Todo tiene un fin y a este fic le llego…. Esta historia la comencé cuando tenia 22 años, ahora tengo 24, jejejeje, tanto yo como el fic, hemos venido creciendo juntos.

El final de el fic lo pensé hace mas de un año, por ahí de marzo del 2009, incluso el fic de le vela en el desierto que escribí en esas fechas, era mas o menos como este desenlace, pero decidí guardarlo por que sentí que desperdiciaría una idea muy importante XD, y mejor para la vela en el desierto use otro argumento, el cual como que nunca me convenció.

Bueno este capitulo final va dedicado, a dos compañeras Ushio y Arwen, que han sido fieles a mi fic a lo largo de todo este, y eso es muy valioso para mi gracias.

Pero sobre todo a mi fuente de inspiración, a mi María, que voluntaria o involuntariamente, activa las neuronas en mi cerebro para que yo pueda escribir mis cursilerías XD.

Ahhhh cuantas cosas han pasado desde que el maldito boomerang comenzó a volar, ahora regresa a mis manos, y me ha traído muchas cosas.

Amarillo y azul

La oscuridad se disolvió de sus ojos muertos, al momento de su caída, la cual parecía una velocidad phantom, ingrávida, y desesperante, Rukia pudo verlo todo, estaba en primera fila ante el derrumbe de aquella torre.

A diferencia de Rukia Orihime no lo pudo ver de frente, ella estaba de espaldas tras el inminente ataque de el shinigami sustituto, sin embargo lo pudo sentir, al momento que Rukia disparo, sintió como si una luz se apagara tras ella.

Y era verdad para Ichigo fue como si un switch se desactivara y apagara de golpe su existencia, lo último que vieron sus ojos, fue el rostro lleno de horror de Rukia, como caía de sus manos la deleznable arma que lo derrumbo, sin embargo estaba muy agradecido, porque ella pudo cumplir con su promesa, esos ojos fue lo último que Ichigo pudo ver, pero fue otra cosa lo último que pudo sentir, lentamente su cuerpo callo sobre Orihime, ambos rodaron por el fango, Orihime pudo reaccionar al sentir el simple roce de su piel, a pesar de que había logrado recuperar su conciencia, no podía dejar de llorar, la suavidad de la piel de aquella mujer, fue una dulce despedida para los sentidos de Ichigo, los leves latidos de su corazón aceleraron inútilmente su ritmo, el shinigami con su cabeza sobre el vientre de la chica, comenzaba a convulsionarse, esquivando ese ultimo rictus de dolor.

K-Kurosaki-kun – con pesadez llevo su mano hasta los cabellos anaranjados de el chico, definitivamente algo andaba mal, la violencia de el reiatusu de Ichigo desapareció de golpe, se sintió aliviada al sentir como por un segundo recupero su cálida energía espiritual, el problema es que esta era cada vez más débil.

Aquella noche triste, bajo la lluvia había muchas historias de dolor, Yoruichi también había sucumbido, de rodillas en el lodo, gritándole a las ruinas de un terremoto, la reina, la diosa de la velocidad, ahora era una diosa arrodillada ante la tragedia, al igual que el reiatsu de Ichigo la energía de Urahara también se había desvanecido, su quijada temblaba, no podía derramar lagrimas, pero sentía que en cualquier momento lo haría.

Tessai se acerco a ella para poner una mano en su hombro, tal vez era la única persona que había podido ver como había sido el crecimiento de su relación, los años que pasaron juntos, el surgimiento de sentimientos que NO, no era un amor declarado, no había necesidad de declararlo, ellos solo lo sentían, era intenso, era fuerte, asi era su relación, pero en esas cenizas no había nada de Kisuke ya.

Yoruichi-dono, iré a buscar bajo los escombros – dijo Tessai tratando de darle un poco de ánimos, un poco de inútiles esperanzas, pero era algo que ni el se creía, ambos sabían que el no estaba ahí, pero alguien tenía que decirlo, por protocolo o para anestesiar por un segundo el dolor.

El es un idiota – grito la morena golpeando la arcilla, Tessai la miro seriamente tomando un poco de distancia – un tipo de su nivel no puede morir tan fácilmente – giro su rostro para encontrarse con los solemnes ojos de Tessai, a lo lejos Jinta se reincorporaba buscando con su rostro desencajado a sus compañeros – el se sacrifico por esa absurda idea de querer limpiar sus pecados.

¿Limpiar sus pecados? – susurro Tessai con la imagen de lo profundo del misterio de sus ojos, cuánto dolor había en los ojos de la chica, pero también había verdad en sus palabras, Urahara vivió durante años con sentimientos de culpa, que liberador debió haber sido por él, morir bajo su propia espada.

Es un cobarde, debí haberlo arrastrado conmigo – con la palma de su mano arranco la hierba mojada, llena de impotencia – n-no debí dejar que me abandonara – susurro casi de forma inaudible, las lagrimas brotaron de sus ojos, por fortuna se confundían con la lluvia, que actuaba como un escudo de sus penas, comenzaba a bajar la temperatura y su cuerpo temblaba mas no era de frio, era de terror e incertidumbre.

De pronto sintió como caía sobre sus hombros un viejo abrigo, pudo reconocer ese embriagante olor, esa calidez, su respiración se detuvo por un segundo antes de alzar su rostro, para verlo con ahí parado como si nada, con su irritante pero entrañable sonrisa.

L-lo puedo explicar – Urahara agito sus manos en señal de negación al ver como con sus felinos y sensuales movimientos y un rostro lleno de ira, se prestaba a abalanzarse sobre el – t-todo fue porque.

Yoruichi se lanzo sobre el, nadie podía decir si aquello era una embestida o un abrazo, pero eso era algo que a Kisuke no le incomodaba, una sonrisa apareció sobre los labios de Tessai.

Eres un imbécil – dijo Yoruichi con su perfecta anatomía sobre la humanidad de Urahara, lentamente acerco su rostro hacia el, ambos sabían que no podían seguir más tiempo sin hacerlo, Urahara la tomo de las caderas y ella se acerco para besarlo con intensidad, el frio desapareció poco a poco.

Era una clara escena que personificaba la devastación, de el fin de una batalla, el que mejor la pudo apreciar fue el impotente Ukitake que lentamente se levantaba y la miraba a lo lejos, los restos de Kurosaki, inundando el cuerpo de Orihime-san, con una pálida Kuchiki, congelada, conservando la mirada vacía que en el pasado la dominaba.

C-capitan Ukitake, ¿Qué demo…? – Renji como podía arrastraba sus pies para acercarse a el oficial, sin embargo su mirada estaba clavada en la escena postguerra, con una mano en su vientre ayudaba a reponerse a el líder del escuadron trece.

No hay mucho que decir Abarai, solamente podemos darle nuestro apoyo a Kuchiki – fríamente, no había mucho que agregar, Renji lo entendía, al verla ahí derrotada, sintió ganas de levantar a patadas a Ichigo, pero él era una víctima mas, incluso aunque le incomodara decirlo tenia tintes de heroísmo su acto, después de todo, esa mujer Orihime estaba sana y salva, amén de el terrible trauma que la aplastaba literalmente, pero esto asi era, hay veces que hay que morir en un grito, para que sobreviva el silencio.

Acá hay heridos comandante – las patrullas de la sociedad de almas por fin habían llegado a la escena, trágicamente tarde hicieron aparición en primera instancia el comandante Yamamoto, acompañado de el honorable capitán del escuadrón seis, quien a pesar de que no demostraba en su mirada el alivio que sintió al ver a Rukia a salvo, tuvo el suficiente tacto como para dar la orden de que los soldados no se acercaran aun, todavía había tiempo de llorar, bajo la fría lluvia.

Esto a terminado en tragedia, pero de el peor de los males, ahora Kurosaki Ichigo descansara en cuerpo y alma – susurro Yamamoto tomando el hombro de su querido Juushiro, quien solo agacho la cabeza apenado, no sentía la necesidad de reclamarle nada a nadie, es que el destino es así, es tremendo y cruel, ya estaba escrito que el boomerang de muerte regresara a las manos de Kuchicki, y nadie, lo habría podido evitar.

Comandante, por favor, yo aceptare cualquier reprimenda – puso una rodilla en el suelo, rogando un poco de clemencia – perdone a mis aliados, ellos solo seguían mis ordenes.

Por el momento no pensemos en eso, anda a atender a tu gente – pidió Yamamoto mirando a los caídos alrededor – en cuanto a ti Urahara Kisuke, exijo que me expliques que significa ese artefacto con el que Kurosaki fue neutralizado – grito el comandante al ver como se acercaba al lado de su fiel Yoruichi y sus inseparables compañeros. – la naturaleza de esa arma es por demás dudosa y con sus antecedentes…

Comandante, en este mundo no hay que juzgar lo evidente – lo miro desde lo sombrío de su sombrero, reflejando lo terrorífico de su perversa creatividad – sería ridículo justificarme al ver un cadáver en el suelo, ¿no? – ahora miro levemente a Yoruichi quien se mantenía callada, y con los ojos cerrados, con sus brazos unidos bajo su pecho – asi que no tengo problemas yo tampoco en pagar por mis pecados.

¡Háganse a un lado y dejen pasar a mis hombres! – una voz estremeció la planicie, como grotesco reptil apareció Kurotsuchi, que con sus instintos de ave carroñera acechaba el cuerpo inerte de Ichigo.

¿Qué haces Kurotsuchi? – Grito Ukitake al ver que sus hombre ya se aproximaban a la "zona cero" – no des un paso mas.

Comandante, como entenderá aquel muchacho ha sido una amenaza lo mejor es que lo tome para estudiarlo – relamió sus labios con sutil violencia y enfermiza actitud, Urahara mostraba una sonrisa, que comenzaba a irritarlo – ¿de que se ríe?, capitán.

Que no te das cuenta que Kurosaki aun esta con vida, eso me decepciona – acepto el hombre tras su abanico – nunca digas que fuiste mi discípulo.

Que mas da, tu sabes bien que con ese método, no hay forma de que regrese, ya viste como dejaste ese árbol con tu "juguetito" – se burlo, el científico loco sin dejarse intimidar por su ex capitán.

En todo caso, mientras siga con vida, quiero tenerlo bajo mi custodia, comandante, ya después yo mismo te lo entregare Kurotsuchi – aseguro Urahara con una sonrisa casi malévola, Ukitake no toleraba que se le tratara como un objeto.

Kisuke, por favor no es el momento – intervino Yoruichi con su dignidad – comandante, le suplicamos que nos deje atenderlo, Kisuke es el único que puede salvarlo.

Para eso necesito la aprobación de la persona que esta a cargo de la salud de todos los shinigami – sentencio Yamamoto con su grave y poderosa voz – mientras tanto no decidiré.

Por mi no hay problema – en contraste una dulce voz invadió la zona, con su delicado andar, y sonrisa taciturna, acompañada de su inseparable teniente, que destacaba tanto por su altura como por su timidez.

¿Retsu? – Yoruichi la miro sorprendida, pero le causaba alivio el escuchar sus palabras.

Ex capitán Urahara, por favor haga lo posible por salvar a Kurosaki-san – rogo la líder de el cuarto batallón, quien humildemente cedió su lugar a Kisuke – usted es el único que lo puede hacer.

Quisiera poder prometerlo – dio una ligera reverencia ante la cortesía de la dama – pero me es algo imposible.

De igual forma, le pediré a Isane-san, que los asista en lo que pueda – finalizo la capitana devolviendo la reverencia a el excapitan, y es que se respiraba una extraña armonía, después de eso ni siquiera Kurotsuchi o el resto de los capitanes que venían llegando, interfirieron con la logística, dentro de esa violenta resolución los polarizados extremos de el seno del Seireitei, se había estabilizado.

Mientras esto pasaba entre los lideres y capitanes, la gente de "abajo" se movía ya, Renji se acerco lentamente a Rukia, por lo menos tres metros detrás de el venia Sado, acompañado de Isane. Renji era el único con la calidad moral para ir a levantar a Rukia quien seguía petrificada, a el también le costaría mucho, era brutal verla así.

Cuanta voracidad – con un repugnante gesto Renji miro a Ichigo con las reminiscencias de aquel reiatsu oscuro, se agacho a la altura de Rukia, pudo ver aquellos ojos perdidos en la nada, con dolorosa respiración – ya no se entiende el final – la tomo suavemente en sus brazos, sintiendo un poco de su calor, ella poco a poco cerro los ojos y se arropo en sus brazos – Rukia…

Al dar un ultimo vistazo noto como Sado cargaba ya el cuerpo de Ichigo, tan apacible como enigmático, había algo de belleza en esa escena de dolor, y en esa sonrisa tímida que Isane mostraba al limpiar las heridas en el rostro de Orihime.

Ya no había nada para nadie en aquel lugar, Urahara logro obtener finalmente lo que quería, la solución 1916, estaba en sus manos, con eso podría revertir algo de los daños que Aizen había causado, pero tal vez para Ichigo ya era demasiado tarde.

Al momento de marcharse, nadie miraba hacia atrás, la lluvia era una consecuencia de tanta violencia acumulada, como nubarrones oscuros, pero ahora por lo menos Rukia podía dormir en brazos protectores, y ahora solo se escuchaba el silencio.

Un rayo de sol se colaba desde la ventana, acariciando las mejillas de la shinigami, el mechón de cabello en su frente se desparramaba sobre sus ojos, como una cascada negra, lentamente recuperaba la conciencia, y sus parpados se alzaban como dos compuertas.

¿Cuánto tiempo habre estado dormida? – frotando sus ojos, levnto con pesadez su cuerpo, el sabor en su boca era por demás amargo, el sudor en su frio pecho, se mezclaba con el dolor.

¿Rukia? - como un eco retumbante en su cabeza, llego aquel llamado, recordándole que seguía con vida, no obstante por momentos no lo pareciera.

¿Renji, Kiyone-san? – ella los saludo de una manera un tanto fría, pero un poco mas cálida de lo que el teniente de la sexta legión esperaría, por que si bien parecía que sus ojos se mantenían al borde de las lagrimas, y que su voz temblaba por momentos, una pequeña sonrisa se asomaba por su rostro.

En un principio hubo silencio, demasiado incomodo, Kiyone no pretendía decir una palabra, ajena a su personalidad entendía que solo Renji tenia la dignidad de decir palabras que trataran de animarla, pero Renji no musita sonido alguno, esa sonrisa misteriosa lo tenia aturdido.

Supongo que quieres verlo, ¿no? – pregunto Abarai, con un notable gesto de desagrado al ver como la cara de Rukia se distorsionaba por el simple hecho de mencionarlo, ella asintió levemente, mientras un profundo suspiro era producido por el oficial.

Rukia caminaba acompañada ya de sus compañeros, se dirigía hacia donde estaba Ichigo, no se podía decir que el había muerto aquella noche, pero al verle ahí postrado pocos se atreverían a asegurar que eran un ser viviente, mas bien parecía un ente vegetativo, que aunque era un cuerpo funcional, parecía ser un ente vacio, sin alma o conciencia alguna.

Kuchiki-san, ya era hora de que despertaras – tras ella apareció con su dulce y violenta voz, el trágicamente famoso Urahara, no meneaba su abanico, pero a Rukia, quien estaba de espalda, le parecía que asi era.

Rukia lo giro su cabeza levemente, era un gesto un tanto rudo para el, pero lo comprendía, las circunstancias a las que ella había sido expuesta ya eran como para derrumbar cualquier muralla, tal vez por eso su desprecio.

De nuevo te pido disculpas por meterte en esta clase de problemas – Urahara se despojo de su sombrero para hacer una reverencia – en realidad tu no debes cargar con ninguna culpa, si bien tu jalaste el gatillo, el de la idea fui yo.

Ichigo, ¿esta solo? – pregunto la chica apenas sonriendo a el shinigami.

Si, asi es – Urahara alzo su mirada y se cubrió de nuevo con el sombrero que sumergía sus ojos.

Rukia devolvió con educación de una dama la reverencia, era momento de reencontrarse con Ichigo, de abrir la morgue del cadáver que ella misma dejo en el suelo, atrás quedaban Renji y Urahara, mientras a su lado se aparecía Ukitake feliz por ver de pie una vez mas a su soldado.

¿No hay nada nuevo con Kurosaki? – pregunto un apurado Ukitake, quien mantenía su vista en Rukia entrando a la habitación.

Pues es verdad que no ha mejorado – respondió Urahara con sus profundos ojos acosando a el capitán, ¿quien no sentiría escalofríos frente a el? – pero por lo menos, tampoco ha empeorado.

Ya veo, por favor no dejes nada pendiente con eso – el albino capitán, arrugo su frente al recordar algo - ¿Qué nuevas hay sobre Inoue-san?

Ella pasa por un momento difícil – una vez mas Urahara sonrió de forma casi tierna, Renji y lo miro con algo de curiosidad – esta enterada de lo que paso, pero por su situación no se puede acercar a Ichigo, por que el aun despide mucha energía negativa, que influiría en su total recuperación.

Debe ser difícil que no lo pueda ver – intervino Renji mostrando un poco sus dientes – esos dos tenían una extraña conexión.

Si, eso mismo pienso – Urahara cubrió su rostro con el abanico una vez mas – pero, curiosamente, es la que mas optimista esta – Urahara giro su cuerpo y comenzó a caminar alejándose de ambos shinigamis – ¿acaso será por que al no poder estar cerca de el, no puede ver el verdadero rostro de la muerte?

Rukia se sentó en la única silla que estaba en la habitación, con sus manos en el regazo y con su cansada vista sobre estas, no se atrevía a mirar el rostro de Ichigo, su cuello no le respondía, tal vez pensaba que miraría un cuerpo putrefacto que le gritara sus culpas.

Lanzando un hondo suspiro, finalmente tomo el valor de verlo a los ojos, su rostro se lleno de horror al ver que Ichigo lucia como si durmiera, ella conocía esa imagen, ¿cuantas veces no lo había visto dormir?, incluso el ritmo de su respiración era el mismo que recordaba, incluso tuvo la sensación de que si lo pateaba lo podría despertar.

¿Despertar? – fue en ese momento cuando Rukia no pudo mas, las lagrimas se desbordaron por sus mejillas, por mucho que había tratado de detenerlo, ese cruel destino la había golpeado de nuevo, frente a ella yacía su amigo, por su culpa no podía despertar, si ese destino que regresa una y otra vez en un ciclo, como un boomerang venenoso.

En ese mismo instante en que Rukia reconocía la voracidad de el destino, y el dolor tangible, metafóricamente representado en un maldito boomerang, la lluvia regreso con algo de violencia, la lluvia regreso a la par de sus lagrimas, ¿acaso estas estaban relacionadas?

¡Ya basta! – la shinigami no sabia que hacer ni que decir, salto por la ventana, sus ojos no dejaban de humedecerse al igual que la tierra, aumentaba la lluvia, aumentaba el llanto, escapaba de si misma.

RUKIA – a pesar de sus gritos Renji no la pudo persuadir de detenerse, ella corría sin rumbo fijo al parecer, había que seguirla metiéndose en aquella dolorosa humedad.

Nadie podría explicar el por que, pero Rukia corrió y corrió, quizás fue por instinto, pero ella termino en el mismo lugar donde todo había pasado, frente a aquel árbol, que en la "noche cero" la había protegida, no era mentira el árbol al igual que Ichigo había recibido aquella ráfaga mortal.

¿Esta muerto? – de nuevo Rukia caía de rodillas ante aquel gigante – al igual que Ichigo.

¿Kuchiki-san? - Rukia reacciono ante aquella voz familiar, con una mezcla de sentimientos que se cocinaba en su vientre alto – ya despertaste – finalizo con una dulce sonrisa.

¿Inoue?, ¿Qué haces aquí? – pregunto Rukia sintiéndose un poco estúpida.

Me gusta este lugar – respondió la chica con algo de frialdad pero sin perder su sonrisa.

Pero, no entiendo….- Rukia a esas alturas estaba demasiado confundida, sus ojos seguían húmedos, al igual que el medio ambiente.

¿Ya pudiste ver a Ichigo? - pregunto la Orihime con mucha emoción, con una sonrisa natural - ¿Cómo esta?, yo no lo puedo ver, ¿sabes?, pero me encantaría poder estar con el para leerle y poder…

Orihime el esta muy mal – grito desesperada Rukia ante la positiva actitud de la chica de cabello claro – se que no lo puedes ver, pero es así.

Con este grito, las lagrimas de Rukia crecieron al igual que la tormenta, Orihime la seguía observando fijamente, casi de forma acosante.

Si, se que muchos piensan que no me doy cuenta de cómo esta Kurosaki-kun, pero – Orihime se inclino hasta ella, alguna vez Rukia le ofreció su mano para levantarse, ahora era al contrario – este árbol es como si fuera Ichigo – aseguro Orihime sorprendiendo de nuevo a Rukia – se que el sufrió el mismo ataque que Ichigo, y al igual que el ha sufrido los mismos síntomas.

Eso lo se, esta casi marchito como el – dijo Rukia con una ironica sonrisa llena de dolor, frotaba sus mejillas limpiando sus lagrimas – no es muy alentador.

Pero Kuchicki-san, mira bien, mira bien sobre sus ramas – Orihime señalo hacia un punto especifico de las ramas de el moribundo árbol.

N-no puede ser – Rukia pudo ver algo que la dejo fría, en esas ramas había pequeños brotes verdes, unas ramas que se extendían con dignidad hacia la vida, esa era la mayor prueba de que aquel árbol se resistía a morir, de ser asi, entonces Ichigo también tenia posibilidades de sobrevivir.

Esas diminutas ramas….

La mano de Orihime se extendió de nuevo, Rukia la miro y le sonrio, ahora ella también era capaz de ver algunas cosas, lo que hacia especial a Ichigo y a Orihime en su vida, es que ellos eran esa segunda oportunidad que todos nos merecemos, ellos eran la revancha, las lagrimas de coraje, Kaien y Miyako…ellos eran la redención y la resurrección a la vez, porque si era verdad que ese maldito boomerang había traído dolor, también había traído alegrías.

Vámonos Rukia, nos esperan – dijo Orihime mientras levantaba a Rukia, la lluvia por fin comenzaba a ceder, al mismo tiempo que Orihime pasaba sus dedos por las mejillas de Rukia – ya has derramado muchas lagrimas, durante muchos años.

Gracias Inoue – de inmediato el sol asomaba su potencia, limpiando las inmundas nubes, ellas ahora reian y caminaban, charlaban del futuro, compartían sus miedos, compartían la amistad, incluso el amor, nadie estaría solo bajo la lluvia nunca mas, el cielo regresaba a su color habitual, con el amarillo de el sol y el azul del cielo como una cruel extensión, sutil expresión.

FIN

Muchas gracias a todos.