La verdad no entendía porque nos fuimos de Volterra, a donde llegamos era otro pueblo. De hecho había sido una gran fortaleza, en ella Carlisle tenía su casa. Por lo que me explico Edward, cuando él estaba con los Vulturi, no le gustaba estar mucho por ahí, siempre estaban haciendo festines, como el de hoy. Y le gustaba estar entre humanos vivos. Me sentía más segura ahí, a kilómetros de los Vulturi.

-estas bien.- me pregunto mientras acomodaba nuestra ropa en el closet.

-si… solo un poco cansada y sorprendida.- sentí sus brazos rodeándome debajo de mi pecho, su cara estaba recargada en la mía.

-lamento que tuvieras que ver y oír todo eso.-

-no es tu culpa.-

-si…- lo bese.

Mis manos se posaron en su cabeza, jalando su pelo, jalándolo a él a mí. Las manos de Edward me voltearon, de forma que quedados de frente.

-hablas mucho.- le susurre

-que bueno que sabes cómo callarme….- aja.

-chicos.- grito Jasper del otro lado de la puerta.

Deje salir un gran suspiro de frustración. Edward me soltó y fue a abrirle.

-de vedad siento la interrupción, pero sus "ondas" me estaban llegando muy intensamente. Aparte que Alice quiere hablar con Bella.- Jasper traía el celular en la mano. Lo tome y hable.

-hola.-

-hola, como estas, como va todo por allá.-

-bien, y allá.-

-también, tus papas llegan en dos días, tu llegas mañana. Vamos bien Bella, para que estés tranquila, y en serio estate tranquila eh.- como es que siempre sabía lo que Edward y ya hacíamos.

-no prometo mucho.- Edward que estaba a mi lado solo rio, pero no dijo nada.

-hazme caso por favor, si no todo lo que estamos haciendo se vendrá abajo. Solo piensa en que ya falta poco para que tu y Edward estén juntos, de cualquier forma que quieras verlo. Además se que si no llegan vírgenes al matrimonio Edward se atormentara toda su vida.- en eso tenia razón.

-ok Alice nos vemos pronto.- le di el celular a Jasper, salió del cuarto y Edward que fue a cerrar la puerta se me quedo viendo.

-Alice tiene razón, y no te ayudo mucho.-

-no tienes tú la culpa, no pongo mucha resistencia.- me sonrió y me abrazo.

-tendremos que controlarnos hasta que esto termine.- dije sarcásticamente.

-si.-

-creo que me bañare.- dije pensativa

-es una incitación.- pregunto con picardía.

-si quieres tomarla. Bienvenido.- las palabras de Alice entraron por un oído y salieron por otro.

-quizás…solo te acompañe al baño.- esto está mal, y sé que Edward después se va a sentir mal.

-o puedes quedarte a ver la tele, quizás algún partido de fut…- me callo de la misma manera que yo lo hacía.

-hablas demasiado.- que le pasaba a Edward…conste que trate.

Hábilmente me cargo y me llevo al baño…que bonito estaba ese baño, y la tina, estaba lo suficientemente grande. Me dejo en el suelo para empezar a quitarse la camisa, trate de imitarlo, pero me quede viéndolo como si jamás en mi vida hubiera visto a otro hombre semi-desnudo. Su torso…su torso era perfecto.

-am….- mene la cabeza para salir de mi transe. Me dio un poco de vergüenza de que Edward me viera como babeaba por su cuerpo.

-puedes o te ayudo.- me dijo al ver que no me movía.

-creo… que si puedo.- me quite los zapatos primero, después las calcetas, con pesar me quite la blusa, después el pantalón.

Levante la vista y Edward solo estaba en ropa interior. Me sonrió y camino a mí.

-así (detuvo mi mano que estaba a punto de desabrochar el sostén), no es necesario quitarnos lo demás.- el agua que estaba saliendo de la llave desde que nos empezamos a desvestir ya casi había llenado la tina. El agua estaba casi hirviendo, Edward se metió y me dijo sensualmente.

-agua caliente y yo, listo, ya esta perfecta el agua para ti.- me extendió su mano y enseguida la acepte. Me metí con él a la tina. Mi espalda se recargo en su duro pecho de mármol, el agua hacia que su cuerpo no estuviera tan frio, de hecho estaba simplemente perfecto. .

-que pensabas que íbamos a hacer.- pregunto maliciosamente

-como si no lo supieras.-

-lo sé, Alice también, y me conoce muy bien, por eso me limito a esto, que pensado bien las cosas no es muy limitado.-

-vamos, es como si estuviéramos en una piscina, solo que muy pequeña.-

-si, tienes razón.- me abrazo y yo abrace sus brazos, me relaje por completo y cerré los ojos, no podía pedir más de la vida, ya estaba en el paraíso.

-te amo.- susurro débilmente en mi oído, debió de pensar que estaba dormida.

-yo también.-