Claim: IV/III.
Notas: Pre-series. Spoilers de la serie de acuerdo a su transmisión en Japón.
Rating: T.
Género: Romance/Angst.
Tabla de retos: Het/Slash.
Tema: 5. Personalidad


El menor de los Arclight observaba maravillado el pastel de cumpleaños sobre la mesita del jardín del orfanato, un lugar lleno de grava pero también de flores, columpios y diversión. Lucía diez velitas que eran removidas perezosamente por el viento estival y también ofrecía un aspecto apetitoso, con sus filas de crema batida color oro, sus frutas y su chocolate a medio derretir. Sin embargo, lo que realmente le importaba era su hermano, colocado enfrente del pastel y con rostro radiante, a pesar de la falta de su hermano mayor y su padre, perdidos ya hacía mucho tiempo. Era su cumpleaños y tenía derecho a disfrutarlo, después de todo. Así que el pequeño había preparado ya su regalo de cumpleaños, con ayuda de una de las cuidadoras del lugar, que lo había comprado por él en la ciudad, dado que los niños no tenían permitido salir. ¿Le gustaría? Se preguntó mientras lo veía soplar las velas con emoción. Esperaba que sí.

Se adelantó con pasos torpes sosteniendo la pequeña cajita donde yacía su regalo, tropezando con grava y con niños ávidos de una rebanada de pastel. Muchos ya le habían regalado algo a su hermano, juguetes usados, dibujos y manualidades, por lo cual en él recaía la responsabilidad de un regalo de verdad.

—¡Feliz cumpleaños, W...! —empezó a decir, extendiendo uno de sus brazos hacia él, como si quisiera darle un abrazo. En su lugar, le tendió el regalo.

—¡Shhh! —se quejó el rubio, acallando la exclamación de su nombre—. No me digas así.

—¿Por qué? —inquirió sorprendido el de ojos verdes, olvidándose incluso del regalo, que su hermano mayor trataba de arrebatarle sin mucho tacto.

—Porque ya soy grande —explicó con aires de suficiencia, desenvolviendo el paquete, que contenía una simple carta de una marioneta—. Oh, vaya, ¡gracias! ¡Me servirá de mucho cuando entre a la Liga Profesional!

—Pero entonces, ¿cómo quieres que te diga, nii-chan? —la cuestión no había quedado zanjada para el menor de los Arclight, el que se parecía más a su madre. Incluso le sorprendió más esta petición que la súbita afirmación de que su hermano participaría en las Ligas Profesionales, aunque eso se veía más que claro por su extraordinario talento, del que incluso las cuidadoras hablaban.

El rubio se quedó pensativo unos momentos, paseando la vista por el glaseado de lo que quedaba de pastel.

—¡Nii-sama! —exclamó con orgullo ante su inteligencia, que le había proporcionado semejante nombre, tan acorde a su personalidad.

—¡Nii-sama! —lo imitó el pequeño y tras unos segundos de deliberación preguntó—: ¿Y cómo me llamaré yo?

—¡Pues fácil, si tú ya te llamas An...!

El menor lo silenció con un empujón, aunque en realidad reía. Pronto todo quedó olvidado cuando una de las mujeres presentes les ofreció un trozo de pastel y una jornada de duelos amistosos, mismos que por supuesto, el mayor ganó. Sin embargo, el hábito persistió con los años y Nii-sama fue dicho, susurrado y murmurado por el más pequeño de los Arclight, que nunca olvidó, ni siquiera en noches oscuras y llenas de actos prohibidos, de dónde había comenzado a llamar a su hermano Nii-sama.