Claim: IV/III.
Notas: Pre-series. Spoilers de la serie de acuerdo a su transmisión en Japón.
Rating: T.
Género: Romance/Angst.
Tabla de retos: Het/Slash.
Tema: 04. Auto.
Abrió los ojos a una completa oscuridad, aunque sabía que ésta era artificial. Su reloj había sonado a las 5 am en punto e ignorándolo, había vuelto a la cama para llorar un poco más. Sentía los ojos hinchados, irritados, aún húmedos, pero no hizo ningún esfuerzo por arreglar su apariencia cuando decidió levantarse. Sin duda a nadie le importaría. ¿Por qué habría de importarles? Ni siquiera habían ido a buscarlo cuando esa mañana no se presentó para el desayuno, no preparó el té ni hizo arreglo alguno. Y quizás así era mejor, porque no quería verlos, porque el sólo pensamiento de enfrentarlos lo hacía convulsionarse con pequeños sollozos ahogados, que trataba de reprimir, respirando hondo una y otra vez.
Sin embargo y aunque no quería ver a Tron ni a V, que seguramente lo sabrían (siempre lo habían sabido y ahora lo convertían en su vergüenza y en su pecado), había una única persona a la que sí deseaba ver. De la cual había escuchado sus gritos la noche anterior, tras enfrentarse a su hermano, sus pasos molestos al dirigirse a su propia habitación y el ruido que hizo al cerrar de un portazo. Pero, ¿era la hora adecuada? El reloj, que había tirado en un arrebato de ira, ya no podía decírselo y el sol, opaco tras las cortinas, tampoco podía ayudarlo. Lo único que quedaba era salir, buscarlo, enfrentar a quien se pusiera en su camino. Sólo esperaba que no fuera demasiado tarde o demasiado temprano, después de todo, no olvidaba que IV tenía algunos eventos programados para sus fans.
Con cuidado de no llamar la atención, aunque no parecía haber nadie en los pasillos, III se abrió camino como un sonámbulo por la casa, hasta que alcanzó la sala de estar, de donde provenían los únicos ruidos reconocibles. La televisión, un noticiero. Planeando desaparecer rápidamente si se trataba de V, el joven se aproximó con cautela hasta ver el interior del recinto, sólo para encontrarse con una grata y dolorosa sorpresa. IV estaba sentado en el sofá principal, el teléfono pegado a la oreja derecha y cara de pocos amigos.
—Tengo derecho a tomarme un día libre —objetaba a su interlocutor, quien quiera que fuese. Su semblante estaba deshecho en una mueca de contrariedad y furia y sus piernas, cruzadas en un gesto que todavía se le hacía raro ver, temblaban con un tic silencioso—. Sabes perfectamente que el fanservice es mi lema, pero necesito un día libre. O dos.
—IV nii-san —sin saber muy bien qué actitud tomar, III se acercó a su hermano y se sentó a su lado con cautela, cuidando las distancias. Después de todo, no sabía qué decisión había tomado tras su pelea con V y era mejor no tomar riesgos cuando además se lo veía tan enojado.
IV le dirigió una mirada de reojo antes de decidirse a terminar la llamada telefónica.
—No estoy pidiendo permiso, estoy avisando, ¿de acuerdo? —colgó el teléfono e incluso lo apagó para que no hubiera más molestias, tras esto, le dirigió una larga mirada a III. Sin embargo, tras unos minutos de silencio en los que sólo el sonido de la televisión rompía la monotonía del lugar, se decidió a actuar más que a hablar, por no poder formular las palabras.
Atrajo a III hacia él con un movimiento fluido de su brazo izquierdo, cosa que sorprendió al menor y le provocó nuevos sollozos.
—No lo hagas —pidió, aunque él mismo parecía a punto de llorar también.
No obstante, era difícil obedecerlo. Ese gesto significaba demasiado para III, ese gesto le hablaba de la unión entre ellos, quizá prohibida, pero suficiente para él. A V ya no le importaba, su padre se había ido, era lo único que le quedaba y aún así, aún así, quería preguntar: ¿Es que esto está bien? ¿Crees que estamos haciendo lo correcto?
Dirigió sus ojos verdes hacia los de su hermano, un poco más alto que él. Todavía se veía enojado y triste a la vez, con una rabia sorda que él comprendía perfectamente. Tan ensimismado estaba en su contemplación que lo asustó de muerte cuando IV se levantó y gritó, aparentemente a nadie en particular—:
—¡Con una mierda, ¿es que no piensan dejarme en paz? —afuera, un automóvil llamaba incesantemente, haciendo sonar su cláxon. Sin duda, el representante de IV no podía aceptar un no como respuesta, un día sin fanservice y firmas de autógrafos.
Tras superar el susto y viendo a su hermano totalmente molesto y desesperado ante la perseverancia de su representante, III rió, un sonido suave, apenas una carcajada. Cosa que devolvió al otro a la realidad. Corrió las persianas del gran ventanal que daba hacia el balcón y cerró las puertas dobles de vidrio, con lo que el ruido disminuyó. Luego, elevó el volúmen de la televisión con una mueca contrariada, mientras buscaba el canal de duelos. Por último, volvió a tomar su lugar junto a III y pasó su brazo por su cuello para atraerlo. No dijo nada, no le había dicho nada sobre el incidente con V, lo que había dicho Tron o lo que eran ellos y aunque ésto hacía sentir a III con el corazón roto, lo que IV no podía expresar con palabras lo subsanaba. Si ambos tenían el corazón roto, bueno, juntos podían formar un total. Y como bien había dicho IV nii-san, quien dijera lo contrario podía irse bueno... Muy lejos.
