Perdón por la tardanza, la idea era actualizar temprano pero de alguna manera el archivo desapareció de mi drive y por más que busque no lo encontré. Tuve que reescribir todo de nuevo. Lo que haré también con los capítulos que faltan ya que también se borraron.
Si ven algún error les pido una disculpa, esto fue reescrito muy a prisa.
CAPÍTULO CON CLASIFICACIÓN M / LIMÓN LEVE POR LO MENOS PARA MIS ESTÁNDARES.
CALOR / ACALORADO.
El verano en el sengoku se había vuelto insoportable, incluso Inuyasha buscaba constantemente ríos para darse un baño. La comida era más difícil de mantener ya que se descomponia con facilidad. Precisamente por eso estaban viajando solos el día de hoy, Miroku y Sango se habían enfermado por comer alimentos en mal estado, Shippo se había quedado para apoyar a Kaede con el cuidado de los enfermos en el pueblo.
Escucharon el rumor de un Yokai con fragmentos de la perla a unos pueblos de distancia, sería un viaje rápido, un par de días y estarían de vuelta.
Lo que los traía a este momento en las orillas de un río, Inuyasha se había desecho de la parte superior de su ropa para lavar las tripas del estúpido yokai que ni siquiera tenía fragmentos en su poder.
El sudor le corría por el cuerpo y el agua se veía fresca y tentadora pero tenía que esperar a que Kagome saliera de detrás de los arbustos donde se estaba cambiando a su estúpido bañador, no podía distraerse cuando solo estaba él para protegerla.
Estaba a punto de expresar su molestia en voz alta cuando ella apareció ante su vista… Sus pensamientos hicieron combustión, sus ojos se abrieron lo más que pudieron para absorber la imagen y grabarla con fuego en su memoria, su mandíbula se abrió hasta el suelo, se le hizo agua la boca pero tragar era realmente difícil. Una de sus manos subió a sus labios para confirmar que no estaba salivando.
Kagome era una visión… En rojo.
Atrás quedó el bañador de cuerpo completo que solía usar cuando era más joven. En esta ocasión vestía una cosa diminuta de dos piezas que era aún más revelador que su ropa interior, consistía en dos triángulos que apenas cubrían su abundante pecho y se amarraban detrás de su cuello con cuerdas de tela tan endebles que no podía creer que se sostuvieron... y en la parte inferior… Demonios, eso era aún más pequeño que sus bragas, apenas si cubría su frente pero cuando ella dio un pequeño giro para su deleite se dio cuenta de que dejaba gran parte de su delicioso trasero a la vista.
Esa cosa no ocultaba prácticamente nada, desde donde estaba parado podía ver sus pezones erectos, su pecho se veía aún más grande. Le dieron ganas de acercarse y enterrar su rostro en dicho lugar y aspirar el delicioso olor que era todo Kagome.
Técnicamente podía hacerlo. Desde el desastroso incidente del porno en la televisión hace muchos meses su relación había avanzado. Comenzó con preguntas y respuestas incómodas, seguido de explicaciones más extensas y toques furtivos, rápidamente escaló a largas sesiones calientes de besos y manos debajo de la ropa. Pero el hecho de que tuviera el permiso para acercarse no hacía que fuera menos vergonzoso. Después de todo son hábitos duros de romper, no porque él ahora estuviera comprometido lo iba a volver lascivo como Miroku.
Las palabras no salían de sus labios así que su novia tuvo que romper la tensión en el aire.
— ¿Te gusta? Lo compré hace poco pensando en ti, después de todo el rojo es tu color.
— Joder…
No se le ocurrió otra palabra así que simplemente avanzó hasta que sus manos alcanzaron su cintura y la atrajo a su pecho para el beso más devastador que habían compartido en toda la semana.
Quería transmitir muchas cosas en ese beso, su amor, su agradecimiento por la imagen que quedaría impresa en sus fantasías y su obvio deseo por ella qué no parecía menguar nunca.
Ella gimió en sus labios mientras se aferraba a su cuello, se separaron un momento para respirar por lo que Inuyasha migró hacia su cuello donde probó la sal de su sudor y el sabor único de su piel.
— Mmm… Veo que te gustó la sorpresa.
— Me encantó, pero más vale que no uses eso cerca de Miroku, odiaría tener que sacarle los ojos, estoy seguro de que Sango se molestaría.
Sus labios subieron de su cuello a su mandíbula y después al lóbulo de su oreja donde mordisqueo con cuidado.
— De acuerdo, no cerca de Miroku.
— Ni de Kouga, tendré que matarlo si llegará a verte así. Tampoco de ese enclenque Hobo.
— ¡Oh! mi fuerte guerrero está celoso.
Abandono de mala gana su posición para mirarla fijamente y dejar en claro su punto. Ella sabía que su lado yokai pedía sumisión, era posesivo con lo que consideraba suyo para proteger. Ella era su prioridad. Aunque nunca hacían nada con lo que Kagome no estaba de acuerdo y nunca la lastimaría, quería que entendiera qué esto era importante para sus instintos.
— Nadie Kagome, solo yo puedo verte usar tan poca ropa. Así como sólo tú puedes verme así. Solo yo te toco, solo yo te veo y solo yo te saboreo.
— De acuerdo, igual que solo yo puedo hacer lo mismo. Eres mío para amar y cuidar Inuyasha.
La determinación en sus palabras y en sus ojos lo emocionaba. No era la primera vez que ella lo decía, pero escucharla decirle en voz alta que lo amaba le hacía temblar las rodillas cada vez. Nunca imaginó que tendría la suerte de tenerla a su lado, se había imaginado un futuro juntos pero no pensaba que eso comenzaría a desarrollarse tan pronto, pero no se iba a quejar, al contrario pensaba disfrutar de esta cercanía por completo.
— Siempre, solo tuyo.
Regresó con determinación a sus labios, se había perdido de esto. Trataban de ser discretos frente a los demás, sus escapadas en el bosque para besarse no eran suficientes últimamente. Él la deseaba con desesperación pero no estaba seguro de llevar las cosas más allá, no quería presionar a Kagome, esta relación se desarrollaría a su ritmo, ella tenía la última palabra.
El calor en su cuerpo seguía aumentando y el clima no tenía nada que ver con esto, el dolor en su bajo vientre lo estaba atormentando, necesitaba la fricción que le diera un poco de alivio. Presionó a Kagome más fuerte contra él para que ella entendiera el mensaje. Entonces ella lo guió con sus manos hacía la hierba suave en la orilla del río, cuando él estuvo sentado acuno a Kagome en su regazo, sus piernas rodeándolo dándole fácil acceso a su centro vestido de rojo.
Los siguientes minutos mientras se besaban y tocaban con hambre fueron la gloria para el medio demonio, tenía mucha más piel qué saborear y los movimientos circulares de las caderas de Kagome sobre su erección lo estaban volviendo loco, a este ritmo terminaría ensuciando su hakama.
Las manos de la chica que actualmente montaba su regazo comenzaron a bajar lentamente, raspando sus uñas en las depresiones de sus abdominales, ya habían pasado anteriormente por eso, cuando todo se volvía demasiado y necesitaban más. Kagome tiró con fuerza de sus ataduras y lo liberó con movimientos bien practicados. Siseo al primer contacto de delicados dedos en su carne caliente. Le encantaba cuando ella lo acariciaba siempre con mano firme pero suave, sus movimientos fueron lentos esparciendo la humedad de su punta por toda su longitud.
Inuyasha perdió la fuerza ante las caricias de Kagome por lo que dejó que su cuerpo se tendiera por completo en el suelo mientras ella lo trabajaba.
Sus caderas se alzaban para seguir la fricción de su mano, su cuerpo exigía liberación.
Mientras cerraba los ojos con fuerza se imaginó que era otra parte de Kagome que lo acariciaba, otra parte muy húmeda que sólo había tocado con sus dedos. Quería saber cómo se sentiría estar profundamente enterrado en su calor.
Cuando la mano de Kagome lo abandonó no pudo evitar gimotear como un cachorro, abrió sus ojos para quejarse por su inacción pero contuvo sus palabras junto con un gemido necesitado cuando vio como los dedos burlones de Kagome movieron su traje rojo a un lado mostrando su sexo húmedo y listo para él.
— ¿Qué…?
— Shhhh…
Ni siquiera terminó su pregunta cuando un fuerte jadeo abandono sus labios, tuvo que cerrar sus ojos para reagrupar sus pensamientos por un segundo.
Kagome se había posicionado justo sobre su erección sin introducirla en su interior, manteniendo una mano sobre su pene simplemente dejó que sus labios inferiores lo rodearan al mismo tiempo que ella giraba sus caderas de la manera más pecaminosa. Su punta golpeaba justo en la parte más sensible de ella haciéndola gemir por él.
Todo fue una explosión de sensaciones para su sistema, todo húmedo, caliente y delicioso. Lo estaba poniendo frenético, sabía que si movía un poco las caderas estaría justo en el lugar en que soñaba introducirse, pero eso solo sería cuando Kagome estuviera lista.
Sus manos con garras fueron a sostener las caderas de la chica que seguía masajeandolo tan bien con su sexo, esparciendo la humedad combinada de ambos, la ayudo a moverse un poco más rápido y más contundente.
— ¡Oh Dios, sí Inuyasha!
— ¡Maldición!
Él estaba cerca, sentía sus bolas apretarse en consecuencia y escuchar la voz devastada de Kagome lo ponía aun más al límite. Sus manos abandonaron sus caderas para posarse en sus senos, rápidamente alejó las endebles cubiertas que los mantenían escondidos de sus codiciosos ojos, los apretó con cuidado y comenzó a jugar con sus pezones entre sus dedos. Eso prácticamente la volvió loca porque comenzó a montarlo con rapidez buscando el mismo objetivo que él... el placer de ambos.
— ¡ahhh Inu…!
Comenzó a gruñir con fuerza, sabía que la vibración que iniciaba en su pecho y se extendía por su cuerpo complacía aún más a Kagome, ella le había dicho que amaba cuando se ponía "salvaje"... Ella no tenía ni idea de lo que en realidad era salvaje en sus fantasías.
— Kagome…
Justo cuando gruñó su nombre con lujuria, ella de deshizo sobre su polla, la humedad de su sexo lo cubrió y mandó al límite también, gruesas cuerdas blancas salieron de él y se derramaron en su vientre y parte de su estómago.
Él arqueó su espalda ante la explosiva sensación de éxtasis. Definitivamente esto era lo mejor que habían hecho hasta ahora y estaba emocionado por lo que podrían experimentar más adelante. Por el momento esto tendría que bastar.
Kagome se dejó caer sobre su pecho sin importarle ni un poco los fluidos compartidos. Respiraba agitadamente y tenía el cuerpo cubierto de sudor, él se sentía completamente flácido aunque apenas si se había movido.
Abrazo a su amor con fuerza y los giró para estar de costado frente a frente. Cuando los ojos azules tormentosos se posaron en los suyos dorados pudo identificar muchas emociones en ellos adoración, satisfacción, alegría y más importante amor. Ella lo amaba tan libremente, esperaba que su amor por Kagome se reflejará en sus acciones de igual manera.
Acercó su rostro para besarla con dulzura. Después de unos segundos la miró a los ojos con toda la emoción que sentía en el momento.
— Eso fue definitivamente increíble.
— ¿Verdad que si?
Las risitas ahogadas de Kagome le dieron la valentía para expresar sus pensamientos sin temor a ser juzgado.
— Tal vez sea momento de comprar esas cosas para cubrir m-mi... mi... — señaló sus partes bajas con la mano — Por sí acaso.
— ¿Te refieres a los condones? Mmm… Alguien está muy seguro de sí mismo aquí.
No pudo evitar que surgiera su lado juguetón por lo que giró su cuerpo para subirse sobre Kagome, le dio la sonrisa más come mierda que pudo antes de replicar.
— Ambos sabemos que no puedes resistirte a esto — la declaración fue acompañada de un empujón de sus caderas sobre sus partes aún sensibles lo que la hizo jadear debajo de él.
— Odio cuando tienes la razón. — le dio un pequeño beso en la nariz y una sonrisa deslumbrante — Pero primero quiero tomar un largo baño, me siento asquerosa con todo este sudor. Vamos a bañarnos juntos y tal vez después te muestre otro truco que leí por ahí.
La sonrisa coqueta y la mirada en su rostro transmitían muchas promesas sucias.
Sus palabras hicieron qué sus orejas se agitaran con emoción, si tuviera cola la estaría moviendo de lado a lado. Kagome lo empujó con cuidado por el pecho, así que la ayudo a ponerse de pie y volver a poner cada pieza de su bañador en su lugar.
La siguió felizmente al río para limpiarse y después ensuciarse de nuevo, la temporada de calor no era tan mala después de todo.
Como siempre gracias por sus comentarios en especial a Susanisa que siempre está dando apoyo. Me levantas el ánimo para seguir escribiendo.
*No soy dueño de Inuyasha*
