Hola gente bonita, disculpen la demora, pero como les dije antes, el lunes comenzaron las clases de mi princesa, por lo que mi pequeña de dos añitos se quedó sin compañera de juegos, y eso sumado a mi trabajo que se volvió un poco pesado no me ha dejado nada de tiempo para actualizar, pero al fin aquí les traigo un capítulo más espero que les guste.
Gracias por los reviesw, me alegro que les haya gustado el capítulo anterior, ese dia fue la mejor forma que encontre de e celebrar mi cumpleaños y queria compartirlo con ustedes :D
Eran casi las ocho de la mañana, se revolvió un poco más en la cama y se cubrió la cara con las sabanas, no tenía intenciones de levantarse, por lo que se quedó ahí unos minutos más, pero era imposible que siguiera durmiendo, la luz del sol que empezaba a colarse por la ventana no era de gran ayuda, por lo que decidió que lo mejor sería levantarse de una buena vez, se sentó en la cama y miro el reloj, - Dios mío, pero que tarde es, como es posible que pudiera dormir tanto – pensó algo preocupada, si es cierto que se sentía cansada, pero eso era ridículo, ella siempre se había preocupado de ser puntual desde que asistía al instituto, se levantó y decidió tomar un baño, estaba segura que eso la relajaría y la ayudaría a despabilarse, en verdad lo necesitaba.
Después de haberse tomado un largo baño, se sentía más fresca y con las energías más renovada, estaba feliz, al fin al cabo no tendría que preocuparse por que sus padres y hermanas estuvieran todo el día detrás de ella, si bien era cierto que hasta el momento no le habían dicho nada, estaba segura que la observaban buscando el momento para someterla a uno de sus peculiares interrogatorios, - ni que fuera una delincuente– pensó con una sonrisa, salió de la habitación y curiosa se fue a buscar a su esposo, le extraño en sobremanera no verlo, pero él siempre había sido así desde que lo conocía, un momento estaba y al otro desaparecía de su vista, se dirigió a la cocina y lo vio preparando algo, él se dio cuenta de su presencia, se giró a mirarla y le sonrió.
-Buenos días preciosa, ¿Cómo amaneciste? – le dijo mientras se acercaba a ella y la tomaba suavemente por la cintura, para estrecharla en un reconfortarle abrazo.
- Buenos días amor, muy bien diría yo – contestos con una sonrisa y lo saludo con un pequeño besos en los labios – mucho mejor que ayer.
-De acuerdo, pero ven vamos a desayunar que tenemos mucho que hacer el día de hoy – le hablo con una tierna sonrisa mientras retiraba la silla para que ella pudiera sentarse, ambos se sentaron a desayunar, el se le quedo viendo fijamente por unos segundos y de repente le hablo de una manera juguetona antes de llevarse la taza de café a la boca – te recomiendo que enciendas el móvil.
- Creo que será luego – afirmo con mucha confianza – no creo que sea bueno para mi salud mental tener que enfrentarla ahora, ¿te ha llamado?
-Como unas veinte veces – declaro sin tomarle mucha importancia – creo que ha decidido que le encantaría tener mi cabeza como pago por su molestia –ella se carcajeo ante el comentario de su esposo – en serio, cree que la estas ignorando.
Ella tan solo suspiro, sabía que su amiga, no iba a estar feliz de que no le hubiera contestado, pero no estaba dispuesta a empezar su mañana hablando con ella.
-Le hablare más tarde – le aseguro – en todo caso creo que vamos a necesitar un poco de ayuda con esta situación, estoy segura que Nabiki va a intentar averiguar algo sobre mí.
-Tenlo por seguro – suspiro pesadamente, sabía lo que su cuñada era capaz de lograr con tan solo unas horas de empeño - va a ser difícil despistar a tu hermana.
- Lo se pero creo que lo mejor es estar preparados y en la empresa continuaremos con el plan, no podemos permitirnos delatarnos frente a ella, solo espero que no logre averiguar nada en el ayuntamiento – menciono con mucha preocupación.
-En todo caso pasara lo que tenga que pasar, no podemos seguir tapando el sol con un dedo – a lo que ella asintió muy a su pesar, sabía que sería difícil, pero tendría que enfrentarlo, sabía que así sería en el momento que decidió volver- en todo caso estoy seguro que ella se hará cargo le dije que necesitaba un poco de ayuda.
Mientras tanto, en el ayuntamiento del distrito de Nerima, una joven de cabello corto castaño, maldecía una y otra vez su suerte, no era uno de sus mejores días, lo que debía haber sido "fácil" se le estaba complicando en sobremanera, había tenido intenciones de recoger los documentos e inmediatamente transportarse a Shibuya a recoger el expediente del joven artista marcial, no debía perder tiempo y llegar a su oficina en Tokio para solucionar su "pequeño dilema", pero no, todo resulto más complicado, ahora tendría que esperar más tiempo, retrasando así su horario.
- Bueno, pero entiendo nada – hablaba tratando de contenerse, necesitaba mantener la poca paciencia que le quedaba y no desquitarse con la amble señorita que la estaba atendiendo, después de todo ella no se tenía la culpa del desastre que estaba siendo su día – ayer recibí una llamada donde me informaron que mi pedido estaba listo, así que dígame, ¿qué es lo que ha ocurrido para que el día de hoy no me puedan entregar esos documentos?.
- Lo lamento señorita Tendo – contesto la joven mujer con una sonrisa – pero lamentablemente no se pudieron recabar todos los datos que solicito, efectivamente su pedido estaba listo, pero al parecer había información que se había excluido y no se encontraba contemplada en el fax que nos envió la semana pasada.
-¿información excluida? – pregunto la joven, no entendía que se pudo haber escapado que ella no solicito - no entiendo qué clase de información pudieron haber excluido, si los documentos que solicite fueron más que específicos, debe haber un error.
- No hay error señorita, usted pidió copias certificadas del libro familiar de los Saotome, en específico del … - la joven leyó algo en la pantalla del ordenador antes de continuar – árbol genealógico de dos generaciones del joven Saotome Ranma, incluyendo su partida de nacimiento, registros médicos, títulos de propiedad y residencia, debo reconocer que estos documentos ya se habían preparado como usted pidió, pero, hubo documentos que al parecer no se contemplaron porque usted no los solicito, pero que corresponden al joven en cuestión.
- ¿Qué documentos? – pregunto ya intrigada la castaña, por lo que la joven tecleo algo buscando información sobre lo que la solicitante quería saber, después de unos minutos hizo un gesto extraño, como no comprendiendo lo que el ordenador le había arrojado en la pantalla.
- Eso es lo que tratamos de averiguar, parte de estos documentos, se encuentran sellados desde hace tres años, no entendemos la razón, pero al parecer algunos fueron registros médicos de la señora Saotome y una partida de matrimonio, ambos documentos fueron contemplados existentes pero fueron movidos a Tokio hace dos años por petición de la señorita Williams – le dijo entregándole un documento, Nabiki leyó el documento y se cercioro de que lo que le estaban diciendo en ese momento era correcto – la única forma de obtener esos documentos será por medio de la comisaria de Tokio, pero necesitara una autorización, le entregaremos la solicitud certificada y sellada por la comisaria de Nerima, pero, tardara una hora.
-Lo que me faltaba – bufo con molestia - de acuerdo.
No le quedaba de otra, tendría que esperar esa hora más, no tenía opción, tomo su agenda y empezó a hacer unas breves anotaciones, tenía que cambiar su plan del día, era lo único que le quedaba – no entiendo que puede ser tan importante como para excluirlo de los archivos, esto está muy raro – pensó con molestia, se preguntaba si tenía que ver con la misteriosa joven con la que Ranma salía, pero o no era posible, ya lo averiguaría luego, eso ni dudarlo.
Pasaban de las seis de la tarde cuando Nabiki Tendo llego a su oficina en Tokio, su "pequeño dilema" se había convertido en su peor pesadilla, lo que debió ser un simple trámite de rutina, resulto ser toda una calamidad.
- ¡Esto es el colmo! – murmuro con molestia pasando junto a una muy sorprendida secretaria - es completamente ridículo, primero Nerima, luego Shibuya, Tokio, el Hospital, ¿Qué cosa puede ser tan importante para complicarme la vida de esta manera.
Entro a la oficina y azoto la puerta, estaba tan molesta, se dejó caer pesadamente sobre el elegante asiento de piel negra, se sobo las sienes y tomo el teléfono mientras se servía una copa de vino, en verdad lo necesitaba si quería sobreviré a la horrenda catástrofe que estaba viviendo en eso momentos.
-Dígame señorita Tendo – escucho al otro lado de la línea.
-Umiko, necesito saber si Ranma, ya se fue – dijo con mucha seriedad
- Aun no señorita, el señor Saotome se encuentra con la señorita Akane en su oficina.
- Gracias – contesto secamente y colgó el aparato.
Salió de su oficina a toda prisa, paso nuevamente junto a la secretaria que la miraba con curiosidad, si bien su jefa siempre había sido exigente, era la primera vez que la veía de esa forma, llego a la oficina de Ranma, ignoro lo que la secretaria del joven le dijo y entro bruscamente a la oficina, cerrándola con fuerte portazo, Akane se encontraba frente al escritorio de Ranma haciendo unas anotaciones en su agenda mientras Ranma revisaba unos documentos, ambos se sobresaltaron en cuanto oyeron la brusca irrupción a la oficina.
-¿Dónde está? – pregunto con molestia, estaba furiosa, Ranma la miro con el señor fruncido.
- Vaya Nabiki, hasta que te apareces, no creo que sea adecuado que la representante de Fashion Corp no se presente una reunión tan importante como la que te perdiste el día de hoy – contesto con una sonrisa burlona
- Para eso tienes a Akane, ella bien puede solucionar los problemas que surjan para eso es la vicepresidente – recalco aun enfadada sin perder su objetivo principal, por lo que volvió a preguntar – ahora Saotome dime, ¿Dónde está?
- No se de qué hablas – contesto apoyando su codos en el escritorio sobre los papeles que estaba revisando y entrelazando sus manos, Akane la miraba con curiosidad, en verdad se veía bastante enfadada – si fueras tan amable de ser más específica, con gusto sería capaz de responderte.
- El sobre Ranma, el sobre que te mandaron de Shibuya con la información del torneo – contesto con molestia, el abrió un cajón y saco lo que ella estaba pidiendo, ella sonrió un poco mas calmada.
- Deberías tratar de calmarte un poco Nabiki, creo que estas demasiado estresada, tal vez deberías tomarte unos días libres, por lo menos hasta el día del torneo.
-Ni lo sueñes Ranma, he trabajado mucho como para tomar un descanso en estos momentos, a no ser que haya algo que deba saber – sonrió mirándolo con malicia, el solamente la miro sin demostrar ninguna reacción en lo absoluto – porque para el día que tuve hoy, estoy segura que algo no me has dicho.
- ¿A qué te refieres? – pregunto sin prestarle mayor importancia a lo que ella decía, se acomodó más en su silla reclinándose hacia atrás, mientras que Akane seguía revisando los documentos sin prestarle mayor importancia al asunto.
- No sé qué te traes Ranma, pero lo voy a averiguar, me hicieron ir de Nerima a Tokio por nada, fui al Hospital General y también fue inútil, hay documentos que no me pudieron entregar, porque fueron sellados por una solicitud llegada de los Ángeles hace tres años, lo más extraño de todo es que esos documentos fueron movidos de Nerima a Tokio hace dos años, y curiosamente alguien pidió el resguardo de esa información durante la mañana, ¿Qué puede ser tan importante que no quieres que nadie se entere?, te recuerdo que no podrás participar en el torneo si tu situación no se aclara.
- En el sobre encontraras copia de los documentos enviados a Shibuya, ya hice la rectificación, no vi ningún problema, así que no creo que debas preocuparte por tonterías – dijo tranquilamente ante la mirada asesina de Nabiki – si me hubieras informado antes de todo te hubieras evitado tantos problemas, es obvio que hayas perdido el tiempo, debe haber habido un error en tu solicitud.
- No hubo ningún error, de eso estoy segura
- Entonces dime Nabiki, ¿Por qué te harían ir de un lado a otro todo el día?, ¿Qué crees que pueda ser tan importante como para sellar archivos familiares?, es ilógico ¿no crees?, yo no tengo razón para hacerlo y si mas no recuerdo la única que ha ido a los Ángeles has sido tú, ¿Por qué debería yo saber algo? –argumento sin cambiar su semblante serio ni un minuto – ahora si me disculpas, tengo que revisar estos documentos antes de irme, estoy seguro que Akane tiene otras cosas más importantes que hacer que estar escuchando nuestra discusión y solo la estamos retrasando.
- Lo voy a descubrir Ranma, eso te lo aseguro – le dijo mirándolo con seriedad – estoy segura que algo tienes que ver tu en esto.
-Como tú digas Nabiki – dijo suspirando – en todo caso el problema está resuelto, no veo porque tengas porque darle más vueltas al asunto.
–¿Qué sabes de todo esto Akane? – pregunto sorprendiéndola completamente, recordó que si bien era cierto que ella si había estados en los Ángeles, había tenido una razón, por lo que una idea cruzo por su cabeza en esos momentos.
– ¿Qué se supone que debería saber? – mirándola fijamente, trataba de aparentar la mayor confianza que pudiera obtener en ese momento, no podía ceder ante la inminente sospecha de su hermana – te recuerdo que llevo años sin volver a Tokio, ¿porque debería saber algo con respecto a lo que estás buscando cuando ni idea tengo de lo que es?, y en lo que a mí respecta los documentos personales de Ranma no son de mi incumbencia.
-Aparte de mi eres la única que ha estado en los Ángeles, ¿te suena el apellido Williams? – pregunto sin creerse todavía lo que su hermana le había respondido, Akane iba a rebatirle cuando su móvil empezó a sonar.
-–¿Me disculpas? – le dijo mientras sacaba el móvil y miraba la pantalla antes de contestar, sabía que si no lo hacia el aparato no pararía de sonar, y con Nabiki ahí no podía darse ese lujo.
– No es un buen momento – contesto a su interlocutor ante la atenta mirada de Nabiki y Ranma.
– Akane, ¿sabes que estoy enfadada contigo? – escucho una voz femenina al otro lado
– si lo sé, ¿te pareces si hablamos luego?
–que genio – dijo su interlocutora de manera divertida – no contestas mis llamadas, no me saludas, ya no me extrañas, no me agradeces, eso solo significa un nombre.
– Sabes que te extraño mucho – contesto y Nabiki la miro suspicazmente, mientras Ranma sonreía, a el parecía divertirle la situación – pero como te digo no es un buen momento, estoy en medio de algo importante.
– ¿Qué puede ser tan importante? – pregunto seriamente, antes de agregar de una manera alegre – sé que estas con Ranma, pero no creo que se moleste si hablas un rato conmigo, ambos me quieren.
– Sabes que te quiero – contesto, por lo que su interlocutora se percató a que se refería, ya que no hablo en plural sino en singular.
– Vale, ya entendí, Nabiki está ahí ¿cierto? – pregunto seriamente.
– Si
– Oh, vaya – contesto tranquila antes de carcajearse, Akane no cambio su semblante seguía seria desde el momento en que contesto la llamada – debe estar furiosa, bien eso significa que actué a tiempo, pero como te darás cuenta eso no la va a detener, he tenido que lidiar con un molesto investigador que al parecer tu querida hermana se molestó en mandar, pero por el momento todo está controlado, debo recordarte que esto solo retrasa un poco las cosas, las piezas se están juntando Akane, es inevitable lo que viene, debes estar preparada.
– lo sé, lo tengo en cuenta, pero en verdad te lo agradezco – contesto con una sonrisa.
– Debes saber que lo que hice hoy, no creo que resulte, pero sin embargo te dará un poco de tiempo, de todas maneras te hablo luego para que me cuentes, como me gustaría ver su cara, debe estar más que enfadada – se carcajeó antes de colgar, Akane soltó una pequeña risita y movió la cabeza de forma negativa, en verdad le era divertido, pero no podía admitirlo con Nabiki en frente.
– Vaya Akane, ¿acaso era tu querido esposo? – pregunto mirando a Ranma con malicia, no quería perder la oportunidad de ponerlo en una situación comprometedora e incómoda.
- Tal vez – contesto Akane fríamente – pero no creo Nabiki que sea de tu incumbencia
- Ya entendí – contesto mirándolos seriamente- tendré que conseguir la información a mi manera, pero les aseguro que sabré que es lo que tanto ocultan más pronto de lo que se imaginan- Les dijo antes de salir de la oficina, mientras Ranma y Akane la miraban sin inmutarse ni un poco, después de que Nabiki salió siguieron como si nada no podían arriesgarse a que los descubrieran, ambos seguían serios, pero después de diez minutos Ranma no aguanto más y se echó a reír.
- No le veo lo gracioso – dijo Akane seriamente.
-Tranquila – le dijo con una sonrisa – me parece que no has podido evitarla por mucho tiempo, es tan terca como tú.
- Ella está detrás de su enfado de Nabiki – comento, él se puso de pie y se acercó a ella, se sentó en la orilla del escritorio, la tomo de las manos y la hizo ponerse de pie acercándola a el mientras posaba sus manos en sus caderas acariciándolas suavemente – se ha hecho cargo de la situación, pero opina que no va a durar mucho tiempo.
- Akane – llamo su atención tomándola por la barbilla con una mano – sabes que Sharon va a hacer lo posible por ayudarnos, lo ha hecho desde que la conocemos, pero creo que es hora de irnos preparando para que esto estalle, sé que tienes miedo, pero créeme cuando te digo que no voy a permitir que suceda de nuevo.
- Lo sé - contesto con pesadez – estoy tratando de asimilarlo, pero estar aquí en Tokio, ir a Nerima, volver a verla irrumpir de nuevo en mi vida, estar de nuevo en la misma situación no me ha hecho mucha gracia, me trae malos recuerdos.
-En cierto modo tienes toda la razón, pero debes tomar en cuenta que no precisamente estamos en la misma situación, si es cierto que fue un golpe duro, pero ahora las cosas son diferentes, podremos enfrentarlo en el momento que tu decidas – la abrazo fuertemente dándole la seguridad que tanto necesitaba, porque él sabía que si bien a él le dolía recordar, a ella la destrozaba por completo, no importaba lo fuerte y alegre que fuese, sabía que era algo que no podría evitar que la lastimara, tal vez no con la misma intensidad que en el pasado, pero si lo suficiente como hacerle sentir cierta inseguridad.
- Déjame hacerles sufrir un poco más – le dijo con una hermosa sonrisa
-El tiempo que tú quieras – le dio un beso en la frente – después de todo es divertido verlos desesperados por saber, es bueno contralar por una vez la situación.
-Fue divertido ver rabiar a Nabiki – ambos rieron – estoy segura que cree que la están saboteando.
- y no se equivoca – ambos se carcajearon – te dije que tú y yo nos íbamos a divertir, nada mejor que verlos sufrir por no poder controlar nuestras vidas, y tu hermana se lleva el premio, es la primera vez que a Nabiki Tendo se le escapa algo, pero, cambiando de tema, debo decirte que Uchan llega pasado mañana.
- Otra parte de la historia – suspiro – Sharon tiene razón, todas las piezas se están juntando, no se si sea una buena idea que aparezca en este momento, ambas son las únicas piezas claves en este rompecabezas de secretos.
Bueno, pues nos vemos en el siguiente capitulo, espero esta vez no retrasarme tanto, y espero con ansias sus comentarios, recuerden que no hay critica destructiva, sino mas bien constructiva.
Saludos y un beso y abrazo a todos.
