El encuentro:
Gaara dirigió la mirada hacia su reflejo, en el espejo de cuerpo entero que tenía la puerta del armario en su habitación temporal de Konoha. Se sentía un poco raro, casi mareado. Temari había vuelto a Suna hacía poco más de una semana con una auto-satisfecha sonrisa maligna, y anunció que todo estaba arreglado. Solamente se había ido por tres días, y suponiendo que gastó por lo menos un día con su novio, eso significaba que todo había sido resuelto bastante rápido. Demasiado rápido, él no estaba listo.
Cuando finalmente se había armado de suficiente valor como para preguntarle a su hermana con quién iba a casarse (incluso ahora la pregunta todavía parecía rara), ella había sonreído ampliamente.
- Ella es perfecta - había declarado.
Ahora Gaara respetaba las decisiones de su hermana, y tenerla proclamando que una chica era perfecta para él fue un poco desconcertante. No había pensado realmente que alguna chica podría ser perfecta para él, ni siquiera había pensado nunca que podía tener una relación con alguien. La gente estaba demasiado asustada. Suspiró, su hermana estaba probablemente equivocada, o simplemente demasiado entusiasmada sobre todo el plan para pensar claramente
- ¿Quién es? - había interrumpido Kankuro, curioso.
- Ino Yamanaka - había respondido Temari con su sonrisa maliciosa todavía pegada a su cara.
- ¿La rubia? - había preguntado Kankuro, sonando asombrado - ¡Ni hablar! Yo... ah, quiero decir, ¡hablar de ir, Gaara! - girando hacia su hermano menor con un poco de lascivia, añadió en una voz más silenciosa que Temari no escucharía - ¡Esa chica está buenísima! Bastardo con suerte.
Gaara se había sentido ruborizar con un ligero tono de rojo, no acostumbrado a este tipo de atención, incluso por parte de sus hermanos.
- Partimos a Konoha en una semana para que puedas conocerla - les había informado Temari - Pasaremos una semana allí para que puedas estar al corriente, y luego tendremos la ceremonia de esponsales. Después de eso nos dirigiremos hasta aquí para la boda - Temari se detuvo para sonreír tristemente y limpiarse una falsa lágrima del ojo - Pensar que mi hermano bebé ha crecido y va a casarse en dos semanas...
- ¿Qué? - había preguntado Gaara, conmocionado - Dos semanas, pero... eso es tan pronto...
- ¿Por qué perder el tiempo? - había dicho Kankuro un poco lascivamente.
Suspirando, Gaara llevó su mente de vuelta al presente. Estaba en su camino el conocer a Ino y sus padres ahora. Intentó recordar algo acerca de ella, pero realmente, no había sido la persona más sociable en su última visita a la Hoja durante los exámenes chuunin. En realidad, había intentado matar a la mayoría de sus amigos. Recordó que ella era mona y que había cortado su cabello en un intento bastante inteligente de aplastar a esa molesta chica pelirosa... A la que él habría matado si no hubiera sido por Naruto, pero hombre, ¿alguna vez había sido ella una quejica? Contando con que Sakura ayudó a salvar su vida y lo había tenido mejor, así que probablemente debería ser un poco más agradable con Ino.
Eso es, agradable. Tenía que ser agradable no sólo con Ino, sino con todos sus amigos y su familia. Él realmente no quería que la mujer con la que iba a pasar el resto de su vida le odiara.
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Ino se situó delante del espejo de cuerpo entero en su habitación, volteando críticamente de lado a lado mientras examinaba su apariencia. Este encuentro se suponía que iba a ser informal, por lo que ella llevaba su habitual traje morado, ¿pero tal vez debería intentar algo un poco más sofisticado? No, necesitaba estar relajada y cómoda alrededor de él, o de otra forma él nunca se relajaría alrededor de ella. Rápidamente mirándose una última vez, colocó eficientemente su largo cabello en su habitual alta cola de caballo antes de salir de su apartamento y dirigirse a la casa de sus padres. Después de recogerlos, se dirigirían todos a la oficina de la Hokage para conocer al Kazekage y sus hermanos.
Oh, esto iba a ser tan incómodo...
Tsunade se sentó detrás de su escritorio, viendo a los tres ninjas de arena nerviosamente de pie delante de ella. Temari realmente no parecía nerviosa, más bien auto-satisfecha. Sólo mostró su preocupación por las rápidas miradas que le seguía enviando a Gaara, como para asegurarse a sí misma de que él todavía estaba allí y cumpliendo con el plan. El nerviosismo de Kankuro era tal vez mejor interpretado como incomodidad, él había coqueteado con Ino un montón en el pasado, y ahora que iba a ser presentada oficialmente a su hermano menor como su futura esposa... ¿cómo demonios se suponía que debía reaccionar a eso? En cuanto a Gaara... bueno, digamos que no era a menudo cuando uno tenía que ver al Kazekage moviéndose nerviosamente. Sus manos retorcían su túnica, o llegaban arriba para comprobar su cabello, y sus pies estaban constantemente cambiándose de un lado a otro. Si Tsunade no hubiera estado igual de preocupada, el espectáculo habría sido cómico, ahora simplemente aumentaba su ansiedad.
Finalmente se abrió la puerta para revelar a la familia Yamanaka. En cuanto entraron en la habitación, Tsunade pudo decir que Inoichi no estaba complacido. Ella había esperado algo como esto, por supuesto, Inoichi Yamanaka siempre había sido muy protector con su única hija. No le gustaba que ella tuviera que tener un matrimonio concertado, no le gustaba que ella iba a tener que mudarse a Sunagakure. Lo que es más importante, no le gustaba que el hombre con el que su hija se iba a casar fuese un ex-asesino en serie que había sido previamente certificado como demente.
Innecesario decir que sus objeciones no eran infundadas. Sin embargo, desde la extracción de Shukaku, Gaara no había matado excepto cuando fue necesario, y conseguir un par de horas de sueño había ayudado con la locura. Tsunade no vio la solicitud como irracional, y como Ino había decidido aceptarla, Inoichi únicamente iba a tener que asimilarlo (preferiblemente sin miradas odiosas hacia el Kazekage como ésa).
Tsunade, que actuaba como intermediario para este matrimonio, inmediatamente decidió que ahora sería un buen momento para hacer las presentaciones formales. Se levantó y se movió hasta quedar entre los dos grupos, enviando una mirada de fastidio a Inoichi en el camino.
- Kazekage-sama, me permito presentar a los Yamanaka. Inoichi, el cabeza del clan; su esposa, y su hija Ino. Yamanaka-san, este es Sabaku no Gaara, Kazekage de la Villa Oculta de la Arena, y sus hermanos Temari y Kankuro - aquí Tsunade se detuvo para tomar gentilmente la mano de Ino y adelantarla - Gaara, tu futura esposa - dijo mientras inclinaba la cabeza respetuosamente.
Ino se flexionó en una reverencia, y Gaara respondió de la misma forma, aunque su reverencia no fue tan baja como la de Ino. En cuanto Ino recuperó su posición vertical se topó con los ojos de Gaara, y las mejillas de ambos resplandecieron ligeramente rojas. Esto era justo tan incómodo como ella había temido.
Después de unos pocos minutos de charla cortés, la madre de Ino sugirió amablemente que ella llevara a Gaara a dar una vuelta por la aldea, ya que no había estado allí en un tiempo. Gaara, después de dispararle una mirada interrogante a Temari, asintió silenciosamente en conformidad y continuó hasta la puerta, la cual dejó caballerosamente abierta para su prometida. En cuanto siguió a Ino afuera de la puerta, no pudo evitar sino notar los pulgares arriba que Kankuro mostraba en su dirección tras sus espaldas. Las comisuras de la boca de Gaara se estremecieron en lo que posiblemente podía pasar como una sonrisa, antes de que la puerta se cerrara y Gaara se voltease para encarar a la rubia kunoichi, esperando por él a pocos pasos más allá en el vestíbulo.
Ella era definitivamente hermosa... de acuerdo, era preciosa. No había forma de negar eso, y su buena apariencia era únicamente acentuada por su animada pero levemente vacilante sonrisa, y buen humor en general. Cuando vio que Gaara estaba listo para continuar, se dio la vuelta y comenzó a caminar por el vestíbulo, mientras Gaara la seguía unos pocos pasos por detrás (no había sitio para que ellos caminaran uno al lado del otro, a menos que estuviesen incómodamente cerca; bueno, sería incómodo para Gaara, Ino parecía que estaba acostumbrada al contacto físico). Él observó curiosamente la forma en que ella caminaba por el pasillo. Su caminar era más un seductor balanceo, pero no le dio la impresión de que ella lo estuviera haciendo intencionadamente para provocarle; era más como un hábito que ya no notaba.
Definitivamente eso mantuvo sus ojos pegados a su figura, y no advirtió que estaban en el exterior hasta que ella se giró hacia él, con una leve y traviesa mirada en su cara. Ino había estado pensando sobre cómo debería comportarse. ¿Debería tratarle como trataba a los demás? ¿O él preferiría que ella mantuviese la distancia hasta que se conocieran un poco mejor? Realmente, ellos no se conocerían muy bien antes de la boda, se percató; una semana era apenas suficiente. Entonces eso la decidió; además, si él iba a casarse con ella debería ver en qué se estaba metiendo... ¿y quién sabe? Tal vez siendo su normalmente molesta ella misma, le haría abrirse un poco. Funcionaba con todos los demás.
- Así que, Kazekage-sama... - dijo ella, sus ojos prácticamente bailando - ¿Adónde quieres ir? Konoha en realidad no ha cambiado mucho en estos últimos años.
- Gaara - dijo él calladamente.
- ¿Eh? - Ino inclinó la cabeza a un lado, confundida.
- Por favor, llámame Gaara - sus ojos se centraron en el suelo en cuanto dijo esto - Si... si vamos a estar casados, será realmente incómodo tenerte siempre llamándome Kazekage-sama.
Ino sintió su cara calentarse. Por supuesto. Vaya, ¿en qué estaba pensando? Aun así, era agradable saber que él quería que le llamase por su nombre.
- Por supuesto, Gaara - dijo con una sonrisa genuinamente cálida - Ahora, ¿adónde querías ir?
Gaara estaba desorientado. La única mujer que alguna vez había estado sola con él era su hermana, y... bueno, esta era una situación totalmente diferente. Realmente, él no tenía ni idea de adónde deberían ir.
- Donde sea que tú creas es mejor, Ino-san - dijo Gaara respetuosamente.
De repente Ino se giró de al lado de él directamente enfrente a su cara. Él habría estado desconcertado, pero los ojos de ella se estrecharon en una mirada de fastidio. La ira era una emoción con la que él estaba acostumbrado a tratar, y le colocaba de vuelta en una zona cómoda. Ahora, si tan sólo pudiera comprender por qué cosa ella estaba enfadada...
- Gaara - dijo ella, y su voz era inesperadamente amable, demasiado amable - Si voy a llamarte Gaara, ¿no crees que deberías llamarme Ino? Después de todo, ¿no piensas que es un poco raro ir llamando a tu esposa -san?
Gaara tragó sonoramente. Algo en esta rubia era intimidante, incluso si sabía que podría fácilmente vencerla en una pelea.
- Lo siento, Ino - dijo Gaara calladamente.
- Está bien - dijo ella alegremente, en cuanto su boca se curvó en una sonrisa.
- Wah - pensó Gaara - Su humor cambia realmente rápido.
- Así que Gaara, ¿adónde quieres ir? - preguntó ella por tercera vez.
De repente, su estómago dejó salir un audible gruñido. Ino miró hacia abajo en una aguda vergüenza, sus mejillas ardiendo. Gaara hizo su mejor esfuerzo para contener una sonrisa, ella era bastante mona mirándola cuando se sonrojaba.
- ¿Qué hay si vamos a por algo de comer, Ino? - dijo gentilmente - Estoy bastante hambriento, y no he comido desde que llegamos esta tarde.
La mirada de gratitud en su rostro cuando se encontró con sus ojos le hizo sentir especial, e importante. La gente no solía estar agradecida con él por cualquier cosa.
- Perfecto - dijo ella - Vamos, conozco el lugar perfecto - con lo que le agarró el brazo y empezó a guiarle calle abajo.
Ino no había estado pensando realmente cuando se pegó al brazo del Kazek... de Gaara. Una de sus manos se agarró a él, mientras su otro brazo se envolvía alrededor del suyo. Su mano cogiendo la de él no estaba realmente agarrando la suya, sino que estaba aferrando arena. Por supuesto, pensó ella; su armadura de arena, era de esperar. Incluso con su calabaza a la espalda, él todavía necesitaba su armadura para protegerse, especialmente en otra aldea, incluso si ellos eran aliados. Aun así, una parte de ella deseaba que esa barrera adicional no estuviese allí. Era como un muro, manteniéndola a distancia.
Gaara se desconcertó completamente cuando Ino se prendió de su mano y su brazo. Todavía podía sentir la presión de su agarre, incluso si en realidad no podía sentirla debido a su armadura de arena. Cuando ella aferraba su brazo y su mano así, estaba tan cerca de él... Le hizo sentir incómodo, e instintivamente intentó recuperar su brazo. Ino le sintió intentando soltarse, y sutilmente estrechó su agarre. Si él iba a ser su marido, ¡podía cogerla de la mano cuando caminaban por la calle! Ella giró la cabeza hacia él y arqueó una ceja, con una mirada que era mitad súplica y mitad desafío. Gaara, que no tenía ni idea de cómo tratar con chicas después de todo, fue incapaz de pensar en una respuesta adecuada, y simplemente cedió su brazo al agarre de la kunoichi mientras ella le llevaba por la calle.
El paseo fue pacífico, y la noche era cálida y bella. La tranquilidad del atardecer había relajado a Gaara, a pesar de la cercanía física de la chica rubia. Al menos, estaba comenzando a relajarse hasta que la paz fue brutalmente destrozado.
- ¡GAARA! - exclamó una potente voz desde detrás de ellos.
Ino y Gaara se detuvieron y se voltearon, solamente para ver que tres de sus compañeros ninjas acababan de regresar de una misión: Naruto, Sakura y Sasuke. Por supuesto, había sido Naruto quien cuyo grito había perforado el aire y captado su atención.
- ¡Hey, Gaara! - llamó Naruto otra vez mientras se acercaban - ¿Quién es la chi...?
La voz de Naruto se apagó en cuanto reconoció a Ino aferrada alrededor del brazo de Gaara. Su tonta mirada de descubrimiento se movió adelante y atrás entre Ino, Sasuke y Gaara. Sasuke, en su típica forma muda, disparó a Ino una mirada que decía "¿Eh?". Ino respondió de igual manera, con un leve movimiento de cabeza que claramente significaba "Es una larga historia, lo explicaré más tarde".
Sakura simplemente se quedó allí en shock, su boca abriéndose y cerrándose como un pez. No fue hasta que Ino notó esto evidentemente, que Sakura fue capaz (un poco) de recuperar sus sentidos. ¿Qué había con Ino? Cuando volvió de su misión, ella e Ino tuvieron otra de sus peleas amistosas sobre Sasuke, ¿y ahora estaba pegándose al Kazekage como si fuese su novio? Se había ido tan sólo una semana, y no había oído acerca de la venida del Kazekage, así que no podía haber estado aquí todo ese tiempo...
- ¡Gaara, no sabía que vendrías! ¿Cuánto tiempo has estado aquí? - preguntó Naruto.
Él de ninguna forma entendía qué estaba pasando entre Ino y Gaara, pero había pillado una indirecta de súplica desesperada en los ojos de Gaara, y decidió no hacer comentarios. Lo descubriría más tarde.
- Llegamos temprano esta tarde - dijo Gaara.
Ahora Sakura estaba realmente confusa. ¿Apenas había acabado de llegar aquí? ¿Qué demonios estaba pasando entre aquellos dos?
- Gaara y yo justamente estábamos yendo a pillar algo de cena, por si queríais uniros a nosotros - preguntó Ino educadamente - Es decir, si a Gaara no le importa - añadió apresuradamente, mirando al pelirrojo para su aprobación.
¿Desde cuándo Ino esperaba la aprobación de nadie para nada? Gaara asintió en conformidad, e Ino apenas logró contener un suspiro de alivio. Habiendo otros allí, podrían hacer todo menos incómodo.
