Lamento la demora, ya saben excesos, problemas, compromisos… bueno, la vida sigue… aun cuando la odiemos a veces…
Bueno, no la odio, solo me cae mal en algunos casos XP y como las vacaciones acaban el trabajo y la escuelan estan sobre mi como Atlas con el mundo... de veras, así me siento, pero se que si paso esta etapa voy a lograr mis objetivos, tengo fe en que lo voy a hacer... mi sueño dattebayo!!
Por cierto, incluí más cosas, imagine que solo puro romance no sería algo tan bueno con semejante potencial en este escenario así que hay más trama...
En fin, disfruten…
Advertencia:
Esto es una novela, tiene contenido sexual, violento, azúcar (NaruHina), sangre y batallas con acción y secretos…
¿Se atreven a continuar?...
Llevándola en brazos la cargo hasta la habitación más cercana, si bien pudieron haberla llevado al feudo Hyuuga, al estar comprometidos no le vieron nada malo al hecho de que se quedara esa noche en su casa, claro que para evitar discusiones y rumores mal infundados por su estadía, Hanabi se ofreció a quedarse, después de todo para el Uchiha no había problema alguno.
Al terminar la velada, y sin que muchos se hubieren dado cuenta de lo que había pasado se fueron marchando, dejando solo a la menor Hyuuga y al joven Uchiha en la casa, quienes de inmediato acudieron al lado de Hinata pendientes de cuando despertara, pero lamentablemente la encontraron con un poco de fiebre, no debía ser nada más que un poco de calor por la fiesta o algo relacionado, pero no ninguno de los dos sabía en realidad a que se debía.
Ronin:
El Samurai y la Princesa
Cuando fue despidiendo a los invitados en la entrada agradeciendo su presencia Sasuke no podía dejar de pensar en las miradas que se dirigieron Naruto y Hinata cuando se volvieron a ver. Había creído que sería una especie de conciliación o algo emotivo por no haberse visto en tantos años, después de todo cuando eran niños se veían muy unidos, casi como hermanos. Quería darle una sorpresa a Hinata llevando al rubio, no se esperaba esa reacción, el ambiente había sido tan denso que el aire se podía cortar en dos con pasar el filo de un cuchillo e incluso hacerlo sangrar, que si bien no sería sangre lo que caería de la cuarteadura podría ser agua… Fue tan extraño estar en medio de su mirada que llegó a sentirse incómodo, fácilmente se sintió ignorado, así como todos los demás, que al no estar en la posición de Sasuke se pudieron deslindar con tan solo mirar hacia otro lado o alejarse. Tal vez su amistad no había sido tan fuerte como había creído, pero lo más importante y drástico de recordar fue verla derramar unas cuantas lágrimas al ver como Naruto se alejaba y murmuraba en sus labios, casi como un susurro en el que se le escapaba el alma, el nombre de Uzumaki lleno de dolor, y por lo visto frustración…
No entendía… ¿Qué podía significar…?...
Capitulo tres: Cadena
Hanabi miraba el sueño profundo de su hermana, en su inconsciencia veía que algo no estaba bien, hacía tiempo que Hinata no se desmayaba, podía ponerse todo lo roja que se pudiere, incluso a un color sobrehumano, pero no ponerse tan mal. La miro con algo de curiosidad, en su rostro había algo que no había visto en mucho tiempo, años para ser exactos, un brillo singular, como si se viera completa su felicidad nuevamente como cuando no era más que una niña de doce años. Era una lástima que se viera algo opacado por lo que parecía ser un destello de tristeza y pesadumbre, como si en su interior sus sentimientos hubieran cruzado los unos con los otros en medio de un gran estallido donde había heridos en el campo de batalla, pues eran igual de fuertes y profundos…
-Haaa…- se escuchó un leve quejido emanado desde su garganta, Hanabi solo volteo esperanzada de ya verla recuperada, pero solo había sido producto de alguna imagen que paso por su mente en su subconsciente, seguía igual de perdida que alguien en coma, y la menor solo pudo soltar un suspiro retomando su lugar a un lado de la cama de su hermana para seguir vigilándola.
Sasuke, como todo un caballero, y después de las insistencias de Hanabi de que todo estaba bien, se retiro a su propia habitación para dejarlas descansar. Al día siguiente tenía que platicar con su bella prometida sobre aquel encuentro con Naruto del que terminó desvaneciéndose en medio de una misteriosa reacción.
Mientras tanto Hanabi seguía viendo como aquella joven de oscura cabellera tonalidad azul y piel de porcelana respiraba tranquilamente, casi como acariciando el aire a cada aspiración y exhalación que eran inaudibles pero claramente notables al subir y bajar de su pecho en un ciclo regular. Hanabi tuvo una infancia feliz en lo que cabe decir, tal vez no tenia amigos siendo que estudiaba en casa con profesores particulares, y lo que más recordaba eran los dejes de tristeza de su hermana cuando se sentía inferior a ella en los entrenamientos que su padre les hacía tener juntas. Aún así lo que más admiraba era que a pesar de no haber sido tan brillante en un principio con la katana y de no ser una guerrera digna de portar el apellido Hyuuga era muy buena para otras cosas, con lo cual llegó a ser comparada con una muy fina y delicada geisha de la antigüedad, y posteriormente admirada por ello y ganando el sobrenombre de princesa. En su fraternal unión familiar las dos no se hablaban mucho debido a falta de temas para charlar, resentían la falta de su madre, que aunque Hanabi lo negara, ella la necesitaba más que Hinata, por lo que gracias a ser su viva imagen termino convirtiéndose en la figura maternal de la pequeña después de arreglar sus diferencias en las que Hinata demostró ser capaz de llevar el cargo de heredera primogénita del clan Hyuuga en combates en los que, sin que nadie supiera, había recibido apoyo extra de parte de un rubio alentador.
-¿Qué fue lo que paso allá Hina?- se peguntaba a si misma viendo a su hermana en lo que parecía un sueño abrumador, solo ella sabía que era lo que estaba pasando en esos momentos por su mente aún estando dormida. Al verla algo perturbada incluso teniendo los ojos sellados en su incumbencia viéndose algo tensa, Hanabi trato de recogerle algo de cabello de la frente cuando sin quererlo ni saberlo, sintió la temperatura de su hermana muy elevada como para ser solamente un poco de calor –No puede ser…- salió corriendo a la habitación de Uchiha irrumpiendo en la puerta abriéndola estrepitosamente y encontrándolo sentado leyendo tranquilamente un libro hasta que llegó con la noticia del estado de Hinata.
Actuando rápido fue a verla y pudo palmar también el cambio súbito que había tenido trajo unas presas con un poco de agua helada para calmarla, pero después de tratar un rato en el que incluso Hanabi la desvistió y le puso una bata liviana que encontró dentro del ropero de aquella habitación en la que incluso le pidió a Sasuke que se saliera para poderla cambiar, no había habido cambio alguno, por el contrario, termino ardiendo más de lo que ya estaba, no parecía prosperar.
Angustiados Sasuke optó por ordenarle a Hanabi que fuera por algún médico y lo trajera de inmediato, a lo que ella accedió y salió corriendo, mientras tanto el la cargó en brazos de nuevo y se la llevó al baño sauna de la casa en donde, al estar fría el agua, se metió junto con ella para poder sumergirla y bajarle la fiebre. Un cuadro como ese era algo muy extraño de ver, nunca antes había tenido que estar en esa clase de situación. Sin que nadie lo predijera y como si estuviera predestinado a pasar, Sasuke volteó a mirar la mano de Hinata cuando salió a flote, había tenido el sumo cuidado de no hundirla completamente, pero si de meterla abarcando la mayor área posible para que su intento de bajarle la fiebre no fuera fallido, pero al ver su mano, donde antes había un muy marcado moretón, se sorprendió mucho al ver que ahora ya no había nada.
Instintivamente pensó en la contrariedad que era eso, ya que incluso cuando la toco en esa zona después de haberle regalado el collar que seguía usando a pesar de estar en esa situación, ella hizo un leve quejido de dolor, las heridas no desaparecen por arte de magia en unas cuantas horas.
En cuanto llegó el doctor le tomó la temperatura, gracias a las medidas que tomó Sasuke se estabilizó, pero le pareció muy extraño que a pesar de todo no hubiere despertado aún, era como una especie de aletargamiento disparado tal vez por alguna emoción o vivencia muy fuerte o impactante, traumática tal vez, como una especie de transe o semicoma que pasaría en cuestión de horas, o en caso de ser muy grave tal vez unos días, pero no semanas, por lo menos eso esperaba.
Algo perturbados por esa posibilidad se miraron los dos a la cara para después volver a ver a la pelinegra que era su hermana mayor y prometida. Despidiéndose con cortesía y agradecimientos al haberlo llamado tan tarde el médico se marcho. Ambos regresaron a la habitación, estaban más calmados de que ya hubiere pasado lo que para ellos era crítico, pero con ese diagnóstico que les fue puesto en medio de un extraño escenario no evitaron el estremecerse ante esa posibilidad.
-No lo entiendo…- se cuestionaba la joven ojiblanca de notoria preocupación por su hermana –Zetsuchi-san dijo que se debía a algún altercado impactante, en la fiesta no paso nada fuera de lo común… ¿Cómo es que paso esto?...-
Sin que ella lo supiera había sido una especie de indirecta para el Uchiha que prefirió no decir nada al recordar la mirada desorbitada y llena de tensión que la habían dejado estática al momento en que la llevó con Naruto, sus ganas de cambiar de tema o llevarse a alguno de los dos de ahí para acabar con lo pesado del ambiente le hacía sentir impotente al no conocer toda la verdad por parte de Hinata, ¿Qué estaba pasando?...
-Pediré que pongan un poco de té ¿gustas?- cambio de tema levantándose y dirigiéndose a la salida, no quería que se enterara de la reacción que tuvo al ver al rubio.
-¿Uh? Claro- le aviso mientras este recorría la puerta y la medio cerraba mientras se perdía por el pasillo para ir a buscar a quien le cumpliera ese mandato. No se enteraría nunca del delirio que Hinata tendría en esos momentos en presencia de Hanabi a pesar de ya haber transcurrido la fiebre.
-Yo… no…- se escucho su voz apagada y aún así melodiosa de la princesa entre sueños.
-¿Hinata?- se aproximó más a ella en espera de que abriera los ojos y que le confirmara que todo estaba bien y que pronto se recuperaría, pero no se esperaba nada de lo que estaba apunto de oír.
-¡Por favor perdóname!- soltó sobresaltada aún inconsciente.
-¿Hinata?-
-Se que no merezco tu perdón, no te fui leal como lo prometí, lo lamento, no fue mi intención…-
-Hermana…- susurró Hanabi al ver que a pesar de tener los ojos cerrados de entre sus pestañas se comenzaron a asomar brillantes y saladas lágrimas humedeciendo sus ojos, las cuales resbalaban por sus sienes o se perdían en su cabello.
-Lo lamento tanto… no sabes como me siento ahora, te traicioné, ¡te traicioné!…- repitió con aires de sentirse infame, terriblemente mal… -Te he fallado, te decepcioné, rompí nuestro juramento… no merezco ni siquiera que me mires a los ojos…- continuaba diciendo como si la persona con la que estuviera hablando estuviera en frente de ella, se veía compungida, abatida, decaída, y también confusa, dolida, con los puños apretados en su saber de no poder hacer nada según sus visiones…
-¿Pero de que estas hablando Hinata? ¿Qué fue lo que hiciste?-comenzó a preocuparse al ver el estado de la chica, era como si hubiere cometido un crimen atroz contra alguien… El demonio de la perversidad existe, existe y estaba en esa habitación en esos momentos, alimentando la culpa de la princesa y la curiosidad de Hanabi…
-Debí haber esperado, debía haber hecho tiempo, soportar hasta los últimos extremos… pero no pude… no pude…- se quejaba amargamente ante la inquieta mirada de la otra –Mi padre… mi clan… me acorralaron… de haber esperado más tiempo hubiera terminada comprometida con mi propio guardián…-
Hanabi no supo como no fue que le dio un paro cardiaco o respiratorio al oír eso, ¡¡¡¿Cómo podían tan siquiera en pensar en casarla con Neji?!!!
-El compromiso del Souke y el Bouke…- dijo en voz baja para después tomar la mano de Hinata entre la suya compadecida de lo que hizo, admiraba la fortaleza que demostró al tomar las decisiones que tuvo que tomar en los momentos en lo que las tuvo que tomar, aún a costa de su propia felicidad… pero… ¿de verdad no amaba a Sasuke?... -Hinata… ahora entiendo…-
Lamentablemente toda Konoha, el país del fuego, e incluso otras naciones y aldeas, estaban enterados de que Hinata Hyuuga, heredera primogénita de Hiashi Hyuuga, había nacido con el código genético más puro que se había visto en mucho tiempo y como consecuencia traer decisiones y deberes al poseer tal importancia al ser un acontecimiento tan insólito y de utilidad.
-Yo no quiero lastimarte…- continuó –no quiero herirte… Naruto… yo te amo…-…
Al pronunciar ese nombre los recuerdos de la infancia de Hinata la golpearon, un parte aguas dividía esa época, la parte en la que constantemente se deprimía y la descubría deseando no vivir con esa carga de ser la primogénita y que la muerte fuera a recogerla lo más pronto posible, y la otra en la que a pesar de llegar a entristecerse algunas veces, siempre salía a relucir una hermosa sonrisa llena de alegría y esperanza, y en medio, la línea que delimitaba esto era un nombre peculiar que sobresalía no por estatus social ni mérito alguno, solo por ser reprendido a cada momento y ser considerado escoria. Pero ante los ojos de Hinata aquel niño de dorados cabellos color sol era lo máximo que podía haber…
Era un simple día en el que Hanabi acababa de entrenar con su padre y regresar de una ducha y cambiarse de ropa cuando la vio, entrando a hurtadillas a su habitación para evitar que la descubrieran cuando se escapaba, pero al escuchar sonidos extraños provenientes de la habitación de su hermana y activando su byakugan, Hanabi no pudo evitar sorprenderla en el acto. Por supuesto que no se creyó la muy poco creíble explicación que le dio, sobretodo al verse tan nerviosa por ello y por la posibilidad de que le fuere a decir a Hiashi, pero como no le importaba a su hermana menor prefirió no preguntar de más y marcharse, según ella no podía desperdiciar su valioso tiempo en cosas tan banales como esa si quería seguir defendiendo y probándole a todo mundo lo superior que era… sin saber que años después ese título caería muy bajo al convertirse en una rebelde al percatarse de que nunca se dio cuenta de que Hinata ya la había alcanzado y superado por mucho sin que fuera esa su intención… pero por el momento, sus lazos familiares no eran tan estrechos como se podría llegar a esperar de una familia.
Algo parecido pasó unos cuantos días después cuando Neji llegó a su lado mientras ella disfrutaba de una taza de té en compañía de su padre después de haber estado entrenando toda la tarde. La cara sonrojada y llena de alegría que traía, con una mirada perdida y aquel brillo en los ojos que la había definido como una nueva persona resurgida de entre las cenizas como el ave fénix, estaba, en esos momentos, como al ver dos soles intensos en aquel lugar. La sonrisa que traía, tan ida como si de un día para otro se hubiere vuelto la chica más feliz del mundo, era tan alegre que Hanabi llego a catalogarla como boba, pero para Hinata era lo más increíble del mundo…
Cuando tuvieron tiempo de estar a solas Hanabi hablo con ella, había escuchado el regaño que Neji le dio afuera de la habitación con respecto a no juntarse con aquel chico de nombre Naruto, pero ella ni siquiera parecía escucharlo, aún seguía con esa cara de felicidad inmensa.
-¿Es ese chico Uzumaki de nuevo verdad?- preguntó fastidiada, pero la otra seguía perdida, cosa que la irritó al sentirse ignorada -¿Hinata?-
-Es increíble…- susurró llevándose los dedos a tocar sus labios, sentía su presencia aún en ellos… su primer beso…
Hanabi no supo si fueron celos, extrañeza, coraje o fastidio, era algo así, pues no pudo evitar ponerse toda roja y eufórica para después soltarse a gritarle encima que era una descarada por estar con el , pero la otra seguía en su pequeño mundo feliz, su hermana había sido besada y había besado por primera vez…
Cuando cumplió trece años y se enteró de la partida de Naruto de la aldea para seguir su entrenamiento samurái en el exterior, Hanabi no supo que decirle a su hermana viéndola tan callada, silenciosa y decaída que un mudo hacía más ruido que ella. Pero tenía razón, eran dos mundos distintos, diferentes clases sociales, diferentes principios y educación… ¿Cómo fue posible que los dos se hubieran llegado a enamorar?... era algo que la sociedad describía y criticaba como imposible o prohibido, pero a ninguno le importaba, no si podían estar al lado del otro, tomando su mano… había demasiados obstáculos en su destino… el era un ronin, ella, una princesa… ¿de verdad había futuro para ambos?...
-Tampoco me pidas olvidar a Sasuke, no puedo hacerlo…- siguió hablando palabras al aire que llegaban a oídos de la imagen proyectaba de su delirio, pero que al ser pronunciadas en voz alta llegaban a ser oídas por quienes la rodearan, y este caso Hanabi.
-Hinata… No puede ser... ¿Qué…?...-
-Por favor ayúdame…- abrió los ojos asustando a Hanabi, quien se hizo para atrás casi gritando, pero viendo bien a su hermana se dio cuenta de que a pesar de tener los ojos abiertos no estaba en si. Aún estaba durmiendo, abrir los ojos solo había sido un reflejo, como si fuera sonámbula, pero de una manera muy peculiar… -Ayúdame, no se que hacer… amo a Naruto, pero también amo a Sasuke… soy terrible… no puedo amar a dos hombres a la vez, ¿entonces por que lo hago? ¿Acaso no puedo decidir?... No puedo, ¡no puedo!, haga lo que haga uno de los dos saldrá lastimado, no quiero lastimar a nadie… no quiero…-
-Hinata…- Por un segundo Hanabi se quedo sosteniendo la mano de su hermana tratando de ponerse en su lugar, pero por más que trataba solo podía pensar en el futuro de su clan y el lugar tan importante que tenían y que sería aún más con ese compromiso que se había hecho entre ella y Sasuke.
Su unión traería alianza, paz en la rivalidad que había, el clan Uchiha se reconstruiría, las tierras se extenderían, la riqueza de ambos feudos aumentaría y el lugar social sería de mayor categoría. Todo era perfecto, los dos se habían escogido de entre todas las personas del planeta para quedarse juntas por toda la vida ¿Qué podía haber de malo en ello? ¿Por qué tantas dudas si el era el mejor candidato para casarse? Era igual de especial y codiciado que ella, parecían ser el uno para el otro, sin mencionar que desde que estaban juntos la tristeza que había visto en los ojos de Hinata por la presión de Hiashi sobre su decisión de casarse antes de que le fuera puesto un matrimonio la hicieron pensar que al fin era feliz… ¿acaso se habría equivocado?
-Hinata, ¡Deja de decir tonterías!, ¡Es tu deber cumplir la promesa que le haz hecho a Sasuke el día de hoy!, no puedes hacerte para atrás en tu palabra, ¡deja de pensar en el!, no esta, quizás ya esta muerto, ¡Deja de lastimarte a ti misma con su recuerdo!- le grito enojada –Aún si estuviera vivo ya ha pasado mucho tiempo ¿de verdad crees que te recuerde? ¿De verdad piensas que va a seguir amándote Hinata?...-
Incluso dormida Hinata sentía que escupían veneno.
-No lo se… ahora ya esta aquí, ha regresado, y lo he visto… puedo ver en su dolor que sus sentimientos no han cambiado… los míos tampoco y lo he lastimado mucho, me duele su dolor ¿Qué se supone que deba hacer ahora con este insano amor por el? ¿Olvidarlo?... No soy capaz, no puedo hacerlo, ya lo he intentado…-
Hanabi se helo, ¿era cierto? ¿Naruto había regresado? No, Hinata no mentiría, pero ¿Dónde lo había visto? ¿Había sido eso lo que la puso así de mal?...
-Debes decidir, escoger a quien quieres más, esa es mi única respuesta, no tengo más que decir- trató de verlo desde el punto correcto, aún cuando no hubiera un punto del cual partir…
-¿A quien… quiero más…?- repitió.
-Tú eres la única que sabe eso…-… Hinata perdió la vista hacia arriba agobiada.
-Temo que sepa quien es… por que no se que hacer con mis otros sentimientos…-
-Hinata… ahí ya no te puedo ayudar… será tu batalla no mía…- acarició los ojos de su hermana para cerrarlos –Ahora descansa, no te tortures más, por lo menos no más por hoy…- relució su compasión.
-No creo poder escoger…- se negó a la acción de su hermana, aunque no supiera en realidad con quien estuviera platicando al estar dormida.
-No te preocupes, sea cual sea tu decisión yo te voy a apoyar…- la tranquilizó haciéndola regresar a su pesado sueño con algo más de paz, pero solo Morfeo sabía en que clase de infierno o tinieblas estaba su alma en su mente por aquella confusión…
Sasuke regreso a la habitación con la prometida charola de té, la imagen de ver a Hanabi mirando a la inmóvil pelinegra que yacía en la cama dormida lo hizo sentirse extraño, era algo demasiado fraternal, nunca tuvo esa clase de cuidados en su familia más que cuando su madre vivía. Negando con la cabeza regreso a lo que hacía ignorando la razón de por que la adolescente tenía una cara de pena y pensamientos profundos en su expresión, pero tampoco quiso preguntar.
Diciéndole que todo estaba bien terminó despreocupándolo cuando vio como su princesa dormía apacible con una respiración tranquila y dulce que lo relajó. Vencidos por el cansancio y a sabiendas de que al día siguiente madrugarían fueron vencidos por el sueño, descansarían por ese día después de haber pasado por ese viacrucis, pero por otro lado, lejos de ahí, alguien aún estaba despierto sufriendo su suerte…
*8*8*8*
En la escasa luz de la madrugada de un cielo azul claro y nublado, un rubio se aproximaba a las puertas de Konoha con su espada envainada en la cintura y sin ningún equipaje, tal y como había llegado y tal y como se marcharía. Había llegado hacía muy poco tiempo y era la hora que ya quería marcharse o incluso no vivir. Llego con las esperanzas muy altas de ver a quien tanto ansiaba ver su corazón, y termino encontrándola en brazos de quien llamaba su mejor amigo a punto de casarse, ¿Qué clase de bienvenida había sido esa?
Quería encontrar culpables, Sasuke, el mismo dijo que había sido el quien pidió su mano, el debía cargar con la culpa de su desgracia, pero por más que lo culpara no podía ver en que sentido cargaba solo en con la culpa, tal vez no estaba enterado de lo que había pasado entre ellos años atrás entre el y Hinata… Hinata, si, ella debía ser la culpable, no cumplió su promesa de esperarlo y se comprometió con alguien más, ella debía ser la culpable de sentirse así de mal. Trato de decirse una y mil veces que ella era la responsable del por que su vida de un momento a otro se había hecho pedazos, pero no podía quitarse sus ojos de la cabeza, viéndolo sin habla, inmóvil, helada, y con una tristeza inmensa cuando el se portó así de indiferente ¿Había hecho lo correcto?
Después de mucho meditar a cada paso en el que cada vez arrastraba más lo pies, llegó a la conclusión de que el único culpable que podía haber en todo eso era el. El fue quien a pesar de poder regresar a Konoha después de perder a su maestro no lo hizo, tomo la decisión de seguir entrenando un poco más y seguir buscando a Sasuke después de unos terribles encuentros que tuvieron, y ahora lo encontraba mirándolo s9in rencor alguno por aquello, recuperada su amistad, cambiado de su frialdad y lo que el denominaba arrogancia, para volverse alguien íntegro y por lo visto sincero, y si eso era obra de Hinata debía estar bien ¿no? ¿No tenía por que entrometerse entre los dos con la escusa de un pasado que al parecer ella ya había olvidado?
-Naruto…-
Dios, esa voz dulce y melódica para los oídos de quien la escuchara inundaba su mente con miles de recuerdos. Sus labios, su cabello, sus ojos, su piel, sus manos, su fragancia, no podía salírsele nada de la cabeza ¿Por qué?
-¡Naruto!- gritó alguien corriendo para alcanzarlo antes de que se fuera de la aldea al lado de su maestro, la última vez que lo vio lloro lastimosamente al verse separados por un muy largo tiempo, y a pesar de haber tratado no desperdiciar el tiempo en el que sellaron la promesa que se hicieron con lo que para lo que fue, en lo que llevaban de vida, el beso más largo de todos los que se habían dado, su tristeza seguía presente.
El rubio se detuvo mochila al hombro para voltear a ver a la chica del kimono naranja que llevaba puesto y que se detuvo justo frente a el. Las palabras le sobraban, la expresión de disculpas y felicidad por su futuro eran más que suficientes y solo pudo escucharla mientras admiraba a la chica que no vería de ahora en adelante durante su arduo entrenamiento y que pasó a su lado tanto tiempo haciéndolo tan feliz.
-Te prometo que no lloraré más…- le aseguro recuperando el aliento –Estoy feliz por ti, realmente me alegra saber que te volverás tan fuerte como siempre has dicho. Se que cuando regreses te convertirás en el mejor Hokage que pueda dirigir Konoha, te lo aseguro… creo en ti…- confesó mientras el rubio contuvo el aliento, Hinata era la única persona que sabía moverle todos los sentimientos, la confianza, el autoestima y el corazón con palabras. Mirándola bien descubrió que llevaba puesto el collar de remolino que le compró ahorrando durante unos días y sacrificando algunos platones del ramen de Ichiraku para poder regalárselo, cada mañana pasaba por ese puesto y lo veía, le recordaba tanto su apellido… y el ramen, que no pudo evitar comprarlo. Eso si que lo conmovió.
-Hinata…- la abrazo ocultando las cascadas que caían de sus ojos –Te lo prometo, cuando regrese me habré convertido en el mejor samurái que hayas visto en tu vida ¡de veras!- le juro a lo que ella lo abrazaba con igual fuerza.
-Lo se… solo no tardes demasiado ¿de acuerdo?- ocultó sus sollozos con una sonrisa.
-No te preocupes, no lo haré-
Jiraya miraba la escena extrañado y después conmovido. Eran solo unos niños y parecía que ellos se querían más que cualquier pareja que conociera, y esa promesa de la que hablaban era muy interesante, ¿Estar juntos por siempre? ¿Se podría?... Mirando de nuevo vio como ella depositaba en la mejilla del chico un cálido beso y se despedían. Durante un largo tiempo después estuvo interrogándolo sobre si fantaseaba con ella estando tan lejos, pero Naruto solo le decía que dejara de decir eso, el no era un pervertido. Poco después se gano burlas por parte de su maestro conforme crecía y llegó a tener una que otra hemorragia nasal ante la misma pregunta o en circunstancias, por no decir otra cosa, intrigantes, después de todo cumplió catorce, quince, no se podía esperar menos de un adolescente.
Llego a preguntarle muchas veces por que seguía tan fiel a esa promesa que hizo si se veía que varias chicas llegaban a tener interés con el, incluso si solo buscaban diversión por un rato, a lo que el simplemente respondía no estar interesado por ya tener en quien pensar, su voluntad y corazón parecían inquebrantables. Hasta que por fin lo dejo en paz con el asunto.
No acaba de salir de un hoyo para caer a otro, pues el acoso con preguntas indiscretas sobre Hinata no se detuvo, sobre todo por que la primera pregunta que le hizo al verlos juntos fue si era su novia, pregunta a la que el respondió que nunca antes lo había visto así y por consiguiente nunca se lo pregunto. Se sentían tan felices juntos que no les importaba esa clase de "cosas sin importancia", cuando volteo a mirar a su maestro lo encontró tirado en el piso, no lo podía creer, y después se lanzó sobre el diciéndole infinidad de cosas sobre romanticismo y relaciones que solo confundió a Naruto, quien las considero algo innecesarias si le salía de la nada actuar así.
Durante charlas llegó a comentar lo bien que cocinaba, lo talentosa que era para las artes, de lo detallista que era, cuanto entrenaba con la katana durante horas, incluso en una charla mencionó los problemas que llegó a tener con su padre por no ser tan buena y que después de platicar con el termino demostrándole lo buena que era practicando algunos movimientos en su tiempo libre con el rubio. Jiraya por su parte solo meditaba mientras lo escuchaba, y al enterarse de que era la heredera primogénita del clan Hyuuga incluso sus ojos brillaron.
-Oye Naruto, tu te sacaste la lotería ¿sabes?-
-¿La lotería? ¿A que te refieres?- se extraño el otro con la boca llena, pues estaban cenando en ese momento.
-Es una chica bellísima, talentosa, con dinero, unas hermosas curvas, sabe cocinar, porte, educación… No comprendo como fue que se fijó en ti…- exclamó, a lo que el otro se enfureció.
-¡¿Cómo que se fijo en mi?! ¡¿Estas insinuando que no la merezco?!- se levantó como resorte.
-Si, a eso me refiero- contesto, enojando más al rubio.
-Si ese es el caso ¡¡¡¿Cómo es que llegamos hasta tal punto?!!! Eh?-
-A eso es a lo que me refiero, tienes suerte, aparte, te veo muy feliz por ello- logró controlar la ira del otro poniendo la imagen de la pelinegra en su cabeza –Hablando en un futuro ¿te casaras con ella?- le preguntó, poniendo al otro en jaque medio espantado.
-¿Ca… casarme? ¿Pero de que estas hablando? Solo tengo quince años, ¡¡Soy muy joven para eso!!…- respondió de inmediato sonrojado, no era que no lo hubiere pensado, pero francamente faltaba tiempo para esa clase de decisiones.
-Y luego dices que el pervertido soy yo… se nota que quieres probar mundo…- se burlo al borde del colapso por risa y perversidad.
-¡Viejo pervertido! ¡Yo no me refería a eso!- contestó Naruto rojo entre coraje y pena por haber sido malinterpretado, ¿Cómo era posible que un inocente comentario sobre extrañar el surimi que hacía Hinata lo metiera en tantos problemas?
-Claro- giró los ojos el otro con una sonrisa traviesa –Pero de todas maneras, si yo fuera tu no me lo pensaría tanto, es una Hyuuga, su sangre es pura… y ni que hablar sobre la dote… volverse rico de la noche a la mañana…- sonrió mirando hacia arriba.
-Yo no me casaría con Hinata por dinero- respondió de inmediato negando con la cabeza -A que clase pertenece no me importa. Su clan evitaría a todo costo que estemos juntos, ellos me odian por mi pasado y por… el kyubi… Hinata lo sabe, y no le importó, tampoco le asusta, ella me quiere por lo que soy, con o sin kyubi. Por eso cuando sea Hokage les daré una lección a esos estirados del feudo Hyuuga y me casare con ella, pero antes, debo convertirme en el mejor samurái del mundo y regresar a Konoha para reclamar el título de gobernante sin problemas de por medio, ser el mejor para el puesto…- se vanaglorió, Jiraya lo tachó de visionario y ambicioso, pero sabía a la perfección que lo lograría.
-Eso suena muy lindo, muy lindo, pero… ¿Te convertirías en Hokage solo para casarte con ella?- le cuestionó.
-Por supuesto que no- aclaró -Me casaría con ella por querer pasar el resto de mi vida con la persona que quiero, no por capricho, dinero o renombre en la sociedad, esas cosas no me importan- respondió seguro.
-Y hacer de esa chica la madre de tus hijos…- dejó frio y rojo a Naruto por ese comentario, pero en vez de burlarse el viejo solo se quedó pensando analizante… -Es una buena elección, tu descendencia tendría salud, fuerza, talento, ella es saludable, nunca les faltaría comida,…- oscilo sus manos frente a su pecho –…y tendrías mucha diversión…- sonrió en tono excitado y delineó la figura de una mujer de curvas prominentes, algo exageradas pero deseables, en el aire con los dedos índices mientras sangraba por la nariz… -Que buena elección Naruto, digo, si desde joven se veía desarrollada imagínala ahora…- sonrió justo antes de recibir un muy fuerte golpe por parte del mango de la espada de Naruto justo en la cabeza.
-¡¡DEJA DE DECIR COSAS COMO ESAS!! ¡¡ES DE HINATA DE QUIEN ESTAS HABLANDO PERVERTIDO!!- le reclamó, pero muy en el fondo un extraño calor lo invadió por pensar en eso de "diversión"…
Una vez recuperados y yéndose a dormir Jiraya le hablo de nuevo ya más tranquilo con sus comentarios.
-Oye Naruto… ¿alguna vez llegaste a pensar en no poder estar con Hinata por cosas de política?- habló serio.
-¿Política? ¿Cómo que?- masculló antes de irse a dormir ya estando acostado.
-Como que su familia le imponga un compromiso con alguien de alto rango o noble, incluso de otro país- contestó.
-No, no lo creo, Hinata preferiría escapar de su casa antes de que fuera a pasar algo así, siempre se negaría- respondió rápido seguro de lo que decía.
-No lo se, el clan Hyuuga es uno de los más antiguos de Konoha, hay algo que llamaban la Unión del Souke y el Bouke, el protegido se casa con el guardián que le era puesto desde niños, y según lo que estuve escuchando en la aldea ella posee el rasgo sanguíneo más puro que se ha visto en mucho tiempo y… no se, aún si no fuera con su guardián y le pongan a alguien más… tal vez el clan ya tenga planes para ella… no quiero desesperanzar tus planes ni nada pero…-
-Eso es ridículo, no lo permitiría- se volteó en su cama, ¿Neji? Pero que absurdo…
-Tan solo piénsalo, el clan Hyuuga…-
-Ya deja de decir esa clase de cosas, deprimes…- le contestó –No importa lo que pase, Hinata no estaría feliz con ello, la conozco bien, se que en estos momentos ella debe estar igual que yo. Aparte, si tus suposiciones se vuelven realidad entonces tendría que robármela- se reacomodó para ahora si quedar completamente dormido.
-Nunca creí que se lo tomara tan en serio…- pensó para si Jiraya –Robársela…- meditó un rato en lo que dijo su discípulo -¡Robársela!- gritó de la nada –Pero que buena idea para un libro, claro, con escenas ardientes… fabuloso…- se quedó dormido entre pensamientos sobre su futura escritura…
Habían pasado años desde eso, pero recordando las palabras de su maestro esa vez solo pudo llegar a una respuesta después de recordar cuando Sasuke mencionó la reconstrucción del clan Uchiha: Sasuke y Hinata estaban comprometidos por razones políticas y sociales, no debía haber amor entre ellos. Aún si estuviere equivocado así como pensaba que lo estaba por haber visto la cara de Sasuke diciendo lo especial que era su futura esposa y llegando a pensar que de verdad la quería, lo más probable era que ella no estuviere de acuerdo, no con la mirada penetrante que le dio cuando lo vio en la supuesta fiesta de compromiso al verlo de nuevo.
Se jugaría el pellejo, eso era seguro, su amistad con Sasuke, su sueño de ser Hokage, sus preguntas sobre su pasado de quienes había sido sus padres y muchas cosas más, pero con solo pensar en Hinata estando a su lado sabía que valía la pena. No, no podía irse aún, no hasta haber platicado a solas con Hinata sobre lo que acaba de elucubrar siendo algo muy cercano a la verdad.
Mirando el cielo se dio cuenta de que había alcanzado a llegar a las puertas de Konoha, las cuales estaban cerradas y no había guardias, por lo menos no visibles. Gracias a Sasuke, según las palabras del Uchiha, aquellos guardias que lo arrestaron recibirían una sanción, pero a pesar de sonarle un justo pago por no escucharlo le dijo que los perdonara, era su trabajo después de todo.
Su amistad con Sasuke se vería envuelta en peligro y peleas nuevamente, pero ellos se lo buscaron estando enamorados de la misma mujer, cosa inevitable tratándose de quien se trataba…
El alba dio destellantes rayos naranjas y amarillos del sol saliendo lentamente por las montañas, una sonrisa y una sensación de paz llenaron a Naruto con un muy buen sabor de boca, ese bello paisaje solo podía decirle que su camino se vería iluminado por gloria, nadie dijo que no derramaría sangre, sudor y lágrimas en su camino, pero de que iba a lograrlo, de eso estaba convencido.
Decidido se volteó y regresó sus pasos, su lucha estaba por comenzar, pero no sin antes arreglar las cosas de una vez por todas… aún si tomaba algo de tiempo…
*8*8*8*
Al día siguiente Hinata se despertó gracias a los cantos armónicos de los gorriones y la luz matutina de la mañana entrando por la ventana. Estaba algo cansada, no recordaba como había llegado ahí, probablemente por la fiesta de anoche, por lo que decidió seguir sumergida en la cama un rato más antes de tener que levantarse. De inmediato sintió una cálida y reconfortante mano entrelazada entre la suya, no sabía que hacía ahí, pero el calor que despedía era tan agradable que no quiso separarse de ella. A su mente le llegó la idea de quien podría tratarse, y con una sonrisa volteó para encontrarse con su prometido durmiendo junto a ella, lo más seguro es que estuviera igual de cansado que ella.
-Sasuke, no tenías por que…- su voz se cortó de inmediato, ese no era Sasuke. No supo como no le dio un paro cardiaco al ver que se trataba de Naruto el que estaba recostado junto a ella entregado a un muy profundo sueño y que era el quien estaba sujetando su mano…
-¡¡Haaa!!- se sobresaltó agitada en su cama y despertando ahora si, completamente. Había visto a Naruto en un sueño, no era real.
Haberlo visto tanto en sus sueños como pasó en la realidad, así como le llegó a la memoria lo que había pasado la noche anterior, la hicieron sumirse en si misma al sentirse así de mal como de seguro Naruto la vería. Lo más seguro es que ya no quisiera volver a verla, y esa idea la reconfortó un poco, así sería menos duro tener que continuar con lo que ya había decidió tiempo atrás…
Tratando de olvidarse de eso trató de recordar como es que había llegado ahí, pero todo era tan confuso y borroso que tenía la mente en blanco. Mirando mejor se dio cuanta de que no estaba sola en la habitación, Sasuke y Hanabi estaban dormidos a su lado en lo que parecía ser un sueño muy pesado. Con más detenimiento pudo ver que le habían quitado el kimono que vestía el día anterior en la ceremonia, y que incluso llevaba puesto el collar que Sasuke le regaló, con la mirada lo buscó, y en una pared cercana pudo encontrar su kimono doblado junto a una charola de te, un bowl de agua y algunas presas. De inmediato asumió haberles dado batalla en la noche con algún desmayo, no le pasaban tan seguido ahora que ya era adulta, pero con el shock que sufrió al ver a Naruto en la fiesta no podía esperarse menos, después de todo no todos los día te vuelves a encontrar con el dueño de tu corazón en medio de tu fiesta de compromiso con alguien más que resultara ser su mejor amigo…
Aún se sentía mal por eso, mal por el daño causado al corazón de Naruto, el cual pudo ver al momento de ser "presentados". Fueron unos nervios atroces lo que experimento, estaba inmóvil, sin habla, con los ojos más abiertos que nunca, con la boca abierta, estaba enfrente de Naruto, a quien creía desaparecido o un caso perdido, y ahora estaba ahí, en ese preciso instante en el que acababa de jurarle amor eterno en la futura boda que habría a su prometido ¡¿Qué clase de ser humano era?! Se preguntaba a si misma cargando el peso del mundo sobre sus hombros.
Como un impulso miro su mano, la que Naruto había tomado en su sueño y la misma donde se la había hecho el moretón por haber apretado con tanta fuerza del dije del collar del que se deshizo en el lago, había desaparecido… ella lo tomó como una señal de tener que dejarlo ir y dejar que el recuerdo de la persona que tanto amaba marcharse de su corazón… aún cuando dejara una muy grande y dolorosa cicatriz…
Como queriéndose redimir se levanto antes que ellos, tenía que tenerlo todo listo para cuando ellos se despertaran, sería su manera de agradecerles los cuidados que tuvieron con ella y por haberse preocupado tanto. Sigilosamente salió de la habitación abriendo y cerrando muy despacio la puerta corrediza para no hacer ruido. Viendo como iba vestida se dio cuenta de que no podía estar paseándose por ahí con esa bata tan… reveladora y tan trasparente, por lo que se encaminó hacía la habitación de Sasuke, no debía importar mucho si tomaba prestado algo de su armario…
Cuando Sasuke y Hanabi se despertaron se alarmaron de no ver a Hinata ahí. Guardaron la calma y salieron a buscarla, pero justamente en el pasillo un delicioso aroma lleno de sazón los hizo detenerse en seco, ese tacto, ese talento culinario, solo podía tratarse de la princesa cocinando.
En cuanto entraron al comedor conectado con la cocina, el aroma los siguió invadiendo, Hanabi tuvo que ocultar el casi babear por lo delicioso que olía aquello. Secretamente esperaba llegar algún día a cocinar como su hermana mayor, pero llegar a su nivel y superarla sonaba imposible, tal vez al sabor podría imitarse, pero el sentimiento con el que preparaba la comida era algo inigualable.
Sasuke entró lentamente a la cocina encontrándose con una pelinegra escultural cuya bella silueta se delineaba por las ropas que llevaba puestas, ese Hakame y ese obi eran suyos, y llevando atrás el símbolo del abanico en la espalda, distintivo del clan Uchiha, llegó incluso a sentirse excitado por verla usando su ropa, casi podía perforarle la ropa con la mirada y llegar a su fina piel… un pensamiento perverso de usar el sharingan para volverla su esclava en ese preciso momento para acceder a todos sus deseos carnales… pero de inmediato regreso a la calma, debía calmarse, pronto sería completamente suya después de la ceremonia de matrimonio, así que por el momento solo podría deleitarse con el néctar de sus labios y la fragancia tan cautivadora que despedía…
Como llevaba ropas que la hacían ver como toda una Uchiha, Sasuke suspiró mirándose a si mismo en el futuro al lado de su hermosa y joven esposa llevando el nombre Uchiha en alto, y tal vez a esa bella mujer en cinta…
-Sasuke…- dio un respingó al sentir los brazos de su prometido rodeándola por la cintura por detrás justo antes de sentir sus labios sobre su cuello y que le robara una probada de lo que cocinaba para llevarse el dedo a la boca y degustar lo que estaba preparando, era la delicioso… -No sabía que ya te habías levantado…- acarició la melena negra del varonil hombre detrás de ella enmarañando sus dedos con sus cabellos y acariciando el agarre del Uchiha abajo.
-Ni yo que ya estabas de pie…- susurro en tono bajo y seductor al oído de Hinata con una brisa algo seductora… -¿Ya te sientes mejor?...- preguntó.
-Lo siento- se disculpó de inmediato dejando de hacer lo que hacía –Lamento haberles dado problemas anoche…- bajó la mirada.
-Nada de eso- la interrumpió –Ahora ya estas bien, eso es lo que importa…- contestó dándole un beso en la mejilla y liberándola para que ella pudiera girar y abrazarlo de frente.
-Gracias…- sonrió quedo antes de voltear a cuidar la olla que tenía puesta al fuego -¿Quieres desayunar?- lo invitó.
-Es más que obvio…- se acercó a retirarla de lo que hacía para besarla en los labios ardientemente y dejándola sin aliento por la profundidad de ese beso… no por nada era alguien tan seguido por las mujeres…
-Sasuke…- susurró su nombre cuando la soltó por fin después de una descarga de placer y deseo encerrada un simple gesto…
-Descuida, ya tendremos tiempo- le aseguró gustó antes de salir de la cocina.
Hinata, siempre que Sasuke hacía eso, asegurándose de que nadie más estuviera cerca, la dejaba sin habla llena de nuevas sensaciones que quería experimentar a su lado. Sensaciones y experiencias que solo podían ser vividas entre un hombre y una mujer en lo más íntimo que pudieran tener y que solo con él planeaba compartir. Pero esta vez fue diferente… ya la habían besado con igual necesidad y pasión antes hasta dejarla al borde del desmayo, y esa vez había sido Naruto, aún siendo lo jóvenes que eran…
Cada vez que podían escaparse para ir a ver la puesta de sol juntos en la colina más alta, siempre terminaba con un beso, y misteriosamente una semana antes de que Naruto partiera sus besos se volvían más exigentes y profundos a cada contacto, a ella le extrañó, pero no le disgustaba, por lo que no hizo nada para detenerlo, después de todo de haber empezado con lo que era simplemente un rose de labios llegaron ese día a sentir la humedad de la boca del otro conforme avanzaban paso a paso en el crepúsculo. Cuando le dijo cobre su partida ella se portó igual de exigente e insaciable que el por querer profundizar sus besos, no querían detenerse, no se verían en un largo tiempo y en su mente sabían que no podían desperdiciar el poco tiempo que tenían, llegó a oscurecerse y la noche a hacer estragos en su encuentro con el frio, pero en los brazos del otro encontraron la calidez que necesitaban para sentirse vivos, Naruto básicamente se bebía las lágrimas de Hinata por tenerse que separar en una gran distancia.
No importaba lo impropio que fuere, lo serio que seria esto visto ante los ojos de los demás, estaban entrando a una nueva etapa de sus vidas en las que tendrían que crecer, cambiar y madurar y la cual tendrían que afrontar solos en ausencia del otro. Por mucho que Naruto tratara de no hacer de ese día una despedida no pudo, y Hinata no pudo decir palabra alguna, por lo que al día siguiente fue corriendo a alcanzarlo antes de que se fuera de la aldea.
¿Qué estaba haciendo? Ahora pensaba en besar a Naruto cuando Sasuke la besaba, regresó a la realidad desde los recuerdos de su pasado… que horror, pero que pecado tan sublime y cruel cometía, como según ella lo denominaba y decía que era, pero a sabiendas de que en las entrañas de su ser aceptaba ser condenada por ser culpable de no retractarse de esos pensamientos y deseos.
Saliendo a servir a la mesa lo que había preparado se encontró con la sonrisa de su hermana al ver que ya estaba bien, le había dado un pequeño susto, pero más que nada muchas dudas que tendrían que tratar muy cuidadosamente después.
Hinata comió tranquilamente, pero se quedo pensativa viendo como su hermana y su prometido, literalmente, devoraban lo que había cocinado. Para ella solo era comida, para ellos, la gloria.
Como Hanabi no se separó de su hermana en ningún momento, Sasuke prefirió preguntarle después sobre lo que paso en la fiesta, seguía algo perturbado, nunca antes le había dedicado una mirada tan intensa como esa a nadie, menos a otro chico. Tranquilo se despidió de ella y su hermana avisándoles que serían bienvenidas a pasar el tiempo que quisieran en la mansión, pero por insistencia de Hanabi, después de haber decidido regresar a casa por insistencia de Hanabi esperarían a que la caravana pasara por ellas, así que mandaron un mensajero al feudo Hyuuga para que trajeran un carruaje al feudo Uchiha.
Durante el camino Hanabi no hizo ningún comentario, su hermana la notó extraña, demasiado callada, per conociéndola sabía que después de un tiempo ella misma iría con ella para platicar de aquello que la trajera así. De ningún lado podía verse ni saberse que en realidad quería platicar sobre lo que eran sus sentimientos cruzados, creía que nadie lo sabía más que ella…
Cuando llegaron Hanabi fue a cambiarse, entrenaría con Neji un rato. Hinata hizo lo mismo, y después de ya traer puesto un kimono que de verdad fuera suyo, se quedó viendo el abanico que traían las ropas de Sasuke que había tomado prestadas, ese símbolo se convertiría en parte de su nombre, Hinata Hyuuga de Uchiha, la podrían llamar de los dos nombres ¿de verdad voltearía cuando la llamaran una Uchiha?
-Señorita- la llamaron tocando la puerta.
-Adelante pase- avisó guardando en el armario lo que la traía tan sumida en pensamientos.
-No le quitare mucho tiempo, Hiashi-sama acaba de mandar llamar por usted- se reverencio.
-Mi padre…-
Cuando llegó con el lo dejo hablar sobre todos los preparativos de la boda, cuya fecha había sido marcada dentro de treinta días, un mes para aquel destino que ella había escogido…
Callada por lo que decía Hiashi notó el silencio sepulcral de su hija ¿Por qué estaba así? ¿No era eso lo que ella había querido escoger?... No quiso hacer ninguna pregunta, no quería enterarse de lo que podría hacerlo enfadar, así que le pidió que se retira después, necesitaba tiempo para descansar y seguir viendo los demás arreglos para la ceremonia y la fiesta después.
Hinata obedeció, salió, pero se quedó recargada en la puerta mientras trataba de decirse a si misma que todo estaba bien y que sus dudas no eran más que tonterías infundadas, que no importaba que Naruto estuviere de regreso, no cambiara en nada su matrimonio con Sasuke, no se daría la libertad de no cumplir su palabra… pero después de un tiempo no pudo evitar ahogarse en llanto mientras corría tratando de escaparse de lo que sentía en su corazón, muy en su interior sangraba por la confusión, esa división que tenia al pertenecer a dos hombres maravillosos, pero que ella sabía que había alguien a quien quería mas…
Como no quería darle camino libre a su confusión y naciente arrepentimiento, prefirió correr hasta llegar al límite de sus fuerzas. Mucha de la servidumbre del feudo se extrañó de su carrera, pero siendo su ama no podían decirle ni cuestionarle nada. Cuando llegó al bosque se internó lo más que pudo en el, parecía que entre más era su desesperación más espeso se hacía el bosque. Sin saber hacía donde la guiaban sus pies terminó llegando a donde menos se esperaba llegar, el lago.
El agua debía estar helada, era un día nublado, las nubes cubrieron el cielo después de haber salido el sol, pero solo en esa zona ¿Qué podía significar haber terminado en ese lugar? Era algo curioso, una zona más baje y donde no mucha gente debía haber puesto en pie, después de todo estaba muy solo, frio, húmedo y tenebroso. Lo único que pudo captar a hacer fue acercarse a la orilla para terminar así su carrera sin sentido al haber recorrido toda la tierra que pudo hasta llegar al agua.
Callo de rodillas y dejo sus lágrimas se cayeran al agua deformando su reflejo, se sentía terriblemente mal, incluso la idea de terminar con su vida le lego a la mente. Todas sus memorias la hundieron en lo que era lo más denso de su alma, el juramento que plasmo con sus manos, sus labios y sus sentimientos a la persona que más amaba. Si la había decepcionado de manera tan brutal lo mejor sería no hacerle más daño al estar con quien sabía que era su mejor amigo, la amistad más importante de toda su vida como para haber ido a buscarlo fuera de la aldea y haber tardado tanto tiempo. No le podía herir de manera tan salvaje al estar al lado de Sasuke, compartiendo el mismo techo, la misma familia, el mismo alimento y el mismo lecho. No podría darle la descendencia que tanto querría el Uchiha si no estaba segura de querer tener un hijo solo por compromiso y obligación, no sino nacía del producto de un verdadero amor… pero… si ella decía y sentir amar a Sasuke ¿por que se sentía así de frustrada?...
"Detrás de la montaña el océano me va a esperar…
Comenzó a cantar la misma canción que cantaba cuando no podía reprimir la tristeza que sentía, la canción que solía cantar su madre cuando no quería callar su derrota ante la vida, la misma canción que cantó cuando murió, la misma que cantó cuando su padre la sobajo, y la misma canción que Neji la escucho pronunciar melódicamente, verso por verso antes de enterarse de que Hiashi la quería comprometer con alguien… -
Sobre las olas nuestro barco se hundirá,
El viento te confesara, que con la sal tu alma se va a mezclar.
No hay tiempo de respirar, el fondo te alcanzara.
Las flores se abrirán y el sol a iluminar, tratando de lavar la tierra con sus lágrimas de mar y su susurro voraz.
Un mensajero te voy a enviar,
Recibe mi envió que el último será,
La verdad no la voy a contar, pero en el fondo ya sabes el final…
Detrás de la montaña en océano me va a esperar,
En aquella piedra tu nombre voy a grabar,
Y en el agua te voy a ir a buscar…"
El agua… el agua… ¿sería capaz de arrojarse al lago y tratar de acabar con lo que ni siquiera había empezado enteramente…?
-Sería demasiado cobarde…- meditó… -pero efectivo…- miró la superficie y su reflejo. Esos ojos color ópalo y con un brillo violeta, siempre la reconocían fuera a donde fuera. Su boca, esa voz que le hizo aceptar la proposición de Sasuke… pero si no lo hacía ¿hubiera sido capaz de hacer frente a un matrimonio con Neji? –Es una tontería…- negó con la cabeza para deshacerse de esos pensamientos absurdos, pero se detuvo al ver que en el fondo había un objeto que ella reconocía. Inmediatamente metió las manos para sacarlo, sin importarle que se mojara el kimono que traía puesto, no podía ser lo que ella creía que era… no… ¿verdad?...
-No puede ser…- abrió aquel cargador de rollo que había arrojado no hace mucho al agua… ¿podría ser posible…? Hinata se fue para atrás al sacar de adentro aquel dibujo y sostener en su palma el collar del que creía ya se había deshecho. Se quedó sin habla, estaba presentando algo demasiado difícil de creer… lo más extraño fue que al tenerlo en la mano la zona donde se había hecho aquel moretón que desapareció "mágicamente" le empezó a doler… -¿Qué… es esto…?-
*8*8*8*
Sasuke llegó a su puesto algo tarde, era el jefe supremo, no había problema, pero aún así no le gustaba dejar cabos de los cuales pudieran hablar. Solo sería esa vez, no volvería a pasar…
-Uchiha-sempai- lo interrumpió el mismo chico que le había dado la noticia de la llegada de Naruto a la aldea.
-Konohamaru, ¿Qué pasa?- se detuvo.
-Es el jefe, ha esperado por usted toda la mañana- le contesto.
-¿Jefe…?-
Konahamaru había asistido a esa reunión que tuvieron como recibimiento de Naruto, que sin saberlo se convirtió en una especie de despedida de soltero, pero sin chicas, solo alcohol y vicio… ahí se había reunido con su jefe el adolescente que había resultado ser tan buen samurái como se lo quiso probar a Naruto cuando era niño, ser el siguiente Hokage después de el.
Entrando de lleno al edificio encontró recargado en una pared al rubio que se había escapado tan rápido de su fiesta de compromiso como lo hizo, se veía algo cansado, y también muy pensativo. En su oficina comenzaron a tratar los términos de su nuevo servicio en la milicia de Konoha, los temas que trataban eran muy importantes, pero que sin embargo el rubio de ojos azules no le estaba poniendo atención.
-¡Hey teme! ¡Teme!- terminó gritándole, que en un principio no respondió de inmediato como el Uchiha esperaba.
-¿Eh? ¿Qué estabas diciendo Sasuke?- regreso en si encontrando a un pelinegro negando con la cabeza reprochando silente su comportamiento -¿Sasuke?-
-Hoy no estas con los pies en la tierra no es ¿cierto?-
-¿Qué?- se perdió de nuevo, esta vez a Sasuke se le saltó una vena. Terminó poniéndose de pie y yendo hasta donde estaba el oji azul para abrirle los parpados lo más pudo de uno de sus ojos y ver bien su retina -¡¡¿Pero que crees que haces?!!- se lo quitó de encima.
-Veo si no estas drogado- respondió –Por que no te vez muy bien que dijéramos- le recalcó a lo que el otro casi grita por esa insinuación.
-¡Pero que rayos dices! ¡Yo no me drogo!- se paró a la misma altura que el de cabello negro.
-Pues parece…- se quejó -¿Qué sucede?- se recargó en el escritorio esperando escuchar una respuesta coherente, el otro solo volvió la vista a otro lado por lo bajo y se dejo caer en el asiento como muñeco de trapo.
-Es complicado…- trató de dejar ahí el asunto para que no siguiera preguntando, pero por la actitud que traía Sasuke no lo dejaría pasar tan fácil, no ahora que su curiosidad había despertado con respecto a Hinata y lo que paso en esa fiesta que la hizo ponerse así de mal, si hubiera sido otra cosa ni siquiera le hubiera importado, pero tratándose de quien se trataba no podía dejarlo todo al aire libre como si nada.
-Escuche que murió tu maestro…- habló el primero –Lo siento…- trató de sonar con pesar.
-Esta bien, paso hace tiempo, y pude vengarlo…- calló –Yo escuche que mataste al tuyo…- volteó a mirarlo a lo que el Uchiha no quiso decir nada al respecto –Pero no es eso… ya te lo dije, es complicado…- se recargo en el respaldo sentándose mejor para luego encorvarse y recargarse en sus rodillas. La amistad que sostenían con su muy presente rivalidad había decaído un poco debido a que Naruto se sentía algo inferior por que fuera Sasuke el que en esos momentos estuviera, ante los ojos de los demás y muy en terrenos internos, cerca de Hinata. Nunca creyó ser uno de los picos de un triángulo amoroso formado por el amor de su vida y su mejor amigo, e ir perdiendo en dado caso…
Sasuke no acostumbraba decir palabras de aliento a nadie sobre nada, pero viendo a Naruto como estaba hizo una excepción, aún cuando no encontrara las palabras adecuadas que decirle.
-Sabes… las cosas no siempre salen como nosotros queremos que sean… pero considero que lo mejor es hablarlo ¿no crees?...- Naruto sonrió al darse cuenta del intento de Sasuke por querer levantarle el ánimo.
-Tu no eres precisamente un hombre de muchas palabras- se rio, Sasuke no supo para que abrió la boca, pero al percatarse de que su amigo si había captado el mensaje no se quejó –Creo que tienes razón, lo mejor será hablarlo…- pensó claramente al ver sus ideas flotar en toda la habitación.
La mente de Sasuke se trasladó al pasado, recordaba claramente el enamoramiento infantil que Naruto profesaba por Sakura, como se veía algo demasiado insistente con ella llegó a pensar que incluso la amaba, de seguro esa era la razón de por que Hinata y el se pusieron así cuando se vieron de nuevo. Ella debió haberse enamorado de el, el lastimarla terriblemente al profesar un amor equivocado a la persona equivocada y haber discutido, conociendo a Hinata ella no debió haber dado guerra, simplemente se debió haber retirado, y después de ese horrible rechazo del que pudo ser testigo Naruto debió haber tratado de encontrar y aceptar lo que Hinata ofreció limpiamente y no encontrarlo como creía que lo había dejado… No se volvería plato de segunda mesa… Sasuke no tenía idea en realidad de lo que elucubraba, pero el dolor no estaba tan lejano a la realidad, pues si, lastimó a Hinata estando enamorado de Sakura, pero después de darse cuenta de que en realidad, por mucho que fuere su amiga, no llegaría a ocupar el lugar que había con Hinata.
-Entonces ve- regresó de sus pensamientos –Si de verdad quieres arreglar las cosas ve y háblalo- le dijo regresando detrás de su puesto.
-¿Qué? No sabes de lo que hablas…- se incorporo al otro, el pensaba en Hinata, Sasuke en que se trataba de Sakura –Aparte dobe, hoy debo empezar a trabajar en alguna misión, sino Tsunade no me dejara en paz-
-De tu servicio en ANBU me encargó yo, según mi informe comenzaste hoy, así que vete antes de que me arrepienta- lo amenazo –No acostumbro dar días libres, así que no te acostumbres- Naruto estaba mudo.
-¿Qué no tendrás problemas o algo?-
-Aquí el jefe soy yo, no deberías dudarlo, ahora vete- le ordeno.
-Si jefe…- se burlo saliendo de su oficina, si tan solo Sasuke hubiera estado enterado de que chica era de la que estaba hablando…
Sasuke se quedó analizante mirando por la ventana en su asiento hasta que un presentimiento lo hizo poner su vista en un punto fijo en un techo cercano, no se movía nada, pero creía haber visto a alguien ahí. Llamaron a la puerta y el tuvo que desconcentrarse un poco, cosa no menor de unos cuanto segundos cuando volvió a poner su vista en donde la tenía antes, pero seguía igual de inmóvil, aún así tenía sus sospechas, era un Uchiha después de todo, no le gustaba que lo espiaran bajo ninguna circunstancia, sobre todo ahora que era un, hablando en términos profusos, hombre de bien.
*8*8*8*
Saliendo del edificio central de la milicia Naruto respiro profundamente antes de salir como rayo con rumbo al feudo Hyuuga, si había algo de lo que no estuviera enterado ahora lo sabría de una buena vez por todas. Por mucho que se hubieran visto felices en esa fiesta Hinata no podía haberlo olvidado así de fácil, y se lo iba a probar.
Haciendo gala de astucia el rubio samurái de ojos azules supo burlar la seguridad de la entrada yéndose por el tejado, arriba parecía más ligero como una pluma, sigiloso, cada paso, además de ser tan ligero, era a una velocidad impresionante. Durante los años que estuvo afuera entrenando de aventura en aventura, peligro tas peligro, logro hacerse de una velocidad sorprendente que lo llegaba a hacerse casi invisible a la vista, y conforme a la fuerza, había aprendido a canalizar toda su energía a la espada siendo capaz de destruir lo que fuere a su paso, después de todo su naturaleza era el aire, eso le daba una gran sagacidad en lo que era los saltos y los ataques furtivos.
Sin estar en un pelea Uzumaki sintió que la adrenalina se disparaba por todo su cuerpo, llegando a cada célula de su ser. Volver a ver a Hinata, sin interrupciones, y sin rencor, por lo menos no hasta saber por completo su situación…
Cuando eran niños y la gente descubrió a la joven Hyuuga al lado del rubio de inmediato la apartaron de su lado bajo la escusa de que era una mala compañía, pero lo que decían sobre el no le importaba, Hinata terminó encontrando la manera de escapar, gracias a que su amigo "prohibido" le enseñó como colarse por los arboles para no ser vista al momento de fugarse. Este método era tan efectivo que a la fecha lo seguía haciendo, pues la ventana de su habitación daba directamente a una gran rama de un gigantesco cedro que crecía en el jardín.
Siendo la ruta más viable y práctica Naruto se coló hasta la habitación de la joven en espera de encontrarla ahí, pero siendo tan temprano como era lo más seguro era que tuviera cosas más importantes que hacer en ese momento. Viendo la decoración pudo darse cuenta de lo mucho que había cambiado Hinata, las pocas veces que pudo entrar a su habitación cuando se escapaba, para ir al carnaval, la feria o simplemente para ir al puesto de Ichiraku había visto las paredes y las telas que complementaban el ambiente, sombrío, simple y poco acogedor, no podía entender como era que ella podía dormirá ahí. Ahora tenía seda y satín con estampados llenos de vida, color y elegancia, con solo mirar un dibujo podía comprender lo que quería describir o narrar en un simple adorno o cojín, describía sentimientos en ello, pero lo que mas le llamó la atención fue ver que había colgado, del otro lado de la cama, una pintura de un ocaso visto desde una colina y un árbol, y dos sombras simulando ser personas abajo, eso si que lo movió, no había olvidado los crepúsculos que veían juntos y el tiempo que compartían.
Decidió ir a buscarla a otra parte en cuanto escuchó a alguien acercarse a la puerta, podía ser alguien de la servidumbre o algún guardia, no importaba, estaba en territorio Hyuuga, cuna del byakugan, debía ser cauteloso, si alguien lo escuchaba podría descubrirlo, por lo que igual de silencioso que entro salió. Al ser tan importante como lo era probablemente debía estar entrenando en el dojo del palacio Hyuuga, así que se dirigió hasta allá no encontrando precisamente a quien quería encontrar.
Hanabi acababa de entrenar con su primo y estaban descansando un rato. Había cuidado a su hermana en medio de su delirio de culpa y angustia, y lo que había oído la había dejado sin saber que pensar que era lo correcto. Siempre vio a Sasuke como un gran sujeto, si no fuera por que era mayor que ella de seguro le gustaría en su lugar para ser su esposa, pero si en esos momentos su hermana estaba sufriendo por tenerlo a el como futuro esposo amando a otra persona no sabía que desearle, suerte para que encontrara su felicidad negando a alguno de los dos o seguir su camino…
-Neji…- lo llamó esperando respuesta, pero se había vuelto frio y amargado desde ya hacía un tiempo, unos pocos meses en los que tuvo un sorprendente y repentino cambio de personalidad, en el cual su corazón se volvió de piedra, de todas formas esa era su manera de defender su ya de por si quebrado corazón –¡Neji!- lo llamó de nuevo al ver que no respondía.
-¡Que!- respondió altanero –desea…?- incluyo para que no le remarcara su descortesía, desde que Hinata se había comprometido con Uchiha sin que el pudiera hacer algo al respecto se había vuelto así de irrespetuoso, ya no le importaba ser su guardián. Hanabi empezaba a odiar que siempre hablara de dientes para afuera, de esta nueva bomba no se iba a escapar.
-Ya lo sabías ¿verdad?...- Neji volteó a verla conociendo sus intenciones por su tono, aún así prefirió ignorarla con la vista.
-No se de que me habla...-
-¿No? ¿Se te hace poco tratar de hacer posible La Unión del Souke y el Bouke por la fuerza?- inició con su demanda –Lo sabías desde el inicio, no lo niegues ahora…- el hombre nefasto no se inmutó en lo absoluto.
-Esas son solo suposiciones suyas- trató de deslindarse de ella poniéndose de pie para marcharse, pero Hanabi no se lo permitió, quería hacerlo saber que lo que hacía estaba mal.
-Hinata no se merece esto Neji, la lastimas mucho con tu indiferencia…-
Naruto estaba detrás de la puerta escuchando todo, en cuanto menciono lo de la Unión de la casa principal con la secundaria lo que le dijo Jiraya una vez le regresó a la memoria, su atención estaba totalmente concentrada en lo que los dos estaban platicando, pero aún así podía escuchar las intensas palpitaciones de su corazón cerca de salírsele del pecho.
-El que me lo recuerdes no va a cambiar nada, ella se va a casar con Sasuke, no hay nada que decir. Ahora el puede secar sus lágrimas por mi, ya no tengo por que estar a su lado- se salió por la puerta dejando a su prima hablando sola.
-No sabes nada si eso es lo que piensas- agregó sabiendo que no la escuchaba -Ella puede quererlo, aceptó casarse con el para no tener que casarse contigo, pero sigue queriendo a otro- los ojos azules del rubio casi se salen de sus órbitas al escuchar esa exclamación.
-Alguien más…-Tragó saliva.
-Uzumaki… no se que ve en ti, pero debe ser especial…- se acercó a la puerta para marcharse también –Si la haces sufrir te mato…- dijo a la pared –Ya deja de fingir que no estas ahí, sal ahora- le ordeno haciendo que este saliera de su supuesto escondite.
-¿Desde cuando lo sabías?- avanzó un paso.
-Neji esta más ocupado en sentir pena por el mismo que no lo notó, somos Hyuuga, no descubrir a un intruso como tu es un error que no se comete… ¿Ahora entiendes?- lo miro retadoramente, pero el no comprendía bien a que se refería.
-Yo…-
-No seas estúpido, por su puesto que me refiero a mi hermana- lo regaño –En lo que a mi concierne te odio y eso no va a cambiar, pero sea lo que sea la decisión de Hina será su responsabilidad, promete que no le harás nada que la perjudique cuando tome una decisión-
-Yo nunca haría nada para su mal…-
-¡Promételo!- le grito insistente silenciando al otro. Naruto calló durante unos segundos al saber que era una de las caras de la moneda, estaban en la misma posición, era el o Sasuke…
-Lo prometo-…
*8*8*8*
En los bosques cercanos un par de samuráis ANBU seguían el rastro de un ronin buscado cuya cabeza tenía precio. Era de alto riesgo, un peligro extremadamente fuerte como lo fuere antes la alerta por Orochimaru. Mandaron un halcón para pedir refuerzos a Konoha, pero aquel sujeto fue lo suficientemente astuto y sagaz como para matar al ave con una sola flecha. Para ser simplemente una pieza clave de quien estaba detrás de toda una organización era muy bueno, pero no sabía que estaba siendo manipulado y que en cuanto dejara de ser útil lo exterminarían. Pero ahora, debía deshacerse de sus perseguidores.
Sin que supieran de donde vino, un ataque de miles de cuchillas los tomó por sorpresa haciéndolos caer muertos al instante.
-Mi trabajo aquí esta hecho, ahora debo entregarle la información a mi señor- dijo aquel enmascarado antes de trepar al árbol más cercano y partir a su guarida velozmente.
Siendo una aldea muy bien organizada los cadáveres se encontraron unas horas después, Sasuke fue informado por el mismo Kakashi al tener el cargo de comandante y quien fue el encargado de llevarlo al sitio donde estaban los cuerpos, la manera de asesinarlos era escandalosamente conocida.
-Mercenarios…- dijo Uchiha al verlos con detenimiento.
-Pero no cualquier clase de mercenarios…- agregó el de cabello gris.
-Creí que Akatsuki se había separado desde hace ya un tiempo ¿Qué motivos tiene ahora para regresar?...- miró al otro.
-No lo se… pero si quisieran a Naruto como en su plan original de encontrar a todos los demonios sellados como lo hicieron con Gaara ya lo hubieran hecho desde un inicio ¿para que esperar tantos años?- meditó en las peleas que habías tenido lugar en el país y en los vecinos.
-Naruto ayudo al Kazekage esa vez y desde entonces no se volvió a saber nada… ¿Qué estarán buscando ahora?...- Después de un rato en el que recogieron los cuerpos de los soldados caídos Sasuke tomó una decisión.
-¿Qué quiere que hagamos Uchiha sempai?- preguntó quien antes fuere su maestro.
-Dupliquen la guardia, en cuanto haya una ínfima señal de su presencia por más pequeña que sea no duden en informarme- aclaró lleno a donde estaba el cuerpo del ave mensajera caída –Mandaré un equipo de búsqueda después, no hay duda de que ellos regresaran, deben estar buscando algo… ¿pero que?...-
*8*8*8*
Naruto vagaba por las praderas cerca de llegar a su objetivo, se la había pasado todo el día caminando por diversos lugares, llegó a ir por ramen, visitar y platicar con alguno que otro conocido y amigo que no veía de tiempo, pero lo que era la tarde la tenía libre y solitaria. Caminar por esos parajes llenos de naturaleza le recordaba los recorridos que tenía que hacer de una aldea a otra o pueblo, en los que incluso tenía que acampar bajo las estrellas. Pero ese día, en ese preciso momento, tenía que llegar a ese sitio exacto, la colina donde solía contemplar los más hermosos atardeceres de toda la aldea.
Llevaba la espada sobre los hombros, le gustaba llevarla en las manos cuando caminaba pensativo. Apenas se había ocultado medio sol cuando pudo ver que bajo el sauce donde antes solía acompañar y ser acompañado por so sol, había alguien sentado en el tronco del árbol con las mismas intenciones de admirar aquella maravilla de la naturaleza que el.
-Hinata…- la reconoció, llevaba el cabello suelto brillando con el mismo destello de siempre de cuando era niña. Ella se sobresalto por escuchar su nombre, no sabía si era buena idea ir allí si podía toparse con el, pero se dejo guiar por el corazón. Ahora estaba en presencia de quien tanto la hizo suspirar y llorar al mismo tiempo en todo ese día.
Cuando Naruto la vio casi se cayo de espaldas, si bien había notado el cambio que tuvo durante la fiesta, en lo más en que se pudo concentrar fue en mirarla con tanto odio y decepción que no puso atención a los detalles,… de todo de lo que se había perdido. Había dejado crecer su cabello hasta cerca de la cintura en una caída espectacular, sus ojos comparables con perlas o con la luna misma, brillaban con intensidad al estarlo viendo con esa expresión que no guardaba miedo, solo recelo, tristeza y al mismo tiempo luz, su belleza era indescriptible. Su tersa piel de porcelana era iluminada delicadamente por el sol a la distancia, y el kimono que llevaba era de color naranja con detalles amarillos y rojos en muchos lados, le recordaba la imagen que había dejado atrás en su partida cuando se despidieron a las puertas de la aldea. En toda su pulcra imagen se delineaban las líneas de una muy bella y sensual mujer dotada de atributos y perfección…
En cuanto a Naruto, Hinata pudo admirar al joven hombre que había regresado de haberse ido como solo un chiquillo precoz. Proyectaba madurez y un destello de sabiduría, un camino largo que había recorrido ya para ser un adulto tan joven siendo de su misma edad. La hakama que llevaba era naranja, mientras que arriba contrastaba con negro, casi como si fuera un sacerdote si hubiera sido blanca, pero el kosode si era blanco, a diferencia del obi, que era igual de oscuro que la hitoe y en donde se suponía debía llevar la espada, pero la estaba cargando en la mano mientras la miraba igual de sorprendido que ella lo miraba.
Su cabellera rubia seguía igual de alborotada en medio del desorden que siempre lo acompañaba. Sus ojos seguían siendo igual de profundos que cuando era niño, llenos de encanto y picardía, y ahora de una muy interesante atracción por parte de su intensidad llena de emociones.
En medio de un mar de sensaciones que no supieron explicar se hundieron lentamente con solo verse a los ojos. En cualquier momento la voluntad de uno de los dos se rompería, aún cuando sabían que no era lo correcto al estar ella comprometida ya con alguien., pero decidieron ignorar la voz de la razón que les negaba acercarse más, y fue el ver que en la mano derecha, pegada al corazón, y cubriéndose un poco con la manga del furisode, vio que tenía el collar de remolino que le había regalado con la cadena entrelazada entre las manos y el dije naranja dejándose ver.
Perdieron por completo los estribos al caminar hacia el otro y vaciar todo ese amor y sentimientos reprimidos que guardaron por tanto tiempo y que incluso llegaron a olvidar para descargarlo todo en un voraz y muy salvaje beso en el que dejaron atrás sus sentimientos infantiles para pasar a otro nivel más allá de los límites de lo correcto y llegar al pecado inducidos por lo que de verdad era deseo, pero más que eso apego, comprensión y amor. Hinata llego a llorar al volver a sentir aquellos labios que no había probado en años, y Naruto tuvo que ahogar su igual sentimiento por uno más relajado de satisfacción al saber que lo que ella sentía no había cambiado como había pensado.
Cuando por fin se separaron para recuperar el aliento continuaron besándose en pequeñas muestras de afecto mientras sujetaban al otro con ambas manos como con miedo de estar soñando, el sabor de Hinata no había cambiado en lo absoluto, aquel néctar era tan delicioso que no quería dejar de probarlo, en cuanto a ella, sintió embriagarse con el licor de la boca del rubio, nunca antes se sintió más enamorada que en ese momento.
-Lo siento- la abrazó hundiéndola en su pecho para calmar su tristeza posterior.
-No, soy yo la que debe disculparse- trató de detenerlo.
-Si hubiera llegado antes esto no hubiera pasado, lo lamento…-
-No es tu culpa, yo fui la que…-
-No, no digas nada- cerró sus labios con el dedo índice sobre sus labios, esos deseables y exquisitos labios… -No lo arruinemos con lo cierto- la calló con otro beso después de acariciar su mejilla.
Durante un largo tiempo intercambiaron caricias y besos mientras se abrazaban y miraban con ternura, no habían podido hacerlo durante un largo tiempo, y desde que se vieron no pudieron negar que fue un gatillo para despertar lo que no sentían controlar ni ser capaces de detenerse, pero que al final la voz de la razón los hizo detenerse. Ambos amantes no sabían que estaban siendo observados de lejos por unos ojos llenos de negrura total. Su amo le había pedido investigar también a la futura esposa del Uchiha a quien le descubrió un secreto no tan fácil de pasar como lo era ese.
-¡Espera!- se levantó de inmediato escapando de los brazos confortantes de su rubio.
-¿Qué sucede?-
-Oh no… ¿Qué he hecho?- se puso de pie seguida del samurái, los dos se habían sentado debajo del árbol que desde niños los había visto demostrar su cariño.
-¿Qué? ¿Qué sucede?-
-Yo…- camino hacia atrás –Lo lamento tanto, no puedo. Debo irme…- comenzó a caminar lejos de Naruto el cual la detuvo preguntando por su repentina huida -No puedo… no debo…- trató de justificarse y soltarse de el probando otra vez, pero al igual que la vez anterior no pudo.
-No, no lo quieres a el, me lo has demostrado hoy- trato de hacerla quedarse y no regresar, tal vez nunca más…
-No… quererlo…- repitió confundida, eso era algo que no podía asegurar –Lo siento, debo irme…-
-NO…- la detuvo de nuevo sujetándola con más fuerza.
-Por favor…- le rogo una vez más, Naruto sintió como su corazón se encogía al igual que su corazón.
-¿Tu… estas enamorada de Sasuke?...- Hinata no quiso responder, no si iba a tartamudear…
-No puede ser…- la soltó de inmediato dándole la espalda como si acabara de recibir un golpe en el estómago.
-Naruto… yo no…- trató de explicar, pero el no quiso escuchar.
-Esto… esto no puede ser cierto…- se llevo las manos a la cabeza queriendo negarlo.
-Yo…-
-No…- la callo –No digas nada… Dios…- respiro de nuevo con el aire acuchillando sus pulmones –Debía haberlo supuesto, no escapaste, no decías nada… no puedo creerlo…- intentó negarlo una vez más, pero era cierto, Hinata estaba enamorada de Sasuke, como si no tuviera suficientes admiradoras ya…
Hinata bajo la mirada creyendo saber que venía después, el término de la relación más hermosa a la que pudo haber subsistido. Pero misteriosamente no fue así. Demasiado sorprendida levanto el rostro al sentir que Naruto la tomaba de la barbilla para luego besarla de nuevo, era como un adiós, pero en realidad era un inicio, el comienzo de otra batalla aún más peligrosa.
-¿Naruto?-
-Fue mi culpa, te deje demasiado tiempo y comprendo que te hayas hecho a la idea de casarte con Sasuke, pero te lo voy a decir ahora y solo lo voy a decir una sola vez, no me voy a rendir, te amo demasiado como para dejarte ir y verte en brazos de otro hombre. Así que prepárate Hinata, por que no voy detenerme hasta tener completamente de nuevo, ¿entiendes? No importa si debo acabar peleando con Sasuke otra vez...- la tomo de la cintura para besarla con más intensidad y después respirar en su cuello.
-Naruto…- se confundió aún más.
-No hace falta, tan solo no pienses en deshacerte de mi así como nunca lo hiciste…- acarició su rostro una vez más antes de ser el quien se fuera –Te veré pronto, de eso puedes estar segura…-
Hinata estaba en shock, no sabía que hacer, acababa de aceptar se amante de su primer amor de la infancia y al mismo tiempo comenzar con una rivalidad para ver cual de los dos se quedaría con ella… aún cuando Sasuke aún no estuviera enterado aún.
El cielo ya estaba ennegrecido y había muy poca luz, Hinata regreso a su casa con cautela, pero estaba más preocupada por el futuro que se veía asomarse con turbulencia que por que se encontrara con algún asaltante o criminal por la calle. El escándalo que armo al regresar a casa tan tarde sin decir a donde había ido, pero lo que más molestó a Hiashi fue enterarse de que Neji no estaba en casa tampoco y no había dicho nada al salir tampoco ¡¿Pero que rayos le estaba pasando a su familia?!
*8*8*8*
Hablando con Hanabi Neji solo pudo pensar en ese extraño mensaje que había recibido esa mañana sobre una propuesta demasiado tentadora para la posición en la que estaba. Si ya no le haya sentido a proteger a alguien que llegó a amar y que ahora no podía mirar a los ojos sin dejar de sentir odio y rencor decidió aceptar, después de todo Akatsuki no le ofrece a cualquiera una oportunidad como esa… menos dignarse y exponerse de tal forma para contactar a alguien.
En cuando llegó se sorprendió mucho de encontrarse con un hombre lleno de perforaciones en la cara y en el cuerpo, parecía no estar vivo por aquellas piezas incrustadas en su piel. Su nombre era Pein, y el sería el que le haría la propuesta de unirse, pero no sin algo a cambio.
Cuando Konan salió de la casa de té a la que había ido acompañada y se separó de su compañía, se encaminó por las calles iluminadas de faroles aspirando el aroma a ingredientes de oriente que inundaba el aire. Unos niños jugando se le acercaron al perseguir su pelota por la calle, y al verlos tan divertidos y que la chica del grupo llevaba una hoja de papel tratando de hacer una figura de Origami que no podía Konan terminó dándole una mano y recibió unas muy interesantes gracias por su habilidad, la gruya que hizo parecía casi volar. Despidiéndose siguió caminando en su camino para llegar a su casa, al atender la casa de damiselas y ver como chicas llegaban y se iban al encontrar esposo o terminando su instrucción no podía evitar poner una sonrisa, les había servido de mucho estar ahí y siempre le daban las gracias yéndose con amigas o con sus prometidos. A pesar de tener de amigas a Kurenai y a Anko se sentía vacía por no pertenecer a ese lugar y no tener a nadie a su lado con quien platicar de lo que no se podía hablar con chicas.
Entrando a la cocina puso un poco de té para descansar un poco en compañía de alguna novela que había comenzado en la mañana y era la hora en que ya casi la terminaba, le gustaba mucho leer, sentir las hojas del libro con las yemas de sus dedos, sentir su lectura, fina o rugosa, cada libro era distinto y con un aroma único.
-¿Aún son novelas románticas?- se escuchó una voz desde atrás de ella que la hizo levantarse de su asiento asustada y con varios pedazos recortados de papel atrapados en los dedos como si fuera a dispararlos con las manos, su velocidad para arrojar papel era tal que llegaba a cortar hasta un árbol y una roca, ella había sido una guerrera en sus años alocados de juventud cuando pertenecía al mismo grupo que sus amigos como criminales buscados, pero cambiando su apariencia y su vida pudo reiniciar de nuevo después de dejar ese lapso en el pasado.
-¿Quién eres?- le pregunto en una postura amenazante.
-Veo que no has cambiado mucho…- sonrió desde las sombras aún ocultando su rostro e identidad en la oscuridad de la noche –Lo que aprendes nunca se olvida, con lo que traes en la mano puedes matar a alguien, y no es que no lo hayas hecho ya, Konan…- se acercó a la luz para que pudiera reconocerlo.
-Yahiko…-
Sobreviviendo en su país Konan, Yahiko y Nagato sobrevivieron su infancia a duras penas. La ambición de Yahiko por ser el dueño del mundo había crecido demasiado, lamentablemente no podría hacerlo sin la ayuda de Nagato, quien se volvió su mejor amigo y compañero. Pero Konan, Konan se había convertido en alguien muy querido para el…
-¿Qué estas haciendo aquí?- le preguntó recostada sobre su pecho después de haber pasado lo que había sido, después de un largo tiempo, la mejor noche de toda su vida. Siendo amigos y pareja durante toda su niñez y adolescencia los dos terminaron como novios, su relación se estableció más como pareja cuando los tres se unieron a Akatsuki, pero después de un tiempo Konan se sorprendió de no poder matar como antes, no podía continuar con esa vida, y a pesar de querer mucho a Yahiko tuvo que dar el primer paso, pero no sin antes haberse pertenecido en su totalidad al otro.
-Si te dijera que para verte te estaría mintiendo, no sabía que estabas en Konoha- beso su cabello –Estamos bajo un prospecto…- mencionó abrazando la espalda desnuda de la bella mujer antes de dejarla bajo su cuerpo nuevamente.
-¿Quién?- se separo un poco de el.
-Sería decirte demasiado- la beso en la boca –Ya no perteneces a Akatsuki-
-Bien, no me digas, tu nunca estuviste aquí… de lo contrario yo estaría en problemas- respondió usando el mismo juego de armas como palabras.
-¿De verdad?- la penetró sin previo aviso.
-Yahiko…- percibió su fuerza.
-Dime ¿acaso no te gustaría regresar a los viejos tiempos?- le pregunto saliendo de su cuerpo delicadamente.
-Ya lo deje atrás, ahora tengo una nueva vida- procuro no cortarse en su voz.
-¿Estas segura?- le embistió de nuevo embelesándola con placer.
-No… no puedo…- le hablo al oído, para después continuar con sus quejidos de placer mientras sus voces inundaban el cuarto. Los términos de lo que sería otra reunión después de eso fueron vistos después de descansar, después de todo más adelante en la noche se encontraría con el prospecto.
-¿Qué es exactamente lo que buscan?- se quejó Neji
-Es algo demasiado difícil de explicar, solo necesito una respuesta inmediata… ahora…- hablo duro.
Neji lo dudo durante un minuto, pero después aceptó, sería algo demasiado bueno como para rechazarlo, sobre todo si al final Akatsuki dominaba todo.
*8*8*8*
-Pein esta con el ahora, deberá regresar dentro de poco- le comunicó su sirviente a su líder.
-Esta bien, con la información que obtuviste fue suficiente… nunca creí que Sasuke estuviera en estuviera en esa situación, siempre supe que era demasiado astuto…-
-No seas tan duro con el pequeñín…- se rio otro hombre de piel azul saliendo detrás de el.
-Kisame, escuchar conversaciones ajenas no es algo decente. Sasuke ya es todo un hombre- le recalcó su comportamiento, el otro rio.
-Tampoco es de buena de educación matar a los sirvientes…- murmuro a lo que el chico que estaba de rodillas dando su reporte a aquel joven de túnica negra comprendió todo, pero no alcanzó a reaccionar, pues la katana de su antiguo amo termino cortándole la cabeza y cayendo al suelo en un charco de sangre en dos partes…
-Acabas de hacer que mate a otro sirviente ¿de donde lo sacare con el tiempo en cima?- se masajeo el puente de los ojos cerrando sus parpados con sus reflexiones…
-No te quejes tanto Itachi, tienes el sharingan, lograras conseguir a alguien- se burlo.
-No, ya no- se levanto de su asiento mirando el techo –Debemos proceder ahora- la expresión de Kisame cambió por completo a una cara seria.
-¿Tan pronto? ¿No lo quieres pensar un poco más? Es algo demasiado peligroso, como tu amigo te advierto del riesgo que corres…-
-Esta bien Kisame, se a lo que me enfrento, me conozco bien, en cuanto este adentro solo deberé mover mis cartas, hacer mi tirada y ganar… es todo lo que necesitamos, pero para eso, necesito que no falles en tu palabra…- lo miro retador.
-Sabes que no lo hare…-
-Si, lo se…- suspiro –Solo no te descuides tanto…- le advirtió antes de salir dejando a su amigo sumido en pensamientos.
Al día siguiente Konoha tendría una muy inesperada sorpresa… y Sasuke un muy desatinado encuentro con su pasado… los problemas no dejaban de llover, sobre todo ahora con Hinata…
Bueno, pues habra más parejas, habra lemon, secretos, batallas, encuentros, guerra, amor (tambien fraternal)... de mucho...
Bueno, los leere luego...
Advertencia:
Esto es una novela, tiene contenido sexual, violento, azúcar (NaruHina), sangre y batallas con acción y secretos…
¿Se atreven a continuar?
XOXO
Vixen
