Mil disculpas por la espera.
Poco más de tres años atrás
Dos meses habían pasado desde que Akane llego a aquel extraño país, estaba tan impresionada por las extrañas costumbres, eran tan diferentes a lo que ella estaba acostumbrada, se había instalado en una de las habitaciones de un pequeño departamento cerca de la universidad, el cual era compartido por varias compañeras de las que apenas conocía sus nombres, su principal dilema había sido el idioma, si bien era cierto que se había preparado, era completamente distinto tener que aplicarlo en su vida cotidiana. Llevaba asistiendo un mes exactamente a sus clases y aún no había entablado una amistad, había procurado conseguir un trabajo en una cafetería cerca del campus, no era que lo necesitara, tenía su beca y recibía mensualmente un depósito para sus gastos, que si bien no era mucho le bastaba para pagar la renta y cubrir otros gastos que pudiera tener además de su comida, pero aun así, había decidido buscar un trabajo, necesitaba mantenerse ocupada y pensar lo menos posible, nunca se imaginó llegar en las condiciones en que se encontraba, siempre había sido una muchacha alegre, ahora apenas sonreía, se había convertido en una persona seria y apagada, el brillo de sus ojos lo había perdido tres meses atrás, para ella era como estar muerta en vida, o al menos eso creía.
-Hola, ¿Akane cierto? – pregunto con una sonrisa una joven rubia un par de años mayor que ella, levanto la vista para observar con curiosidad a la fémina que se le había acercado, llevaba veinte minutos sentada en esa cafetería y solo se había dedicado a observar su almuerzo, intento sonreír de manera forzada, pero le resultó imposible - ¿no piensas comer?
-No tengo hambre – guardo silencio un par de segundos antes de continuar, ya había visto a esa joven varias veces, compartían las mismas clases, era joven y popular, se preguntaba porque se encontraba hablándole en esos momentos - ¿nos conocemos?
-Pero que maleducada soy – contesto con una sonrisa – lo siento, me llamo Sharon Williams.
-Es un placer, soy Tendo Akane – contesto sin mucho ánimo devolviendo su mirada nuevamente a su comida – creo que ya te había visto antes en un par de clases….en derecho mercantil y en sociología si no me equivoco.
-Sí y en otras clases más, eres avanzada es difícil no notarte, sobre todo si actúas de manera deprimente – ella sonrió tristemente, era cierto, desde que llego ahí solamente se había dedicado a estudiar, no conocía a nadie y tampoco se fijaba mucho en lo que sucedía a su alrededor.
-Da igual – dijo sin mucho ánimo, no tenía intenciones de entablar una conversación con aquella joven, pero ella parecía pensar lo contrario – lo importante no son las personas que me rodean, sino lo que en realidad vine a hacer aquí.
-Te equivocas – le dijo con una sonrisa – en la carrera es importante el desarrollo social, ¿cómo piensas ejercer tus labores en una empresa si no puedes desarrollarte con otras personas?, necesitas tener templanza, es cierto, pero también debes tener cierto carisma y alegría para evitar que las cosas te afecten de alguna manera, o al menos demostrar que no lo hace.
Akane solamente la miro por sin ninguna expresión en particular, su rostro era serio, sus ojos parecían mirar con un gran vacío, lo último le sonaba que la joven no precisamente se refería a su entorno social, ni mucho menos tenía nada que ver con el estudio.
-Creo que deberías comer algo, no creo que sea muy saludable mirar la comida en vez de ingerirla – Akane se sorprendió, no entendía a donde quería llegar aquella chica, le parecía una persona entrometida – te he observado desde que llegaste, de hecho en un par de clases hemos coincidido, pero tú me has ignorado, siempre haces lo mismo.
- ¿No sé a qué te refieres? – a pesar de la confianza que le causa aquella extraña, se estaba comenzando a sentir incomoda, por lo que comenzó a juguetear los alimentos con la cuchara observándolos como si fueran lo más interesante en el mundo- si me disculpas, prefiero estar sola.
-No creo que la soledad ayude, ¿o me equivoco? – Akane al fin levanto la vista al oírla decir aquello, la joven tan solo sonrió, al fin había llamado su atención – tienes que superarlo y sumirte en la tristeza no te ayuda, huir tampoco lo hace.
-No sabes de que hablas – hablo con molestia.
-Vamos deja eso, no creo que tengas intenciones de comer algo que no se te antoja – le dijo señalando la comida de Akane – mejor vamos por una hamburguesa, yo te invito, estoy segura que eso te levantaría un poco el ánimo.
- No es necesario – movió varias veces la cabeza en forma negativa – debes tener mejores cosas que hacer.
-Nada de eso, insisto y no está a discusión – se puso de pie y la tomo suavemente por la muñeca invitándola a ponerse de pie, por lo que la joven Tendo no tuvo opción y la siguió – saldremos de aquí y así te podrás relajar, no necesitas contarme nada si no lo deseas, tan solo diviértete.
Durante tres meses la joven rubia se había convertido en su sombra, iba por ella antes de ir a la universidad, se sentaba siempre cerca de ella, la recogía en el trabajo y buscaba la forma de convencerla para que la acompañara de compras, a bailar o cualquier actividad que a su introvertida amiga se le ocurriera, se había encargado de levantarle el ánimo, clara evidencia de ello, era que ahora sonreía siempre.
- Me encanta verte más alegre – comentó llevándose a la boca unas papas fritas – sabía que eras distinta a como te conocí, creo que lo has superado, no del todo pero has aprendido a vivir con ello.
-Gracias a tu ayuda – sonrió y le arrebato las papas para comérselas ella – eres tan entrometida.
-Mmf, así me quieres – gruño, Akane se carcajeo.
-Necesito tu ayuda – la rubia dejo las papas y se incorporó en el asiento preocupada, Akane al ver aquello se apresuró a hablar – tranquila, no estoy en problemas ni nada por el estilo.
-No me asustes Tendo, aunque somos buenas amigas aun no te conozco, para ser sinceras no se absolutamente nada de ti más que tu nombre, en cambio tú me conoces más de lo que quisiera – la joven se carcajeo ante el comentario de indignación de la rubia, tenía toda la razón, le había brindado su amistad aun sin conocerla.
- Tienes razón, si quieres que te diga algo de mí, a ver…..- se sostuvo la barbilla con el pulgar y el índice y pensó un segundo antes de hablar – odio los hospitales – la rubia se carcajeo.
-Si serás, esa no creo que sea información valiosa, para conocer a una persona – ambas rieron– ya en serio que necesitas.
- Es en serio, odio los hospitales pero, cambiando de tema, necesito que me ayudes a conseguir un departamento amplio – la rubia la miro sorprendida – voy a mudarme, además me gustaría mucho que te mudaras conmigo, no quiero estar sola… tienes razón la soledad no me hace bien.
-Hay algo más, ¿cierto? – pregunto mirándola fijamente, el poco tiempo que habían sido amigas había aprendido a comprender la forma de reaccionar de la joven – no es tan solo cambiar de ambiente, estoy segura que hay algo más.
-Lo voy a comprar – comento con tranquilidad sorprendiendo a su amiga que la miro con curiosidad – y no asalte a nadie, por si te lo preguntabas, tampoco se murió un pariente rico, no es ninguna de tus bromas que sueles utilizar en casos como este.
- Vale ya entendí, pero al menos me vas a decir como piensas hacerlo, no creo que tu sueldo de mesera en la cafetería, ni mucho menos la beca que tienes, te dejen suficientes fondos como para comprarte un departamento – comento con intriga – y mucho menos los depósitos que te mandan desde Japón son suficientes.
- En realidad…..- suspiro antes de seguir hablando, era la primera vez que le iba a contar algo de su vida, y sabía que una vez que lo hiciera, su querida amiga iba a querer saber más, pero se lo debía, tenía que contarle – el dinero viene de esos depósitos – Sharon la miro incrédula, no creía posible lo que estaba escuchando, desde que conocía a Akane siempre la había acompañado a retirar esos depósitos y si bien le enviaban una buena cantidad , no era demasiada como para la locura que se le había ocurrido.
-Bromeas ¿verdad? – Ella negó con la cabeza.
-¿Recuerdas que siempre me preguntas quien me envía ese dinero?- la rubia decidió prestarle más atención y la miró con curiosidad, quería saber - pues no es como piensas, no viene de mi padre ni de mis hermanas.
-¿Y entonces? – pregunto impaciente tamborileando sus dedos sobre la mesa.
- Mi esposo es quien hace los depósitos – susurro, Sharon abrió los ojos por la sorpresa y comenzó a toser, se había atragantado con el refresco que en esos momentos estaba tomando, sabía que su amiga ocultaba algo, pero no se imaginó que fuera algo como lo que le acababa de confesar – con él es con quien hablo todo el tiempo, por eso me compre el móvil.
-No juegues – no sabía que decir, Akane al verla tan sorprendida decidió que lo mejor sería mostrarle una prueba, busco en su bolso y saco una cajita y se la entregó a su amiga, está la tomo y la abrió, observo en su interior dos hermosos anillo, uno era de compromiso con una hermosa piedra azul, era sencillo y el otro era una argolla de matrimonio – cielos Akane eres una caja de sorpresas.
- Como no tienes idea – afirmo con una sonrisa cómplice – va a venir en un par de semanas, por eso necesito que me ayudes, debemos encontrar un buen departamento esta semana y mudarnos cuanto antes, y estoy segura que tú lo vas a conseguir.
- Eso déjamelo a mí, ten por seguro que dos días nos estaremos mudando – le guiño el ojo – pero si él se viene a vivir contigo, no creo que necesites cerca, aunque no puedo creerlo, me tienes que contar todo, porque se merece que yo sepa todo de él, mira que tomar un avión desde Japón para venirte a ver, eso es tan romántico, ya me cae bien.
- No viene de Japón – agacho la cabeza levemente clavando su vista en la mesa, estaba sonrojada y con algo de apenada – se encuentra en Sao paulo y no se va a quedar mucho.
- ¿Qué? – Sharon abrió la boca no creyéndoselo – no me digas que es brasileño, eso sí sería….como te diré…no sé, mejor dime.
- No, no es brasileño, es japonés como yo, pero se encuentra en Sao Paulo en un torneo – en su voz se oía orgullo, le encantaba saber que estaba triunfando, vio la cara de confusión en la joven y se dio cuenta que no entendía de que le estaba hablando, antes de que esta le preguntara algo le paso una revista – es artista marcial, hace un año empezó a competir en los torneos en Japón y en China, pero últimamente ha empezado a competir a nivel internacional, por esa razón no se va a poder quedar mucho tiempo, pero si tú estás conmigo estoy segura que se sentirá más tranquilo.
- Wow, lo dije y lo digo eres una caja de sorpresas Tendo, siempre me imaginaba como habría sido tu vida, pero esto…. – observaba la revista y hojeo el artículo, en la portada aparecía el joven y había toda una página dedicada a él, en esta salía acompañado de su joven y elegante representante, donde transcribían una entrevista que le realizaron al ganar el torneo – es fenomenal, no lo puedo creer….estas casada y con una celebridad.
-Estás loca no es para tanto - sonrió ante el comentario de su amiga – es como tú y yo, una persona normal, solo que más engreído y egocéntrico.
-Vaya, cuanto amor – se burló, por la manera que Akane lo describió – sabes, es la primera vez que una esposa se refiere a su esposo de esa forma, una persona normalmente dice algo como: "Es guapo", "es cariñoso", "es de lo más romántico", "es muy amable", "me encantan sus ojos", o que tal "me encanta su sonrisa"; o yo que sé, algo que alague al sujeto en cuestión.
- jajaja, en realidad nuestra relación nunca ha sido de lo más normal – a su amiga le extraño todo aquello, no entendía a que podría referirse - pero en realidad me encantan sus ojos.
- No me digas – dijo con ironía, haciendo una cara de indignación agrego – solo lo dices porque yo te lo sugerí, pero dime, no tendrá que ver con tu "pequeña depresión", ¿cierto?
- Algo por el estilo, pero deja que te cuente, cuando termine estoy segura que lo que te acabo de contar dejara de sorprenderte, tal vez después puedas ayudarme con un asunto que necesito.
- Vale suéltalo – pidió más papas y refresco, pensaba ponerse cómoda y prestar mucha atención. Akane por su parte, pensó que era el momento de contarle toda su historia, a la persona que la había ayudado sin preguntar ni conocer nada de ella, era única y le tenía un aprecio inigualable.
Después de unas cuantas horas, Akane al fin había terminado de relatarle a su amiga toda su extraña historia, le conto de su compromiso, de la razón por la que se casó en secreto, de las personas que la ayudaron, lo que la llevo al hospital y la forma en que lo ocultaron de todos, también le hablo de las personas involucradas en ese amargo episodio de su vida, la joven estaba más que sorprendida, le parecía increíble la situación que había vivido, ahora entendía por cuando la conoció estaba tan deprimida, en verdad había sido un reto ayudarla teniendo en cuenta que no sabía la razón del porqué, comprendió las razones que tenía su amiga para ocultar por el momento su vida con el joven artista marcial .
-¡Wow, es como ciencia ficción! – exclamo – no me lo puedo creer, ahora entiendo todo, no te preocupes deja todo en mis manos, sé que si muevo unos contactos en unas cuantas semanas habré conseguido lo que me pides, se me ocurre un par de ideas, pero necesito tu autorización, ya verás nadie se va a enterar de nada ni siquiera tu querida hermana, seré tu sombra hasta el momento en que decidas enfrentarlo, ten por seguro que hare hasta lo imposible por ayudarte, tu secreto estará a salvo mientras yo este de por medio, pero me preocupa aquella amiga tuya.
- Es de confianza no te preocupes.
