Claim: IV/III.
Notas: Pre-series. Spoilers de la serie de acuerdo a su transmisión en Japón.
Rating: T.
Género: Romance/Angst.
Tabla de retos: Het/Slash.
Tema: 06. Cosquilleo.
La cama crujió suavemente mientras ambos se acomodaban. El ruido, sin embargo, los hizo detenerse inmediatamente, se quedaron paralizados, observándose o tratando de observar en la oscuridad. ¿Y si alguien los oía? ¿Y si algún visitante indeseable interrumpía en la habitación? IV se llenó de furia al pensar en su padre o en su hermano, que había tratado de darle lecciones de moral cuando antes los había abandonado y ahora poco y nada le importaban. Luego pensó en su padre, en Tron y la furia fue reemplazada por el miedo. V se enojaría, pero Tron, ¿qué haría Tron? Casi se arrepintió de exponerse tan estúpidamente a dichos peligros, casi se arrepintió de haber seguido a sus impulsos más primarios, a las suaves quejas que escaparon de los labios de su hermano, a los inexpertos toques que no había dudado corresponder. Si los encontraban, no sólo él sufriría, ambos lo harían y él no quería eso, ya no más.
—III —trató de advertirle, en apenas un susurro que sonó ronco y ahogado, que apenas y penetró en la noche. El joven, no obstante, no estaba dispuesto a escucharlo, porque lo ignoró totalmente y en su lugar alzó una de sus manos, hasta que acunó su mejilla izquierda donde descansaba su cicatriz—. III, ¿qué haces?
—Nii-san, ¿dónde te hiciste esta cicatriz? —la oscuridad era total, pero IV sabía que su hermano podía palparla, sentir el relieve, que empezaba sobre su ojo, seguía por su párpado y terminaba en algún punto de su mejilla. Le sorprendió la pregunta, porque de alguna manera sabía que III estaba enterado del asunto, aunque no en su totalidad. Sin embargo, cuando el menor de los Arclight siguió palpando su rostro, como si fuera ciego y conociera por primera vez, supo que no se refería precisamente a esa cicatriz visible, resultado de un duelo fallido con Kamishiro Rio, sino más bien a la interior, las interiores y aparentemente invisibles.
—No lo sé —respondió y rápidamente ocultó su rostro en el cuello de él, tan pequeño y tan blanco. De pronto le habían golpeado todos sus fallos, la hermana de Ryouga, el abandono de su padre, su estúpida venganza. Y sin embargo, no sabía dónde se había hecho la cicatriz.
III no insistió, en su lugar, cerró sus brazos alrededor de su hermano, mayor que él y aparentemente más fuerte. Lo recordaba a la perfección de sus días de niñez, cuando ambos se peleaban y los roces no eran más que fraternales, siempre había sido así. Fuerte en el exterior, suave por dentro. Sólo que en ese entonces su padre era el que lo abrazaba y III no sentía un cosquilleo cada que lo tocaba. Pero las cosas habían cambiado, esa noche y esa cama se lo habían probado. No había vuelta atrás.
III atrajo a su hermano con más fuerza. Tendrían que seguir viviendo con las cicatrices.
