Copyright "Candy Candy" y todos sus personajes son propiedad de Kioko Misuki y Yumiko Igarashi.

UNA NOCHE DE DICIEMBRE

Capítulo III

-Debemos guardar nuestros bolsos en custodia.

-Me parece buena idea.

-En todo este tiempo me has tratado de convencer que te acompañara en esta locura pero aún no sé tu nombre.

-Verdad, mi nombre es Terruce, pero me dicen Terry y el tuyo?

-Candice, pero me dicen Candy.

-Bueno, encantado de conocerte.

-Encantada de conocerte…. Terry?, te puedo llamar así?

-Ningún problema Candy, te puede nombrar así?

Candy le tendió la mano -Si, me puedes llamar Candy. - Por fin Terry pudo verla sonreír de verdad y para él aquella sonrisa era hermosa.

Caminaron por las calles de Pittsburg, de vez en cuando intercambiaban miradas y pequeñas sonrisas.

-Es extraña esta situación.- Fue la primera frase que dijo Candy desde que salieron de la estación de trenes- Sabes, recuerdo que mi padre me habló de esta ciudad, que era famosa por sus ríos y sobre todo por el fútbol americano "Los Steeler". Si visitabas los días domingo esta ciudad y no veían gente era porque estaban en el estadio.

-Que interesante, eres muy culta Candy.

-Tú crees?

Ambos sonrieron. Su caminata los llevo al Puente Smithfield

-Crees que nevará? – inquirió Candy

-Espero que no, o nuestra aventura quedará en nada.

Hubo un silencio. Candy dio unos pasos por el camino y Terry la seguía. En aquel puente solo estaban estos dos jóvenes, rodeados de una soledad especial, porque ella había aceptado la proposición de Terry? Eran cómplices en esta aventura. Caminaron en silencio por aquel puente, uno al lado del otro. Terry desconcertado y a la vez con un extraño gozo al disfrutar el silencio junto a ella, no se le ocurría qué preguntar o pensaba como interpretaría Candy este silencio, quizás se sienta aburrida a su lado. Hasta que se animó hablar.

- Candy, no creerás que siempre hago esto en mis viajes. Ni yo me explico porqué lo hice, sonreía tímidamente.

- Bueno, pero lograste convencerme de acompañarte en esta locura - Qué hermoso puente. -Mira, no pensé que hubiese gente caminando a estas horas, y menos con este frío.

Ambos se apoyaron en la baranda del puente, una leve brisa fresca los acompañaba. Candy tenía los ojos cerrados con su cabeza levemente inclinada hacia atrás como deseando que aquella brisa le despejara sus pensamientos. Mientras Terry la miraba de reojo, algo tenía ella que la hacía especial, una perfecta desconocida le llamó su atención y ahora está junto a ella acompañándolo en esta larga noche.

- Disculpe señor – Terry detuvo a un hombre que pasaba por el lugar. – Conoce algún lugar donde se pueda comer y escuchar música

- Por supuesto, cruzando el puente llegarán al centro de la ciudad, encontrarán muchos lugares así. Les puedo recomendar Bona Terro o Eleven.

- Muchas gracias.

- Les deseo una buena cena junto a su novia.

Ambos se miraron y un leve rubor apareció en el rostro de Candy. Giró levemente su rostro, como buscando algo en el río.

- Te parece bien Candy que vayamos a comer, yo invito.

- Buena idea, a decir verdad tengo un poco de hambre, te parece que dividamos los gastos?

- Esta vez quiero invitarte, te hice venir y es lo mínimo que puedo hacer por acompañarme. En la próxima aventura tu pagas. – Un leve guiño le hizo a Candy mostrando su seductora sonrisa.

- Wow la cantidad de gente! crees que haya mesas disponibles.

- Mira allá queda una.

Ambos se ubicaron en una mesa cerca de un escenario, al parecer habría música, tal como Terry quería. Solicitaron el menú, mientras elegían que comer, una mujer con una guitarra y un hombre suben al escenario, en él solo estaba una silla y dos micrófonos. La mujer se sentó e hizo los primeros acordes de una canción. Mientras, en aquella mesa, Candy y Terry terminaban de solicitar su pedido al mozo.

- Buenas noches, espero que lo estén pasando bien en esta fría jornada – daba la bienvenida aquel cantante-. Para ustedes les dedico esta canción, sobre todos a las parejas de enamorados que se encuentran acompañándonos en este lugar.

Miradas cómplices se intercambian, sonrisas tímidas aparecen en sus labios.

Empieza la canción….

Un hombre joven que no tendría más de veinticinco años, se acerca al micrófono cierra los ojos y una tenue luz lo acompaña…

Aun puedo ver el tren partir

Y tu triste mirar

Esconde aquellas lágrimas

Volveré

Como podré vivir…

Un año sin tú amor

La carta dice espérame

El tiempo pasará…

Un año no es un siglo y yo

Volveré,

O qué difícil es

Vivir sin tú amor…

La bella guitarrista que está junto a él se prepara para cantar las primeras palabras de amor de aquel coro, el ambiente era cálido; mientras Candy y Terry miran al escenario, de vez en cuando Terry observa a Candy, con una mirada especial que aún no puede comprender el porqué de ese sentimiento...

(Oh Vuelve vida mía,

Da fuerza a mis días

Con tú amor

Volverás…, volverás)

"Desde que tú has partido

Ha comenzado para mí la oscuridad,

En torno a mí

Vive el recuerdo de los días bellos de nuestro amor,

La rosa que me has dejado

Ya se ha secado

Pero la guardo en un libro

Que no termino mas de leer"

Candy no pudo contener las lágrimas, delicadamente las secaba pensando que Terry no se daría cuenta pero ha sido lo contrario. Ahora era el turno de él para continuar la canción, había parejas que estaban tomadas de la mano; Candy no podía dejar de mirar aquella pareja de cantantes, Terry se dio cuenta que aquella canción caló hondo en el corazón de aquella mujer sentada frente a él; Terry lentamente acercó su mano para acariciar la de ella pero se detuvo. Pensó en inclinarse hacia ella y besarla, y quizás ella no lo rechazaría, pero era muy pronto para ello.

Pronto estaremos juntos

Te quiero tanto amor

El tiempo pasa espérame

Volveré,

Piensa en mí siempre así

Que el tiempo pasará…

Amor, amor, amor….

Un año no es un siglo y yo

Volveré

Piensa en mí siempre Así

Volveré

(Ah Vuelve vida mía)

Amor, amor, amor….

(Da fuerza a mis días)

Un año no es un siglo y yo

(Con tu amor)

Volveré

(Volverás) *

Todos aplaudían aquella presentación, ni Candy y Terry eran la excepción, retomaron su cena, ella comía lentamente no era capaz de levantar su mirada. Por alguna razón no quería que Terry la mirara.

- Candy, te puedo preguntar algo.

Interrumpió un momento su cena para tomar atención a Terry.

- Sí, dime.

- No quisiera ser impertinente pero has sufrido por amor?

Candy se sorprendió por la pregunta y su mirada la dirigió hacia aquel ventanal mirando los arboles cubiertos de nieve.

- Te diste cuenta, cierto? – Un suspiro salió de Candy – digamos Terry que tuve un amor pero fue hace mucho tiempo, cuando era niña, aquella persona fue importante en mi vida pero el destino lo separó de mi.

- Qué ocurrió?

- Murió.

Terry no quiso seguir indagando sobre aquel suceso. No quería verla triste y cambio de tema.

- Y bien Candy, que haremos ahora.

- No sé, que horas serán?

Le preguntan a un mozo que pasaba cerca y le indica que son las dos de la mañana.

- Que tarde se ha hecho – le dice Candy

- Te arrepientes de haber bajado del tren para acompañarme?

- No Terry, hasta ahora ha sido una experiencia agradable – Una dulce sonrisa sale de sus labios, que para Terry es más linda verla así que verla llorar.

- Sabes patinar Candy?

- No, porque?

- Mira por la ventana hacia la plaza, verás que cruzándola hay una pista de patinaje y se ve gente entrar, parece que atienden toda la noche, te gustaría ir?

- Pero no sé patinar

- Te enseño

- Debes tenerme paciencia Terry

- Lo tendré

Terry pagó la cuenta y se retiraron de aquel lugar, él gentilmente le ofrece su brazo y Candy lo acepta, un leve rubor aparece en las mejillas de Candy; no puede negar que Terry es atractivo y todo un caballero, que pensaría su amiga Any si se enterara de la locura que está cometiendo.

Caminaron en silencio por aquella plaza, ese breve trayecto se habían acumulado un baúl lleno de hermosos recuerdos, una noche mágica y de ensueño para aquellos jóvenes. Eran cómplices en aquella aventura, cada minuto era llenar aquel baúl de los recuerdos, que están construyendo poco a poco sin saber en qué terminará.

Continuará...

(*) Canción "Volveré", versión interpretada por Diego Verdaguer y Amanda Miguel.

Muchas gracias por sus comentarios y que les esté gustando mi historia hasta ahora.

Un gran abrazo a todas!