El fin se acercaba, pero solo era el fin de una etapa, porque otra comenzaría. Y si no me equivocaba, esto solo era apenas el inicio.
Después de hablar con mis padres. Edward entro y con el pude soltar todas las lagrimas que retuve mientras hable con ellos. Alice entro a la habitación unos minutos después para retocar el maquillaje, me dio su apoyo y me recito de nuevo "nuestro" futuro.
-tus padres se quedaran en un hotel. No es segura la casa de Tanya, ahí están Alec y Jane.-
-es lo mejor. Y cuando nos vamos.-
-mañana por la noche. Es que el sol saldrá y pues ninguno de nosotros podemos salir, aparte que no te dejaría sola.- me sonrió
-lo sé.- me tomo de nuevo mi mano y la beso.
-Edward…tengo hambre.- desde que llegamos no había comido nada y ya necesitaba algo en mi estomago.
-¡claro!, que tonto soy…Alice ya trae la cena.- se paró de la cama y se fue a sentar a la silla.
Alice entro con una charola. Con su pequeño pie lanzo la mesilla para poner ahí la charola, no sé cómo le hizo pero entro perfectamente en la cama.
-no es necesario todo esto. Ya comienzo a sentirme enferma.-
-Bella, es solo por precaución.- dijo Alice
-de que.-
-imagínate que tus padres entraran y te vieran parada como si nada y comiendo. Cosa que no puedes hacer.-
-no puedo comer.- pregunte temerosa
-no, tu enfermedad no te lo permite. Ahora solo hazme caso, ok, todo irá bien.-
-está bien.-
No dije más y comencé a comer. Ya entrada la noche Edward salió de la habitación por cinco minutos y trajo un colchón, almohadas y cobijas.
-y eso.-
-tus padres tiene que pensar que duermo. Y los humanos lo hacen en algo así, no puedo dormir en una silla.-
-en eso tienes razón.-
Deje que terminara de "preparar su cama" y me le quede viendo.
-no esperas que duerma en esta cama sola, cuando la tuya se ve mas cómoda y "calientita".- Edward soltó una carcajada
-sobre todo calientita ah. Vamos Bella.-
-lo digo enserio. Sin hacer nada más que dormir.-
-mi amor, si tu madre decidiera entrar en la madrugada para verte dormir y te viera en el suelo dormida, pensaría muchas cosas, ninguna de ellas serian buenas.-
-pero esta Alice, ella lo vería venir.- replique, ya casi lo convencía
-deja hablo con ella.- saco su celular y marco.
-al... ¿si? Bueno, te veré en la mañana.- colgó y guardo su celular, dibujo una sonrisa maliciosa en su cara y camino hacia mí. Levanto sus manos hacia mi cara y me beso.
-has ganado otra vez.- susurro a mi oído mientras hacia algo. Se separo de mí y pude ver y ya no tenía nada que me retuviera en aquella cama.
-que bueno, gracias.- paso un brazo por mi cuello y otro por mis rodillas, me levanto y cargo hasta su cama.
Me dejo suavemente sobre ella, se quito sus zapatos. Me cobijo y se acostó cerca de mí, me abrazo. No entendía cómo es que me sentía tan completa y feliz si estaba a punto de separarme de mi familia, de mis amigos. Y lo peor era que ese pensamiento ya no me lastimaba ni me parecía egoísta o macabro. Simplemente era la realidad.
Dormí tan a gusto, como siempre lo hacía en compañía de Edward. Su beso frio en mi frente me despertó.
-tus padres no tardan en llegar, será mejor que te vayas a tu cama.-
-ok.-
Me ayudo a levantarme, camino a mi cama mientras Edward recogía las cobijas. Apenas me estaba terminando de acostar cuando Edward ya estaba a mi lado poniéndome las intravenosas y parches.
-que pasas.-
-tus padres están en el pasillo.- dijo un poco estresado
-tranquilo.- pase mi mano libre por su pelo.
-ya esta.- dijo por fin cuando las maquinas comenzaron hacer ruido.
-hija.- la voz de mi madre alerto a Edward, su mirada fue directa a las cobijas en el suelo.
-mamá.- Edward soltó mi mano y fue a terminar de recoger las cosas, las dejo en la esquina y salió de la habitación.
Mi madre se sentó en la orilla de la cama y trato de no llorar.
-quiero que nos vayamos a Jacksonville, quiero tener una segunda opinión, confió en Carlisle pero, eres mi única hija, no puedo darme por vencida tan fácil.- sus palabras me pusieron nerviosa, no sabía que contestarle, y yo no era buena para mentir.
-oh… pues si eso es lo que tú quieres, está bien.- sus ojo me miraron con incredulidad
-tú…no lo quieres.-
-no es que no lo quiera, mamá, sino que es…todo lo que Carlisle ha hecho. Ha sido demasiado para mi cuerpo, el hizo hasta lo imposible para que la enfermedad no avanzara, para mantenerme aquí el mayor tiempo posible, pero no es posible eso. Mas si tú crees que puedes encontrar a alguien que sea más insistente que Carlisle y tenga más conexiones que él, lo hare.-
-está bien, iré a hablar con el.-
No entendí como es que después de darle a entender que no quería que hiciera nada por mí se sale para hablar con Carlisle.
La puerta se abrió y entro Edward, su cara no mostraba preocupación, aunque eso realmente no me decía nada, era bueno disimulando su estado.
-tu madre está hablando con Carlisle, él le está haciendo entender que tu cuerpo no resiste ya nada.-
-me siento tan mal por mentirles y hacerles sentir tan mal.- puede ver claramente como la frente de Edward se arrugo en señal de dolor, sabía que no era fácil tampoco para él.
-sabes que puedes…-
-pedirte un café, tengo ganas, me lo traerías.- Edward se me quedo viendo.
-claro.- salió caminando muy humanamente y entraron Carlisle y mi madre.
