Señoras y señores aquí esta el capitulo quince, el cual es parte de ese intermedio antes de la batalla final, ya vendrá la acción, la sangre, el sudor y las lagrimas.

Sigo a la expectativa por ver que cosas aparecen en el manga. Para tratar de acomodar mi fic a los eventos, así que por eso voy un poco lento (mas de lo normal).

Bueno no resta mas que agradecer a todos aquellos que se toman la molestia de leer mi fic.

Por cierto, quiero agradecer a Arwen por sus consejos, los tomare muy en cuenta.

Saludos.

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En la fría madrugada dos shinigamis caminaban por las calles de la desierta ciudad, frotando sus manos, con el vapor saliendo de sus bocas y nariz, bostezando y quejándose de la dura vida en el escuadrón once.

Date prisa idiota, o el capitán nos cortara las amígdalas – dijo el mas alto de los dos mirando a su alrededor, cual felino que busca su presa – debería dejarte aquí y que te den..

Pero Kim, es muy temprano y hace mucho frió, ¿en verdad tenemos que hacer guardia? – Pregunto entre bostezos – mejor vamos a meternos a uno de esos edificios, se ve calientito.

Con un carajo, no pareces del escuadrón once – dijo amenazándolo con su espada, mientras su compañero corrió en sentido contrario, para molestarlo. – ven acá.

Me voy a almorzar, atrápame si puedes,… ¿eh? – su carrera fue interrumpida por la aparición de una extraña figura frente a el, a no menos de diez metros del lugar caminaba un ser furtivo, parecía un zombie que salía de su tumba. - ¿Quién anda ahí?, identifiquese.

Parece una mujer, pero ten cuidado Chang – adivirtio Kim, sacando su espada, no le gustaba ponerse en guardia frente a una mujer, pero sus instintos le provocaron esa reacción, casi por inercia – somos del escuadrón once.

Deténgase – exigió Chang, estirando a la mujer quien vestía una simple pijama, viéndola de cerca era muy joven y bella pensó el shinigami - ¿no escucho?

La chica giro su cabeza, mostrando sus dilatados ojos, su pupila mostraba un tono dorado, brillante, hipnótico, inyectados a su alrededor por venas de color negro

Una ráfaga de luz apareció de la nada, cortando en múltiples ocasiones al shinigami, quien imprudentemente se había acercado.

Chang cayó herido, arrastrándose por el suelo, ni siquiera había visto quien o que lo había golpeado.

Chaang – grito Kim, corriendo a auxiliarlo, sin bajar la guardia – tu no eres una humana – dijo con un gesto de terror dibujado.

De nuevo la ráfaga de luz surco el frente, el shinigami trato de cubrirse con su espada, pero el proyectil se movió como si estuviera teledirigido, logrando herir su espalda.

M-maldita, eres un monstruo, ¿Qué demo…? – el herido shinigami, pudo notar que en el inexpresivo rostro de la chica no dejaban de brotar lagrimas de sus ojos, era como ver a una estatua llorar, pensó gimiendo de dolor. -¿lagrimas?

Chang yacía inconsciente, tenia que ser atendido rápidamente o la grave herida en su estomago terminaría por matarlo, pero Kim también tenia sus problemas, estaban a punto de darle el golpe final.

El proyectil dorado alzo su vuelo, esta vez seria una estocada mortal, así lo entendió Kim quien cerró sus ojos, para "no sentir".

El andar de aquella guillotina fue amortiguado por el filo de una espada, Kim reacciono ante aquel ruido seco y frió, nunca se había alegrado tanto por escuchar el choque de los aceros.

¿¡Madarame!? – grito Kim, con una mezcla de alegría e impotencia.

¿Qué demonios te pasa mujer? – pregunto Ikkaku, sorprendido al ver una cara familiar en aquel lugar, atacando a sus colegas.

La mujer dio un salto para alejarse de el, la velocidad y agilidad que mostró dejo sorprendidos a ambos, quienes quedaron inmóviles por un momento.

Espera, ¿Por qué….? – dijo sin terminar, por que la chica había desaparecido en la oscuridad del amanecer – ¿me puedes explicar que paso? – dijo inclinándose hasta el herido Kim.

En casa de Urahara la tensión estaba por crecer nuevamente. Kisuke no tenia buenas noticias, ¿como se lo explicaría a Kurosaki?, se preguntaba, viendo desde el umbral de la puerta de la habitación donde debería estar Orihime.

No entiendo como pudo escapar – susurro Urahara, quitándose el sombrero para rascar su cabeza.

Lo sentimos, nos atrapo – dijo Kiyone quien venia entrando por la ventana a lado de Ururu y Jinta – con una extraña técnica.

¿Qué fue lo que paso? – pregunto Urahara.

De pronto despertó y nos encerró con su estupido escudo – intervino Jinta molesto por lo ocurrido – ¿desde cuando puede hacer ese tipo de cosas?

T-todo fue por que nos dormimos en la guardia, por eso nos sorprendió – dijo Ururu apenada.

Cállate, nos castigaran – dijo Jinta mientras jalaba el cabello de la niña.

¿Qué pasa aquí? – dijo Ishida entrando al cuarto – ¿donde esta Inoue-san?

Tenemos un pequeño problemita Inoue escapo – Urahara tomo su abanico y lo agito nerviosamente – tendrás que hacerme un favor, ¿puedes ir a despertar a Yoruichi-san?, si voy yo, seguro me mata.

Esta bien, pero…. ¿Qué pasara con Kurosaki? – pregunto acomodando sus gafas.

En el cuartel general provisional, Yammamoto ya recibía las noticias sobre los recientes hechos.

Esto es un fastidio – Ikkaku tenia sus manos en la nuca, sentado a lado del herido Kim, tenían que entrevistarse con el comandante.

Ya te lo dije, no tienes que hacerlo – dijo Zaraki quien también estaba presente, ya que el ataque fue perpetrado a las filas de su escuadrón. – a mi no me importa, pero si hablas ….

Tal vez deberíamos hablar con Ichigo primero – propuso Yumichika – después de todo ella es su amiga.

Tercer oficial Madarame Ikkaku pase por favor – dijo uno de los encargados – el comandante lo espera.

Bienvenido tercer oficial – Yammoto se encontraba en su silla, imponente como siempre, a su lado estaba el capitán Ukitake, mostrando un semblante casi fúnebre, aunado a su enfermedad. – necesitamos su testimonio.

Usted dirá, comandante – respondió el alopécico, tendría que contar lo que había visto aquella mañana.

Urahara tenia que tomar decisiones rápidas, era verdad que Orihime estaba desaparecida, pero también ya se tenia planeado invadir la base de Aizen en la academia Karakura para obtener la solución H-1916.

Haremos esto, Yoruichi y tú vayan a buscar a Orihime – Urahara al parecer ya tenia un plan en su cara se podía ver – su misión es traerla sana y salva.

Entiendo, hay que ir lo mas pronto posible – dijo Ishida con solemnidad – hay que encontrarla antes que el enemigo.

O antes que nuestros aliados – Yoruichi hizo su aparición ya con su típica ropa de pela, estaba lista para partir y por supuesto para pelear.

¡Buenos días, Yoruichi-san! – dijo Urahara cubriendo su rostro con el abanico – ya estas enterada, ¿cierto?

Si, ya se que de nuevo tengo que limpiar tus irresponsabilidades – Sonrió sarcásticamente pero era una sonrisa forzada, había aprendido a sonreír durante la tensión de las batallas.

No tenias por que ser tan fría – Urahara fingió su llanto y se acerco a la chica – no estoy motivado, necesito motivación, ohh Yoruichi-san – acercándose a ella.

¡Pues motivate! – Yoruichi lo golpeo directamente en la nariz – y deja de hacerte el loco.

Por favor, acompaña a Ishida-san – respondió limpiando su nariz con un pañuelo – el es un genio rastreando reiatsu, Inoue-san no debe estar lejos.

Esta bien pero, ¿que hay de ti… – dijo Yoruichi bajando la mirada –.. y de Ichigo?

Rukia e Ichigo seguían caminado por el barrio, Rukia se sentía muy feliz, hacia tiempo que no compartía momentos así con Ichigo, aquellos días de nostalgia, de tardes escolares y disputas matutinas en casa de los Kurosaki, de alguna forma se habían convertido en uno de sus recuerdos mas preciados, a lo largo de su larga vida.

Ichigo camina con las manos en los bolsillos, asintiendo eventualmente a los comentarios de Rukia, su mente divagaba, no sabía si era la falta de sueño o el estrés por la situación de Inoue, pero hacia rato que tenia un nudo en la garganta.

Rukia, ¿no tienes hambre? – pregunto Ichigo buscando un pretexto para regresar a casa.

Si, ya casi es hora del desayuno – respondió mostrando una pequeña sonrisa – vayamos a saquear el refrigerador de Urahara.

Nosotros iremos a conseguir la sustancia para curar a Inoue-san – respondio Urahara, acomodando su sombrero – me llevare a Ichigo, Rukia y Sado.

¿Y yo que? – pregunto Kiyone alzando la mano y parándose de puntitas para resaltar – ¿estoy pintada?

¿Eh?, ¿Quién dijo eso? – pregunto Urahara, poniéndose la mano derecha sobre los ojos buscando alrededor.

Maldito, ¿te burlas de mi? – grito Kiyone con una vena en la frente por el coraje - primero ese idiota de Sentarou se va con el capitan sin decirme nada, ¿y ahora esto?.

Tu vendrás con migo – Yoruichi la jalo del Kimono, haciéndola callar.

Y por cierto, hay que evitar que Kurosaki-san se entere de este lamentable incidente – finalizo Urahara saliendo del cuarto – cuando esta en problemas, su lado hollow despierta de una forma muy explosiva, seria lamentable que nos matara a todos.

Yananoto ya hostigaba con sus certeras preguntas a Madarame y a Kim, Ukitake observaba callado cruzado de brazos y con los ojos cerrados, Zaraki a su lado solo sonreía

Una hora antes del ataque perpetrado al escuadrón once, hubo un ataque en las filas del escuadrón dos – dijo Yammamoto con su voz ronca – con la descripción que nos han dado tenemos una sospecha de quien es – hizo una pausa para tomar aire –sin embargo ninguna de las victimas nos lo puede confirmar al 100%..

¿Y supongo que creen yo si lo puedo confirmar? – pregunto Ikkaku tratando de adivinar las intenciones del comandante.

Afuera del salón donde se llevaba a cabo la investigación, Yachiru, Yumichika y Sentarou esperaban nerviosos la resolución.

Demonios, demonios, Ikkaku no nos puede fallar – Sentarou caminaba nervioso – tiene que inventarse algo o de lo contrario irán por su cabeza.

Calmate, el sabe lo que hace – respondio Yumichika mordiendo su pulgar.

Tercer oficial Madarame Ikkaku, necesito que me lo diga, fue Inoue Orihime ¿quien los ataco? – pregunto Yammamoto viéndose mas imponente que nunca, elevando su reiatsu.