Dos días habían pasado desde que Akane les había dado la noticia, las cosas habían regresado a la normalidad, Akane se encontraba en el dojo, había decidió practicar un poco para mantenerse en forma, todos ajenos a la pareja que se encontraba entrando a la casa Tendo.

- Bien, ya estamos aquí, ¿estas nervioso?

- No digas tonterías Nabiki, ¿Por qué debería estarlo?

-Como tú digas Ranma – lo observo detenidamente, no lo veía nervioso eso era raro, estaba segura que algo ocultaba y ya tendría tiempo de averiguarlo – debo reconocer que te ves muy tranquilo, eso es extraño, considerando el tiempo que llevas sin verla.

Ranma levanto una ceja, esa mujer en serio no se cansaba de las intrigas, pero estaba decidido, nada le haría perder la compostura.

-No sé porque te extraña – levanto los hombros restándole importancia al asunto – solo he venido a solucionar este disparate.

Entraron a la casa y se percataron de la tranquilidad que había, se quitaron los zapatos y decidieron ir en busca de los demás, nadie sabía que llegarían ese día, pero, gracias a la astucia de Nabiki habían adelantado su viaje, por lo que Ranma estaba tranquilo, podría evitar al par de locas, solucionaría las tonterías que sus padres habían decidido hacer y se devolvería a Tokio, después de todo tenia cosas que atender ahí.

-Wow, en serio que esta paz es increíble, ¿Quién lo diría?, no hay locas a la vista, tu idea fue realmente buena – cruzo los brazos detrás de su cabeza.

-Ves, te lo dije cuñadito, si nos adelantábamos nadie se iba a percatar de nuestra llegada, ni siquiera la familia lo sabe – declaro con una sonrisa.

- Claro, así está mucho mejor, vamos que muero de hambre, veamos si mamá ya tiene lista la comida – después de decir esto se dirigió a la cocina.

- Ni con todos los años que puedan pasar lograras cambiar Saotome – movió la cabeza de forma negativa y lo siguió.

- Como tú digas – contesto sin preocupación, entro a la cocina y vio a su madre, por lo que con una sonrisa le hablo – Mamá, ya llegue

- Ranma, hijo – su madre se giró y corrió a abrazarlo, estaba tan feliz de verlo, se separó de él y le sonrió a Nabiki, a la cual recibió de la misma forma que a su hijo – Nabiki, linda es bueno tenerles de vuelta, pero díganme, ¿no llegaban la otra semana?

- Si tía, pero como terminamos antes, decidimos que lo mejor era adelantar el viaje, además, a Ranma le urgía volver cuanto antes, creo que moría por ver a alguien – declaro mientras sonreía, Ranma la miro con desaprobación.

-Pero vengan, deben tener hambre – ellos asintieron con la cabeza – sus padres están afuera, estoy segura que se alegrarán de verlos – dicho esto se dirigieron al comedor, vieron a sus padres jugando como siempre y se acercaron, Genma estaba haciendo cambios en el tablero cuando Soun se descuidaba, sonrieron he hicieron un gesto negativo.

-Nunca aprendes nada viejo – los patriarcas voltearon a verlos y soun se apresuró a levantarse y dirigirse hacia ellos.

-Muchachos, que sorpresa, no los esperábamos, que alegría volver a verlos – primero abrazo a Nabiki efusivamente, después hizo lo mismo con Ranma.

- Eres un ingrato muchacho – agrego Genma, mientras se acercaba a darles la bienvenida – hasta que te acuerdas que tienes familia.

-Cállate, papa, como si te importara – contesto con molestia – de todas maneras solo vine a solucionar la sarta de tonterías que han armado, después de eso me voy de nuevo.

-¿De que estas hablando querido? – pregunto la señora Saotome.

- Vamos mama, ya me entere de la boda, y déjenme decirles que no estoy de acuerdo – afirmo seriamente y se sentó antes de continuar, Nabiki lo imito – de ninguna manera aceptare esa imposición, no me pienso casar con ella.

- Ya lo suponíamos – agrego Nodoka con tranquilidad y una sonrisa en los labios, a lo que tanto Ranma como Nabiki se asombraron.

- Esperen, esperen, ¿de qué me perdí? – pregunto Nabiki - ¿Dónde está Akane?, ¿no deberían llamarla para poder tratar el asunto?.

- En el dojo – contesto Soun – y no es necesario que ella este presente para hablar.

- ¿De qué hablas papa? – volvió a preguntar, por lo que la señora Saotome decidió que debía aclararles todas sus dudas.

-El compromiso se ha roto, no habrá boda, Akane no está en disposición de contraer matrimonio con Ranma, así que, ya puedes estar tranquilo hijo, aunque es una verdadera lástima, me hubieran encantado que se casaran – Ranma solo sonrió, Akane los había puesto en su lugar, eso era seguro, Nabiki pestañeo varias veces tratando de digerir la información, había estado segura que iba a encontrar un caos y a una Akane furiosa, pero al final terminaría cediendo y vería a Ranma en el terrible predicamento de casarse y romper el corazón de su misteriosa novia, o rechazar el compromiso y enfrentar a su madre, pero esto en nada se parecía a lo que su muy imaginativa mente le había enseñado.

-¿Qué quiere decir con eso tía?, ¿a qué se refiere con eso de que mi hermanita no está en disposición de contraer matrimonio? – Nodoka sonrió, ante la mirada de curiosidad de su sobrina.

- A eso mismo, Akane está casada, por lo tanto no se puede casar con Ranma, al parecer se casó mientras se encontraba en lo Ángeles – les informo, mientras les servía un poco de arroz.

-¿Casada?, pero como es posible tía, eso no puede ser – miro a su padre y a su tío y estos afirmaron con la cabeza al mismo tiempo – yo misma vi a Akane en los Ángeles hace 2 años, y estaba sola, al menos eso parecía, creo que vivía con Sharon una amiga suya, y no me comento nada, de hecho he hablado con ellas algunas veces y ninguna menciono nada, debe ser un error.

-No lo es – comento el patriarca Tendo – ella misma nos lo confeso – Nabiki abrió los ojos sorprendida, no lo podía creer.

-Vaya Ranma, por lo que veo no eres el único que tiene secretos, estoy perdiendo el toque, mira que ocultarle estas cosas a la gran Nabiki Tendo, y sin ser descubiertos, no es justo le quitan toda la diversión al asunto – una sonrisa se formó en su rostro, sabía que ante esta declaración las cosas cambiarian.

- ¿Secretos? – preguntaron al unísono, por lo que Ranma empezó a sudar frio, acaso Nabiki no podía haberse quedado callada –pero que estoy diciendo, claro que no se puede quedar callada, es Nabiki - penso.

- A que te refieres Nabiki – pregunto Nodoka muy interesada.

-Vamos Ranma, ¿no le piensas decir a tu madre? – miro a Ranma fijamente y sonrío con malicia, ahora si se estaba divirtiendo, sabía que el no iba a querer que nadie se enterara – Akane ya confeso su secreto, creo que deberías decirles, merecen saber de tu nueva conquista, es justo que sepan que tienes una novia que nadie conoce.

- Hijo, ¿es en serio? – pregunto Nodoka muy emocionada – pero cuéntame, ¿quién es?, ¿Cómo se llama?, ¿Cómo es? – Ranma se estaba poniendo muy nervioso ante tantas preguntas – tienes que presentárnosla, me encantaría mucho conocerla, estoy segura que toda la familia querrá conocerla, Akane se va a alegrar mucho.

- Ya fue suficiente, mejor me voy a tomar un baño – fulmino a Nabiki con la mirada y se puso de pie, Nabiki lo miro con una sonrisa de victoria y volvió a hablar.

- Es italiana – dijo tranquilamente, mientras tomaba un poco de arroz con los palillos, Ranma la miro con molestia, ella solo sonrío y se dedicó a comer antes de agregar – nadie la conoce, aun, pero estoy segura que pronto la conoceremos, tal vez vaya al torneo.

- Que no es italiana – grito – ya te lo había dicho, y no ira al torneo – molesto salió de ahí, ante la mirada de curiosidad de todos, en serio que sus hijos habían decidido a hacerlos a un lado.

-Claro que es italiana –declaro con tranquilidad – estoy casi segura de ello, solo no lo quiere admitir.

Ranma se encontraba en su habitación, había tomado una ducha y aun así seguía molesto – pero que impertinente, ¿Cómo se le ocurre decir esas cosas?, no es de su incumbencia no podía creer que Nabiki se hubiera atrevido a mencionarlo, con lo metiches que eran todos nadie lo iba a dejar en paz –esa Nabiki, ya me las pagara , de todas formas no importa, ya se darán cuenta que no todo lo pueden controlar a su antojo , lo mejor será que entrene un poco. pensó, se dirigió al dojo, tal vez así lograría calmarse.