que debía llevarla hasta el hospital, pero su sorpresa fue mayúscula cuando el único que apareció fue Gaara. Por un momento se olvidó incluso de sus modales, pero recuperándose, se inclinó levemente ante él.

- Buenos días, Kazekage - le sonrió con educación.

- Buenos días - respondió el pelirrojo, serio - ¿Estás lista para salir?

- Vas... ¿a acompañarme tú? - preguntó asombrada.

- Como líder, es mi deber comprobar que cumples con lo esperado - Ino dio muestras de sentirse ofendida - ¿Tienes algún problema con ello? Si es así, haré que a partir de mañana sea otro quien te escolte.

- No, claro que no - debía controlar su temperamento, ahora representaba a Konoha - Estará bien tal como tú lo dispongas, Kazekage.

Aclarado el asunto, ninguno dijo nada más. Cuando llegaron al hospital y Gaara dio aviso de su presencia, apareció una señora con gafas y pelo oscuro a recibirles, pues resultó que el director era una mujer.

- Ino, ella es Suzume, la directora del hospital - dijo el pelirrojo muy formal - Suzume, ella es Ino Yamanaka, la alumna de la Godaime que ha venido a ayudarnos.

- Mmmm... no esperaba a alguien tan joven - resopló la señora con cierto tono de reproche, ajustándose las gafas - Pero ya que fue la propia Godaime quien te envió, supongo que estarás a la altura.

Ino estuvo a punto de perder su sonrisa y contestarle cuatro cosas, pero de alguna forma logró contenerse (en su mente: Ahora eres la imagen de Konoha, eres la imagen de Konoha...).

- Intentaré no defraudarles, señora Suzume.

- No hace falta que seas tan seria - contestó ella, mostrándose más amable - Si vas a ser mi subordinada, puedes decirme simplemente Suzume.

- ¿A qué te refieres con lo de subordinada? - preguntó Ino confusa - Estoy aquí para ayudar en el hospital, no para ser la asistente de nadie.

- Suzume se ha explicado mal, Ino - intervino Gaara - Lo que quiere decir es que a partir de ahora te encargarás de una parte de su trabajo, pero tienes libertad para tomar cuantas decisiones consideres oportunas. No serás su empleada, sino más bien... su refuerzo.

- De acuerdo - aceptó la rubia, dicho por el Kazekage ya sonaba mejor - ¿Cuál es mi trabajo exactamente?

- Este hospital ninja no es suficiente para toda la aldea, debido al escaso número de médicos - le explicó Suzume, echando a andar; Ino y Gaara la siguieron - Hemos empezado un curso para entrenar nuevos médicos, pero mientras tanto, ni yo ni los que hay podemos ausentarnos de nuestro trabajo para dar las clases.

- Comprendo, queréis que sea yo quien les enseñe.

- Sabemos que no puedes ausentarte tanto tiempo de Konoha como para cubrir una formación completa - habló el pelirrojo - pero será suficiente con que les indiques qué tienen que hacer, y ellos seguirán el entrenamiento.

Caminando, habían llegado hasta una puerta de doble hoja.

- Aquí está la sala de conferencias, que también sirve de aula - dijo la directora, entrando - Ya todos te esperaban.

En cuanto Ino, Gaara y Suzume avanzaron hasta el frente de la sala, los ninjas allí reunidos se levantaron para saludar.

- Buenos días, Kazekage - dijeron todos a una, inclinándose levemente - Buenos días, Suzume.

- Buenos días - respondió el joven líder - Os presento a Ino Yamanaka, kunoichi de Konoha y alumna de la Godaime, que a partir de ahora será vuestra maestra.

- Buenos días, Ino-shishou - dijeron también antes de sentarse.

Pero la rubia no respondió, estaba poco menos que petrificada. ¿Se suponía que debía instruir a toda esa gente? Por dios, ¡si había allí casi un centenar de personas!

- ¿Qué significa esto, Suzume? - le susurró, apartándose a un lado con ella - No me digas que todos son aspirantes a ninja médico, porque no lo creeré. Entrenar a uno es muy complicado, no todos tienen capacidades para ello - Gaara también la estaba escuchando - ¿Quieres decirme entonces qué hace aquí toda esta gente?

- Sé muy bien lo difícil que es, no hace falta que me lo digas - contestó la directora, contrariada - Pero te repito que tenemos escasez de médicos. Obviamente no todos los presentes lo conseguirán, pero son los que se mostraron interesados en aprender, desde genin hasta jounin. Ahora es parte de tu tarea seleccionar los que consideres aptos.

Con esto, la joven médica ya no pudo replicar más, y la morena se fue.

- Ánimo - le dijo escuetamente el Kazekage antes de irse también.

Suspirando profundamente, Ino se giró y encaró a la multitud allí reunida, que esperaban pacientemente a que les prestara atención.

- Bien, comencemos - habló bien alto para que todos la oyeran - En primer lugar, ¿quién me sabría decir lo que implica ser un iryo-nin?

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Tras la mañana más larga de su vida, finalmente llegó la una de la tarde y la clase terminó. Mentalmente agotada, Ino tenía unas ganas tremendas de comer algo y dormir el resto del día, sobre todo al pensar en las jornadas que le esperaban. Y por si fuera poco, cuando salió del hospital se encontró con unos nada asfixiantes 38º, acompañados por una silueta masculina que vestía de blanco y azul. La kunoichi se sorprendió al verle allí, dudando que fuese Gaara, aunque obviamente no podía ser nadie más.

- ¿Kazekage? - dijo curiosa, mirándole por debajo del sombrero - ¿Estabas esperando por mí?

- Por supuesto - contestó él, tan formal como siempre - Necesito saber cuanto antes el progreso de tu trabajo.

Comenzó a caminar rumbo a la torre del Kazekage, de modo que la chica tuvo que seguirle el paso.

- Recién he empezado hoy, no hay ningún progreso del que informar todavía.

- Un solo minuto puede ser crucial en la vida de un ninja, ¿y me dices que en toda la mañana no has hecho nada?

- Bueno, no... tampoco estoy diciendo eso, me refería a que hoy todavía no he podido enseñar nada. Pero he medido las habilidades de cada uno de los 94 ninjas que había - dijo recalcando el número - y ya he hecho la selección.

- ¿Y bien?

- Con más de la mitad no había nada que hacer, pero al final he aceptado a 39; con un entrenamiento adecuado, creo que todos resultarán más o menos útiles como médicos. Sin embargo no puedo entrenarlos a todos, aunque me ocuparé personalmente de los tres únicos jounin que he admitido; cada uno entrenará a tres chuunin, y éstos a su vez a tres genin. De esta forma podré guiar y supervisar el entrenamiento colectivo de todos.

Gaara no dijo nada, pero asintió conforme. Luego anduvieron un rato en silencio, con Ino quejándose interiormente del calor y envidiando un poco a su anfitrión, que ya estaba acostumbrado. Mientras caminaban, pasaron unos cuantos niños cerca suyo, corriendo y jugando, con helados en las manos. Uno de ellos chocó sin querer contra el joven líder, haciendo que la bola de su cucurucho le manchara la capa de Kazekage antes de caer al suelo. Al verlo, el pequeño enseguida comenzó a llorar.

- ¡Buaaa, buaaaaa...! - lloraba, con una manita en los ojos y la otra señalando la mancha en la ropa del pelirrojo.

- Tranquilízate, no pasa nada - decía Gaara incómodo, tratando de calmar al niño - Esto se puede lavar, no me voy a enfadar.

Al escuchar esto, Ino no supo si el chico se mostraba insensible a propósito, o es que simplemente era así de torpe.

- Ya, ya... no llores, hombrecito - la joven médica cogió al chiquillo en brazos y le sonrió - Los nenes guapos como tú no deben llorar, tienen que sonreír.

Y sosteniéndole con un solo brazo, rebuscó en un bolsillo con su mano libre hasta que encontró unas monedas. Luego fueron juntos a un puesto de helados que vio a pocos metros, y le compró un cucurucho nuevo.

- Toma, para ti - le dijo Ino, ofreciéndoselo - Y ahora, ¿qué tienes que hacer?

El niño se secó las lágrimas, sonrió tímidamente y cogió el helado. Cuando la chica le bajó al suelo, tironeó de su ropa para que se agachara.

- Gracias, nee-chan.

Y le dio un beso en la mejilla antes de salir corriendo hacia donde estaban sus amiguitos. La rubia regresó al lado de Gaara, que no se había movido del sitio mientras contemplaba la escena.

- Así que no lloraba por...

- ¿Por haberte manchado la capa? Claro que no, lloraba por su helado - le pareció ver algo raro en los ojos aguamarinos - ¿Acaso creías que lloraba por tu culpa?

- Lo siento, es que no... aún no me acostumbro... - pensó lo que quería decir exactamente - Hay veces en las que todavía me cuesta creer que he sido aceptado, y que ya... no me miran con miedo. Realmente creí que ese niño se asustaba de mí.

Un escalofrío recorrió la espalda de Ino. ¿Adónde se había ido el Kazekage? Porque no era un muchacho frío y serio lo que veía en ese momento ante ella. No, lo que ahora tenía enfrente era...

- Espera un momento, por favor - le dijo.

Y dándose la vuelta, regresó al puesto de helados para comprar otros dos cucuruchos. Cuando volvió al lado del pelirrojo le puso uno en las manos, pues pensaba que él no lo aceptaría voluntariamente.

- ¿Por qué me das esto? - preguntó, pero le dio un lengüetazo para probar, y resultó que le gustaba.

- Por nada especial, es que... - Ino sonrió, desviando la mirada - Por un momento, he visto que había otro niño aquí que lloraba.

Al parecer Gaara se dio por aludido. Aprovechando la distracción de la rubia, se inclinó sobre ella y la besó igual que el niño de hacía un momento.

- Gracias, nee-chan.