Bueno aquí les dejo otro capítulo, espero sinceramente me disculpen por la tardanza, pero el trabajo se complicó y no he estado muy bien de salud.
He decidido dividirlo en dos partes porque me quedo muy largo.
Espero que les guste.
************************************ En el capítulo anterior ***************************************
Akane estaba roja, Ranma se percató de ello y soltó una carcajada y se acercó a su oído.
-mmmm…veo que aún lo recuerdas
-Estoy casada – declaro, Ranma sonrió.
-Lo sé – rozo levemente sus labios, ella no se movió, cerró los ojos unos segundos disfrutando de la cercanía de su exprometido, sintió como su corazón latía aceleradamente, nuevamente abrió los ojos lentamente – déjame decirte Akane, el matrimonio te sienta bien.
-Mi esposo es muy celoso –Ranma la beso en la frente y se separó de ella, con una sonrisa movió la cabeza negativamente.
- Créeme Akane, yo también soy muy celoso – ella rio - tu y yo nos vamos a divertir….mucho, ahora estas aquí, eres mía, te prometí que estaría aquí cuando volvieras, esperándote, Ranma Saotome siempre cumple sus promesas.
-Engreído -contesto con una sonrisa, la vio pasar a su lado y dirigirse a la salida.
- Ey, Akane – la llamo antes de que ella lograra llegar a la puerta, ella se detuvo y se giró - Te extrañe, en serio –le dijo con una sonrisa.
Akane soltó una pequeña carcajada, continuo su camino y se detuvo bruscamente, se dio la vuelta, lo miro por unos instantes y le regalo una enorme sonrisa.
- Eres un tonto, ¿lo sabias? – se sostuvo la barbilla con el pulgar y el índice, medito por unos segundos, movió la cabeza negativamente antes de abrir la boca nuevamente – volveré a Tokio esta noche.
La miro divertido, , solamente se limitó a esbozar una pequeña sonrisa moviendo la cabeza negativamente, camino en sentido contrario a donde ella se había ido, se preguntaba qué era lo que pasaba por su cabeza en esos momentos, pero no se quedaría con la duda, ya tendría la oportunidad de preguntárselo, por el momento solo se dedicaría a entrenar.
- ¿A qué juegas? – oyó una voz detrás de él, por lo que suspiro cansadamente, se dio cuenta que debería dejar Nerima si quería recuperar su tranquilidad – tantos años respirando paz, y tan solo unas pocas horas para volver al manicomio con un pase directo al suicidio mental –pensó.
- ¿Qué es lo que quieres Nabiki?, o mejor aún, ¿Cuánto quieres?
-Que poco me conoces cuñadito, después de cubrirte tantos años ante la prensa me ofendes de esta manera – cruzo los brazos al frente fingiendo molestia, el arqueo una cejar y la miro incrédulo.
-¿Qué pretendes?
-Creo que deberías decirle – le dijo
- ¿A qué viene todo esto? – el ya estaba a la defensiva – porque me supongo que la situación te salió como lo planeaste.
-Debo reconocer, que reaccionaste mejor de lo que pensé, y por lo que veo mi hermana no te es indiferente, pero, debes tener cuidado, estas pisando terreno peligroso – contesto con tranquilidad.
-No te metas, no es tu asunto – recalco con molestia, ella sonrió, meneo la cabeza de izquierda a derecha suavemente y lo dejo solo.
Ranma bufo con molestia, estaba decidido se iría ese mismo día, no le gustaba que estuvieran vigilando sus movimientos como cuando tenía 16 años, por dios, era un adulto, ¿Qué no podían dejarlo en paz?, cuando iban a entender que debían dejarlo hacer su vida, se preguntaba cómo es que su familia podía ser tan extraña - siempre metiéndose en asuntos que no les concierne – pensó, claro sabía bien que solo se metían con ellos, siempre fue así, desde que les hicieron participes del compromiso existente no había un solo momento en que los hubieran dejada en paz, solamente lo hacían con ellos dos, cuando se trataba de alguien más actuaban como si no tuviera importancia, como con Kasumi por ejemplo, no hicieron tanto drama cuando el doctor Tofu se le declaro y le pidió matrimonio, o que tal Nabiki, tampoco la molestaron cuando comenzó a salir con Kuno Tatewaki, ni cuando se comprometió el año pasado, no por supuesto que no, no se trataban de Ranma y Akane, porque molestarse entonces, si al parecer los bufones de todos eran nada más ni nada menos que ellos dos, parecía que su vida entera se basaba en molestarlos a toda costa, en no dejarlos ser – que diferente hubiera sido si nos hubieran dejado en paz – pensó con añoranza, si tan solo no se hubieran entrometido tanto "tratando de juntarlos" las cosas hubieran sido distintas, se hubieran y les hubieran evitado tantos problemas, si tan solo su papa no se hubiera dedicado a comprometerlo con tanta chica se cruzara en su camino, él hubiera sido feliz desde el principio, no le molestaba el compromiso con la joven Tendo todo lo contrario, eso lo hubiera entendido, pero, ¿con las demás?, no, eso era demasiado, y el señor Tendo, porque armar tanto drama si de todas formas su interés era unir a las familias, simplemente ¿no podían casarlo y ya?, porque dedicarse a incomodarlos tanto, si lo querían era que los dos se llevaran bien, no habían seguido el mejor camino, todo lo contrario, solo complicaron las cosas entre ellos, y Nabiki, la fría y calculadora Nabiki, ella era todo un caso de avaricia y codicia, debía reconocer que estos años le había ayudado bastante, desde que se convirtió en su representante, había sido muy eficiente en su trabajo, se había encargado de que fuera reconocido mundialmente, de que fuera famoso, era increíble todo lo que esa chica podía lograr para poder ganarse unos cuantos yenes más, había dado la cara por el tantas veces, aun cuando fue el blanco principal de la prensa, de los rumores que corrieron en torno a ella, de las múltiples especulaciones –una relación con Nabiki que tontería, ¿Cómo pudieron pensar que mantendría una relación con mi representante?, era una tontería – pensó con una amarga sonrisa, si bien eran rumores molestos, ella solo se limitó a decir que él era como un hermano para ella, que lo quería como a un hermano, fue difícil pero logro su objetivo, que a él lo dejaran en paz, así el no tuvo que dar ninguna entrevista con respecto a su vida personal, pero aun así ella no dejaba pasar la oportunidad para molestarlo, eso era seguro, es cierto habían tenido tregua durante, esos años, después de los torneos cada uno tomaba su rumbo por días, semanas, incluso meses, hasta que ella nuevamente lo llamara cuando tenían que presentarse a algún evento, entrevista o simplemente para informarle de la fecha de un nuevo torneo, o ya sea para cualquier asunto relacionado con Fashion Corp., otra gran idea de la reina de las estafas, lo había convencido de invertir sus ganancias de esa forma, ella se había encargado de hacer crecer dicha empresa, la había hecho crecer al mismo ritmo que hacia crecer su carrera, era increíble, había logrado que su empresa se expandiera a nivel internacional, y seguía haciéndola crecer cada vez más, en definitiva era un haz en los negocios, ella se había encargado de que una de las sedes que tenían en Estados Unidos contratara a Akane unos años antes, aun cuando se encontraba estudiando se encargó de que trabajara para Fashion Corp en los Ángeles, y ahora se había encargado de traerla de vuelta a Japón, con la excusa de que la necesitaban para solucionar unos contratos con unos tercos inversionistas extranjeros que se negaban a confiar en ellos, eso era algo en lo que no estaba de acuerdo, no lo estuvo desde el momento en que se enteró de la situación, era cierto que Akane era muy buena en su trabajo, pero aun así no estaba de acuerdo, tenía sus razones, pero eso ella no lo sabía, así que tenía que aparentar delante de ella, lo reconocía, en verdad era inteligente y le estaba muy agradecido, pero por muy a pesar de todo no quería que se entrometiera, no es que en estos momentos le molestara tanto, pero había una razón para ello y temía que si alguien se enteraba, lo echarían todo a perder como siempre, ya le había pasado una vez, y no estaba dispuesto a correr el riesgo, no esta vez, no lo iba a permitir, de eso estaba seguro –las cosas por el momento tienen que seguir como están, es lo mejor – pensó, ya habría tiempo más delante de solucionar el problema, cuando estuviera seguro que nada malo pasaría.
El día había transcurrido con normalidad en la casa Tendo, Akane se había encerrado en su habitación con la excusa de estar cansada, mientras tanto Ranma se había dedicado a entrenar, puesto que el torneo se acercaba debía estar preparado, por su parte Nabiki había estado aburrida toda la tarde, tomarse un día libre no había sido una buena idea, pensó en pasar un día con Kuno, pero, para su mala suerte este había tenido que salir a resolver unos negocios, él le pidió que lo acompañara pero no era posible, ella tenía que resolver algunos problemas, además el viaje tardaría como mínimo una semana, así que, esa no era una opción, el torneo se llevaría a cabo en unos días, no se podía ausentar, intento molestar un poco a Akane, pero, para su mala suerte, esta ni siquiera se molestó en abrirle la puerta, lo cierto es que se la había pasado durmiendo toda la tarde, se preguntaba que le sucedía, nunca había sido tan dormilona, decidió no tomarle importancia, adjudicándole todo al cambio de horario, molestar a Ranma en esos momentos no era una opción, si el no ganaba ella tampoco, era así de simple, no era muy buena la idea de ver perder a Ranma, eso arruinaría su imagen, imagen que le había llevado lograr durante estos años desde que empezó a competir, no, eso no, no iba a arruinar todo su trabajo, lo mejor sería dejarlo entrenar y descansar un poco, pero ya encontraría un momento para divertirse a su costa.
En fin, cada uno se la había pasado por su lado, era como si el haberse reencontrado nuevamente, fuera cosa de todos los días.
La hora de la cena había llegado, Kasumi y Tofu habían decidido cenar con la familia como tantas veces lo habían hecho, pero sobretodo no se perderían una cena ahora que Akane había accedido a quedarse a cenar, y que Ranma desde que llego les había informado que ese mismo día volvería a Tokio, no podían perderse una cena con la familia completa después de cuatro años, aun así la tensión podía sentirse en la mesa, Nabiki miraba con malicia a Ranma y Akane, los observaba minuciosamente con descaro, se había impuesto un reto, debía saber los secretos que estos dos ocultaban, los padres de ambos solo se miraban entre ellos, repasaban con la vista a sus hijos, pero, lo cierto es que no se atrevían ni a decir, ni preguntar nada, Kasumi y Tofu eran los únicos que se encontraban conversando amenamente, les hacían preguntas a los más jóvenes y estos se limitaban a responder, así pasaron varios minutos, tanto Ranma como Akane , solo observaban la reacción de todos en la mesa, esperando a que alguien como siempre terminara arruinando la cena, ambos suspiraban, solo tenían que ser pacientes y pronto estarían libres nuevamente.
- Dime Ranma, ¿Cómo estuvo el torneo en Italia? – pregunto Tofu, el levanto la vista y observo a su interlocutor, hizo un pequeño gesto de conformidad y levanto los hombros.
- Pues veras, no estuvo tan mal, hubo excelentes competidores eso no te lo puedo negar, pero, lo más difícil de todo, fue tratar con la prensa.
- Tienes razón, vi los reportajes, en verdad creo que pronto deberías informarles algo, de lo contrario no te dejaran en paz – Akane los miro con curiosidad, quería saber pero no iba a preguntar, si lo hacía era seguro que ella fuera el siguiente blanco de la conversación, y definitivamente no quería eso.
- No creo que sea posible Tofu, es un tipo de información que aún no puedo revelar – comento el joven artista marcial, todos lo demás se limitaron a escuchar la conversación en silencio, no era un secreto que la prensa acosaba al joven queriendo saber acerca de su vida personal, y que cada vez que eso sucedía, el simplemente se negaba a contestar- sabes lo que implicaría, todo se volvería mas complicado.
- Cierto, pero como te darás cuenta, es algo que llevas evitando todos estos años, eso solamente hace crecer su curiosidad, y no van a parar hasta que no les des una respuesta satisfactoria – replico el doctor – en todo caso, creí que esta vez después del torneo, estabas dispuesto a revelarles lo que querían saber, en todo caso no debes de pensar que lo sucedido años atrás se repita, es algo improbable.
-lo se Tofu, pero no me quiero arriesgar, la idea era enfrentar todo esta vez, pero lamentablemente las cosas no salieron como había pensado, no puedo hacer nada, no sé cómo solucionarlo – ante esta respuesta por parte de Ranma, Nabiki decidió que era hora de divertirse un poco.
- Lo cierto Tofu, es que esto se solucionaría tan fácilmente – comento la mediana de las Tendo fingiendo indiferencia ante la situación – si tan solo Ranma se decidiera presentarles a su novia italiana, nuestros problemas se acabarían.
Akane comenzó a toser, se había atragantado cuando escucho el comentario de su hermana, ante esta reacción todos la miraron con curiosidad, no entendían como le había sucedido una cosa así, lo cierto era, que desde que se habían sentado a comer, ella apenas había probado bocado, Ranma la miro inquieto – en verdad que es torpe – pensó, Nabiki sonrió, estaba segura que había dado en el blanco, a su pequeña hermana todavía le afectaba todo lo relacionado a su ex prometido.
- ¿Qué es lo que te sucedió Akane? – pregunto con ironía – ¿no me digas que no lo sabias?
- No se dé que hablas Nabiki – contesto tratando de sonar indiferente
- Lo cierto hermanita, es que me parece increíble que Ranma no te hubiera dicho nada aun – Akane la miro con molestia, sabía que ahora Nabiki se encargaría de voltear la situación hacia ella.
- No creo que Ranma tenga algo que decirme – contesto tajantemente.
-Pero claro, como no se me ocurrió, aun no nos presentas a tu querido esposo, estoy segura que le encantaría conocer al que casi fue tu esposo – le dijo mirándola fijamente de forma maliciosa.
- No digas tonterías – dijo golpeando la mesa con las palmas abiertas, respiro profundamente y volvió a recuperar la calma, que difícil le resultaba todo esto – no creo Nabiki, que lo que suceda en mi matrimonio sea tu asunto, mi esposo sabe todo lo tiene que saber de mí, ni más ni menos y eso es algo que solo nos concierne a los dos.
- Como tú digas – decidió darle por su lado, en realidad le estaba costando trabajo divertirse con ese par, cuando pensó que había logrado hacerles perder la compostura, ellos volvían a tomar las cosas con calmas, resoplo molesta.
- Me gustaría mucho conocerlo – declaro Kasumi con una sonrisa, Tofu y Ranma la miraron sorprendidos – te ves feliz y eso me alegra, por eso creo que deberías presentarlo a la familia, estoy segura que a él le encantaría conocer a todos, es tiempo que dejes atrás el pasado ¿no crees?.
Todos la miraron, ella solamente bajo la mirada, Ranma la miraba con tristeza, ambos sabían a lo que Kasumi se refería, él sabía perfectamente que aún le dolía, era inevitable, era una de las cosas que aún le hacían daño, ella cerro los ojos fuertemente por unos instantes, los abrió y comenzó a jugar con los palillo revolviendo el tazón de arroz lentamente, era cierto, era hora de dejar en el pasado todo, pero, todo le parecía tan complicado, no solo se trataba de aquella discusión, todo iba mucha más allá de ello
Continua en el siguiente capitulo
