La verdad:
Ino se quedó callado por un momento mientras consideraba las implicaciones de contestar a la pregunta de Gaara. Ella podía, por supuesto, librarse de esto respondiendo que la información era confidencial, pero no sería justo. Sería también una mentira, y solamente porque fuera buena mintiendo no significaba que lo disfrutase. Tsunade-sama le había dicho que era libre de compartir una información básica acerca de sus misiones pasadas con su marido, siempre y cuando datos como personas y lugares quedasen fuera.
Por otra parte, Gaara estaba apenas comenzando a confiar en ella, y honestamente ella sentía que su relación iba progresando. Qué se estaba construyendo, ella no lo sabía con certeza, pero sabía que más que nada quería averiguarlo. ¿No podía ella simplemente tener la perfecta relación basada en una diminuta mentira? No, por supuesto que no podía. Nada verdadero y duradero podía ser construido sobre una mentira.
- Gaara, soy una ninja, y he hecho montones de cosas de las que no estoy particularmente orgullosa, para proteger mi villa oculta y a la gente que me importa - dijo Ino, dando un rodeo sobre el asunto en un intento de explicar las cosas a su marido.
Gaara asintió en comprensión. Demonios, en el pasado él había hecho cosas que las que no estaba orgulloso simplemente porque lo había querido. Pero entendía lo que ella quería decir, como Kazekage tenía el privilegio de ver cuán realmente devota a su villa oculta era mucha gente, y cuánta fuerza eso les daba. Había aceptado a Ino como de ese tipo en el momento que descubrió que estaba renunciando a su vida para casarse con él, simplemente porque su Hokage se lo había pedido.
- Tengo varias capacidades únicas, por lo que tenía sentido que fuera enviada a misiones especiales - indicó ella.
- ¿Reunión de información? - la conclusión era obvia, ahora que sabía acerca de su jutsu familiar - ¿Pero por qué fueron éstas clasificadas S? - inquirió Gaara.
Ino asintió con la cabeza en reconocimiento de lo que había dicho, y siguió hablando.
- Reunión de información y asesinato. No particularmente peligroso, a menos que una deba infiltrarse en medio del territorio enemigo para obtener la información - dijo quedamente.
- Ah, misiones clandestinas. Debes ser una especialmente talentosa actriz para haber engañado a tantos... - Gaara guardó silencio.
Estaba confundido, por lo general un ninja únicamente podía trabajar en misiones clandestinas a comienzos de su carrera, después de eso normalmente se convertían en muy conocidos (si eran buenos, y todo lo que Ino había hecho hoy y lo que él había leído, indicaba que ella lo era), y las misiones clandestinas se volvían una imposibilidad. Pensando en ello, Ino no era particularmente conocida. Debería haber oído sobre ella y el jutsu de su clan antes de ahora. Eso era raro, los asesinos eran habitualmente la prioridad en los libros Bingo.
- Te estás preguntando por qué nunca has oído esto antes - dijo Ino una pizca amargamente; siempre trabajando desde las sombras puede ser algo deprimente, ya que nadie puede nunca reconocer tus habilidades y sacrificios - La clase de trabajo que hago requiere una cierta cantidad de anonimato. ¿Puedes haber notado que carezco del tatuaje identificándome como ANBU? Cada vez que voy a una misión es bajo un disfraz y un nombre ficticio. Cada muerte que he dado es asumida por haber sido el resultado de causas naturales, y cada prisionero que he torturado o invadido la mente ha olvidado que el incidente ocurrió.
La amargura de su voz era más fuerte ahora, y tuvo que tomarse un momento para recuperar la compostura antes de soltarle la verdad a Gaara.
- Para asegurar esto, cada vez debo tener a mi víctima sola de un modo natural, y entonces soy capaz de hacer con ellos cuanto sea necesario. Hay una forma sorprendentemente fácil de hacerlo, como puedes haber adivinado. No sé si alguna vez has enviado a una de tus kunoichis a este tipo de misión, pero a veces es la única manera de hacer lo que es necesario y evitar la guerra o la culpa.
- ¿Qué estás tratando de decirme? - preguntó Gaara.
Estaba comenzando a sentirse muy confuso, y un poco asustado de que ella todavía no hubiese contestado a su pregunta. ¿Qué estaba escondiendo?
- Todos mis objetivos fueron masculinos, Gaara. Cuando mencioné mis capacidades únicas quise decir más que el jutsu de mi clan, aunque eso ciertamente era un factor. Piénsalo, ¿cuál es la forma más común y sencilla para una chica de tener a un hombre a solas y no ser cuestionada?
La cara de Gaara estaba en blanco, él obviamente todavía no lo pillaba.
Ino suspiró. No había forma con eso, tendría que decírselo sin rodeos. Y él iba a detestarla y pensar de ella como una sucia, porque qué hombre en su sano juicio querría una puta por esposa, y entonces ella nunca tendría su "felices para siempre". Pero lo peor de todo era que le estaba negando a Gaara su "felices para siempre" también, y no era como si él hubiera hecho algo malo alguna vez (aparte de toda esa fase de matanza, pero eso fue en el pasado) y vaya, ella solamente sabía que él merecía más que esto, más que a ella...
- ¿Ino? - inquirió Gaara, sacando sus pensamientos de una espiral descendente, mientras colocaba torpemente una reconfortante mano sobre su hombro.
No estaba seguro de por qué exactamente sentía la necesidad de consolarla, pero ella había ido a la deriva en su propio tren de ideas por un rato, y una Ino silenciosa no era algo que le pareciese muy natural.
- Casi todas esas misiones de rango S fueron misiones de seducción - le susurró bajito, liberando el hombro de su agarre y retrocediendo en silencio unos pocos pasos.
Todo el tiempo ella le miró intensamente a la cara, sus rasgos mostrando esperanza y desesperación (mayormente desesperación), y luciendo verdaderamente descorazonada. El cerebro de Gaara iba a la carrera para procesar esta nueva información, mientras su cuerpo permaneció congelado en estado de shock. Tal vez su carencia de emociones le viniera a mano, en tanto que su rostro no traicionaba nada del tumulto que ocurría dentro de él. Ino se quedó esperando a que hablase, lo cual le dio tiempo, tan sólo un poco de tiempo, para pensar las cosas.
Por un lado, acababa de descubrir que su esposa (la mujer por la cual comenzaba a sentirse bastante seguro de que podría estar enamorándose, porque kami sabía que ella le hacía sentirse diferente de lo que alguna vez había sentido antes) hacía a la gente enamorarse de ella por método regular, como parte de su trabajo. ¿Era toda esta cosa una mentira, entonces? ¿Era ella justo como Yashamaru, pretendiendo cuidar de él pero completamente dispuesto a apuñalarle por la espalda si la situación lo requería? Tal vez ella estaba solamente aguardando su momento, a la espera de una orden...
Eso es completamente ridículo, intervino el otro lado. Deja de exagerar y cálmate, piensa esto racionalmente. Ella fue a aquellas misiones para proteger a quienes le importaban, no por diversión; y obviamente, no las disfrutaba. Eso significa que es leal y dedicada, así que la única manera en que te mataría es si le fuese ordenado, y admitámoslo, si su líder se lo dijera probablemente lo haría...
¡Exactamente, no podemos confiar en ella! La primera corriente de pensamiento se abrió camino de nuevo.
Racional, sé racional, el segundo lado le calmó. Termina de pensar esto detenidamente. La única manera en que ella te mataría es si le fuese ordenado por su líder, el cual eres tú, imbécil. Ella es completamente 100% leal a ti, tú lo sabes. Estuvo más que dispuesta a convertirse en ninja de Suna, y sabes que su Hokage no la enviaría aquí como asesina. Para empezar, todo esto fue idea de tu hermana, e Ino es una de las mejores amigas de Temari. Y tú confías en tu hermana, ¿verdad? Y a la Hokage le gusta Naruto, y Naruto es tu mejor amigo, y Konoha son nuestros aliados, y a Kankuro le gusta Ino también...
No puedo simplemente poner en duda mis relaciones con todos, estaría volviendo adonde estaba en el principio. A lo que se reduce esto es a la confianza: confío en Temari, y confío en Naruto, así que voy a tener que confiar en Ino también. Además mírala, parece tan asustada y vulnerable...
- ¿Estás aquí para asesinarme? - preguntó Gaara.
¡No, no era lo que había querido decir! Y definitivamente no había pretendido sonar tan frío. Ino le miró con estupor, pero él pudo ver destellos de furia quemando sus adorables ojos azules.
- ¡No! - exclamó - ¡Si vas a ser así pues estupendo, mira si me importa! No hice nada malo, soy una ninja y sacrificaría cualquier cosa por mi aldea, ¡y estaré orgullosa de ello hasta el día que muera! Si no te gusta eso, puedes simplemente... simplemente...
El aparente rechazo de Gaara hacia ella hizo maravillas con la confianza en sí misma de Ino, e inmediatamente recordó que ella no estaba sucia. Estaba orgullosa e incluso contenta de haber tenido la oportunidad de realizar un servicio para su aldea y la gente que quería. Si Gaara no podía entenderlo entonces era cosa suya, ¡pero ella no iba a actuar avergonzada!
- Vale, entones está bien - dijo Gaara, y su mano alcanzó a sujetar a Ino y detenerla antes de que saliera corriendo (lo cual ella obviamente había estado planeando hacer) - No puedes culpar a un chico por verificarlo.
Y entonces le estaba sonriendo, una verdadera y feliz sonrisa, y ella nunca le había visto hacer eso antes.
- Me alegro de que me contaras la verdad - confesó, antes de inclinar la cabeza y capturar sus labios con los suyos, tal como había estado muriendo por hacer desde que había visto su pelea con Matsuri.
No fue sino hasta unos minutos después, que una increíblemente feliz Ino se desenredó de los brazos de un sumamente juguetón Kazekage, y se arregló la camisa. Al parecer, el día de hoy les había acercado más el uno al otro, como Gaara nunca antes lo había intentado.
- En caso de que te lo hayas preguntado, siempre fui capaz de completar la misión antes de que las cosas fueran demasiado lejos - dijo ella mientras le sonreía.
Gaara tan sólo dobló la cabeza a un lado, confundido. Ino se puso más cerca de él una vez más, y sus brazos automáticamente se abrieron para ella y rodearon su cintura, apretándola contra sí mientras los labios de ella se dirigían a su oreja.
- Así que todavía soy virgen - se burló en un susurro que él apenas pudo oír, pero su respiración le cosquilleó en el cuello.
Rápidamente, ella le mordisqueó con delicadeza el lóbulo de la oreja, antes de apartarse y brincar con gracia fuera de su alcance, su risa haciéndose eco en los oídos de un aturdido y completamente congelado (y muy rojo) Kazekage.
