Después de una larga ausencia por fin traigo la continuación, lamento la espera, no tengo pretextos.

Ahora puedo decir que ya están todos los elementos dados para entrar a la parte culminante de la historia, en efecto, se aproxima la batalla final y ahora que he visto la liberación de Ulquiorra puedo usarlo en plenitud.

Bueno espero que se diviertan leyendo este capitulo y como siempre agradecer a los que están al pendiente.

Por cierto, aprovecho para hacer mención de el fic que estamos escribiendo Ushio y un servidor, el nombre es "Codiciando la rosa de la libertad", léanlo.

No esta demás decir que es un placer trabajar con Ushio, y siendo mi primer IchiHime(espero que no el ultimo) hacerlo a lado de la escritora mas representativa de esta pareja es un honor.

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Esto no me lo esperaba – Ishida se encontraba sentado en el pórtico del almacén Urahara, meditando, frotando su barbilla acomodando sus lentes, Sado estaba parado a su lado callado. – la base de Aizen esta en nuestra propia escuela, de alguna forma ese tipo no deja de burlarse de nosotros.

No hubo respuesta, Rukia estaba sentada a su lado, pero era como si no estuviera ahí, estaba rara diría quien la conociera bien.

Su reacción era normal, estaba nerviosa y preocupada mordía su labio inferior como vestigio de esto.

Es verdad, ¿Dónde demonios se metió Kurosaki? – pregunto Ishida mirando alrededor.

El capitán Ukitake lo convoco en su oficina, algo le tenia que decir. – respondió Rukia sin cambiar su seria expresión.

Estaba muy preocupado por Inoue – Sado rompe su silencio – no quería ir.

Si, pero es lo mejor – Rukia esboza una pequeña y fingida sonrisa – tomar aire fresco le hará bien a su cabezota.

Mañana mismo tenemos que arreglar esta situación – dice Ishida mientras acomoda sus lentes – o si no para Inoue será muy tarde.

Ukitake buscaba algo en uno de sus viejos anaqueles, había uno grande y rectangular y uno pequeño más bien cúbico, en este último Ukitake buscaba entre objetos empolvados de quien sabe cuantos siglos de antigüedad.

Ukitake-san, disculpa pero yo…. – Ichigo trataba de llamar la atención del oficial, pero este no dejaba de buscar entre sus recuerdos.

Creo que estaba por aquí – Ukitake saca un pequeño cofre negro, con adornos dorados, con la insignia del treceavo escuadrón en el área del candado – si creo que es este.

¿Que es ese cacharro, Ukitake-san? – dijo Ichigo con una cara de sorpresa apuntando al pequeño cofre.

El capitán abrió la caja lentamente, su rostro mostraba una sonrisa calmada y pero a la vez triste, al notar esto Ichigo se dio cuenta que lo que había dentro era algo valioso.

-Quiero que veas esto, Kurosaki-kun.

El capitán saco una pequeña placa de madera, con una extensión que aparentemente servia para amarrarse en algún lugar.

Ichigo noto inmediatamente que el dibujo que mostraba la cara frontal de la placa, era el mismo que mostraba el cofre. La insignia representativa del escuadrón trece.

¿Qué es esa placa?, es otro artilugio como mi insignia de shinigami sustituto – pregunto Ichigo un tanto sarcástico.

No, bueno técnicamente también es una insignia – Ukitake alza la placa – sin embargo esta insignia se le asigna a los tenientes.

Bien por ellos – responde Ichigo confundido y molesto. – pero para que me sirve a mi eso.

Hace años que no tenia bajo mi servicio a alguien tan talentoso como tu – Ukitake cambia su rostro a una mirada seria.

G-gracias, pero no es para tanto – Ichigo trata de ser modesto.

Hubo alguien tan talentoso como tu – Ukitake de nuevo alza la insignia – su nombre era Kaien y su apellido Shiba.

Kuchiki-san, ¿me podrías hablar de Kaien? – Ishida sorprende a Rukia con la pregunta.

¿C-como sabes de el? – responde sorprendida y levantándose de golpe.

Por el momento eso es irrelevante – Ishida se acomoda sus gafas – pero he oído que era muy parecido a Kurosaki.

El era como tu, Ichigo – Ukitake continua con su historia – peleaba por sus amigos, peleaba por proteger.

Ichigo miraba extrañado a Ukitake, mientras este se perdía en sus recuerdos sacando cosas y mas cosas, de aquel olvidado cofre.

Físicamente muy parecidos – Rukia comenzó a platicar sobre Kaien, empezó a contar su pasado – la diferencia mas notable es que el no tenia el cabello tan llamativo como Ichigo.

¿Y en cuanto a personalidad? – pregunta Sado sin cambiar su semblante.

El era el motor anímico en el cuartel – dice Ukitake ante la fría mirada de Ichigo – siempre animando a todos, con su carácter a veces fuerte a veces comprensivo.

Sin duda eran muy parecidos – Rukia inclina su cabeza y cambia su mirada a una fase melancólica – el tenia una esposa.

A lado de ella hicieron grandes cosas, el escuadrón trece durante años fue de los más competitivos – continuo Ukitake. – fueron de mucha ayuda para mi.

Luego llegue yo – la tristeza en los ojos de Rukia se potencia, mientras Ishida y Sado observan solemnes. – y el se convirtió en mi todo.

Para Rukia el lo era todo su maestro, su amigo – Ukitake suelta una sonrisa traviesa – su amor.

¿Qué Rukia con el tal Kaien? – Pregunto Ichigo un tanto sonrojado – ¿pero que no dijo que era casado?.

El siempre fue algo inalcanzable para mi, como la luna, como las estrellas – Rukia se levanta para ver el oscura firmamento.

Kaien siempre le fue fiel a Miyako – Ukitake vuelve a su seria mirada – lo fue hasta la muerte.

Aquella noche Miyako fue consumida por la oscuridad – Al decir esto Ishida y Sado reaccionan.

Su esposa fue absorbida por un hollow – Ukitake lo menciona e Ichigo reacciona. – y el peleo por su honor.

Yo no pude hacer nada para ayudarlo – Rukia estaba al borde de las lagrimas.

En un terrible accidente Kaien murió en las manos de Rukia – dice Ukitake con gran pesar y sentimiento – hasta la fecha, lleva la carga de esa culpa en su espalda.

No lo sabia, creo que Rukia ha sufrido mucho – Ichigo muestra preocupación en su rostro – me gustaría ayudarla.

Quiero que tomes esto Kurosaki-san – Ukitake lanza la insignia e Ichigo la atrapa.

Es la insignia de teniente de Kaien, ¿pero para que la quiero? – pregunta un Ichigo sorprendido.

- Antes de que el muriera pude hablar con el y recuerdo sus palabras

"volveré y lo haré a lado ella, dígale a Kuchiki que mientras, cuide mi corazón y el de Miyako".

Ichigo se levanto de golpe, no entendía pero al tomar con sus propias manos aquel trozo de madera tallado, a su mente vinieron imágenes extrañas, imágenes de alguna vida lejana, de recuerdos que jamás vivió. Le hablaban de melancolía, le hablaban de miedo, felicidad, tristeza y le hablaban de amor.

¿Pasa algo Kurosaki-san?- Ukitake levanta su mirada y lo sigue mientras este se acerca a la salida – te has levantado de repente.

Gracias capitán, creo que ahora puedo ver las cosas con mas claridad – Ichigo sale a la oscura noche.

Eran las cinco horas, aun no amanecía pero Ichigo se encontraba en el pórtico del almacén Urahara donde previamente Rukia habia confesado sus amargos temores.

¿Qué haces aquí a estas horas? – Rukia se acerca al madrugador joven.

Rukia – dice sorprendido.

-¿Qué demonios te pasa?, ¿que te dijo el capitan Ukitake?

Me hablo de cosas del pasado, de heridas que no cicatrizan – responde Ichigo aun melancólico.

Si, así es el capitán Ukitake, tiene grandes anécdotas – dice Rukia con una pequeña sonrisa.

Gracias Rukia – Ichigo gira y se da la vuelta.

¿y eso? – Rukia muy sorprendida y un tanto sonrojada– ¿a ti que te pasa?.

-No lo se, tu solo acepta y ya …

-Idiota, con comentarios tan raros así de repente, ¿como no voy a preguntar?.

Urahara los veia desde la puerta, ambos caminaban como locos a esas horas discutiendo cosas sin sentido.

Parece que se divierten – dice Urahara mientras cierra la puerta, evitando el frio – iré a ver como siguió Inoue-san.

- bueeeeenoooos díaaaas.

Urahara abrió la puerta….. pero no había nada.

Rukia miraba el amanecer, había nubes parece que la lluvia volvería.