La tardanza fue algo que se salió de mis manos, se robaron mi Navidad y tendré que viajar durante las fiestas TToTT, lo bueno de esto es que lo hare al lado de mi corazoncito TTuO, así que por esa parte no hay problema.

Estoy feliz pero a la vez -lo admito- tengo miedo, pues el próximo año tendré más responsabilidades y deberes que cumplir, pero si quiero llegar a donde quiero llegar laboralmente las cosas tendrán que ser así. Aparte, me enteré de algunos asuntos escolares y del trabajo que no voy a poder dejar por que necesito el efectivo, así que tendré que hacer el sacrificio de trabajar horas extras en las que normalmente escribo mis fics TTOTT, pero tendrá que ser necesario para mi.

Tan solo pido paciencia y comprensión… OwO


Todo era oscuridad, no tenía alma siendo un demonio y más que eso tenía el título y fama de dios, con lo cual ninguno podía equivocarse al llamarlo de esa manera al serlo: el único y verdadero Dios del Fuego. Elemento de destrucción que el hombre se había atrevido a dominar y a usar para su bien. Desde un principio había odiado a los hombres, seres vivos dependientes y contradictorios llenos de odio y también del detestable amor, sus sentimientos era lo que los hacía débiles y descuidados, era una de las principales razones por las que las que los odiaba. Su alma también estaba llena de odio, odio y maldad pura que destilaba su poder. Casi nunca se había acercado a una población desde que estuvo consiente de su existencia, mirando desde las sombras el mundo; no había vuelto a tener contacto con los hombres desde hacía años y no planeaba hacerlo si los detestaba tanto, no hasta que fue obligado…

Ser controlado no era algo que aceptara, pero para su paz interior tenía la oportunidad de exterminar a unos cuantos de ellos…

Ronin:

El Samurái y la Princesa

La población corría despavorida, en el aire se podía aspirar un aroma a madera quemada y ceniza. El cielo estaba negro, habían solo unas cuantas estrellas en el cielo y pocas nubes apenas visibles. Llevaban tiempo haciéndole frente y no parecía haber ningún progreso, parecía inmune a cualquier ataque. Todo estaba perdido, no podrían salvarse, el Kyubi destruiría todo y los despojaría de sus vidas, no había salida, no había nada más que hacer, la esperanza estaba muerta, solo se podía esperar la muerte inminente que se avecinaba, hasta que él llegó…

El viento golpeaba en su pecho con bravura, mecía su rubia y deslumbrante cabellera al igual que su túnica blanca con llamas dibujadas en ella. El tiempo parecía avanzar sumamente lento, una extraña vibra cruzó por los corazones de los guerreros, todas las miradas se concentraban en un solo punto después de desaparecer la nube de humo por la reciente invocación que había hecho. El Rayo Amarillo de Konoha, héroe de la aldea y respetado líder de la misma acababa de llegar…

Capitulo cinco: Claroscuro

Los rostros de todos los samuráis que se encontraban defendiendo a su pueblo no pudieron evitar recuperar las esperanzas cuando el cuarto Hokage apareció, incluso el mismo Kyubi se había quedado mirándolo con odio y enfado al percibir la reacción de los soldados, tan impresionados y respetuosos, tan llenos de esperanza nuevamente… le estaba resultando de lo más repulsivo posible.

Pero al estar viendo esta escena lo único que el podía ver era oscuridad, el seguía viendo oscuridad, oscuridad y una apenas legibles manchas a los lejos... Se preguntaba donde estaba, que había pasado, pero por más que trataba de recordar algo no había nada, estaba vacía su mente al igual que su memoria… hasta que por fin se aclaro su vista acostumbrándose a las sombras y la poca luz que había. Le dolían los ojos, era como si una cegadora luz hubiera estado frente a el durante mucho tiempo y después se viera obligado a cerrar los ojos, pero al percatarse de donde estaba más le valía no haber abierto los ojos nunca…

-¿Pero que…?- fue lo único que alcanzó a decir, estaba semidesnudo con el abdomen descubierto y el aire acuchillando su piel mientras flotaba en el mismo sin rumbo ni gravedad…

Fue un solo movimiento, un instante que paso igual de rápido que un parpadeo, alguien en la lejanía estaba gritando…

No llegaron a ser segundos, increíblemente veloz, como siempre lo había sido en vida. Tan solo lo escuchaba blasfemar, Naruto estaba flotando cerca mientras veía lo que ocurría aún sin poder creer lo que veía…

-¡¡Nooooooooo………!! ¡Esto no se acaba aquí bastardo! ¡Regresare! ¡¡Regresare y me las cobrare con lo que más amas!! ¡¡Lo juro!!- se escuchaba su macabra y rasposa voz al rubio que lo acababa de vencer, su cuerpo estaba desvaneciéndose en un remolino naranja al que le seguía la más profunda de las penumbras…

Naruto estaba estupefacto, el Kyubi acaba de desaparecer y ahora solo veía el cuerpo del Cuarto cayendo del cielo sin sentido, cansado y vencido por lo que acababa de hacer, ofreció su propia vida para salvar a la aldea, para salvar a Konoha, para salvar a su familia… y de nuevo esos gritos que bien podía reconocer que eran femeninos al prestar más atención.

-No… no este sueño otra vez…- se decía así mismo mientras su proyección en aquella visión continuaba igual que en el principio, inmóvil desde el aire… se llevó ambas manos a la cabeza, un profundo dolor estaba invadiéndolo y nublando su mente de nuevo… y entonces lo escuchó, estaba ahí igual que todas las veces anteriores: el llanto de un infante que acababa de nacer… el ojiazul no pudo evitar gritar con la mirada abajo justo antes de levantarla y percatarse de que las llamas que estaban a punto de envolverlo se estaban formando entre sus pies, después simplemente desapareció consumido por el fuego… una cálida y después ferviente ira en las llamas…

Abrió los ojos por fin y pudo divisarse en medio de las sombras de nuevo, sintiéndose igual que aquel Dios maldecido: solo y lleno de rencor… hasta que aquel pasillo apareció y cayó justo en el agua encharcada que había en el piso. Sabia con exactitud en donde estaba… en frente de el encontraba esa gran puerta labrada y oxidada…

-¿Qué estas esperando? Entra de una buena vez…- logró escuchar desde su interior pero no lo obedeció, hacía tantas veces que no lo torturaba así que se sentía resentido con su ser.

-No puedes gobernarme, este sigue siendo mi cuerpo después de todo- habló confrontándolo, sabía lo que estaba haciendo, pero ese día el orgulloso Dios no estaba de humor como para escuchar su insolencia.

-¿De verdad?…- brillaron dos tenebrosos ojos en la sombra que había caído bañando la pared y perdiéndose con la negrura de la anomalía.

El cuerpo del rubio estaba en su cama durmiendo, descansando profundamente cuando abrió los ojos, sus ojos eran rojizos y su pupila se había dilatado y transformado alargándose a manera de ranura similar a una bestia o serpiente venenosa.

Naruto no tenía control de sus movimientos, estaba a su merced. El joven samurái se levanto de su lecho para tronarse los huesos del cuello bruscamente al igual que los de la espalda, su columna se movía como si tuviera vida propia debajo de su marcada espalda y bronceada piel. Sin que el pudiera gobernarse se dirigió hacía el espejo que había al fondo de la habitación. La risa que soltó no era producida por la voz del Uzumaki, no era él quien estaba contemplando su reflejo…

-¿Quieres decir algo más?- se burló ante la impotencia de este atrapado en su mente. De un momento a otro la habitación parecía haber sido cubierta toda por una luz roja que no daba paso a otro color, solo el negro en pocas cantidades.

-¿Qué… ¿Qué has hecho?- alcanzó a decir horrorizado.

-Nada, solamente tomé el control de las cosas humano- contestó tomando la katana del mismo posicionada a un lado del mueble y desenvainándola frente a su imagen del espejo.

-¿Qué haces?...- llegó a preocuparse por sus acciones -¿Qué planeas con todo esto?- se escuchaba preocupada la voz del rubio, alcanzaba a escuchar los latidos de su corazón rebotando en las paredes del cuarto haciéndolos más sonoros. El simplemente sonreía.

-¿No es obvio?- siguió burlándose –Tú y yo somos la misma persona. Cuando el Cuarto Hokage logró mandarme a otra dimensión encontré un punto débil en su abominable creación espiritual: una abertura, la única salida que había si quería vengarme de él…- arremetió con voz enfurecida y sombría, Naruto no sentía respirar –A pesar de todo mi plan de reencarnación no fue del todo satisfactorio, entré en ti en un momento crítico y mi conciencia se apagó marcando solo mi presencia en tu alma…- tocó el tatuaje que el joven hombre tenía en el abdomen, miró hacia otro lado presa del coraje y la impotencia… -Estamos fusionados, y aún así con tu conciencia gobernando este cuerpo poseído por mi entidad yo continúo latente, nuestras formas físicas están unidas a pesar de que haber dos entidades en ti, ya que como siempre has sabido he tenido que comunicarme contigo de esta forma… Sigue gobernando tu parte humana, la forma física que logra rebasar mi poder… por ahora…- dijo rebosante de ira mientras acariciaba la piel de su cuello con el filo de la espada. Naruto estaba estupefacto, no tenía voz para contestarle… había algo que no encajaba bien del todo…

-¿Por qué esperar tanto para decírmelo?- arremetió cuestionándole tal decisión. Kuybi calló separando un poco la katana mientras su expresión se volvía oscura y enigmática, pero siempre firme…

-… si solo te dejas gobernar por los sentimientos y la necesidad jamás ocuparas mi poder por completo… y eso es una lástima si ambos somos uno solo…- el brilloso y deslumbrante filo de la katana comenzó a despedir una fuerte energía anaranjada; no podía controlar sus movimientos y antes de que se diera cuenta ya estaba ahí, amenazando cortarle el cuello con solo la decisión de mover la espada…

Cerró los ojos en su mente, no sabía si iba a doler, pero algo en si mismo lo hizo recuperar el control por un segundo, no duradero pero lo suficiente para sorprender al Kyubi que ya no avanzó más en sus acciones… después de todo había logrado comprender el mensaje que este le había enviado: Cambiaran las cosas…

-Eres patético…- confesó regresándole el control de su cuerpo, Naruto no pudo evitar respirar agitado dejando caer su peso e la pared abruptamente sujetado solo por su brazo, estuvo cerca de morir, pero no le tenía miedo a la muerte, sino lo que podría significar si la causa era su otra identidad…

Recupero la postura, una liviana capa de sudor cubría su cuerpo, aún seguía frente al espejo, su reflejo mostraba todo negro a su alrededor así como a el mismo con las marcas de sus mejillas más grandes y una mirada asesina teñida de rojo…

-Débil…- alcanzó a decir antes de dejar al pobre ronin exaltado por lo ocurrido… no había pasado algo parecido desde hacía años…

*8*8*8*

La conmoción por la partida de Neji se volvió un escándalo cuando llegó la noticia al feudo Hyuuga, los vecinos y la gente aledaña, incluso la propia servidumbre de estos sabía del peligro que llegaba a percibirse hasta en el aire, no era para menos, el guardián de la heredera de Hiashi Hyuuga, la futura cabeza del clan, había escapado. Todos notaban a la rama principal callada y seria, el nombre de Neji se había vuelto tabú, sobre todo con los esparcidos rumores acerca de que el se había ido con un grupo de mercenarios de los cuales no se sabía exactamente quienes eran y no tenían un rastro conciso, por lo menos no el clan Hyuuga, ya que la milicia apenas tenía unas ínfimas señales…

Siendo su familia tanto Hiashi como sus hijas defendían a Neji aún cuando no quedaba mucho que defender de el. Los más viejos y respetados miembros del clan trataban temas de suma delicadeza como lo era enviar a alguien que se encargara de eliminarlo, no sabían de lo que podía ser capaz, era del genio Hyuuga del que se trataba, así que querían enviar un escuadrón con los mejores guerreros del clan, ya que al huir se había llevado varios secretos y cosas de vital importancia que no todo mundo podría saber, así como el constante peligro de que si alguien llegaba a apoderarse de su Byakugan podrían llegar a descubrir algo que fuere perjudicial para las antiquísimas y poderosas técnicas Hyuuga. O lo que era peor, y de lo que la mayoría estaban seguros: Neji se había ido por su propia voluntad dispuesto al camino que había escogido poseyendo el Byakugan para su beneficio y ventaja ante un maquiavélico plan, por lo que era necesario hacerlo desaparecer. El plan era sencillo: encontrarlo, derrotarlo y discretamente ocultar su muerte, así como arrancarle el rastro sanguíneo que poseía para que nadie pudiere utilizarlo después.

Hiashi lo considero blasfemia, pero tenían razón, en el estado en que el que se encontraba Neji emocional y mentalmente esa era la mejor opción, aún cuando sus hijas trataron de evitar que usara el Sello del Pájaro Enjaulado con Neji para saber si seguía vivo y al mismo tiempo intentar levemente arrebatarle la vida. Pero para la sorpresa de la cabeza del clan no pudo activarlo, y no fue por la distancia…

La sala donde se planeó tal evento estaba muda, expectante y horrorizada, ¿Qué estaba pasando?

-Padre- trataron de acudirle, pero lo desprestigiarían si se acercaban tan solo un poco.

La cara de Hiashi se volvió a una expresión de horror infinito, no había pasado algo así en toda la historia del clan, era básicamente irrealizable si hacía externamente a la familia…

-Esto… esto es imposible…- estaba estupefacto todavía, sus hijas lo veían incrédulas temiendo lo peor, pero su sorpresa fue mayor cuando confeso lo que pasaba –El sello… el sello fue retirado…-

-¡¿Qué?!...-

Media semana había pasado desde que la princesa dejó de hablar con Naruto, aunque en los pequeños encuentros que tenían al estar a cargo de su cuidado personal, Hinata no dejaba de callar sus suspiros en medio de su melancolía. Le era fiel a Sasuke, por lo menos ahora que se había jurado a si misma no separarse de el por más que se desangrara su corazón, deshaciéndose en sus manos. No era por lástima, y por más que se trataba de convencer a si misma de que no era obligación, la verdad no era otra…

Del otro lado pasaba exactamente lo mismo, la promesa que le había hecho a Sasuke de cuidar a Hinata la cumplía, pero francamente prefería hacerlo de lejos, claro, solo se acercaba a una distancia prudente y casi no cruzaban palabra, el escuchar la voz del otro se herían mutuamente como una daga enterrándose profundamente en la carne. Solo estaba detrás de ella como su sombra cuando tenía que salir a la calle o estar en presencia de algún miembro importante de la sociedad o burócrata, la vida a la que estaba acostumbrada pero a la vez harta de lo repetida, plana y falsa que se había vuelto, hacía que sintiera cobarde y sin sentido.

Recordaba la presencia de su madre, después de un tiempo, siendo niña, descubrió una amistad increíble en un travieso chico rubio, y ese chico había crecido convirtiéndose en hombre al igual que ella en mujer, creciendo al igual que sus sentimientos habían florecido entre los dos hasta pasar más allá de la amistad… aún recordaba sus escapadas a la colina… Y esa tarde, después de enterarse de lo de Neji y asumir lo que con eso conllevaría más adelante, el cielo lucía como uno de esos bellos crepúsculos que admiraba junto a Naruto en aquel lugar soleado bajo el mismo árbol de siempre.

Esa imagen era perfectamente palpable aún cuando siguiera en los grandes territorios del feudo Hyuuga, sentía la suave brisa acariciando su piel y los rayos tocándola sutilmente antes de marcharse y dejarle espacio libre a la noche…

Estaba en el dojo, recordando que su padre debía estar ocupado tratando con los demás miembros del clan la recientemente descubierta verdad sobre Neji y lo que acarrearía como consecuencias al clan también cuando, casi como si lo hubiera llamado, sin palabras y sin necesidad de señas ni mensajes, su alma fue la que, extrañándolo, pidió al cielo que llegara a su lado… Y Naruto apareció detrás de ella entrando en el dojo de la inmensa mansión Hyuuga así como lo había pedido.

El no sabía que ella estaba allí y realmente no supo por que había ido hacía allá si se disponía a marcharse hacía su habitación, después de todo al faltar Neji, Sasuke le pidió que cuidara a Hinata día y noche, y Hiashi le ofreció su casa para permanecer como símbolo de hospitalidad, así como su compartida preocupación por la joven; pero por su bien propio así como el de ella, era mejor estar lo más lejos posible del otro… Pero… esa tarde no parecía ser algo liviano de lo que los dos se pudieran escapar a pesar de la fuerza de voluntad.

El haberse enterado de que Neji escapo lo hizo saber al instante que Hinata no lo tomaría nada bien, sobre todo desde aquella vez en que charlo con Hanabi sobre lo importante que eran las personas que rodeaban a Hinata en su vida al poseer un espacio en su corazón. Por eso también se sentía decaído al igual que ella, no se habían tratado mucho, pero Neji era alguien a quien la pelinegra le brindaba su afecto por igual.

Muy en el fondo ella sabía la causa de su partida, trataba de negárselo al pensar que su primo no podría actuar de esa forma, que el no era así, pero ese instinto único que poseía sabía a la perfección que había decidido traicionar a Konoha así como a su clan para marcharse y posteriormente cobrárselas con ella por un corazón roto. Lo que ahora consternaba su mente eran dos importantes razones para perder el sueño durante las noches, la primera el sufrimiento de su alma al haber abandonado a la persona que amaba para no interferir en su sueño permaneciendo al lado de quien, por un lapso de debilidad y flaqueza, no dejo para huir con su verdadero amor; y la segunda, la espera inescrutable de que algún día tendría que enfrentarse con su primo en un duelo en donde las diferencias familiares con respecto a una unión matrimonial que lo obsesionó y no pudo cumplir, aún contra la razón de la fuerza de sus valores y lo correcto, tendría que pelear, aún cuando no quisiera enfrentarse con el en un enfrentamiento con la espada. No era cobardía lo que tenía, solo impotencia y debilidad al quererlos a ambos…

Por eso Naruto, al ver sus ojos algo desensibilizados al tener en su interior un duelo del que no salía bien entre lo que quería y tenía que hacer la hacía ponerse en ese estado, lo que más quería hacer él en ese momento era correr hacía ella y abrazarla, confesarle con palabras dulces y sinceras que nunca dejaría de estar a su lado, que la apoyaba, y lo más importante: que pasara lo que pasara jamás dejaría de amarla, pero la razón y el autocontrol lo hicieron no despegar los pies del suelo, solo contemplaba su silueta mirándolo con un rostro triste, abatido y derrotado, con los ojos llenos de lágrimas que aún se negaba a dejar salir.

Ella se sentía muerta en vida, el brillo de los ojos de Naruto que hacía que su corazón saltara en su pecho de emoción se veía opacado por la seriedad que tenían ambos para no perder la cordura y hacer algo de lo que podrían arrepentirse más tarde… después de todo el destino estaba escrito al ser almas gemelas, debían estar juntos… si tan solo pudieran reconfortar al otro, sin tan solo fuera correcto…

Haciendo uso de su fuerza de voluntad y con los puños cerca de sangrarle las palmas, el rubio tuvo que valerse de todo su autocontrol para no correr hacía ella y besarla de la forma más desesperada de todas a causa de su ausencia. Había regresado a Konoha enojado consigo mismo por haberse tardado tanto en regresar y no estar a su lado solo para encontrarse con su temor vuelto realidad con la más desgarradora noticia de que ella ya no le pertenecía, y aunque sabía que lo amaba al igual que él, respetó su decisión de estar con Sasuke por que verla feliz era lo más importante. Aunque en esos momentos no fuera una sonrisa lo que estuviera percibiendo…

Estaba a punto de dar un paso cuando concentró su mente al otra cosa. El sueño que había tenido la noche anterior seguía perturbándolo. El Kyubi había tenido control sobre el… ¿Qué rayos podía significar?... y entonces se marchó de ahí sabiendo que fue lo mejor para ambos el que se hubiera retirado sin decir nada, aún cuando Hinata había sido la que lo había llamado…

-Se que estas molesto por que no te he enviado a ninguna misión importante Naruto, pero no tienes idea de lo que esto significa para mi, sobre todo con lo de Neji…- hablaba su amigo y jefe estando en su oficina, lo había citado para tomar un trago juntos.

-No es necesario- colocaba en la mesa la botella, su mente aún no burbujeaba en su cabeza.

-Si lo es- interrumpió Sasuke –Ahora con su traición Hinata esta en verdadero peligro…- el rubio dejo su ensimismamiento prolongado por varias noches de mal sueño a un lado para ponerle atención al azabache.

-¿Cómo?-

-Es delicado y difícil de explicar…- procuró buscar la palabras adecuadas -Neji regresara para tomar venganza contra nosotros por casarnos, contra los Hyuuga y contra Hinata…- Naruto se quedó mudo con esto, el silencio de Hinata que había visto iba más allá de lo que la mayoría pensaba al igual que el, y lo peor era ese estremecimiento en su corazón que lo estrujaba al escuchar las palabras de su amigo. Desde hacía varios días se consolaba con la idea de hacer realidad su sueño de convertirse en Hokage y tratar de no pensar en Hinata, pero en muchas ocasiones le era imposible, no podía engañar a su corazón tan fácil como a su mente…

-Pero… ¿Cómo saben donde estar ahora el entonces?- Sasuke suspiró traicionado por su desconocimiento y represión.

-No lo sabemos…- se limitó a contestar. Recordaba lo que habían vivido afuera de la aldea cuando eran jóvenes, el tiempo en que se enfrentaron a Akatsuki, cuando mató a Orochimaru y vagó por el mundo buscando a Itachi dejando atrás también a otro equipo, cuando murió Jiraya y Naruto lo vengó… No, no podía decirle la verdad, no podía decirle que Akatsuki, aún cuando no sabían en ese entonces que querían y no se volvió a saber de ellos después al desaparecer, estaban de regreso… -No tenemos una idea clara de lo que pasa…- se tragó el malestar de sus palabras aún sintiendo en el fondo el querer proteger a Naruto. Orochimaru perteneció una vez a Akatsuki, tenía algún indicio sobre lo que buscaban y cual era su objetivo, pero ahora no sabía que decir con precisión, y Kakashi tampoco. No quería perder a algún guerrero indagando sobre ellos, no si Jiraya había hecho lo mismo y muerto en el intento, no quería conseguir más sufrimiento innecesario, no debía involucrar al rubio…

-Naruto…- comenzó a hablar de nuevo después de un sepulcral silencio pensando cada uno en sus propios intereses y nublamientos, el ojiazul volteó a verlo también –Necesito que me hagas un favor…-

*8*8*8*

Había llegado a Suna sana, salva y deprimida, sabía lo que le estaba esperando al cruzar el salón y ser presentada con quien de tanto había escuchado hablar pero no había visto aún: su futuro esposo. Era en esos momentos cuando se sentía una tonta por haber dicho que sí a algo que no tenía sentido alguno al ser un matrimonio sin amor, pero a pesar de haberse mentido a si misma que era por el bien de las naciones por lo que lo estaba haciendo la verdad era que solo había aceptado semejante responsabilidad debido a querer escapar de Konoha, querer huir y dejar atrás al corazón roto de Lee que destrozo al seguir obsesionada con su primer amor nunca correspondido al seguir amando a Sasuke.

Se sabía derrotada, vencida por quien menos se imagino aún teniendo a Ino fuera del camino al estar comprometida con Sai, su amiga y ama, una de las más unidas y buenas amigas que tenía le había quitado al amor de su vida, y no se cansaba de culparla por nacer en un lugar alto y ventajoso en la sociedad; le reprochaba en silencio todo eso a Hinata, pero después callaba al recordar cuando estaban en la fiesta de compromiso de la princesa. Recordaba como a pesar de lucir despampanante no lucía verdaderamente feliz, solo una sonrisa plana y disimulada para callar las bocas de los demás. Había un acongojamiento en su corazón, pues a pesar de no llevar otro collar mas el caro regalo de Sasuke lleno de lujosa pedrería, ella parecía buscar algo más alrededor de su cuello… fue entonces cuando lo reconoció viniendo al lado del Uchiha, aquel rubio amigo que sabía lo que significaba para su amiga…

Ver semejante escena de lejos estando como espectadora al igual que los demás y saber que aquel recibimiento y comportamiento de etiqueta solo había sido actuado, la hizo sentirse terrible con solo imaginarse el como los dos se debieron haber sentido al tener que fingir que no se conocían del todo y después Naruto se marchara… fue angustiante y fuerte, sobretodo cuando Hinata se desmayo por la impresión de ver vivo a Naruto después de toda la tierra que le habían puesto no solo ella, sino todos los que estaban a su alrededor con respecto a su muerte… Se sentía el ser más vil y cruel del mundo…

-Hinata-sama… no quiero sonar como alguien cruel e inhumano pero… si Naruto no ha regresado ahora que Sasuke esta de regreso… tal vez…- Hinata se puso de pie con rumbo a la salida del salón, no quería escuchar lo que Sakura le iba a decir, no quería saberlo, no quería creerlo –tal vez…- ella salió de la habitación, tantas veces se lo habían recalcado que antes de insultarlas o callarlas, siendo sus amigas prefería ignorarlas… -Tal vez este muerto…- dijo al aire sabiéndose sola al salir la princesa deslizando la puerta a su paso…

-Al menos no será feliz son Sasuke…- se dijo a si misma sonriendo, pero una aguda punzada en medio del pecho le hizo recordar lo terribles que eran sus palabras… -Dios, soy la peor persona del mundo al decir esto- recuperó la postura y el equilibrio, sentía que el piso se movía abrupta y bruscamente…-Hinata debe estar sufriendo mucho ahora al no poder estar con Naruto, la última carta que me envió Ino decía que la boda se había cambiado de fecha pero seguía en pie debido al regreso de Itachi…- calló poniendo esa imagen en su cabeza, Sasuke debía estar pasándola de lo peor con el regreso de su hermano… y Hinata igual debido a Sasuke. Tantas cosas habían pasado en tan poco tiempo y no había estado ahí para apoyar a sus amigos, de nuevo se sentía mal…

En ese momento recordó el comentario que hizo una chica de la servidumbre esa mañana cuando la ayudó a ponerse su kimono:

-Debe ser lindo asistir a las bodas de los amigos ¿No lo cree? La princesa de Konoha asistirá a su boda y usted a la de ella…- lo que decía la doncella sonaba casi como una cosa común si no estuvieran en la situación en la que estaban, sobre todo con el tono con el que lo decía la chica, más ilusionada de lo que podían estar ella y Hinata… -¿Eh?- se sorprendió cuando Sakura había tomado las manos de la muchacha indicándole que se detuviera.

-A partir de aquí yo puedo continuar sola- anunció –Puedes retirarte, gracias- sonrió para que no pensara mal la chica, pero una vez se hubo retirado corrió hacia la ventana con la plena disposición de saltar y morir sin siquiera mirar atrás, solo unos cuantos pasos más, solo un segundo… y una voz la hizo detenerse en seco justo antes de llegar a la misma, la voz en un recuerdo de su infancia…

-¡Sakura!- la llamó, sonreía con armonía en la naturaleza, el sol iluminaba su cara y sus facciones delicadamente, siempre se había dicho que lucía así de hermosa por la sola razón de pertenecer a la nobleza. Sonreía con un leve rubor en las mejillas. Tenía una mano sujetando un collar alrededor de su cuello, un collar que reconocía y que la había visto usar días antes de comprometerse con Sasuke Uchiha…

-Hinata…- seguía parada en seco, reconoció el regalo de Naruto para la ojiperla. Esos dos siempre se había querido aún cuando por un tiempo el había dicho estar enamorado de ella cuando en realidad era a Hinata a quien quería. Y por eso compró el collar, para regalárselo y demostrar enteramente que era a Hinata a quien amaba…

Y a partir de ese recuerdo había estado pensando en Sasuke toda la mañana hasta llegar de nuevo al inicio…

-El señor ha arribado señorita…- escuchó la voz de uno de los guardias de la mansión en la que se encontraba, la saco de sus pensamientos regresándola a la realidad. Por eso quería saltar, por eso estaba triste y melancólica, por eso la estaban arreglando en la mañana, por que por fin lo iba a conocer, después de un día entero en el que no había tenido noticias desde que llegó y recibió la carta de Ino. Ya no quedaba más con que retrasarlo, lo iba a encarar…

Fue caminando lentamente hacia la puerta, vestía un kimono rojo con blanco como claro símbolo de su familia, los detalles que tenía eran pétalos de cerezo, una alusión a su nombre, la ropa era preciosa y brillaba con la luz al ser de seda, llevando puestas sus sandalias de madera. El cabello recogido y envuelto salvo los clásicos mechones que rodeaban su rostro, sus ojos jade brillando se notaban angustiados, su boca reseca pero sus labios pintados, su corazón palpitando a mil…

Llegó al recibidor y lo vio, caminando junto al Kazekage y cubierto por una capucha negra perteneciendo la túnica ocre que vestía, hasta que sintiéndose observado mientras caminaba hacia la puerta alzó la vista. Era una chica bella la que estaba más adelante esperando por el… pero aún así Sakura no alcanzaba a ver bien su rostro…

-Sakura-san…- comenzó Gaara a hablar –Tengo el honor de presentarle a Sasori-sama…- indicó al tiempo que el mencionado se quitaba la cubierta de la cabeza y dejaba al descubierto su cara…

Sakura se quedó sin palabras…

-No puede ser…- se perdió en sus ojos miel... –Es increíblemente atractivo…- sintió como sus mejillas se sentían encendían, incluso pensó en Hinata al sentirse así de descubierta por su reacción al verlo bien. Estaba perdida en su tez…

El pelirrojo observado sonrió para sus adentros, la primera impresión con su impuesta prometida había salido bien después de todo…

-Te has enamorado…- decía en su interior…

*8*8*8*

Sasuke llegó a su casa a preparar las cosas para la misión, si iba a indagar sobre Akatsuki lo haría el mismo.

Sería una misión sencilla, tenían un leve rastro de donde estaban algunos miembros de la organización y mas o menos presentes cuales eran sus planes en aquel lugar; aún así no quería llamar la atención llevando muchos hombres, por lo que solo se comunicó con Kakashi y Asuma solamente, no llevaría a nadie más.

Le dijo a Hinata que no tardaría, y antes de marcharse le dedico una mirada distante y profunda al vez a su amigo vigilando a la princesa desde el árbol por donde solían escaparse juntos, la sombra lo cubría perfectamente, y a pesar de verla con otro hombre el rubio, por primera vez pudo reprimir perfectamente su furia. Era extraño, casi como si en silencio estuviera dándose por vencido… ¿podía ser eso cierto?

Las cosas pasaban tranquilas con el transcurso de las horas, partirían esa misma noche protegidos por su velo oscuro para poder ocultarse bien en su trayecto. Dormirían de día y viajarían de noche, cualquiera que fuera a ser su movimiento tendrían el cuidado y la delicadeza de que fuera bajo la luna cuando se enfrentaran en las batallas. Era una buena estrategia si procurarían no llamar la atención, con lo que no contaba Sasuke era con la intromisión de su hermano y futura participación…

-Tal parece que te crees bastante maduro como para sobrevivir en la naturaleza con tan poco…- comentó Itachi cuando vio lo que llevaría para el viaje y la misión, por primera vez en mucho tiempo quiso fastidiarlo un poco…

-¿Y a ti que te importa? Ni siquiera eres samurái de Konoha- se quejo y burló al mismo tiempo, solo que sin usar sarcasmo o un tono de voz distinto, seguía igual de indiferente con el. Si tan solo esa indiferencia la hubiera mantenido siempre…

-Eso es por que no me haz permitido demostrarte de lo que soy capaz- desenvaino su espada retándolo a duelo instantáneamente con este acto. Detestaba que aparte de tener que soportar su odio fuera retenido como guerrero al igual que menospreciado por su hermano siendo el líder de la milicia en la aldea, y ese odio por el control que ejercía sobre el siendo el mayor aparecía claramente en sus ojos –Tu trabajo es estar en Konoha no ir a esa misión, para eso puedes enviar a alguien más…- sospechaba lo grande y delicada que era aquella investigación a la que iba a ir, y su mente y cuerpo necesitaban a gritos un poco de acción -Envíame a mi…- ordeno con su sola mirada al mostrar el sharingan a su hermano menor, estaba molesto por su actitud tan gélida y retadora durante tantos días… ¿Qué era tan rencoroso como para comprenderlo? ¿Qué no era suficiente el autocompadecimiento y sufrimiento que tenía en su interior por su sádico pasado como para todavía tener que soportarlo a él?... ¿Qué acaso quería pelear con el para darse cuenta de lo fuerte que era?

Por primera vez Sasuke, en mucho tiempo, se vio sabio y benevolente al igual que tranquilo y decidido con Itachi, no quería parecer el malo en todo eso si el malvado era otro por arruinar su vida…

-Si tanto quieres pelear vendrás conmigo. Aún si no encontramos nada no perderé la oportunidad de vencerte en combate…- pasó de largo dándole la espalda mientras dejaba inmóvil y perplejo a Itachi con esto, llevarlo a una misión donde le podría demostrar sus capacidades y querer enfrentarlo… ¿Qué había sido eso? ¿Un avance o una amenaza? ¿Había alguna otra intención bajo todo aquello?

Siendo Sasuke del que se trataba pudo asumir de inmediato que era todo eso y más… Por lo menos una pequeña sonrisa pudo sacar el mayor por aquello…

-Como si verlo desde las sombras como progresaba no te hubiera sido suficiente…- observaba y se quejaba Kisame por una esfera de cristal en donde se mostraba la escena de la mansión Uchiha. El samurái perteneciente a Akatsuki aún tenía que esperar para que su amigo y camarada tuviera plena y completa la confianza de su hermano menor para poder actuar… solo que la espera era mortificante y aburrida…

*8*8*8*

Probablemente casarse con un desconocido suena insensible o absurdo, pareciera que al escuchar esto pensamos que sería por interés o por locura, pero es cierto. Existen algunas excepciones en que dos seres se quedan perdidamente enamorados al grado de querer estar juntos por el resto de sus vidas, escapan y se van corriendo a casarse lo más pronto posible aún cuando no sean bien visto por los demás, pero para mambos esto no es importante, solo estar con la persona que aman.

La boda de Sakura estaba programada para dentro de dos días, llevaba cuatro conociéndolo y ya habían enviado las invitaciones para la boda. Esta perdidamente enamorada, Sasori era un hombre excepcional, un talento nato para mandar y enfrentarse con la espada, odiaba que no le pusieran atención, y eso era lo que ella no paraba de hacer, atenderlo y estar a su lado y recibiendo lo mismo a cambio. Era un hombre atento y detallista, cuando se conocieron se quedo boquiabierta y sonrojada al poder admirar su fino y atractivo rostro y sincera personalidad, por lo menos lo que lo había tratado y conocido, que en si era muy poco.

Al darse cuenta de que estorbaba, Gaara, diplomáticamente, se marchó para darle espacio a los futuros esposos que a penas se acababan de conocer y por lo visto se habían atraído mutuamente, y así se la paso el resto de los días. Sakura agradeció que no fuera un anciano o un pervertido, y el Kazekage estaba agradecido de haber encontrado a alguien que quisiera participar en ese abominable pacto de paz entre las naciones solo por la estupidez que hizo su hermanita. Fue una sorpresa que Sasori fuera el que decidiera participar, ya que el era el último de la lista en pedírselo.

-¿Una invitación de bodas? ¿Tan rápido se va a casar Sakura?- preguntó Kurenai a Ino y Hanabi, Hinata no había ido con ellas a la Casa de Damas. La rubia asintió mientras la adolescente bebía de su té con la mirada baja.

-Le envié una carta informándole lo que había pasado en Konoha mientras tanto y ella me respondió casi en horas, al día siguiente ya tenía su respuesta…- le extendió un pergamino a sus maestras quienes de inmediato lo tomaron y leyeron…

-Vaya…- comenzó a hablar Kurenai…-¿Quién iba a esperárselo? Dice que Sasori es mejor que Sasuke y que verdaderamente va a ser feliz…- murmuró resumiendo el contenido de la letra.

-Algo me huele mal en todo esto…- musitó algo vulgar Anko -¿Crees que haya la posibilidad de que este mintiendo?- planteó a las demás recibiendo una negativa de todas, Sakura sonaba sincera y hasta cursi en todo eso, no había razones para dudar de su integridad… –Entonces no tengo nada más que agregar. Bien por ella- asumió al fin.

-También me pidió que personalmente les entregara esto- extendió tres cartas sobre la mesa a las mujeres nuevamente –Son las invitaciones para la boda…- aclaró mientras los recibían –…por cierto, ¿Dónde esta Konan? No la he visto en un largo tiempo…- las dos mujeres callaron serias mirándose la una a la otra como preguntándose si se lo decían o no –¿Sensei…?- se percató de esto la rubia, hasta Hanabi puso atención a la situación.

Kurenai reprimió un alarido de añoranza, era como felicidad encausada, pero intrigante.

-Veras, ella…-

-Se largó con su amante cuando se enteró de que estaba en la aldea- contestó antes Anko sin ningún tipo de miramientos o trabas, solo con la verdad, como un balde de agua fría lleno de verdad…

-¡¡¿Qué?!!- reaccionaron las invitadas, Hanabi era también aprendiz de la Casa de Damas al ser de familia noble, conocía y trataba a Konan.

-¿Cómo fue que ocurrió eso?-

-Una larga historia- respondió Mitarashi sin tener ni una pizca de toque ni delicadeza en sus palabras, Kurenai era más suave con las cosas, más con ese asunto.

-Resulta que Konan rechazó a todos los hombres que la pretendieron debido a guardarle su corazón a alguien desde antes, alguien que conocía desde niña y que era de su país natal…- sonaba orgullosa de su amiga por pelear por lo que sentía, más por su valentía… –Los dos se amaban y decidieron huir…- sonrió aturdiendo a Ino y Hanabi por su dulzura a pesar de ser una femme fatale, con razón Hinata era como era al haber tenido la instrucción de mujer tan excepcional y bella.

-Eso suena casi como… mi hermana…- murmuró la menor Hyuuga hablando solo lo que tenía en la cabeza a pesar de saberse escuchada por las demás, quienes al recordar lo que pasaba con la joven callaron unánimemente por su dolor al estar atrapada en un camino sellado y sin retorno… aún…

-¿Van a ir a la boda? Podríamos ir juntas, Hinata también ira…-procuró cambiar el tema Ino a pesar de lo tarde que era, pues la incomodidad ya se había apropiado de la habitación.

-No nos gustaría perdérnoslo, pero nuestra labor en la Casa de Damas en importante y no podemos abandonarla- Contestó Kurenai –Aún así tal vez podamos acudir- trató de buscar tiempo en sus deberes pensando en que fechas podría recorrer.

-Solo que con mucho cuidado debido al estado de Kurenai, eso si- exclamó Anko sin medir sus palabras de nuevo. La mujer de ojos rojizos se helo por lo que dijo –Ah, cierto, olvidamos mencionarlo, Kurenai esta embaraza…- soltó como si nada.

-¡¡¿Qué?!!- regresaron a la sorpresa anterior…

*8*8*8*

-¿Qué estamos haciendo en el país del viento?- preguntó Neji a Deidara. Al enterarse de que Pein era en realidad una de las cabezas de la organización toda su altivez se la tuvo que tragar. El mismo, una vez habiéndole retirado el sello del pájaro enjaulado, le dio instrucciones precisas de ir a la aldea de la Arena por uno de los demonios que estaba residente en el cuerpo del Kazekage.

Las cosas no serian fáciles, y no había recibido su anillo y túnica aún, por lo que se vio obligado a usar una capa encapuchada completamente negra para cubrir su identidad. Algo estaba mal y lo sabía, pero estaba tan concentrado en su retorno a Konoha como miembro importante de Akatsuki para reclamar su liderazgo como el más fuerte del clan Hyuuga y merecedor del título de líder que se olvidaba del mundo real sin percatarse de lo que debía. Estaba cegado por el odio, odio hacia su clan y odio hacia Hinata, por que ya la estaba proclamando suya cuando nunca lo fue, por lo que su desgraciadez lo llevó a pensar y planear lo peor… destruir a su clan para ser el único poseedor de la línea sanguínea del Byakugan así como poseer a Hinata, no le importaba si ya había sido de otro hombre, no le importaba si la mataba en el acto, mejor, disfrutaría cada momento en que la hiciera suya contra su voluntad, disfrutaría sus sollozos y gemidos en medio de lágrimas mientras la violaba, lo disfrutaría como nunca en su vida, por que desde un principio la quería como su mujer. No había soportado ser solo su amigo y hermano ante sus ojos, quería más, y estuvo a punto de obtenerlo sino hubiera sido por la intromisión de Sasuke y después la de Naruto… Estaba completamente corrompido y abandonado de sentido común.

-Combinas demasiado tus sentimientos con la realidad…- interrumpió la nube de ideas que perturbaba a Neji el rubio que caminaba a su lado. El pelilargo lo miró apenas de reojo ¿Qué podía el hacer con sus planes? ¿Derrocarlos?... –No seas tan impertinente, somos compañeros, tus intereses personales no me importan en lo absoluto- hablaba burlescamente - Tan solo procura no arruinar esto siendo primerizo ¿quieres?- le extendió una muda de ropa formal y fina, demasiado elegante si iban a luchar contra un demonio. Deidara sonrió ante la expresión del Hyuuga, a pesar de su actitud burlona Neji parecía ser más crédulo.

-¿Para qué es esto?- refunfuñó, alucinaba con que el tiempo pasara rápido para lograr sus nuevas metas.

-Tranquilízate, tenemos demasiado tiempo de sobra y aun falta camino, no debemos llamar la atención, al parecer tendremos que mezclarnos con los invitados de una boda…- rió por la siguiente cara que Neji puso, pero después, regresando al camino, cambió su actitud al pensar en volver a ver a Sasori… tenía tantas ganas de verlo…

*8*8*8*

-¿De verdad quieres rudeza baka?- retaba con la voz al joven ahora caminando por el techo de la mansión Hyuuga apenas con la hakama puesta, nuevamente el Kyubi había poseído su cuerpo y dominaba sus movimientos.

-¿Qué es lo que quieres de mi?- clamaba en su cabeza, el usarlo como juguete más de una noche seguidas era lo peor que podía estarle pasando. Toda su vida tuvo el control, no demostraba su verdadera naturaleza infernal a menos que el odio y la furia lo invadieran, ahora se convirtió una tortura diaria esperar que en la noche su cuerpo fuera controlado por su parte maligna.

-¿Que quiero? ¿No es lo suficientemente obvio ya?- se burló pisando más cerca de la orilla estando a punto de caerse. Naruto realmente sintió que la gravedad lo llevaría a toparse con el suelo, pero eso nunca llegó.

-¿Pero… por que…?- se sorprendió por la retrospectiva del demonio al no hacerlo.

-Quiero mi libertad, quiero ser de nuevo yo…- confesó devolviéndole su cuerpo totalmente aún pudiendo escuchar su voz en la cabeza… -Pero matarte no es la respuesta… solo sería darle más la razón al Yondaime por haberme obligado a esto…- calló al igual que si la llama de una vela se extinguiera…

-Tu… libertad…- se extravió en sus palabras. Cuando nació nadie se espero que su alma tuviera dos mentalidades polarizadas en un mismo ser…

Al mismo tiempo un cuervo de la rivera nocturna cruzo el cielo con su graznido escalofriante, dirigiéndose a la luna en la lejanía, llamó su atención…

Hinata… Neji… y las cadenas de Sasuke… meditó aún sobre el techo de la mansión…

Naruto vio a Sasuke preocupado, no quería que su misión interrumpiera y atrasara sus planes de boda como tantos otros factores lo habían hecho, llegó a enterarse incluso de cosas de las que no quería estar enterado, como la de que la primera candidata a ser ofrecida para casarse con alguien de Suna en el pleito entre naciones había sido Hinata, pero al estar comprometida con Sasuke no había pasado. Eso había sido un golpe bajo para su animo, sobre todo al recordar lo que le había dicho Jiraya sobre no poder estar con ella debido a cosas políticas.

-Pero que estupidez…- siguió caminando por los terrenos Hyuuga hasta salir de los límites con dirección a su predilecto árbol para admirar el atardecer. Era como un ritual de autotortura al siempre recordarle a Hinata, pero desde siempre le había gustado mirar el crepúsculo en aquel lugar tan pacífico y tranquilo que lo relajaba… Ese día no debía ser la excepción, quería calmar un poco su alma. En esos momentos envidiaba terriblemente a Sasuke, lo que el quería hacer era huir con Hinata, pero no, solo podía tratar de negar sus sentimientos hasta que en algún punto pudiera por fin callarse su amor por ella, pero era como pedirle al olmo que diera peras…

Fue entonces que un perfume traído por la brisa lo cautivó al reconocerlo, esa fragancia única e inigualable. Estaba llegando al árbol cuando la notó a ella ahí antes, se le había adelantado y negaba que la miraba oculto desde los arbustos espiando su delicada y prohibida belleza desde lejos lo que estaba haciendo.

-Es solo esta vez y nada más… nada más…- decía mientras la veía parada frente al tronco del árbol mirando la lejanía, cantando al aire una melodía que apenas reconocía.

-La verdad no la voy a contar, pero en el fondo ya sabes el final…

Detrás de la montaña el océano me va a esperar

En aquella piedra tu nombre voy a grabar

Y en el agua te voy a ir a buscar…-

-Esa canción…- trataba de hacer memoria –Ya la he escuchado antes…- De la nada le vino el triste recuerdo en que la melancolía invadió la vida de Hinata cuando le arrebató a su madre siendo apenas una niña…

-Mi mamá la cantaba. Me enseñó muchas canciones, pero esta tuve que aprenderla sola, solo podía escuchar la letra cuando estaba triste o algo la deprimía- estaban sentados en el techo de la mansión Hyuuga admirando el firmamento. Quería hacerla sentir que estaba con ella en ese difícil momento, y respetaba en silencio lo que le estaba platicando aún siendo solamente niños… -La extraño mucho Naruto…- volteo a mirarlo con lágrimas en los ojos cayendo y deslizándose por sus mejillas, se veía quebrada por lo que pasaba, aún llevaba la ropa del entierro puestas y en el cabello la flor blanca que le habían colocado para ir a despedirse de su madre. No tenía ánimos de nada, no comía, no bebía, no dormía, todos se estaban preocupando, más Naruto al ser una gran amiga para el.

Toda la noche se la paso junto a ella calmando su llanto hasta que cansada y débil fue vencida por el sueño, quedando profundamente dormida en sus brazos…

-Hina…- acariciaba su rostro, al estar dormida en sus brazos podía contemplar perfectamente su fino y bello rostro, y en silencio le hizo una promesa que prometió jamás rompería –Te juro que no permitiré que nadie te haga llorar de nuevo… nadie… Es una promesa…- recogió uno de los mechones sueltos de su cabello…

Aquella promesa seguía latente, lo único que odiaba era que él fuera el culpable de hacerla llorar ahora. Su atrasó para regresar a la aldea lo pago caro y no había día que no se odiara a si mismo por ello también…

-No importa esa promesa ahora Naruto…- lo llamó desde donde estaba, había notado su presencia y sentido en el corazón su cercanía, solo era cuestión de tiempo para incluso saber lo que estaba pensando. Cuando volteo a verlo con una lagrima surcando su mejilla y brillando como la más fina joya por la luz del sol, su espíritu se quebró al gradó de acercarse a ella con claras intenciones de abrazarla, y ella se lo permitió.

-Es más importante para mi de lo que piensas…- articulo hundiéndola más en su cuerpo –Más de lo que piensas…- se retiro para besar su frente y limpiar su llanto con una caricia de sus dedos.

-Ya no tiene sentido ahora, no eres tu el que me hace esto Naruto- retiro su mano con suavidad y cuidado, no quería mirarlo a los ojos ya que sabía que si lo hacía podía dejarse llevar, pero esta vez no, tenía más fortaleza que antes, tanto tiempo hiriéndole el destino termino negándose a si misma al resignarse a que el mundo no se detendría solo por sus sentimientos.

-Eso ya lo se…- dejo que se separara de el lentamente a pesar de querer retenerla con los brazos por un segundo más, solo un segundo más que la tuviera cerca donde podría llenarse de su esencia y de su calidez eterna…

-No, no volverá a pasar…- admiró su fino y dulce rostro serio y directo, sabía que para lo que acontecía a su alrededor alguien tenía que dar el paso para acabar cada quien por su lado de una vez definitiva.

-¿Y que se supone que haremos para evitarlo?- preguntó antes de que ella se alejara caminando hacia la aldea al bajar por la colina.

-Tan solo olvidarlo…- respondió sin voltear a verlo, casi como si con sus palabras se escapara su alma por sus labios, lo único que veía de ella era su figura de espaldas con su cabello oscuro volando al aire de forma sublime. Parecía ser el adiós.

Pasaron segundos en los que sintió inmensas ganas de detenerla, de actuar incluso contra su voluntad para huir juntos como planeó una vez y así obligarla a abrir los ojos sobre lo que de verdad deseaba hacer, pero había más de por medio, en esos momentos no había nada que se pudiera hacer, ninguno de los dos podía dejar el lugar en el que estaba…

-Hinata…- espetó al aire un guerrero contemplando la escena –Te compadezco… ni siquiera sabes lo que pasara más adelante…- susurraba Kisame atendiendo lo que acababa de acontecer. Se le había vuelto ya no hábito, sino mero entretenimiento, espiar a la gente a través de esa esfera de cristal.

-¿Boda?- se sorprendió por esa palabra.

-No tienes que venir sino quieres, yo puedo decirle a Sasuke que ella prefirió que no fueras- contestó Hanabi.

-No, no es eso, es decir… ¿Suna?...- le llegaba a la mente el como Gaara, la última vez que lo visitó, lo encontró siendo el gobernante de la arena, nada más y nada menos que el Kazekage. La noticia de la boda de Sakura le alegró, parecía que su amiga por fin había encontrado al hombre ideal, y como es de suponerse, nunca se enteró bien de que todo eso se debía a un acuerdo político.

-¿Vas a venir o no?- sonó molesta la chica de menor estatura y edad –La verdad sería mejor para Hina, verte la hiere mucho- continuó con esa insinuación con la cual el regreso los pies a la tierra.

-De eso no tienes por que preocuparte, te prometí que respetaría su decisión y lo estoy haciendo- respondió seguro de lo que decía, incluso sonrió sorprendiendo mucho a la adolescente. La razón de por que su hermana mayor se había vuelto seria era motivo suficiente para alarmarse, el que ella fuera indiferente resultaba imposible de creer.

Salieron hacia el país del viento y llegaron con bien, la ruta que tomaron fue más rápida y segura, el experimentado ronin que acompañaba a ambas jóvenes sabía que caminos llevaban a que lugares y en que tiempo a la perfección. En la aldea fueron recibidos con los brazos abiertos y lujos por todas partes, Sakura recibió a sus amigos feliz, estaba tan atrapada en su burbuja de alegría perpetua que ni siquiera notó lo seria que se encontraba Hinata al no parar de hablar de su futuro esposo y lo perfecto que era. Lo único que cabía para preguntar era una sola cosa…

-Sakura…- trató de no sonar indiscreta una vez estando solas -¿Entonces… que paso con lo que sentías por Sasuke?- la pelirosa volteo infantilmente al escuchar ese nombre de nuevo, parecía ya no herirla en lo absoluto y en esos momentos así era.

-Ya quedó atrás- contestó con una sonrisa y algo de sonrojo –Ahora tengo a alguien más a quien amar- miro por el palco hacia donde su prometido caminaba al lado de importantes políticos de Suna antes de percatarse donde estaba la ojijade y saludarla amable y dulcemente. La pelirosa no dejaba de suspirar –¿Ves?... es perfecto… creo que mi destino estaba esperando por mi aquí en Suna- construía castillos en el cielo hasta que regresó con su amiga a la tierra recordando la futura boda de su compañera –¿Y… como han estado las cosas en Konoha con… Sasuke?- se contuvo un poco por preguntarle eso a la pelinegra, ya se había enterado por parte de Ino sobre la llegada de Itachi a la aldea y lo mal que había puesto esto al azabache, pero no supo del todo lo que sucedía con ella.

-El estaba bien- respondió, Sakura aceptó eso como respuesta, pero después continuó.

-¿Y tu?- se porto más altruista. Hinata tardó en contestar.

-Por lo menos mejor que hace días…- trató de sonar sarcástica. Por unos minutos se la pasaron sin seguir hablando hasta que sin poder parar de verla Sakura volvió a preguntar.

-¿Entonces solo te quedarás así, sin pelear por Naruto?- trató de no ser tan ruda, pero al instante Hinata volteó –No me lo tomes a mal, es solo que…-

-Eres buena amiga- respondió completando por ella con una voz dulce –Pero no necesitas preocuparte por eso, yo ya se que cual es mi deber…- prosiguió viendo la lejanía desde el gran palco que había en la mansión que ahora habitaba la ojijade y que pronto, estando casada, sería su casa. Por su respuesta pudo decir que no quedó muy convencida, pero en fin, había otras cosas por las cuales preocuparse…

-¿Es extraño no crees?- trató de cambiar el tema.

-¿Qué cosa?- modificó su semblante a uno aparentemente más tranquilo.

-El como nosotras no tenemos que hacer votos ni mencionarlos durante la ceremonia, solamente estar ahí y decir nuestro nombre mientras celebramos con sake…- respondió con una sonrisa algo misteriosa… -Me he puesto a pensar miles de veces en que será lo que me prometa Sasori cuando estemos en ese momento, me encantara escuchar su voz jurándome amor eterno…- se sonrojó de nuevo hasta que la voz de la del al lado le corto las alas…

-Para mi eso suena imposible ahora- interrumpía su algarabía la ojiperla -Cuando llegue la hora de dejar este mundo sus almas podrían tomar caminos distintos ¿no lo crees?- se hizo notar más seria y cansada por miles de cuestionamientos que tenía en la cabeza al mirar el cielo. Sakura pudo haber contestado con algo así como "si es verdadero amor las limitaciones físicas no existen" cuando se detuvo justo a tiempo para analizar lo que dijo, solamente sonrió…

-Tal vez… pero no se tiene que esperar hasta morir para poder ser feliz con quien se ama…- la ojiblanco volteó a mirarla sorprendida por lo que dijo a tiempo para recibir el abrazo que la pelirosa se había lanzado a darle.

-Sakura…-

-No te des por vencida…- Si, era obvio que no había estado ahí para ver el estado de Sasuke cuando pasó lo de Itachi y la decisión que se había obligado a tomar, pero aún con todo eso un poco de fe brilló en su interior…

*8*8*8*

-Pero mira nada más, que linda chica…- se burló un guardia cuando Deidara pasó junto a ellos.

-Maldito kimono verde…- se dijo a si mismo mientras un Neji riendo poco trataba de no soltarse de la risa en el suelo, no por nada sus facciones y su larga cabellera rubia lo hacían ver… de otra manera… -¡Callate!- le gritó mientras el pelinegro trataba de recobrar la compostura de lo gracioso que resultaba todo eso.

Durante su caminata hacia la zona residencial de la aldea no se dirigieron la palabra y al llegar…

-Te quedarás aquí, dentro de dos horas podrás colarte por la puerta de servicio, pero solo dentro de dos horas ¿entiendes?- aclaró a lo que el otro asintió.

-¿Cómo sabes que no habrá ahí nadie?- preguntó, de todas formas al usar el Byakugan no tendría problemas pero quería saber. El rubio sonrió.

-He estado aquí durante un tiempo como para decirte el sistema- se acercó a los guardias mostrando una invitación cubierto del rostro por una sombrilla roja, no tuvo problemas para entrar.

-De cierta forma si puede hacerse pasar por una mujer… aunque esa no sea en si su intención, pero con ese kimono…- decía en voz baja el Hyuuga... –Luce como una…-

Estando en sus aposentos no paraba de pensar en el día siguiente, su vida terminaría siendo unida para siempre a una mujer que poco conocía y que a pesar de ser interesante no terminaba de llenar cierto hueco que había en su interior, no como cierta persona lo hacía y extrañaba en esos momentos así como no dejaba de pensar en donde debía encontrarse en ese momento… y de hecho estaba demasiado cerca…

-Sigues apreciando las marionetas como si fueran arte Sasori…- escuchó una reconocible voz que le alegró el alma oírla –Te he dicho miles de veces que el arte es algo efímero y explosivo- renegaba cuando el pelirrojo se dirigía a el a un lado de la habitación viéndolo recargado en una columna de la misma.

-No dejas de ser un desquiciado con deseos de explotar volando en mil pedazos todo lo que tengas en frente ¿verdad?- sacó una sonrisa bella en ese rostro infantil y atractivo -¿De verdad no puedes notar que la belleza del arte consiste en hacer que perdure para siempre?...-

-Deja de tratar de influenciarme, sabes que no funciona conmigo a pesar de que ambos somos artistas, así que calla- lo apuntó con la sombrilla cerrada –Ya no soy más tu discípulo, y no he olvidado como rayos fue que terminé uniéndome a Akatsuki- le mostró su anillo con un leve movimiento de la mano –Soy un artista, no un guerrero de la espada al que pueden manipular a su antojo…-

-Eso ya lo se- se animó a quitarle la sombrilla al rubio mientras caminaba hacia el –Y eso aún no puedes dejar de mencionarlo cada vez que nos volvemos a ver, tanto tu como yo sabemos que un samurái domina tantas ramas del conocimiento intelectual como físico que la espada no es la única arma con la que se cuenta- lo tomo de la mano con la que había sujetado la improvisada arma e inspeccionaba su piel, una extraña marca que surcaba su palma y podía abrirse… -¿Ya dejo de dolerte?- pregunto tranquilamente.

-Me acostumbré, claro que después del tiempo el dolor terminó marchándose- respondió quitándole la mano de su contacto, tenían otras cosas de más importancia que atender que recordar aquellos ratos juntos… - Pero esa no es la razón por la que estoy aquí- regresó al objetivo -¿casarte? Yo te hacía más inteligente… tal parece al marionetista le gustó alguna flor que encontró por el camino…- hizo alusión a Sakura notándose algo molesto por esto.

-¿Acaso esos son celos?- lo miró analizante con una muy leve y apenas visible sonrisa, Deidara se enojó por esto.

-Pero que tonterías dices, como tu mejor amigo solo te aviso que creo que te mereces algo mejor- respondió de inmediato –Nada más es eso-

-¿En serio? ¿Cómo quien?- trató de hacerlo estremecer -…¿Cómo tu?...- sonrió mientras el rubio sufría para tener aire de nuevo.

-¡¿Pero que te pasa…?!- eso de acusar a alguien por algo que aún no estaba comprobado no estaba nada bien…

-Ya cálmate Deidara, algún día tendrás que superar el que te hayas enamorado de mí…- caminó hacia la ventana seguido del rubio haciendo pataletas y refutando lo que había dicho, pero eso sí, sin poderse quitar lo descubierto que se veía por el rubor en sus mejillas habiéndose tornado bastante encendido… -Calla- colocó uno de sus dedos sobre sus labios –No lo dije en mal sentido- concluyó mientras el otro podía respirar tranquilizado. Al mirar ambos hacia el jardín podían ver como un grupo de mujeres rodeaban a su prometida sin dejar de entregar presentes y cumplidos por el gran día que sería mañana.

Mirando la escena Deidara pudo ver como su pelirrojo amigo no paraba de mirarla y después suspiraba con algo de pesadez.

-¿La amas o solo es para hacerte cargo de los conflictos políticos de Suna hasta que actuemos nosotros?- preguntó esperando una respuesta coherente. El nombrado escorpión no volteó ni suspiro de nuevo, solo la observaba ilusionada y feliz por la ceremonia cuando todo era un engaño para el desde el comienzo, una ceremonia con la cual hacer tiempo… -¿Sasori?...-

-¿De verdad me consideras alguien que quisiera atarse el resto de su vida a otra persona renunciando a su libertad?...- lo miro con unos ojos penetrantes, ambos sonrieron por esto secretamente, por sobre todas las cosas su amistad era más valiosa que nada…

-Eso significa que puedo considerar tus votos de matrimonio como puras tonterías sin sentido ¿verdad?...- Sasori no respondió afirmándolo -Vaya, ese si es el maestro que recordaba…- sonrió recargándose en la ventana también -Y dime… ahora que ya arribamos aquí ¿cuando vamos a ir por el Shukaku del Kazekage?- preguntó sonriente.

-Eso no va a ser posible ni hoy ni mañana…-

-¡¿Qué?! ¿Pero de que estas hablando?- reaccionó mal -¿Por qué?-

-Por que el Kyubi esta en la aldea- señaló a un samurái rubio platicando con el gobernante mientras vigilaba de lejos a una de tantas mujeres que rodeaban a Sakura.

-¿Y eso que? Podemos tomarlo a el también- continuó.

-Nuestras órdenes fueron claras, solamente nos indicaron al Shukaku- lo calló.

-Oh vamos-

-Es un no Deidara- caminó hacia el interior del cuarto –Sabes que esta supuesta boda es solamente para evitar conflictos entre naciones y así poder apoderarnos de los Biju solamente. No se por que te enviaron aquí con ese chico nuevo pero parece que solo estará de espectador ¿no es cierto?-

-Solo servirá como carnada o algo por el estilo, no me dijeron que planes tienen con ese tipo- al instante calló, Sasori ya estaba enterado de que venía con alguien más, pero cambió de expresión maquilando planes en la cabeza…

-Eso no Deidara, no de nuevo- paro en seco enfrentándolo cara a cara –Nunca dejas de ser impulsivo, esta vez hay un plan y tendrás que seguir el orden- aclaró mientras se encaminaba a la puerta –Así que deberás esperar hasta que pase la boda para que comencemos…- una sonrisa boba se colocó en la cara del rubio por esa indicación…

-Aaah ese es el plan, quieres completar todo en la noche de bodas con la chica de Konoha… eso no me lo esperaba de ti… o quizás si…- rio un poco ante su compañero y amigo haciendo chascarrillos vanos para el humor de este.

-Eso no tiene sentido, mañana en la noche estaré contigo, no con ella- le fue avisando de sus planes…

-¡¡¿Qué?!!-

-Me ayudaras con mi nuevo cuerpo- explicó mientras atentamente el otro miembro de Akatsuki escuchaba, Sasori había decido convertir otra parte de el en marioneta esa fecha…

Afuera, Neji esperaba pacientemente a que la puerta de servicio estuviera sola para poder entrar tal y como le había dicho Deidara. Tuvo que hacerse fuerte de un sobrehumano control sobre si mismo y sus acciones para no terminar yendo hasta donde estaba Hinata una vez que la descubrió y mancillarla en cuanto la hubiera secuestrado, pero no, tenía que esperar, tenía que demostrar que era alguien e ir directamente a Konoha para actuar pasado un tiempo… aún cuando su fin se veía cerca…

*8*8*8*

Durante una parte de la reunión se sintió observada, conocía la mirada de Naruto y sabía ignorar su dolor no volteando y siguiendo en la plática con sus amigas y demás invitados a la recepción en la que los que asistirían a la boda del día siguiente, se irían conociendo. Estaba permitido faltar a esta si no se podía asistir, pero lo que era la ceremonia no se lo podían perder.

Las tradiciones dictaban que a la unión matrimonial solo fuera para la familia de los novios, pero en este caso, al ser una boda que comprometía los intereses de las naciones esta regla no importaba mucho. Esta actitud fue tomada de buena por Sakura, así podían estar sus amigos, parientes y conocidos, para Sasori, le daba lo mismo, escaparía con Deidara en cuanto acabara la noche de su "Día especial" después de dar ese golpe de estado en el que no tomaría el control de Suna como gobernante, sino que solo dejaría que la anarquía inyectada en los habitantes los llevara al descontrol y el desorden total al haber ciertos atentados por parte de ellos antes de marcharse con el Shukaku. Su plan era perfecto, todo planeado. Nadie sabía ni sospechaba nada, y esa reunión estaba llegando a su fin.

-Creo que me retirare ahora Sakura-san- le habló a su amiga procurando marcharse de ahí lo más pronto posible, había algo en su corazón que le hacía sentirse extraña y preocupada.

-Como gustes Hinata, después de todo nos veremos mañana- sonrió dándole la afirmativa.

-Gracias, que pases buena noche- se reverenció al igual que la ojijade.

-Tu también, pero, espera- la detuvo antes de que se marchara -Ya sabes que puedes utilizar otro sufijo no tan propio conmigo, desde que era tu dama me comenzaste a llamar así y nunca lo has dejado, ahora no tienes por que seguir diciéndome así…-

-Lo siento- levanto los hombros un tanto informal ante su amiga –Es solo que no… lo siento extraño- contestó –Pero si así lo quieres te llamare de otra forma- completó antes de que la pelirosa pudiera sentirse ofendida.

-Gracias Hina-

Cuando vio que su princesa caminaba hacia el interior de la mansión dejando el aire libre en donde se daba la recepción, Naruto detuvo su charla con el Kazekage para ir a seguirla.

-Te tengo que dejar Gaara- giro sobre su eje después de una reverencia que solo hizo por pura formalidad al ser un mandatario y el en cambio solamente un guardia personal. Gaara se sorprendió al ver que después de haberse encontrado con el tiempo atrás y habiéndose conocido de niños el fuera un ronin, pero eso de regresar a Suna con es trabajo, había sido… curioso…

-No se si describirte ahora como resistente o con demasiada templanza- lo vio caminar hacia ella justo a sus espaldas en la lejanía una vez dejaron la mansión. Había escuchado muchas cosas, confirmado otras y enterado de más con Naruto, sus responsabilidades y preocupaciones anteriores, presentes y futuras se veían mínimas conforme a como estaba su amigo en ese momento.

-No tienes que seguirme todo el tiempo, no soy la única a la que tienes que cuidar- pudo al fin hablarle cuando llegaron a la mansión en donde pasarían la noche al ser invitados. Su hermana se marchó de la reunión mucho antes que ella, pero no se lo hizo saber a nadie y solamente se regreso a su habitación con deseos de descansar. Ahora su hermana mayor estaba a solas con el rubio tratando de no mirarlo ni ser presa de los sentimientos que ocultaba.

-Mis órdenes son claras: tu protección- respondió, ella se molestó por esa respuesta –Su hermana llegó con bien, me encargue de verificarlo si es de lo que se preocupa- incluyó cambiando su manera de dirigírsele.

Ella solo asintió agradecida antes de adentrarse a su habitación, esa noche, a pesar de ser temprano, quería quedarse dormida hasta el fin de los tiempos…

Afuera, Naruto hizo lo mismo después de buscar un poco de agua en la cocina. Estaba cansado, pero por alguna otra razón aparte de saber que podría ser poseído por el Kyubi nuevamente, no quería dormir aún…

*8*8*8*

Eran cerca de las diez de la noche cuando se toparon con ellos, por órdenes de Sasuke de separarse en parejas Asuma y Kakashi fueron los que se toparon con los miembros de Akatsuki, pero era algo impredecible que hubiera pasado así, pues las cosas estaban escritas de ese modo. Kakashi estuvo encargándose durante un largo tiempo en batalla con Kakuzu y Asuma a penas llegaba al nivel de Hidan, pues este se la pasaba vanagloriándose durante cada ataque que Sarutobi no se detenía en atacar. Como guerreros todos sabían que en su camino tendrían bien claro que en algún momento les llegaría el tiempo de dejar este mundo, podía ser ancianos mirando el movimiento de su entorno alrededor de ellos después de una larga vida o en una última batalla, pero eso si, siempre con su honor intacto. Aún así había una terrible desventaja a la que se enfrentaron, pues Hidan resultó ser inmortal y era ayudado por Kakuzu para coser sus partes desmembradas a su cuerpo.

Cuando la guadaña de tres hojas de Hidan sonó con el fino canto de su afilada fuerza en el aire Asuma pensó en miles de cosas en la cabeza… Cuando fue contactado por Sasuke para ir a esa misión le agradó la idea de tener tal reto, pero por otro lado se contuvo de expresar alegría debido a que hacía pocos días había recibido la estupenda noticia por parte de Kurenai que pronto se convertiría en padre. Confió en su fuerza y en su habilidad, y eso había sido suficiente para derrotar a Hidan, pero no esperó que este tuviera un as bajo la manga con el cual, en una última equivocación, acabó sabiendo desde antes que ese era su fin…

-Podría ser peligroso- confesó su preocupación su esposa cuando estaban sentados tomando el té en su hogar. Asuma se enamoró de ella por ser una mujer increíble, hermosa y única, una aún no descubierta guerrera nata y especialista en confundir la mente de las personas en una pelea para asegurar la victoria, sin embargo eso no había sido lo que lo había atraído a ella en primer lugar, o tal vez si, era una mezcla de todo, pero lo principal era que ella era especial… -¿Asuma?- pensó que no la estaba oyendo.

-No tienes por que preocuparte de eso- dejo su taza en la mesa levantándose para ir hacia ella y poder robarle un dulce beso de los labios… Su joven y bella esposa lo vio venir y lo recibió, sabía que con ello la tranquilizaba de cierta forma en la que solo Asuma sabía hacerlo, pero también que no daba paso a reproches o alguna discusión por que de hecho desde que se habían conocido siempre evitaron esa clase de disputas o tonterías con sabiduría y paz, sin tener incluso que hablar, pero algo ese día la preocupaba y por eso se animó a tratar de convencerlo de que no fuera, y no pudo, era un guerrero y ella también, así que supo comprender perfectamente que no se retractaría de ir a aquella misión, aunque ella seguía inquieta en su corazón…

-Kurenai…- decía levemente al aire, sabía que no había nada más que hacer, fue un error letal… -Lo siento- cerró los ojos lamentando en su último aliento el dolor que le pudo haber evitado al ir a esa misión, le pedía perdón por tener que morir, por no poder estar con ella en su embarazo y acompañarla en el parto, le pedía perdón a el y al futuro producto de su amor por no poder estar con ellos y acompañarlos cuando creciera y lo viera volverse alguien de bien… por que ya no podría abrazar a esa pelinegra de ojos rojos que capturó su corazón y que le había entregado todo de si y el precioso regalo de un futuro hijo o hija, por que ya no estaría con ella, por que no podría estar con ellos, por que a pesar de haberle prometido regresar pronto y a salvo no lo haría… por que nunca más la volvería a ver y decirle que la amaba…

En Konoha el cielo se volvió gris y el clima frio, la temperatura había descendido abruptamente y los oscuros nubarrones cubrían el cielo por todas partes ennegreciéndolo y dejando caer una fuerte tormenta sobre la tierra mientras la asolaba.

En una casa conocida por todos al pertenecer a uno de los mejores samuráis de la aldea y reconocido también por ser hijo de quien fuere el tercer Hokage, una intranquila Kurenai miraba por la ventana con un terrible presentimiento enmarañado en el corazón, la lluvia cayendo. Estando sola en la casa y siendo la clase de mujer que muy fácilmente podía ser confundida con una geisha por sus habilidades y talentos, por primera vez sentía que la soledad la mataba al saber que ese sentimiento que la había inundado era por que algo malo estaba a punto de ocurrir… ¿pero que?... y lo peor de todo, ¿Por qué tenía la extraña sensación de saber que ocurría precisamente?...

-Por favor no…- susurró dejando caer un lágrima por su mejilla sin controlarse a si misma…

*8*8*8*

Cayendo la noche la luna fue peligrosa en la mente de Hinata haciéndola sentir distinta con su luz colándose por su ventana, como si por un breve instante se sintiera libre de todo lo que la hacía sufrir en la tierra, casi como si su alma se elevara al cielo y se perdiera en lo infinito de las estrellas; se sentía tan presionada que necesitaba y pedía a gritos que alguien la escuchara. Esa libertad flotante, en esos momentos, le permitía sentirse libre de expresar lo que tanto se guardaba y reprimía en lo más profundo de su ser aún sabiendo el enorme esfuerzo que le costaba hacer esto.

Naruto por su parte dormía en la habitación de al lado de la de Hinata tal y como Gaara le encargó por la protección de la princesa al ser una persona importante y en riesgo de Konoha. Tenerla tan cerca y no poder al menos rosar su nívea piel era un tortura insoportable, muchas veces se preguntaba a si mismo el por que seguía a su lado si era claro que la decisión que había tomado no cambiaría y se quedaría con Sasuke. La rutina de ellos era también algo que cansaba emocionalmente, tener que acompañarla cuando el Uchiha iba a verla o salían juntos era tedioso y mortificador, no soportaba verla al lado del otro, sobre todo por que por más que lo disimulara no volteando a verlo o cambiando de tema con Sasuke, el sabía a la perfección que a quien quería estar sujetándole la mano era a el y no al pelinegro. Entonces recordaba que aún tenía una deuda con Konoha que lo hacía quedarse ahí, y a pesar de ya estar próxima a saldarse milagrosamente no le permitía irse. Trabajar en la milicia de la aldea no era lo mismo si no podía salir a la acción y distraerse sino que por el contrario, tendría que sufrir con el peor de los trabajos al acuchillar sus sentimientos día a día al estar con Hinata vigilándola…

Estaba cansado, Sasuke había sido invitado por Hiashi a cenar, y se quedó unos minutos más a platicar con Hinata y hablar sobre la misión que tendría, mientras caminaban alrededor del lago en donde las luciérnagas y las lámparas de papel iluminaban el ambiente con un toque mágico.

Al final, como era de esperarse, le dio un beso cuando nadie los observaba, y eso era como atravesarle el abdomen al rubio al verlo sin poder intervenir, puesto que era el único observador de tal escena. De lo que podía darse cuenta desde hacía tiempo, era que Sasuke estaba demasiado distraído siendo indiferente con Itachi que no notaba el silencio de Hinata cuando estaban juntos. Lo consideraba algo tonto, ya que si los dos iban a ser esposos debía haber una buena comunicación… ¿pero que rayos estaba pensando? Era casi como darse por vencido, aunque cada día era eso, sentirse más y más derrotado por la realidad oscura y cruel de las cosas…

Teniendo esa clase de pensamientos negativos se dio cuenta de que necesitaba distraerse un rato de ello así como evitar quedarse dormido, por lo que volvió a vestirse y salió de la habitación junto con su katana, la misma que le dio su maestro y que orgullosamente le había pertenecido al cuarto Hokage, el único que fue capaz de derrotar al Kyubi, el zorro de nueve colas y que según la leyenda se había vengado al jurar un proclamado regreso, que era precisamente lo que el era: su maldita encarnación.

Al parecer su katana era su única compañía esa noche en la que se decidió a salir a caminar un rato.

Daba tantas vueltas en su cama que incluso le llegó a parecer incómoda, por lo que salió de ella para tratar de calmarse respirando el aire fresco nocturno por la ventana de su alcoba. Estando en el quicio de la ventana podía ver inmediatamente la escaza maleza que de la mansión en donde estaba hospedada. De cierta forma estar lejos de casa la hacía sentir algo libre. Secretamente se había guardado una ambición sobresaliente de querer conocer el mundo, ver el océano, embarcarse, ser capaz de llegar a la montaña más alta y ver los paisajes más bellos del mundo, pero siendo la hija primogénita del líder de un poderoso y renombrado clan al nacer su destino se había escrito para ella imponiéndoselo sin darle permiso a cambiarlo o al menos dar su opinión…

Sasuke la había visto ese día antes de su misión, platicaron casi de lo mismo, la situación en ambos casos -el con Itachi y ella con Neji- no les daba el ambiente como para sostener pláticas largas o interesantes tal y como era antes cuando se enamoraron. Sabían reconocer por lo que pasaba el otro, pero previo a atreverse a tener los deseos de hablar, reprimían las palabras antes de que salieran de sus bocas terminando de nuevo en silencio.

Cómo extrañaba su discreta sonrisa, pero que lucía corta con la risa estrepitosa de Naruto… y ahí estaba de nuevo, poniendo su imagen en mente otra vez… no era su culpa, solo su nefasto corazón palpitando amor…

Había tantas cosas en las que quería dejar de pensar y de las que sabía era imposible de hacer si a pesar de tener la intención no había progreso o cambio, solo una máscara falsa de aceptación, así que estaba resignada a solo callar.

Estando en la ventana sentada en el quicio de la misma, un aroma a naturaleza le llegó de no muy lejos. Había un pequeño oasis cerca de la mansión de Sasori que se ocultaba bien gracias a las construcciones de sus tierras, pero siendo lo que era, nada que lo ocultara le quitaba la esencia de serlo.

-Solo será una caminata…- se animó a ir. Estaba vestida solamente con una bata liviana semitransparente, la noche era fresca y algo fría, incluso con algunos destellos tristes, pero con todo y eso quería salir, no quería sentirse en una jaula de nuevo… y por supuesto, no sabía que alguien ya había salido antes que ella…

Naruto llegó primero a ese lugar, había tomado ventaja sin saberlo, y desconocía por completo el que alguien más también se dirigía hacía ahí. La vista apacible y tranquila de la medianoche lo tranquilizó un poco, tener que soportar ver a la mujer que amas en brazos de otro hombre sabiendo que el que verdaderamente ama es a ti es bastante duro incluso solo con recordarlo, pues cada día que pasa te es restregado en la cara de una manera más cruel que el anterior, sobre todo si el motivo de su separación involucra la felicidad de tu mejor amigo, imagen pública y burocrática en la sociedad, y tu sueño de ser Hokage.

Alas, eso quería tener, alas para volar lejos como los pájaros, siempre mirando hacia delante, nunca hacia atrás, pero no era un ave, era un ser vivo más complicado: una mujer. Y lo peor, una mujer con obligaciones y responsabilidades que no quería cumplir del todo y de las que no siempre podría fingir estar de acuerdo, pues era insano. También tenía sus momentos en los que explotaba.

Quería llorar, pero las lágrimas no salían de sus ojos, estaban acostumbradas a quedarse siempre ocultas de la mirada de su padre o de los demás, como si siempre hubiere sido así de obediente. Solo a solas podía explayarse a llorar todo lo que quisiera hasta que alguien la descubriera y tuviera que calmarse o soltarse a lágrima viva… pero por alguna razón, en al aire, había algo más que no le permitía estar triste… algo vivo, casi murmurando en el viento…

Una brisa mediana cruzo por su cuerpo agitando la tela de su bata al igual que su cabello y las hojas de la naturaleza a su alrededor, pero sobre todo, el sonido de todo estremeciéndose con el aire levantando el aroma del estanque en el oasis. Ahí estaba, dibujada su figura apenas por la luz que emanaba la luna, esta vez ella lo había encontrado a el, aquel samurái que hacía que el brillo de sus ojos exaltara su corazón.

Fue como sentir la voz del alma del otro cerca, ambas miradas se cruzaron igual de sorprendidas. La princesa había seguido una corazonada al querer huir de la mansión por una bocanada de libertad y huir un rato y el por iguales motivos, solo que de si mismo y las turbulencias de su corazón.

El aire era cada vez más denso, pero parecían flotar extraviados en los ojos del contrario en la lejanía, el efecto que se da cuando dos almas gemelas se encuentran en el mismo sendero…

El lucía como el joven apuesto y atractivo que era, de Konoha se marchó un niño todavía ingenuo y alborotador y regresó un hombre con sueños y ambiciones que estaba dispuesto a cumplir y que peleaba día a día con una sonrisa sin olvidar nunca los ánimos, con esa personalidad única y propia de el como su marca, personalidad aún algo inmadura en algunos aspectos, pero definitivamente más responsable.

Su cabello rubio brillaba y destacaba en algunas zonas mientras que en lo demás las sombras lo cubrían al igual que todo su cuerpo. Su hakama negra y el haori naranja, su espada en la cintura, su mirada por donde veía el océano, su bronceada piel, sus varoniles rasgos… su rostro sorprendido por verla ahí con la boca semiabierta pero que inmediatamente cerraría al igual que cambiaría toda su expresión adivinando lo siguiente que haría, pues tenían como obligación no verse. Pero con todo y eso estaba ahí, inmóvil, observándola fijamente al igual que ella…

Apenas si estaba vestida, con esa bata toda su figura se veía al igual que su blanca piel, casi como si no hubiera secretos en su cuerpo, como si fuera un libro abierto lleno de riquezas. Se sentía inspeccionada por sus ojos, sabía que la notaba…

Su tersa piel de porcelana, sus ojos perla brillantes, su sedoso y oscuro cabello con destellos de luz en el, siendo iluminada levemente marcando las sombras en toda ella claramente. Sus largas piernas, su contorneada cintura, su cuello de cisne, sus delicados y seductores labios, sus inocentes ojos… toda ella era una diosa proveniente de tierras desconocidas y prohibidas para los hombres comunes de la tierra…

Sabían que debían alejarse, sabían que tenían que hacerlo, pero ninguno se movía, solo seguían ahí, así, mirándose mutuamente sin saber que hacer, a qué obedecer…

Hinata tenía miedo de avanzar, habían solo tres metros de distancia entre los dos, pero no se sentía capaz de recorrerlos puesto que sabía que si se acercaba a el ya no habría más autocontrol y todos sus esfuerzos y lucha consigo misma para serle fiel a Sasuke desaparecerían, y no quería hacerlo, había sido fuerte durante todo ese tiempo que no quería corromperse. Pero ahora esa fortaleza la había abandonado así como la pena de su alma. Solo estaba ella, ella y sus sentimientos al descubierto implacablemente. No pudo frenar sus pasos.

Tenía tantas ganas de correr a abrazarla, tal y como la última vez que la había visto sola que incluso tuvo que cerrar los puños para contenerse y al final no pudo. Naruto veía como ella, su princesa, lo miraba, detenida y temerosa de lo que fuere a pasar si se acercaban un centímetro más. Sabiéndose igual que ella ante esa situación, temiendo y dudando, se dio confianza…

Fueron uno, dos, tres segundos y unos pocos pasos que lo hicieron ya no oír más a su promesa de alejarse de ella y la abertura que encontraron en el tiempo lo que lo impulsaron a dirigirse a su encuentro. Ya no había más que pensar, solo ignorar y dejarse llevar por sus emociones, los dos no pudieron dormir por lo acontecido esos días y ya no había explicaciones más razonables que esas…

Los pasos lentos y cortos se hicieron rápidos y largos, y justo al llegar enfrente del otro un poco de la voz de la cordura les recordaba que lo que podían hacer estaba mal, pero la desesperación de sus almas era tal que ya no quisieron escucharla más, por lo que Hinata se lanzó a los brazos de Naruto para poder retornar a aquel hombre que amaba ya sin necesidad de llorar o buscar alivio, solo su amor. Su contacto, envuelta en sus brazos fue más de lo que podía esperar, no importaban las promesas y el mal que podían causar tanto a Sasuke como al sueño del rubio, en ese momento solo importaban ellos, no había nada más, nada más...

Delicadamente se separo de ella para tomar su mentón, aún estaba inseguro de tomar o no sus labios, aún había una ínfima posibilidad de detenerlo todo, pero no quería y aún había confusión, por lo que hubo de desistir un poco más para preguntar, pegado a su oído, si lo que hacían estaba bien para por lo menos ser responsables de sus actos…

-Hinata…- exclamó con la respiración entrecortada, disfrutando lo sedoso que era su cabello, lo cerca que estaba de su piel y lo embriagador que era su aroma –Aún puedes dar marcha atrás…- murmuro sin deseos de detenerse, valiéndose de la poca razón que gobernaba su cabeza. Había bajado sus manos hasta su cintura, curveando su delineado y exquisito cuerpo. No había distancia entre los dos, sus cuerpos estaban apretados el uno con el otro haciendo presión en su contacto.

La idea de a lo que refería cruzo fugaz por su cabeza, recordó la mirada de Sasuke y la confianza ciega que le tenía, llegó a intentar hacer caso a esto y alejarse de Naruto como hacía poco lo hizo, pero su cuerpo no respondía, y, sintiendo su respiración en su cuello, aquel pensamiento salió de su mente tan rápido como entró.

-No- contestó aferrada a su haori temiendo separarse de el, ya que si lo hacía podría no volver a sentir su calidez. Tenía frio cuando venía caminando, pero ahora envuelta en los brazos del joven samurái ya no lo sentía más, solo su calidez, su calidez y un calor intenso proveniente de su interior al estar cerca de el, un calor que la incendiaba y despertaba las mas bajas pasiones así como un perpetuo amor por él –No quiero detenerme…- confeso mientras el otro proseguía con su labor de besar su cuello, ese aroma del que era adicto y nunca se cansaba de extasiarse de el en su fina piel, siempre inundándola, siempre característico de ella, siempre en todo lo referente a su espíritu y rastro, en sus ropas, en su cabello, en su piel, en su habitación, en sus pasos. Estaba depositando afectuosos besos sobre ella en todo su cuello hasta que se separo para volver a verla a la cara, ese dulce rostro que siempre lo tranquilizaba aún si era una tempestad de emociones.

Sus ojos perla. Sus ojos océano. Todo el sufrimiento que habían tenido que pasar hasta que al fin se quebró su voluntad. Ya no quedaban palabras que decir, solo caricias y besos.

Naruto la pegó aún más a su cuerpo, no había culpa, no había distancia, solo amor y libertad para demostrarlo, por lo que probaron sus labios simultáneamente subiendo de nivel después, saboreando y disfrutando del sabor del otro en su húmeda y tibia cavidad, delineando con su lengua los exquisitos labios de la ojiperla. Ella tenía sus brazos rodeando su cuello, no querían romper su unión, pero después de unos segundos en los que sus pulmones reclamaron aire de nuevo volvieron a mirarse mutuamente, pero ya sin melancolía ni represión, solo una sencilla pero inmensamente feliz sonrisa. La tristeza y las ganas de llorar desaparecían junto con su sombra, como si con los besos de Naruto tomara fuerza, templanza y fortaleza para enfrentarse a todo, aún si tenía que fingir o librar encarnizadas batallas a su lado. Era reciproca la aceptación de esto por los dos, caminar juntos y pelar mano a mano contra la adversidad…

Continuaron besándose sin medir el tiempo, solo querían estar con el otro sin importar lo que pasara, no importaba, estaban lejos de casa, hasta que el quiso saber algo más…

-¿Lo amas?- se atrevió a preguntar sobre su hombro aún abrazados. Hinata calló por un lapso, pero después se aferró aún más a el sumiendo su rostro en parte de su pecho.

-¿Qué se supone que deba decirte?…- respondió –No puedo seguir negando que te amo a ti más que nada en este mundo…- confesó, sus palabras fueron las más reconfortantes de todas las existentes en el mundo para el rubio, la felicidad había regresado a su cuerpo.

Volvieron a mirarse fijamente, seguía habiendo esa opción de huir juntos, pero ambos no decían nada, solo leían los pensamientos e ideas del otro en los ojos de su amante poniéndose en el lugar del alma del otro, sabían que no la tomarían, entonces ¿Qué harían? esa era la única incógnita para los dos.

-No abandonaras tu sueño…- contestó ella firme, estaban hablando seriamente.

-Y tu no dejaras a Sasuke- respondió el también, se miraron unos segundos más antes de besarse de nuevo, eso era lo que harían, ocultar lo que sentían y eran.

A partir de esa noche sin ninguna otra reprimenda hacia si mismos, bajo la luna llena y siendo testigo esta, las estrellas, la espesura de la escasa naturaleza, estando frente al estanque sirviendo de espejo al cielo, en ese momento, ambos enamorados, se habían hecho una promesa en silencio…

La promesa de nunca dejar al otro, la promesa de guardar el secreto de lo que se habían convertido, la promesa de ocultarse y demostrar sus sentimientos a pesar del daño que causaban, de nunca más volver a ignorar a su corazón…

Ambos se habían convertido en amantes…

-Nunca dejare de amarte- susurró a su oído Naruto ante su perfecta y sincera sonrisa de la otra.

-Ni yo…-

*8*8*8*

Cuando Sasuke llegó con Itachi ambos mataron a Kakuzu en una descomunal batalla salvando por poco a Kakashi de una muerte segura. Las intenciones de este de quitarles el corazón y lo serio que tuvieron que pelear fue digno de contemplar atónitos, pero no era Hakate quien necesitaba ayuda, y ellos ya habían llegado tarde…

Hidan se atrevió a darle una muerte sin honor dejándolo irreconocible como ser humano, una persona no puede considerarse como tal si esta dividida en dos y a pesar de ser fuertes todos sintieron fuertemente la pérdida de su camarada caído.

La misión había sido un completo desastre, Sasuke supo desde el principio que separarse en parejas era mala idea, pero como la espera por encontrar a los de Akatsuki se prolongó más de lo que el hubiera deseado terminó pensando con el odio y no con la razón, pues quería poner a prueba a Itachi de si su regreso era o no verdadero para captar el momento en que se lanzara contra el y así poder matarlo sin piedad o impedimentos al quitarle la máscara que tenía, pues seguía desconfiando de el. Estando solos el silencio reinó mientras caminaban, tenían un punto a donde llegar y encontrarse todos juntos, pero los otros dos no llegaron, y ante el sonido fuerte y no tan lejano de una pelea desenvolviéndose se vieron en la imperiosa necesidad de enfrentarse a Akatsuki para salvar a su compañero, aún cuando ya era tarde para el otro…

El ulular de los búhos era lo único que se escuchaba en el bosque, aún estaban alrededor de Asuma perplejos y llevados por el momento. Kakashi se culpaba a si mismo por no haber previsto esto y haber hecho planes, pero ya era tarde, no había más que hacer, solamente lamentarse.

Y justo cuando su pena llegó al tope en todos, la sombra de un guerrero más se hizo presente ante ellos con un solo ataque desde la espalda salido de la nada. Lo pudieron esquivar y contraatacar a tiempo, pero aquel Akatsuki supo caer y actuar enfrentándose a todos a la vez, Kakashi no tenía tantas fuerzas en ese momento como para hacer frente al igual que los Uchiha, así que se hizo a un lado.

Sin que nadie lo viera venir otros guerreros de igual apariencia que el primero se unieron, eran hombres y mujeres con incrustaciones en todo el cuerpo y usando la túnica negra con nubes rojas de Akatsuki aparentemente siguiendo a aquel guerrero de cabello negro que los dirigía y había atacado primero. Y a pesar de las ganas que tenía de partirle la cara a esa copia mal hecha de cierto samurái que Sasuke conocía, decidió dejarle el camino libre a su hermano mayor para acabar con ellos y para ver si era tan bueno como presumía, y si, lo era, y lo que pudo notar en el también fue que ambos, estando fuera recorriendo el mundo, pudieron descubrir más del sharingan de lo que su clan conocía y había documentado…

Uno a uno fueron cayendo los cuerpos de los guerreros en medio de charcos de sangre tibia de olor metálico, había tantos que Sasuke, entrando en calor por ver a su hermano destazando a sus contrarios, también se unió. El filo de las espadas sonaba con cada fricción y ataque, se movían con rapidez y astucia, tenían el terreno medido y fue poco tiempo el que les tomó acabar con ellos dejándolos en pedazos, solo quedaba el principal, que algo cobarde se ocultó esperando para atacar creyendo que era lo mejor…

Itachi fue capaz de descubrirlo antes que Sasuke, y a pesar de que su hermano se quitó, Itachi fue el que detuvo sus planes de atacarlo interceptándolo en lugar del otro, interponiéndose y atravesándolo en el proceso. Pero ese no era el único que había huido. Una mujer, una única fémina que quedaba después de haber matado a todos los otros y que se desvaneció en la nada dejándolos solos después de la batalla, los dejó pensando mucho por el nombre que les había dado…

-Pein…-

No, eso no era verdad, Naruto había matado a Pein, al Pein real, el que ocupaba el cuerpo de Yahiko, un antiguo guerreo que murió joven pero que su leyenda sr extinguió ante la altura de una unión entre naciones que hizo ver su causa como algo que estaba mal y que debía ser erradicado.

Debido a las injusticias del mundo los líderes de este pequeño grupo cayeron, pero encontraron la manera de seguir, y esto pocos lo sabían…

-Sasuke…- lo llamó su antiguo maestro –Si estos son Pein, eso significa que Naruto…-

-Si…- respondió el otro temiendo lo peor por su amigo, la venganza que había proclamado por su maestro no estaba completa del todo… –Naruto no mató al Pein real…-

*8*8*8*

Al despertar la mañana les sonrió a ambos, era de madrugada y los dos habían dormido plácidamente en los reconfortantes y cálidos brazos del otro, la primera noche en mucho tiempo que dormían bien. Antenoche sus penas se lavaron con cada beso, y la culpa de ambos se veía disminuida al saber que a pesar de lo oscuros que se volvían sus obstáculos al estar junto al otro sabrían salir adelante…

El dormir al lado del otro en la misma cama les daba la seguridad y paz necesaria para sentirse siempre protegidos, se acostumbraron desde que eran niños y revivir ese ayer era glorioso, sobretodo por que parecía que a pesar de haber crecido sus cuerpos seguían acoplándose a la perfección del otro, como si hubieran sido siempre un molde para quien amaban.

El Kyubi no lo molestó durante toda la noche y eso fue un alivio para el, pues a pesar de ahora estar con Hinata, no quería que lo viera estando de condición de esclavo ante su parte oscura.

Lentamente fue abriendo los ojos solo para toparse con el dulce rostro de su amada durmiendo plácidamente en su pecho abrazada a el y reposando tranquila como lo haría un ángel. Al verla y tenerla tan cerca sonrió, estaban cubiertos por las sábanas y el cobertor de la cama y el la cubrió un poco más, solo que con este movimiento no pudo evitar moverse un poco y como consecuencia ella se despertó…

-…Hola…- saludó con los ojos entrecerrados y un poco adormilada -¿Qué hora es?- preguntó somnolienta.

-Es temprano… demasiado diría yo…- miró hacia la ventana, habiendo pasado un gran periodo de su vida en la naturaleza sabía leer el tiempo en el cielo -lamento despertarte, no era mi intención…- se disculpo besando su frente.

-No, no te preocupes por eso, teníamos que despertar antes de que alguien nos buscara- se pasó la mano por el cabello recogiéndolo hacia atrás y sentándose en la cama.

-¿Tan pronto tienes miedo de que nos descubran?- subió una ceja bromeando.

-No es solo eso- fue poniéndose de pie –Hoy es la boda de Sakura, tenemos que estar ahí desde antes- fue aproximándose a la puerta justo antes de ser abrazada por el rubio al darse cuenta de que pronto se marcharía.

-Aun no te vayas…- susurró a su oído desde atrás abrazándola por la cintura.

-Aguarda, Naruto…- trató de separarse de el, pero no era que no le gustara ese roce que estaban teniendo era por que no era apropiado…

-Por favor… un poco más, quédate…- la envolvió más entre sus brazos.

-Pero… Sakura…-

-Shhh… no digas nada…- alcanzó sus labios antes de que ella pudiera decir algo más.

A la ceremonia la última en llegar fue Hinata y su hermana seguidas de su guardián. La menor fue lo suficientemente perceptiva como para notar una sonrisa feliz y sin sentido en su hermana, por lo menos para ella no tenía sentido pues no sabía nada, pero el ver al Uzumaki risueño también la hizo tener ciertas sospechas…

La ceremonia comenzó normal, Sasori vestía un kimono negro como era costumbre y tradición, Sakura llevaba puesto uno rosa con detalles blancos, rojos y verdes, colores vivos para que su matrimonio estuviera lleno de prosperidad. Llevaba flores en el cabello como un detalle adicional, su peinado era alto y recogía todo su cabello, tenía la ilusión de sorprender a su esposo cuando lo soltara. También llevaba un poco de maquillaje que hacía resaltar sus ojos.

Ambos estaban ante el monje y este comenzó a decir los rezos mientras Sakura vivía su sueño hecho realidad parada al lado del hombre que en poco tiempo se ganó su corazón con su gracia y atención, una galanura muy inocente pero a la vez adictiva en la que simplemente había caído.

Tomaron los tragos de sake y los votos de Sasori fueron rápidos y no tan profundos, pero a los oídos de Sakura habían sido los más bellos.

-"Pasar contigo el resto de nuestras vidas juntos y hacerte feliz…"-

Un rubio vestido con un kimono negro al igual que su acompañante reía discretamente al lado del otro que se cubría con una sombrilla para que no le vieran el rostro. El rubio tenía el cabello suelto y el pelinegro lo tenía en una coleta baja pero bien sujeto del cuello. Por alguna razón eran polos opuestos, y Hinata se sintió observada al igual que ese lapso en la recepción de invitados la noche anterior…

-¿Es extraño no crees?... El como nosotras no tenemos que hacer votos ni mencionarlos durante la ceremonia, solamente estar ahí y decir nuestro nombre mientras celebramos con sake…-

-Me he puesto a pensar miles de veces en que será lo que me prometa Sasori cuando estemos en ese momento, me encantara escuchar su voz jurándome amor eterno…-

-Sakura…- respondió esta cuando fue su turno.

La imagen de su propia boda cuando fuera el momento una vez pasadas las pocas semanas que quedaban para esto la hizo estremecer al ver como su amiga sonreía feliz caminando al lado del pelirrojo una vez terminada la ceremonia con otro de tantos sonidos del bong que había, y que acompañaban al monje junto con otros sacerdotes y sacerdotisas. Ese sonido, ese retumbe, ese eco, beber sake…

-"Pasar el resto de nuestras vidas juntos y hacerte feliz…"- imaginó esas palabras saliendo de la boca de Sasuke hacia ella justo en el momento en que tendría que decir su nombre…

-Hinata…-

No, no quería decirlo, sabía lo que vendría después, podía ver a su amiga subiendo a ese carruaje al lado de Sasori yendo hacia su luna de miel y lo que claramente era la noche de bodas…

Imaginó la suya propia, y su corazón dio un vuelco con solo pensar estar debajo de Sasuke… Se sintió presa del pánico aún terminada la ceremonia y con todos los invitados esparciéndose, aún no era la hora para que los novios se marcharan, solo se dirigían al banquete que darían como muestra para sus invitados y embajadores que tenían de otras naciones. Desde la noche anterior se sintió incómoda con el embajador del Rayo al igual que ese día, ahora eso se veía ínfimo conforme a lo que estaba viendo en su mente.

Pero antes de poder seguir yendo más allá de lo que pudiera temer sintió como una mano tomaba la suya envolviéndola y brindándole confianza al adivinar lo que estaba pensando. Al voltear y encontrarse con Naruto con una cara segura pudo respirar tranquila y calmar a su corazón de la taquicardia que le estaba dando por su futuro, la expresión de su amante le daba la profunda sensación de haber una salida antes de tener que enfrentarse a esto y tener que decir su nombre aceptando a Sasuke como esposo.

De lejos una blanca mirada la había seguido y leído los pensamientos. Sintió un gran control sobre la joven al verla nerviosa e incluso proyectada, pero su complacimiento se borró cuando el rubio que había visto desde antes le tomo la mano. Con ese acto no había hecho otra cosa que dar a demostrar su afecto y relación oculta, y eso lo enfureció al grado de querer ir hasta el y sacarle las vísceras con las espada sin retenerse un segundo más.

-Cálmate Neji- extendió su brazo Deidara para frenar su ida hacia su prima y acompañante –Te vas a descubrir arrastrándonos a nosotros contigo- explicó retomando su camino seguido por el mismo después de verse obligado de tener que obedecerlo. No paraba de echar pestes en silencio.

no se tiene que esperar hasta morir para poder ser feliz con quien se ama…

*8*8*8*

En una caverna profunda en la tierra utilizada como refugio subterráneo una mujer de cabello azul caminaba hecha una fiera hacia donde sabía que se encontraba su líder y amigo así como su pareja. Acababa de enterarse de lo que había ocurrido en un país no muy lejano y la vida que había sido arrebatada por parte de uno de los Akatsuki, y al ser informada de quien era y saber que era y en que estaba ligado con su vida, ella simplemente explotó.

-¡Nagato!- entró gritando al recinto, junto a Pein, con medio cuerpo dentro de una máquina, se encontraba el nombrado…

-Konan…- trató de detenerla el pelirrojo.

-No, no me toques- lo hizo a un lado molesta –Tu… ¡Tu!- lo señalo insolente y enojada -¿Por qué? ¡¿Por qué lo hicieron?! ¡¿Por qué no los detuviste?!- le gritó con todas sus fuerzas y los ojos vidriosos…

-No sabía quien era el, solo se encontró en el lugar equivocado con las personas equivocadas, eso es todo, no pude hacer nada para salvarlo…- habló el acabado hombre consumido por su poder a la mujer que no paraba de recriminarle la muerte de aquel hombre que se enfrentó con Hidan.

-¡Asuma no era un peligro para nosotros!- reclamó de nuevo -¡No tenían derecho! ¡Pudiste haber…!-

-No- la calló altivo –No hubiera servido de nada…- Konan se sentía impotente, y sin previo aviso le lanzó al guerrero mitad máquina uno de sus afilados ataques con papel, pero fue interceptado por Pein antes de llegar a su objetivo…

-Konan- clamó su nombre una vez vuelto a piso firme. Ella solo les dio la espalda y salió del subterráneo escondite, no tenía ganas de verlos a ambos, no quería ver a nadie en ese momento…

-Ve con ella- permitió Nagato al ver la preocupación en su amigo por ella. Una vez afuera, cubiertos por la luz del medio día, frente a una roca de grandes proporciones donde ella se había sentado a tratar de no ser vista o tratada de débil por su demacrada apariencia, se aproximó para tratar de tranquilizarla.

-¿Por qué es tan importante para ti esa mujer?- preguntó su amante sentándose a un lado de ella tratando de entenderla un poco por la reacción que había tenido adentro, ella solo negó con la cabeza tratando de no soltar el llanto. Era más que obvio que tratándose de otro samurái Konan lo hubiera pasado de largo, pero este no, este era el esposo se una amiga cercana a ella y que valoraba mucho, y ahora compartía su dolor…

-¿Por qué?...- repitió sin verlo a la cara, pero tuvo que hacerlo para responderle… -…porque se lo que perder a quien amas…- soltó casi sin aire mientras las primeras lágrimas de su llanto rodaban por sus mejillas. Pein ya no dijo nada más al comprender por que se sentía así, después de todo, sino hubiera sido por Nagato el se hubiera perdido para siempre, por que de hecho, el no estaba completamente vivo…

Konan se dejó abrazar por el pelirrojo calmándose y recuperando la postura, pero no paraba de pensar en Kurenai, en como se pondría cuando recibiera la impactante y dolorosa noticia de la muerte de Asuma…

*8*8*8*

Llevando el cuerpo de su compañero, los tres samuráis de Konoha callaban en su camino una vez emprendido el regreso a la aldea. Sasuke había confirmado sus sospechas, pues Akatsuki estaba de regreso y conocía que estaban en busca de los Biju, los antecedentes de Orochimaru con la organización lo hacían saber esto último, y no podía quitar el dedo del renglón con respecto a Naruto y lo que pasaría con Gaara, siendo Kazekage corría un grave riesgo al igual que el rubio…

-Tendrás que pedirle disculpas en mi nombre, pero no voy a poder ir…- le pidió no hace mucho a su prometida. ¡Sakura! ¿Como se le había olvidado? Hinata y Naruto debían estar en Suna para su boda.

-Es muy probable que vayan hacia el país del viento ahora o tal vez ya estén allá. Dos Biju en un solo lugar es demasiado tentador para ellos…- mencionó Kakashi sabiéndolo al igual que los demás estando de acuerdo en eso.

-Tenemos que ir hacia allá- dijo montado en su caballo el líder.

-¿Y que piensas hacer con el cuerpo de Asuma?- espetó su hermano frio y serio señalando al cadáver –Suna esta a dos días de camino y Konoha esta igual desde este punto, no lo va a resistir…- Sasuke tuvo que tomar una decisión pronto.

-Kakashi, lleva el cuerpo de Asuma de regreso a Konoha, Itachi y yo iremos a Suna- hizo relinchar a su caballo con un golpe y recibiendo la afirmativa de su hermano por esa decisión, gracias a lo que habían vivido su lazo fraternal había sanado.

El samurái obedeció siguiendo su rumbo hacía el país del fuego, pero no contaba con encontrarse en el camino con quien una vez fue discípulo de su amigo muerto…

En Suna, Sasori miraba hacia otro sitio esperando que llegara la noche con ansias aún cuando faltaran muchas horas para esto, pues no soportaba más tiempo esa farsa. Deidara sabía como se encontraba este por donde estaba colocado, justo en medio, pero debían ser pacientes, el día siguiente sería el fin de toda esa pesadilla y el comienzo de una austera y encarnizada batalla…


Bueno, pues eso es todo por hoy, tuve que esperar a que una de mis compañeras me regresara mi USB para unir las partes de este capítulo y luego terminarlo, pero ya esta, y la siguiente parte la voy a disfrutar mucho meditando como ponerla. Mientras me voy a dormir, mañana empieza mi larga jornada de trabajo…

¿En esta continuación fui muy cruel?