Claim: IV/III.
Notas: Pre-series. Spoilers de la serie de acuerdo a su transmisión en Japón.
Rating: T.
Género: Romance/Angst.
Tabla de retos: Het/Slash.
Tema: 09. Anillo


El sofá se sacudió terriblemente, logrando que Chris apartara la vista de su libro. Por un momento y mientras las páginas temblaban entre sus manos, pensó que un terremoto estaba sacudiendo el país, que tenían que salir del lugar de inmediato, que quizás todo era obra de Tron. Sin embargo, el movimiento no duró más de unos cuantos segundos y logró localizar la fuente del mismo antes de entrar en pánico y correr por la habitación para salvar a su hermano menor, III, el que justamente había causado semejante alboroto. Pero, ¿por qué? Escudándose tras el libro, aunque en realidad sus ojos ya no estaban fijos en las palabras impresas, que parecían danzar en formas extrañas, le dirigió una rápida mirada a su hermano menor que se removía nerviosamente en el sofá, justo a su lado, mientras veía televisión. Un duelo había llamado su atención.

—¿Cómo va? —preguntó en un tono que procuró sonara casual, aunque en realidad estaba atento a cada uno de sus gestos, que delataban cierta frustración, enojo y tristeza sin que él supiera divisar muy bien la reacción.

—Hmmm —titubeó el otro, mientras las cámaras hacían tomas aéreas y daban las estadísticas de los duelistas. Uno de ellos era IV, lo que explicaba el interés de su hermano, pero aunque el duelo estaba cerrado, Chris no podía ver en ello ningún motivo de tristeza—. IV nii-sama lo hace bastante bien —concedió con su amabilidad normal y esbozando una sonrisa orgullosa, pero seguía removiéndose, temblando cual hoja en medio del viento y haciéndolo temblar a él también.

Rindiéndose, pues sabía que III no iba a develar sus secretos, mucho menos a él a quien consideraba algún tipo de amenaza desde que se había descubierto lo suyo con IV, Chris se decantó por observar el duelo, a su hermano menor luciéndose en él como de costumbre, las condiciones en las que se encontraba y poca cosa más, con la esperanza de encontrar una pista, algo que le dijera cómo actuar, cómo detener o consolar los sentimientos que III experimentaba. No obstante, nada extraño sucedió mientras los turnos pasaban y aunque en una ocasión IV estuvo a punto de perder (¡cómo se había sacudido el sofá entonces!), el mayor de los Arclight no pudo adivinar nada para el final del duelo, en el que, por supuesto, su hermano resultó vencedor.

—Ya ha ganado —anunció III aunque no era necesario. Hablaba más para sí mismo y lucía satisfecho, aunque su sonrisa se opacó cuando IV salió del estadio y se reunió con la prensa.

—¡Y ahí va el campeón! —gritó el comentarista, mientras la toma aérea se centraba en los pasos de IV a través de las cámaras y la multitud, saludando a todos, dando autógrafos y pequeñas entrevistas—. Este sería su tercer título nacional, lo cual promete una carrera larga y...

Mientras el hombre hablaba, la toma se centró en IV y en su club de fans, que había acudido a felicitarlo. Lo conformaban un montón de chicas gritonas y mucho más jóvenes que él, pero al verlas, al sentir cómo el sofá se movía, Chris supo que ellas eran la causa de su ansiedad.

—¡IV-sama! —balbuceó una de ellas, mientras el joven se acercaba, haciendo gala de su personalidad entre retorcida y seductora—. ¡Muchas felicidades!

—El placer es mío, nada me agrada más que complacer a mis fans —galante, el rubio se inclinó hacia ella y tomó su mano, decorada con un anillo de brillantes falso y tan hueco como ella, pero el cual recibió un beso que hizo a su propietaria gritar hasta el borde del desmayo.

Ésa fue la gota que colmó el vaso, III se levantó con dignidad y le dio la espalda a la televisión, con una mueca un tanto divertida en el rostro. Sus pasos se perdieron en el corredor y Chris supo, con esa clarividencia que tienen los hermanos mayores, que IV no tendría postre para la cena.

Ocultando que eso le alegraba (quizá podamos empezar a ser una familia normal ahora), Chris se levantó y apagó la televisión, aunque sabía que esa imagen (IV besando la mano de una chica) los perseguiría a ambos por distintas razones, quizá por toda una eternidad.