Carlisle, Esme, Alice y Emmett entraron a la habitación para felicitarnos. Platicamos todos juntos hasta que llego la hora de preparar mi partida del hospital. Salieron todos de la habitación con excepción de Esme, Carlisle y Edward. Esme y Edward se encargaron de guardar mis cosas y a prepararme. Carlisle arreglaba el helicóptero que me llevaría a Forks, solo él y Edward viajarían conmigo. Los demás se irían en avión, el cual despegaba en media hora. Rosalie y Jasper se fueron en carro a Forks con Jane y Alec.

Ya estábamos los tres en el techo esperando el helicóptero cuando recordé que le había pedido a Edward un café.

-y mi café.- pregunte sarcásticamente. Edward me vio apenado.

-lo olvide…-

-está bien, igual ni quería.- dije maliciosamente.

-así que solo lo dijiste para distraerme.-

-aja.- como se suponía que estaba en mi lecho de muerte, estaba acostada en una camilla, aun con los sueros y maquinas falsas, marcando un ritmo cardiaco débil.

Ya en el helicóptero fue menos incomodo. Solo estaba el que piloteaba y el copiloto, y ambos tenias sus audífonos puestos. Aproveche para hablar con Carlisle.

-cuanto tiempo nos vamos a quedar en Forks.-

-una semana, lo necesario para organizar una pequeña boda. Con Jane y Alec aquí no es seguro para nadie tenerlos tanto tiempo en el pueblo.-

-muy bien.-

El viaje duro una hora y media, aterrizamos en el pequeño helipuerto del hospital general de Forks. Mi habitación ya estaba lista al igual que la otra con las maquinas programadas.

-después de esto.- pregunte

-mañana en la tarde te dará de alta Carlisle e iras a la casa. Y desde nuestro cuarto planearemos nuestra boda.- esas palabras sonaron tan gloriosas, "nuestro", ya todo era de ambos.

-perfecto.- me acurruque a él y me quede dormida.

Seria porque últimamente había hablado de mi boda o no se porque, soñé que Edward y yo bailábamos en el jardín de su casa a la luz de la luna. No quería despertar, pero eso labios fríos que adoraba me rogaban que lo hiciera.

-buenos días.- dijo Edward apenas abrió los ojos.

-hola.-

-dormiste bien, y espero que estés lista para lo que te voy a decir.-

-que pasa.-

-anoche que llego Charlie le aviso a los Black que estabas aquí en el hospital, así que vendrán a visitarte.-

-no hay problema…

-lo hay Bella, nosotros tenemos un tratado con ellos, no podemos morder a ningún humano, y no pueden pisar esta tierra porque es nuestro territorio, así como nosotros no podemos ir a la Push.- recordé cuando lo invite a la Push y rechazo la invitación.

-porque.-

-ellos…ellos son hombre-lobo, enemigos por naturalidad de los vampiros. Bella tenemos que evitar involucrarlos en esto, no es lo mismo si solo fuera asunto nuestro, pero los Vulturi manejan esto.- recordé a Jacob, era tan solo un niño.

-debemos hacerles creer que de verdad estoy enferma y que me salvaran de mi muerte.-

-bien. Ahora que quieres de almorzar.-

-tus labios.- me reí ante mis palabras, salieron inconscientemente.

Me beso y se acostó a mi lado.

-te amo.- me dijo al oído

-yo también te amo.- entrelazo nuestros dedos y beso mi mano.

Todo siguió igual de perfecto hasta que dieron las once de la mañana, hora de visita Edward salió antes que llegaran. Charlie entro para avisarme que los Black venían a verme. Salió por Billy primero.

-Bella.- dijo en tono preocupado.

-Billy.- dije tenuemente.

-como estas.-

-Dentro de lo que cabe, bien. Ya sabes que me voy a casar.- los ojos de Billy se agrandaron al tamaño del sol.

-no…no sabía. Y el afortunado es Edward Cullen si no me equivoco.-

-el mismo. ..

-bueno los dejo solos porque no puede haber más de dos personas en la habitación.- Charlie salió de la habitación y Billy se acerco mas a mi cama.

-Bella, que estas haciendo, sabes lo que son.-

-si, mi nueva familia.-

-no…son vam.- lo interrumpí antes que terminara

-lo sé Billy.-

-y entonces que haces con ellos.-

-ser feliz.-

-Bella de verdad estas enferma.- pregunto muy pensativo

-si, y sabrás que es lo que planean verdad.-

-si, y sabes que no puedo dejar que eso pase.-

-así que prefieres que muera a que me convierta en una de ellos.-

-si, tú no sabes la aberración que son.- sus palabras me hirieron como si me los dirigiera a mí.

-y ustedes que son, una gracia. No importa lo que pienses de ellos, porque no los conoces y solo los juzgas. Pero te daré mi opinión: son las personas más amables, desinteresadas y cariñosas que pueden existir. Edward es el amor de mi vida y por el hare mi transformación. Si tu alguna vez estuviste de verdad enamorado me vas a entender, porque no le pediré imposibles.-

-entiendo lo que es estar enamorado, el problema es el trato, si se rompe una guerra entre nosotros contra ustedes se desatara. Y yo no puedo evitarlo. El alfa de la manada, con el es con quien deberían de hablar.-

-Billy, Charlie no debe saber nada de esto.-

-no lo sabrá.- giro su silla y salió de la habitación. Jacob entro un poco temeroso.

-vamos. No muerdo.-

-tu no.- su comentario no me agrado y él lo noto.

-lo siento, no fue mi intención. Como te sientes hoy.-

-bien, tu como estas.-

-bien, tus nuevo amigos hicieron que la manada creciera.-

-a que te refieres.-

-los gemelos eso raros, gracias a ellos ahora yo…yo soy parte de la manada.-

-lo siento Jacob.-

-supongo que no es tu culpa.-

-lo es y lo sabes.-

-bueno…no todo es malo. Quizás si algún día puedes ir a la reserva te enseñaría algunas cosas.-

-me encantaría, seguro que si puedo, Carlisle determinara cuando.-

-y doctor colmillos te dejara ir a la reserva.-

-no…no lo llames así, además porque no me dejaría.-

-porque ellos no pueden pasar.-

-el confía en ustedes.-

-el doctor, pero tú "prometido" no lo creo.- le costó mucho decir aquella palabra.

-Edward me dejara.-

-bien, entonces espero que te deje ir el martes, tendremos una noche de tradición, tú sabes, contar leyendas alrededor de la fogata y azar animales.-

-claro, suena bien.-

-entonces nos seguimos viendo.-

-aja.-

Me dedico una amable sonrisa y salió de la habitación