Lamento la tardanza, pero es que he estado ocupada con las clases, los exámenes, el estudio, y todo lo demás, odio que consuman mi fin de semana también, pero bueno ¿Qué se le va a hacer? Así es la vida…
Con respecto a la historia, aquí esta, tiene algo de locura y en algunas partes pueden llorar, gritar o blasfemar, pero es necesario para que puedan darse las batallas y el amor como debe ser.
La misma advertencia:
Novela con contenido violento y sexual.
Pero no tanto en este capítulo…
La neblina cubría el bosque con un manto fino y liviano como velo. Los árboles y los sonidos de la naturaleza madrugando daban un toque tétrico en cada rincón, Aún los animales más relevantes y acostumbrados al clima no habían salido de sus guaridas para evitar exponerse demasiado a algún depredador… ¿Qué o quien quiere estar en medio del paso de alguna bestia?... o… ¿humano?...
Si, la codicia y la locura llevan a los hombres a ser víctimas de ellos mismos al no controlar sus propios impulsos, y mientras mantengan una idea fija en su mente como objetivo a seguir no abra nada que se interponga en su camino, por que ellos se encargaran de destrozarlo…
Ronin:
La princesa y el samurái
Como su mejor amigo y camarada, Zetsu tuvo la prudencia y preocupación de advertirle y tratar de disuadir a su compañero de no llevar a cabo en si mismo aquella técnica prohibida. Era muy inestable y peligrosa, pero aún con todo aquello no pudo convencerlo de no hacerlo, Itachi había tomado una decisión y no se retractaría, pues a su manera de ver las cosas esa era la única manera de lograr su objetivo y pasar como alguien sin culpas y digno de confianza al regresar a ser inocente… aún con todo lo trillado e imposible que sonara esto…
Así, a la mañana siguiente, un joven débil, perdido y desorientado vagaba por el bosque circundante a la aldea de Konoha sin rumbo ni dirección. No tenía idea de que hacía ahí ni que había pasado, todo era penumbra en el vacio que era su memoria, todo excepto su último día, que para el era su ayer, aún cuando ya hubieran pasado varios años llenos de ira, ambición y sed de venganza desde su punto de partida como fin…
Capítulo cuatro: Resurrección
-¡Alto! ¡Identifíquese!- ordenó uno de los guardias de las grandes puertas de la aldea que por ser tal hora se encontraban cerradas todavía.
Aún cuando le costara un poco hablar procuro hacerlo lo mejor posible para que entendieran todo lo que salía de su boca reseca…
-¿Qué no me reconocen?...- se acercó aquel hombre aparentemente normal. Tantas veces había pasado por esas puertas en medio de cada misión que tenía que era demasiado extraño que no se les hiciera familiar por ellos. Mientras tanto los guardias solo se miraban el uno al otro, desde donde estaban no alcanzaban a ver su rostro con claridad, por lo que tuvo que acercarse más avanzando apenas unos cuantos pasos, pues su espacio tiempo estaba muy afectado desde que se despertó en medio de la nada –Soy yo, Itachi Uchiha- reafirmó estando lo suficientemente cerca como para que los dos hombres que vigilaban pudieran verificarlo, y al hacerlo casi desorbitárseles los ojos.
De inmediato se pusieron en alerta, esas marcas en la cara cerca de sus ojos provenientes desde el puente de la nariz eran inconfundibles, la viva señal de que era cierto lo que decía. Y sin previo avisó uno de ellos sonó una silbato delgado y metálico imperceptible casi por nadie más que para varias aves guardia que de inmediato comenzaron a hacer todo un escándalo dando una señal única y letal de peligro…
Al instante, bajaron por las puertas y paredes decenas de samuráis directo a rodearlo por todas partes, encerrándolo en un círculo del que no se podría escapar según ellos. Estaban a la espera de algún ataque, de que el mostrara el estar armado o de que activara el sharingan, pero este seguía sin hacer nada, simplemente no comprendía por que estaban actuando de esa manera tan espontánea y defensiva.
-Te recomiendo que no intentes nada Uchiha- habló una voz desde lo alto de las puertas proyectando una imagen seria y calmada, preparada para la pelea, aún cuando sabiendo a lo que se estaba enfrentando.
-¿Qué?...- espetó sin saber que era lo que estaba ocurriendo en realidad.
Los hombres que estaban a su cargo corrían peligro y ciertamente algunos estaban nerviosos, y en un intento de quererse hacer el héroe, un soldado recién subido de rango lanzó el primer ataque contra el, quien por supuesto lo esquivó como reflejo de sus capacidades, pero que de inmediato comprendió que no había sido muy brillante aquel movimiento cuando, pues como en efecto domino, todos los demás se lanzaron a atacarlo con claros fines de matarlo. Sin que le permitieran explicarse ya estaba esquivando las espadas abalanzadas hacia el, aún así de débil como se encontraba fue capaz de esquivarlas todas con pura fuerza física, pero no duró mucho, ya que para poderse poner a salvo corrió hacia las puertas y se recargo sintiéndose como si fuera el fin, el ahora era la presa a punto de caer…
En los ojos de aquellos guerreros pudo ver algo que realmente le desconcertó mucho, era miedo, miedo por el, sabía que siendo una gran samurái de Konoha el ser tan brillante desde pequeño le había creado fama, ¿pero que razones pueden tener tus propios aliados en querer destruirte?... ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡¡Que alguien le explicara algo!!
Conociendo que al no hacer nada podría salir muy mal herido, se dejo derrumbar en el suelo, y aún sabiendo que por honor deberían al menos escuchar lo que tuviera para decir, el mismo samurái que lo atacó primero se lanzó a atravesarlo con su katana. Itachi trató de detenerla, pero solo fue peor, pues no solo atravesó su hombro, sino que también su mano derecha en su trayectoria. Dolió bastante cuando esto ocurrió, y después de haberse quejado lastimosamente de esto solo pudo voltear a verlo con una expresión que realmente los sorprendió mucho a todos, no había nada más que confusión y recelo hacía ellos, como una vivaz y a la vez indefensa presa que sabía que ya era su fin al encontrarse en la boca de su depredador. Y justo cuando creían que algo más iba a pasar, aquel temido hombre cayó pesada mente al suelo inconsciente y sin fuerzas…
-No es posible…- dijo para sí Asuma al ver lo que había pasado una vez abajo.
-Sarutobi-sempai…- lo llamó uno de sus principales guerreros a su cargo -¿Qué quiere que hagamos?- pregunto secamente aún impresionado, pero recordando el ser objetivo.
-Dios…- suspiro este mientras cerraba los ojos, lo que acaba de ocurrir no era más que el principio de una serie de eventos que haría que Konoha y todos los aldeanos hablaran sobre ello. El hijo nato primogénito del clan Uchiha había regresado, aquel sanguinario asesino temido en todo el mundo por lo que hizo no recordaba absolutamente nada…
-Ve y avisa a la Gondaime que Itachi Uchiha esta de regreso…-
*8*8*8*
Era una mañana muy amarga para el joven Uchiha en su casa cuando despertó. Abrir los ojos y toparse con el techo de madera sin vida alguna era deprimente, lo único que su mente podía ver en todo ello era soledad, una soledad profunda y densa en la que el mismo se había encerrado. Arrastrando los pies se fue a bañar, aquel amplio baño sauna del cual ni siquiera se tomo la molestia de prender, solo se metió al agua sin importarle lo helada que estaba, le daba los mismo, no sentía que hubiera diferencia entre ella y su frio corazón… así lo sintió hasta que volvió a acordarse de ella, Hinata, la razón que le había dado sentido a su existencia, la persona que realmente había llegado a amar.
Había muchas mujeres que estaban detrás de el, deseándolo, queriendo un poco de el, pero no sentía que valieran la pena. Su plan inicial era regenerar su clan una vez recobrado la confianza de la aldea, y para esto solo necesitaba a una chica, pero no cualquier chica que fuere a ser algo simple, solo quería a alguien que fuere a serle fiel y brindara honor al apellido Uchiha, pero por más que trataba a hacerse a la idea de estar al lado de alguna de ellas no podía, no sentía que fueran lo suficiente para el –sin que fuera a sentirse más ni nada de ello-, solo lo alababan poniéndose a sus pies por su atractivo. No quería seguir sintiéndose así junto a alguien, si iba a escoger casarse con alguien sería por que verdaderamente sintiera que valía la pena y la amara, no porque fuera a ser alguien igual de inferior que todas las demás, fue entonces cuando llegó Hinata. Aquella era una noche de fiesta, recordaba la mirada de todas la féminas cuando entro, de inmediato sus murmullos, sonrojos y coqueteos, de todas excepto de una, una joven pelinegra de la cual ni siquiera se percató de su presencia, pero que su aroma lo cautivo, no sus penetrantes ojos admirándolo como todas las demás, no. Esta tenía una mirada profunda y flexible, llena de secretos y misteriosa, pero con mucha sinceridad y pureza que no parecía guardar rencor alguno hacía nadie, muy contrario a el que seguía lamentándose por clan.
Cuando por fin pudo conocerla y enterarse de quien era al verla por completo se topo con un encanto digno del título que le achacaban…
-Hinata-hime…-
El acto que cometió para llamar su atención, sabía que había asistido a la fiesta que dio en su bienvenida y celebración por su puesto por pura obligación y respeto, pues no era fanática de las reuniones sociales al igual que el, pero cuando pudo acercársele por completo se sorprendió mucho de toparse con descomunal belleza e inocencia, un ser perfecto que parecía no ser humano, pero que platicando con ella, en un principio cosas banales pero después más personales, sus palabras era tan sublimes, llenas con un pedazo de su alma que escuchar su voz era un deleite; por fin alguien que tuviera intelecto y consciencia.
En menos de una semana ya se había vuelto su amiga. Sabía a la perfección que el no acostumbraba platicar mucho, por eso ella le sacaba conversación como podía, cosa que para el era considerado inaudito, pues terminaban en grandes debates sobre si era un si o un no, por si era blanco o negro, más gris o menos, incluso llegar a criticar los comentarios del otro, pero sanamente. Su carisma, personalidad y también espíritu eran únicos. Comentaron de mucho y confesaron otro tanto, ella escucho cada palabra que el dijo sobre como se sentía por su familia y lo alentó, fue una mano amiga y unos brazos reconfortantes, su calidez era tal que llego a tomarle apego a sentirla, poder olerla, su esencia y su sonrisa no se le podían salir de la cabeza, mucho menos su mirada, era tan intensa, toda una experiencia conocerla. Y así como el confesó lo de su familia y de muchas otras cosas, pudo saber que ella guardaba en secreto el haber llegado a superar a su padre como guerrera, ya lo había visto, era visiblemente notable, imposible ignorarlo; ella se justificó diciendo que no podía rebasar a Hiashi por no tener la experiencia y sabiduría que había adquirido con los años, pero su capacidad de adaptabilidad era tal, que con verla luchar en algunos combates durante los meses que llevaban juntos llagó a ver y saber que lo buena que era en el campo de batalla lo hacía llegar incluso a sentirla como un digno oponente para el, mucho mejor si la tenía a su lado, sobre todo llegando ese rumor a sus oídos sobre el tiempo de prueba en el que la Unión del Souke y el Bouke se llevaría a cabo. La tristeza que llegó a notarse en sus ojos cuando la descubría algo perdida, todos los sitios que prefería evitar donde estaban varias hombres que continuaban cortejándola, en un momento no lo supo, pero después se enteraría de todo lo que enviaron esa semana como obsequios y detalles para que los aceptara, y entonces esa brillante idea que le llegó: desposarla… eso era lo mejor. Alejó a Neji y a los demás. Lo hizo sin consultarla, la sorprendió mucho, pero después, viendo su aceptación después de ello solo quedaba disfrutar lo que vendría, sobretodo al descubrir que sus labios era más dulces de lo que el había imaginado, eso la hizo desearla más…
Entonces, ¿Por qué estando a menos de una mes para la boda se sentía tan extraño?... ¿Acaso había algo de que preocuparse?... no, no solo era Hinata, había algo más, podía sentirlo en el aire, respirarlo era como si cuchillas se adentraran a su cuerpo con el único fin de querer asesinarlo ¿por que se sentía así?...
Algo frustrado con esa clase de pensamientos salió del agua para ir a cambiarse, tenían unos asuntos que atender antes de llegar a su trabajo…
La mansión Hyuuga, claramente confundida con un palacio ante los ojos de cualquiera por su forma de pagoda sofisticada y lujosamente decorada, se alzaba de entre el feudo Hyuuga dejando muy abajo a los demás edificios del propio e inmenso terreno que había. La única que podía competir con ella era la mansión Uchiha, la cual solo necesitaba recuperar brillo y vida para volver a resplandecer…
En una de las ventanas de la parte más alta, justo pegada a un árbol del cual en todo momento podía uno salir de aquella habitación, Sasuke burló la seguridad del feudo para ir a interrumpir el sueño de la bella joven que dormía en su interior. Estaba recostada en aquella mullida y grande cama, justo en medio del cuarto, con una respiración calmada y pacífica apenas plausible, dormía tan tranquilamente que incluso llegaba a darle envidia, ¿Cómo era ella podía dormir tan tranquilamente cuando el era torturado todas las noches con algún mal sueño lleno de sangre, odio y oscuridad? ¿Por qué incluso cuando dormía despedía aquella aura limpia envuelta en su encantador aroma?, era casi como si se hubiera convertido en un adicto a ella. Era torturante la espera que aún tenía que aguardar para poder estar en el mismo lecho compartiendo su dulzura con el y la gloria de su cuerpo, para que con solo sentir su calidez a un lado pudiera dormir en paz ¿Por qué el tiempo era tan cruel? ¿Por qué tenía que esperar tanto?...
-Hum…- fue incorporándose en si pasando suavemente su mano por uno de sus ojos mientras se levantaba…-¿Sasuke?...- se sorprendió de encontrarlo en su cuarto, parado a un lado de su cama, observándola, no podía negar que sentía algo de temor, después de todo no estaba completamente libre de culpa como antes, por eso se sorprendió tanto de verlo ahí en ese preciso momento, no era algo normal ni esperado por ella -¿Qué… ¿Qué haces aquí?...- se atrevió a preguntar ocultando su nerviosismo ¿Sería posible que el se hubiera enterado de que vio a Naruto?...-
-Calla- se aproximó poniéndole un dedo sobre los labios y sentándose en su cama a un lado de ella –No arruines el momento, solo déjame disfrutarlo, solo deja que lo disfrute…- se dedico a abrazarla, envolviéndola con sus brazos. Hinata quería preguntar por su reacción, estaba cerca de hacerla transpirar por la situación, pero al sentir su desesperación tan solo en la complexión de su voz no dijo nada, solo respondió pegándolo más a su cuerpo… aún cuando no le quitara eso la terrible sensación de traición que traía en medio del alma.
-¿Qué ocurre?...- se atrevió a preguntarle después de un largo rato en el que permanecieron así e incluso se recostaron en la cama en la misma situación mientras el descansaba en su pecho.
-Es solo un mal presentimiento, no me sentía así desde hace años. Lamento llegar a esta hora y en estas circunstancias, pero tenía que verte…- se disculpó recargado en su hombro, no quería apartarse de ella pasara lo que pasara, era como si tenerla cerca le proporcionara toda la confianza que necesitaba. El aire que exhalaba y rosaba su blanca piel hacía que Hinata sintiera algo más que solo frio, había temor, solo que el lo negaba…
-Esta bien, puedes quedarte si así lo deseas- se animó a cubrirlo con las sabanas de seda y la cubierta de su cama, sabía que no tenía ninguna mal intención para con ella, por eso lo hizo, y bajándose un poco más a su altura se abrazó a el –No me iré a ninguna lado, puedes confiar en ello…- Hinata quiso arrepentirse de lo que había dicho, un momento había estado besándose con Naruto y ahora estaba recostada en la misma cama de Sasuke calmando las turbulencias de su alma y jurándole permanecer a su lado, eso no era de ninguna forma justo para ninguno de los dos, y Sasuke ni siquiera lo sabía, solo se dedicaba a abrazarla más y procurar calmar su respiración por lo mal que se sentía. Las palabras simplemente salieron de la boca aquella princesa sin que ella pudiera hacer algo al respecto, era parte de su naturaleza. Aunque Sasuke ni siquiera percibía su preocupación, solo podía continuar confiando lo había dicho, no había razón para no creerle y tranquilizarse…
-Hinata…- comenzó a hablar el de nuevo.
-Dime…- respondió reposando en su pecho sin poder cerrar los ojos por lo que había dicho.
-¿Prometes que siempre estarás a mi lado pase lo que pase?...- soltó en seco haciendo que el corazón de la pelinegra se detuviera por un segundo, era más de lo que podía soportar al inicio del día, no había palabras suficientes para poderle negar algo si había estado comportándose tan limpiamente con el durante tanto tiempo.
-Lo prometo…- pronunció quedo, nuevamente no había podido retener las palabras en su boca, solo salieron, y tal y como la vez anterior se arrepintió de haberlas dicho.
-Gracias, solo quería oírlo de nuevo- respondió tranquilizándose más, en cambio Hinata sentía que las ganas de llorar estaban a tope.
-No hay problema…- continuó apretando en su puño las sábanas con fuerza, ahora si lo había dicho por que quería decirlo.
Sin que lo viera venir y sin haberlo planeado, Sasuke llevó a su prometida hasta el para robarle otro de tantos besos de los que se había apropiado. Su sabor era tan dulce que no se cansaba de probarlo. Hinata por su parte no paraba de hacer comparaciones y culparse por hacerlas, los labios y la boca de Naruto eran diferentes a las de Sasuke en muchos sentidos. Naruto tenía ese algo que la hacía amarlo, una dulzura exquisita acompañada de recuerdos bellos en cada uno de sus movimientos, era grato recordarlo, pero Sasuke tenía técnica y deseo, también una desesperación tal con ella que la hacía cimbrar, no debía ser la primera mujer que besaba en su vida, pero si la que sabía deseaba besar por el resto de su vida.
Si hacía tan solo unas horas estaba cómodamente recargada a un lado de Naruto recordando momentos pasados tan hermosos y felices ¿Cómo era que ahora estaba deseando calmar el dolor de Sasuke?...
Después de sellar su boca sobra la de ella y regresar a como estaban antes, ella perdió total sentido al dormirse a su lado. Por unos minutos Sasuke se dedicó a contemplarla mientras dormía como en un principio, verla era tan único y especial que no quería marcharse, pero tenía que hacerlo, tenía que enfrentar aquel mal presentimiento de que algo importante estaba cerca, y si quería continuar con los planes de su boda y permanecer todas las noches al lado de aquella imagen angelical que curaba su alma herida debía deshacerse de todos los obstáculos que se lo impidieran. La amaba demasiado como para dejarla ir… y solo estaba hablando de lo que sentía aproximarse ¿Qué pasaría cuando se enterara del pasado de su mejor amigo y su princesa?...
*8*8*8*
Al no encontrar a la Hokage en su oficina por lo temprano que era todavía, aquel soldado tuvo que ir a buscarla hasta su residencia, donde como era de esperarse no fue recibido de la mejor manera que se pudiera describir.
-Debes ser muy valiente para venir a interrumpirme cuando estoy durmiendo- lo amenazó haciendo un puño y alertando al otro, su descomunal fuerza era legendaria e inigualable, pero la noticia que iba a entregarle era tan peligrosa e importante que no valía nada los intereses y prioridades de la líder.
-Le ruego me disculpe Hokage-sama, pero traigo noticias directamente de las puertas de la aldea, ha llegado un traidor de peligro hasta ellas…- tales palabras alertaron a Tsunade, quien levanto una ceja y comenzó a adoptar una actitud más seria con ello.
-¿No pueden con el? ¿De quien se trata?- preguntó.
-Es Itachi Uchiha…- se levantó aquel hombre con la mirada fría y seria dirigiéndose completamente a ella, había quedado sin palabras al escuchar ese nombre.
-¿Qué acabas de decir?-
Sin poderle creer fue escuchando por boca del guerrero que fue lo que había pasado mientras iban rumbo a la torre del Hokage una vez que ella se cambio rápido y por completo acompañada de Chizune también. Había mucho que hacer así como veía las cosas, lo más duro y difícil de tratar sería Sasuke, no sabía como iba a reaccionar ante tal cosa…
Pasada por completo aquella inesperada visita, Sasuke se dirigió hacia el edificio principal de la milicia para tomar su puesto como de costumbre. Sorprendido de su puntualidad se encontró con Naruto, acababa de llegar, y juntos se fueron directo hacia su oficina, aunque era obvio percibir por los dos que el otro no tenía por completo los pies sobre la tierra, era más evidente en Sasuke, pues Naruto por lo menos podía ver por donde andaba a pesar de su preocupación y nervios recién adquiridos, el Uchiha estaba por completo fuera de si.
-¿Estas bien?- llegó a preocuparle un poco en caso de que Hinata hubiera hablado con el sobre algo que lo involucrara a el, siendo su mejor amigo no podía robarle a su futura esposa ¿cierto?
-No pasa nada- negó sentándose en su asiento fingiendo la misma seriedad de siempre, pero el rubio lo conocía tan bien que sabía que no era cierto, algo le preocupaba, y el que algo le preocupara a el le preocupaba, pues no sabía exactamente como era que funcionaban las cosas entre Hinata y Sasuke.
-¿De verdad?- trató de indagar un poco más, pero no decía nada de importancia que le diera una pauta.
-No tienes por que dudarlo. Ahora, hablando serio, te tengo una misión- revisó los papeles que había dejado el día anterior sobre su escritorio.
-¿Hablas en serio?- se sorprendió mucho el otro -¿Tan pronto? Excelente ¿de que se trata?- se emocionó.
-Es algo peligroso, meditó viendo los papeles sabiendo que eran los reportes de los cuerpos que habían encontrado con el nombre Akatsuki en todos ellos, si Naruto llegaba a enterarse de que ellos, siendo la razón principal de que el y el rubio se encontraran en varias ocasiones estando fuera de la aldea una vez que el se marchó y Naruto juró traerlo de regreso lo haría reaccionar para mal –Creo que es una mal idea, mejor te daré algo menos complicado- declaró viendo los demás papeles que tenía abajo.
-¡¿Qué?! Tienes que estar bromeando, ¡Dámela a mi!- se quejó de que fuera a ponerle algo tonto y aburrido.
-¡Ya te dije que no!- alzó la voz un poco desconcertando al otro –Estoy siendo prudente, y soy yo el que decide que es bueno para ti y que no ¿entiendes?...- bajó la mirada tratando de no lucir débil, pero todo había sido notado por su amigo al darse cuenta de sus intenciones, solo que no podía comprenderlo todo aún al no tener el panorama completo.
-Sasuke…-
-Escucha,- habló recuperándose un segundo después –Hay algo que necesito que hagas por mi, Neji ha estado muy ausente últimamente por el feudo Hyuuga, por lo tanto las hijas de la cabeza del clan no tiene con quien entrenar, así que en lo que se presenta una misión decente quiero que estés con ellas ¿de acuerdo?.
-Hinata…- le llegó su nombre de inmediato, eso era algo a lo que no se iba a negar.
-Se que es una tontería, pero me estarías haciendo un gran favor, no es que tenga algo en contra de Neji, pero ya no confió tanto en el, por eso necesito que tengas a Hinata vigilada, su vida es demasiado valiosa ¿entiendes?-
-Aguarda un segundo, ¡¿quieres decir que esta en peligro?!- abandonó su asiento rápidamente pensando lo peor.
-No he dicho eso Naruto- lo calmó –Nunca antes habían habido tantas coyunturas en el clan Hyuuga desde Hizashi, ahora las cosas son demasiado complicadas como para explicártelas por completo, ni siquiera yo estoy completamente seguro de lo que pasa, solo quiero que la tengas en constante vigilancia en caso de que algo pueda surgir- explicó, y muy secretamente esa noticia alegró mucho al rubio, pero la felicidad no le duro tanto como el esperaba.
-¡Uchiha-sempai!- entró corriendo a su oficina Sai con noticias no tan bienvenidas por ninguno de los presentes.
-¿Qué sucede?- dirigió su atención al recién llegado en la entrada de la puerta.
-Venga rápido, es urgente- respondió el otro sabiendo de antemano que no sería fácil explicarle y prepararlo para lo que tenía que decirle.
-¿Qué pasa?- se acercaron ambos samuráis.
-La Gondaime ha llamado por usted, su hermano esta en la aldea- habló lo más claro que pudo, pero Sasuke solo pudo reaccionar abriendo de par en par los ojos al sentir como el significado de esas palabras recorría su columna con un halo frio de terror y odio, denso y maltrecho odio por el asesino de su familia y su clan… Naruto y Sai trataron de detenerlo, en ese estado era capaz de cualquier cosa, aún de las más insensatas de todas, no estaba pensando con claridad por lo impactante de la noticia, solo desapareció con la velocidad del rayo sin dejar rastro alguno, solamente a sus amigos y compañeros anonadados tras de si, abandonando el camino de la cordura para dejarse invadir por completo por su instinto asesino activando su sharingan mientras se dirigía hacía donde sabía el estaba…
Andaba por los techos de las casas a una velocidad sorprendente, era casi invisible, solo podía definirse como una peculiar sombra andante. No perdía concentración alguna, quería llegar lo más pronto posible, conociendo a su hermano tendría que estar preparado, después de todo era la razón principal de que el se hubiera escapado de Konoha en primer lugar. Ahora estaba a punto de encararlo queriendo destrozarlo cuanto antes sin importarle nada, que lo estuvieran viendo o aterrándose con la batalla que se iba a dar a cabo era problema de los demás, el solo cumplía con el destino que el mismo se había fijado con el único fin de matar a Itachi y lograr por fin su venganza…
Al escapar de la aldea mientras perfeccionaba el arte de la espada desarrollando el poder del fuego en el, anduvo recorriendo el mundo al lado de Orochimaru, se le unió a este cuando intentó por primera vez dar el golpe de estado a Konoha matando al Sandaime, pero no pudo, y después el apareció deseando su poder. Orochimaru lo preparó bien, quería que ese fuera su nuevo cuerpo, pero al enterarse de esto y del nuevo plan de querer conquistar Konoha, Sasuke no lo permitió, se lanzó contra su propio maestro y lo venció, apagando para siempre la llama de esa vida maldita. Con esto se demostró ante todo el mundo, que ya había superado a su maestro, pero no pudo evitar el darse cuenta de haberse apartado de su camino para encontrar y eliminar a Itachi. Por eso ahora que ya sabía donde estaba después de vagar por mucho tiempo, trabajando como matón y mercenario en algunas ocasiones sin resultados y luego de rendirse en esto y tratar de reiniciar, no le podía estar pasando esto, así que en cuanto lo viera iba a exterminar de una vez por todas esa pesadilla infernal.
Akatsuki supo ocultarse bien, nunca llegaron a oídos externos el que Itachi Uchiha se les había unido, comúnmente el ocultaba su identidad tras su vestimenta oscura, así no descubrirían que era poseedor del sharingan, pero el único que portaba una máscara en toda la organización era Tobi, alguien más prominente en todo ello de lo que muchos pensaban…
Pero aquel destino que quería dar por terminado se veía iluminado por una luz pequeña al final del oscuro pozo en el que estaba: Hinata. Si su fin era terminar con lo que lo detenía para poder estar con ella en completa paz y tranquilidad ¿Qué pensaría ella si lo viera con las manos cubiertas de sangre?... Si, sabía que ella comprendía el odio que le tenía por haber hecho lo que hizo, pero aún así había algo mal en todo eso. Si Itachi había regresado debía haber una buena razón para hacerlo, no simplemente llegar como si nada hubiera pasado ¿Qué era lo que traía en mente? Y… ¿Por qué no lo había puesto en práctica ya sino que hizo todo lo contrario dejándose atrapar por los guerreros de la aldea? ¿De que se trataba?... ¿acaso era eso lo que estaba esperando que pasara?... tenía que averiguarlo, pero la furia y el odio seguían palpitando en sus venas…
-¡Sasuke!- gritó Tsunade sorprendida al verlo encaminarse paso a paso por el pasillo hasta la habitación donde estaba su traidor hermano, había aparecido de la nada, sigiloso, nada prudente, permitiendo que todos lo vieran, que le temieran a su paso. A algunos les podría parecer que cometió un error al mostrarse ante todos cuando llegó, pero era justamente eso lo que quería, que lo vieran, que estuvieran enterados de lo que estaba a punto de hacer y que no lo detuvieran, que sería inútil el solo pensarlo.
-Espera- trató de interponerse Sai, pero con la mirada fría, directa y dura que le dio estando activado el sharingan, fue suficiente para que se quitara de su camino aceptando el hecho de que nada podía hacer para detenerlo, iba a adentrarse a su habitación pasara lo que pasara.
La Gondaime permaneció estática por unos momentos, el tiempo a su alrededor pasaba más despacio de cómo ella lo veía, los pasos de Sasuke eran más lentos de cómo los estaba dando, y con el ruido que hacían en el piso cada uno de ellos la atormentaba hasta hacerla sangrar ¿Cómo podría explicarle que su hermano perdió toda la memoria y no recuerda absolutamente nada de lo que había hecho?...
-¡Alto!- corrió tras el con mero afán de evitar que lo viera, y para su suerte lo logro tomándolo del hombro justo cuando el coloco su mano en la perilla de la puerta. El se detuvo en seco esperando que se apartara, pero el tono que uso para detenerlo le había sonado familiar, como si un eco en el aire hubiera acompañado la voz de Tsunade, era imposible, pero de no haber sido por eso el la hubiera ignorado deliberadamente. Aquella voz, era como un aviso de que ese algo más que sintió en la mañana se involucraría posteriormente con quien no quería meter en todo ello… Hinata…
Sai miró sorprendido el que Sasuke no hubiera actuado de la misma forma en que lo hizo con el. Era lo correcto si se veía desde el punto de vista correcto, pues era su superior, aunque por la forma en que el seguía había más que solo eso involucrado para que se detuviera.
-Necesitas saberlo- comenzó a hablar la gobernante con la respiración agitada, estaba en una situación bastante delicada y los nervios la habían traicionado, aún con todo su entrenamiento no podía ocultar lo sobre protectora que era –Lo encontraron esta mañana a las puertas de la aldea, todo un escuadrón trató de detenerlo, pero no había necesidad de hacerlo…- llamó la atención de Sasuke con esto quien por lo menos puso interés a lo que tenía que decir, no era buen oyente cuando estaba en tal estado, pero desde aquel eco salido solo de su alma mezclado con la realidad, se había calmado un poco, el significado de lo que le estaba diciendo Tsunade era demasiado intrigante, así que volteo a verla a pesar de lo frio e insensible que estaba –El… no recuerda nada Sasuke…- volteó a mirarlo en una mezcla entre pena y dolor, no tanto como en el que se sintió hundir el Uchiha cuando le dijo esto, era como si su corazón estuviera siendo sometido a una presión sobrenatural cuarteándolo por todos lares.
Aquello no podía ser cierto, no era real, ¡solo estaba fingiendo!, eso debía ser…
Solo sirvió de gatillo para querer verlo con más prisa, por lo que abrió la puerta de inmediato superando al aire que había entre ella al crear una brisa endemoniada al igual que su ser. Adentro, al fondo, sentado en su cama y con los ojos vendados al igual que sus heridas, de las cuales se podía ver sangre todavía impregnando las curaciones, estaba Itachi Uchiha. Con los brazos recargados en las rodillas en pose muy pensativa y reaccionando obviamente con el movimiento en la puerta, no era para menos después de tener que vivir aquel recibimiento en la entrada de la aldea.
-¿Quién esta ahí?- se dirigió hacía la puerta aún sin poder ver por la tela que cubría sus ojos, por lo que captó cuando la puerta se cerró nada mas, cosa bastante preocupante para el, pues no sabía que esperar y probablemente tendría que actuar en esta ocasión. Afuera Tsunade y Sai guardaban silencio expectantes a que pudiera ocurrir una tragedia.
Hubo un gran silencio mientras Sasuke permanecía inmóvil viendo a su hermano, podía sentir su miedo, como si aún no se adaptara a la situación en la que estaba. Nunca lo había visto así, ni siquiera de niño…
Itachi, creyó que solo era parte de su imaginación, por lo que trató de calmarse un poco, cosa que no logró al sentir que alguien lo miraba, pero ¿Quién?, si se armaba tenía que hacer caso omiso a su puro instinto para atacar a quien fuere su futuro agresor, pero si se quitaba la venda para ver de quien se trataba bajaría su guardia; tenía que encontrar la forma de cubrir todos los escenarios posibles, y la encontró sintiendo la intravenosa que tenía en el brazo izquierdo, su sangre y la aguja eran más que suficiente para sentirse completamente armado, así que optó por quitarse la venda de los ojos para descubrir al intruso de su habitación.
Tal vez es por que la sangre llama o por un muy fuerte sentimiento en el corazón, pues sintió que era alguien de su familia, y siendo así no había por que alarmarse, tal vez el o ella le explicara por que lo trataban de esa manera al grado de encadenarlo a la cama de hospital. Pero cuando se descubrió los ojos, aún con la vista algo deslumbrada y borrosa, pudo notar la figura de un hombre joven, mirándolo quieto desde la entrada enfrente de la puerta. Esa cara, ese peinado, esa expresión, esos ojos, el lo conocía, no podía tratarse de alguien más…
-¿Sasuke…?- habló al aire sin creerlo del todo, su hermano apenas era un niño ¿Cómo era que ese hombre se parecía tanto a el en edad adulta?...
El otro solo lo miraba del mismo modo que en un principio, frio e inamovible, solo que tras pasar dos segundo cambió a poner una expresión de odio horrible que incluso hizo que Itachi se sorprendiera por esto.
-Así que si me reconoces- habló secamente.
-Sasuke… ¿eres tu?- seguía sorprendido el otro, todo guerrero samurái debe tener el don de la adaptabilidad ¿pero como adaptarte a otro espacio tiempo?...
-Deja de hacerte el tonto e inocente, sabes que después de más de diez años tuve que haber cambiado, lo mismo podría decir de ti bastardo- se colocó en una posición amenazante sujetando el mango de su katana dispuesto a responder a cualquier reacción que pudiera tener el convaleciente.
-¿Diez… años?...- repitió -¿De que estas hablando? ¿Dónde están nuestros padres?- preguntó esperando hablar con Fugaku para que le explicara bien que pasaba, pues solo estaba siendo confundido por aquel hombre diciendo que era su hermano pero que no creía del todo. Lo que no sabía era lo mucho que estaba picando las heridas abiertas de Sasuke con sus palabras de desconcierto y confusión.
-¿Nuestros padres?- contuvo la ira lo mejor que pudo -¿Dónde más pueden estar más que en la misma tumba donde los enviaste al igual que a todo nuestro clan?...- dejó deslumbrar un poco de la espada que portaba en la cintura dudando un poco entre matarlo o no siendo superado por el odio, parecía que de verdad no sabía nada, pero seguía cegado por el odio, impulso que solo era controlado únicamente por su fuerza de voluntad a duras penas…
-¿Qué…?- habló sin creer nada de lo que le estaba diciendo, si toda su vida procuró poner en alto al clan Uchiha ¿Por qué haría semejante barbaridad? Era incoherente, no era verdad, no podía ser verdad –Mientes, ¡Estas mintiendo!- gritó incauto saltando de la cama quitándose la intravenosa y yendo a atacar a Sasuke mientras este sacaba su espada e intervenía en su acercamiento, pero teniendo los dos casi la misma maestría en la guerra pudo sujetar la espada de su filo para que no lo atravesara. La sangre de Itachi seguía saltando a chorros cubriéndolos a ambos después de tenerse que quitar la aguja de la vena en ese arrebato, y a pesar de que los dos eran extraordinarios guerreros, el mayor de los dos Uchihas aún seguía débil por su estado, debilidad que no paso por alto por el joven líder de milicia…
-Tu no puedes ser Itachi, el nunca pelearía de esa fracasada manera como tu- le advirtió molesto por creer que era un impostor del que se trataba. El otro al oírlo supo reconocer la voz de su hermano más de lo que quería, no había duda de que era el, y por el odio y furia con el que le hablaba, no había otra manera de reconocer la verdad por más horrible que esta fuera.
-Eres fuerte- se separó de el, cubriendo la vena abierta de la que seguía cayendo sangre a borbotones –Pero por más que te parezcas a mi hermano menor el por lo menos sabría reconocerme- dijo seguro de que ese no podía ser Sasuke por más señales que daba de que lo fuera –Si en verdad eres Sasuke solo hay una forma de saberlo- se acercó a el con cautela levantando el brazo del que seguía cayendo sangre y con la otra mano aún sobre la herida. Sasuke estaba preparado para cortarle el brazo a ese sujeto pero al tocar su frente con sus dedos solo pudo impactarse por lo que acababa de hacer…
-Imposible…- dijo en lo más lejano de su mente, solo Itachi y el conocían esa señal.
Itachi pudo darse cuenta de que si era Sasuke cuando respondió así a esto, pero solo pudo preocuparlo más. Si ese era su hermano ¿Cómo era que tenía la convicción de matarlo?... ¿Qué estaba pasando?, ahora estaba más confundido que cuando lo atacaron a las afueras de la aldea cuando trató de llegar a su casa para aclarar que había pasado, pues el no sabía nada de lo ocurrido, y ahora mucho menos.
-Lo siento Sasuke- activó su sharingan ante el sorprendido joven del otro lado, su mente seguía igual de confusa que el alma de ambos, no era capaz de procesar lo que acababa de saber –Sera para otra vez- dijo caminando hacía atrás, ocultándose entre las sombras de la habitación sin luz para después desaparecer por la ventana cual espectro.
Al escuchar los vidrios rompiéndose Tsunade y Sai entraron a la habitación rápidamente junto con una enfermera y dos soldados ANBU, pero solo encontraron a Sasuke sin movimiento con la espada en la mano apuntando al piso en su decaimiento y con la conciencia en otro lugar.
-Sasuke…- se acercó Tsunade temiendo por lo que hubiere pasado -¿Estas bien? ¿Qué pasó?...-
El escucho su voz, pero estaba muy lejana a el, no había nadie más en la habitación a su ver que el y la imagen de su hermano igual de sorprendido. Lo que estaba ocurriendo no era un milagro, era peor que una maldición, no sabía como sentirse, de todas formas todo estaba mal: si mataba a alguien que no sabía por que era culpable, o peor aún, poder perdonar todo lo que hizo después de hacerlo sufrir de manera más cruel como esa.
-¡Sasuke!- La Gondaime se puso de cuclillas junto a el cuando este cayo de rodillas por la impresión.
-No… no puede ser…- dijo aún perdido, pero su desentendimiento acabo segundos después al recapacitar lo siguiente que haría.
-¡Sasuke!- gritó de nuevo cuando este salió por la ventana al igual que su hermano lo hiciere momento antes. Quería huir, escapar de sus problemas, dejarlo todo atrás, pero no podía, no lo haría, el mismo se había encadenado a su destino, pero al verse roto con este suceso no podía hacer nada de lo que se había jurado hacer… ¿acaso estaba preparado para recuperar a su hermano de nuevo?...
-¿Qué paso aquí?- se escuchó una voz algo nefasta entrando por la puerta, acaba de llegar quien menos se esperaba que llegara.
-Naruto- lo reconoció Sai -No es un buen momento ahora- dijo tratando de no pensar en lo que pasó, tal vez no estuvo presente, pero con solo ver la cara de Sasuke supo que no se podía esperar nada bueno.
-Naruto- se volteó Tsunade después de mirar perdidamente por la ventana, ella era la Hokage, no dejaba que vieran esa parte sentimental de ella tan fácil, pero cuando lo hacía y se preocupaba trataba de actuar lo más prudente que podía… -Necesito un favor- volvió a mirar el cielo, no había rastro de sol en el desde que había amanecido…
*8*8*8*
El feudo Uchiha estaba increíblemente solitario y abandonado, Itachi pudo notar que estaba cuidado, pero no había nadie adentro, estaba totalmente vacio.
Llegar a su casa después de aquel encuentro con su hermano no fue lo más brillante que se podía esperar de el, pero necesitaba ver con sus propios ojos que lo que había dicho era cierto, pero por más que recorría el terreno en espera de ver un rostro conocido solo podía comprobar cada vez más que lo que había dicho era cierto. Vagó tratando de encontrar señales de vida, pero no había nada, recorrió cada pulgada del lugar incluso dos veces, pero no había nadie, solo estaba la madera de la casa y los muebles, no había nada mas, era fatalmente horrible. Hasta que llegó a un lugar que era demasiado familiar para el, como si supiera que había algo debajo de aquella alfombra puesta en un lugar tan incongruente como ese pues nunca nadie ponía algo en esa clase de lugares que pudiera estorbar, y descubriendo el piso de madera de esta pudo toparse con la cicatriz de lo que había hecho ardiendo enloquecidamente: la sangre seca y vieja de sus padres aún impregnada en la madera del piso, tiñendo con su color oscuro el crimen que había cometido.
-No…- tocó tímidamente el lugar, no tenía imágenes en su cabeza, pero la propia energía que podía sentir proveniente de las cosas le indicaba lo que había ocurrido, no muy claro, pero con un aura imperdonable de odio…
-Itachi- oyó la voz de su hermano atrás de el, lo había estado buscando, y sabiendo en donde debía encontrarse prefirió darle un poco de tiempo, por lo que llegó justo cuando se topó con aquella evidencia de que lo que había dicho que hizo era verdad. Aquel hombre derrotado por su propia naturaleza al haber cometido esos errores fatales en su pasado sin que el lo supiera, ahora estaba pagando el precio de su penitencia por haber sido así de cruel, no podía reconocerse a si mismo.
-¿Qué… ¿Qué fue lo que hice Sasuke…?- se encontraba tirado en el piso mirando las maderas viejas y desgastadas por múltiples ocasiones en que se trataron de quitar las manchas sin éxito.
El pelinegro más joven lo veía inusual, jamás en toda su vida creyó encontrarse en una situación así, y ahora que se encontraba en ella no sabía como actuar, así que obedeció al tacto que adquirió pasando gran parte de su tiempo con su prometida para no dejarse vencer por el rencor y las mundanas sombras que lo encarcelaban en su dolor por sus recuerdos.
-No acostumbro bajar mi guardia a tal grado, los sentimientos llegan a distorsionar la visión prudente y directa de un guerrero, por eso solo lo preguntare una sola vez… ¿de verdad no recuerdas nada?...- lo miró sin inmutarse esta vez reconociendo por completo que si era su hermano del que se trataba.
El renegado samurái ahora contando como única familia a su hermano menor, estaba desconcertado por esa pregunta, pero entendió que el hubiere respondido así, no lo culpaba. Así que se levantó para contestarle, pero antes de que pudiera responder se topo con que a un lado de el había un espejo, un gran y brillante espejo que no recordaba que estuviera ahí, pero que al mirar bien el reflejo que le devolvía no pudo evitar helarse al no reconocerse. Estaba atónito por verse envejecido, diez años no pasaban en vano… Ante tal acto Sasuke solo pudo suspirar quedo al darse cuenta de que no mentía.
-No se que fue lo que hice Sasuke, pero debió haber sido demasiado terrible como para que ahora me odie a mi mismo- pronunció tocando su imagen en el vidrio reflejante.
-Me parece algo difícil de creer que no recuerdes nada- relució su rencor a pesar de lo mucho que trató de detenerlo -¿Lo que hiciste? Todo lo que hiciste ni siquiera yo me lo explico, eras un ejemplo a seguir, el orgullo del clan Uchiha, ¡y de un momento a otro te convertiste en un traidor asesino que fue capaz de matar a su propia familia!- gritó encolerizado víctima de sus recuerdos -¡Guarde el secreto Itachi!, ¡lo guarde!, solo yo sabía que fuiste tu el que los mató a todos hasta que Ibiki me sustrajo esa información cuando era niño y te convertiste en un traidor más con precio por su cabeza. ¡Te busque!, te busqué por mucho tiempo para poder vengar al clan, necesitaba matarte para poder vivir en paz otra vez, ¡pero tu regresaste!, ¡haz vuelto y no pudo ponerte ni un dedo encima!, es este estúpido karma que me lo impide, ¡te haría pagar por algo que no sabes que hiciste!... ¡¡NO TIENES IDEA DEL DAÑO QUE HAS CAUSADO!! ¡¿Por qué me dejaste vivo?!! ¡¿Por qué no me mataste como a todos los demás y me evitaste todo esto?!- golpeo la pared haciéndola pedazos por su fuerza, se sentía impotente, y su hermano solo podía verlo con miseria, no podía verlo a los ojos, no era capaz de hacerlo… Sasuke tenía unas inmensas ganas de al menos desquitarse con el a golpes.
-Yo… no puedo hacer nada para cambiar lo que hice, no se que fue lo que paso, desconozco mis motivos, debí haber perdido todo rastro de cordura cuando lo hice, y realmente lamento haberte causado tanto dolor y sufrimiento, no se que me pasó. Me he desgraciado la vida despertando tiempo después de todo esto sin recordar nada, es terrible lo que he hecho, no tiene perdón, no hay manera de recuperarlo… yo… lo lamento Sasuke…- caminó hacia donde estaban varias espadas empotradas a la pared y arrancó una, con lo cual descontroló bastante a Sasuke por lo que hacía, incluso llegó a dudar de el preparándose para combatir cualquier ataque que pudiera recibir –Lo siento mucho, ya no te daré más problemas- la desenvaino rodando algunas lágrimas en sus ojos conociendo a la perfección lo que iba a hacer. Y sin pensarlo dos veces, se dispuso a atravesarse con la katana para terminar con su vida. En cuanto Sasuke lo vio corrió hacia el para detenerlo, no se lo iba a permitir.
-¡NO! ¡¿Qué crees que haces?!- alcanzó a evitar que el filo de la espada atravesara a su hermano.
-Sasuke, te pido que no interfieras, tengo que morir- le avisó mirándolo a los ojos con toda la seriedad que pudo, estaba deprimido y se sentía culpable, lo era, pero al no recordar que había hecho y darse cuenta de su crimen solo pudo quedarle la intención firme de querer morir –Sigues siendo mi hermano, a quien sigo queriendo, pero con lo que he hecho me he ganado tu odio y tu desprecio, he llegado a aborrecerme a mi mismo en cada fibra de mi ser. No valoro el seguir vivo si me siento así, nada puede hacerse para arreglar el error que he cometido, esta es la única forma en que todo puede terminar por fin. Se por que no me haz matado aún, el que no sepas por que lo harías es lo más confuso a lo que te haz enfrentado, ninguno de los dos caminos, dejarme vivo o matarme suena razonable, lamento haberte sumido en esta indecisión, por eso te quitare este peso de en cima de una vez por todas…- apartó las manos de Sasuke de la espada dispuesto a continuar con lo que había decidido que haría, pero estando tan cerca de lograrlo Sasuke de nuevo intervino frustrando sus intentos… Itachi solo lo miró con tristeza y pesar después de una larga y prolongada quietud en silencio…
-Tu no morirás hoy…- dijo provocando que Itachi se sintiera el hombre más infeliz sobre la faz de la tierra, pues si lo era…
*8*8*8*
-¡¿Qué?!- gritó Hinata después de enterarse de lo que pasaba por boca de uno de los guerreros ANBU que había ido a buscarla hasta la mansión Hyuuga para informarle.
-Hinata- se acercó su hermana menor al verla tan exaltada después de oírlo todo.
-Tengo que ir…- volteó a verla con preocupación, pero Hanabi pudo ver en sus ojos que había algo más que solo preocupación, algo que creía no pasaría con el regreso de Naruto: resignación. Si se marchaba estaría confirmando el que se retractaba de lo que había dicho, pero por más que tratara de recordárselo estaba segura de que ella ya lo sabía…
-Ve…- alcanzó a decirlo sin fuerzas ni buenas intenciones, sabía lo que esto significaba para su hermana. Atrapada entre dos hombres habiendo tomado una decisión y ahora tener que retractarse y continuar con lo que ya se había involucrado dejando a un lado a quien ya había elegido… -Sería menos doloroso morir desangrada que esto hermana…-
Cuando llegó tan tarde a su casa después de ser reprendida por Hiashi al ser tan irresponsable y haberse librado del castigo, Hinata caminó a su habitación con una mirada que su hermana reconoció de inmediato.
-Esa sonrisa estúpida de nuevo, pero que descarada eres…- le reclamó molesta por su expresión. No se veía feliz, pero ese brillo en los ojos a pesar de estar algo entristecida decía más de lo que quería ocultar.
-¿A que te refieres?- volteó extrañada, según ella no sabía nadie nada.
-Tenías que escoger entre Sasuke y Naruto, no estar con los dos al mismo tiempo- la miro aberrante, Hinata sintió temor al enterarse de que su hermana ya lo sabía, estaba más que fría por esto.
-¿Cómo es que sabes...?-
-No digas nada, lo supe desde tu fiesta de compromiso. Se suponía que huirías con Naruto o te casarías con Sasuke, los amas a los dos, pero amas más a alguien y con el te quedarías, el plan no era que te casaras con Sasuke teniendo de amante a Uzumaki- se enfadó aún más, pero sabiendo lo peligroso de la situación siempre habló en voz baja para que fueran a ser descubiertas…
-Hanabi…- pensó en un momento analizando los riesgos que corría con todo aquello, y después de un largo silencio entre las dos estando en medio del pasillo por fin se animó a hablarle –Eso es lo que piensas por que no estas en mi lugar, deseo que nunca tengas que estarlo- se mordió el labio -Si crees que soy cruel por no tomar una decisión o ser cobarde tienes razón, por lo que debes saber que ya he decidido con quien voy a estar- sorprendió mucho a su hermana con esa frase, pues abriendo la puerta de su cuarto se metió dirigiéndose hasta su joyero en los espejos, tomar el estuche de terciopelo que había arriba y dárselo a su hermana en las manos.
-¿Qué es esto?- preguntó sabiendo que era lo que había adentro.
-Debes devolvérselo a Sasuke cuando venga a buscarme, mañana ya me habré ido con Naruto- explicó mirando aquel regalo que le había dado con tanto amor. Hanabi no creyó que se lo tomaría tan a pecho, las palabras duelen según sean su significado, y en este caso solo había logrado adelantar la partida de su hermana aún cuando no lo quisiera así –Debes saber algo más- interrumpió su recién aparecida tristeza al percatarse de que pronto estaría sola.
-¿Qué?-
-Yéndonos de Konoha el sueño de Naruto de ser Hokage quedará destruido- advirtió al tiempo que la menor desorbitaba los ojos al saberlo, le achacaba a su hermana indecisión y cobardía sin conocer todas las vertientes y razones de por que era así. Desde que Hinata conocía a Naruto sabía que su sueño era convertirse en Hokage por sobre todas las cosas, pero también sabía que la amaba demasiado al grado de ser capaz de dejar a un lado su sueño para estar a su lado, cosa que no quería hiciera, pues era demasiado importante para el, y a pesar de estar felices juntos siempre habría esa sombra de añoranza y decepción –Si mañana decido no destruir su sueño tampoco regresare…-
Hanabi tragó saliva al saber esto, sintió ganas de nunca haber abierto la boca, ahora su vida se decidía con forme a una sola conversación al día siguiente…
Y en esa madrugada llegó Sasuke…
Hanabi se dirigió al cuarto de su hermana con lo que le había entregado el día anterior, se adentró a su habitación viendo la katana de su hermana sobre su cama al lado de un pergamino escrito con su puño y letra, la carta que había dejado de despedida. Su tristeza solo se hizo más notable, y dejando sobre el joyero de madera el collar que le había dado Sasuke en su estuche, pudo ver a un lado el pequeño cajón donde se suponía debía estar el collar naranja en forma de remolino que debía estar usando, y que había estado a punto de dejarlo ahí cuando se levanto al día siguiente después de la visita inesperada de Sasuke, pues lo había sentido como una señal del destino de que algo ocurriría.
-Naruto…- murmuró el nombre del rubio mientras miraba el espejismo de ese collar –Espero que cumplas con tu palabra de respetar la decisión de Hinata…-
Hanabi tomó el pergamino leyendo cada palabra mientras reprimía las ganas que tenía de llorar hasta que ya no pudo más…
Corriendo con dirección a la salida llegó hasta la puerta de madera al lado del soldado ANBU cuando alguien entró por la misma antes de que ella la cruzara. La persona que planeaba ver y hablar con ella, pero no en esas circunstancias. La mirada que intercambiaron fue tan fuerte, seria y algo triste que decía más de lo que podían hablar. Naruto ya estaba enterado del regreso de Itachi y lo que había pasado en la habitación del hospital, y por la expresión en la cara de Hinata podía ver que ella también. En el cuello estaba portando un collar que el reconocía. Fue entonces cuando, viéndola bajando la cabeza y reprimiendo el llanto, sintió la más profunda herida abierta en medio del corazón, una mucho peor que de la sintió cuando se enteró que estaba comprometida con Sasuke. Un terrible y doloroso mensaje sin necesidad de palabras.
-Te llevaré con el- habló saliendo seguido por ella en silencio para emprender el camino al feudo Uchiha.
*8*8*8*
-Sasuke…- escuchó la voz de un ángel clamar su nombre desde la entrada del salón. Este volteó casi sin fuerzas sentado en el piso de madera con la katana a un lado, recargado en la pared, autorenegado de su propio mundo y la vida misma.
-Hinata…- respondió diciendo casi sin voz para después volver a mirar hacia abajo.
-¡Sasuke!- corrió hasta el sentándose en las rodillas y sujetándolo de los hombros como si fuera a caerse. Estaba en tal estado que lo único que captó por hacer fue recargarlo en su pecho para tratar de calmarlo.
-Volvió- comenzó a hablar de nuevo –Itachi regresó a la aldea- dejó que lo abrazara, era como si una madre calmara a su hijo de sus pesadillas en la noche, pero en este caso Sasuke solo había encontrado refugio en la persona que más amaba al estar viviendo verdaderamente una horrible y agonizadora pesadilla.
-Lo se…- lo abrazó con más fuerza.
-No recuerda nada de lo que pasó…- habló bajo y algo quebrado.
-También lo se- afirmó mientras sus ojos se humedecían aún más de lo que ya estaban desde que vio a Naruto.
-No puedo matarlo…- habló abrazándola también –Tampoco quiero dejarlo vivir… y no me siento capaz de perdonarlo…- comenzó a perder la voz y dejarse llevar por la impotencia… -Los ANBU se lo llevaron, Ibiki y los demás dicen que sus recuerdos ya no existen, como si verdaderamente se hubieran borrado, nunca podrá recuperarlos…- Hinata ahora estaba en entera cuenta que no podía apartarse de Sasuke…
-Esta bien…- dijo sonando decaída pero tranquilizante –No te reprimas- le permitió acariciando su oscura cabellera, dejando que Sasuke se liberara en su llanto, gritando y quejándose por como se sentía, impotente, absurdo y sin sentido, decaído… derrotado… mientras más dolor sentía Hinata trataba de calmar el suyo propio bebiéndose sus lágrimas y callando sus gemidos, llorando en silencio la pena de Sasuke y lo que eso significaba también… tener que dejar a Naruto…
Afuera, lejos de la puerta para no ser notado pero lo suficientemente cerca para admirar la escena que estaba pasando adentro, Naruto veía con tristeza y profunda depresión el estado de Sasuke. Su mejor amigo se había marchado de la aldea para perseguir a su hermano y matarlo dejando atrás a todos sus amigos y conocidos, había sufrido durante mucho tiempo lo que le pasó a su familia, soportando ese profundo dolor con la única esperanza de poder vengarlos. Por eso se concentró más en su entrenamiento, lo comprendía, cuando murió su maestro el se sintió igual, y no pudo obtener paz hasta haberlo vengado matando a su asesino, aquel miembro de Akatsuki, Pein. Tuvo que hacerse a la idea de que Sasuke solo podría obtener paz hasta matar a Itachi, y cuando regresó a la aldea y toparse con la noticia de que el ya estaba ahí y sorprenderse de saber que Itachi no había vuelto a aparecer y que Sasuke ya no sufría tanto por esto lo tranquilizó mucho, podrían recuperar el tiempo que perdieron juntos lejos de su mejor amigo. Pero ahora no sabía que pensar ni como sentirse al respecto al saber que Sasuke tenía que enfrentar tal destino sin obtener la paz que durante tanto tiempo busco obtener, recuperar a su hermano pero perder la esperanza de la venganza… ser obligado a eso era horrible, dañino.
Viendo como Hinata abrazaba a su amigo y lloraba con él, pudo ver su rostro, entristecido y lleno de melancolía, la conocía desde ya hacía tanto tiempo que habían aprendido a hablar con miradas. El solo preguntaba una cosa tanto para ella como para el mismo "¿Aún podremos estar juntos?...", pero mirando en lo profundo de los ojos de Hinata mientras lloraba callada y dejaba de mirarlo para estar con Sasuke, Naruto pudo saber que no lo dejaría ahora.
Podría llamarse a si mismo malvado al tratar de quitarle su prometida a su mejor amigo, en un principio se excuso diciendo que lo que había pasado y vivido con Hinata había sido lo más importante y más hermoso de toda su vida, la persona que más amaba en este mundo, por lo que no era capaz de dejarla ir, pues el tenía el derecho de reclamarla. Pero ahora que Sasuke se encontraba en desventaja el que Hinata se fuera con el sería como darle el golpe final para matarlo. Así que por mucho que le doliera la fría y única verdad que podía haber era alejarse, no admitiría aún el que no fueran a estar juntos ya nunca más, tal vez más adelante, pero por el momento alejados…
Solo por protocolos y respeto entre clanes, Hinata regreso no tan tarde a su casa. Había pasado varias horas en la casa de Sasuke, y a pesar de no quererlo dejar por que aún seguía mal, el que una dama se quedara a altas horas de la noche o toda la noche en la casa de un hombre era mal visto, se suponía que no debía haber razones, pero sería malinterpretado por la sociedad al pensar mal y rumorar cosas fuere quien fuere del que se tratare, aún estando comprometidos, pues aún no estaban casados. La última vez se permitió por que Hinata se había desmayado y su hermana se quedó a cuidarla, pero ahora, a pesar de que no pasara nada, sería mal visto.
Neji pasó por ella, una vez informado de la situación de Hinata al estar espiando la conversación que ella y Hanabi en el pasillo el día anterior, se imaginó una oportunidad de estar con ella y de que pudiera ser suya si dejaba a Sasuke y a Naruto si este se quedaba en la aldea para ser Hokage; pero al verla en tal estado, deteriorada por tener que retractarse en dejar a Sasuke y verse obligada a dejar a Naruto para poderle ser completamente fiel sus planes fallaron de nuevo. Aunque cruelmentemente se sentía mejor al saber que no sería feliz…
El deseo y sus insanos sentimientos lo hicieron llegar al grado de deshumanizarse un poco. La propuesta de unirse a Akatsuki estaba en la mesa y ya la había tomado, al enterarse de que Hinata podría ser suya llegó a hacerlo dudar, pues no estaba seguro de que ella aceptara el que el se uniera a la organización. Pero confirmando que nada cambiaba nada no lo pensó más, así que esa misma tarde, una vez pasado el ocaso, tomó sus cosas y se marchó, sin un adiós, sin ninguna despedida, sin decir media palabra, solo se marchó de la aldea para marcar su destino como parte de Akatsuki siendo un miembro más, aunque no fuera precisamente esta la función que le tenían planeada adentro…
Cuando Hinata llegó a su casa caminó adentro dirigiéndose a su habitación, pero ruidos en templo afuera la hicieron caminar hasta allá, donde encontró a su hermana sentada a un lado de la hoguera viendo el fuego con mucha intensidad.
-Esto es tuyo, no se que quieras hacer con el ahora- le entregó aún en el suelo el pergamino que recogió de su cama en las manos. Hinata lo miro y reprimió su coraje y tristeza al no querer que la viera su hermana así, solo que agradeció que a pesar de lo que hubieran platicado y batallado tiempo atrás se olvidaran sus disputas una vez que Hanabi comprendió por completo la situación en la que estaba.
Todo lo que decía la carta era verdad, y saber que tenía que dejar todo lo que había admitido en ella la hizo sentir peor, por lo que un arrebato se decidió a lanzarlo al fuego con brusquedad. Lo que representaba era igual de doloroso que lo que sentía en su interior, su corazón sangrando y derramando lágrimas de agonía.
Hanabi calló cuando su hermana salió corriendo de ahí, sentía pena y lástima por ella.
Hinata corrió hasta su habitación y se derrumbo en la cama a llorar plenamente, hacerse la fuerte no era algo que la tuviera con tanta premura, estando sola podía desprenderse de su fingida fortaleza para desahogarse también…
En estos momentos debería ser considerada ya una traidora al huir,
pero deben saber que hay una buena razón para hacerlo,
sonara débil y sin sentido, pero he decidido seguir a mi corazón,
y mi corazón no se encuentra aquí.
Se que he debido herir a mucha gente con esto,
gente que amo y que realmente no quería lastimar,
y que se que pidiendo perdón y disculpas no podre obtener su perdón,
y por eso realmente lo siento…
pero tuve que hacerlo.
Lo lamento mucho, era necesario…
Me estaba ahogando en mi misma…
Hinata
Tales palabras ahora no tenían sentido, no tenía por que pedir perdón a nadie si no iba a hacer nada, se quedaría tal y como estaba ahora, al lado de su futuro esposo, del cual sufría al igual que él lo que pasaba con Itachi. El que más saldría herido de todo esto sería a quien menos quería herir, la persona que amaba en realidad, y que también la amaba, la razón de su locura y de pensar en un principio tomar esa decisión de huir con el, Naruto.
*8*8*8*
Caminando por las colinas, rumbo a su viejo árbol, un rubio Samurái vestido con el uniforme negro de la milicia de Konoha y con el símbolo de esta en la espalda y la insignia Uzumaki en el brazo, llegó. Ya no había ocaso que observar, pero la luna llena que había reflejada en el lago era otra de las maravillas que eran dignas de ser vistas, traía la idea de que si pasaba un tiempo en un lugar como ese la angustia de su corazón podría abandonarlo aunque fuera solo por solo un momento, pero al notar, tal y como la última vez que había estado ahí, que había alguien más, alguien que el conocía, su corazón se encogió…
-Pensé que no vendrías después de lo que pasó- se acercó sonriendo algo fingido, pero de la mejor manera que pudo, procurando retrasar la charla. Ella por su parte se puso de pie para recibirlo –El día ha estado nublado desde que amaneció, por eso el sol no se debió haber visto tan hermoso como cuando hay cielos despejados…-
-Naruto…- trató de comenzar a hablar, pero no se lo permitía.
-Pero creo que a pesar de que el día haya estado terrible la noche se podía ver mejor. Es algo irónico ¿no crees?, ahora ya no hay nubes y se pueden ver las estrellas y la luna, incluso los planetas…- dijo mirando la bóveda celeste arriba de ellos…
-Naruto…- intentó hablar de nuevo, pero otra vez siguió hablando el otro.
-Como es luna llena se refleja en la superficie del agua, desde tu feudo se ha de ver más hermoso aún con todas las luciérnagas alumbrando los lirios y las flores de loto que hay…-
Hinata se dio cuenta de lo que hacía, estaba evitando que hablaran de lo que tanto temía que hablaran, y a pesar de que le doliera tanto hacerlo, tuvo que encontrar las fuerzas suficientes para no llorar de nuevo con lo que iba a hacer…
-Es cierto, es un paisaje precioso- habló mirando la lejanía. Desde que Naruto la había visualizado sentada en el tronco del árbol pensó lo peor. Estaba vestida con un kimono negro muy formal, desde niña ella le había dicho que a pesar de gustarle bastante ese color no le gustaba usarlo mucho tiempo por que la hacía sentirse algo triste, según ella la vida debía ser lo más colorida posible para no deprimirse ni sentirse sola; lo que ahora le estaba indicando vestida así no era más que una horrible realidad… -Necesitaba verte…- agregó parada a su lado mientras veían juntos la lejanía…
-Me sentía igual…- respondió sin voltear a verla, había felicidad al escucharla decir tales palabras, pero estaban vacías de lo que el quería que estuvieran desbordantes…
Estar juntos hiriéndose con los hechos presentes era triste y doloroso, por lo que a pesar de que Naruto quiso en un principio tratar de prolongar estar con ella sin necesidad de saber lo que ya estaba más que claro que pasaría, no pudo durar así mucho tiempo…
-¿Qué pasara ahora?...- preguntó aún mirando hacia otro lado…
-Nada- respondió –Eso es lo que va a pasar, las cosas ya no pueden cambiarse ahora, estoy comprometida con Sasuke y debo casarme con el…- volteó a mirarlo a la cara al igual que el a ella, tenía un nudo en la garganta por oírla…
-Sasuke es mi mejor amigo, comprendo por lo que esta pasando ahora, pero no es razón suficiente para que debamos sufrir nosotros también por esto. Pasando el tiempo se que se calmará, es su hermano…- trató de contrariar lo que sabía no podía refutar…
-Naruto…-
-No Hinata, no es así. Podrá sonar terrible pero es cierto, si no haces nada serás infeliz a su lado…- trató de convencerla una vez más.
-No es justo Naruto- interrumpió como contestación –Yo no puedo hacerle esto a Sasuke…-
-¡¡¿Porque?!! , no pensabas lo mismo antes…-
-¡No lo pensaba por que tu no estabas!- respondió casi gritando y callando al otro, las lágrimas esta vez si se desprendían de los ojos perla de la pelinegra –Es verdad…- recuperó la palabra… -Me hice a la idea de casarme con el y llegué a amarlo por que creí que ya no regresarías… pero cuando llegaste solo hiciste que dudara en la decisión que ya había tomado Naruto…- perdió la voz desviando la mirada.
-Esa duda existe Hinata, sigue existiendo aún cuando llegues a negarlo, por que me amas a mi más de lo que te hiciste amarlo a el. Escúchate a ti misma, dices que debes casarte con el, más no que lo quieres…- se acercó a pesar de que ella caminó hacia atrás y la tomo del mentón delicada pero firmemente –Hinata, mírame a los ojos y dime que ya no me amas…-
Las palabras de Naruto eran más dolorosas que cualquier herida hecha por alguna arma.
-Naruto…- trató de huir de el, pero sus pies no respondían, por lo que no pudo evitar que la besara y responder a esto, un beso necesitado de amor y lleno de desesperación que duro más de lo que querían que durara…
-No me equivocaba…- se separó de ella después de haberse apropiado de sus labios, los cuales podía reclamar suyos en cualquier momento –Tu me amas…- afirmó la única verdad que había.
-No…- se alejó de el al saberse traicionada por sus sentimientos –No puedo hacerlo…- camino hacía atrás para tratar de huir, pero la mano del rubio no se lo permitió, todo lo contrario, la halo hacía el para besarla nuevamente, acto que Hinata trató de evitar con todas sus fuerzas – ¡Basta!, ¡Déjame ir!- intentó zafarse de el, pero no podía…
Escuchándola Naruto bajo los brazos a un lado.
-Eres libre para decidir lo que te haga feliz Hinata…- le dijo al oído. Lo más doloroso de admitir era que su única felicidad era con el y con nadie más…
-Es injusto que me hagas decidir esto…- le reclamó llorando.
-Te permito decidir lo que te haga feliz, eso es lo único que quiero Hinata, que seas feliz- declaro viendo su entristecido rostro. Pero la Hyuuga sabía a la perfección que a veces lo correcto no siempre sería lo que la hiciera ser feliz y lo que ella querría.
-Lo lamento mucho…- continuó caminando hacia atrás despacio ante la profunda mirada del rubio –Esto no puede seguir así…- alzó la mirada para verlo a los ojos –Tu debes convertirte en Hokage y yo casarme con Sasuke…- sacó el collar que le había regalado y lo deposito en su mano cerrándolo en su puño –Eso es lo que debemos hacer Naruto…-
El rubio miró el collar sobre su palma justo antes de verla partir, había tanto que podía y debía decirle para que no se fuera que sentía que se ahogaba con las palabras pero que no podía articular.
-Es imposible hacer cambiar mis sentimientos hacia ti- procuro no decir que lo amaba por que si lo hacía dejaría de ser así de fuerte para ceder ante su corazón –Pero debo estar con Sasuke ahora… pase lo que pase no puedo dejarlo…- murmuró dando la vuelta para marcharse. Naruto presionó el collar hasta hacerse sangrar la mano, herida que se borraría gracias a sus habilidades regenerativas al ser la encarnación del Kyubi.
No había ya nada que pudiera decir si ya se había ido, sabía que lo amaba al igual que ella lo amaba, pero desde que la había visto con Sasuke y la condición de este supo que no podrían seguir con lo que tenían. Olvidar al otro era algo que no podían hacer, por lo que a pesar de doler tanto en ese momento habría un camino escabroso y turbulento para que los dos pudieran al fin estar juntos… eso si el destino lo permitía…
Oculto entre los árboles a una lejana distancia, un espectador admiraba la escena callado y razonando lo mal que se debían sentir los dos amantes al tener que dejar al otro. Incluso llegó a sentir lástima, pero conociendo las razones de por que estaba pasando lo que ocurría solo pudo guardar silencio un momento por el sufrimiento de ambos…
-Sucedió tal y como predijiste Itachi, debes querer demasiado a tu hermano como para haber hecho tanto…- susurró Kisame tratando de imaginarse como se encontraba su amigo en esos momentos custodiado por ANBU. Después de todo cuando Sasuke se convirtió en el líder de la milicia no hubo necesidad de que hubiera un cuerpo militar alterno al poder confiar completamente en el Uchiha, por lo que se fusionaron denominándolo líder ANBU.
En su habitación de hospital, Itachi dormía teniendo sueños vacios con su pasado. Recién acaba de enterarse de todos los crímenes que cometió y no había podido conciliar el sueño, pero al estar débil y cansado por el estrés que había tenido que soportar pudo conciliar el sueño, un horrible y nada buen sueño. Sasuke en su casa seguía pensando en su hermano y en la batalla que había en su interior entre olvidar matarlo y tener que perdonarlo…
*8*8*8*
-Los devolveremos al infierno- respondió.
-¿Qué?- se levantó Neji después de escuchar lo que acababa de decirle, el preguntar para que querían a los demonios en sus manos como organización no sonaba algo malo -¿Me estas diciendo que Akatsuki quiere al Kyubi y a todos los demás demonios para regresarlos al infierno?-
-¿Te parece tan poco creíble?- preguntó Pein parado a un lado del Hyuuga después de responder a su pregunta sobre cual era el verdadero fin de Akatsuki.
-Ustedes no lucen como salvadores- lo miró usando su túnica con nubes rojas expectante.
-No lo somos, no los devolveremos al infierno hasta haberlos utilizado para nuestros fines…- aclaró.
-Lo sabia- habló consiguiendo una respuesta más congruente pero sin responder lo que había preguntado.
-Si de verdad quieres saber cual es nuestro fin deberás ver a nuestro líder para que el despeje todas tus dudas- continuó empezando a caminar –Pero comprenderás que aún no eres digno de confianza como para llegar a conocerlo…-
-En lo absoluto, no tienen idea de por que quiero dejar Konoha…- miró hacía la aldea sabiendo lo que estaba a punto de hacer.
-Eso es lo de menos, algunos se han unido hasta por simple diversión… tus razones no me interesan, solo tus capacidades como samurái…- siguió caminando seguido por Neji.
-De acuerdo…-llegaron hasta un claro a un lado de un camino -¿Qué estamos haciendo aquí?- se atrevió a preguntarle a su ahora compañero, pero que aún no era oficial al no haber recibido aún su túnica y su anillo dejando a un lado la insignia de la aldea y usar solo una banda vacía.
-Esperamos a alguien más…- dirigió su mano a una sombra formándose de entre las sombras de la noche cubriendo los árboles.
-¡Konan!- se impresiono mucho el joven hombre al ver quien era la que se acercaba, pues la conocía.
-¿Neji-san…?- pronunció la mujer de cabello azul para después ver al otro -¿Era este el prospecto?- lo miró interrogante.
-Es mejor de lo que puedes llegar a pensar Konan- respondió colocando su brazo sobre sus hombros abrazándola. Mientras tanto Neji no creía lo que veía.
-Konan-san, yo no sabía que usted era…-
-Lo fui Neji- lo interrumpió –Pero lo deje un tiempo para encontrar un poco de paz. No pienses mal de mí, el estar a cargo en la casa de damas es importante para mi y agradezco mucho la amistad de Anko y Kurenai, pero mi camino consiste en no tener camino- abrazó también a su pareja –Nuestro país aún sigue en guerra, y si realmente queremos que halla paz en él debemos apoderarnos de todos los demonios encarnados…- respondió recordando su cruda infancia…
Mencionando la guerra y a los demonios, Neji recordó algo que no había pensado antes…
-Pein…- fue poniendo ese nombre en su mente… -Así se llamaba el samurái que mató a Jiraya, uno de los tres sanin…- lo miro desafiante –Pero que Naruto mató…- el pelirrojo lo miro de igual forma…
-El lo hizo, no fue la primera vez que morí…- respondió provocando que la mujer que estaba a su lado lo abrazara con más fuerza en sus brazos… -Pero si no fuera por Nagato no estaría yo aquí ahora… me vi obligado a matarlo- se giró caminando al lado de su amante para continuar con su camino rumbo al escondite que tenían en otro país para regresar con Nagato cumpliendo con su misión de llevar al Hyuuga.
Neji se detuvo a meditar un instante, Naruto había dicho que vengó a su maestro matando al samurái que lo mató, eso significaba que si Naruto se enteraba de esto, tal y como de seguro lo haría, se daría a cabo una gran batalla entre los dos hasta lograr un vencedor, del cual solo podía ser Naruto a menos que ese nombrado Nagato lo devolviera a la vida otra vez.
-Es algo joven Pein- comenzó a hablarle Konan recorriendo su camino adelante del joven Hyuuga.
-La edad no importa, asumo que ya sabrás para que lo queremos…- miró a su acompañante seriamente.
-Eso es cruel, es por esa clase de actos por los cuales me separé de Akatsuki en primer lugar, no quiero volver a ese camino de antes…- mencionó apartando la mirada.
-Eso ya lo sé- miró hacia enfrente al igual que ella –Por eso me sorprende que vinieras de todas formas…- volteó a verla notando su sonrojo –Por que conociéndote bien se que no estas en Akatsuki por placer…- la hizo sonrojar aún más al hablar en doble sentido –Descuida- se acercó a ella tomando su mano mientras se desplazaban hacía su ruta –Te prometo que cuando esto termine y haya paz solo seremos tu y yo…-
-Pein…- alegró su corazón por un momento, pero recordando lo que le había dicho antes sabía que algunos tenían que sacrificarse y ser sacrificados para poder lograr la paz que tanto querían –Aún así no hayo como obtendremos el byakugan de Neji para estudiarlo si no podemos quitarlo al ser un miembro de la rama secundaria, ellos son sellados para controlarlos, realmente me tomo por sorpresa que abandone su clan para unírsenos…- Pein sonrió por las dudas de la otra-
-Acabas de regresar, aún te falta enterarte de muchas cosas, solo observa…- se detuvo haciendo que Neji se frenara igual –Neji- lo llamó.
-¿Qué?-
-Dime, ¿Qué te parecería deshacerte del sello con el que te marcaron los del Souke?...
-¡¿Qué?!- ¿era eso posible?
-Pein…-
*8*8*8*
Pasaron cuatro días desde la aparición de Itachi y la rotunda desaparición de Neji. La aldea estaba conmocionada por esto, el primogénito Uchiha y temido asesino retornó a la aldea y al mismo tiempo el genio Hyuuga se había marchado. No había registros de que hubiera tenido alguna misión, solo se tenía testimonio de los dos guerreros que estaban en las puertas cuando lo vieron salir, nada más se sabía, pues nunca regresó.
El feudo Hyuuga estaba como loco por esto, y con la llegada de Naruto enviado por Sasuke para entrenar con las hijas de la rama principal, Hiashi le hizo prometer al rubio, conociendo que era amigo de infancia de Hinata, que se convirtiera en su guardián. No podía serlo al no ser un Hyuuga, pero como padre le brindo esa tarea a la cual se acoplaría muy bien, pues protegería con su propia vida lo que más amaba. Aún así prefirió ser el quien siguiera con el entrenamiento de Hinata, y que fuera Hanabi quien entrenara con el, batallas que se volvían interesantes, ya que la adolescente no se abstenía en lo absoluto de golpear a Naruto con todo tipo de técnica y a veces haciéndolo huir, gracias a esto el rubio fue aprendiendo, sin quererlo así, la manera de combatir de un Hyuuga, advertencia que le hicieron a Hiashi si el iba a proteger y cuidar a las jóvenes, pero con todo el honor del mundo Naruto no haría algo perjudicial contra ellos poseyendo tal información.
La relación de Sasuke e Itachi no iba prosperando mucho, se mudó de regreso al feudo Uchiha y a la mansión de la familia principal cuando lo dieron de alta del hospital. Con ello pudo notar que Sasuke seguía durmiendo en la habitación que tenía desde que era niño y que había respetado la de sus padres, dejando todo intacto, tal y como había quedado y sido dejado por el líder del clan y su esposa antes de morir; pero sorpresivamente en cuanto se mudó él, Sasuke guardó muchas de las cosas que habían en las diferentes casas y mansiones del feudo y las guardó en una de las casas vacías que había como si fuera bodega, con esto parecía dar señal de que preparaba la casa como si fuera a ser habitada por otras personas, lo que le recordó el haberse enterado de que su pequeño hermano estaba comprometido con la princesa de Konoha, Hinata Hyuuga, a quien no tenía el gusto de conocer todavía.
Durante el almuerzo que tuvieron juntos Sasuke le hizo saber que comería esa tarde en casa de su prometida y que por lo tanto no lo esperara. La frialdad de Sasuke era el único medio con el que había logrado sobrellevar la situación del retorno de su hermano, pero retomando el hecho de que había guardado las cosas de su clan en las mansiones, como ropa, artículos personales, libros, entre otros objetos que indicaran que la casa pertenecía a alguien como fotos y pinturas, juguetes, documentos, etc. hasta dejar solo los muebles, pudo percatarse también que su casa era la única que había respetado.
-Me parece algo bueno que hayas encontrado a alguien que ames de verdad- comentó el mayor mientras aún seguían en la mesa, naturalmente Sasuke comía rápido para tener que evitar pasar mucho tiempo con su hermano.
-La boda será dentro de unas semanas, aunque Hiashi Hyuuga pensó que podríamos retrasarla si yo lo quería así, le dije que no sería necesario, aún así decidimos que fuera en un mes y medio. Obviamente estas invitado- contestó frio y banal, diciendo lo último casi como obligación.
-Gracias, me siento alagado- Otro silenció paso antes de que volviera a decir algo –Vi que estuviste moviendo algunas cosas de casa de nuestros tíos, me da cierta idea de que quieres lograr con ello…- insinuó.
-Yo los respeto, pero ya están muertos, si me aferro demasiado a algo que esta en el pasado sería un error…- declaró haciendo temblar al otro. Sasuke lo intentaba, pero le resultaba muy difícil convivir con Itachi como si nada hubiera pasado, aún tenía en mente el que seguía siendo la razón de por que todo le había sido arrebatado todo cuando era niño.
-Hinata Hyuuga…- dijo su nombre memorizando haberla visto antes –Me parece que llegamos a verla cuando éramos niños ¿no?- preguntó a lo que el otro ni siquiera respondió -¿Te gustaba desde entonces?-
Sasuke sintió algo en su estómago cuando le platicó sobre esto. Hubo momentos cuando era niño, en que, huyendo de Sakura e Ino, y otro centenar de niñas que lo perseguían y en otras situaciones, se topó con Hinata; el creyó que sería como las demás locas que no lo dejaban en paz, pero muy por el contrario esta lo respetaba y llegaba a tratarlo como un amigo, forma de actuar que le pareció extrañamente curiosa, aunque viéndola bien no era fuerte ni muy hermosa, opinión que cambió un día que la volvió a ver a solas…
-¡Sasuke!- gritaban dos niñas buscando a su predilecto amor platónico, el pequeño aprendiz de samurái se había ocultado en un árbol metiéndose a una casa que desconocía.
-Malditas niñas…- se quejó teniendo que meterse a uno de los edificios de la casa hasta hallar la salida sin ser pillado y poder salir a la calle. Una vez en esta se dedico a correr un largo tramo hasta encontrar otro lugar donde esconderse, pues fuera al lugar que fuera siempre se topaba con ellas abalanzándose sobre el…
-¡Ah!- gritó alguien cuando sin querer terminó cayendo sobre una niña que iba pasando por la calle rumbo a su casa.
-Lo siento- se levanto de encima de ella, colocando sus manos a un lado de su cabeza, pues estaba completamente sobre su cuerpo. La poder al fin mirar de quien se trataba se topo con una niña de piel blanca, cabello negro y ojos lavanda de un tono perla precioso. Al verla abriendo sus ojos se sonrojó un poco, era el único complemento que faltaba para hacer de su estampa la más bella de todas las que hubiere visto…
-Creo que se fue por acá- se escuchó la voz de Ino a punto de doblar la esquina, lo que hizo que Sasuke se levantara como resorte.
-Rayos…- dijo volteando a ver a Hinata, quien solo levanto los hombros inclinando la cabeza.
-Corre- le indico, declarándole sin explicaciones que no les diría a ellas a donde se había ido, lo que agradeció mucho Sasuke, quien corrió lejos… después, oculto, pudo ver cuando Hinata incluso desvió la ruta de búsqueda de las chicas como un favor extra. Había escuchado solo una palabra que le dedico que lo hizo sentir como todo un idiota al no haber sido capaz de hablar con ella.
Tiempo después la encontró leyendo en un árbol muy entretenida, curiosamente un libro que el había leído también cuando se lo pidió prestado a su hermano, resultaba que para la edad que tenían Hinata tenía los mismos gustos e intereses literarios que el, un interés por historias místicas y heroicas subreales con mucho contenido oscuro y sagaz. Cuando se enteró que era amiga de Naruto y posiblemente algo más llegó a ensombrecérsele el alma al pensar en la posibilidad de que hubiera algo entre ellos. Sobretodo cuando un día que quería platicar con ella, y que no la había reconocido al lucir increíblemente radiante, fue descubierto por Sakura e Ino y atrapado como si ambas fueran pulpos, y para rematar llegar Naruto y quitársela bajo el pretexto de querer invitarla a comer ramen.
Escuchó múltiples rumores de personas entrometidas que llegaron a llamar a Hinata precoz y a Naruto sonsacador por estar con ella, pues según ellos esos dos se veían como algo más al caminar juntos de la mano por la calle. Esto irritaba a Sasuke y llegó a decir que no le interesaba, y era cierto, no le interesaba. Hasta que perdió a sus padres y se concentro en su entrenamiento, y fueron pocas las veces que volvió a verla, y cuando pasaba siempre lo trataba con respeto, aunque tenía que admitir que fuera del entrenamiento que tenía con los demás bajo el cuidado de sus maestros y acompañado por sus compañeros en las enseñanzas, Hinata era parte del contacto humano que lo hacía no ser un exiliado por completo. Aún cuando no se pudieran proclamar a si mismos amigos del todo. Eso hasta que pasaron los años y regresó a Konoha y se topó con ella en aquella fiesta, desconociendo su nombre y su silueta… para después reencontrarse con ella y platicar como si se conocieran desde siempre y enamorarse por completo, lo que nunca creyó que le pasaría, y así tomar la decisión de casarse con ella y formar la treta de ir primero con el padre de Hinata y pedir su mano diciendo que ella ya lo había aceptado y que le había pedido que fuera a pedirla formalmente.
Su engaño sirvió, pues ella aceptó, pero con el arribo de Naruto a la aldea y la reacción de Hinata un extraño presentimiento se colocó en su mente, el cual se fue yendo conforme la veía actuar igual con el… lo que no sabía era lo mucho que tenía que esforzarse para no mostrar su tristeza cuando estaba con el.
-Eso no lo voy a responder- siguió platicando con su hermano, aunque más que eso era un diálogo con reglas.
-Ya veo… eso significa que ella vivirá aquí, ¿usaras la habitación de nuestros padres?- se atrevió a preguntar, un tema bastante delicado para lo que era Sasuke…
-No lo se, eso dependerá de ti- dijo sin muchas ganas de querer hablar del asunto.
-¿Dependerá de mi? ¿Cómo?-
-De si te casaras y serás la cabeza del clan- contestó haciendo sentir un poco mal al otro, pues seguía siendo el hermano mayor a pesar de que ya no estuvieran sus padres.
-No, no lo voy a hacer, por lo menos no ahora, y aún si lo hiciera quiero que seas tu el que forme la rama principal y gobiernes el clan. Cuando te cases yo me iré a vivir a otra de las casas, por eso no te preocupes- habló seguro mientras terminaba su zumo de naranja del vaso en que estaba servido.
-Me parece bien, después de todo no se como sería recibido por la aldea el que fueras a gobernar el clan Uchiha- se fue parando de la mesa con dirección a la salida mientras su hermano lo veía partir, pasaría mucho tiempo o tal vez nunca, para que pudiera tratarlo como familia nuevamente…
Al día siguiente Itachi conoció a la prometida de su hermano, una persona amigable, respetuosa e increíblemente hermosa, al igual que su hermano comprendía el por que la denominaban princesa. Y viendo lo bien que se llevaban se alegró mucho por el, solo que a pesar de que ella pareciera una luz, los momentos en que callaban eran claros por que eran, no podía tratarse de algo más que por el, así que decidió dejarlos solos para no interferir con su charla y sus momentos juntos, aunque para ser sinceros, daba lo mismo el que estuviera o no, pues Sasuke seguía igual de serio y frio. Actitud que Hinata tuvo que enfrentar sabiamente.
-Te ves más sombrío hoy que ayer, a este paso no lograras conciliarte con los demonios que alimentas en tu interior- comenzó a hablar Hinata sentada a su lado en una banca que había en el jardín.
-Mis demonios interiores y yo estamos bien como estamos- respondió de mala manera, no le gustaba hablar de ello aún cuando se tratara de su prometida. Pero tenía que admitir que si no fuera por ella ni siquiera le dirigiría la palabra a Itachi.
-Sabes Sasuke, un hombre no se mide por sus riquezas o por su fuerza, se mide su valía por su capacidad de aceptar sus equivocaciones y por poder triunfar en donde otros han fallado- murmuró con algo de recelo, pero Sasuke, dándose cuenta de su buena intención trató de calmarse un poco después de suspirar algo derrotado.
-Dime que hombre lo ha hecho- trató de batallar, a lo que la otra sonrió.
-Puedes ser el primero…- lo miro con ternura y provocándole una inesperada y discreta sonrisa.
-No es tan fácil- susurró mientras besaba su frente con dulzura.
-No lo es, pero al menos podrías intentarlo un poco más…- se recargó en su hombro mientras el Uchiha miraba hacia las nubes.
-No se si pueda hacerlo…- miró el despejado cielo –Tal vez tengas razón…- pensó para sus adentros, y para su sorpresa el rencor que le tenía a Itachi comenzaba esparcirse, muy poco, una muy minúscula cantidad, pero que se estaba yendo de el. Eso lo sorprendió bastante, tal vez aún había motivos para poder tener un hermano nuevamente, aún teniendo que superar muchas cosas duras todavía…
-¿Qué forma ves en esa?- señaló con el dedo.
-De nube- contestó sin responderle a Hinata.
-Pero tienes que verlas con imaginación- trató de convencerlo de seguirle la corriente.
-No se si vea la misma nube que tu- trató de no participar en el juego.
-Si ves algo que yo pueda ver también en ella podré identificarla- intentó una vez más.
-Esta bien- se obligó a ver hacia las nubes, en las cuales hayo una figura peculiar… -Esa tiene forma de remolino- miró hacia una que pasaba cerca de a montaña Hokage- aquella palabra hizo que Hinata se levantara de inmediato -¿Hinata?- la vio caminar hacia el interior de la casa.
-No es nada- se excuso –Solo tengo un poco de sed-
-Pudiste haberme dicho yo puedo…-
-Descuida- lo interrumpió –Ya se donde esta la cocina…- se metió más al interior de la mansión dejando algo extrañado a Sasuke que al analizar sus palabras se topo con algo que le pareció desagradable por provocar tal reacción…
-Uzumaki…- habló quedo, al parecer aún había algo de el en ella, tal vez por eso muchas veces lo evitaba, de niños su amistad había podido tener algunas contradicciones, pensaba, muy equivocado al respecto.
Itachi no se dio cuenta de que ella estaba ahí, pero como pronto sería un miembro más de la familia era lo más normal encontrarla en la casa, por lo que para que no notara su presencia prefirió marcharse hacía otro lado, solo que se vio frenado al escuchar la voz de Hinata entre sollozos…
-¿Por qué?...- se dijo a si mismo regañándose ¿Por que sigo pensando en el? ¿Por qué no puedes salirte de mi cabeza Naruto? ¿Por qué insistes en quedarte en mi corazón?...-
Itachi abrió los ojos descomunalmente al enterarse de esto.
-Pero la culpable soy yo- se secó la cara de habérsela empapado con agua para cubrir y limpiar el rastro de que había llorado… -por seguir pensando en ti cuando se supone que debería no hacerlo…- Tocó el collar que traía en el cuello, el mismo que le había dado Sasuke, lo sentía pesado, increíblemente pesado, extrañaba otro objeto de su afecto de otra persona…
Afuera Sasuke seguía mirando las nubes, teniendo en mente que Naruto era su mejor amigo, pero que al haber llegado antes a pedir a Hinata por esposa la había ganado primero y nada que pudiera hacer lo cambiaría. Solo esperaba no perder su amistad con el paso del tiempo, después de todo, siendo lo más natural del mundo pero muy cruel para el otro, planeaba tener varios hijos…
*8*8*8*
En la oficina de la Hokage, Tsunade y Kakashi miraban por la ventana a Naruto mientras camina con dirección al feudo Hyuuga, lo habían mandado llamar para arreglar unos asuntos de documentación y después este se marchó, pero fue más que obvio lo mal que se veía.
-¿Desde hace cuanto tiempo ha estado así?- preguntó la rubia al enmascarado.
-Desde hace varios días, lo de Hinata y Sasuke lo tienen así- se atrevió a mencionar, pero la Gondaime también estaba enterada de por donde iban las cosas.
-Cometí un error Kakashi- comenzó a hablar después de haber callado por un segundo –Llegué a pensar que si había muerto o abandonado por completo la aldea…- Hakate la miró extrañado por ello.
-El no haría eso, no hasta cumplir con su sueño de ser Hokage, en eso se parece mucho a Kushina en ese aspecto-
-Si, lo se…- suspiró –Creo que ya es tiempo…- comenzó a preparar al otro para tratar lo que el Uzumaki debía saber –Tiene que saber quien es su padre y debemos devolverle lo que le pertenece por derecho, no se si sea por eso que Hinata y el se separaron, pero verlo caminar como muerto en vida es algo que no soy capaz de ver...- volvió la mirada al piso antes de cerrar los ojos.
-Son muchos factores en realidad, pero creo que los dos sabemos cuales fueron los motivos de por que Hinata esta con Sasuke en vez de haber huido con Naruto en cuanto este regresó…-
-Eso es lo peor de todo…- se sentó en su asiento recargándose en el escritorio –El clan Hyuuga es muy estricto en esto, y la aldea y su moral lo verían mal, de ese modo Naruto no podría ser bien recibido como Hokage a pesar de que desde siempre se supo que Hinata y Naruto se amaban…- se recargó en el respaldo del asiento tratando de aclarar la mente, pero no podía, quería a Naruto como a un hijo…
-Hinata debió haber querido dejar a Sasuke para irse con Naruto, pero no lo hizo por que no quería frustrar su sueño de ser Hokage. Lo que no tienen ahora es tiempo, pues en lo que Naruto pudiera volverse Hokage Sasuke y ella se casarían antes…- Tsunade se levanto de inmediato ante ese último comentario.
-Juro que le daría mi puesto ahora mismo si eso fuera- puso ambas manos en la madera del escritorio algo fuerte –Pero no solo es eso…- volvió a su asiento.
-No, no puede hacerlo ahora que Sasuke esta como esta por el regreso de su hermano, sería demasiado que le pasaran tantas desgracias en su vida en tan poco tiempo, nadie sabe que podría hacer entonces… por eso Hinata se quedará con el a costa de su propia felicidad, por que los ama demasiado a ambos como para dañarlos, aun cuando el más lastimado de todo esto sea Naruto…- concluyó suspirando al igual que la otra.
-¿Cómo fue que paso esto Kakashi?- lo miro como tratando de recibir una respuesta razonable, pero ni siquiera el la tenía.
-El destino decidió que fuera así, solo el decidirá como acabará la historia y si cambiara…- calló mientras la rubia seguía igual de mal de cómo estaba en un principio, preocupada por Naruto…
En su mente, Kakashi seguía con ese cuestionamiento que tenía desde que llegó Itachi y descubrieron su memoria vacía, el que el pudiera regresar así a la aldea después de tanto tiempo y tan repentinamente no era algo normal, debía haber una razón o un plan de por medio. De su inocencia al desconocer que pasó a falta de sus recuerdos no dudaba, de lo que desconfiaba era de lo que podía avecinarse con esto…
*8*8*8*
En las afueras de Konoha, por la montaña, Kisame veía la aldea pasar como de costumbre. Todos los días iba hasta ese punto alto para admirarla, tenía que permanecer cerca de la aldea hasta que viera que Sasuke por fin confiara en Itachi para poder actuar por completo.
En el cuello, colgada como si fuera un collar, una botella llena de luz pendía amarrada con un cordel de color negro. En ella se encontraban los recuerdos de Itachi que le habían sido sustraídos en espera de poder regresar a su mente y a su memoria una vez que las cosas transcurrieran como debían pasar.
*8*8*8*
Sentada en un carruaje, Sakura miraba Konoha de un último reojo antes de poder visitarla una última vez previo a su boda con su nuevo futuro esposo.
Debido a los conflictos que habían tenido los países de la arena, el país de la tierra y el país del viento cuando Temari escapó con Shikamaru dejando atrás su compromiso con el hijo de un importante señor feudal de la aldea de las rocas, se había logrado un tratado de paz a base de compromisos y uniones después de la amenaza de haber una guerra. Kankuro se casó con la nieta del Tsuchikage, de quien no se quejaba, pues al menos se llevaban bien y era bonita, y que poco a poco se fueron enamorando. Y conforme a la aldea de la hoja, Sakura se atrevió a ser escogida para tal "sacrificio" tomando la responsabilidad de casarse con alguien de la aldea de la arena. Según Gaara no era necesario, pero a los ojos del país de la tierra era lo más apropiado si llegaría a haber paz entre ellos y el país de la tierra, era muy apegado a la guerra al igual que el país del rayo.
Así Sakura emprendió el viaje para conocer a su prometido en el país del viento, despedida por Ino, Hinata, Naruto y sus demás amigos, allegados, maestros y compañeros, entre ellos Tsunade, su maestra. Y pudo ver, al igual que todos los demás, que incluso con Sasuke presente, Naruto y Hinata procuraron tratarse lo menos posible al dirigirse las miradas más decaídas que podían dedicarse, pues a pesar de actuar como si nada pasara, Sasuke había notado lo que pasaba, pero no soltaría a Hinata en ningún momento, y como amigo Naruto debía entender esto.
Solo que los corazones de Naruto y Hinata no respetaban esto al seguir palpitando su amor con cada latido, que a pesar de doler, les hacía recordar que amaban al otro.
Una vez dicho adiós, Sakura salió de la aldea en su viaje para conocer a tal desconocido, de quien al menos sabía su nombre, Sasori. Un nombre algo rudo para quien se trataba, pero haciéndole honor por su bravura como samurái y demás poderes que se le sabían, y otros que se desconocían. Sakura por lo menos estaba segura de que se casaría con un héroe, pero ese héroe también tenía su lado oscuro, pues era parte de Akatsuki también…
*8*8*8*
-Si necesitan los ojos de Neji ¿Para que quieren a Hinata?- se atrevió a preguntar Konan a Pein una vez que estaban cerca del país al que tenían que llegar.
-En un principio podía ser cualquier chica Hyuuga, más preferentemente de la rama principal, pues su sangre es la menos diluida con el paso de las generaciones y con las habilidades más desarrolladas, pero desde que llegó un comunicado de Itachi por manos de Obito después de ser recibido de Deidara cuando se topo con Kisame e Itachi en el camino, se cambió de opinión y se puso ella como objetivo… ya sabes, antes de que Itachi pusiera en práctica su plan y regresara a la aldea, te debiste haber enterado en la mañana en que partiste-
-Si, ya sabía que era el, pero ¿Por qué ella?- siguió cuestionando a lo que el otro también lo desconocía.
-Eso realmente no te lo puedo responder Konan…-
En estos momentos deben estar odiándome por separar a Naruto y a Hinata, pero no hay por que ponerse histéricos, solo es parte de la trama, el suspenso por lo que se vendrá y todo lo demás.
Esta guerra del amor la voy a poner en medio del campo de batalla entre los samuráis y Akatsuki.
Ya lo habían dicho antes: se aman, y eso no va a cambiar nada.
Bueno, hasta aquí por hoy.
XOXO
Vixen
