Pude ver dos patrullas afuera de la mansión, no me asuste porque vi que las sirenas y luces estaban apagadas. De seguro Charlie vino a desayunar. Aunque no sabía de quien era la otra.
Edward cuidadosamente me ayudo a bajar. Entramos a la casa y vi que efectivamente mi padre había venido a desayunar, y junto a él policía Baxter. Ambos reían y comían en el comedor, los acompañaba Esme y Emmett estaban con ellos platicando muy animadamente.
Ahí recordé que faltaba alguien en el cuadro. Alice y Jasper. Jane había dicho que también estaban en el hospital.
-donde esta Alice y Jasper.- le pregunte a Edward.
-fue por algo a Port Ángeles.- me miro como si no supiera que se trataba de Alice. De seguro fue a comprar algo.
Camine a donde estaba mi padre y me di cuenta que mi madre también está con ellos. Todos tenían una sonrisa en sus rostros, así era como quería recordarlos. Alegres.
-hija, me alegro que te recuperaras, tenemos tanto que hacer y tan poco tiempo.- dijo mi madre parándose a recibirnos a mí y a Edward. Nos sentó junto a ella y me llevo mi desayuno.
Comimos tranquilamente y continuaron los chistes malos de Emmett. Media hora después llego Alice como alma que lleva el diablo y me arrastro a la habitación de Edward. Y así comenzó el tortuoso camino a mi boda.
Debo confesar que en mucho tiempo, no me había preocupado por depilar algunas áreas de mi cuerpo. Y Alice se encargo de eso. Después me bañe y continuo la tortura. Seco mi pelo y empezó a peinarme. Rosalie por su parte estaba ayudando a mi madre y a Esme a terminar de acomodar las mesas en el patio y el altar. Edward y Jasper acarreaban las sillas al patio, Carlisle se encargo de preparar junto con Emmett la comida, lo cual me resultaba un poco gracioso.
Pero tenía una duda más, y era la que más me intrigaba. ¿Vendría la familia Denali? tenía que saber si venia Tanya. Despeje un momento mi cabeza, después de todo todavía tenía unas cuentas pendientes con Jacob.
La hora se acercaba y mi peinado estuvo listo, ahora seguí pintarme. Eso lo haría tardo en empezar. Mis ansias por ver mi vestido crecían a cada instante. Parecía niña chiquita, de verdad que lo quería ver, y me ponía nerviosa el pensar que no me quedara o que no me gustara.
-tiene que estar calmada, tienes que relajarte para que puedas disfrutar este día.- me aconsejo Rosalie.
-como puedo estar tranquila con todo lo que está pasando. Además no he visto el vestido, ni me lo eh medido. Que tal si no queda, o si no me gusta.-
-créeme que te va a gustar, es sencillo, pero es realmente hermoso.- me dijo con una gran sonrisa y muy confiada. Le creí, no tenia mas remedio.
El tiempo volaba cuando algo importante estaba por ocurrir, cuando acorde eran ya las 5 de la tarde, en un hora empezaría mi ceremonia. Había comido, esta peinada y pintada, arreglada para el evento de mi vida. Era ahora el momento en que conocería a mi vestido. Rosalie había salido a ayudar a Esme a terminar con los arreglos y Alice venia con el vestido. Después de todo solo estábamos a una hora de mi boda.
En pocas palabras tenía 9 horas sin ver a Edward, y lo extrañaba. Así que hice una pequeña travesura y me salí de la habitación. Apenas iba a bajar cuando me lo encontré en el pasillo.
-te extraño.- le dije
-y yo a ti, venia porque ya no podía resistir estar más sin ti. Además ya viene el vestido y no lo puedo ver antes de la boda, es de mala suerte.-
-entonces, antes de que venga el vestido, dame un beso.- le dije colgándome de sus hombros.
-muy bien.- me respondió con esa sonrisa que me deslumbra. Y nos besamos.
-chicos. Por favor, falta una hora para que se casen, y 7 para que consumen su matrimonio, así que háganse a la idea y dejen de manosearse.- dijo Alice con un largo y blanco bolso. De seguro ahí venia mi vestido. Me emocione y solté a Edward, me fui detrás de Alice, gritándole a Edward un te amo. El creo que me contesto yo también, la verdad no me fije. Tenía que ver ese vestido, faltaba un hora y si no me queda o gustaba, podría ir a Port Ángeles a comprar uno.
-enserio crees que no te va a gustar y cualquiera que veas en Port Ángeles lo va a superar. Me ofendes Bella.- dijo Alice bajando el cierre. ¡Dios! veía detenidamente como hacia la actividad. Tomo el gancho y lo saco, por fin. Y…y las palabras de Rosalie le quedaban cortas. Era…único.
-Alice, es…bellísimo, es perfecto.- le dije embobada, Alice sonrió satisfecha por mi reacción.
-sabia que te gustaría, ahora pruébatelo.- apenas termino de hablar ya estaba desvestida, lista para ponérmelo.
Un dolor, no muy fuerte, pero lo suficiente para que dejara salir un gritito me envolvió. Me había lastimado la pierna cuando me desvestí y no se hizo esperar que llegaran a ver el porqué de mi grito.
-que es lo que pasa.- me sentí avergonzada y estúpida a la vez. Carlisle había entrado para ver que era lo que pasaba, me dio tanta pena que me viera en ropa interior.
-me lastime la herida de la pierna.-
-deja te vendo de nuevo la herida, te la tengo que apretar un poco más, para que soportes la ceremonia.- dijo saliendo de la habitación. Alice me envolvió en una bata, antes de que volviera Carlisle. Apenas termino de hacer el nudo, apareció Edward.
-que fue lo que paso.- pregunto abrazándome.
-nada, es solo que me emocione y me lastime. Pero estoy bien, además ya viene Carlisle a revisarme, ahora sal porque aquí ya está el vestido.- me dedico una de sus hermosas sonrisas y salió.
-muy bien, ahora cambiemos la venda y curemos esa herida -dijo Carlisle y cuando acorde ardió mi pierna. Evite emitir un gemido de dolor.
-tranquila, hija, pronto pasara. Todo sea porque resistas la ceremonia, después tendré que curarte de nuevo para la fiesta.- dijo Carlisle aun hincado arreglándome.
-está bien Carlisle.- respondí y es ese instante el se levanto.
-ya terminamos, las dejo para que terminen.- me dedico una gran sonrisa y salió de la habitación.
Alice fue por el vestido, no me había dado cuenta que lo había escondido cuando Edward llego,, no quería que lo viera. Ahora me ayudaba a ponerlo. Levante lo brazos, pero Alice me dijo que por abajo seria más seguro y tenía razón, pues por encima lo más seguro era que me lastimará el brazo. Cerró el cierre y me vi en el espejo. Una lagrima se me escapo. El sueño de toda chica, mi pesadilla (antes) y ahora mi realidad. Era tan feliz solo con la idea de que en unos minutos caminaría al altar hacia las manos de Edward y por fin estaríamos juntos por el resto de la eternidad. Sonreí ante ese pensamiento y Alice me lo confirmo con una risita.
-vamos Bella, ya es hora, y todavía quedan unos toques finales.-
Salimos al pasillo, en donde mis padres me esperaban. Por mi parte debía de aprovechar, pues seria los últimos momentos con ellos.
-hija, te ves bellísima.- dijo René muy emocionada, tratando de no llorar.
-más que eso René, estas perfecta Bella.- dijo Charlie con la voz quebrada.
-gracias a los dos. De verdad, por todo.- les dije abrazándolos a ambos.
Se separaron de mí para limpiar las lágrimas, René me tendió algo y Charlie lo tomo.
-es algo que se debe de dar. Esperamos que te guste, era de la abuela Swan.- dijo Charlie abriendo la cajita. Saco un hermoso brazalete con zafiros azules.
-perfecto, ahora puedo darte algo mas, es de Rosalie. Me pidió que te lo diera.- me dijo extendiéndome un liguero.
-yo te pongo el brazalete.- dijo Charlie después de ver lo que Alice me daba.
-yo ya m voy, los espero allá abajo.- dijo René después de darme un beso en la mejilla.
-Charlie, irías por el ramo al cuarto de Edward.- dijo Alice, mi padre asintió y nos dejo solas.
-ahora sostente bien.- su mano metió el liguero en mi pierna no lastimada. Y ni se tardo en hacerlo. Cuando Charlie regreso ella ya estaba de pie.
-bien, es hora. Los veo abajo.-
-y donde esta Rosalie.- pregunte
-es la que toca el piano.- dijo sonriendo.
-bien hija, es el momento de la verdad. Esperamos que ninguno nos caigamos en las escaleras.-
-esperemos que no papá.-
Dimos el primer paso y bajamos el escalón. Los demás fueron fáciles, además que iba agarrada de mi padre.
Llegamos a la sala y vi que el vidrio había sido restaurado y todo tenía pequeños arreglos florales. Era hermoso lo que mis ojos veían. Seguimos así hasta llegar a donde todos nos esperaban. La sala estaba dividida en dos y enfrente el señor Weber y a su lado Edward con una cara de felicidad que no podía con ella. Debía de ser a que el vestido era de su época, al igual que todos los adornos y demás.
-quien entrega a la señorita.- pregunto el señor Weber.
-yo, Charlie Swan entrego a Edward Cullen a mi hija Isabella Swan.- no sé si eran los nervios pero todo lo que dijo Charlie sono complicado y a trabalenguas.
Edward me tendió su mano y Charlie dejo mi mano y la deposito encima de la de Edward. Pase junto a él a la tarima y la ceremonia comenzó.
Clave mis ojos en los de Edward, ahí encontré la paz y la calma que necesitaba. Minutos después ya no recordaba en donde estaba, solo sabía que estaba parada enfrente del hombre que amaba y eso me basto.
El momento era perfecto, el dulce olor a las flores de los arreglos, la suave melodía que Rosalie acompañaba a la misa. Y no era necesario decir que lo que lo hacía perfecto con o sin lo anterior era Edward tomado de mi mano.
Por fin era el momento, justo cuando el señor Weber debía de decir: hasta que la muerte los separe. Dijo: hasta el fin de los tiempos. Nos quedaba mejor, pues ya ni la muerte nos separaría.
-puedes besar a la novia.- dijo apenas firme, pues decidimos que la boda civil y religiosa fueran al mismo tiempo.
Edward llevo sus manos, no pude evitar desviar mi mirada a su mano izquierda, a su dedo corazón que ahora llevada un fino anillo de oro. Me acerco a él y sellamos nuestro matrimonio con un beso.
Aplausos y gritos no tardaron en escucharse. Apenas Edward se separo de mi me sonrió y me dijo un te amo. Nos giramos a donde estaban los invitados y lo único que podía decir era que la espera y todo lo que habíamos pasado, valió definitivamente la pena, para llegar hasta donde estábamos.
Pero todo buen momento se acaba. Llego Alice con una cámara y Jasper traía una videocámara.
-créeme Bella que te va a encantar esto más adelante.- nos tomo a mí y a Edward y nos llevo casi por toda la casa tomándonos fotos. Mientras Jasper grababa. Pero agradecí que fuera con mis padres, y con mis amigos, pues había ido Ángela, Ben, Jesica y Mike. Y obviamente con todos los Cullen. Y no tardo en aparecer el Clan Denali.
No dire que no fue divertido y sabia que en algunos años le estaría agradecida a Alice por todo esto.
-bueno chicos, ya es hora de que hagan su entrada como pareja.- dijo Alice dejándonos a solas a Edward a mí.
-señora Cullen me haría el honor.- dijo dándome su mano. A lo que yo sonreí.
-con mucho gusto señor Cullen.- le dije entrelazando nuestros dedos.
Y así dimos juntos cuatro pasos a las escaleras del jardín en donde me quede congelada al ver lo maravilloso que había quedado todo.
Las mesas estaban alrededor de una tarima en donde me imagina que sería la pista de baile. Toda la gente que quería y amaba estaba ahí. Y este sería mi último día con ellos. Pero sabía que mi destino era estar junto a Edward.
-el primer baile de la pareja.- dijo alguien y las luces (había luces colgadas de no sé dónde) se apagaron, una canción que bien conocía empezó a escucharse. La más adecuada para nuestro primer baile quizá, una de mis favoritas, al igual que Edward.
-que te parece.- pregunto Edward llegando a la pista.
-tal como la canción…me siento en el cielo.- le dije y me acerque a darle un beso.
-era mi cielo.- contesto el haciéndome girar.
Seguimos bailando muy juntos el resto de la canción. Sentí que podía flotar, que podía seguir así con Edward por la eternidad.
Chicos y chicas, el final llego por fin. El epilogo lo subo en la semana. Quiero llorar de alegría, por fin termine un fanfik jeje. Espero que les haya gustado y gracias por seguirme todo este tiempo.
Besos
Espero sus reviews!
