"Hay partes de mí que solo existen cuando estoy contigo"
Sus manos estaban calientes cuando toco mi cuerpo, sus ojos seguían brillando con una dulzura que solo alguien como yo podía encontrar en alguien como él, su respiración se volvió cada vez agitada cuanto más se acercaba a mí, sus dedos se apretaron a mis costados hasta que alcanzo mis manos y las beso delicadamente, beso las ásperas cicatrices alrededor de mis muñecas antes de volver su mirada en la mía y enredar su boca en un beso conmigo.
Había algo en él que ahora era diferente, había algo en mí que también ahora era distinto, Ninguno era el mismo y después de esto no lo volveríamos a ser. Sus manos desabrocharon uno a uno los botones de mi camisa, sus ojos pasearon por mi pálida piel mientras su boca escapaba de la mía y recorría mi mejilla, mi cuello, mi pecho.
Ni él ni yo teníamos nada que esconder, las circunstancias de cómo nos conocimos y de todo lo que ocurrió era más que evidente, yo había conocido al monstruo que escondía y él vio mi vulnerabilidad. Sentí sus dedos cuando se deslizaron por la comisura de mi pantalón y mi atención volvió a volcarse sobre lo que estaba ocurriendo ahora, hundí mi rostro contra su cuello besándolo, aquel perfume que despedía su cuerpo era una fragancia que jamás podría olvidar, su aroma y su presencia y sus ojos eran como recordar la aspereza de la arena, el sonido de las olas contra la orilla y la brisa marina. deje que sus manos me tocaran, que viajaran por esos lugares donde solo alguien como él se había aventurado alguna vez, como un explorador descubriendo un territorio nuevo, hasta que mi cuerpo se tensó ante sus caricias y arquee la espalda lanzando un leve gemido.
De pronto simplemente se detuvo, tomo mi mano y me guio por el departamento hasta la habitación, me senté sobre la cama cuando su boca volvió a buscar la mía, se incorporó quitándose la camisa, era más que consciente de lo que estaba ocurriendo y ya no sentía el miedo de ser atacado por algún mal recuerdo, este era un nuevo comienzo tal vez. quería creer en aquello con todas mis fuerzas.
sus manos volvieron a enredarse en mi cuerpo, su boca volvió a besarme y mi piel se erizaba ante cada caricia, ante cada provocación de sus labios. Todo mi cuerpo se arqueaba contra el suyo, hundí mis manos contra su espalda, podía sentir su respiración y la mía agitándose con cada movimiento, entonces sentí algo helado contra mi pecho, alce la mirada y de los ojos de Boss caían lágrimas, estaba llorando y yo solo me preguntaba por qué. sus ojos me miraron tristes, desgarrados, bese sus mejillas y le sonríe quería que supiera que yo estaba bien, quería transmitirle que todo estaba bien. Pero Boss no dejaba de llorar, tomé su rostro entre mis manos y lo besé profundamente, cuando su boca se separó de la mía sin saber de dónde escapo "te amo", alguien como yo no sabe lo que es aún el amor, tal vez ni si quiera podría llamar al vinculo que teníamos amor, pero esas palabras escaparon de mi boca y cuando sus ojos volvieron a los míos brillantes fue que esbozo una triste y lamentable sonrisa.
sus manos acariciaron mi rostro, pasearon por mis mejillas y mis labios, hasta que su boca encontró mí boca, sentí su lengua abrazar a la mía con una intensidad huracanada, con una urgencia e intensidad que jamás había experimentado antes, lo sentía vocalizar los sentimientos que provocaba en mí, y su cuerpo se volvía cada vez más caliente, como si se estuviera incendiando, su contacto me quemaba la piel, sus manos ya no eran navajas desgarrándome la piel, hoy sus manos eran como plumas de seda besándome, acariciándome, sus labios ya no dejaban heridas a su paso sobre mi boca, no había huesos rotos, ni heridas sangrando. Entrelazo sus manos con las mías antes de desaparecer juntos corriendo tras la luna, apretó su cuerpo contra el mío hasta que solo hubo fuegos artificiales y algodón de azúcar.
"Decidí quedarme teniendo mil razones para irme"
Yacíamos uno al lado del otro tomados de la mano, con la respiración agitada y solo las luces de la ciudad que se colaban por los enormes ventanales, sus ojos en los míos sin decirnos nada, pero entendiéndolo todo, nos sonreímos y también reímos, no sé qué clase de emociones nos embargaron esta vez, fuimos, somos como un torbellino que arrasa con todo a su paso sin discriminar.
quería preguntarle por qué había llorado, pero temía que eso pudiera gatillar en el algún tipo de episodio maniaco, aún tenía miedo era verdad, Boss apretó mi mano y tuve la suficiente confianza y fuerzas para atreverme a preguntar, sus ojos se suavizaron "Nunca nadie me había dicho que me amaba". Volví a besarlo cuando su teléfono comenzó a sonar, Boss se levantó y contesto "No hagas nada, iré de inmediato, no digas donde estoy". fue lo que oí, Boss volteo a mirarme y su semblante había cambiado precipitadamente, se vistió rápidamente y antes de desaparecer beso mi frente y jugo con mi cabello " no abras la puerta a nadie, los chicos saben cómo entrar, no te asustes, volveré pronto"
Boss desapareció de la habitación tomando su arma y cargándola detrás de su espalda. era sabido que la primera y segunda familia tenían rencillas, que la intensidad y tozudez de los miembros de la segunda familia siempre causaban estragos a la primera familia. Mentiría si no dijera que no tenía miedo cuando Boss salió, pero era parte de su trabajo.
Era tarde, y habíamos viajado y habíamos vivido muchas emociones para un solo par de días, y estaba en un lugar nuevo, sin ataduras, y no me quería ir, no quería escapar, no tenía razones para hacerlo, al menos todavía no. la cama era enorme y suave, tan suave que no pude evitar simplemente caer dormido sobre ella acurrucándome entre los cojines.
cuando desperté era de madrugada y Boss no estaba por ningún lugar, no sé por qué, pero enseguida mi corazón se aceleró y mi respiración se volvió agitada ante la desesperación, entonces sentí el ascensor, cuando se abrió Boss apareció sano y salvo. Boss camino dejando en el camino cada pieza de ropa sobre el suelo, tomo mi mano y caminamos junto de nuevo hacia la cama, sus brazos me arroparon y pude sentir su corazón latir junto al mío, antes de quedarnos dormidos el resto que quedaba de noche.
"Le mostré mis imperfecciones, mis cicatrices, algunas del ayer, otras del hoy, y aun así me amó"
Desperté con el calor de su respiración sobre mi frente, sus brazos enormes seguían arropándome, podía sentir cada centímetro de su piel contra mi espalda. Parecía un sueño, como era posible este escenario luego de tanto dolor, dolor que aquellos mismismos brazos que me arropaban habían causado. Todavía quería encontrar las respuestas a las preguntas que mi mente se hacía y que mi corazón no escuchaba, porque mi boca reaccionaba a sus besos, porque mi cuerpo se erizaba al tacto de sus manos, como era que mis caderas se unieran al ritmo de las suyas, como mi respiración se agitaba con cada una de sus caricias, no entendía como este insensato corazón habia sucumbido de tal manera que hiciera que de mi boca saliera la palabra "Amor".
volteé hacia él, mientras seguía sujetándome por la cintura con sus brazos, mientras mis dedos juagaban con los cabellos que caían de su frente, no iba a olvidar nunca este momento, era solo mío, una vista de Boss que nadie más tendría grabada en la memoria. A lo lejos oía un forcejeo, Boss despertó frunciendo el ceño mientras se incorporaba, yo me levanté antes y asomé la mirada hacia el vestíbulo, entonces sentí los disparos, volteé hacia Boss sus ojos en los mío y aquella mirada de terror se quedó prendida en mi retina, quería correr a cubrirlo, pero la bala atravesó mi hombro, mi cuerpo se azotó y alcance a precipitarme contra una de las paredes, el rostro desfigurado de Boss al verme herido es una imagen que jamas podré sacar de mi mente, la habitación se llenó de guardaespaldas, todos llevaban la insignia del padre de Boss sobre sus trajes, Boss intento alcanzarme, pero fue retenido por los guardaespaldas, entonces otra vez escuchamos un disparo, mi cuerpo se azotó otra vez contra la pared, otro disparo atravesó mi pierna.
Las balas eran del arma de su padre, apareció entre los guardaespaldas, me tomo del cabello y me lanzo al suelo pisándome con sus zapatos y nuevamente entre la sangre y la suela recordé los momentos en que Boss habia pisoteado mi dignidad, pero esta vez, era su padre quien lo hacía, los ojos de Boss se llenaban de lágrimas y de rabia, no quitaba sus ojos de los míos y yo le pedía que por favor no hiciera nada. Boss se sacudía intentando soltarse, hasta que tuvieron que lanzarlo al piso, su padre se reía a carcajadas mientras presionaba la herida en mi hombro con sus pies, me retorcí de dolor y gritaba, rogando con todas mis fuerzas no perder la conciencia, pero la sangre de mis heridas corría por todo mi alrededor y me sentía sin fuerzas y mareado.
sus ojos seguían mirándome, pensé que conociendo a su padre la muerte para mí era en este momento, y no quería que Boss me recordará sufriendo, así es que no atine a otra cosa más que sonreírle, pero Boss seguía llorando y retorciéndose y pidiéndole que no me hiciera nada.
"te dije que te hicieras cargo de la basura, y en vez de eso... tú no eres mi hijo", "No tienes idea de lo que hará la primera familia si se enteran", dos guardaespaldas me sujetaron, mientras el padre de Boss se acercaba a golpearlo una y otra vez hasta casi dejarlo inconsciente, a lo lejos y antes de desmayarme, podía a oír a Boss sollozar a mi lado, abrí los ojos, pero veía demasiado borroso, sus manos intentaban alcanzarme, y luego todo se volvió oscuridad otra vez. Sentí que lo perdía otra vez.
"Hay un último día para todas las cosas"
