Las dos horas que restaron del vuelo me la pase bajo el abrazo de Edward, me empecé a sentir mal, mareos y ganas inmensas por vomitar. Lo único que podía era concentrarme en no vomitarle encima a Edward.

-amor, se que no debes de estar pasando el mejor momento de tu vida, pero estas demasiado pálida. De verdad estas bien.- Edward me separo de el para poder verme bien.

-nooo.- lo solté y corrí al baño y vomite.

-Bella, ábreme por favor.- le quería abrir pero seguí empinada en la taza.

-mi vida me estas preocupando. Dime algo.-

-ahora…no Edward.- todo lo que había comido en una semana salió.

Moje mi rostro y enjuague mi boca. Abrí la puerta y todos me esperaban.

-estas bien mi vida.- dijo Edward abrazándome.

-no, la verdad no sé que me este pasando.- me llevo de nuevo a donde estábamos sentados.

-ponte el cinto ya vamos a aterrizar.-

El volvo de Edward y el carro de Rosalie venían en el avión. Y cada quien se fue en su auto, bueno Alec se fue con Rosalie.

-creo que lo mejor es que cuando lleguemos te haga unos exámenes.- me dijo tocándome la frente.

-en donde.-

-hay una clínica cerca de aquí, te llevare apenas lleguemos.- no dijo mas y acelero.

Aterrizamos en una pista, y a un lado había un edificio de tres pisos, me imagine que ese era el aeropuerto. Estaba nublado, se escuchaba el mar. Y el olor era perfecto. Había muchas montañas, todo muy verde. Me recordaba a folks. Pero al mismo tiempo era tan distinto.

-en donde estamos.-

-es un pueblo, en Alemania.-

Baje el vidrio de la ventanilla para que llenara el salado olor del mar. Edward pareció gustarle, pues me sonrió. Me acerque a él para besarlo. Y apenas termine de hacerlo la nauseas volvieron.

-Edward para.- le dije y lo hizo de inmediato, me estrelle con la guantera, pero no me importo, me baje del auto y deje salir todo.

-estas muy mal, vamos. La clínica esta a 5 minutos.- me tomo de mi cadera y me llevo al interior del auto.

Fueron cinco minutos exactos lo que tardamos en llegar la clínica. Edward era conocido ahí, pues apenas entro las enfermeras lo saludaron. El hablo en otro idioma y ellas solo asintieron, amablemente me saludaron y me llevaron a un cuarto.

Sacaron un vasito y una jeringa. Con lo que odiaba las jeringas, pero esta vez si dejaría que me hicieran lo que tuvieran que hacer.

Me sacaron sangre y tuve que orinar en el vasito. No muy contenta de lo último salí del cuartito y me clave en los brazos de Edward.

-vámonos a casa, cuando tengan los resultados me hablaran por teléfono.- me acurruque y deje que me llevara al auto.

Enfrente de mi había una casa muy grande y bonita, pero no entendía por qué tan grande, si solo vivía aquí Edward. De todas formas me gusto, era entre moderna y algo así como la que tenían en Forks. Era estilo de Edward.

-te gusta.-

-si.- recordé que también estaban aquí Rosalie con Emmett y Alec. Ahora entendía el porqué de tan grande la casa. De seguro los Cullen de vez en cuando lo venían a visitar.

-vamos a nuestra habitación, si hay algo que no te guste me dices y lo cambiamos, después de todo va a ser de los dos.- sonrió y me beso la frente.

Me cargo para subir las escaleras, y entramos al segundo cuarto del segundo piso. Todo era azul, pero tenía varias tonalidades en las diferentes cosas, también había cosas tonalidades grises. Era divino su cuarto.

-no creo querer cambiarle nada.- me deposito en la cama. El por su parte fue a abrir las cortinas y vi lo único que le podía faltar a este cuarto. Una hermosa vista al mar.

-de verdad te gusta tal cual está aquí.- pregunto

-mas que gustar me encanta. Tengo una duda, cuantas habitaciones tienes aquí.-

-son 7 contando esta.- en ese instante el teléfono sono e inmediatamente Edward contesto.

-muy bien…entonces iré por ellos para examinarlos…me parece bien…no, Carlisle todavía no va a llegar. Nos vemos.- colgó.

-que tengo.- sus ojos estaban iluminados, estaba feliz, pero al mismo tiempo quería contenerse alegría.

-amor, te preguntare algo y contesta honestamente.-

-ok.-

-tu querrías tener hijos conmigo, si yo pudiera dártelos.- nunca me detuve a pensar en eso, me limitaba las cosas que Edward si podía realizar conmigo. Y aun así, la idea ahora me sonaba prometedora, aunque fuera imposible, podríamos adoptar como Esme. ¡Claro que quería tener hijos con él!

-claro, amor.- le dije y se lanzo encima de mí y me empezó a besar.

-te tengo una noticia.- me dijo dejándome de besar.

-dímela.- dije impaciente

-estas embarazada.- no creía lo que escuchaba, y al mismo tiempo hacían eco en mi cabeza.

-pero…como…no…yo.- no salía nada coherente de mi boca.

-que tienes mi vida.- se acerco a mí y me abrazo.

-es que…yo…no.- no podía terminar la frase. Supongo que era por miedo.

-que, amor me estas asustando.-

-como paso. No…no te fui infiel.- dije con la más grande vergüenza que tendría en toda mi vida.- se supone que tú no puedes tener hijos.- lo ultimo lo dije triste.

-bueno, era algo que no estaba comprobado, pues nadie cercano a nosotros había estado enamorado de una humana. Jamás pensaría que me fuiste infiel.- me beso en la boca.

Me quede muda, no cabía en mi mente como algo semejante me podía pasar. Tenia emociones encontradas y…no sabía cómo actuar, ni que hacer o que pensar.

-amor, dime que estas bien. O es que no querías tener hijos…conmigo.- sus ojos se inundaron de tristeza al igual que su voz.

-no, Edward…no es eso.- tenía que aclarar mis pensamientos antes de que hiriera mas a Edward.

-entonces dime que es lo que te pasa.- pregunto clamado, pero triste.

-no lo sé.- grite histérica y me salí del cuarto.

Baje las escaleras y salí de la casa. Corrí por la carretera hasta que encontré unas escaleras que terminaban en la playa. Me senté en la arena y empecé a razonar lo que me estaba pasando.

Tenía miedo. Y como no lo iba a tener si jamás se cruzo por mi mente la idea de ser madre, muy apenas me estaba acostumbrando a ser una "señora". Ahora tenía todo el paquete completo. Ahora tenía que ver mi vida desde una nueva perspectiva, la transformación y mi "boda" tendrían que modificarse. Tendría que comer por dos, tendré antojos todo el día, vomitare aun más. Pero lo que más me angustiaba era saber cómo era mi bebe. Si era como Edward o como yo…o que era. Por mera inercia mis manos empezaron a sobar mi vientre que tenía un topecito ya.

-no importa que seas…lo único que sé es que eres mío y de Edward. Tienes suerte que él sea tu padre…pobre de ti conmigo de madre.- no supe porque pero me reí ante mi comentario.

Seguí disfrutando del paisaje y me quede ahí un rato, haciéndome a la idea que comenzaría una familia con Edward. Y la verdad era que eso me hacia feliz. Más…mucho más que eso.

El vacio que sentía al despertar en el avión…ese sentimiento de soledad ahora estaba remplazado por un sentimiento mas….era algo mejor, todo mejoraba. Desde que conocí a Edward todo era como si caminara en un sueño, ahora lo vivo. Y lo mejor es que lo hago junto a Edward y nuestro bebe.

Regrese a la casa y vi a Alec sentado en el sillón que estaba en el recibidor, no me dijo nada. Subí ágilmente las escaleras y entre a nuestro cuarto. Edward estaba sentado en la orilla de la cama con su cara sostenida por sus manos. Sus codos se encajaban en sus rodillas, y el no decía nada. Era tarde. Ya lo lastime…

-Edward.- dije acercándome a él.

-no me quieres…ni a nuestro bebe.- dijo demasiado triste y sus dedos se clavaban en su cráneo conforme hablaba.

No le dije nada, me apresure a ponerme enfrente de él y tomar sus manos. El no se resistió y cedió de buena manera. Levante su barbilla, al mimo tiempo que yo me hincaba.

-te amo…a ti y a nuestro hijo. Me tomo totalmente desprevenida la notica, era dura de asimilar. Pero tu bien sabes que contigo haría cualquier cosa, hasta la loca idea de atreverme a tener un hijo. Nada me haría más feliz que tener un hijo…única y exclusivamente tuyo. Te amo Edward Anthony Masen Cullen.- bese sus fríos pero libidos labios. Pronto reacciono y profundizo el beso.

-entonces estas feliz de tener un hijo conmigo.-

-claro, de quien más. Soy tuya, por la eternidad y para siempre.- se levanto y me ayudo a ponerme de pie.

Quedamos uno enfrente del otro, me miraba con tanto amor, cariño y añoranza. Me sonrió y me cargo.

-eres mi vida…mi todo Isabella Marie Swan Cullen. Y ahora me haces el regalo más preciado del cielo y mundo…un hijo.- me volvió a besar y dio un pequeño giro.

-ustedes son el mundo para mi Edward. A partir de hoy los tres siempre juntos.-

Esa noche sellamos nuestro amor. Y lo quisimos hacer también al día siguiente, pero Carlisle nos dijo que el bebe crecía muy rápido y lo mejor era revisarme y dejar esas "actividades" para cuando naciera.

-tenemos que irnos ya.- dijo Carlisle. Edward le dio un pequeño gruñido. Los últimos dos días yo había comido como por cuatro personas y tenía hambre todo el día.

-ya termine.- dije dándole una última mordida a un muffin de chocolate. Edward se rio apenas salimos de la casa y yo me le quede mirando feo.

-amor, tienes chocolate en tus dientes.- en lugar que lo dijera primero, no, se reía.

-gracias.- conteste en tono sarcástico. Como era de costumbre, siempre teníamos nuestras manos entrelazadas.

Entre al hospital y comprendí el porqué de tanta comodidad de Edward al hacerme los estudios. Eran vampiras. Sentí celos, muchos. El había vivido solo, mucho tiempo, y estas de seguro que…

-amor, estas lista.- me dijo colocándose enfrente de mí. Tomo mi barbilla y se concentro en mi rostro.

-pues si.- deje salir un profundo suspiro y entre al consultorio.

-Bella, por favor súbete la blusa y recuéstate en el asiento.- Carlisle estaba arrimando unas maquinas y prendiéndolas. Trajo una botella y la abrió. Me unto el gel y después tomo un control que estaba conectado a la maquina, de inmediato reconocí el ecografo. Sería la primera vez que veríamos a nuestro bebe.

-muy bien, hija, comencemos.- pego el control a mi creciente vientre y yo solo distinguí dos manchitas. Reí nerviosa por lo que me estaba pasando y aparte por el frio gel.

-amor, no puedo creer la doble felicidad que nos brindas.- mire a Edward para tratar de entender a que se refería con la doble felicidad.- son dos, amor.- contesto Edward. Mis ojos se inundaron de lágrimas de felicidad.

-eso…eso es perfecto.- logre decir. Edward beso mi frente y me abrazo.

-ahora hay que hablar.- dijo Carlisle en tono serio.

-que pasa Carlisle.- pregunte

- se rumoraba sobre casos de humanas embarazadas de vampiros, y la llevaban muy mal durante el embarazo, pero jamás una humana embarazada de dos bebes. Es sumamente peligroso. Debes de disfrutar tus últimos momentos como humana, pues apenas entendamos la evolución de tu embarazo te induciremos al parto y te transformaremos.- no era muy valiente y a como lo decía Carlisle era demasiado arriesgado. Pero todo será por nuestra felicidad.

-me parece bien Carlisle, así se hará.- conteste. Edward apretó mi mano, me gire para verlo, parecía nervioso.

-tranquilo.- le dije tocando su mejilla.

Regrese a la casa, Esme y Alice ya estaban con nosotros, al igual que Jasper. Tenía el presentimiento que lo necesitaría. Edward no me dejo saludarles, me llevo a la habitación.

-les quería saludar.- dije en tono de reproche.

-ellos vendrán. A partir de hoy y hasta que descubramos mas información acerca de tu embarazo no saldrás de la habitación para nada.- sonaba serio, pero me veía con dulzura.

-está bien.- en esto los dos teníamos que poner de nuestra parte.

No tardo en llegar Esme y Alice, traían muchísimas bolsas con ellas, y Esme traía una bandeja, de seguro traía comida.

-esas manchitas…recuerdas que te lo dije. No las veía bien porque apenas se estaban formando, pero ahora lo veo perfectamente…un niño y una niña.- dijo Alice. Al instante Edward me envolvió en un abrazo.

-te amo.- me dijo y me beso.

-y yo a ti.- respondí.

Tenía cinco días de casada con un vientre de cinco meses de embarazo. Carlisle dijo que tenía aproximadamente cuatro y medio, el tamaño de mi barriga crecía debido a que eran dos. Edward junto con Alice se habían dedicado a acomodar el cuarto de al lado para los bebes. Justamente ese cuarto era el de visita junto con el primero. Pero al último modificaron todas las habitaciones. Esme y Carlisle tenía su propia casa cercas de la de Edward, con ellos se fueron a quedar Alec y Jane junto Rosalie y Emmett, solo Jasper y Alice se quedaron con nosotros. Debido al espacio, lo cual no entendía, si había 7 habitaciones mis hijos eran solo 2 no cinco. Y los primeros meses o días, estarían con nosotros. Pero igual no pude hacerles cambiar de opinión y adecuaron la segunda planta para los bebes.

Pero no todo era color de rosa, Aro tenía dudas acerca de los bebes, y quería que nadie se enterara de mi estado, Edward estaba nervioso por las palabras de Aro, pero Alice siempre le mostraba el futuro y eso lograba calmarlo.

Esme siempre venia a hacerme de comer, pues Edward estaba conmigo siempre. Rosalie y Emmett venían a sobarme la panza y decirle a cosas a mis bebes. Nunca los escuche porque siempre hablaban a velocidad vampiro, pero Edward se burlaba de lo cursi que se escuchaban, ellos también empezaron a traer cosas para los bebes, regalos o cosas que se compraban para los bebes iban y me los enseñaban. Pues era muy rara la vez que Edward me dejaba salir del cuarto. Había una cosa que me encantaba, y era el único momento del día que esperaba, cuando Edward me ayudaba a bañarme. Era ese momento solo para él y yo. Y era el máximo contacto que tendríamos hasta que nacieran los bebes.

La fecha se acercaba, tenía ya doce días de embarazo, algo así como 8 meses. Los bebes estaban gigantes y Edward estaba ansioso por saber los nombres. Por otro lado había tenido que beber sangre, mucha. Pues los bebes la requerían, agradecía que mi apetito humano no se esfumara.

-Bella tenemos ya que ponerle nombres a los bebes.- llego con mi pay en la mano.

-alguna idea.- pregunte

-no…esperaba que tu tuvieras algo.- la verdad una idea había rondado por mi cabeza desde hacía tres días.

-que tal si a la niña le ponemos el nombre de tu madre y al niño…Anthony como tu padre.-

-la idea me encanta, amor. Pero los nombres son un tanto anticuados. Que tal si buscamos unos modernos.- dijo caminado hacia el escritorio, fue por su laptop.

-tengo una idea para la niña, pero…no lo sé para él.- dije señalando el lado izquierdo de mi barriga, ahí era donde se encontraba mi pequeño.

-y como piensas ponerle a mi hija.- dijo muy emocionado.

-Renesmee.- Edward beso mi vientre del lado derecho y me sonrió.

-le gusta ese nombre. Pero mi hijo te pide uno.- sus palabras me hacían sentir extraña, aun no me acostumbraba a que Edward fuera padre.

-tu…debes de haber pensado uno para el.-

-Robert.- contesto pegado a mi vientre.- ¡bien!...a mi hijo le gusto. ¿A ti?-

-también.- conteste.

Tenía el presentimiento que Edward ya tenía el nombre de Robert desde que supo que sería un niño y una niña.

Alice se había encargado de hacer una investigación a los mitos sobre los embarazos como el mío. No había encontrado uno que fuera de dos. Pero aun así esta tarde partía a Brasil para investigar un caso. Regresaba mañana, pues en mi caso no tenia seguro que lo niños se quedaran en mi panza otros cuatro días.

Desperté como todos los días, Edward enfrente de mí, beso mi frente y me dijo cuánto me amaba. Pero hoy cambio algo, después de decir esas palabras se puso rígido y nervioso.

-que pasa.-pregunte

-Aro llega mañana.-

-como lo sabes.-

-porque eso es lo que le dijo a Alec.-en ese momento Carlisle entro para llevarme el cuarto de al lado era como mi mini hospital ahí. Carlisle mando a traer todo lo necesario para que me revisara aquí, aparte de traer lo necesario para que dé a luz en ese cuarto.

-todo va bien con este par. Quizá en dos días sea la hora.- dijo Carlisle lo más tranquilo posible.

-me siento más débil, será por que crecen y se nutren atreves de mi.- pregunte, pues ya casi no podía caminar porque me cansaba

-si, no te preocupes, ya traje más sangre, estoy seguro que es lo que necesitan los cuatro.- lo ultimo lo dijo dirigido a Edward, pues también había tomado sangre, el humana no, pero como no había querido salir a cazar tenían que traerle su "comida".

-Carlisle que es lo que aremos con Aro.-

-tranquilo Edward, para cuando el llegue todo estará arreglado, confió en que Alice confirme la información y ayude.- no se dijeron mas y Edward me llevo a nuestro cuarto.

El día se paso muy rápido, cuando acorde Alice ya había llegado y traía con ella a un chico. Y más regalos para los niños.

-el es Nahuel. Es justo como mis sobrinos y vino a explicarle a Aro su existencia en caso de que haya problemas.- el chico tenía tez menos pálida que todos los Cullen. Era de un castaño claro, casi rubio y apuesto. Quizá tenía 17 o 18 años.

-ustedes deben de ser Edward e Isabella Cullen.- dijo saludándonos de mano.

-si, el es mi esposo Edward, no sabes lo felices que no haces al estar aquí.- le dije una vez que Edward me ayudo a sentarme en el sillón de nuestro corredor. Mi panza parecía que iba a explotar.

-ya falta poco, deben de prepararse. El embarazo ocurre muy rápido, pero el crecimiento del bebe fuera del vientre es al doble que el de uno normal. Cuando tenga un mes parecerá de dos y así hasta que cumplan 9 años, entonces dejaran de crecer y en esa edad se quedaran. Normalmente paran de crecer a la edad que tiene…aparentan los padres. – su explicación logro tranquilizarme un poco, pero al mismo tiempo me hizo ver que solo tendría nueve años para verlos crecer hasta que pararan. Y eso me daba miedo.

-porque no envejeces.- pregunte

-supongo que es por el gen de mi padre, tengo 150 años y aparento 18.-

-ok.- me limite a contestar con esa sencilla palabra.

-bueno, fue agradable hablar contigo Nahuel, pero Bella tiene que descansar, nos vemos mañana, estoy seguro que mi esposa todavía tiene bastantes dudas.- me cargo y entramos a nuestra recamara. En segundos quede profundamente dormida.

A pesar de mi gigantesca panza dormía tranquilamente siempre, pero esta noche no lo hice, empecé a sentir cólicos muy fuertes debajo de mi panza. Edward llamo a Carlisle, mientras él llegaba Edward me llevo al cuarto continuo y me empezó a preparar.

-empezare por darte algo para el dolor del parto. Y veré si estas dilatada.- con lo último sentí algo de pena, pero ya no era momento para esas cosas. Cuanta pena podría sentir de que Edward me viera si por esa razón era por la que estaba en la camilla.

-creo que nuestros hijos quieren nacer al natural, estas totalmente dilatada.- dijo asombrado. Recordé una película de un parto, si me veía como aquella señora que por "ahí" se le veía hasta el alma entendía la cara de Edward. Carlisle entro hablando y haciendo cosas, detrás de él Esme.

-estamos listos, Esme nos ayudara. Nahuel die que su madre nunca tomo sangre y todo el embarazo estuvo muy débil, de hecho le sorprende lo bien que luce Bella, quizás la podamos tener como humana un rato mas.- sabia que Edward optaría por esa opción. Pero lo que fuera porque mis hijos salieran bien.

El dolor incremento y me hizo no ver bien con claridad. Solo gritaba del dolor y pedía que ya los sacaran, por su bien. Edward, Carlisle y Esme hablaban muy alto para ellos, creo que gritaban, pero ya no pude poner atención a ellos, un sueño me inundo por completo.

-Bella, despierta amor, tienes que pujar.- me decía la dulce voz de mi esposo.

Entonces supe que tenía que despertar, lo haría por él y por mis hijos. Tome fuerza y empecé a pujar. Dure un rato haciendo eso. ¡Dios como dolía! Pero todo valió la pena cuando escuche llorar a Robert y después a Renesmee. Quise levantarme para poder verlos pero ese sueño de nuevo me gano. Sabía que no era bueno y luche por mantenerme despierta.

-amor, despierta por favor. Te necesito.- la voz de Edward sonaba tan desesperada y triste.

Pero esto era una lucha interna. Yo vs. El sueño. Pero yo era fuerte y tenía una grande razón por la cual luchar. Después de todo sacrifique todo por esto y no lo perdería tan fácil.

-Bella… ¡Alice! ¡Dime que ves!...carajo.- jamás había escuchado a Edward decir una grosería, estaba muy asustado, enojado y….mucho mas. Quería consolarlo.

-mi amor.- logre decir. Trate de mover mis brazos hacia el cuello de Edward y lo logre.

Ya sabía quien había ganado, yo.

-Bella…mi vida me asustaste. Pensé por un minuto que te había perdido. Estaba a punto de convertirte.-

-lo siento.- dije con voz pastosa.

-no sientas nada mi vida. Estoy feliz de tenerte a mi lado. Además ahí hay dos personitas que esperan verte.- me beso y levanto el respaldo de la cama. Entonces vi por primera vez a mis hijos. Esme tenía a Robert y Carlisle tenia a Renesmee. Mis ojos demostraron la inmensa alegría que sentí por ver a mis hijos. Llore y Edward me beso. Nos quedamos unidos los dos un tiempo, hasta que los niños lloraron al mismo tiempo y nos lo dieron. Los sostuve a los dos y los bese. Después Edward me ayudo con Renesmee, para yo quedarme solo con Robert.

-los dos dicen que te aman.- me dijo Edward mirándonos.

-que alivio, porque yo siento lo mismo.- no creía lo que veía, pero mis hijos sonrieron también.

Pase una semana entera en reposo, mis hijos estuvieron conmigo día y noche. Y también todos los Cullen. Edward se dedicaba a cuidarlos mientras yo dormía. Pero de día los disfrutábamos al máximo. Aro pidió que Nahuel fuera a Volterra, para no estorbar en nuestra celebración. Así que no tuvimos problemas con los Vulturi por el nacimiento de mis hijos. Nahuel regreso con nosotros para conocer a mis bebes, pues eran de la misma especia. Se emociono y dijo que traería a sus hermanas para que los conociera.

No me sorprendió que Renesmee y Nahuel resultaran ser el uno para el otro. O que Robert quedara con una de las hermanas de Nahuel.

Disfrute al máximo mi vida como humana, que solo duro cinco meses más, pues los bebes me necesitaba y por tres días quedaría inconsciente mientras me transformaba, y después tendría mucha sed. Pero insistí en que fuera lo antes posible porque no quería verme más vieja que Edward.

Un año exacto desde mi boda en Forks me case con Edward en el pueblo de Alemania, esta vez el todo fue un poco más extravagante que la primera vez. Pero lo que más me gusto fue que mis hijos estuvieron en ella, y fueron los pajes. Robert y Renesmee llevaban la cola de mi vestido. Aparentaban tener casi tres años. Eran igual de hermosos que su padre.

Robert tenía mi color de cabello, pero lo tenía igual de alborotado que su padre, fue una sorpresa que sus ojos salieron de un color verde, Edward dijo que eran casi igual a los de él cuando era humano, solo que en un tono más fuerte. Por otro lado Renesmee saco mis ojos y mi cabello, el color era igual al de Edward. Aro estuvo encantado con nuestros hijos cuando fue a la boda, pues todo el clan Vulturi asistió a la boda.

Rosalie y Alice había llenado a Renesmee de cualquier cosa que cualquier niña quisiera tener, desde vestidos hasta muñecas de todo tipo. No podría decir que no hubo quien consintiera a Robert, pues Jasper y Emmett hacían lo mismo con él. Pero Carlisle y Esme los consentían por igual.

Los 8 años pasaron y mis hijos ya eran adultos, Edward y yo mirábamos como hacían su vida. Mientras él y yo empezábamos una nueva.

Chicos este fic ya llego a su final, espero que el final que escribí les gustara…y espero que me dejen muchos reviews acerca de su punto de vista del epilogo.

Les estoy profundamente agradecida por haberse tomado unos minutos de su tiempo para leerme.

¡Besos y nos seguiremos leyendo por aquí!