Rosalie era muy buena cocinando, cuando bajamos Edward y yo, ya tenía casi toda la mesa llena de deliciosa comida. Tenia de todo, sándwich de diferentes tipos, huevos cocinados diversamente, pan salado, pan dulce, quesadillas. Licuados de fresa, plátano y papaya. Te de hierbabuena y café.
-de verdad piensa que mi estomago puede con tanta comida.- dije distraídamente.
-es claro que no está pensando.- dije Edward divertido.
Seguimos caminando hasta entrar a la cocina. Donde Rosalie estaba muy entrada cocinando todavía.
-oh, Bella, ves algo que te guste en la mesa.- me dije algo preocupada
-si, todo se ve delicioso. Porque preguntas.-
-a mí se me da mejor al mecánica y esas cosas. La cocina es para Carlisle, Esme y Edward.- recordé que Edward cocinaba muy rico.
-gracias, Rosalie.-
-de nada, supongo que con eso será suficiente.-
-pero por supuesto.- como para una semana. Pensé. Me alegre que Rosalie no leyera mi pensamiento.
Rosalie se retiro y Jasper llego. Creo que en cuanto lo vi me puse roja. El en respuesta, sentí como la calma recorría la cocina.
-hola Bella.- saludo cordial.
-hola…- conteste con voz baja
-deberías de ir empezando, nos vamos en una hora.- me dijo Edward viendo divertido la mesa. Yo en respuesta deje salir un sonoro suspiro.
-no te preocupes Bella, aquí cerca ahí un orfanato, mandaremos la comida ahí.- dijo Jasper bastante tranquilo. Asentí y me fui a sentar.
Tome un plato solo, agarre la mitad de un sándwich, una quesadilla sencilla y un vaso de licuado de fresa. Edward y Jasper comenzaron a tomar el resto de los platos, entraban y salían de la habitación.
Termina de almorzar y subí a la habitación para guardar las cosas. Termine mi maleta y la de Edward y baje con ellas dos escalones cuando me fui de lado, no pude sostenerme con solo un pie y como a poco perdí el equilibrio y me acercaba al piso cuando dos brazos fríos pasaron rápido por mí y me dejaron el piso. Todo paso muy rápido, ya me había visto revotando escalón a escalón hasta llegar a donde estaba parada, claro que abría quedado aplastada y contracturada. Muy mal herida. Apenas el mareo y el susto se pasaron abrió los ojos y vi que Edward no había sido el que me ayudo, sino Rosalie.
-muchas gracias.- le dijo apenada.
-debiste esperar a Edward, casi te rompes el cuello.- apenas termino de decir aquello Edward se volatizo enfrente y puso cara de enojo.
-que paso aquí.- exigió.
-yo…- no pude contestarle
-Bella fue por las maletas y le falló un pie en las escaleras y por poco se cae. Alcance a tomarla antes que algo malo pasara.- dijo Rosalie restándole importancia. Pero Edward no hizo así.
-ven conmigo.- me tomo del brazo y casi me arrastro afuera de la casa. Jasper y Rosalie se fueron hasta la cocina, mientras Edward me metió adentro del carro.
-que no me quieres.- me dijo muy serio, con rostro dolido.
-claro que si, te amo.-
-entonces por favor, deja que yo me encargue de todo, al menos hasta que te convierta, no puedo perderte por una idiotez como esa. Por favor Bella. Ten cuidado, si te pasa algo voy directamente con los Vulturi a que me corten la cabeza. No puedo vivir sin ti.- me tomo de la cara y me beso desesperadamente. No entendía por que se preocupaba tanto, y la idea de ver a Edward frente a Aro pidiéndole su muerta me aterro, tanto que me puso la piel de gallina. Me aferre mas a él.
-te amo.- me dijo cuando logramos separarnos.
-yo también te amo.- le sonreí, mientras todavía la escalofriante imagen estaba en mi mente.
Se bajo del auto y volvió con las maletas, tres segundos después Rosalie y Jasper ya estaban sentados en la parte trasera del auto. Edward cerró la cajuela y entro al coche.
-ponte el cinto.- dijo serio. Lo hice de inmediato.
Nadie hablo durante el viaje, al menos no ha oído humano. Cuando Volterra fue visible de nuevo la imagen de Aro entro a mi mente. No entendía por que, el que me cada más miedo era Cayo. Marco parecía siempre calmado. La fortaleza Vulturi hizo presencia después de unos minutos, Edward estaciono el auto y bajamos de él, salió a recibirnos Dimitri. Edward enseguida se apresuro a tomarme de la mano y de su pecho salió algo así como un gruñido.
Seguimos el mismo recorrido que habíamos hecho el día de ayer. Solo que hoy había menos gente. Llegamos a la sala en donde estaban los Vulturi. Aro me miraba distraídamente, así como Cayo, Marco estaba perdido en algún lado de la sala, aunque estaba sentado en su trono.
Rosalie estaba a mi lado izquierdo, Jasper detrás de nosotros, Edward se acomode enfrente para hablar con Aro.
-acércate Edward, deja veo que fue lo que paso.- dijo Aro en tono cordial. Edward no respondió pero obedeció.
Decidido avanzo hacia él, al igual que Rosalie cambiaba su posición y se colocaba delante de mí. Aro tendió su mano para que Edward le tomara, y así fue. Note que Edward no muy seguro lo hizo.
-interesante.- dijo Aro al cabo de dos minutos, que a mi ver parecieron horas.
Volvió a concentrarse y paso otro minuto antes de que soltara a Edward y volviera a hablar.
-es…bastante interesante hermanos míos lo que Edward me ha revelado. Y si no les molesta me gustaría compartirlo con ustedes.- Edward regreso a mí, me tomo la mano y note que estaba angustiado, pero no dijo nada, Cayo y Marco se levantaron y de reunieron con su hermano. Los tres se sentaron, Aro hizo un ademan con el cual Jane fue enseguida con él. Algo susurro y ella asintió con malicia y diversión. Edward me lastimo la mano de tan fuerte que me apretó, sabía que no le había dicho algo bueno y Edward lo había escuchado.
-no…perdóname Aro, pero eso no, no puedo dejar que hagas eso.- dijo en tono exaltado y molesto
-es solo para comprobar lo que me has mostrado, tu…impotencia.- lo ultimo hizo que Edward apretara su mandíbula.
-vamos Edward, solo le dolerá un poquito, quizás.- dijo Jane divertida de la vida.
-¡que no! -Grito Edward, me aventó hacia Jasper, que cuidadosamente me detuvo y Edward se le lanzo a Jane, pero Dimitri no lo dejo, chocaron, el estruendo fue tan fuerte que pensé que en cualquier momento algo se caería, una de las columnas, el piso se partiría en dos. Algo. Pero nada, solo sus cuerpos.
-ya ¡basta! Déjenlo.- grite y fue como si apenas los tres vampiros notaran mi presencia ya que su mirada se clavo en mi. Aro levanto su mano y Dimitri dejo a Edward.
-Jane.- pregunto Aro
-no. Nada.- dijo muy molesta
-no que, que es lo que quieres, dime.- le reclame.- Jasper me dio un codazo.
-Edward me enseño que no te podía leer la mente, y quería saber si Jane podría hacerte daño, por lo que veo no. Extraño. Debo de admitir.- dijo tocándose la barbilla.
-Edward que seguía en el piso, porque Dimitri lo tenia de la barbilla, ahorcándolo.
-ya suéltalo, no es necesario seguir, ya comprobaron lo que querían así que por favor, déjenlo.- grite asustada, pues su cara se estaba tornando morada con venas negras y sus ojos negros. Dimitri no me hizo caso, así que volví a gritar.- que lo dejen, ya…solo déjenlo, mátenme a mi.- lo ultimo lo dije al ver que mi amor se estaba tornando de un color muy indescriptible. No viviría en lugar en donde no estuviera él. Tal como me lo había hecho saber horas antes.
