El punto de cambio:

Ino estaba aburrida. Ahora que la casa estaba hecha, no tenía nada con lo que entretenerse. El entrenamiento solamente podía llenar unas cuantas horas de su día, y ella nunca se había dedicado tanto a esto como esos obsesivos idiotas que eran Sasuke y Neji. Gaara nunca estaba en casa para hablar con ella o hacerle compañía. ¡Se había casado con el hombre hacía más de una semana, y no le había visto desde que le dijo "Buenas noches" en su noche de bodas!

Mientras Ino vagaba inútilmente alrededor de la casa, se dio cuenta de la solución a su problema. Después de todo, era una ninja. Trasladándose a Suna eso no había cambiado, y los ninjas iban a misiones, ¿verdad?

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Gaara se sentó en su oficina, examinando pacientemente el interminable papeleo. Suspirando de aburrimiento, desvió sus ojos y contempló el reloj: eran las dos de la tarde, y Gaara estaba hambriento. Apresuradamente, colocó los documentos fuera del camino, alcanzó un cajón de su escritorio y sacó su almuerzo, hincándole el diente con impaciencia. La cocina de Tsuki había mejorado últimamente, eso o simplemente él estaba apreciándola más; la casa lucía más limpia que nunca también. Probablemente debería darle un aumento, podría ayudar a calmar cualquier protesta que ella tuviera con el trabajo que Ino había hecho en la casa, y cocinando así kami sabía que se lo merecía.

Decidiendo actuar ahora, antes de que el pensamiento se escurriese de su mente, Gaara presionó un botón en su escritorio y esperó pacientemente a que Kankuro apareciera.

- Creo que debería darle un aumento a Tsuki - declaró Gaara, una vez que Kankuro había tomado su habitual asiento frente a él.

Kankuro únicamente le miró inexpresivo.

- ¿Quién? - preguntó.

- Mi ama de llaves - respondió Gaara, mirando a su hermano mayor como si fuera idiota - Tú la contrataste, deberías recordar su nombre al menos.

- Emm, Gaara... - dijo un desconcertado Kankuro - Los servicios de Tsuki fueron suprimidos por su propia petición al día siguiente de tu boda.

- ¿Qué? - preguntó Gaara, confundido - ¿Pero entonces quién ha estado haciendo mi almuerzo, y limpiando la casa?

Ahora era el turno de Kankuro de mirar a su hermano como si fuera idiota.

- ¿Adivino que quizás tu esposa? - dijo Kankuro sarcásticamente.

- Oh - dijo tranquilamente Gaara, eso lo explicaría.

- ¿Por qué querías darle un aumento, de todos modos? - preguntó Kankuro.

- Su cocina estaba supiendo mejor que nunca últimamente, y la casa parece más ordenada... - dijo Gaara.

- Ah - dijo Kankuro sabiamente - Eso es porque con Ino es una obra de amor.

Kankuro esperaba una mirada asesina por su comentario, y fue muy comprensiblemente sorprendido cuando todo lo que su hermano menor hizo fue ruborizarse. Sin embargo, la expresión conmocionada rápidamente cambió a una sonrisa. Ino era buena, y su hermano menor lo tenía crudo.

- Lo tomo como que las cosas van bien entre vosotros - preguntó Kankuro.

Gaara le miró con los ojos muy abiertos, y mudamente asintió. La gran sonrisa de Kankuro cambió a una lasciva.

- Así que, ¿cómo de lejos has llegado? - inquirió un curioso Kankuro.

La cara de Gaara se iluminó con un rojo incluso más oscuro.

- La beso como "Buenas noches" cada noche - dijo silenciosamente.

Alguna parte de él estaba esperando un consejo de su hermano, no tenía idea de adónde ir desde allí y cómo interactuar con Ino de forma regular. Y él de verdad, de verdad lo quería.

- ¿La besas como "Buenas noches" cada noche? - dijo Kankuro incrédulo - Estás compartiendo la cama con una de las mujeres más hot que he visto (aquí ignoró la posesiva mirada asesina de Gaara), ¿y todo lo que has hecho es besarla como "Buenas noches"? ¿No quieres más? Y ni siquiera pienses en intentar decirme que no, porque es bastante obvio para todos que quieres. Estás realmente atontado con ella, ¿no?

Gaara, en un gesto indefenso completamente ajeno a su carácter, únicamente asintió en acuerdo, mientras enviaba a su hermano mayor una mirada suplicante. Kankuro suspiró, era casi trágico a lo que Ino había reducido a este fuerte hombre, pero él sabía que todo era para mejor. Además, también era divertido.

- Escucha Gaara, tengo que irme, tengo una cita esta noche. Te prometo que estaré aquí a primera hora mañana por la mañana, y te ayudaré de cualquier forma que pueda, ¿de acuerdo? Arreglaremos esto, lo prometo.

- Gracias - fue todo lo que Gaara dijo antes de que Kankuro se girara, saliendo de su oficina.

Kankuro, todavía un poco atónito por los cambios que Ino había hecho en su hermano en apenas una semana, reía gustosamente para sí mismo (sólo interiormente, por supuesto) mientras seguía su camino por los pasillos. Realmente, no se había imaginado que Gaara tuviera algún problema en seguir adelante con la rubia. Basándose en lo que Temari le había dicho, Kankuro sabía que Ino verdaderamente quería que su relación con Gaara progresara y creciera. Ella seguramente tan sólo estuviera esperando a que él hiciese su movimiento, así no le haría sentir incómodo. Probablemente debería instar a Temari a que hablase con ella de nuevo, simplemente para asegurarse de que tenía todos los hechos cuando hablara con Gaara mañana. Después de todo, él y Temari no la habían visto desde la boda.

Kankuro fue arrancado de sus reflexiones cuando tropezó con alguien, y el impulso los envió a ambos al suelo. Un momento después del golpe que se llevó, fue capaz de observar a su alrededor. Estaba parcialmente encima de la persona con la que había chocado, una persona femenina con largo cabello rubio. Demonios.

Se levantó apresuradamente, y ayudando a Ino se disculpó con fervor por su torpeza, mientras en silencio agradecía a kami que Gaara no hubiera presenciado su accidente. Él mayormente lo habría interpretado de una forma por completo equivocada.

- Está bien, no te preocupes - le aseguró Ino - Es en parte culpa mía también, tampoco estaba mirando por dónde iba.

- ¿Viniste a ver a Gaara? - preguntó Kankuro, sonriendo sugestivamente.

Ino solamente suspiró, y Kankuro, extrañado, aprovechó la oportunidad de revisarla. No en un sentido pervertido, estaba realmente preocupado. Algo parecía fuera de lugar con Ino, ella parecía... apagada, de alguna forma.

- ¿Te sientes bien, Ino? - preguntó.

- ¿Eh? Oh, estoy estupenda. Oye Kankuro, tú eres como el secretario de Gaara, ¿cierto?

- Sí - dijo Kankuro recelosamente.

- Necesito hablar contigo - fue todo lo que ella dijo.

Kankuro soltó un suspiro, al parecer iba a llegar tarde esta noche, pero realmente no podía dejar a Ino como estaba.

- Sígueme - dijo, guiándola a su oficina.

Una vez que estuvieron bien seguros en su oficina, Ino fue directa al grano.

- Quiero una misión - dijo.

- No puedo hacer eso, Ino - dijo Kankuro, un poco sorprendido.

¿Por qué estaba ella hablando con él sobre esto? ¡Estaba casada con el sangriento Kazekage!

- Por supuesto que puedes - resopló ella - Sé de hecho que tú eres el responsable de asignar ninjas a todas las misiones que no requieren una atención especial. Ni siquiera trates de negarlo - su voz había tomado un tono de advertencia, y Kankuro se recordó que Ino no era una mujer con la que enfrentarse.

- No estoy tratando de negarlo - dijo, sus manos alzadas en un gesto aplacador - Pero únicamente puedo asignar esas misiones a ninjas registrados.

- Y yo soy una ninja registrada - señaló Ino.

- Emm... en realidad, no. No lo eres - explicó Kankuro.

- ¿Qué? - preguntó Ino, su voz baja y peligrosa.

- Bien, ve que cuando te casaste con el Kazekage renunciaste a tu posición como ninja de Konoha, debido a un conflicto de intereses y todo eso.

Ino ondeó su mano con molestia.

- Yo sé eso. Renuncié a mi posición como kunoichi de Konoha y me convertí en una kunoichi de Sunagakure. Es por eso que te estoy pidiendo una misión.

- Emm, no exactamente - murmuró Kankuro, desgraciadamente para él Ino le oyó.

- Explícate - dijo ella calmadamente; una lástima que solamente le recordase a Kankuro la calma antes de la tormenta, una gran tormenta.

- Tú nunca fuiste promovida como ninja de Sunagakure - explicó Kankuro como excusándose.

- Entonces promuéveme - dijo Ino, todavía espantosamente calmada.

- Tan sólo el Kazekage puede hacerlo.

- Pues dile al Kazekage que lo haga.

- Emm, no estoy seguro de que vaya a estar satisfecho con la idea. ¿Cómo te parecería si tu esposa se fuera durante días, tras poco más de una semana después de la boda? Además, es peligroso para ti ir, política y todo eso. ¿Y por qué no le pides esto a Gaara por ti misma?

- Qué le importaría a Gaara si me marchase, no es como si le viera alguna vez de todos modos - dijo Ino sin rodeos - ¿Y estás insinuando que en realidad me dejaría ser capturada?

- Por supuesto que a Gaara le importaría si tú... ¿Qué quieres decir con que nunca le ves?

Ino resopló.

- Quiero decir que nunca le veo. No he posado los ojos sobre mi marido desde nuestra boda.

Kankuro realmente no sabía cómo responder a eso. Si ese era el caso, ¿por qué Gaara parecía pensar las cosas estaban yendo tan bien? Afortunadamente, Ino no quería una respuesta.

- Ahora - continuó - vas a decirle al Kazekage que me promueva como ninja de Suna, y luego vas a darme una misión. Preferiblemente una donde pueda salir de este infernal agujero por unos pocos días, ¿de acuerdo? - ambos sabían que no era una petición realmente.

- No puedo hacer eso, Ino - dijo Kankuro tranquilamente - Sé de hecho que Gaara realmente no querría que te fueras.

- ¿Por qué no? - dijo Ino.

Bueno, gritó era probablemente un término más preciso, y para sorpresa de Kankuro, las lágrimas en realidad fueron corriendo por las mejillas de la mujer.

- ¿Por qué no? - repitió, más tranquila pero llena de una tristeza incluso más intensa - ¿No es suficiente que él me arrastrase aquí, apartándome de mi familia y amigos? Y luego me abandonara, sola en esta aldea donde no conozco a nadie. ¿Qué más se supone que voy a hacer con mi tiempo, sentarme en el sofá todo el día y ver la televisión? Si no hubiese conocido a Tsuki, ni siquiera habría aguantado todo este tiempo. No tengo amigos aquí Kankuro, tú y Temari siempre estáis ocupados. Y yo lo entiendo, de verdad lo hago, pero no puedo soportarlo más. ¡Necesito salir, salir de aquí! Por favor, tan sólo envíame a algún lugar, adonde sea.

Ella estaba sollozando al final de su discurso, y Kankuro solamente pudo compadecerse de ella. Nunca había visto llorar a Ino, ella siempre era valiente y fuerte y divertida. Ino llorando era como agua quemándose, no era natural y no estaba bien. Pero Kankuro sabía que no podía dejar irse a Ino. Al parecer, le correspondía arreglar las cosas ahora.

- Ino, realmente no puedo enviarte a una misión, lo siento. ¿Por qué no simplemente vas a casa y... te relajas? ¿Tal vez tomar una siesta? Prometo que las cosas irán mejor.

Ino le dirigió una mirada de traición que claramente decía que no le creía. No sabiendo qué más hacer, la pobre chica dio media vuelta y regresó a casa, totalmente sola. Para una niña que había vivido su vida rodeada de familiares y amigos cercanos, esta existencia se asemejaba a una tortura.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Kankuro meramente miró a Ino fijamente por unos minutos, antes de traerse a sí mismo de vuelta al presente y marchar a la oficina de su hermano. Iba a tener algunas palabras con él, y Gaara fue comprensiblemente sorprendido cuando Kankuro irrumpió en su oficina, poco después de haber salido.

- ¿Qué estás haciendo aquí? - preguntó - Pensé que tenías una ci... - Gaara se calló, desconcertado por las olas de furia silenciosa que brotaban de su hermano mayor - ¿Qué sucedió?

- Acabo de tener un pequeño y rápido encuentro con alguien - dijo Kankuro, de pie ante su hermano - ¿Te gustaría explicarme por qué tu esposa salió corriendo de aquí en lágrimas?

¿Ino, llorando? Gaara sintió una ola de furia acumulándose en su pecho. Su arena se vertió fuera de su calabaza, en la esquina, y comenzó a arremolinarse alrededor de la habitación antes de rodear y atrapar a Kankuro.

- ¿Qué le hiciste? - preguntó fríamente.

- ¡Yo no hice nada! - gritó Kankuro, todavía demasiado enfadado para estar asustado - ¡Tú lo hiciste!

Un momento de silencio, y luego la arena se derrumbó al suelo. Gaara, que se había levantado de su silla, se hundió nuevamente en ella. El enojo fue inmediatamente sustituido por la tristeza.

- ¿Yo lo hice? - preguntó confundido - ¿Pero cómo? Ni siquiera he hablado con ella, ¿cómo podría haberla herido?

Kankuro resistió el impulso de golpearse en la cabeza, y el impulso de golpear a su hermano. ¿Era realmente posible para cualquiera, incluso Gaara, ser tan despistado? Viendo que Gaara se sentía arrepentido, hizo a Kankuro tomar una honda y firme inspiración, forzándose a calmarse. Cogiendo su asiento habitual, apoyó los codos sobre el escritorio de Gaara y sus sienes con los dedos, tratando de pensar en la mejor manera de explicarle todo a Gaara.

- Gaara, ¿recuerdas cuando eras un niño, cómo te sentiste tan solo? - Gaara únicamente asintió mudo - Luego conociste a Naruto y te abriste a nosotros, y te sentiste mejor, ¿cierto? - Gaara solamente asintió una vez más, preguntándose adónde iba Kankuro con esto - ¿Ino cómo te hace sentir? - preguntó Kankuro, curioso.

- Ella... me hace sentir importante, y especial. Necesario. Como que soy parte de algo, ella me hace sentir no solo - contestó Gaara después de un momento pensando.

Fue el turno de Kankuro de asentir en conformidad.

- De acuerdo, ¿y cómo le haces tú sentirse a Ino? - Gaara tan sólo pudo mirarle, confundido - Sabes qué tipo de persona es Ino, ¿verdad? - se explayó Kankuro - Ella se crió con una familia amorosa, y siempre tuvo montones de amigos.

Gaara asintió su comprensión otra vez.

- Ella renunció a todo para venir contigo. ¿Qué le has dado para sustituir eso? - Gaara pensó sobre ello por un momento, antes de que sus ojos se abrieran en comprensión, pero Kankuro continuó sin piedad - Sí, supongo que podrías argumentar que la has provisto de sus necesidades físicas, pero ella era perfectamente capaz de proveerse esas cosas por sí misma, hasta que renunció a su carrera como ninja para estar contigo. Y tú no le has dado nada para reemplazar las relaciones que dejó atrás. ¡Ni siquiera hiciste un esfuerzo para mostrarle la aldea y presentarla a la gente!

Un horrible y abrumador sentimiento de culpabilidad se instaló en el estómago de Gaara. Kankuro tenía razón, se dio cuenta desesperanzado. Él no había hecho absolutamente nada para devolverle a Ino todo lo que había hecho por él. Se sintió fatal, pero Kankuro aún no había terminado.

- ¿Quieres saber por qué ella vino aquí hoy? - preguntó Kankuro, pero no esperó por la respuesta - Vino porque se estaba volviendo loca. ¡No tiene nada que hacer aquí para ocupar su tiempo! Ella es una ninja, no se contenta con simplemente sentarse en casa no haciendo nada. Las tareas del hogar solamente pueden mantenerla ocupada por un tiempo, especialmente si tú nunca estás allí para contribuir al desorden. Ella no tiene a nadie con quien hablar, excepto aparentemente las visitas ocasionales de tu antigua doncella, Tsuki. Te apuesto a que le debes la cordura de Ino, o al menos el hecho de que todavía esté aquí, a ella. En cualquier caso, Ino quería una misión, y tuve que rechazarla porque es demasiado importante como presa política. Se marchó en lágrimas.

El silencio llenó la oficina en cuanto Kankuro terminó su diatriba, observando muy de cerca a Gaara.

- ¿Q-qué hago? - preguntó Gaara indefenso después de unos minutos.

- Terminar tu trabajo aquí tan rápido como puedas, y dejar todo lo que pueda ser dejado. Vete a casa y lleva a Ino a cenar esta noche. Habla con ella, conócela un poco más. No tengas miedo de elogiarla o permitirla saber que sientes algo por ella. Deja la armadura de arena aparte. Vuelve a la oficina mañana y dime cómo fue, y averiguaré más cosas para ti entonces, ¿de acuerdo? Ahora realmente tengo que irme, Kaede va a pensar que la he dejado plantada, pero si todavía está esperando tengo que disculparme. Estarás bien, tan sólo llega a casa tan rápido como puedas - sugirió Kankuro, antes de darse la vuelta y dejar a Gaara solo.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Eran las seis y treinta para el momento en que Gaara terminó los documentos necesarios y se fue casa. No tenía absolutamente ni idea de cómo lo había terminado todo tan rápido. A pesar de todo, el trabajo estaba hecho (y eso no era nada menos que un milagro) y Gaara se apresuró a casa para estar con su esposa por primera vez. En realidad, se estaba sintiendo un poco entusiasmado ante la idea de salir a cenar con Ino, y comprensiblemente nervioso. Era técnicamente su primera cita, ya que en su único otro intento se habían unido Naruto, Sasuke y Sakura.

Ino acababa de terminar su cena y colocar los platos en el fregadero. El almuerzo de Gaara para mañana estaba listo y en la nevera, y ella estaba barriendo el suelo de la cocina mientras dejaba que los platos se empapasen un poco, así podría limpiarlos más fácilmente. Gaara abrió la puerta y silenciosamente entró en su casa. Por supuesto, Ino era una ninja también, así que incluso si Gaara era completamente silencioso (como era su costumbre) ella todavía oyó abrirse la puerta, y vino a ver quién estaba con su escoba aún en la mano. El cuadro que hacía, de pie en el marco de la puerta de la cocina con un delantal y una escoba, provocó que el corazón de Gaara hiciera un divertido y pequeño salto en su pecho.

Ino se asombró cuando vio a su marido de pie en la sala, aún en sus ropas de Kazekage, con su calabaza atada a la espalda.

- ¿Qué estás haciendo aquí? - preguntó, quizás un poco bruscamente.

- Yo, yo... - Gaara hizo una pausa para mentalmente cuadrarse de hombros, en realidad estaba demasiado nervioso para verdaderamente notar el asombro y brusquedad de Ino - Vine a casa para llevarte a cenar - sugirió como explicación de su sorpresivo retorno.

Ino giró su cabeza, mirando los platos de la cena en el fregadero, un poco confundida.

- Yo... yo ya comí - dijo Ino, su voz era floja y tímida, no muy de ella.

- Oh - dijo Gaara, su cara cayó hasta el suelo.

Ino no había podido detectar su nerviosismo y entusiasmo antes, pero la tristeza presente ahora en él lo hizo evidentemente obvio. Tal vez... tal vez debería darle otra oportunidad. Después de todo, no era como si estuviera acostumbrado a relacionarse con la gente. Además, ella realmente quería darle otra oportunidad, todavía quería hacer que las cosas funcionaran con él, era su marido.

- ¿Has comido? - le preguntó ella.

Gaara sacudió la cabeza.

- No.

Ino le sonrió cálidamente.

- Bien, ven aquí y siéntate, calentaré algo para ti.

Ino calentó algunas sobras de la cena, que había estado planeando comer para el almuerzo al día siguiente, y luego se sentó silenciosamente frente a su marido mientras esperaba a que comiese. Su mente era un remolino desordenado de pensamientos e ideas, mientras intentaba averiguar qué hacer a continuación.

- ¿Todavía quieres salir? - preguntó después de algunos minutos.

Gaara simplemente la miró, confundido. Sus ojos iban saltando de su plato de cena a la cara de Ino, como si dijera que acababa de comer. Ino soltó unas risitas, su risa era totalmente femenina y coqueta sin ser molesta, y explicó:

- Podríamos salir por el postre, si quieres - ofreció ella.

Gaara se encontró con su mirada, y un extraño y esperanzado tono apareció en los ojos de él. Ino se rió de nuevo.

- Bien, está decidido entonces - dijo ella mientras le sonreía - Iré a prepararme mientras terminas de comer, y puedes cambiarte mientras lavo - con eso se fue.

El Kazekage se sorprendió al encontrar que estaba sonriendo contento para sí mismo. Realmente disfrutaba de estar en su presencia, incluso más ahora que estaba despierta. Estaba empezando a percatarse de que pudo haber sido un completo idiota evitándola anteriormente. Sí, estaba listo para admitírselo a sí mismo. La había estado evitando, evitando el hecho de que ella pudiera odiarle, o quizás aún peor, estar aterrorizada de él. Ahora que estaba casada con él, técnicamente había cumplido su deber con su Hokage, y no estaba más bajo la jurisdicción de Tsunade. En otras palabras, ella no tenía que ser agradable con él ya más.

Por supuesto, Kankuro había estado en lo cierto. Había estado tan preocupado por sí mismo que había olvidado lo duro que esto debía ser para Ino, pero incluso después de todo eso ella todavía no le odiaba. Ese conocimiento llenó a Gaara con un cálido sentimiento de determinación. Ino estaba dispuesta a estar en su vida, y realmente quería que estuviese allí con él. A partir de ahora, quería asegurarse de que ella supiera eso.

Gaara silenciosamente terminó de comer, y luego llevó su plato al fregadero, donde comenzó a lavarlo. Apenas había comenzado esta tarea, cuando sintió la presencia de Ino bajando las escaleras hacia la cocina. El rostro de Gaara se sonrojó, y su estómago dio una sacudida ante la vista de su esposa. Ella lucía un vestido morado oscuro (casi negro) que llegaba pocos centímetros por debajo de medio muslo. Era sencillo y elegante, y se le adaptaba perfectamente. Su cabello estaba suelto, y parecía absolutamente aturdida.

- Gaara - dijo, y su tono fue exasperado - No es que no aprecie tu intento de hacer tus propias tareas domésticas y todo, pero ¿podrías ir a alistarte, por favor? Yo lo terminaré.

- Estoy listo - dijo un confundido Gaara.

- Oh - dijo Ino, observando su ropa formal de Kazekage.

Ella había imaginado algo un poco diferente. Bien, si así era como él quería vestir... Espera un segundo. Ella era Ino Yamanaka, la gente hacía lo que ella quería, no al revés. ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué había estado haciendo ella en los pasados días, deprimirse? Esa no era ella, en absoluto. Ino sonrió ampliamente para sí misma, en tanto dirigía una peligrosa mirada al Kazekage. Ella había vuelto.

- No - le dijo a Gaara - no estás listo. Si piensas que voy a dejarte llevarme fuera en eso, estás muy equivocado. Ve a cambiarte.

Gaara parpadeó ante ella. ¿Acaso le estaba ordenando algo? A él nadie le ordenaba. Estaba a punto de decirle que iba bien vestido, cuando recordó lo que Kankuro le había dicho; podía dejarla tenerlo a su gusto en esto, al menos. Fue buena cosa también que sus pies hubieran obedecido subconscientemente la orden de Ino, y ya estaba en la habitación de ellos.

Ino estaba esperando impaciente en el salón en el momento que Gaara bajó las escaleras, sus tacones resonando ansiosamente en el suelo de madera. Cuando captó una vista de Gaara, su respiración quedó atrapada en su garganta. ¿Desde cuándo era tan sexy su marido? Vestido con pantalones de traje y una camisa rojo profundo, él provocaba una visión bastante perturbadora. Ino nunca le había mirado realmente antes, pero sabed que no estaba decepcionada. Reprimiendo el impulso de ruborizarse, Ino se levantó de su asiento en el sofá y se dirigió hacia la puerta, agarrando el brazo de su marido en el camino.

Ino se colgó del brazo de Gaara (y se emocionó cuando notó que era su brazo real, no arena) justo como ella le tuvo esa primera noche que se conocieron unas semanas atrás. Pasearon por la calle casi sin rumbo, ninguno seguro de adónde exactamente quería ir el otro, o si tenían algún lugar en mente. Finalmente, una inspirada Ino brincó y arrastró a Gaara a un cautivador café, donde vieron otras parejas sentadas alrededor de las mesas compartiendo postres. Se quedaron parados en la puerta, hasta que fueron sentados en la seguridad de una cómoda mesa en una esquina, junto a una ventana y una adorable chimenea que daba un reconfortante calor para el frío aire nocturno del desierto.

Gaara e Ino inspeccionaron sus respectivos menús en silencio, mientras decidían qué pedir. Ino eligió una pecaminosa tarta de queso con chocolate negro y fresas, mientras que Gaara escogió probar una tarta de queso con frambuesas heladas y chocolate. El incómodo silencio se mantuvo después de que el camarero recogiera sus pedidos y menús. Ino, por supuesto, fue la primera en romper el silencio.

- ¿Cómo fue el trabajo? - le preguntó, sonriendo.

- Bien - dijo Gaara.

No había realmente nada que decir sobre su trabajo. Todo lo que hacía la mayor parte del tiempo era papeleo.

- Debe ser estresante dirigir la aldea - dijo Ino comprensivamente, tratando de obtener de él una respuesta más larga que una palabra.

Gaara solamente se encogió de hombros. Ino de repente sintió la necesidad de gritar, ¡y ella había pensado que Sasuke era poco comunicativo! La creciente tensión fue interrumpida por la llegada del camarero, que colocó una botella de champán y dos copas sobre la mesa.

- Felicidades del restaurante - dijo con una sonrisa a Ino, seguida de una respetuosa inclinación al Kazekage.

- ¡Gracias! - le correspondió Ino al hombre.

El camarero se sonrojó, pero se fue rápidamente en cuanto una ola de intento homicida repentinamente llenó el aire, emanando de Gaara. Ino se sorprendió, no había esperado que Gaara se pusiera celoso. Ni siquiera conocía a Gaara y él siempre la había evitado... aunque había venido a casa esa noche para pasar tiempo con ella. Quizás realmente tan sólo había estado ocupado. A pesar de eso, Ino guardó mentalmente la información para su uso posterior: Gaara era posesivo y pensaba en ella como suya. Ahora Ino simplemente tenía que decidir cómo se sentía respecto a eso.

El primer camarero fue seguido por otro, que colocó sus tartas de queso sobre la mesa y sirvió el champán (el primero se había ido con demasiada prisa para acordarse). Cuando se quedaron solos de nuevo, Ino llegó a la conclusión de que quería saber exactamente lo que estaba sintiendo Gaara por ella en realidad. Por supuesto, preguntarle directamente era probablemente la forma más sencilla de obtener respuesta, pero ésta era Ino y por eso tal idea nunca cruzó siquiera su mente. Cruzando las piernas bajo la mesa, "accidentalmente" rozó su pie sobre la pierna de Gaara en el proceso. Él se congeló, y tornó a un delicioso tono de rojo. Ino sonrió maliciosamente para sí misma, por lo menos sabía que él no era inmune a sus propias hormonas.

Con las piernas ahora cómodamente cruzadas, tomó un sorbo de champán antes de coger su tenedor y comenzar a comer su tarta de queso. Gaara observaba, fascinado. Ella comía tan delicadamente, casi como un pájaro; era bastante lindo en verdad. Cuando notó que Gaara la estaba mirando fijamente, y no comiendo nada de su propia comida en realidad, Ino se desconcertó.

- ¿No tienes hambre? - preguntó.

- ¿Qué? No, yo tan sólo estaba... - Gaara se apagó, sintiéndose nervioso y confundido.

No sabía qué decir o qué hacer. Esto le hizo sentirse indefenso, y no era algo a lo que se adaptase bien. Pero al mismo tiempo, se sentía cómodo. ¿Por qué era así?

- ¿Querrías probar algo de la mía? - le ofreció ella.

- Uh, claro - dijo Gaara, no teniéndolo realmente claro en absoluto.

Cogió su tenedor y alcanzó a través de la mesa a tomar un poco de su tarta, pero ella le dio un golpecito en la mano impidiéndole el camino. Gaara la miró confundido, Ino solamente le sonrió y le presentó un trozo con su propio tenedor. Un poco descolocado y muy rojo, Gaara la dejó llevar la tarta a su boca. Era muy buena, no demasiado amarga (gracias a las fresas) y no demasiado dulce.

- Está buena - dijo Gaara después de que tragase.

- Ciertamente, así lo pienso - respondió Ino con una gran sonrisa.

- ¿Quieres probar la mía? - le ofreció Gaara, no podía huir de la persistente sensación de que él supuestamente tenía que ofrecerlo.

- Me encantaría - dijo ella.

Gaara esperó un momento a que Ino tomase un pedazo de su plato, antes de que la mirada expectante de ella le notificara que estaba esperando a...

Oh. Todavía ruborizándose, Gaara usó su propio tenedor y puso algo de tarta de queso en la invitante boca de su esposa. Sus ojos se cerraron cuando aceptó la tarta, y un delicioso suspiro de apreciación salió de ella después de que tragara.

- Mmmm, la tuya está muy buena también - señaló Ino.

Por alguna razón inexplicable, su aprobación ocasionó una oleada de confianza en el pelirrojo. Él era el Kazekage para gritarlo bien alto, no un mocoso genin de doce años. Debería actuar como tal, no ruborizarse y esconderse, ni dejar a Ino tomar todas las decisiones y llevar siempre el control. Además, ella era su esposa. No era como si pudiera simplemente decidir no verle más, ellos vivían juntos. ¡Compartían una cama para gritarlo a los cuatro vientos!

De repente, las implicaciones de eso golpearon a Gaara con un completo nuevo significado. Tal vez fuera el comportamiento de Ino, o quizás fuese su percatamiento de que tenía sentimientos por la hermosa rubia, pero súbitamente Gaara sintió el deseo de tal vez perseguir algunas de esas implicaciones.

Terminaron su postre en silencio, pero el silencio ya no era más incómodo, estaba lleno de miradas ocultas y roces. Algo se estaba construyendo entre esos dos. Gaara pagó la cuenta al final y acompañó a Ino fuera de la cafetería, un brazo envuelto posesivamente alrededor de su cintura. Esto le impidió al ella prenderse de su brazo como hacía habitualmente, pero a Gaara no le importó mientras le permitiera sentirse más en control de la situación. Ino resolvió recostarse contra él mientras caminaba, llevándolos incluso más cerca juntos.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Ninguno de los dos quería irse a casa, ambos tenían miedo de que la magia de la velada terminase. En su lugar, caminaron alrededor de la aldea por un rato, satisfechos con la presencia del otro. Eventualmente abandonaron la villa, paseando por las afueras hasta que llegaron a un lugar solitario, lejos de las luces de la ciudad, con tan sólo la Luna llena y brillantes estrellas para iluminar su camino.

- Es hermoso - susurró Ino.

- Yo solía salir a los tejados a mirar la Luna, anteriormente cuando no podía dormir - comentó Gaara - Siempre me calma.

Ino se sorprendió por esta repentina revelación, pero no lo mostró. En cambio mostró agradecimiento por su honestidad acurrucándose más cerca hacia su lado. Más, se estaba poniendo frío afuera, y su agarre no era particularmente cálido. Gaara sintió como un pequeño horno que se quemaba al lado de ella.

En respuesta a su acurrucamiento, Gaara estrechó su apretón en torno a su cintura. La arena empezó a verterse fuera de su calabaza, juntándose alrededor y debajo de ellos. Lentamente les elevó en el aire, deteniéndose un par de cientos de pies sobre el terreno. Ello también empujó a Ino más cerca aún de Gaara. La arena les giró, así que podían ver la ciudad extendida ante ellos. Era una vista para quitar el aliento.

- Adoro las estrellas - le confesó Ino a Gaara - Al final del día, solía unirme a Shikamaru en su contemplación de nubes, mientras el Sol descendía. Esperábamos hasta que las estrellas salían antes de volver a casa. Ellas siempre están ahí, siguiendo su camino y alumbrando la oscuridad, una constante en la caótica vida de un ninja. Cuando estaba de misión lejos de casa, podía mirar las estrellas y saber que brillaban sobre Konoha también, y sobre todos mis amigos, dondequiera que estuvieran.

- Me gusta la Luna - dijo Gaara calladamente - Aunque no da luz por sí misma, todavía puede reflejar la luz de otros de modo beneficioso, luciendo la más brillante en el cielo nocturno.

Ino se volteó para mirar a Gaara, comprendiendo el triste sentido de... Bien, auto-aborrecimiento no era la palabra correcta... ¿tal vez resignación matizada con esperanza?

- Sabes, ser el Kazekage debe ser complicado - dijo Ino suavemente, Gaara masculló en acuerdo, no sabiendo realmente adónde iba ella con esto - Todos te observan, les guías a través de la oscuridad y diriges sus caminos. Es mucha responsabilidad, pero por lo que oigo tú lo haces realmente bien - le elogió.

Gaara captó el mensaje oculto tras sus palabras, y una pequeña sonrisa se le formó cuando se giró para encararla. Ambas de sus respiraciones quedaron atrapadas en sus gargantas en cuanto sus miradas se toparon.

Inclinándose lentamente el uno hacia el otro, sus labios se encontraron en un apremiante beso, lleno de necesidad y repleto de tensión y deseo. Gaara no tenía ni idea de qué le había venido, pero besar a una Ino despierta era definitivamente más gratificante que besar a una Ino dormida. Una de sus manos se deslizó a su lado, mientras la otra se apretaba en torno a su cintura, atrayéndola más cerca de él y presionándola contra sí. Ino grácilmente envolvió los brazos alrededor de su cuello, hundiendo los dedos entre su rojo cabello mientras atraía su cabeza más cerca de la propia, profundizando el beso y pidiendo por entrar a su boca.

Fue sorprendida cuando Gaara se lo negó, y respondió dominando el beso por sí mismo. Ino nunca había sido besada así antes, nunca tuvo el control tan abruptamente arrancado, y le encantaba.

Cuando se separaron minutos más tarde, ambos estaban sin respiración. No pudieron mirarse a los ojos por algunos momentos, antes de que Ino resolviera la crisis apoyando su cabeza sobre el hombro de Gaara, y volviese a mirar el cielo nocturno. Gaara inmediatamente se relajó con sus acciones, y envolvió el brazo de vuelta alrededor de su cintura. No tardó mucho en darse cuenta de que su esposa estaba tiritando, así que lentamente les condujo de nuevo al suelo y la llevó de vuelta a casa.

Esa noche en la cama, Ino miró a su marido y le dijo Buenas noches, justo como hizo en su noche de bodas. Pero en lugar de apartarse, se quedó dormida observándole trabajar, con una satisfecha sonrisa en su cara. Apenas una hora más tarde, Gaara posó su trabajo en el suelo con un suspiro. Todo lo que quería hacer realmente era unirse a su esposa en el sueño, ya buscaría la manera de terminar el trabajo mañana, después de que hablase con Kankuro. Acostándose, atrajo a su esposa contra él y se durmió con ella en sus brazos, su respiración calentando su cuello.

Ino se despertó a la mañana siguiente siente muy feliz y satisfecha, algo que no había sentido en mucho tiempo. Abrió sus ojos para ver... nada. Estaba sola, otra vez.