En uno de los vagones del tren que se dirigía a Canterlot, un joven poni temblaba en la opresiva oscuridad del vagón en el que se encontraba. Apenas había dormido la noche anterior y no había probado ningún alimento en más de 24 horas. A pesar de eso, la fuerza de su espíritu lo mantenía concentrado y despierto. Sin embargo, la ansiedad que sentía no era algo que pudiera ignorar. Consciente de que el momento se acercaba, abrió la botella de sidra que le habían dado como premio. Nunca antes había bebido sidra en su vida, por lo que el sabor de la bebida solo logró hacer arder su garganta e incrementar su malestar. Aun así, continuó bebiendo, terminando aproximadamente un tercio de la botella antes de dejarla a un lado. Pronto, los efectos de la bebida disiparon sus temblores y aclararon aún más su mente. Estaba listo, pero todavía quedaba algo de tiempo, así que encendió el reproductor de música que llevaba consigo y se colocó los audífonos.

Esos audífonos eran tan nuevos que aún conservaban su caja a su lado, otro regalo que no había deseado, pero tampoco podía rechazar. Probablemente era la única oportunidad que tendría en su vida de usar audífonos.

Intrigado por el moderno aparato, el joven poni revisó la caja y leyó para sí mismo: "Audífonos Gamma Silente - Averages C".


"...y eso fue lo que pasó", dijo Dash con la confianza propia de ella.

"¡Wooo! Eso fue increíble, peleaste contra un cocodrilo gigante, salvaste a Daring Do de ser comida por un enjambre de hormigas-langostas y devolviste la paz a un reino de hipopótamos. ¡Eres increíble, Dashi!" exclamó emocionada Pinkie Pie dando brincos en su asiento.

"Sí, realmente es una historia 'increíble', Rainbow", dijo Applejack con un tono escéptico.

"Y después de todo eso, Daring Do te dio el borrador original de su último libro. Vaya..." dijo Fluttershy pensativa.

"Sí, así es", confirmó Dash.

Las cuatro ponis observaron el montón de documentos desordenados y maltratados que Dash había dejado sobre uno de los asientos.

"Realmente es un documento muy valioso, querida. Pero ya que lo trajiste, supongo que esta es la sorpresa que tienes preparada para Twilight, ¿no es así?" preguntó Rarity.

"¡Por supuesto! Conociéndola, puede que ya haya leído el libro hasta diez veces. Pero estoy cien por ciento segura de que se sorprenderá cuando le dé esto", respondió Dash rebosante de emoción. La pegaso arcoíris ya se había preparado para las preguntas y los halagos de sus amigas. Sin embargo, no ocurrió nada de eso. En su lugar, las ponis se miraron entre ellas preocupadas.

"¿Qué ocurre?... ¿Acaso no creen que se sorprenda?" preguntó Dash.

"Por supuesto que se sorprenderá", respondió Applejack. "Es solo que tu historia no explica nada de lo que pasó hace un momento".

"¿Explicar qué?" respondió Dash con fingida ingenuidad.

"¿Quién era el poni sospechoso de antes?" preguntó Applejack con un tono serio.

"Ah, eso, no es importante. Solo es una admiradora que quiere que firme un contrato para convertirme en su modelo estrella. ¿Pueden creerlo?", respondió Dash.

Las demas ponis se mostraron extrañadas, la mirada de Applejack se estrecho e incluso Rarity levanto una ceja.

"Así que una admiradora...", respondió inquisitiva Applejack.

"Pues deberías hablar con ella. No debería andar acechándote de esa forma. Te causara problemas y terminarías más estresada de lo que ya estás", dijo Pinkie comiendo unos muffins que sacó de alguna parte. Las otras ponis le dieron una breve mirada de reproche, era un consejo un poco descarado, considerando que su amiga rosada había actuado de esa forma en numerosas ocasiones en el pasado.

"¿Estresada? ¿De qué hablas, Pinkie? Estoy perfectamente bien".

"Pinkie tiene razón, querida. Te ves terrible. ¿Te has visto en un espejo?", dijo Rarity.

Dash frunció el ceño. No confiaba en Rarity cuando se trataba de opiniones de imagen, solía exagerar. Pero la duda ya se había sembrado, así que consultó a la poni que sabía que no le mentiría.

"Fluttershy, ¿realmente me veo tan mal?"

"Bueno... sí, no te ves tan mal, pero cuando llegaste realmente me preocupé. Bueno, todas lo hicimos", respondió Fluttershy entregándole un espejo.

Dash pronto vio su propia imagen. Fluttershy tenía razón. Tenía la melena más desordenada que en otras ocasiones, sus ojos irritados estaban acompañados de ligeras ojeras. Aún se veía asombrosa, pero no tanto como en otras ocasiones.

"Pues yo creo que sí deberías hablar con tu 'admiradora'. Se supone que hoy tenemos un día especial con Twilight, y no estaría bien traerle ese tipo de problemas", reprendió Applejack.

"Te preocupas demasiado, Applejack. ¡Todo está bien!", respondió bruscamente Dash.

Fue entonces cuando sonó la campanilla en la puerta de ingreso del vagón. Un momento después, entró un empleado del tren acompañado de un nutrido grupo de potros. Pronto, el vagón se llenó de un bullicio de elogios y gritos de emoción.

"Ah, disculpen, pero ¿se encuentra la señorita Rainbow Dash? Estos jóvenes desean conocerla", preguntó el empleado.

Applejack y el resto de sus amigas voltearon hacia donde estaba sentada Rainbow Dash. Pero la pegaso no estaba ahí, sino que se encontraba sacando la cabeza por la ventana que acababa de abrir.

"Ja, ja... hace mucho calor hoy", dijo Dash a sus amigas fingiendo tranquilidad después de reingresar el resto de su cuerpo de vuelta al tren.

"¡ES RAINBOW DASH!", "¡ELLA ES INCREÍBLE!", "¡SÍ!". Corearon con alegría los potros que habían ingresado. Sus amigas los observaron con sonrisas, excepto Applejack, quien mantenía estrecha su mirada.

"Bien, yo me encargo de esto", dijo Dash más animada, apartando a Applejack y dejando atrás a sus amigas. "Wow, supongo que todos vinieron por un autógrafo, ¿no es así?"

"¡SIIIIII!", relincharon los jóvenes ponis. Algunos saltaban y otros ya pisoteaban el suelo.

"Ya, ya, cálmense, hagan una fila y denme donde firmar". Dash voló hacia un asiento y sacó un bolígrafo de algún lugar de su melena. "Bien, ¿quién es el primero?"

Sin recibir ninguna orden más, los potros y potras ya se habían formado en una fila. La primera era una potra con sombrero rosa y cinta, llevaba un libro que parecía ser de cocina. Con alegría desbordante, se lo entregó a Dash.

"Ja, ¿segura que quieres que firme aquí? Por mí está bien". Rápidamente, Dash pasó su casco sobre el libro abierto.

"¡Siiiii!, ¡por supuesto! Tu receta de Pie de Zarzamora es igual a la de mi abuela", dijo la potra antes de salir de la fila.

"¿Eh?" dijo Dash confundida. Detrás de ella, se escuchó a Pinkie Pie atragantarse con uno de los muffins que estaba comiendo. "Ok ... , el siguiente!"

"¡Yo! ¡Yo! Aquí, aquí", era un potro de pelaje azul y zapatillas blancas. Le dio a Dash un folleto de zapatillas para viajes y exploración.

"¡Esto está mejor! Aquí tienes". Rápidamente, Dash pasó su casco sobre el folleto.

"¡Genial! Ahora mis papás tendrán que comprarme las mismas zapatillas que tú usas, ¡siii!" dijo el potro antes de salir corriendo del vagón.

Detrás de Dash se escucharon los murmullos de sus amigas. Dash no volteó, en su rostro ya se reflejaba la sensación de que algo no estaba bien.

"Bien, ¡tú!" Dash detuvo a la siguiente joven potra que tenía pegatinas en su cara. "¿Dónde deseas que firme?"

"En mi revista de moda", respondió alegre la potra.

"Y eso es porque...?" cuestionó la preocupada pegaso.

"¡Porque me gusta mucho tu maquillaje! ¡Tus brillos y pegatinas que usas son divinas! ¡Yiiip!" relinchó la potra emocionada.

Rainbow Dash tenía una expresión de miedo en su rostro.

"Ok, aquí está tu firma", dijo la pegaso, despidiendo abruptamente a la potra. "¡GRACIAS POR VENIR, PERO ESO ES TODO POR AHORA!"

Palabras de confusión y decepción se escucharon entre los potros.

Pero antes de que alguno reclamara, Dash continuó: ¡CONTINUARÉ CON LOS AUTÓGRAFOS CUANDO EL TREN HAYA LLEGADO A LA PRÓXIMA ESTACIÓN! ¡SE LOS PROMETO!

Tal vez eran muy educados o confiaban en una promesa de su ídolo Rainbow Dash, pero la gran mayoría decidió obedecer aunque estaban muy inconformes. Así, con la ayuda del empleado del tren, Rainbow Dash logró sacar rápidamente a todos los jóvenes ponis del vagón.

Dash suspiró cansada cuando cerró la puerta del vagón después de que el último de los potros la cruzara. Se había resuelto un problema, pero ahora había otro mayor a sus espaldas.

"Vaya Rainbow, no sabía que te gustara usar zapatillas deportivas", dijo Pinkie Pie revisando un folleto que había dejado caer uno de los potros.

Antes de que pasara un segundo desde que Pinkie terminara de hablar, Dash, a una considerable velocidad, tomó el folleto que tenía Pinkie y todos los demás en el suelo. Y los arrojó por una de las ventanas del tren.

"Uf, vaya. Esos chicos deberían cuidar mejor dónde dejan su basura. ¡La limpieza es muy importante! ¿Verdad?", dijo Dash agitada cerrando la ventana.

Sus amigas desconcertadas la miraron por un momento, luego intercambiaron miradas entre sí con la intención de dejar pasar el asunto, sin embargo, Applejack no lo dejaría pasar.

"¡Ok, se acabó! ¿Qué estás ocultando, Rainbow Dash?", dijo la poni granjera en un tono severo acercándose a la pegaso.

"¿Ocultar algo? ¿Qué podría estar ocultando?", dijo Dash con una risa ligeramente tensa.

"Desde que llegaste he sentido que algo NO ESTÁ BIEN, y cuando algo NO ESTÁ BIEN, no puedo quedarme callada. Te lo pregunto de nuevo, ¿QUÉ ESTÁS OCULTANDO, RAINBOW DASH?"

"Oye, cálmate Applejack. Todo está bien. No estoy ocultando nada. ¿No es así, chicas?", dijo Dash buscando el apoyo de sus otras amigas. El resto de sus amigas no respondió.

Aquel silencio llenó de tensión el vagón donde estaban.

Percibiendo de qué lado estaban sus amigas, Dash sintió que había tenido suficiente de aquella situación y, en un tono molesto, les dijo: "Acabo de recordar que necesito comprar algo, iré a adelantarme. Las veo en Canterlot".

"¡Tú...!" dijo Applejack, ahora sí realmente molesta, pero fue interrumpida por alguien más.

"¿Piensas irte ya, Rainbow Dash? Pensé que querrías pasar más tiempo con tus amigas", se escuchó una voz desconocida preguntar desde el otro lado del vagón.

Todas giraron la vista hacia el fondo del vagón, ahí se encontraba la mismísima Magazine Doublereport cómodamente sentada tomando un refresco.


El tren comenzó a avanzar más lentamente por la pradera, y en el vagón de invitados especiales, una situación más activa empezaba a desarrollarse. La pegaso de melena roja y rayas negras se puso de pie y avanzó hacia el grupo de amigas con una mirada pícara. Tenía una sonrisa radiante y llena de confianza propia de un empresario exitoso. Ciertamente lo era, y la corbata amarilla que llevaba puesta lo corroboraba. Magazine Doublereport no necesitaba que alguien la presentara; su propia imagen lo decía todo de ella. Sin embargo, no podía saltarse las formalidades, especialmente cuando esas actuaciones le divertían tanto.

Y en ese momento, nada le divertía más que el miedo que percibía en Rainbow Dash.

"¡Hola! ¡Mucho gusto en conocerlas! Soy Magazine Doublereport, dueña y ejecutiva principal del consorcio Averages. Pueden llamarme MAGI. Es un gusto para mí conocer a las tan heroicas y aclamadas amigas de la princesa Twilight Sparkle", dijo rápidamente Magi con una exclamación que casi parecía un relincho.

Una por una, comenzó a saludar a Rarity, Pinkie Pie y Fluttershy, al mismo tiempo que les entregaba unos folletos promocionales.

"Oiga, usted no es la poni de hace un momento...", dijo Applejack.

"Y usted debe ser Applejack, ¡Mucho gusto!", dijo Magi, agitando efusivamente el casco derecho de Applejack en un saludo y luego dejándolo caer a un lado.

Así, Magi terminó de saludar a todas y se acercó a Rainbow Dash.

"Realmente, todas tus amigas se ven tan geniales como mencionaste. Por cierto, ¿tienes un momento? Necesito que firmes unos documentos adicionales para incluir al Imperio de Cristal dentro del mercado objetivo de la campaña de marketing. Dash... ¿estás ahí?"

Dash no contestó. En sus ojos aterrados solo se podía ver lentamente el reflejo de la escena que estaba ocurriendo delante de ella.

Pinkie Pie se encontraba aguantando su risa en su asiento mientras veía un folleto de pijamas en el que Dash aparecía usando unas orejas de conejo. Rarity observaba de pie atónita el folleto de moda en el que Dash lucía un elegante vestido de primavera. Fluttershy, en cambio, no pareció reaccionar en absoluto, o más bien, probablemente estaba paralizada por el contenido del folleto de animales disecados que aún sostenía entre sus cascos.

Sin esperar a escuchar alguna palabra de sus amigas, Dash salió disparada como un relámpago azul por una de las ventanas.

Quedaron atrás sus amigas, sorprendidas por el repentino abandono de su leal amiga.

"¡Genial! Ahí va de nuevo... ¿Ella siempre es así?" preguntó Magi algo molesta al resto de ponis.

"¿Quién dijiste que eras?" respondió Applejack aún desorientada por el saludo anterior.

"Disculpe el comportamiento de nuestra amiga, señorita Magi", dijo Rarity apartando a Applejack. La unicornio había entendido la posición que tenía Magi. "Pero díganos, ¿qué relación guarda usted con nuestra amiga Rainbow Dash?"

"Actualmente soy su representante legal y manager", respondió Magi.

"¿Rainbow Dash tiene un manager?" preguntó Pinkie, desconcertada. No era la única, todas, incluyendo a Applejack, se miraron entre sí.

"Yo no lo sabía", dijo Fluttershy, que parecía estar intentando recordar algo.

"Creo haber escuchado antes del Consorcio Averages...", dijo Rarity, que parecía intuir lo que estaba pasando. "Señorita Magi, usted acaba de mencionar que es el representante legal de nuestra amiga. ¿Podría detallarnos ese punto?".

"Por supuesto, verá, su amiga Rainbow Dash hace poco firmó un contrato vinculante real con el Consorcio Averages para que hiciéramos uso de su imagen, dada la importancia que ella tiene como cliente. Yo asumí la responsabilidad de gestionar todos los aspectos legales que involucren el uso de su imagen. Todo esto se hace con el objetivo de convertirla en la nueva y más grande celebridad en toda Equestria", dijo Magi con una gran sonrisa.

Rarity quedó estupefacta después de escuchar aquella declaración, al igual que el resto.

Applejack, sin embargo, apenas mostró emoción. Ya esperaba algo malo de aquella poni con aspecto de ejecutiva. La poni granjera sabía que un 'contrato vinculante real' era malo sin importar de dónde se tome. No era una experta en temas legales como Twilight, pero su abuela le había contado suficientes historias sobre ese infame documento como para saber qué clase de problemas podía causar.

"Así que hizo eso...", dijo Applejack, que ya estaba uniendo cabos en su mente. "Entonces es por eso que ha estado acechando a nuestra amiga, ¿verdad, Magi?"

Magi, que percibió la hostilidad de Applejack y lo que podría estar pensando, le respondió rápidamente.

"Me gustaría que no hubiera malentendidos entre nosotras, pero la señorita Rainbow Dash recibió un trato justo y fue informada completamente del alcance del documento que firmó con mi organización. En consecuencia, me aseguro de que cumpla con lo pactado", dijo Magi con una sonrisa, pero con tono de seriedad.

"¿Con lo pactado? ¿Y eso a qué se refiere?"

"Bueno, si me permite explicarlo brevemente..." En ese momento, Magi procedió a explicarles a las ponis cómo, después de que Dash firmara un contrato vinculante real varios días atrás, ella y sus socios comenzaron a hacer publicidades comerciales usando su imagen. Magi aclaró el detalle de que Dash no era la poni que aparecía en los folletos, sino que se trataba de modelos que usaban sus mismos colores. Había sido un proceso complicado y tedioso de maquillaje, pero que al final había contado con la aprobación presencial de Rainbow Dash. Sin embargo, no mencionó que esto último había sido logrado con mentiras y engaños.

Al terminar, una duda flotaba en el aire.

"Pero, ¿por qué Rainbow Dash querría ser una celebridad comercial? Ella no desea ese tipo de fama", preguntó inocentemente Fluttershy.

"Cierto, la señorita Rainbow Dash no estaba interesada al principio con mi propuesta inicial, pero cambió de parecer cuando incluí en mi oferta la oportunidad de adquirir los borradores originales del último libro de Daring Do", dijo tranquilamente Magi, tomando su refresco. "Estaba muy emocionada de obtenerlos. Creo que mencionó algo sobre 'ganar una competencia muy especial'. Aunque podría estar equivocada".

Las cuatro ponis amigas se miraron unas a otras y luego observaron la pila de documentos sobre uno de los asientos. Todo empezaba a encajar.

"Todo esto es muy impactante, señorita Magi, pero ¿podría darnos más detalles sobre la situación de nuestra amiga y su contrato, si no le molesta?", declaró Rarity.

"No me molesta en absoluto. Sin embargo, no cuento con el tiempo para hacer una explicación detallada. Tengo una junta con los directivos del consorcio hoy día, y Rainbow Dash debe estar presente. Estoy en la obligación de llevarla a las oficinas en Manehattan, o de lo contrario su amiga podría tener graves problemas legales. No deseo que esto ocurra. Si me permiten..." dijo Magi mientras se preparaba para partir.

"No tiene que preocuparse por eso, yo iré a buscarla", interrumpió Applejack.

"¿Sabes dónde está?" preguntó Rarity sorprendida. Applejack asintió con la cabeza en respuesta. Al verla tan segura, ella y el resto de sus amigas no hicieron más preguntas. Magi también notó ese detalle.

"¿Realmente puedes traerla?" preguntó Magi.

"Así es", confirmó Applejack, quien parecía no tener interés en negociar.

"Está bien, realmente te lo agradezco. Entonces, me quedaré aquí hasta que regreses. Pero no más de 30 minutos", dijo Magi aceptando la propuesta de Applejack con algo de desconfianza.

"No tardaré tanto, ya regreso", dijo Applejack acomodándose el sombrero antes de salir rápidamente por la puerta trasera del vagón.

El resto de sus amigas la vieron partir preocupadas. Todas se preguntaban qué le estaba pasando a su amiga Rainbow Dash y deseaban de todo corazón que Applejack la trajera de vuelta. Por otro lado, Magi...

"Tengo muestras de las nuevas Galletas Jumy con sabor a jengibre. ¿Alguien quiere?"

Pinkie Pai agitó su casco derecho en alto.


Applejack avanzó por el tren hasta llegar al último vagón, que estaba cerrado. No le sorprendió, ya que se trataba de un vagón de carga. Sin embargo, le llamó la atención que estuviera tan fuertemente asegurado, incluso con las ventanas selladas. La poni granjera no le dio más importancia y subió por unas escalerillas al techo del vagón. Pronto divisó a su amiga pegaso de melena arcoíris sentada en el extremo opuesto.

Sin decir una palabra, Applejack avanzó hasta Rainbow y se sentó a su lado. Rainbow no se movió. Su melena había perdido su brillo e incluso sus alas parecían caídas a los lados. Tenía la mirada perdida en algún lugar del camino que dejaba atrás el tren.

"Vaya... viniste", dijo Rainbow.

"Sí."

"¿Cómo supiste que estaría aquí?"

"Te gusta ver las cosas en movimiento."

"Sí, es verdad", dijo Dash volviendo su vista a los rieles del tren.

"Magi ya nos contó una parte de lo que pasó. Pero quisiera escuchar el resto de ti."

"Así, ¿eh? Que bueno...", dijo Dash sin volver a verla.

Applejack esperó a que continuara, pero nada ocurrió. "Y bien, ¿entonces me contarás lo que pasó?"

"No es tu problema."

"Rainbow..."

"No, en serio, no es tu problema, ni el de las demás. Solo es que yo... hice algo muy estúpido."

"Y por eso no quieres hablar del asunto. Piensas resolverlo por tu cuenta."

"Exacto."

Applejack suspiró y, con un rápido movimiento de casco, golpeó en la cabeza a Rainbow. "¡Auch! ¡OYE!" La pegaso molesta se volteó a ver a su amiga. La poni granjera ahora estaba frente a ella con una mirada severa propia de su familia.

"Dime, Rainbow, ¿en qué momento mi VALIENTE MEJOR AMIGA se convirtió en una COBARDE GALLINA?"

Los ojos de Rainbow Dash se encendieron en ira y parte de su melena pareció recobrar su brillo. Applejack se alegró por dentro al ver aquella reacción, pero ocultó sus emociones. Si quería tener éxito en traer de vuelta a Rainbow junto a las demás, tenía que ser más cuidadosa que un gato con botas.

"NO SOY UNA GALLINA Y ESTO NO ES ASUNTO DE USTEDES", exclamó Rainbow Dash.

"¿REALMENTE ES TAN IMPORTANTE COMO PONER DE LADO NUESTRA AMISTAD?", replicó Applejack, pero Dash no respondió. Al no obtener respuesta, Applejack se dio la vuelta y empezó a alejarse.

Rainbow Dash dudó un momento, pero al ver cómo su amiga se alejaba, voló rápidamente para alcanzarla.

"¡OYE, OYE, ESPERA! No las estoy dejando de lado, solo no quiero que se metan en este asunto", dijo Dash tratando de alcanzarla.

"ES LO MISMO", afirmó Applejack.

"NO LO ENTIENDES".

"ENTONCES EXPLÍCATE... POR FAVOR", suplicó Applejack.

"Es que... realmente me da mucha vergüenza", dijo Dash dejándose caer.

Applejack la observó confundida. "¿Solo eso?"

"Es mucho más que 'solo eso'", respondió Dash con una mirada de furia.

"¿Tan malo es?"

"Sí", Dash permaneció en silencio un momento, pero antes de que Applejack preguntara de nuevo, continuó. "Después de firmar ese estúpido contrato, me llamaron de vuelta. Fue entonces cuando me enteré de que habían estado haciendo promociones de cocina con mi imagen."

Applejack la miró confundida. "No suena tan mal, Rainbow. Magi dijo..."

"También hicieron promociones de belleza".

"Está bien, pero..."

"También de ropa especial de yegua para el Día de los Corazones Cálidos", dijo Dash tapándose la cara llena de vergüenza.

Applejack guardó silencio por un momento y luego continuó. "¿Hay más?"

"Sí... mucho más", respondió Dash con una expresión de angustia.

Hubo una larga pausa entre ambas. Solo se escuchaba el sonido del tren avanzando. Applejack comenzó a reflexionar para entender a su agobiada amiga. En el pasado, habían ocurrido situaciones similares debido a rumores infundados en un periódico escolar, y Rainbow Dash no lo había tomado bien en aquel entonces. Ahora, en cambio, su amiga estaba metida en un auténtico lío del cual ella misma se había involucrado por voluntad propia. Considerando el gran ego de su amiga, solo podía imaginar una vergüenza igual de grande que la estaba aplastando por dentro.

Applejack suspiró. "Parece que esta vez te has metido hasta el cuello en el lodo. ¿Y a cuántos ponis alcanzan las revistas de Magi?"

"Según lo que me dijo, todos en Equestria tendrán una revista para finales de la próxima semana. Para entonces, mi imagen pública estará arruinada", respondió Dash.

"¿Y cómo pensabas solucionarlo?"

"Algo se me ocurrirá. Como siempre", dijo Dash con una sonrisa confiada, pero luego volteó la mirada hacia otro lado. Applejack sabía que aquel gesto era una mentira.

El tren continuó avanzando lentamente por la pradera. Se podían ver rebaños de ovejas pastando tranquilamente en el horizonte y otros grupos cruzando el camino del tren. Así transcurrió un intervalo de silencio entre ambas ponis, hasta que Applejack interrumpió.

"¿Y todo por un libro?"

"Sí... Es muy tonto ahora que lo pienso. Realmente podría haber pensado en algo más. Como hacer una excursión o algún tipo de competencia entre nosotras. Pero NO, YO QUERÍA HACER '¡ALGO INCREÍBLE!'", dijo Dash extendiendo sus cascos delanteros al aire y luego dejándose caer lastimosamente. "Creo que, en el fondo, quería hacer algo mejor que lo que tú hiciste".

"Rainbow, prometimos que no competiríamos entre nosotras. No para esto", amonestó Applejack.

"¡SÍ LO SÉ! ... lo sé", suspiró Dash agotada.

"Las demás necesitan escucharlo de ti".

"Sí, pero... las caras que pusieron. No lo soportaré, Applejack. Yo..."

"Estaré ahí, no se reirán", dijo Applejack colocando su casco en el hombro de su amiga.

Dash observó a Applejack conmovida, como un niño que recibía el perdón de su madre. Sin embargo, luego bajó la mirada y volvió a ser la de siempre. "Está bien, Applejack. Les contaré todo, pero después de eso, tendré que irme con Magi. Tiene una junta, reunión, lo que sea, y tengo que estar presente. Creo que será corto... espero".

La poni granjera se mantuvo en silencio por un momento y luego desvió la mirada.

"Si es lo que deseas, lo aceptaremos", dijo Applejack con parte de su rostro oculto por su sombrero.

"Umph, gracias..." Dash pareció sospechar de las palabras de Applejack, pero continuó, "Bien, vamos".

Rainbow Dash y Applejack ágilmente bajaron del techo del vagón y regresaron al interior del tren. Al volver, se encontraron con Magi y el resto de sus amigas. Tras un breve saludo, Dash comenzó a explicarles todo lo que había pasado. Aunque omitió varios detalles de su viaje a la Torre Averages, fue bastante clara en cómo había sido tratada y en qué circunstancias había firmado el contrato vinculante con Magi. También narró lo ocurrido después, su regreso a las oficinas de Average y cómo estuvo evadiendo a Magi para que no hiciera más propaganda con su imagen. Así continuó su historia hasta su llegada al tren de aquel día.


"Y eso fue lo que realmente pasó", terminó de decir Rainbow Dash.

"¡Oh cielos! Pero, ¿por qué hiciste todo eso?" preguntó Fluttershy.

"Yo solo deseaba darle un día increíble a Twilight, mejor que el que ustedes habían preparado. Pero cuando las cosas empezaron a salir mal, me desesperé y... terminé metiéndome en este lío", respondió una abatida Rainbow Dash a sus amigas.

Sus amigas la observaron en silencio. Aquellas miradas mezcladas de preocupación y lástima fueron demasiado para Dash, quien rápidamente les dio la espalda. "En fin, ahora tengo que ir a cumplir con el contrato de Magi si no quiero terminar en prisión o algo peor. Díganle a Twilight que la veré..."

"Espera ahí, Rainbow Dash", interrumpió Rarity. "¿No pensarás que te dejaremos ir tan fácilmente, verdad?"

"Ah, qué..." la pegaso no terminó de responderle a Rarity, el lazo de Applejack envolvió rápidamente a la pegaso, inmovilizándola y dejándola en el suelo. Applejack se puso encima de ella, asegurándose de que no se moviera.

"¡¿QUÉ CREEN QUE ESTÁN...?!" La boca de Rainbow Dash fue tapada por una caja de muffins.

"Estamos ayudando a una amiga a cumplir una promesa. Eso es lo que estamos haciendo", dijo Pinkie alegremente, y se sentó a su lado asegurando su flanco. Fluttershy también hizo lo mismo del otro lado, pero se veía más apenada.

Dash solo pudo contemplar cómo Rarity se dirigía a Magi.

"Magi, querida, ¿estarías interesada en escuchar una propuesta para permitir que Dash se quede con nosotras este día?" dijo Rarity con determinación.

"Te escucho", respondió impasible la pegaso ejecutiva.

"Como sabrás, soy propietaria de varias tiendas de vestidos repartidas en toda Equestria. Como joven emprendedora, busco ampliar mis horizontes y unirme a tu Consorcio sería una gran oportunidad para mi negocio. Por supuesto, tendría que estudiar previamente los beneficios que ofrece tu organización, pero puedes considerar que desde hoy tengo un gran interés en ser parte de tu comunidad", concluyó Rarity. Mientras tanto, Rainbow, que estaba prisionera, se agitaba con todas sus fuerzas, con los ojos llenos de desesperación.

"Es una muy interesante propuesta, desafortunadamente tal como mencione antes que su amiga regresara, la situacion de Rainbow Dash escapa de mi control directo, la junta del consorcio no aceptaran que su amiga se halla negado a estar presenta en la reunion de hoy solo por ..." dijo Magi seriamente, pero se detuvo al ver los rostros abatidos del grupo de ponis que estaban al frente suyo. En especial le llamo la atencion la poni llamada Pinkie, tenia un cartel que tenia escrito 'POR FAVOR' mas una carita triste. Empezo a dudar. Despues de observarlas por unos segundos, Magi finalmente suspiro rendida.

"Sin embargo ... puedo decirles que falle en encontrarla." de inmediato estallo la alegria en el vagon del tren, entonces Magi elevo la voz "En cambio conoci a las otras extraordinarias amigas de la princesa y ellas estaban muy entusiasmadas en visitar las oficinas principales del consorcio Average. Que les parece ¿Estan de acuerdo?"

Rarity volteo a ver a sus amigas y ninguna se mostro en contra, excepto Dash que aun estaba aprisionada por Applejack, la pegaso no dejaba de negar con la cabeza.

"Si, estamos totalmente de acuerdo." dijo Rarity sin preocupacion.

"Excelente, las espero entonces." dijo Magi con una sonrisa satisfecha.

Applejack finalmente solto a Dash. La pegaso de melena arcoiris de inmediato increpo: "¿EN QUE ESTAN PENSANDO?, ¿ACASO NO ESCUCHARON TODO LO QUE DIJE DE ELLA?"

"Lo entendemos perfectamente, Rainbow Dash. Pero no es la primera vez que tratamos con comerciates de esa calaña. Sin ofender" rapidamente Rarity se dirigio a Magi.

"Descuida" replico Magi que bebia relajada un refresco sentada en uno de los asientos.

"Rainbow, nosotras hemos asumido riesgos mucho peores en el pasado. ¿Es que lo has olvidado?" cuestiono Applejack

"Pero esto es diferente, no es un mounstruo o alguna amenaza extraña que quiera acabar con Equestria. Es MI ESTUPIDO ERROR. No se supone que ustedes tambien tengan que cargar con eso." dijo Dash molesta pero con unas pequeñas lagrimas asomando en sus ojos.

"Ya, ya, esta bien Dashi, no es tan malo. Todos cometemos errores. Ademas solo es una visita a una sospechosa empresa en donde probablemente podrian lavarnos el cerebro." dijo Pinkie Pai apoyandose en Dash. Atras de ellas Magi levanto una ceja.

"Siempre puedes contar con nosotras. Y no olvides a Twilight, ella podria ayudarte a arreglar tu problema legal." dijo Fluttershy acercandose a su otro lado.

"Cierto ella podria ayudar, esperen Twilight ... ¡AUN NO SORTEAMOS QUIEN SE ENCARGARA DE LA SORPRESA DE HOY!" exclamo preocupada Dash.

"No te preocupes por eso tontita, yo cedo mi lugar" dijo Pinkie sin una pizca de arrepentimiento.

"Yo tambien" añadio Fluttershy.

"Chicas ... ustedes ..." Dash ya no contuvo mas sus lagrimas y pronto todas se dieron un abrazo de grupo como tantas veces antes lo habian hecho.

Afuera el sol aun brillaba como siempre y el tren, que ahora se movia a toda velocidad, avanzaba constante en medio de la pradera.

Mientras las amigas ponis se daban un abrazo de equipo, Magi las observo pensativa. "¿Era esta la magia de la amistad de la que tanto había escuchado hablar?" Algo dentro de la pegaso ejecutiva empezó a agitarse. Finalmente se levanto.

"Perdonen por interrumpir, pero ¿realmente esta bien que esten tan separadas?" dijo Magi de pie en medio del pasillo. Applejack y el resto se voltearon para mirarla. En ese momento, Magi aún mantenía un semblante agradable y comprensivo, pero se percibía un ligero matiz de molestia en su voz.

"¿A que te refires querida?" pregunto Rarity

"Chicas, todas ustedes forman un equipo increíble y han logrado tantas cosas juntas. Muchos ponis terrestres, pegasos y unicornios las admiran en toda Equestria. Entonces, ¿por qué no siguen siendo un equipo y gobiernan directamente junto al trono de la princesa?"

El quinteto de amigas se miró entre sí. Después de unos segundos de silencio, Applejack fue la que respondió acercándose a Magi.

"Escucha, Magi, es cierto que cada una de nosotras tiene un gran talento y también es verdad que hemos logrado muchas cosas increíbles junto a Twilight. Sin embargo, gobernar Equestria de esa manera con ella no sería lo correcto", sentenció Applejack.

"¿No sería lo correcto? ¿Cómo puede ser?", respondió Magi casi indignada.

"Cuando conocimos a Twilight, ella estaba en una misión para aprender sobre la magia de la amistad en nuestro hogar, Ponyville. Desde aquel momento, Twilight comenzó a aprender muchas lecciones de amistad de nosotras. Pero nosotras también aprendimos de ella. Y una de las primeras lecciones que aprendimos fue que todo tiene su lugar y su momento. Ciertamente, a todas nos gustaría estar más tiempo a su lado. Pero si fuera así, con el paso del tiempo nos convertiríamos en una carga y es muy probable que eso no le permita crecer como la gran princesa que puede llegar a ser. Queremos lo mejor para nuestra amiga. Es por eso que en este caso nos hacemos a un lado", concluyó solemnemente Applejack mientras el resto de sus amigas asentían en silencio, confirmando lo que había dicho.

Magi tenía una expresión de incredulidad por lo que había escuchado.

"Además, ninguna de nosotras sabría cómo comportarse adecuadamente como alguien de la realeza..." detrás de Applejack se escuchó el carraspeo de voz de Rarity "... bueno, algunas de nosotras sí."

Las risas nuevamente inundaron el vagón mientras Rarity reprendía a las demás. "¡Pero si es verdad!"

Magi observó al grupo de amigas riendo juntas como una sola yegua. Parecia que el conflicto de habia ocurrido un momento atras jamas hubiera existido.

"Realmente yo..." dijo Magi todavía incrédula, pero de inmediato se contuvo. "...la verdad, sigo sin poder entenderlo."

"No es tan difícil, es como dicen, si amas algo, déjalo ir", respondió Applejack con elocuencia.

"¡NUNCA!" respondió fríamente Magi. "Eh, quiero decir... nunca he entendido bien ese refrán, ¿dejar de lado lo que amas? Ja, ja, realmente suena algo tonto, ja, ja". Magi había alterado torpemente su temperamento. Las palabras de Applejack habían tocado inesperadamente una fibra sensible en ella, y sin darse cuenta, había mostrado su verdadera forma de ser.

Applejack y el resto de ponis la miraron extrañadas.

La pegaso ejecutiva comenzó a retroceder nerviosa.

"Oye, ¿estás bien?" preguntó Applejack.

"No... quiero decir, sí, sí, solo que acabo de recordar que tengo otra reunión. ¡Vaya que tarde es!" rápidamente Magi desvió la conversación y comenzó a guardar todos los materiales de su presentación. De reojo, observó brevemente a las otras ponis. No era bueno. Ellas empezaban a mirarla con sospecha. Se reprendió a sí misma. No se suponía que las cosas salieran así. Había planeado dividirlas como objetivo principal, y si eso resultaba demasiado difícil, al menos debería ganarse su confianza. Pero no había logrado ninguno de sus objetivos, y ahora la imagen que habia proyectado de si misma estaba en peligro. Tenía que retirarse y replantear su estrategia de inmediato.

"¡Oh, cielos! No encuentro mis folletos de viaje. ¿Podría alguien abrir las ventanas? Está algo oscuro y no veo bien", dijo Magi falsamente preocupada mientras terminaba de revisar su maleta. Al mimo tiempo ya pensaba en su escape, observo confiada la escotilla en el techo del vagon.

"Las ventanas ya están abiertas", dijo Pinkie Pie extrañada.

Magi y las demás ponis también lo notaron.

Aquello era extraño. Apenas había pasado el mediodía y, sin embargo, afuera ya estaba tan oscuro como si fuera a caer pronto la noche.

Fue en ese momento que el intenso silbido del tren se escuchó en el vagón, sorprendiendo a todas. Un momento después, el caos se desató.

Abruptamente, el tren había frenado su marcha.

Sin ninguna oportunidad de reaccionar e impulsadas por la inercia, las seis ponis fueron empujadas contra un extremo del vagón chocando unas con otras. Las luces se apagaron y solo se pudo escuchar el estridente freno del tren deteniéndose. Así continuó por varios segundos más, hasta que finalmente se detuvo.

Dentro de los oscuros vagones del tren detenido reinaba la confusión y el miedo entre los pasajeros. Afuera también había oscuridad.

En el vagón de las amigas ponis, la situación era igual.

"¿Chicas, están bien? ¡Ay, mi ala!"

"¿Puedes quitarte de encima?"

"¡No siento mi cola!"

"Muuu hu ... ¡Tengo ... una ... pezuña ... agg ... en mi boca!"

"Mmmmmm mmmm mmm mmm"

Dash fue la primera en reaccionar, empujó a quienquiera que estuviera sobre ella y, sin ninguna luz, buscó a tientas el interruptor de emergencia del tren. Pronto, el vagón se llenó de una luz rojiza, revelando el caótico estado de las ponis.

Tal como había supuesto, encima de ella había estado Fluttershy. A quien había empujado y que ahora se encontraba, aún aturdida, en uno de los asientos. Más atrás estaban el resto de sus amigas, que se hallaban en un estado de enredo de extremidades y melenas.

"¡No es momento de descansar, Fluttershy!" amonestó la pegaso arcoíris. "Ayudemos al resto. ¡Ahora!"

"Sí, sí..." dijo Fluttershy, aún aturdida. De inmediato, agitó su cabeza y, algo recuperada, ayudó a Dash a desenredar a sus amigas ponis.

Pronto pusieron de pie al resto de sus amigas.

"Cof cof, ¡Gracias al cielo!" dijo agradecida Rarity a las dos pegasos. Fue la primera en ponerse de pie y le había sacado de la boca el casco inferior izquierdo de Applejack."

"¡Gracias Fluttershy! Pero aún no siento mi cola...", dijo apenada Pinkie Pie, mientras se levantaba con la ayuda de Fluttershy. En efecto, su esponjosa cola había perdido mucho de su volumen. Dash no le prestó atención mientras ayudaba a Applejack.

"Vaya embestida. ¿Están todas bien?", dijo Applejack rápidamente recuperada. Aunque había quedado debajo de todas, parecía no haberle afectado mucho, ni había perdido el sombrero. En parte, la cola de Pinkie Pie había amortiguado el impacto del frenado del tren.

"Bueno, yo estoy completa. El resto...", respondió Dash, mirando detrás de ella. Ahí estaban sus amigas, que se habían reunido alrededor de Rarity. La unicornio había encendido su cuerno y ahora era la única luz visible. Las luces de emergencia habían fallado en algún momento, lo cual dificultaba la situación para sus amigas. Así que el resto del vagón se encontraba a oscuras.

"No te preocupes, Applejack. Solo estamos un poco aturdidas por este terrible accidente", dijo Rarity, examinando con la luz de su cuerno a sus amigas y los restos del equipaje en el suelo. "Sin embargo, nuestro equipaje... ¡miren este desastre! Esperen... ¡¿dónde está mi balija?! ¡Mis artículos de belleza importados!"

"Ok, todas están bien, ahora debemos...", interrumpió Applejack, ignorando el creciente pánico en Rarity.

"Esperen, ¿todas? ¿No falta alguien?", dijo repentinamente Pinkie Pie.

Entonces, las cinco ponis notaron que Magi no se encontraba con ellas. Tras buscar rápidamente a su alrededor, Fluttershy fue la primera en notarlo. "Miren eso", dijo la atemorizada pegaso, apuntando su casco hacia una enorme esfera amarilla ubicada sobre los asientos del otro extremo del vagón.

Sorprendidas por el inesperado hallazgo, las atemorizadas ponis se miraron unas a otras. Sin embargo, Dash y Applejack fueron las primeras en tomar la iniciativa. Con solo un par de miradas, parecieron entrar en un acuerdo, y ambas comenzaron a avanzar juntas hacia el misterioso objeto, seguidas por las demás.

Lentamente se acercaron. Era un objeto bastante inusual, más que una esfera parecía un huevo gigante, tan grande que fácilmente un poni podría caber dentro. Applejack, que se había acercado lo suficiente, notó que tenía escrito un mensaje en su superficie y comenzó a leerlo en voz alta: "Cápsula de protección contra impactos de alta intensidad - Average C, ¿Uh?" se expresó confundida la poni granjera.

En ese momento, como si fuera un globo desinflándose, un silbido salió del huevo gigante y pronto este empezó a perder volumen. La figura de un poni emergió lentamente de la piel del desinflado huevo. Entonces, uno de los extremos se rasgó y una pegaso malhumorada salió de él.

"¡Aghh! ¡Qué asco! Esos incompetentes de tecnología. ¡Cof! Les dije que incluyeran aromatizantes dentro de la cápsula. ¡Cof!" dijo gravemente Magi quejándose, mientras se alejaba de los restos de la cápsula de la cual emanaba un apestoso olor a huevos podridos. "No importa... ¿Qué rayos ha sido eso?"

Magi cruzó miradas con las otras ponis. Ellas estaban muy sorprendidas. La pegaso ejecutiva tenía los ojos irritados y una mirada tan furiosa que opacaba cualquier recuerdo de la imagen amable y comprensiva que había mostrado hasta hace unos momentos atrás. Tras mirarse unos segundos, Magi se volteó rápidamente y luego volvió su mirada.

"¡Qué alivio! ¡Están todas a salvo!" dijo Magi con una inútil sonrisa que intentaba ocultar la evidente irritación que sentía.

Dash fue la primera en hablar.

"No te esfuerces en seguir actuando, Magi. No necesitamos eso ahora", dijo seriamente la pegaso. Magi rápidamente observó a las demás. Las miradas severas que tenían reflejaban que estaban en la misma línea que la pegaso arcoíris.

Tras vacilar unos segundos, Magi suspiró y volvió a una expresión seria y fría que parecía más natural en ella. "Bien, ¿de qué me perdí? ¿Qué está pasando?"

Nadie le respondió. Un crujido se escuchó desde la puerta posterior del vagón, llamando la atención de todas. Pronto, la puerta fue engullida por una brillante magia rosada, de la cual emergió la figura de un poni. Apenas visible por la intensa luz, pronto se dieron cuenta de que no se trataba de un poni ordinario.

La luz se desvaneció y ante ellas se encontraba un poni enigmático y desconocido. Aquel poni de mirada severa tenía una corta cabellera rosada del mismo color de sus ojos, pero dividida por un grueso flequillo marrón. Tenía puesta una pulida armadura negra de alicornio que parecía brillar con luz propia. En el pecho de su oscura armadura se veían los relieves de un árbol plateado rodeado de seis estrellas, e incrustada en su cuello se hallaba una brillante gema rosada. Era un corcel, sin duda, pero se veía más joven que cualquiera de las presentes. Con un paso imponente, este joven corcel avanzó hacia el enmudecido grupo de ponis.

"SALUDOS, PORTADORAS DE LOS ELEMENTOS DE LA ARMONÍA. POR FAVOR, ACOMPÁÑENME A ESPERAR LA CONCLUSIÓN DE SUS DESTINOS", dijo Badwhiz Starheart con una voz que hizo que todas, incluida Magi, sintieran miedo en su piel.