Era cerca de la media noche en Tokio, la ciudad se veía fantástica, estaba tan iluminada que parecía un sueño, todas esas luces hacían que pareciera un maravilloso cuadro, de verdad no lo podía creer, al fin estaba de regreso, se encontraba ansiosa, observaba todo a su alrededor con mucho entusiasmo, como si fuera la primera vez que visitaba esa hermosa ciudad.

- No lo puedo creer, esto es fantástico, debo haberme quedado dormida, porque creo que estoy soñando - pensó en voz alta con mucha emoción, no se dio cuenta que en realidad lo había dicho, y que el taxista la miraba extrañando.

- Llegamos señorita – escucho la voz del taxista, se asustó por un instante, pero inmediatamente reacciono Oh Dios, parezco una niña pequeñapensó. Se apresuró a bajar del taxi, el taxista la ayudo con su equipaje, mientras el portero del edificio se acercaba a darle la bienvenida. Se quedó parada frente a aquel edificio, estaba realmente sorprendida, no podía creer que se quedaría en ese edificio, cuando su esposo le dijo que había arreglado todo, nunca se imaginó nada como aquello, era un edificio muy elegante, tan solo la fachada era impresionante, con sus enormes ventales que le daban un toque muy sofisticado, negó con la cabeza –esto es demasiadopensó mientras entraba al edificio.

Entro al apartamento, y no dejaba de asombrarse, eran demasiados lujos para ella, dejo su equipaje en la salita de estar y busco su habitación, tenía que descansar, entre el viaje y la emoción su cuerpo le pedía a gritos el tan ansiado descanso, después se encargaría de desempacar, se recostó en la cama pensando en la situación que enfrentaría, estaban su familia y su nuevo trabajo tener que adaptarse de nuevo - sonrió, el primer paso ya estaba dado, muy a su pesar había regresado, no es que no quisiera, pero se había acostumbrado a una vida tranquila – solo espero poder descansar unos días sin que lo estropeen todo – pensó antes de quedarse dormida.

Eran casi las once de la mañana, cuando la intensa luz que se colaba por la ventana de la habitación la despertó, se levantó y decidió tomarse una ducha, no tendría que presentarse al trabajo aun, así que tendría unos días para descansar, pensó en desayunar, pero decidió que lo mejor sería después, así que, salió y pidió un taxi, la hora había llegado.

Ahora se encontraba frente a la entrada del que fue su hogar durante tantos años, leyó el tablero – Dojo Tendo, no ha cambiado nada - pensó, mientras una sonrisa se formaba en su rostro, estaba muy nerviosa, no sabía si tocar o entrar, era extraño, pero después de haber estado lejos tanto tiempo lo había dejado de considerar su hogar, se había acostumbrado a una vida diferente, a un hogar diferente. Después de meditarlo unos minutos decidió que lo mejor sería entrar, después de todo aún seguía siendo su hogar, el mismo que la vio crecer.

- Ya llegue – grito desde la entrada, oyó unos pasos acercarse apresuradamente y sonrió.

- ¡Akane! – grito Kasumi, y se acercó a abrazarla, estaba tan feliz de ver nuevamente a su pequeña hermana – al fin, estas aquí.

- Hola Kasumi, a mí también me alegra mucho verte.

- Familia, vengan, ya llego – grito Kasumi, mientras guiaba a su hermana menor al comedor – vamos debes de tener hambre – ella solo asintió con la cabeza. Se sentó en lugar de siempre, suspiro un par de veces, entonces vio a su padre correr hacia ella hecho un mar de lágrimas, mientras la abrazaba.

- Hija, mi pequeña, al fin has vuelto – decía mientras la apretaba cada vez más fuerte – ¿cómo pudiste hacerle esto a tu padre?, ¿cómo has podido abandonarme asi durante tanto tiempo?.

- Papa, no es para tanto – dijo, mientras trataba que su padre la soltara, cosa que le estaba resultando realmente imposible, fatigada de no lograr nada, sonrió y agrego de forma divertida – papa, ¿podrías soltarme?, no puedo respirar.

- Lo siento tanto, pero es que te extrañe mucho.

- ¡Akane!, hija, es bueno verte de nuevo de nuevo, en verdad te vez muy cambiada – dijo una voz, por lo que ella levanto la vista, y con una sonrisa se levantó, estaba tan feliz de verla de nuevo, así que se apresuró a abrazarla.

¡Tía Nodoka!, me alegra tanto volver a verla – la señora Saotome le sonrió en un gesto cariñoso, después de unos minutos se separó de ella, y vio a Genma, hizo una reverencia en señal de respeto, a lo que él respondió de la misma forma.

-Nos alegra tanto tenerte aquí, pequeña – agrego la Señora Saotome – es bueno volver a verte.

-A mí también me da mucho gusto verles de nuevo – la emoción se escuchaba en cada una de sus palabras, pero, entonces se dio cuenta de un pequeño detalle, un pequeño de dos años, de mirada dulce y ojos castaños, la observaba con mucha curiosidad - ¡Oh Dios mío!, tú debes ser Shinji, pero si es preciosos Kasumi – decía mientras tomaba en brazos al pequeño, a lo que Kasumi le sonrió tiernamente.

-Tiene dos años – respondió

-Oh, es increíble, Tofu debe están tan feliz, no puedo creerlo, estoy tan contenta por ti – Kasumi agradeció el gesto de su hermana y se apresuró a servir la comida, mientras comían continuaron charlando, ella les conto lo que había vivido en los Ángeles, de la Universidad, de su trabajo, de sus amigos, ella les pregunto muchas cosas, quería saber todo acerca de su familia, quería enterarse de cada detalle que se había perdido. Estaba tan feliz, que decidió quedarse unos días en el dojo, después de todo los había extrañado y no le vendría mal quedarse y relajarse un poco – espero no arrepentirme después, de todas maneras creo que es lo mejor, así tengo la oportunidad de buscar el mejor momento para darles la noticia pensó.

Al día siguiente se levantó temprano, se sintió ligeramente mareada, su estómago parecía haber ido a un viaje a la montaña rusa, y no parecía querer darle tregua, por lo que decidió que lo mejor sería desayunar un poco. En el comedor ya se encontraban todos desayunando, saludo y se sentó, se dio cuenta que todos la miraban de una forma extraña, nadie decía ni una palabra, esto le extraño, pero decidió restarle importancia.

- Akane, ¿piensas quedarte aquí? –pregunto Nodoka, ella la miro con extrañeza, definitivamente algo andaba mal.

- Solo será uno días – contesto

-Ya veo, entonces ¿volverás a los Ángeles?

-No tía, en realidad mi estadía en Japón es por trabajo, así que me quedare en Tokio.

-Esa es una noticia excelente – exclamo el señor Tendo – lo ve Saotome, le dije que mi pequeña no nos iba a defraudar, el honor de la familia esta salvo.

-Tiene toda la razón Tendo – contesto el señor Saotome.

Akane los miro con cansancio, en serio no iban a cambiar – lo sabía, llego la hora del circopensó.

-Ustedes nunca van a cambiar, ¿cierto?, lo mejor será que me vaya, necesito un poco de aire – se apresuró a ponerse de pie, comer ya no le sonaba una idea tentadora – saldré a dar un paseo, volveré más tarde.

-Pero Akane, ¿No piensas comer? – pregunto Kasumi, mientras alimentaba a su pequeño – no has comido casi nada, deberías comer algo primero, te ves un poco pálida.

-No Kasumi, ya comeré algo luego, además no creo querer escuchar las tonterías de estos dos – dijo mirando con seriedad a los patriarcas - ya decía yo que se habían tardado, no les llevo mucho tiempo recordar sus viejas manías.

- No los malinterpretes querida – dijo Nodoka con una sonrisa, por lo que ella con su dedo índice se sobo la frente en señal de frustración.

- ¿Qué es lo que no debo malinterpretar tía?, apenas llevo una horas aquí y hemos retrocedido cuatro años, ¿no pueden dejarme en paz por una vez en la vida? – pregunto comenzando a elevar su aura, ya estaba enfadada, en serio que no lo entendía, porque se empeñaban en ponerla de mal humor.

Tranquilízate Akane, creo que estas demasiado sensible, deberías relajarte un poco, además, hay ciertos asuntos de vital importancia que creo que deberíamos tratar.

No tía, ahora no es el momento – contesto tajante - creo que como usted dice, hay ciertos asuntos que tratar, hay algo que me gustaría decirles, pero, este no es el momento, lo hablamos luego – agrego, e inmediatamente se acercó al lago y suspiro, necesitaba pensar, por lo que decidió que tal vez caminar un poco le haría bien, si eso haría, caminar un poco y despejar su mente, no le hacía nada bien todo este asunto, así que tendría que poner sus ideas en orden y buscar la mejor forma de hablar con su familia sin perder el control, así que se relajaría vamos Akane, un paseo no suena malpensó, pero como siempre el destino parecía ensañarse con ella, pues, aun no se había movido de ahí cuando se percató de que un objeto se dirigía hacia ella, rápidamente reaccionó y salto evitando que la impactara directamente.

- ¡Shampoo! – exclamo cuando vio el objeto que había esquivado – lo que me faltaba, veo que las noticias aun sin Nabiki viajan rápido, ¿Qué es lo que quieres?

- Vaya Akane, veo que has mejorado, eres más rápida – le dijo mientras se acercaba a ella, a lo que Akane no se movió ni un centímetro, tan solo se dedicó a observar a su antigua rival, se sorprendió de lo fluido que hablaba, en verdad había mejorado todo este tiempo, Shampoo la observo detenidamente – has cambiado físicamente, debo reconocer que te ves bien, pero, no creo que eso te ayude a conquistar a…

- No digas tonterías Shampoo – la interrumpió bruscamente – yo no quiero conquistar a nadie, no soy como tú, nunca ha sido necesario que yo intente conquistar a nadie o es que ya lo olvidaste – le dijo con una sonrisa de victoria, lo que hizo que Shampoo se enfadara, como olvidarlo, si ese día había sido uno de los peores de su vida, de solo recordarlo le hervía la sangre.

- Flash Back -


Ya había pasado tres meses desde que Ranma y Akane habían ido a la playa, Shampoo acababa de volver de China, por lo que decidió visitar a su Airén, le había preparado un delicioso ramen, estaba muy contenta, estaba segura que esta vez el si aceptaría tener una cita con ella.

Llego al Furinkan, y como siempre lo busco, pero esta vez no lo encontró por ningún lado – donde haberse metido airén – se pegunto, llego hasta la azotea del edificio y vio una pareja a lo lejos, se alegró, era el, su amado airén, decidida se apresuró a acercarse, pero se detuvo en seco cuando vio como él se acercaba a su acompañante y la tomaba por la cintura, la acercaba a su cuerpo y la besaba mientras ella colocaba los brazos alrededor de su cuello, se quedó pasmada, no lo podía creer, debía estar teniendo una pesadilla.

-Ranma, ¿Qué creer que estar haciendo? – grito, estaba furiosa, quería una explicación para lo que estaba viendo, la pareja volteo a ver a la persona que los había descubierto de esa manera.

- ¿Shampoo?… ¿pero qué rayos?... ¿Qué estás haciendo aquí? – contesto el aludido sin separarse ni un poco de su acompañante.

-Yo venirte a ver, prepararte delicioso Ramen, y tú tener una cita conmigo.

-De que estás hablando, yo no voy a tener una cita contigo – dijo molesto, no le había gustado para nada la interrupción, Akane al ver la situación, decidió que lo mejor sería irse, no podía enojarse, después de todo él estaba con ella, pero era realmente incomodo tener que estar presenciando esa conversación, estaba celosa por la presencia de la amazona, pero opto por calmarse, sobre todo después de que los hubieran descubierto de esa manera, se sentía avergonzada.

-Yo…. Mejor….creo que mejor me voy….te veo luego – pero no pudo alejarse porque él no se lo permitió, la abrazo por los hombros ante la sorprendida mirada de la Amazona.

-Espera, voy contigo, además creo que ya va a comenzar la clase.

-Pero, que creer que estar haciendo, airén no poder estar engañando a Shampoo - afirmo una furiosa amazona

-No estoy engañando a nadie, Akane es mi prometida, la única.

-Tu tener que casarte con Shampoo, ley amazona ser clara con las reglas.

-Lo siento Shampoo, pero yo no respeto tus leyes, además esto no es China y yo no pertenezco a tu tribu, así que tus leyes no van conmigo, además Akane es mi prometida desde antes de nacer, ¿Por qué no lo entiendes?.

Pero tú no quererla, siempre decirlo.

Te equivocas - dijo, antes de darse la vuelta y salir de ahí llevándose a su novia, y dejar a una muy furiosa amazona

-Esto no quedarse así, tu pagármelas Tendo Akane – dijo para si misma, estaba muy herida, su orgullo había sido pisoteado, todo por una chiquilla que no era ni la mitad de femenina que ella, ya se encargaría de hacerle pagar tal desplante.


-Fin del Flash Back -


Hola de nuevo, lamento la demora, al fin después de haber trabajado 17 horas diarias durante dos días sin tregua, al fin saque un poco de tiempo para continuar, espero les haya gustado, si no les gusto díganlo, en serio, es bueno tener críticas, me gusta saber su opinión, así se aprende.

Gracias por la espera y por tomarse su tiempo para leer mi fic.