El día del torneo al fin había llegado, Nabiki había "convencido" a su hermana menor para que asistiera al evento, Akane no tuvo otra opción que aceptar, pero a quien engañaba, ella pensaba asistir de todas maneras aun sin la intervención de su hermana, tal y como lo había hecho en Nueva York, la diferencia estaba en que se presentaría sin que nadie se percatara de su presencia igual que en esa ocasión, pero sus planes se habían arruinado, recordó ese día, como olvidarlo.
Flash Back
Dos años atrás
Akane despertó sobresaltada de repente, encendió la lámpara y busco el culpable de su sobresalto, lo miro con rencor, ¿Cómo se le ocurría al dichoso aparato comenzare a sonar a esa hora?, aun adormilada se recostó nuevamente sobre la cama y contesto el móvil sin ver de quien se trataba.
-Diga – dijo entre bostezos.
- Hola preciosa – se escuchó al otro lado de la línea – te espero en el Holiday inn esta tarde.
- ¡Ranma! – Exclamo sorprendida saliendo de su letargo - ¿sabes la hora que es?
- Las siete de la mañana– ella frunció el ceño ante la respuesta de su joven esposo- no me digas que se te pegaron las sabanas.
- Ranma, son las cinco de la mañana, ¿Cómo se te ocurre? – el chico rio al darse cuenta de su error.
- Lo siento princesa, esto de los horarios no es lo mío, acabo de llegar hace apenas veinte minutos y aquí son las siete de la mañana.
-¿Dónde te encuentras? – pregunto dando un largo bostezo.
- En Nueva York, ya te había dicho que tenía una competencia hoy a las cuatro.
- Lo siento lo había olvidado – contesto apenada – los exámenes me tienen algo aturdida.
- Te reserve un vuelo, sale en una hora.
- Ranma estás loco, como se supone que estemos listas en una hora - se levantó de golpe de la cama y comenzó a prepararse, mientras hablaba.
- Lo siento, era el único, así que les sugiero que se den prisa.
- Me las vas a pagar – el rio ante la amenaza de su esposa.
- Hice la reservación de una habitación extra a nombre de Williams, ya saben que hacer, ah y antes de que se me olvide, te amo – le dijo de forma divertida antes de colgarle.
- Tonto – sonrió y salió de su habitación apresuradamente, se paró frente a la habitación de su amiga y comenzó a golpear la puerta con desesperación.
- Sharon – le hablo – despierta tenemos que irnos.
Después de insistir unos minutos al fin la puerta se abrió revelando a una rubia totalmente adormilada y con el ceño fruncido.
- Akane, ¿qué te pasa?, son las cinco vete a dormir – le dijo molesta.
- No seas tonta, apresúrate que se nos hace tarde, Ranma llamo y nuestro vuelo sale en una hora – le dijo volviendo a entrar a su habitación, la rubia la siguió con la mirada incrédula.
- Estas bromeando ¿cierto? – pregunto mirándola fijamente, Akane movió la cabeza de forma negativa.
- Hablo muy en serio – dijo con una sonrisa.
- Lo voy a matar y te vas a quedar viuda – le dijo saliendo de la habitación – ya lo veras.
Varias horas más tarde ambas chicas de encontraban entrando en el hotel, se acercaron a la recepción para pedir las llaves de las habitaciones que ocuparían, el vuelo se había demorado y ya se les había hecho tarde, eran las cuatro por lo que no tenían mucho tiempo si querían ver la competencia.
- Buenas tardes – saludo Akane con una sonrisa al joven que atendía la recepción, este al ver a los dos chicas sonrió de manera coqueta.
- ¿En qué le puedo ayudar? – pregunto el joven
- Tenemos una reservación a nombre de Williams Sharon – contesto mirando su reloj – y creo que el señor Saotome dejo algo para mí.
- Permítame un minuto, necesitare una identificación – Akane se la entrego y el joven se apresuró a buscar en el ordenador, después de unos minutos les entregó las llaves de las habitaciones – aquí tienes señora Saotome, su esposo pidió que se le ordenara un Taxi en cuanto llegara.
- De acuerdo, bajamos en diez minutos – dijo y ambas se dirigieron al elevador.
- Vaya Akane, Ranma sí que tiene estilo – dijo la rubia con una sonrisa – este hotel es de primera, creo que no voy a querer irme – Akane solamente rio ante el comentario de su amiga.
Ya eran poco más las cinco de la tarde cuando llegaron, el torneo había empezado, les llevo mucho tiempo llegar debido al tráfico, Ranma les había dejado sus boletos en la recepción por lo que pudieron entrar sin ningún problema, sintieron un gran alivio al ver que el todavía no había competido, buscaron sus lugares y se dispusieron a disfrutar del evento, Akane estaba muy emocionada y Sharon no paraba de silbarle a los competidores. Dos horas después al fin el evento había terminado, ya la gente se había retirado y ellas estaban cerca de los camerinos, evadieron a los reporteros, pues no querían que nadie se enterara que se encontraban ahí, se acercaron al guardia y les dieron sus nombres e inmediatamente las dejaron pasar.
- Adelante señora Saotome, es al final del pasillo, la tercera puerta a la izquierda – le dijo amablemente el guardia- el señor la está esperando.
-Muchas gracias – dijo ella con una sonrisa.
- Yo necesito ir al tocador, te alcanzo en un momento – le dijo Sahron, Akane asintió y se dirigió al camerino, llego a la puerta y toco, en cuestión de segundos la puerta se había abierto y fue jalada dentro con mucha rapidez, en un parpadeo la puerta había sido cerrada nuevamente detrás de ella, se encontraba acorralada entre esta y el cuerpo masculino que la abrazaba fuertemente de la cintura, no le dio tiempo de reaccionar ya que con una mano la había tomado del cuello ahora la besaba con desesperación, todo había sucedido tan rápido que ella solo opto por cerrar los ojos llevando sus manos al pecho de su captor y abandonarse al beso, después de unos minutos las manos masculinas se habían empezado a mover con ansias por su espalda acariciándola con ansias y devoción, el beso había subido de intensidad y ella había subido las manos al cuello de el atrayéndolo con más fuerza hacia ella, el seguía recorriéndola ahora con más libertad acariciando sus piernas y delineando su figura, ella sentía que iba a desfallecer, cuanto había ansiado tenerlo cerca, se fueron separando lentamente completamente agitados y se quedaron miraron a los ojos fijamente transmitiéndose a través de ellos todo lo que sentían el uno por el otro.
- No sabes cuánto te extrañe – le dijo a su esposa depositándole un dulce beso en la frente – tenia tantas ganas de verte.
- Han sido los dos meses más largos de mi vida – le dijo ella colocando su cabeza en su pecho, el la abrazo con fuerza – ¿cómo ha ido todo en Japón?
- Desesperante por no tenerte a mi lado – contesto con un suspiro, en verdad se habían extrañado hasta llegar al borde de la locura – hubiera preferido quedarme contigo.
- Pero no puedes – le dijo levantando la vista para mirarlo a los ojos – debes atender la empresa, y no puedes dejar de asistir a los torneos es tu carrera y estoy orgullosa de ti por ello.
- Lo sé, lo único que me consuela es saber que hago todo esto por ti – dijo en un suspiro – pero no puedo dejar de extrañarte, como quisiera poder llevarte conmigo.
- Sabes que no se puede, aun no termino la carrera y la idea de Nabiki de que yo trabaje en la sede de los Ángeles es buena, es necesario si queremos que la empresa se expanda – él se carcajeo por un momento y ella lo miro divertida.
- Ella no se imagina que te va a poner a trabajar en tu propia empresa señora Saotome – ella rio ante la ocurrencia de su esposo – será divertido.
-Tienes razón – contesto con una sonrisa - ¿Cuánto tiempo te quedaras?
- Tres meses, tal vez un poco más – contesto acariciándole suavemente el rostro – ya hable con Nabiki, le dije que tengo que ir a un lugar y que tomare un vuelo después de la conferencia y la firma de autógrafos, ella volverá a Tokio en una semana y se hará cargo de la empresa.
- ¿En una semana?- pregunto ella extrañada, no era normal que Nabiki se tardara tanto en volver a Japón después de terminar sus compromisos.
- Se planea quedar unos días más para vigilar el trabajo en lo Ángeles, no sé pero creo que está planeando hacerte una visita – ella frunció el ceño ante la posibilidad de tener a su hermana en su departamento.
- Espero que se vaya pronto, no es que no quiera verla, pero si se queda demasiado no podremos pasar mucho tiempo juntos antes de que te vayas de nuevo – dijo cruzando los brazos al frente.
- Tranquila, me quedare unos días en un hotel y nos pondremos de acuerdo para vernos, sabes que Sharon nos va ayudar con este asunto, lo ha hecho bien hasta ahora – ella suspiro, sabía que con su hermana cerca iba a ser muy difícil pasar tiempo con su esposo y si se quedaba en su departamento iba a ser peor, corría el riesgo de ser descubierta, ya que ahí se encontraban las cosas de su esposo, debería hablar con Sharon y buscar la forma de ocultar toda evidencia – solo será por mientras, Kuno llega a Tokio en tres días, no creo que quiera estar lejos mucho tiempo.
- Tienes razón – contesto ella resignada.
Fin del Flash Back
Sonrió al recordar ese día había asistido al torneo de manera discreta, en cambio ahora, había llegado en compañía de Ranma por sugerencia de su hermana, él le había ofrecido su brazo al bajar del auto por lo que terminaron llamando la atención de quienes los vieron llegar, sobre todo de la prensa que se habían acercado con la intención de saber acerca de los dos, afortunadamente lograron pasar sin la necesidad de decir algún comentario, cuando entraron al lugar donde se llevaría a cabo el torneo se quedó perpleja, el lugar era impresionante y estaba a completamente lleno, se dio cuenta de que su esposo realmente era admirado por una gran cantidad de personas, caminaron por un corredor que daba hacia los vestidores, ya habían recorrido la mitad del trayecto cuando ambos se detuvieron de golpe al sentir dos presencias detrás de ellos.
-Vaya, eran cierto los rumores que decían que has vuelto – escucharon una voz femenina detrás de ellos que les hablaba con mucha seriedad, ambos detuvieron su trayecto pues habían reconocido esa voz que a pesar de los años no había cambiado – no lo puedo creer, creí que ya no volverías.
- ¿Qué te hizo pensar eso? – pregunto Akane con seriedad, ambos se habían dado la vuelta para enfrentar a la mujer que los había interceptado, la miraron fijamente y se percataron de que no estaba sola, analizaron a sus acompañantes rápidamente para luego regresar la vista nuevamente a ella que no había dejado de mirarlos ni un segundo.
-Después de haber desaparecido tantos años, no creí que fuera posible – contesto mirándola fijamente, se encontraban de frente y no se atrevían a moverse, solamente se analizaban entre si esperando el siguiente movimiento por parte de alguno de los presentes – pensé que después de lo sucedido no te atreverías a volver.
-Pues te has equivocado – afirmo Akane, aún la observaba con un semblante serio, le parecía increíble tenerla de frente nuevamente, sabía que tarde o temprano se daría ese encuentro pero no por eso dejaba de ser singular – tarde o temprano tenía que volver eso era inevitable, aquí es donde debo estar, este es mi lugar.
- Ya veo, estas decidida según me doy cuenta – añadió la mujer sin inmutarse ni un poco.
-Si – contesto tranquilamente – más que nunca.
- Pues entonces no hay nada de qué hablar…– la mujer dio un paso hacia adelante pero ella no se movió ni un centímetro, Ranma solo observaba la situación de manera expectante.
- Creo que no – afirmo cruzando los brazos al frente de forma decidida.
- Si esa es tu decisión creo que no hay marcha atrás, hare lo que tenga que hacer – dijo la mujer al ver la mirada decisiva de Akane – conoces las consecuencias.
- Claro que las conozco, ¿crees que no lo sé?- dijo firmemente frunciendo el ceño - pero no tiene por qué ser como la última vez, ya no tengo diecisiete.
La mujer miro fijamente y analizo una vez más a su joven oponente, Ranma y los acompañantes de aquella mujer solo observaban expectantes ante la situación que se estaba dando frente a ellos, Akane la miro fijamente, frunció el ceño y coloco sus manos en su cintura, ella solamente opto girar la cabeza levemente hacia un lado antes de hablar.
- De acuerdo – hablo finalmente devolviendo su mirada a la joven mientras una sonrisa adornando su rostro – es bueno verte de nuevo.
-A mí también me alegra verte otra vez – agrego Akane con una sonrisa, ambas se acercaron y se saludaron con un efusivo abrazo – ha pasado tanto tiempo.
Y que lo digas
- Hola Uchan – dijo Ranma finalmente con una sonrisa – que hay de nuevo, Mouse, Pchan.
-Hola Saotome – contesto Ryoga con el ceño fruncido – veo que sigues siendo un idiota
Ranma se carcajeo ante la cara de indignación de Ryoga y todos rieron, en realidad les alegraba mucho poder verse de nuevo, aunque Ranma no había perdido el contacto con ellos pues los había visto en algunas ocasiones, aun así eran pocas las veces que habían logrado charlar, ya que Ranma normalmente se la pasaba de viaje por los torneos o simplemente porque se encontraba con su esposa en los Ángeles.
- Hola chicos – saludo Akane – Mouse, me alegra que hayas venido.
-Como perdérmelo – añadió el chico con una sonrisa – sospeche que después de nuestro encuentro de ayer era inevitable esta reunión, han pasado varios años desde la última vez que te dejaste ver por aquí, así que tenía que venir.
-Veo que Ranma ha cuidado bien de ti – añadió Ryoga con una sonrisa – cuando nos dijo que volverías, realmente no le creí.
- Pues ya ven, aquí estoy – dijo con una enorme sonrisa, luego se fijó en el pequeño de dos años que insistía en esconderse detrás de Ukio, se acercó al pequeño y se inclinó frente a él con una hermosa sonrisa y sus ojos brillaron de emoción al ver la timidez del pequeño – hola, tú debes ser Kotaro – el niño se aferró más a la cocinera – Ukio, Ryoga, es precioso y esta enorme.
Ambos asintieron y Ranma ensancho una enorme sonrisa al verla tan ilusionada con el pequeño.
- Que lastima que no estuve aquí – dijo en un suspiro, se incorporó de nuevo para quedar frente a sus amigos, Ranma la abrazo por los hombros con fuerza y deposito un beso en su frente como tantas veces lo había hecho – me hubiera encantado verlo desde que era más pequeñito, debe haber sido tan lindo.
- Por lo menos no heredo la falta de orientación de Ryoga – bromeo Ranma con una sonrisa.
- Si serás idiota – reprocho Ryoga, Ukio y los demás sonrieron.
- Solo digo la verdad – dijo Ranma cruzándose de brazos fingiendo molestia – es bueno saber que se parece más a Uchan.
-Ranma – dijo Ryoga levantando la voz.
- ¿Quieres pelear? – le dijo con una sonrisa – vamos Ryoga porque negar lo evidente, habría sido terrible para el niño heredar tu falta de orientación.
- Ustedes nunca van a cambiar - dijo Ukio de manera divertida – es divertido jugar, pero creo que deberíamos dejar a Ranma para que se cambie, vamos Akane debemos buscar nuestros lugares.
Los demás asintieron, sin embargo Ranma se les quedo viendo por unos instantes con una mirada perdida, todos se dieron cuenta de ello por lo que Mouse se apresuró a tranquilizarlo.
- Tranquilo Ranma, no dejaremos que nada le pase, no esta vez, de todas formas no estamos seguros que vuelva a suceder la misma situación – le dijo el Chino con una sonrisa- y si llegara a darse una situación parecida, estoy seguro que Akane lo manejaría mucho mejor que la última vez, como dijo ya no tiene diecisiete años, y es cierto no somos unos adolescentes, creo que podemos controlar nuestros impulsos.
- Mouse tiene Razón – apoyo Ukio – en todo caso aquí estamos, haremos lo que tengamos que hacer para protegerlos, todos sabemos el riesgo que corren, después de todo ella sigue siendo una impulsiva, no es mala persona y eso todos los sabemos, Akane siempre se encargaba de recordárnoslos aun después de lo sucedido.
- En todo caso lo que sucedió hace unos años fue un accidente y lo sabes, nadie sabía nada, ni siquiera nosotros – rebatió Ryoga – y estoy seguro que ahora es lo mismo, aun no le han dicho nada, pero no te preocupes, comprendemos la razón y lo entendemos, no fue fácil para los dos, y mientas deciden que hacer aquí estaremos.
Ranma se tranquilizó al oírlos hablar de esa manera, ellos tenían toda la razón, pero su radar de sobreprotección no lo dejaba ser razonable, sabía que podía confiar en sus amigos, beso a su esposa brevemente y se dirigió a los vestidores mientras los demás se alejaban del lugar para dirigirse a las gradas.
