¡Hola! Gracias a todas por sus valiosos comentarios eso me anima a seguir escribiendo, perdon la demora de este capitulo, bien sin mas que decir les dejo este capitulo espero y les guste.
La Exterminadora
Capitulo 4: El Enfrentamiento
Sentí un chasquido proveniente de mi muñeca izquierda. El maldito vampiro me había roto la muñeca a causa de su agarre, solo me quedaba una mano para poder matarlo. Logre aventarlo antes de que pudiera hacerme algo. Me incorpore rápidamente para adoptar una posición de batalla, mientras el me seguía viendo con esos ojos llenos de sed, a una no muy larga distancia de mi.
-Estúpido vampiro- le grite furiosa, mientras trataba de contener el dolor de la muñeca
Mi mano seguía sangrando, por la cortada que yo misma me había hecho y eso no ayudaba de mucho. Mientras que al mismo tiempo la tenía rota. "Maldición" dije dentro de mi fueron interno.
Con mi mano sana tome la espada dispuesta a acabar con esto de una buena vez.
Me apresure para abalanzarme sobre el, pero alguien detuvo mi marcha a medio camino, era aquella chica pequeña, que se había interpuesto entre el vampiro y yo, me miraba fijamente al mismo tiempo que observaba mi mano rota.
-Quítate de mi camino- le sugerí
No respondió, esta seguía mirándome con unos ojos llenos de curiosidad, sus ojos cambiaban de rumbo, primero de mí hacia mi mano y viceversa. Su hermano a sus espaldas trataba de contenerse, sus ojos se posaron en mi llenos de tristeza y odio hacia el mismo. Un sin fin de emociones rondaban aquella escena.
No pude contener mas aquel dolor devastador de mi mano, y caí vencida de rodillas al suelo, sosteniéndome solamente con mi espada. Estaba totalmente vulnerable en esos momentos, a la merced de aquellos vampiros que podrían hacer lo que quisieran conmigo. Mire al suelo esperando a que pasara lo peor.
Sentí unos leves pasos que se acercaban hacia mi seguramente era aquel vampiro llamado Edward.
-Edward, espera-dijo aquella pequeña chica con su extraña voz de campanilla
-Estoy bien Alice-dijo el con su voz aterciopelada
Se puso de cunclillas para quedar a mi altura, no me atreví a levantar la mirada por temor a perderme en sus ojos, no podía soportar mas esa cercanía, era toda una tentación para mí. Y era la mi oportunidad perfecta para acabar con el.
Sin mirarlo me arroje sobre el, casi riéndome por la locura que esta cometiendo, quedando yo encima de aquel hermoso ángel y sosteniendo mi espada en las alturas lista para clavársela en el corazón.
-Hazlo si eso hace que me perdones por lo que te hice-me dijo mirándome con aquellos ojos ahora dorados y no rojos y corrompidos por la sed.
-No lo hagas Bella-dijo Alice, con su voz tranquila, como si supiera que yo no haría nada en contra de su hermano
-¡Cállense!-grite mientras percibía como la espada temblada y por consecuencia mi mano, a causa de la gran duda que invadía mi ser.
Cerré los ojos tratando de ordenar mis pensamientos. Era incapaz de llegar a matar a Edward, me negaba a aquella idea pero era mas que la verdad pero, ¿Por qué?
No tuve mucho tiempo para pensar en eso cuando sentí una fuerte patada en el estomago, mientras salía disparada y me estrellaba contra un árbol. Trate de coordinar mis sentidos cuando caí al suelo y a lo lejos pude ver a una hermosa rubia, no había dudas era también hermana de Edward. Esto cada vez se ponía más peligroso, realmente peligroso.
El golpe de aquella vampiresa me dejo aturdida, mientras tocia un poco escupiendo sangre, me limpie con el dorso de mi muñeca, retirando la poca sangre que había quedado en la comisura de mis labios. Pude escuchar como Edward le reclamaba algo a su hermana, mientras Alice se dirigía rápidamente a donde yo me encontraba tratando de auxiliarme.
Aquel dolor punzante de mi muñeca volvió, e hice una mueca de dolor y solté un pequeño gemido, a causa también del golpe recibido en el estomago. Ella me miro preocupada, pero a pesar de eso mi mirada no era distinta de la de antes-de odio-. Recargue mí cabeza en el árbol a mis espaldas tratando de controlar todos los dolores que emergían de mi cuerpo. Cuando volví mi cabeza para ver que era lo que sucedía a mí alrededor, tenía a mi lado a Edward que me mirada con rostro afligido.
-Bella, ¿estas bien?, yo…lo siento-Me dijo observándome y examinándome con aquellos hermosos ojos dorados
-Necesitamos llevarte al hospital Bella, tal vez tengas rota la mano y varios golpes en el cuerpo- me dijo Alice tratando de ayudarme
Los mire con odio, creían que aceptaría alguna ayuda de su parte, si era así estaban realmente locos, había vacilado esta vez, pero no abría una segunda.
-¿Creen que aceptare alguna ayuda de su parte?-comencé a reírme-tal vez un poco desjuiciadamente, pero solo era para aguantar aquel terrible dolor-No necesito de su ayuda, pero les advierto que no habrá una segunda vez, la próxima acabare con ustedes-termine por decirles, mientras me levantaba de mi lecho, ayudada por mi espada. Me di la media vuelta y comencé a correr todo lo que mi maltratado cuerpo me permitía
Aunque no pude avanzar demasiado lejos, Edward me alcanzo y se poso delante de mí, me observo por unos momentos con una disculpa escrita en sus ojos.
-Lo siento, Bella-dijo este mientras me golpeaba la nuca y yo caía rendida, pero antes de que callera al suelo el me sostuvo. Sabía que me sostenía entre sus fornidos brazos ya que sentí el contacto de su gélida piel, mientras escuchaba como su hermana rubia le gritaba algo.
-¿Cómo puedes ayudarla?, intento matarte Edward-gritaba furiosa
-¡Cálmate Rosalie!- escuche la voz de campanilla de Alice, tratando de calmar a su posible hermana
Y después de eso no pude escuchar más.
-¡Mama, Papa!- gritaba desconsoladamente, mientras las lagrimas hacían sus propio camino por mis mejillas-Estoy sola-decía en un pequeño susurro, mientras que la oscuridad, impedía que algún rayo de luz pasara por algún sitio.
-No estas sola-me dijo una hermosa voz tratando de consolarme, y en unos instante me encontraba en brazos de algún desconocido.
-Pero…mama y papa, ellos-las lágrimas volvían a traicionarme.
Al instante aquel desconocido, limpio mis lágrimas con el dorso de su mano, su piel era algo extraña pero realmente delicada.
-Yo siempre te protegeré lo prometo-me prometió, mientras alzaba mi cabeza para ver el rostro de mi salvador….
Me desperté precipitadamente en la oscuridad de mi cuarto, ¿pero que demonios hacia allí?, lo último que recordaba era haber tenido una pequeña pelea con aquellos vampiros y haberla perdido.
-Que patético- me dije a mi misma, mientras sentía un pequeño dolor en el estomago y la muñeca la cual la había levantado para restregarme los ojos. Y allí estaba el yeso cubriendo mi mano que aparentemente estaba hecha añicos.
-Ese estúpido Vampiro-dije acordándome de lo que había hecho para seguro llevarme al hospital, por que yo me había negado a aceptar su ayuda.
-Edward-Murmure, mientras que en mis labios se formaba una pequeña sonrisa que no me llego a los ojos.
Próximo capitulo: Culpa
¿Bien? ¿Que les parecio? espero que les haya gustado y espero sus comentarios y criticas respecto a este capitulo, nos leemos hasta el proximo capitulo.
Yumiko Hatake
