CAPÍTULO 3
La impresión duró sólo un instante.
‒Prepararé a los Berserkers de inmediato ‒determinó Thor y comenzó a planear los preparativos para mover a las tropas, seguramente Balder enviaría a los Einherjar también; le dirigió una mirada que pareció leer su mente y asintió con decisión. Tyr tendría que encargarse de las estrategias en batalla, decidir los mejores lugares para los enfrentamientos y considerar si valía la pena reclutar a los civiles…
Odín los observó con aire calculador, dejándolos crear sus propias respuestas, pero Loki no pudo controlarse más, joder con los aesir y su sed de sangre, esa no era una buena estrategia:
‒¿Cómo planean enfrentar a Asgard contra los tres reinos exteriores?, la invasión no sucederá pronto, los ejércitos y suministros del enemigo no están listos, además se acerca el invierno en la cordillera y los demonios de Muspelheim no comenzarán la guerra en desventaja.
‒Difícilmente llamaría a los elfos oscuros un reino ‒cortó Thor, molesto por haber sido interrumpido.
‒Puede que los dokkálfar hayan sido expulsados de Alfheim primero y de Svartálfheim después, y que no tengan una tierra propia, pero tienen más naves que cualquier otra raza y más guerreros que todo Asgard.
Eso último era discutible, los svartálfar consideraban a toda su población como parte del ejército, incluso a los niños; habían sido rechazados de todos los territorios y convertidos en parias, pero en lugar de disminuir y diezmar con el transcurso de los años se convirtieron en piratas y traficantes; cada familia construyó naves y tuvieron cada vez más hijos para poder defenderse en sus solitarios viajes por el continente.
‒Asgard puede derrotarlos, uno a uno, no hay ningún elfo oscuro que valga más que un áss ‒dijo Thor.
‒Uno a uno, quizá no; pero no atacarán a cuentagotas, ni lo harán ellos solos.
Antes de que iniciaran otra discusión Tyr intervino:
‒¿Cómo se enteró Jötunheim de todo esto?
‒Ya lo dije, nuestro oráculo predijo la guerra hace años, no sabíamos cuándo vendría, así que mantuvimos espías en el extranjero, recientemente han reportado aumentos en la forja de armas y en la recolección de alimentos.
‒¿Qué es lo que el Rey Laufey desea como agradecimiento por esta advertencia?
Fue Balder quien se atrevió a preguntar, y Loki se incomodó un poco, había esperado más rodeos; pero el príncipe heredero siempre estaba observando y aprendiendo, era un diplomático eficiente; buscaba la mejor manera de informar sus intenciones cuando la lanza de Odín golpeó una vez más sobre el suelo y una energía hostil lo dejó sin aire y sujetándose el abdomen, el seidr le penetró hasta los huesos, obligándolo a decir la verdad:
‒Una alianza.
‒Ya hay alianza entre nosotros, la paz ha durado trescientos años.
‒No ‒jadeó, no sin un dejo de amargura‒, hay un pacto de no agresión, la promesa de no matarnos a primera vista; no es una verdadera alianza; o díganme, si los demonios de fuego atacaran las montañas de Jötunheim, ¿alguno entre los aesir nos defendería?
Los príncipes se miraron entre ellos, los jotnar eran criaturas fuertes y resistentes, con una piel gruesa que resistía las flechas e incluso a veces las espadas; pero su debilidad era el fuego, que resultaba la forma más efectiva de matarlos; si los demonios de Muspelheim los invadían, estarían atrapados en sus propias montañas… aunque un ataque así era poco probable, pues las tierras de heladas estaban muy elevadas en la cordillera.
‒Asgard no podrá sola contra estos enemigos ‒exclamó Loki, ya un tanto desesperado por recibir una respuesta.
‒Asgard no está sola, tiene aliados que responderán su llamado.
‒¿Lo harán? Alfheim y Vanaheim responderán si Asgard es asediada, pero Surtur no tiene planeado atacar Asgard, sino Midgard.
Bragui resumió los hechos en voz alta:
‒Midgard es el más extenso de los reinos, también es el que tiene una entrada más fácil por mar; además es donde está el Istmo, si deciden atacarnos por tierra. Sus habitantes son los más abundantes, pero son frágiles; no tienen seidr ni un gobierno unificado… si Surtur cae sobre ellos serán devastados.
‒El mayor valor de Midgar es el tributo que paga a Asgard, del cual ni Alfheim ni Vanaheim se benefician; puede que honren sus alianzas con el Reino Eterno, pero no podrán en juego sus vidas por defender ese territorio.
‒¿Y a Jotenheim sí le importa?
‒Midgard es la entrada a los reinos interiores, si es conquistado nuestros enemigos podrán avanzar tierra adentro, en cualquier dirección y sería mucho más difícil detenerlos, quizá imposible.
‒¿Cómo sabes sobre tanto sobre sus planes? ‒presionó Tyr, cada vez más exaltado
‒Ya lo dije, espías. Muchos jotnar han abandonado las montañas para viajar entre los reinos del exterior como mercenarios, recolectan información.
‒¡¿Debemos fiarnos de las palabras de mercenarios y espías?!
‒Es el oro de los mercenarios lo que mantiene vivo a Jötunheim, estando como estamos: relegados a montañas inhóspitas y estériles.
Odín intervino por primera vez:
‒¿Qué ha ofrecido Surtur a Laufey?
‒¡Nunca negociaremos con Surtur! ‒gruñó Loki, acalorado; y el hechizo le obligó a escupir las siguientes palabras‒. Fue Nídhogg, el dragón de niebla, el que nos envió una advertencia, para no interferir, bajo amenaza de ser destruidos.
Balder intercambió una mirada con su padre; eso significaba que ni siquiera las hordas salvajes consideraban a los jotnar posibles aliados. No era difícil adivinar porqué, los svartá querían las montañas; amaban meterse en las cuevas y minas, cazarían y matarían a cada jötunn si tenían que hacerlo, aunque quizá preferirían esclavizarlos. Odín siempre había sabido que Muspelheim era una amenaza, que tarde o temprano volverían a enfrentarse y que la única forma de detenerlo era con la espada. Además, era evidente de Jötunheim los necesitaba.
‒¿Y Niddavellir?
Preguntó con interés, calculando el peso que cada reino podía tener en la guerra. La tierra de los enanos, que se superponía en muchos lugares con la de los jotnar (unos sobre la superficie y los otros bajo la misma) y había permanecido fuera de la influencia de Asgard por tiempo suficiente. Los enanos no eran grandes guerreros pero sus armas eran poderosas, y sus escudos de uru podían detener a la más poderosa de las bestias. Era una fuerza que necesitarían contra los dragones de niebla.
‒Los enanos son aliados de Jötunheim ‒declaró Loki con convicción‒ si pactamos con Asgard, ellos nos seguirán.
Los jotnar habían ayudado a los enanos a echar a los elfos oscuros de sus tierras, y había entendimiento entre ellos, pues eran ambos subestimados y utilizados por las otras razas. Mucho del comercio con Jötunheim se llevaba a través de los enanos.
‒Si Midgard cae, los demás reinos lo harán también, peleando por separado ninguno sobrevivirá. Firma pacto con Jötunheim, y formaremos una coalición; los seis reinos interiores contra los tres invasores. Pelearemos y moriremos juntos y entonces de verdad seremos aliados.
‒¿Por qué no vino el mismo Laufey para negociar conmigo?
‒Padre de Todo, la alianza que propongo no es deseada los otros reinos, usted lo sabe; si Vanaheim o Alfheim se enteran de nuestros planes tratarán de detenernos; su prioridad es su propia población… debemos mantenerlo en secreto hasta que esté hecho.
Odín meditó sin responder. Balder lo conocía lo suficiente como para saber que buscaba sacar el mayor provecho, así pues comprendió lo que falta por decir:
‒¿Qué pide el Rey Laufey?
La información y la alianza no eran gratuitas; protección de parte del ejército aesir y que la guerra se llevase a cabo en el territorio de Midgard habían quedado implícitas, pero seguramente había más. Loki se inclinó un poco más, afectado por el influjo de magia, estuvo tentado a pedir el Cofre de los Antiguos Inviernos, la reliquia de Jötunheim, robada hacía cientos de años… pero sabía que Asgard no lo entregará y no iba a correr el riesgo echar a perder sus oportunidades.
‒Su majestad, El Rey Laufey, desea nuevos tratados de comercio y territoriales, que nuestras milicias se consideren soldados legítimos en todos los reinos, para que no sean acosados y atacados mientras cumplen con sus deberes hacia Jötunheim.
‒¿Qué más?
Loki no esperaba ser tan directo, pero la confesión escapó de su boca contra su voluntad:
‒A su hijo, Padre de Todo ‒y dirigió su mirada hacia Thor.
Con un gruñido, el aludido se lanzó hacia adelante, sus hermanos saltaron de inmediato, parándolo por la fuerza. Odín, asió la lanza hasta que sus nudillos se pusieron blancos, pero no dio más señales de molestia.
‒¿Busca asegurar la alianza con un matrimonio político?
‒La mezcla de la sangre es la mejor forma de perpetuar una unión. Usted sabe, que los jotnar somos foreldrar, capaces de engendrar y llevar vida; El Venerable Rey de Jötunheim, mi dam, solicita la unión entre las casas descendientes de Ymir y de Bor, una vez más.
Tales matrimonios se habían realizado muchas veces, incluso en años recientes; los aesir no tenían reparo en tomar elementos poderosos de todas las razas para alimentar fortalecer su sangre, pero rara vez mandaban a un elemento valioso al exterior, además Loki no estaba pidiendo a un áss cualquiera.
‒¿Pide a nuestro guerrero más poderoso? ‒preguntó Tyr.
‒El príncipe Thor es tercero en la sucesión al trono, no es vital para la vida de corte en Asgard, pero tiene un rango lo bastante alto como para convertirse en Rey Consorte de Jötunheim. El Rey Laufey, mi señor, conoce la magia que corre por sus venas y considera que sería un recurso valioso para nuestra gente.
‒¿Desea desposarlo contigo? ‒dijo Balder.
Thor tenía una expresión de disgusto, había olvidado que los jotnar no tomaban más de un consorte, y se había imaginado uniéndose al mismo Laufey, Loki de alguna extraña forma, era casi un alivio.
‒Eso solicitamos, yo soy el heredero al trono, y engendraré a mi sucesor, un Rey en Jötunheim con sangre aesir significará una alianza duradera, el fin de hostilidades entre nosotros.
‒Yo sería una mejor opción ‒se adelantó Balder.
Quizá por el hechizo de veracidad que caía sobre él, Loki sintió una oleada de comprensión y anhelo, Balder era realmente majestuoso: paciente y sincero, entregado, corto para la ira y sabio en sus decisiones; estaba dispuesto a renunciar a su propio trono para irse a una tierra lejana para evitarle sufrimiento a su hermano menor; sería un esposo magnífico, pero Loki sabía que no podía ser.
‒Es imposible, príncipe Balder, usted es el heredero, un infante engendrado por usted podría reclamar tanto el trono de Jötunheim como el de Asgard y eso sería una catástrofe, socavaría el gobierno de sus hermanos y el mío propio, usted es el corazón de Asgard, no puede abandonarla.
‒Hay otros ‒intervino Tyr, con expresión de repudio‒, Hord o Vali…
‒Imposible. Hord, aunque noble de corazón y sin duda valioso e inteligente, no es reconocido como príncipe de Asgard, debido a su ceguera; Vali tampoco, puesto que su madre no desposó al Padre de todo.
‒La madre de Thor tampoco ‒defendió Balder.
‒¡Mi madre es Frigga!
‒No, no lo es ‒terció Odín con seriedad‒, la Reina Frigga te acogió como su hijo, pero bien sabes que fuiste engendrado por Jord, la jotnar.
Loki frunció los labios, "la jotnar" era la forma en que siempre se referían a Jord, que era descendiente de sangre real y que había partido a Asgard para procrear con el Rey de acuerdo a los viejos tratados. Jord, que era un guerrero astuto y había adoptado la apariencia de una mujer para cumplir sus obligaciones.
‒Sin embargo ‒continuó Odín‒ también lo es Meili.
Thor soltó un gruñido de indignación, su hermano menor era sólo niño, la idea de separarlo de la familia y entregarlo a un extranjero era brutal; aquel comentaría servía sólo para amenazarlo, para obligarlo a aceptar él mismo ese destino.
‒Es verdad que en descendiente de Jord y para la población de Jötunheim será mas sencillo aceptar a un consorte que comparta su sangre, pero con la guerra sobre nosotros la línea de sucesión debe quedar clara lo antes posible, al príncipe Meili le faltan años para llegar a la mayoría de edad, no es una opción realista.
Thor se sintió aliviado ante el rechazo explícito de Loki, pero sólo por un momento, ¿realmente su padre estaba considerándolo?, ¿Iba a venderlo a Jötunheim tal como había vendido a sus hermanas a los otros reinos?
‒¿Qué ofrece Laufey a cambio?
‒El grueso de nuestro ejército, vendremos a Asgard formalmente antes de dirigirnos a Midgard, donde resguardaremos las fronteras, el príncipe vendrá conmigo y podrá dirigir a los Berserkers desde allí.
Thor se quedó mudo mientras su futuro era negociado; siempre había sido una pieza diplomática, pero ese destino no lo había imaginado ni en sus peores pesadillas: unirse a un jötunn y vivir con él en el fin del mundo… era absurdo.
‒¿Es necesario enviar emisarios para negociar con Laufey?
‒No, majestad, yo hablo por Jötunheim en este asunto, lo que decidamos será hecho, puede negociar conmigo.
Odín golpeó la lanza una vez más y Loki se tambaleó al ser liberado del hechizo que lo contenía. Tras recomponerse se acercó muy despacio al rey y le tendió un grupo de pergaminos enrollados, la propuesta de su padre: los detalles del territorio, la libertad de movimiento y de comercio que pedían y también la cantidad de soldados que ofrecían y la petición formal de la mano de Thor.
‒Eres bienvenido en mi hogar; come y descansa, mañana a medio día tendrás mi respuesta.
Le hizo un gesto a Bragui, indicándole que lo dirigiera fuera del lugar. Loki hizo una última reverencia y colocó cuidadosamente el glamur sobre su piel, tenía que andarse con cuidado, estaba solo en aquel reino, sin armas y sin amigos. No era un súbdito de Odín, pero estaba dispuesto a jugar el papel si conseguía lo que buscaba, y si no… que las Nornas los ayudaran, pues todo ardería en llamas. El par se retiró en silencio y cuando finalmente la puerta se cerró Balder no pudo contenerse más:
‒Padre, ¡no puedes realmente estarlo considerando!
‒Si los jötunn toman posesión de un arma tan valiosa, ¿qué evitará que se levanten contra nosotros? ‒dijo Tyr
‒La unión es lo que lo impedirá, por Urd, Verdani y Skuld, Thor y Loki se jurarán fidelidad mutua, los jotnar no podrán atacarnos y se verán forzados a defender nuestros territorios. ‒Odín se rascó la barba, calculando.
‒¡Pero no son de confianza!
‒Claro que no, pero ni ellos pueden desafiar a las Nornas. Si Heimdall lo ha visto, no hay duda de que una guerra se aproxima, puede durar meses… quizá años; la última guerra contra Muspelheim fue hace medio milenio y duró tres generaciones. Thor no estará lejos de casa, además, deberías estar feliz hijo mío, ¿no habías deseado siempre un trono para ti mismo?
El aludido se ruborizó, nada podía ocultarle a su padre, ni el más íntimo secreto.
‒Seguramente superarás tu desagrado por esa criatura lo suficiente para cumplir con tus obligaciones. Por ahora váyanse todos, tomaré la decisión yo solo.
Los príncipes salieron de la sala con una expresión aturdida, Balder intentó ofrecer consuelo a Thor, pero fue rechazado. El señor del trueno no quería escuchar a nadie, no cuando su destino estaba siendo decidido por alguien más.
Nota: Gracias por leer, sé que este capítulo fue principalmente sobre política, es para explicar la situación general; pero en el próximo capítulo volverá la convivencia entre los protagonistas. Hasta el próximo viernes.
