POISONED BLOODLINE

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

...

Capítulo 2. La flor cuyo protector es ciego.

1995

En su tercera sesión de entrevistas Tobirama tuvo la oportunidad de conocer un poco más de Madara y su familia, no solo a través de sus palabras, sino también de fotografías.

—Dicen que un hombre sin recuerdos físicos no puede jactarse de haber vivido — el Uchiha mayor le dijo, mientras expulsaba el humo del cigarrillo que estaba fumando fuera de sus pulmones —. Yo tengo los suficientes para asegurar que viví tres veces.

Levantándose de su asiento frente al fino escritorio, Madara se aproximó a uno de sus libreros, extrayendo un grueso y algo maltratado tomo de cubierta roja. Tobirama lo tomó en sus manos en cuanto su entrevistado se lo ofreció y no tardó ni dos segundos en inmiscuirse en su contenido.

—Esos de ahí somos mi hermano y yo... — el líder de los Uchiha señaló una fotografía en blanco y negro donde Izuna y él se tomaban por los hombros. El mayor tenía una vivaz sonrisa, mientras que el menor apenas sonreía.

—Sasuke es idéntico a usted... — el Senju señaló con curiosidad analizando otra fotografía en donde un Madara de alrededor de doce años estaba nadando.

—¿Lo es verdad? — el hombre se rió animadamente —. Todo aquel que ve mis fotos cuando era joven dice que somos iguales.

Y es que el parecido era impresionante. Ambos tenían los mismos rasgos, como ojos afilados, nariz recta y perfil marcado. Aunque el chico más joven no compartía en lo absoluto la sonrisa que siempre acompañaba a su predecesor. La forma en la que Madara sonreía, Tobirama estaba seguro de haberla visto en otro lado. En otra persona.

—¿Este de aquí es Fugaku? — el periodista preguntó pasando página a una imagen en donde los tres primos montaban a caballo.

—Así es, como puede ver, siempre ha sido un sol — el pelinegro comentó con sarcasmo, pues su primo tenia la misma expresión vacía que en la actualidad.

Tobirama siguió observando más fotografías, mientras su entrevistado le explicaba de que año databan, narraba el contexto de las mismas o le presentaba a familiares que ya no estaban vivos.

Entre las muchas fotos que había en ese libro estaban recuerdos como las graduaciones de la universidad de los tres primos Uchiha; la boda de Fugaku y Mikoto, donde llamó su atención como esta última lucia evidentemente miserable; los nacimientos y primeros años de Obito y Shisui, quienes en muchas de ellas aparecían acompañados de su fallecida madre (otra Uchiha igual a los demás, para hastío de Tobirama) la vida de los dos pequeños hijos de Izuna acompañados de un risueño Itachi, hasta que Sasuke se unió a ellos, completando la generación de niños Uchiha.

—Madara-san... ¿Diría que su clan es mayormente poblado por hombres? — el periodista preguntó, despegando la mirada del álbum entre sus manos para observar al pelinegro frente a él.

—Ciertamente, ningún clan en el país del fuego tiene tantos varones como el nuestro — aunque sonaba orgulloso había un leve tinte misterioso en su expresión —. Es por eso que nuestro apellido se ha extendido a tantas familias. Incluso, muchas mujeres Uchiha les han dado su apellido a sus esposos con tal de preservarlo.

—Así de prestigioso es ¿no? — como respuesta recibió un guiño de Madara.

Las últimas fotos de ese tomo eran del más joven de los sobrinos del líder del clan y realmente era increíble como dos personas se parecían tanto, por más que estuvieran emparentados. Sasuke reunía más características en común con su tío que con su padre o su madre, lo que, ciertamente, era tan interesante como inquietante

Tobirama continuó hojeando el álbum de fotos hasta que se encontró una donde el sobrino de Madara posaba al lado de una sonriente Sakura que pasaba su brazo por el de su compañero. Los uniformes que vestían eran de diferentes institutos, pero sostenían certificados iguales, mostrándolos a la cámara.

—Es de cuando se graduaron del colegio para dotados — el Uchiha mayor le explicó con una sonrisa y él mismo pasó la hoja para señalar otra foto del mismo día, pero desde un ángulo más cercano. En ella la pelirrosa, ligeramente sonrojada, se recargaba en el hombro de Sasuke, mientras el chico sonreía casi imperceptiblemente a la cámara y posaba su cabeza sobre la de la chica —. Iban ahí por las tardes al terminar sus clases en la preparatoria. Ese día Sakura me pidió que le tomara una foto junto a Sasuke, porque creyó que ya no se verían y quería un recuerdo con él.

—Estaba equivocada — Tobirama comentó mientras llegaba a las fotografías nupciales de ambos chicos.

—Bastante, ese sobrino mío siempre ha estado loco por ella. No iba a dejarla ir jamás — Madara soltó un suspiro soñador, observando también las fotos de la boda.

Un evento del que todas sus evidencias fotográficas tenían un aire de fantasía romántica debido a la belleza de la pelirrosa en su largo y blanco vestido de novia y el apuesto hombre que estaba a su lado en todas ellas. El Senju debía admitir otra vez que hacían una linda pareja, solo se abstuvo de decir "perfecta" porque no le daría la razón a Sasuke, ni siquiera en pensamientos. Pero lo que le llamaba más la atención era la calidez en la mirada del hombre, quien, en una de las fotos, incluso sonreía abiertamente mientras sostenía el rostro de su esposa en sus manos. Muy inusual viniendo de un tipo que, desde que lo conoció, le había dado la peor impresión del mundo gracias a su arrogancia, frialdad y cinismo.

También tenía que destacar que, por las anteriores fotos que había visto y comparándolas con las que ahora contemplaba, la celebración de la boda de esos dos había sido mucho más feliz que la de Fugaku y Mikoto y más llamativa que la de Itachi e Izumi.

—¿Está orgulloso de su matrimonio, Madara-san?

—Bastante. Verá... mi sobrino siempre ha tenido un carácter difícil, muy difícil. Fue un niño reservado y un adolescente huraño y por ello pensé que sería un adulto solitario, como yo — el peliplata analizó la expresión de su acompañante y encontró genuina melancolía en ella —. Temía mucho por su futuro, hasta que llegó Sakura.

—¿Él cambio gracias a ella?

—No exactamente, pero por ella yo comprendí que la personalidad de Sasuke no era algo de lo que debiera preocuparme. Porque con todo su malhumor o su personalidad complicada seguía siendo un chico capaz de recibir y dar amor — nuevamente una sonrisa traviesa se instaló en su rostro y el aura antes triste en él regreso a ser como siempre —. Además, a diferencia de otras parejas que he conocido, esos dos son una muestra de afecto y devoción que no vera en ninguna otra parte.

—¿Qué hay de Itachi e Izumi? — el entrevistador preguntó, aunque también sentía que ese par no se les podía igualar.

—Créame, ellos se aman. Pero no se adoran o se complementan ni la mitad de lo que Sasuke y Sakura lo hacen.

—Supongo que es verdad. En sus entrevistas cada uno se dedicó a decir maravillas del otro — Tobirama admitió, recordando las cosas que le habían dicho cada uno por su lado.

— Así es como siempre han funcionado. Solo Sakura puede ver la humanidad en su esposo y sólo Sasuke puede conocer a su mujer más allá de su alegre y despreocupado exterior.

—Usted es muy romántico — le señaló ganándose una suave risa de su entrevistado —. En serio. Parece ver el amor de forma muy profunda.

—Todos los Uchihas lo vemos de esa manera.

—¿Y por qué no se casó nunca? — el Senju puso sobre la mesa uno de los temas principales que necesitaba esclarecer respecto al hombre que estaba estudiando —. ¿Se ha enamorado alguna vez señor?

—Sí, una vez... — Madara se acercó a la ventana, observando la noche afuera y haciendo una introspectiva pausa que su acompañante no se atrevió a interrumpir, en cambio, le dio todo el tiempo necesario para que le respondiera cuando estuviera listo —. Pero como ves, no llego a ningún lado. Ella era una mujer de mundo, no quería algo como una familia y no fuimos compatibles.

—Comprendo ¿podría darme más detalles? — sin embargo, esa fue la primera vez que Madara se negó a contestar y por la forma en que sus ojos estaban opacos cuando se volteó a verlo, Tobirama consideró que con la información que ya le había dado era suficiente —. ¿Y no hubo nadie más después?

—No, no he vuelto a conocer el amor e incluso ahora, que me ha obligado a recordar cómo fue lo nuestro... pienso que quizá ni siquiera era amor — el Uchiha mayor se rascó la nuca e hizo una mueca burlona, para al final encogerse de hombros —. Al menos no fue ni cercano al avasallador afecto entre Sasuke y Sakura.

—Comprendo, entonces ¿ellos son su máximo referente cuando de "verdadero amor" se trata? — como respuesta, Madara simplemente asintió —. ¿Y cómo piensa que será cuando ambos asuman el liderazgo del clan?

—Puedo decirle, con toda seguridad, que gracias a ellos los Uchiha podrían experimentar su era más innovadora y prospera — Madara respondió con una sonrisa confiada —. Después de todo, nuestro clan fundamenta su unión y éxito en el amor y que mejor que ser guiados por una de las parejas más enamoradas que ha existido en la historia de nuestra familia.

Tobirama asintió a su interlocutor y lo observó sentarse en su lugar, encendiendo un nuevo cigarrillo, mientras lo dejaba volver a ver las fotografías desde el principio. Fue cuando el periodista llegó a las últimas que una inquietante y horrida idea llegó de golpe a su mente. Una que no se atrevería a decir en voz alta, aunque ya no podía convencer a su mente de que se olvidara de la atrevida teoría.

Después de todo, por más que los Uchiha se parecieran entre ellos, era extraño que, además del parecido de su padre con su tío, también existiera una gran similitud entre el pequeño Seiya y el líder actual del clan cuando lo comparabas con una foto de Madara a la misma edad.

...

A la mañana siguiente, luego de una larga noche donde el sueño le fue imposible de conciliar debido a los intrincados pensamientos que rondaron sin descanso por su mente, el periodista decidió que se tomaría el día libre de entrevistas para reflexionar sobre lo que hasta ahora había recopilado.

Aunque, tomar descansos siempre había sido algo difícil para él y desperdiciar oportunidades de enriquecimiento para sus proyectos, a cambio de hacer una pausa, nunca fue una costumbre suya. Por ello, sabía que si llegaba a tener el chance de encontrarse y hablar con quién pudiera darle más material para el libro, no lo iba a dejar pasar.

No obstante, cuando bajó a la cocina en busca de algo para desayunar, se sorprendió de forma para nada grata de encontrarse con que Sasuke y Sakura estaban ahí.

—Buenos días señor — la pelirrosa lo saludó cortésmente, mientras sacaba unas cosas del refrigerador.

—Buenos días... — murmuró tratando de disimular su estupefacción.

—Chiyo dejó su desayuno listo ahí — la mujer le indicó, señalando un lugar en la isla de lujoso mármol, un poco lejos de donde Sasuke estaba sentado.

Tobirama agradeció en voz baja y se dirigió a donde le había indicado, sin prestarle atención al pelinegro que ni siquiera lo había saludado cuando llegó y que consumía su comida mientras leía el periódico, indiferente. Quería comer rápidamente y marcharse de ahí, le incomodaba bastante estar tan cerca de ese par cuando la noche anterior había teorizado sin parar cosas muy inquietantes acerca de ellos.

Estaba decidido a no ver nada más allá de su plato, refugiándose en él para pasar desapercibido, sin embargo, cuando levantó la vista apenas un poco para tomar su bebida, sus ojos se quedaron clavados en la femenina figura de Sakura, quien le daba la espalda y se dedicaba a cortar tomates.

A diferencia de su marido, quien usaba un impecable y elegante traje negro como era habitual en él, la mujer usaba un sencillo y corto vestido de verano color hueso. Y debido a que estaba inclinada sobre el mostrador de la cocina, la falda se le levantaba de manera sugerente. Casi se sonroja al observarla, por lo que le parecieron horas, aunque en realidad fueron apenas un par de segundos, pero rápidamente se recuperó, regañándose mentalmente por ver de manera indecente a una mujer casada y varios años menor que él. Más aun cuando su marido estaba sentado a su lado. El hombre más celoso de esa casa, en las propias palabras de Sasuke.

Con algo de preocupación por lo que vería, por el rabillo del ojo divisó al pelinegro y para su desgracia, se encontró con que este lo estaba viendo fijamente. De esa forma tan macabra e intimidante que conseguía erizarle cada vello en su piel. Seguro se había dado cuenta de la forma en que se fijó en su mujer, pero no dio señales de querer decir algo o de ponerlo en su lugar. Aun asi, su atención para nada disimulada sobre él se sentía como una amenaza.

—Sé que es muy raro vernos aquí tan temprano — Sakura interrumpió el tenso ambiente a sus espaldas y finalmente le dio las rodajas del vegetal que había estado cortando a su esposo —. Están arreglando la instalación eléctrica en nuestro edificio, así que tuvimos que quedarnos aquí a pasar la noche.

—No sabía que estaban aquí — le respondió, pues en efecto, no había escuchado o sabido nada que anunciara su presencia en la mansión.

—Somos silenciosos, bueno... para algunas cosas — la pelirrosa comentó con una sonrisa juguetona y fue muy obvio a que se refería.

No supo que responderle y tampoco hizo falta, pues Sasuke se levantó de su lugar, terminando con su comida y lavó y secó sus manos tranquilamente. Acto seguido, se acercó a su mujer, tomándola por las mejillas para darle un firme y prolongado beso en la frente que la hizo sonrojarse como una niña enamorada. No hubo palabras de despedida o un "te amo" de por medio de parte de ninguno, pues con ese simple acto el pelinegro salió de la cocina.

Pese a ello, su presencia aún no se había alejado lo suficiente, pues tanto el periodista como Sakura alcanzaron a escuchar que Madara y él intercambiaban un par de palabras en el pasillo continuo.

—¿Qué tal si lo llevas contigo? — le preguntó el líder del clan, incluso a la distancia se podía identificar el ánimo en su voz —. Un tour por la empresa le serviría mucho para ampliar su perspectiva sobre nosotros.

—Sabes que no me gusta convivir con gente que no conozco — Sasuke le respondió y Tobirama imaginó el hastío que su expresión debió haber demostrado —. Así que no.

No dijeron más y segundos después, Madara entró en la cocina masajeándose la sien.

—Buenos días — les dijo, recibiendo el mismo saludo y compuso una sonrisa apenada al darse cuenta de que su invitado estaba ahí —. ¿Escuchó eso Tobirama-san?

—Sí, pero no hay problema, descuide.

—Lo lamento, ese sobrino mío es complicado de tratar, ya se lo había dicho — Madara comentó, aceptando la taza de café que la pelirrosa le ofrecía —. Que tonto, debí pedirte que le dijeras tú Sakura, ya sabes, él no puede negarse a nada que tú le pidas.

—Eso no es cierto — la susodicha negó con la cabeza, con una sonrisa divertida en la cara.

—Claro que sí — Madara replicó y se dirigió a Tobirama con un tono jovial de voz —. Sasuke es del tipo complaciente cuando se trata de Sakura, aunque no lo parezca. En fin, lamento que se perdiera la oportunidad de conocer nuestra compañía, me temo que yo tampoco tengo tiempo hoy para mostrársela.

—Descuide, estaré bien aquí — de cierta forma se sentía aliviado, pues genuinamente no quería salir a ningún lugar.

—De nuestro invitado me encargo yo, Madara-sama — Sakura aseguró alegremente, viendo por la ventana con un plato de yogurt y avena entre sus manos —. Hace un día muy bonito ¿Qué le parece si me acompaña un rato en el jardín?

—Buena idea querida, entonces, se queda en buenas manos Tobirama-san — Madara apoyó la idea, sin dar lugar a que el periodista explicara que tenía otros planes y llevándose su taza y el periódico que anteriormente su sobrino había estado leyendo, él también se despidió y se marchó —. Nos vemos en la noche.

El periodista suspiró derrotado, ya había pensado muchas veces en lo frustrante que era la facilidad con la que esa familia lo obligaba a hacer lo que ellos querían y viendo truncado lo que planeó que sería un tiempo para sí mismo, lo reafirmó.

Al medio día, luego del almuerzo, Tobirama se reunió con la mujer de cabello rosa en el jardín, donde los frondosos árboles los cubrían con una agradable sombra, mientras la mujer se dedicaba a podar los rosales. Ella le había dicho que, aunque tenían jardinero, le gustaba ocuparse en tareas como esa de vez en cuando, sobre todo tratándose de sus flores favoritas.

El Senju simplemente la observaba desde una banca cercana, disfrutando de la brisa que alborotaba su cabello y aminoraba el abrazante calor del clima. A los pies del periodista, Seiya dormía plácidamente en su portabebés. De vez en cuando, Tobirama se permitía observar al niño y luego a su madre en busca de similitudes, pero definitivamente ese niño era una calca exacta de su padre. Hasta ahora solo había encontrado que se le formaban los mismos hoyuelos cuando reía que a su progenitora.

—¿Ha sido agradable su estadía aquí? — Sakura lo cuestionó sin detenerse en su tarea de cortar las flores y tallos muertos del largo arbusto.

—Sí, les agradezco mucho — respondió con simpleza —. Han sido muy hospitalarios.

—¿Todos? — ella preguntó con sorna y ya que usaba un sombrero que conseguía ocultar la mitad de su rostro, Tobirama no pudo ver que expresión tenía, aunque podía imaginar el brillo travieso que acompañaba su mirada todo el tiempo. Él no respondió, sabiendo a quien se refería —. Lamento que Sasuke-kun se haya portado mal con usted.

—No me importa realmente — desdeñó el comportamiento de ese hombre a sabiendas de que, cuando se fuera de ahí, no lo volvería a ver, así que no serviría de nada guardar ningún sentimiento contra él —. Al menos en su entrevista fue abierto y menos hostil.

—Porque ama hablar de sí mismo — ella comentó en una burbujeante risa que incluso consiguió que su bebé se removiera, amenazando con despertar.

—Y de usted... — al escucharlo, la pelirrosa, detuvo su labor y volteó a verlo con un tierno sonrojo en sus mejillas.

—Sasuke-kun es muy particular ¿cierto? — a su pregunta él se limitó a asentir y ella regresó su atención a las rosas, satisfecha por su aceptación de ese hecho.

—Y de cierta forma usted también — aunque seguro lo escuchó, ella no hizo ademan alguno por lo que Tobirama tuvo que continuar explicándose —. Creo que nunca había conocido una persona tan abiertamente enamorada.

— Me lo dicen bastante seguido, sobre todo porque nadie acepta mi concepción de mi esposo — no dudaba que fuera así, Sasuke era un tipo tan apático y arrogante que difícilmente alguien, además de Sakura o quizá sus padres, lo verían con tan buenos ojos —. Pero como Oscar Wilde una vez escribió: "Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza"

No sabía de donde provenía la cita, pero confiaba en que la había recitado a la perfección, no por nada Sakura era conocida por recordar hasta el más mínimo detalle de cualquier cosa que su cerebro registrara. Pero, aunque sus habilidades de memorización eran impresionantes, lo era aún más la manera en la que elegía ver a su cuestionable marido.

—¿Dice que prefiere ver a Sasuke solo por el lado positivo?

—Digo que mi esposo tiene un lado de él que es tan hermoso y tierno que consigue eclipsar cualquier defecto — la mujer sonreía soñadoramente y giraba entre sus dedos una rosa en buen estado que había cortado por error. La referencia era muy clara, el sobrino de Madara era como esas flores para ella, ni siquiera sus espinas podían hacerle sentir aversión por ellas cuando la belleza de sus pétalos era tan innegable —. Ojalá pudiera conocerlo más, señor. Es un hombre realmente inteligente y tiene muchas historias interesantes que seguro le gustarían.

—No creo que sea posible, seguro que él ya decidió que el poco tiempo que estuvimos juntos fue más que suficiente.

—¿Y al menos su encuentro fue de utilidad? — ella siguió concentrada en su trabajo, ignorante de la manera en que su acompañante se perdía en sus pensamientos recordando su entrevista con Sasuke.

—Bastante, pero... ahora que lo recuerdo — hizo una pausa contemplativa que consiguió interesar a la pelirrosa por lo que estaba a punto de decir —. Él mencionó algo sobre usted, pero no me dio detalles.

—¿Qué dijo? — ella no se mostró preocupada, sino más bien muy curiosa.

—Que solo tenía un único deseo en la vida.

Luego de sus palabras, Sakura cortó una última flor marchita, se quitó los guantes y tomó asiento junto a él en la banca, con el pequeño Seiya entre ambos. En su bello rostro hubo un leve rastro de melancolía mezclada con anhelo, aunque seguía viéndose como la segura y despreocupada chica de siempre.

—Es verdad... — admitió alzándose de hombros y se inclinó hacia su bebé acariciando su cabello suavemente —. ¿Tiene curiosidad por saber de qué se trata?

—Soy periodista — él señaló la obvia respuesta a su pregunta. Ser curioso era su segunda naturaleza. Su respuesta hizo reír por un pequeño instante a la pelirrosa, antes de que la alegría se borrara de su faz, dando paso a la contemplación.

—Quiero tener una hija — finalmente confesó, incorporándose y soltando un profundo suspiro en dirección al cielo.

—¿Una hija? — ella asintió sin dejar de observar las nubes y Tobirama sopeso sus palabras, ligeramente confundido y al mismo tiempo decepcionado. Pensó que el dichoso sueño de la pelirrosa sería algo más interesante.

—Sé que suena raro y hasta inverosímil, pero... bueno, debido a que los Uchiha son una familia mayormente poblada por varones, existe la posibilidad de que me sea difícil tener una niña — el Senju entonces comprendió mejor las implicaciones de lo que ella quería, si tomaba en cuenta la familia a la que pertenecía, donde era un hecho comprobado que nacían más niños que niñas, ciertamente sonaba a una meta con cierto grado de dificultad.

—Entiendo...

—Sasuke-kun prometió que tendríamos los hijos que yo quisiera. Ahora mismo estamos tratando de tener otro — ella comentó con voz dulce y Tobirama recordó que el pelinegro ya le había comunicado esa noticia en su entrevista —. Pero, antes de conseguir tener a mi princesa, él quiere tener otro varón.

—¿Para que Seiya tenga a su compañero como la larga lista de hermanos Uchiha que le preceden? — a su lado, Sakura no pareció sorprenderse con la rapidez con la que él siempre llegaba a conclusiones acertadas respecto a ellos.

—Sí, es decir, los Uchiha tienen muy arraigada la creencia de que tener un hermano atrae el progreso y felicidad, porque te convierte en una mejor persona y enriquece tu vida. Yo no lo sé, porque no tengo ninguno — ese último comentario le recordó a Tobirama las dudas que guardaba respecto a la historia familiar que ella le había dado en su entrevista individual. Cuando le dijo que su única familia viva era una abuela que vivía en Suna, pues sus padres habían fallecido cuando era niña —. Pero, tal vez, de cierta forma tengan razón. Madara-sama e Izuna-san levantaron juntos la empresa de una crisis en sus primeros años al mando. Mi suegro fue hijo único, pero como se criaron juntos, ve a sus primos como sus hermanos y los ha dejado guiarlo a lo largo de toda su vida. Obito y Shisui han sido su mutuo sostén emocional y son inseparables...

—¿Y Sasuke e Itachi? — él preguntó cuando ella detuvo su explicación.

—Ellos... diría que se complementan el uno al otro — su respuesta pareció hacerla reflexionar incluso a ella, por la forma en que su ceño se fruncia ligeramente —. Itachi es suave donde mi marido es duro y Sasuke es racional donde su hermano es una persona que se deja llevar por lo emocional. Ambos son lo positivo y negativo que le falta al otro, como dos mitades de un ser que posee todas las cualidades y defectos que existen.

—Comprendo — le respondió aceptando su explicación, pensó en dejar el tema hasta ahí, sin embargo, decidió continuar elaborándolo, necesitado de escucharla decir más cosas interesantes respecto a cómo los Uchihas construían sus familias —. ¿Y si resulta que tienes una niña antes que a tu segundo varón?

—No habría ningún problema, mi marido es incapaz de molestarse por algo así y es lo suficientemente maduro para aceptar que el sexo de nuestro bebé es algo que no podemos controlar — ella siempre tenía un brillo orgulloso y cálido en su mirada y su sonrisa cuando hablaba de Sasuke. Parecía verlo como el ser más magnánimo y adorable de la tierra. Era como si ese hombre tuviera algo que sólo una mujer como ella podía ver —. Además, él también quiere una y sé que cuando la tengamos, será un padre aún más amoroso y entregado de lo que ya es con Seiya.

—Supongo... — Tobirama comentó sorprendido por las profundas palabras de la mujer y acto seguido, entre ambos se instauró un breve silencio, que el periodista sólo se atrevió a romper cuando otra duda atacó su mente —. Y si tener un hermano es una fortuna, tener una hermana ¿qué sería?

Ante su duda la mujer lo miró fijamente con una expresión de completa tranquilidad y nuevamente ese velo intrigante que cubría sus grandes ojos verdes hipnotizo al periodista.

—Un presagio de gloria.

...

Más tarde ese mismo día, cuando finalmente el pequeño Seiya reclamó la atención de su madre la pelirrosa tuvo que despedirse y Tobirama se permitió hacer un libre y tranquilo recorrido por los rincones no explorados en la mansión.

La mayoría de las puertas que abrió llevaban a cuartos muy parecidos entre ellos. Donde el papel tapiz de la pared era igual, los pisos de madera estaban impolutos y los muebles antiguos complementaban el aire elegante y lujoso de cada espacio.

Su paseo le tomó bastante tiempo antes de finalmente aburrirse de no encontrar ninguna cosa interesante en su camino y para cuando se dio cuenta la hora que era, el sol estaba poniéndose en el horizonte.

Pronto sería hora de cenar y uno a uno los miembros de esa familia que regresaban de sus trabajos harían aparición, por lo que considero que lo mejor sería volver a su habitación. Fue entonces que se encontró de nueva cuenta con aquellas extrañas marcas que habían llamado su atención el día en que llegó a ese lugar.

Las tres manos infantiles marcadas con pintura roja brillante.

Se agachó a su altura para observarlas, pues de una extraña forma era como si lo llamaran y todavía sentía extrema curiosidad por ellas. Teniendo la libertad de analizarlas sin que nadie lo detuviera, se dio cuenta de que las dos más pequeñas estaban una junto a la otra, mientras que la tercera, más grande, estaba encima de esas dos ligeramente distanciada. Mikoto había mencionado que eran de sus hijos, pero eso no explicaba porque eran tres.

¿Será que había un tercer hermano del que no le habían hablado? ¿Por qué ocultárselo? ¿O tal vez había muerto? Esa última teoría explicaría bastante la actitud tan contenida de Fugaku y su esposa, asi como el aire misterioso que los envolvía.

Fue entonces que, al levantarse y darse la vuelta, notó que en el lado opuesto del pasillo había una habitación que aún no había explorado.

Por fuera, lucia exactamente igual a las demás por lo que lo lógico sería pensar que no habría nada detrás de ella que fuera diferente al contenido de los otros cuartos. Sin embargo, ejerciendo el mismo magnetismo de las huellas rojas de la pared, Tobirama se sentía sumamente tentado a entrar y comprobar lo había en esa estancia.

No sabía porque se sentía tan nervioso por lo que estaba a punto de hacer, cuando había estado repitiendo ese procedimiento de entrar y salir de otras habitaciones durante todo el día, pero aun así contuvo la respiración cuando tomó la manija de la puerta e intento girarla. Pero, sorprendentemente, esta no cedió.

El cuarto estaba cerrado con llave.

Su rostro demostró abierta estupefacción por el primer seguro que se encontraba en su recorrido por la mansión, pero, antes de que digiriera sus sentimientos y pensamientos al respecto, una voz lo llamó anunciándole que le esperaban abajo para cenar.

Al menos se trataba de una mujer del personal de servicio, porque de haberse tratado de un Uchiha, tenía la sensación de que le hubieran reñido por meterse donde no debía.

Necesitó de un momento para calmarse antes de bajar al comedor y para su mala suerte, esa noche todos los miembros de la familia principal se habían presentado y estaban esperándole. Al llegar, no ayudó a sus ya bastante alterados nervios que todos guardaran silencio y posaran la mirada en él, dándole toda su atención de una forma que inquietó al periodista. De repente, se sentía mortificado al saberse rodeado de esas personas.

Como si fuera un ratón acorralado por una decena de gatos.

—Buenas noches, Tobirama-san — Madara fue el primero en saludarle y le pidió que tomara asiento con ellos, en su lugar de siempre —. Adelante, están por servir la comida.

El Senju simplemente asintió y murmuró un pequeño saludo a los demás comensales. Casi inmediatamente después de sentarse, el personal de servicio comenzó a traer la comida y el aroma de ésta le provocó un extraño mareo que lo hizo desear poder excusarse para irse de ahí.

Pero Tobirama era un hombre muy necio, no sabía cuándo debía parar en sus indagaciones y definitivamente estaba dispuesto a soportar una cena por más inquieto o enfermo que se sintiera, a cambio de averiguar porque todos estaban ahí esa noche. Después de todo, era la segunda vez desde su llegada que la familia completa se reunía.

Los primeros minutos de la cena se dedicó a comer en silencio y de forma lenta, para disimular que en realidad no tenía apetito. Los demás en la mesa también estaban en lo suyo, Madara, Izuna y Fugaku hablaban sobre algún problema de la empresa que debían resolver lo más pronto posible, Izumi y Mikoto conversaban sobre cierta fiesta de beneficencia a la que asistirían pronto, Itachi, Obito y Shisui mantenían su propia charla inverosímil entre animadas risas, mientras que Sakura y Sasuke estaban en su propio mundo murmurando entre ellos y poniéndole atención a Seiya, quien estaba sentado al lado de su padre en su silla alta.

Parecían una familia normal y corriente, incluso, el estoico sobrino menor de Madara alimentaba a su bebé y limpiaba sus mejillas paternalmente, lo que lo hacía verse más cercano al hombre común. Sin embargo, Tobirama ya no podía sacarse de la cabeza que ocultaban algo detrás de esa máscara de transparencia y cooperación. Necesitaba llegar al fondo de ese asunto, pero no tenía idea de cómo.

—¿Podrían darme su atención un momento, por favor? — la suave voz de Itachi interrumpió sus cavilaciones mentales. Inmediatamente todos dejaron lo que estaban haciendo y atendieron a su pedido, tan curiosos como el periodista por saber que iba a decirles —. Les pedí que nos reuniéramos hoy para darles una noticia que a Izumi y a mi nos alegra compartir desde el fondo de nuestro corazón. — A su lado, su esposa sonrió ilusionada y tomó la mano de su marido, observando atentamente las expresiones de todos antes de finalmente anunciarles de que se trataba —. Vamos a adoptar un bebé.

Al escucharlo, todos quedaron estupefactos, incluso se veían ligeramente horrorizados y, demasiado impresionados para hablar, sumieron el lugar con un cortante e incómodo silencio que sólo Sakura se atrevió a romper con una risa emocionada.

—¿En serio? ¡Qué maravilla! ¡Muchas felicidades! — la pelirrosa exclamó sin prestar atención a como todos sus demás acompañantes seguían tratando de procesar la noticia.

Tobirama sentía que estaba presenciando la luz de un rayo cayendo antes de que el retumbar del sonido lo alcanzara. Pues, por la forma en que Madara e Izuna observaban cautelosos a Fugaku y Mikoto, cuyos rostros demostraban su descontento con la noticia, el cómo Shisui y Obito bajaban la mirada y apretaban los labios, temerosos de lo que estaba por desatarse y la burlona expresión de Sasuke, seguramente una discusión tendría lugar en un par de segundos.

La mujer de ojos verdes se levantó de su asiento y se aproximó hasta su cuñado y su pareja con los brazos abiertos. Sus finos tacones resonaron en el silencio en la habitación, que incluso el bebé de la familia había estado respetando. Izumi también se puso de pie y recibió el abrazo de la pelirrosa tratando de disimular la tristeza que comenzaba a fluir de ella debido a la cruel recepción de la familia a su anuncio.

Al soltarla, Sakura le ofreció el mismo afecto a su cuñado, quien lo aceptó a regañadientes, sin despegar su mirada herida de sus familiares.

—Al menos alguien aquí se alegra por nosotros — comentó con frialdad, aumentando el ya de por sí tenso ambiente.

—Sakura adora los bebés, no importa si no son de la familia — pero como siempre se podía hacer más incomoda una situación, Sasuke aprovechó la oportunidad para soltar un mordaz comentario.

—Sasuke — su mujer lo llamó firmemente y mostró abierta molestia por el comportamiento de su marido. Al escucharlo, Izumi volvió a abrazar a la pelirrosa, refugiándose en ella mientras comenzaba a llorar.

—¿Adoptar? ¿Qué la clínica de fertilidad que les recomendé no ha hecho lo suficiente? — Fugaku preguntó con un insensible tono de voz.

—Ya estamos agotados de doctores y tratamientos, intentamos de todo — Itachi respondió seriamente, en su normalmente gentil rostro había una determinación inamovible —. Pero no nos hemos rendido, todavía queremos formar una familia, esta es la forma en que lo haremos.

—Pero adoptar no debería ser una opción aún Itachi, deberían pensar en, no lo sé, algún método alternativo nuevo para concebir — Mikoto secundó la opinión de su marido ligeramente desesperada y con los ojos enrojecidos, como si le costara contener sus emociones —. Seguir haciendo el esfuerzo por tener un hijo que lleve su sangre, nuestra sangre.

—N-no creo que sea tan malo, un hijo es un hijo, mientras tú lo críes y lo quieras — Shisui trató de apoyar a su primo, quien comenzaba a verse demasiado tenso e indignado, como una olla de presión a punto de explotar.

—Yo no tengo problema, pero pudiste elegir un momento más privado para comunicarnos algo que quizá queríamos que se quedara en familia — Izuna comentó dándole una sutil mirada al periodista de cabello plateado, quien, hasta ahora, lo único que había hecho era fingir que no le interesaba la discusión de la que lo estaban obligando a ser testigo.

—Pedí que Tobirama-san estuviera aquí a propósito, no quiero ocultar mi decisión al mundo porque no hay nada de que avergonzarme.

—Tendrás un hijo que no llevara nuestra sangre. La tuya, de tus padres, hermano y todos los demás que te han visto crecer — Fugaku trataba de hacerlo entrar en razón, no concebiría jamás la idea de tener un nieto por cuyas venas correría la vulgar sangre de un desconocido.

—No me importa si no tiene nuestros genes, será mi hijo de todas formas y lo amaré ¡Aunque ustedes no lo acepten!

Su firme resolución hizo eco en las cuatro paredes y Tobirama se dio cuenta de que, aunque su expresión facial hacia alarde de lo convencido que estaba de su decisión, por la forma en que su mano temblaba casi imperceptiblemente, era obvio que también guardaba cierta duda e incertidumbre al respecto. Ante sus palabras todos se quedaron en silencio, simplemente observándolo mortificados, excepto por una persona.

—Déjenlo, ni que Itachi fuera tan importante para manchar el legado de los Uchiha con sus acciones — al escuchar a Sasuke, su esposa se separó de Izumi y se aproximó rápidamente a él para susurrar algo en su oído, tal vez una petición para que parara, pero fue inútil —. De eso ya me estoy encargando yo.

—Ah claro, mi impecable hermanito, con su perfecta esposa y su valioso heredero — Itachi dijo tranquilamente con una sarcástica y a la vez recelosa mirada.

—Tu benevolente hermano, quien está dispuesto a que tu hijo ajeno conviva con los míos — Sasuke esbozó una abierta sonrisa, divertido por la forma en que su hermano mayor estaba perdiendo los estribos —. Tal vez, para cuando firmes los papeles y traigas a ese niño a esta casa, nosotros estaremos en la dulce espera otra vez... Si no es que ya lo estamos.

—Sasuke-kun ya fue suficiente — Sakura riñó a su obstinado esposo y entre ambos hubo un breve intercambio de miradas que pareció sosegar al hijo menor de Fugaku, al menos por un momento.

—¿Están buscando tener otro hijo? — Izumi preguntó con la voz quebrada, en sus ojos hubo un abatimiento que hizo que la pelirrosa se mostrara apenada.

—Sí... — al menos la familia tuvo la prudencia de no reaccionar a lo que seguro les parecía una noticia más agradable comparado con la adopción.

—No me sorprende, mi hermanito siempre ha tenido dificultades para mantener las manos lejos de su mujer por más de cinco minutos — su intento de ofender al Uchiha menor no tuvo mucho efecto en él, ya que soltó una helada carcajada desdeñándolo, por lo que Itachi tuvo que hacer otro comentario que sabía que conseguiría desequilibrarlo —. Aunque hoy le concedió a Sakura el suficiente tiempo para que lo pasara en compañía de Tobirama-san.

Con su objetivo logrado, Itachi observó satisfecho como a Sasuke se le borraba la sonrisa y su faz se oscurecía progresivamente, hasta que por fin despego la mirada de él y la clavó en el inocente periodista que nada tenía que ver con su pelea. Ahora no había amenaza en sus oscuros y aterradores ojos como en su encuentro durante el desayuno, sino un profundo odio. El Senju incluso notó como apretaba la mandíbula tratando de contener su rabia, como sus puños se apretaban sobre la mesa y como cuadraba los hombros como una pantera poniéndose en posición de ataque.

"El más celoso de los Uchiha" el periodista recordó que se había autodenominado y un sudor frío comenzó a recorrerle la espalda.

Detrás del Uchiha, su mujer posó su mano en su pecho y casi inmediatamente, Sasuke la tomó afianzándose a ella, como si la necesitara para mantenerse calmado. El apoyo de su mujer hizo una diferencia impresionante en su actitud, pues, aunque aún observaba al invitado con desagrado y antagonismo, parecía haber recuperado el control sobre sus emociones. Volviendo a esbozar su cínica sonrisa de siempre y devolviendo su atención a su hermano mayor.

—Entiendo que estés molesto, no se merecen esta reacción a una buena noticia, pero si vuelves a meterme en las infantiles riñas que tienes con Sasuke-kun, no esperes tener mi apoyo nunca más — Sakura genuinamente estaba indignada con su cuñado, había una férrea convicción en sus ojos y ferocidad en su voz discordantes con su siempre jovial personalidad—. Y mira que no hay muchos aquí dispuestos a meter las manos al fuego por ustedes.

—Tal vez no queremos el apoyo de una mujer que se la pasa justificando el comportamiento de su intolerable marido — Itachi le respondió con rencor, ignorando la mano suplicante de Izumi que le pedía que se callara.

—¿En serio? Porque parecía que siempre habían disfrutado de su lástima — Sasuke comentó igualando el marcador.

—¡Ya fue suficiente! — Madara golpeó la mesa, furioso y ante el grito del mayor en la habitación, Seiya comenzó a llorar asustado, por lo que su madre lo tomó entre sus brazos y lo sacó de la habitación, completamente roja de ira —. Si ya tomaste tu decisión no hay nada que nosotros podamos decir para detenerte ¿o sí?

—No tío, no hay nada.

—Entonces sé un adulto y haz lo que quieras, sin hacer berrinche buscando nuestra aprobación — lo regañó con firmeza y su hastiada expresión rápidamente pasó del hermano mayor hacia el menor —. Y tú, deja de comportarte como un crío presumido que no está contento si no hace sentir inferiores a los demás.

Su resolución fue definitiva y al terminar de hablar, la habitación finalmente se sumió en un tranquilo silencio que casi hace suspirar a Tobirama de alivio. Los dos hijos de Fugaku por fin se quedaron callados e incluso Sasuke parecía estar aguantándose el deseo de replicar. Como un niño al que le dan una nalgada y no debe llorar si no quiere recibir otra, algo que internamente el periodista disfrutó mucho ver.

—Tío... — Itachi trató de decir algo, pero fue interrumpido tajantemente.

—Ni una palabra más, ya me cansé de estas ridiculeces. Ahora, ambos discúlpense por incomodar a nuestro invitado — todas las miradas se posaron en el periodista, expectantes porque dijera algo o se involucrara en la discusión. Sin embargo, antes de que el Senju pudiera decir palabra, el hijo menor de Fugaku se levantó de su asiento bruscamente y salió de la habitación. Negándose a pedirle perdón al hombre que ya le había ofendido varias veces interesándose en su esposa —. ¡Sasuke!

Ni siquiera el llamado autoritario de su tío lo hizo regresar y antes de desaparecer por la puerta, Tobirama creyó ver que, por una milésima de segundo, el aterrador hombre pelinegro le dirigía una última mirada. Como una promesa de que luego se ocuparía de él.

Porque claramente se tomaba más en serio su papel como un esposo posesivo que el del chico preferido de su tío o el de enemigo declarado de su hermano mayor.

...

Luego del intenso intercambio en la desastrosa cena, Tobirama regresó a su habitación sintiéndose bastante molesto y ofendido por lo que había pasado.

Ahora, gracias a Itachi, Sasuke creía que tenía un indecente interés por su mujer que no podía estar más malinterpretado. Realmente lo había metido en un problema innecesario y que dificultaría lo que le restaba de trabajo en esa casa. Ahora podía olvidarse definitivamente de tener una última entrevista con el Uchiha menor.

Fue entonces que, necesitado de descargar sus negativos sentimientos y su frustración con alguien, Tobirama se acercó a la mesita de noche junto a su cama y sin dudar marcó un número en el teléfono.

—¿Hola? — una voz al otro lado de la línea preguntó luego de un momento en que el periodista temió que no contestara la llamada.

—Hashirama, soy yo...

—Oh mira quien finalmente se comunica — la voz del hombre al otro lado de la línea estaba contenta de que por fin se dignara a llamarle —. ¿Cómo has estado?

—Supongo que bien — respondió inseguro de sus palabras.

—¿Y el trabajo? ¿Ya casi terminas?

—Es por eso que te llamo... — Tobirama se revolvió el cabello dudando sobre lo que estaba por decir, pero aun así decidió contarle a su interlocutor lo que le estaba pasando —. La verdad las cosas aquí son tan incómodas y al mismo tiempo interesantes. Los Uchiha son una familia realmente peculiar.

—Por eso estas ahí en primer lugar, no estarías haciendo un libro sobre su líder si fueran un clan aburrido.

—No lo son, pero lo digo en el mal sentido — hizo una pequeña pausa antes de continuar —. Ellos... son inquietantes y estoy seguro de que hay algo que ocultan.

—¿Algo como qué?

—No lo sé, es solo que... la forma en que se comportan, cómo se hablan entre ellos y cómo se relacionan, no le encuentro una razón — seguro que Hashirama notó la frustración en su voz —. Tal vez si supiera su secreto, me ayudaría a comprender su tóxica convivencia.

—Solo no te metas en problemas Tobirama, son personas poderosas y no te contrataron para que metas la nariz en sus asuntos privados — el hombre en la línea sonaba bastante preocupado por su bienestar, pero antes de que el periodista pudiera decir algo para calmarlo, un toque en la puerta lo interrumpió —. Ten mucho cuidado ¿Okay?

—O-okay — respondió torpemente y luego de una pequeña despedida colgó el teléfono.

Lentamente se aproximó a la puerta y dudo un momento antes de abrirla, temeroso de quien estaba detrás y lo que pudo haber escuchado de su conversación, pero cuando finalmente se decidió, casi suspira de alivio por encontrarse con que era Izumi.

—B-buenas noches — la mujer susurró inclinando la cabeza.

—Buenas noches, ammm ¿que...? — estaba por preguntarle a que había ido a buscarlo cuando fue interrumpido.

—Seré breve, venía a disculparme por lo de Itachi... pero escuché lo que decía al teléfono — la pelinegra se mordió el labio inferior y volteó en ambas direcciones en el pasillo, asegurándose de que no había nadie cerca —. Y debo decirle que tiene razón.

La miro un momento, buscando honestidad en su rostro ligeramente enrojecido por haber llorado tanto hacia un rato y efectivamente, por su afligida pero segura expresión, concluyó que hablaba en serio.

—¿Entonces ellos...?

—Ocultan algo, pero no puedo decírselo directamente, sería muy arriesgado para mi — sonaba temerosa, pero al mismo tiempo determinada —. Sin embargo, puedo ayudarle a que usted mismo lo averigüe.

—Izumi-san...

—Por favor, no se niegue. Estoy muy harta de mantener las apariencias de una familia que no me valora ni a mí ni a mi esposo — tal y como el periodista intuía, quería ayudarlo motivada por el rencor y de cierta forma la entendía, el desplante de esa noche parecia haber sido la gota que derramó el vaso. Y seguramente también por su enfado en contra de su cuñado y su esposa, quienes opacarían la llegada del hijo que adoptarían trayendo al mundo a un nuevo Uchiha —. Lo necesito para darles una lección de humildad.

—Lo pensaré — fue lo único que le respondió, tenía que reflexionar bien lo que le convenía antes de aceptar o negarse. Después de todo no podía descartar que el acercamiento de Izumi fuera alguna especie de trampa.

—Muchas gracias, ya debo de irme, pero antes... — hubo un cambio en su normalmente serena y dulce faz que extrañó a Tobirama, era abierto desagrado y desprecio —. Si necesita ver algo que lo convenza de su decisión, vaya a la biblioteca.

—¿Porqué?

—Porque ahí verá la verdadera cara de esta familia y el epítome de su inmoralidad — y sin decir más, la mujer se retiró.

Tobirama entonces cerró la puerta lentamente, absorto en sus pensamientos y completamente impactado por lo que acababa de pasar. Izumi Uchiha le había ofrecido su ayuda para desenmascarar a su familia, prácticamente dándole la oportunidad de satisfacer su curiosidad sobre ellos y al mismo tiempo admitiendo que tenían un secreto que los destruiría si era revelado al mundo.

Pero ¿qué tan seguro sería para él acceder a ser el portavoz de dicha revelación? ¿No se arriesgaba demasiado a sí mismo y a su carrera al enfrentarse a personas tan poderosas? El precio a pagar por saciar su hambre periodística podría ser demasiado alto y tenía que pensar muy bien si quería pagarlo antes de aceptar el trato con Izumi.

Así que, movido por su curiosidad respecto a qué le aguardaba en la biblioteca y le facilitaría tomar su decisión, Tobirama salió de su cuarto rumbo al enorme santuario de libros.

Procuró ser cauteloso, temiendo que alguien lo viera y le preguntara porque deambulaba tan tarde, pero, cuando estaba acercándose a su destino, se dio cuenta de que no había necesidad de ser tan silencioso, ya que unos febriles y desvergonzados gemidos provenían de la habitación y resonaban por los pasillos.

Con aun más lentitud, el Senju se asomó por la puerta entreabierta y sus ojos se abrieron desmesuradamente al encontrarse con Sasuke y Sakura copulando sobre el diván.

El sonrojado y esbelto cuerpo de la pelirrosa temblaba con cada embestida recibida y la expresión complacida y risueña en su bella faz, acompañada de sus agudos gemidos, demostraban lo mucho que estaba disfrutando del violento golpeteo de las caderas de su marido contra su trasero. Sasuke la sostenía con fuerza y le mordía el cuello sin piedad.

—¿Vas a volver a desobedecerme? — él gruñó dándole una firme palmada en su glúteo que la hizo jadear dulcemente.

—N-no... — ella apenas pudo responder y por la forma agitada en que respiraba, el temblor en cada parte de su cuerpo y las pequeñas lágrimas que se formaban en las comisuras de sus ojos, parecía que estaba a punto de correrse.

—¡Jurámelo! — él exclamó reteniendo su placer y tomando su rostro para virarlo de su dirección, necesitado de que sus ojos se encontraran.

—¡Lo juro mi amor! — ella le respondió con la visión nublada por el placer y contorneando el trasero en la erección de su marido, necesitaba de recuperar el placer que él le había interrumpido —. ¡No volveré a estar cerca de ningún hombre que no seas tú!

El Senju entonces se dio cuenta de que la estaba castigando por lo que Itachi le había hecho creer. Aunque no parecía que la pelirrosa sufriera demasiado con su penitencia.

Tobirama quería marcharse de ahí, avergonzado por su recién descubierto lado voyerista, pero su naturaleza masculina e instintos sexuales le impedían despegar la vista del atractivo cuerpo de la mujer de cabello rosa. De sus altos pechos coronados por hinchados y seductores pezones, la pequeña cintura que era el preámbulo para sus anchas y cautivadoras caderas y su húmedo y tentador sexo.

Era como ver a Afrodita en persona y por más incorrecto que fuera lo que estaba haciendo, no podía encontrar la convicción en sí mismo para decidir marcharse y quedó todavía más absorto en lo que veía cuando Sasuke levantó a su mujer en sus fuertes brazos y comenzó a penetrarla de pie.

Entonces Tobirama reafirmó que estaba haciéndole el amor para castigarla, pues la forma en que la poseía analmente, sin ninguna reserva y a un ritmo veloz, no podía estar destinada a buscar concebir ese hijo que estaban buscando.

El periodista sintió que sudaba y se mareaba ante la sucia imagen del pene de Sasuke entrando y saliendo del trasero de su mujer, mientras jadeaba como un animal y de vez en cuando le daba necesitados besos a los labios de su esposa.

—¿Quién es tu dueño? — le preguntó rozando su boca contra su oído.

—Eres tú...

—¿Lo soy? ¿El dueño de tu cuerpo? ¿De tu corazón? ¿De tus pensamientos?

—Sí sí sí, siempre lo has sido — la pelirrosa lloriqueó mirándolo con adoración, de una forma mucho más intensa y enamorada a como comúnmente lo hacía.

—Buena chica... ahora correte para mí y grita mi nombre — le ordenó posicionando su pulgar en su clítoris brindándole más atención —. Quiero que todos sepan a quien le has prometido dedicar tu vida.

Y fue en ese momento que, para su absoluto terror, Tobirama se dio cuenta de que el Uchiha le estaba dando una victoriosa mirada. Sabía que estaba ahí y no le importaba que lo estuviera viendo.

Más bien parecía complacido con que presenciara lo que estaban haciendo, incluso esbozaba su característica sonrisa burlona y en sus ojos había un brillo frenético y extasiado. Pero el peliplata ya estaba demasiado avergonzado para seguir observando su repugnante demostración de dominación sobre la mujer, por lo que torpemente se marchó a toda prisa de ahí.

Aunque aún a la distancia pudo escuchar claramente el gemido de Sakura atendiendo a los deseos de su marido.

—¡A ti, Sasuke-kun! ¡Solo a ti!

...

Decir que había tenido una noche difícil después de presenciar aquel infame espectáculo en la biblioteca sería decir muy poco. Dudaba que hubiera podido conciliar el sueño al menos 3 horas, su mente había estado demasiado ocupada tratando de borrar la grotesca visión de Sasuke demostrando su posesión sobre su mujer de la manera más vulgar y primitiva existente.

Ahora, cuando ya estaba suficientemente preocupado por lo tenso que estaría el ambiente en la casa dada la discusión de la cena y las erróneas insinuaciones de que estaba interesado en Sakura, también debía agobiarse por el inminente enfrentamiento con el sobrino menor de Madara. Pues, aunque preferiría no tocar el tema nunca más, tarde o temprano debía tener esa desagradable conversación acerca del porque los había espiado.

Pero, aunque pensó que tendría por lo menos un par de horas antes de finalmente encontrárselo, al salir de su habitación esa mañana, su alma casi abandona su cuerpo del susto cuando se encontró a Sasuke Uchiha recargado contra la pared frente a su puerta, esperándolo.

—Buenos días Tobirama — lo saludó el pelinegro con una radiante y cínica sonrisa.

—Buenos días... — murmuró tratando de evitar su pesada mirada.

—¿Durmió bien? No tuvo problemas para descansar ¿o sí?

—No, ninguno — Tobirama trató de emprender camino lejos de ahí, pero el Uchiha se puso en su camino, impidiéndoselo.

—¿En serio? Porque anoche, cuando escapó de la biblioteca como un conejo asustado, parecía bastante enfermo — el pelinegro se divertía burlándose de él y la expresión represiva del Senju lo hacía disfrutar de su tarea mucho más —. ¿O tal vez estaba excitado?

—Sasuke, por favor, abstente de faltarme el respeto así, fue un error haberlos visto y me disculpo, pero...

—Pero eres hombre ¿no? Y seguro la deliciosa visión de mi haciéndole el amor a mi mujer fue imposible de ignorar — la ligereza con la que hablaba de algo tan privado como lo era la vida sexual de pareja, le hacían reafirmar al periodista que no tenía escrúpulos —. Después de todo estas interesado en ella.

—No, no lo estoy, lo que Itachi dijo ayer fue un malentendido.

—Me pone muy difícil creerle, cuando lo he visto mirarla más de una vez, lo he escuchado hablar de ella y no fue una mentira que pasó el día de ayer a su lado — conforme lo acusaba, se acercaba poco a poco a él, queriendo acorralarlo contra la pared y con las manos guardadas en los bolsillos queriendo aparentar despreocupación —. Además, cuando me di cuenta de que nos estaba espiando vi auténtico deseo en sus ojos. Sí, se veía claramente ofuscado y algo asustado, pero eso no quita que también había lujuria en usted.

Cualquier hombre estaría furioso por haber visto violada su intimidad, por más que hubieran estado cogiendo en un sitio inadecuado, más aún cuando había visto desnuda y vulnerable a la esposa que tanto decía celar, pero, hasta ahora, el Uchiha solo había demostrado diversión y satisfacción con lo que había pasado. Era un tipo tan desagradable e indecente que revolvía el estómago de Tobirama. Ahora entendía a lo que Izumi se había referido cuando dijo que vería el máximo ejemplo de la inmoralidad de esa familia.

—Escúchame bien Sasuke, no he hecho más que soportar la manera en que me tratas y hablas, como si fueras superior a mí, pero ya me tienes harto y no pienso seguir guardándome lo que pienso de ti — el peliplata le plantó frente también y se irguió en toda su altura aun si era ligeramente más bajo que el Uchiha —. Podrás pensar que tienes todo lo que quieres y que el mundo está a tus pies, pero no eres más que un inseguro malcriado que todo lo que tiene se lo debe a una mujer que es demasiado ingenua para ver que no la amas realmente, sino que solo la usas.

—Ha estado aquí menos de dos semanas ¿y cree que puede decirme si amo o no a mi mujer? — el sobrino de Madara se rió en su cara.

—Lo que he visto es más que suficiente — Tobirama continuó, con la intensa animadversión que, hasta ahora, en toda su vida, solo ese hombre había provocado en él —. No tengo el mínimo interés romántico en ella o en ninguna otra mujer en el mundo, pero, hasta un neófito en el tema como yo se da cuenta de que no ves a Sakura más que como un bonito trofeo que te enloquece poseer y con el que alardeas de tu virilidad ¿Lo que hiciste anoche no fue una demostración de eso? ¿No querías hacerme saber que ella es solo tuya?

—Se sobreestima Tobirama. Que usted decidiera salir de su ratonera y nos encontrará fue una mera casualidad — Sasuke no se veía muy afectado por sus palabras, aunque había perdido su mordaz e irritante sonrisa —. Pero admito que me alegró que nos viera, porque lo que presenció es una de las muchas maneras en que le demuestro a mi esposa lo que siento por ella. Se lo dije desde el principio, soy un hombre celoso, no es el primer estúpido que se acerca a ella y me provoca esto. Ni siquiera tendría que explicárselo, pero está demasiado seguro de cómo son mis sentimientos que me veo en la necesidad de hacerlo. — Mientras le hablaba, sus ojos parecían oscurecerse y una vena saltaba en su sien producto del fervor con el que se expresaba —. He amado a mi mujer desde la primera vez que la vi, no hay una sola cosa de ella que no conozca como la palma de mi mano o que no adore como un fiel siervo a su dios. Sakura me ha dado más que solo oportunidades, ha sido la joya brillante en el cielo que me ha guiado, mi apoyo incondicional cada que la necesito y la más esplendorosa e importante persona en mi vida. Haría lo que fuera por ella y para su desagrado, ella lo haría por mí.

—Nadie lo duda, Itachi ya lo dijo, Sakura es ciega cuando se trata de ti.

—No, no lo es. El que yo no sea el canon del falso idiota impotente como mi hermano o la idea que usted tiene de lo que es un hombre respetable no quiere decir que alguien no vaya a amarme como soy. El que sea un bastardo lujurioso y enfermo de poder no quita que también soy un esclavo enamorado — nuevamente, Tobirama comprobaba que Sasuke tenía una forma muy dramática de expresarse de sí mismo, pero no podía negar que había verdad en sus palabras. Hasta el ser más infame, podía ser una adorable criatura bajo los ojos correctos y los que a él lo veían de esa manera eran de un brillante color verde y pertenecían a una mujer de dudosa capacidad de juicio —. Pero estoy hablándole de cosas demasiado complicadas a un tipo que me acaba de confesar que jamás se ha sentido así.

—Y si el amor podría convertirme en alguien como tú, creeme que no quiero experimentarlo.

—Bien dicho, no podrías manejar un sentimiento tan intenso y puro. En fin, me encantaría quedarme a hablarle más sobre mi amplio conocimiento del tema, pero ya se me ha hecho un poco tarde, así que me voy. Espero esta última conversación nuestra le dejara las cosas bien en claro — finalmente el pelinegro se apartó, liberándolo de la prisión a la que lo había sometido con su intimidante cuerpo, sin embargo, no se dio la vuelta para irse —. Aunque sí me faltó un detalle por esclarecer: la que me pidió que la tomará en ese lugar y de esa manera fue ella y yo jamás me negaría a complacerla. Parte de la perfección de ese divino ente que tanto amo también incluye lo traviesa y apasionada que es en el sexo.

—Eres un asco Sasuke Uchiha — escupió, fastidiado por lo extremadamente repudiable que se esforzaba en ser.

—Tal vez, pero con todo y eso amo a alguien y ese alguien me ama — sonrió complacido a su acompañante, aunque segundos después su expresión se tornó hosca e inquietante, de la misma manera que lo había visto la noche anterior durante la cena —. Y de ahora en adelante usted se mantendrá alejado de ella.

Tobirama no respondió y tampoco hizo falta pues Sasuke se marchó sin mirar atrás, dejando a su rabioso e indignado acompañante plantado en medio del pasillo. Con el ceño fruncido, los labios apretados conteniendo su enojo y los manos hechas puños, frustradas por no haber podido descargarse en el rostro del Uchiha.

Entonces, a pesar de que su mente debía ser una maraña de nocivos pensamientos luego de ese encuentro, las cosas fueron muy claras para el periodista: Izumi tenía razón, esas personas necesitaban una lección, pero si él iba a encargarse de dárselas, no sería de humildad sino de humanidad.

Porque no había nada que deseara más en ese momento que ver caer a ese animal disfrazado de hombre llamado Sasuke Uchiha.

...

NOTAS FINALES:

¿Han visto ese meme de Drake y Josh cuando bajan del demonizador? Asi me siento al terminar este capítulo. Estoy publicando esto inmediatamente después de terminarlo.

Definitivamente es el Sasuke mas repudiable que he escrito, pero al mismo tiempo me ha encantado lo que he estado haciendo con él en función de la historia y lo que falta jaja.

También quiero aclarar que Tobirama en efecto no siente nada por Sakura, aunque sí tiene una concepción de ella que más adelante verán que esta muy equivocada.

En fin, espero les gustara el capitulo y si fue asi háganmelo saber, estoy ansiosa por el siguiente capítulo, me apresurare a actualizar, pero sí les pido su apoyo para darme motivación, porque luego me gana la procrastinación. Muchas muchas gracias por leer y nos leemos luego.

Bye!