Después de haber recorrido el largo trayecto hacia la ciudad de Tokio, al fin habían llegado, Ranma freno el auto en la entrada del estacionamiento del lujoso edificio, el guardia se acercó a él y en seguida lo reconoció, lo saludo amablemente y procedió a permitirle el acceso al edificio, el agradeció el gesto y la amabilidad de aquel hombre, se trataba de un hombre mayor de unos 60 años aproximadamente, era muy amable y alegre, en el poco tiempo que Rama había pasado en el edificio este le había agarrado cariño, lo cierto es que al joven le agradaba, lo consideraba una persona digna de confianza, lo cierto es que lo conoció un poco más de tres años atrás cuando él había comprado su apartamento en ese edificio, y desde ese entonces había tratado con este amable señor, lo había ayudado las pocas veces que la prensa lo había seguido hasta allí, y gracias a eso nadie había descubierto que ese era su domicilio, había tenido que ser muy cuidadoso desde entonces, y el amable hombre siempre estaba al pendiente, el conocía muy bien a las únicas tres personas que lo visitaban, este hombre le había causado tal confianza, que le había contado toda su historia, incluso conocía a su exprometida por medio de las fotografías que él le había enseñado, y ni que decir de Shampoo, debía asegurarse de que si alguna vez a la amazona se le ocurría seguirlo no lo encontraría, de Kodachi hacia casi tres años que no tenía que preocuparse, pues esta se "enamoro" de un inversionista de Fashion Corp ,un día que lo había seguido a una de sus reuniones, lo más sorprendente de todo es que el inversionista Alemán le correspondió sinceramente – en verdad que hay que estar loco para fijarse en una loca - pensó con gracia, en fin el caso es que le agradaba el lugar y las personas que lo rodeaban, esperaba por fin ahí tener la misma tranquilidad que tuvo en su otro apartamento todos estos años, porque ahora ya no le quedaba de otra, tenía que quedarse ahí.

El sonido de su móvil lo saco de sus pensamientos, lo tomo y leyó la pantalla, sonrió, de plano esa mujer era inigualable, le tenía mucho aprecio, la conocía desde hace tres años y medio exactamente, le estaba muy agradecido por lo mucho que lo había ayudado, la extrañaba bastante y estaba seguro que el sentimiento era mutuo, estaciono el auto y contesto.

- Hola guapa ¿me extrañabas? – pregunto con una sonrisa, aunque no podía verla estaba seguro que ella también sonreía de la misma manera que el – porque yo si….mucho.

- Claro que sí, no sabes cuántoescucho al otro lado de la línea – y bien, ¿Cómo has estado?

estoy bien…..he tenido unos "pequeños problemitas", pero nada que no pueda solucionar, me vendría bien un poco de tu ayuda.

- tu siempre requieres de mi ayuda, ¿te has portado bien? – pregunto su interlocutora

- claro …..- contesto indignado – siempre me porto bien, lo sabes, dime cuando no lo he hecho.

-jajaja, No te creo nada, en verdad, es difícil de creer.

- Porque te iba a mentir…no creo necesitar mentirte, tú me conoces bien, más de lo que quisiera.

- ¿Por qué no contestas mis llamadas? – contesto fingiendo molestia en la voz - ¿es que acaso te olvidaste de mí?, he marcado toda la mañana, y hace unas horas y nada no me contestas, ¿me estas evitando?

-No, no es eso…..como te dije he tenido unos ligeros inconvenientes, pero prometo de ahora en adelante estar pendiente, puedes llamarme al apartamento o a la oficina.

- ¿estás seguro?, no me mientas, sabes bien que me preocupo.

- En verdad….muy seguro - contesto con seguridad – y no tienes de que preocuparte todo está bien, en todo caso yo te aviso.

- ¿Qué hay de ….- no la dejo terminar

-me hare cargo… - contesto cansadamente, sabía que lo que ella quería decirle resultaría en un sermón largo, que no tenía ganas de escuchar – como te dije todo está bien.

-Sabes bien que no podemos seguir así, debes solucionarlo, no es necesario seguir con esta situación, debes saber que los secretos no duran para siempre y esto es completamente ridículo, sin fundamento a mi parecer.

- Lo sé, no te preocupes estoy en ello, sé que lo solucionare muy pronto, pero por el momento necesito que lo entiendas.

- Eso espero – contesto con reclamo evidente – aquí las cosas están color de hormiga, la prensa quiere saber, lo he evitado, pero estoy segura que te van a seguir, además lo otro me preocupa bastante, no sabes lo difícil que fue esos días.

-Y que lo digas …..y si, ya me percate del problema…no sé pero yo veré que hago

- Hazlo, me la debes – dijo con autoridad – recuerda que te he aguantado mucho tiempo.

- Lo solucionare de inmediato te lo prometo.

- Este bien – dijo resignada – como siempre confiare en ti, pero si no tienes cuidado se puede complicar, sé que no es fácil de olvidar pero es necesario, ya lo hablamos pero no es suficiente.

-No sé cómo has podido lidiar con ello…es tan difícil…..y aguantar la situación aún más.

-Ya me conoces soy persistente, lo hice cuatro años.

- Y que lo digas – contesto con ironía – nuestra relación no ha sido la típica….parece una montaña Rusa, y en verdad te agradezco toda la paciencia.

- ¿Crees que podría….. – él le corto

- No lo creo, es uno de esos días.

- Ok entiendo, de acuerdo te llamo luego y esta vez no apagues el teléfono, me molesta que no me contesten, pero ya, basta de charla, ahí ya debe ser muy tarde – Ranma rio – no te burles, recuerda que te quiero y no me hagas arrepentirme de hacerlo.

-Ok, Ok, ¿sabes qué?, yo también te quiero, nos vemos y te cuidas ¿Eh?

-Tú también y ya sabes – El colgó la llamada, en realidad le había encantado hablar con ella, le causaba gracia todas las molestias que se había tomado, no se cansaría de agradecerle nunca, había sido su ángel guardián, una persona muy importante en su vida, ahora se preguntaba cómo no se dio cuenta antes de las llamadas perdidas de esa encantadora mujer, pero claro cómo se iba a dar cuenta, recordó que desde que llego al dojo, se olvidó por completo del móvil en el auto, como era posible, sí que sí, si la hubiera tenido en frente, y se enteraba de lo que había sucedido, era seguro que lo mataba, se carcajeo, como pudo haber sido tan tonto, meneo la cabeza de un lado a otro haciendo un gesto negativo, no volvería a cometer el mismo error si quería seguir con vida.

Se disponía a bajar del auto cuando el móvil volvió a sonar, el miro la pantalla y se extrañó, si acababa de hablar con ella, se preguntó si debía contestar, era ridículo recibir la misma llamada dos veces, pero, por su propia seguridad lo hizo.

- ¿Y ahora qué? – reprocho

-Solo me cercioraba – su interlocutora se carcajeo, sabía que él se enojaría por esto, el arqueo la ceja– no es nada, debía estar segura que me contestarías la próxima vez.

-No juegues – contesto- que te quiera no te da derecho…..

-Ya, ya, te entendí fuerte y claro, pero recuerda que me la debes, tenía que cerciorarme que en serio ibas a contestar, ahora que lo has hecho puedo estar tranquila, solo me queda un pendiente, pero me va a oír – el rio al escucharla oír la pequeña amenaza de ella

-Estás loca – contesto con una sonrisa

Miro hacia su derecha y vio a su acompañante mirarlo de una forma curiosa, se había despertado cuando oyó el móvil sonar, y se encontraba escuchando la conversación, él se percató de ello y le tendió la mano para que tomara el móvil, pero ella ni se movió, lo miro y con una sonrisa negó con la cabeza.

-Ni lo sueñes – susurro lo más bajito que pudo, lo que menos quería es ser escuchada al otro lado de la línea, el sonrió, se despidió y colgó.

- Hola dormilona, que bueno que despiertas, creí que tendría que cargarte – dijo de manera divertida.

- ¿Dónde estamos? – pregunto algo aturdida

- Ya llegamos – contesto sin prestarle la mayor importancia al asunto, a lo que ella sonrió, el salió des auto y se dirigió a la puerta del copiloto y la abrió, Akane se revolvió en su lugar no tenía ganas de pararse, quería seguir durmiendo, él se dio cuenta y se carcajeo.

- No creo que quieras seguir durmiendo ahí, no es nada cómodo, ven vamos – tomo su brazo con mucho cuidado y la ayudo a ponerse de pie, ella se apoyó del vehículo mientras él se encargaba de cerrar la puerta y activar la alarma, lo observo por unos instantes y él se percató de ello, se acercó a ella, la tomo por la cintura y la estrecho entre sus brazos, ella rio, él se separó uno poco de ella y la guio hasta llegar al ascensor, presiono el botón y las puertas se abrieron, entraron y el presiono el número de su piso.

-¿No pensaras seguir durmiendo? – le pregunto arqueando las cejas.

-No está a discusión - contesto ella cruzándose de brazos – estoy muy cansada.

-¿En serio? – pregunto levantando las cejas - a mi parecer ya has descansado lo suficiente

-No tanto – contesto ella con tranquilidad, llegaron al piso indicado y las puertas se abrieron, ambos salieron y empezaron a caminar rumbo al apartamento – este cambio de horario me está matando.

-¿Por qué no has estado comiendo? – pregunto, ella iba a replicar, pero él no la dejo – te he observado durante la cena y apenas has probado algo.

-No tenía mucha hambre – contesto ella, sabía que él tenía razón, así que no iba a discutirle el asunto, el introdujo la llave en la cerradura, abrió la puerta y entraron a la pequeña pero elegante sala, asentó su bolso sobre la pequeña mesita, observo el sofá con intenciones de recostarse un poco, pero, él se dio cuenta de eso.

-Ah no, ni lo sueñes – le dijo antes de que se sentara – tú te vienes conmigo, vas a comer algo en este mismo instante.

La tomo de la mano y la guio hasta la cocina, no iba a dejar que se volviera a dormir, eso era seguro, debería hacerle comer algo, costara lo que costara, estaba decidido le prepararía algo que le encantara, esa era la solución.

- Mi madre me encargo de que te hiciera comer, no te has estado alimentando bien estos días, así que no hay excusa, comerás algo en este preciso instante, debes cuidarte más, así que dime que se antoja.

- Nada, no tengo hambre, además no creo que hayas tenido tiempo de hacer compras si acabas de llegar – dijo cruzándose de brazos, se apoyó en la pared y espero su respuesta.

- De eso no hay problema, avise dos días antes para que dejaran todo preparado, así que no temas – ella rio, mientras el sacaba unas cosas del refrigerador y se disponía a preparar unos emparedados, lo miro con curiosidad y recordó algo.

- Con que novia italiana ¿eh? – el la miro sorprendido eso era algo que no se esperaba escuchar de ella, la observo unos segundos, luego soltó una pequeña carcajada.

- Si – contesto confiadamente mientras la observaba – y déjame decirte, que es muy hermosa, que más podría pedir, italiana y bella excelente combinación.

- ¿Así?, que ridículo – contesto ella con molestia – es lo más ridículo que haya escuchado nunca.

-¿Por qué habría de ser ridículo? – pregunto frunciendo el ceño – no debe parecerte ridículo en lo absoluto, déjame decirte que además de su nacionalidad y lo hermosa que es, la amo y me parece la mujer más sensual que jamás haya visto.

-Tonterías – bufo ella molesta, no podía creer la sarta de tonterías que estaba escuchando – es lo más tonto que haya escuchado.

- ¿Así?, eso me recuerda algo – dijo el agarrándose la mejilla, mientras se acercaba a ella – con que esposo celoso ¿eh?, creo que eso tampoco me lo esperaba.

- Aja, muy celoso – confeso ella – además de posesivo, tierno, en…..

No pudo continuar hablando porque el la había callado con un beso, ella por un momento se sorprendió, pero inmediatamente se dejó llevar, la abrazo por la cintura estrechándola más hacia su cuerpo, la comenzó a acariciar sin pudor, había deseado tanto hacerlo desde que la vio entrenando en el dojo, pero ahora nada le iba a impedir hacerlo, ella llevo sus manos a su cuello y acaricio su cabeza mientras profundizaban el beso, después de unos minutos el beso se había vuelta más intenso, busco el cierre del vestido y lo bajo dejando caer la prenda al suelo, la observo unos instantes, ella se estremeció ante su mirada y sonrió, él no estaba dispuesto a esperar más, por lo que la tomo en brazos y camino hacia la habitación, la deposito suavemente en la cama y se recostó sobre ella, mientras la besaba no dejaba de acariciarla suave y tiernamente, ella comenzó a desabotonarle la camisa, el la ayudo con esa tarea, necesitaban sentirse más que cerca, sus cuerpos se habían añorado, se besaban con desesperación, como si la vida dependiera de aquel beso, no estaban dispuestos a dejar pasar un minuto más sin tenerse el uno al otro, eso era seguro.


Más tarde Ranma la observaba dormir mientras acariciaba sus hombros desnudos, estaba feliz, en verdad la había extrañado, había extrañado tocar su suave piel, tenerla entre sus brazos, hacerla suya con tanta pasión, en verdad esa mujer lo volvía loco, estaba como un adolescente, embobado, observándola, atraído con tal belleza, porque para él era la mujer más bella del mundo, estaba tan metidos en sus pensamientos, cuando de repente algo pareció golpearlo bajándolo de su nube, recordó cuál era su mayor prioridad, no se suponía que terminarían en la cama, se dio un golpe en la frente – si serás tonto, cómo pudiste olvidarlo– pensó para sí mismo, se paró y busco su ropa, tenía que remediar la situación, no podía dejar las cosas como estaban, lo había prometido. Se vistió y se fue a la cocina y termino de preparar los emparedados, los coloco sobre una pequeña bandeja, preparo un poco de jugo y fruta y lo llevo a la habitación, la puso sobre la mesita de noche y se propuso despertarla.

- ¿Akane? – la llamo, ella se revolvió entre las sabanas – despierta dormilona, tienes que comer algo, no creas que se me ha olvidado.

- Sabes la hora que es – murmuro entre sueños, el sonrió y deposito un suave beso en sus labios.

- Lo sé, pero creo que ya has dormido suficiente y no has comido casi nada, así que en estos momentos vas a comer algo y no quiero hablar al respecto – ella se incorporó, le sonrió y se lanzó a su cuello.

- Te extrañe tanto, no sabes cuánto– el sonrió y la abrazo fuerte, pero sin llegar a hacerle daño – me hiciste mucha falta.

- Yo también te extrañe preciosa, pero venga, vamos a comer, lo prometiste – ella sonrió

- Así que, novia italiana - volvió a decir mientras el colocaba la bandeja frente a ella, el le sonrió de manera dulce y con un gesto de complicidad.

- Si, ya te había contado hace un momento acerca de ella – contesto con una carcajada antes de preguntar – ¿porque no le contestaste?

- Iba a ser muy molesto, ya la conoces, no tenía ganas de escucharla, al menos por hoy, pero estoy segura que mañana a primera hora va a llamar, eso te lo aseguro, así ha sido desde que llegue, habla en la mañana, luego en la noche. – contesto con cansancio, mientras comía su emparedado – Aun no sé cómo lo hace.

- Sabes que solo se preocupa, dice que has sido un verdadero problema, y no lo dudo – ella frunció el ceño – pero en realidad le preocupas, opina que debes superarlo, volver a empezar y creo que tiene razón, ambos debemos superarlo.

-Lo sé, ¿pero cómo planean que lo supere?, no es tan fácil, para mí no lo es – contesto con un aire de derrota – creí haberlo hecho hace años, pero, no fue así.

-Pero es necesario, necesitas avanzar, lo necesitamos – le dijo acariciándole suavemente la mejilla con mucha ternura –me hubiera gustado estar ahí para ti.

- No importa, no era posible y lo sabes – contesto con una sonrisa conciliadora, pero que demostraba el daño que le hacía tan solo hablar de la situación - y ahora ¿Qué vamos a hacer?, después de esta noche las cosas se van a complicar aún más.

- Lo sé, lo primero es seguir su consejo, también tengo que superarlo, va a ser difícil, me he dado cuenta de ello todas las veces que estuve aquí, y el haber ido a Nerima no ayudo.

-Fue a verme al dojo – confeso mirándolo fijamente, sabía que se iba a enojar y preocupar, pero tenía que decírselo – un día después de que llegue a Nerima, al parecer sabía que me encontraba ahí.

- ¿Qué?, ¿De que estas hablando? – pregunto exaltado, sabía que era posible, hasta inevitable, pero había conservado la esperanza de que tal vez, solo tal vez, lo hubiera evitado - ¿estás bien?

- Si no te preocupes, todo fue por la absurda idea de nuestros padres, se enteró, y ya te imaginas como se puso – Ranma ya estaba evidentemente molesto.

-Si te vuelve a poner un solo dedo encima, o se vuelve a acercar a ti, la matare, esta vez no se va a quedar así, lo sabes ¿verdad?, no podrás interceder por ella en esta ocasión – le dijo seriamente, ella sabía que él hablaba en serio, que no quería que ella saliera lastimada de nuevo, que su salud se viera comprometida nuevamente, ya habían perdido mucho, él tenía toda la razón – no lo voy a permitir, esta vez no.

-Tranquilo amor, sabes que no fue del todo su culpa, ella no lo sabía, no tenía idea de lo que iba a suceder, y no creo que lo sepa todavía, de todas formas no hay de qué preocuparse, nuestro plan está funcionando, solo debemos continuarlo por el momento – confeso tranquilamente, Ranma sonrió – no creo que sea momento de contarles todo, aun no estamos seguros de lo que podría suceder.

- Sabes que la situación es inevitable, debió haberse solucionado el día que llegue a Japon, al menos en parte – suspiro pesadamente.

- Lo sé, pero los planes cambiaron a última hora, ambos sabemos que lo que suceda no solo nos va a afectar a nosotros, aun no sé si estoy dispuesta a permitirlo, estoy segura que la prensa no se detendría, y después de lo que paso en el dojo no sé si aún estoy lista, tengo miedo.

-Lo sé, tranquila todo va estar bien mientras continuemos con esto, al menos hasta estar completamente seguros que nada va a suceder, ¿sabes?, supuse que esto sucedería, que los planes cambiarían en el momento en que me entere de la boda – le dijo con una triste sonrisa – eso acabo con nuestra seguridad.

-Tienes razón – contesto ella bajando la mirada – eso no me lo esperaba.

-Ves que en realidad si tenías hambre, solo necesitabas relajarte un poco y preocuparte menos – dijo con una sonrisa mientras retiraba la bandeja y la colocaba en la mesita de noche, ella suspiro - sé que fue duro que te enteraras de esa manera, por esa razón te llame ese día, necesitaba saber cómo estabas, saber cómo lo tomaste.

- No tienes idea, trataba de mantener la calma, pero no pude, me ofusque, estaba tan furiosa, porque en parte todo lo que paso también fue culpa de ellos, así que te imaginaras – contesto apretando los puños, el al ver la reacción de ella la abrazo por los hombros fuertemente y eso la relajo – lo que no entiendo es como te enteraste.

-Nabiki me lo dijo cuando estábamos en Italia, después de hablar contigo, trate de localizarte pero no estabas en tu oficina, y no contestaste el móvil, tampoco pude localizar a Sharon, después de eso el cambio de horario no me ayudo, eso me desequilibro, por eso te hable después, cuando ya estabas en Nerima, pero como veras ya era demasiado tarde – le dijo mirándola seriamente y con algo de culpa.

- No lo creo, que me hablaras en esos momentos me ayudo, estaba buscando el momento y la forma oportuna de decirles, pero no lo lograba, luego perdí el control, hasta que recibí tu llamada, eso los dejo intrigados, hubieras visto sus caras – ambos rieron.

- ¿Hasta cuándo Akane?, Sharon tiene razón no podemos seguir así.

- El tiempo que sea necesario, hasta que yo esté lista – contesto con una sonrisa – bien sabes que se lo merecen, no debieron hacernos esto, aunque Kasumi tiene razón hay que olvidar el pasado, pero los haremos sufrir un rato.

- Tienes razón amor, como te dije, tu y yo nos vamos a divertir mucho- le dijo con una sonrisa - aunque aquí va a ser más difícil mantener el secreto.

- Lo se cielo, aunque….¿ novia italiana? – Pregunto por tercera vez, tenía curiosidad, quería saber al respecto, el suspiro pesadamente, sabía que si no le contaba, no lo iba a dejar en paz y si Sharon se enteraba iba ser peor -el sabueso y el amo persiguiéndome- pensó.

- Esta bien, te lo voy a contar – dijo derrotado – el día en que Nabiki me dijo lo que tramaban nuestros padres, ella me escucho hablar contigo, era la primera vez que eso sucedía, no me di cuenta a qué hora se había aparecido, por lo tanto no pude evitar que escuchara la conversación, o al menos parte de ella, saco sus conclusiones, le di la razón a partes, pero nada concreto, y ahí tienes la historia mi pequeña "novia Italiana", desde entonces no deja de insistir con el asunto.

- ¡Vaya! – Exclamo sorprendida – eso es increíble, así está mejor, pero, por otro lado, me preocupa un poco lo del ayuntamiento ¿Qué habrá sucedido?

- No lo sé, pero presiento que habrá problemas, al menos para nuestro plan, tengo el presentimiento que ese va a ser el fin de nuestros secretos – dijo algo preocupado

- Tienes razón, con los papeles correctos ella averiguaría muchas cosas.

- Ahora, no debemos pensar en eso, es hora a de dormir – le dijo depositando un dulce beso en sus labios – mañana tiene usted que conocer y atender su empresa señora Saotome.