Hola gente bonita, ¿Cómo han estado?, lamento haberme ausentado toda la semana, no era mi intención, he estado algo ocupada (mucho papeleo que firmar y otros tantos que olvide sellar con anterioridad, ni modo tuve que pagar el precio) sin contar que tuve que prescindir de mi lap unos días, solo puedo decir LO SIENTO TANTO,reciban mis más sinceras disculpas.


Bueno gracias por la espera, aquí les dejo el siguiente capítulo, es algo largo, por lo que tendré que dividirlo en dos partes. Espero que les guste.


Eran las cinco de la mañana, se encontraba mirando lo hermosa que se veía la ciudad desde aquel ventanal de su apartamento, no había logrado dormir mucho, después del día anterior realmente le resultaba difícil, la situación la había sobrepasado, era increíble, hace dos semanas se encontraba en otro continente disfrutando de la tranquilidad de su hogar, pero ahora en cuestión de tan solo unos días su vida estaba de cabeza, era increíble, siempre había sido así desde que conoció a Ranma. En su momento no había parecido una mala idea su regreso, después de todo, solo tenía que pasar desapercibida un tiempo y todo estaría bien, nadie tenía que enterarse por el momento, al menos así debía haber sido, pero en menos de una semana su mundo había sido puesto de cabeza, todo gracias a su hermana mediana que como siempre se metía en su vida una vez más, se preguntó cómo había logrado mantenerla al margen de la situación por tanto tiempo, era extraño, pero agradecía que así hubiera sido si no fuera por Nabiki todo estaría bienpensó recordando el incidente.

-Flash Back -


La competencia entre los participantes había dado comienzo, el grupo de amigos había buscado sus lugares encontrándose con la familia Saotome – Tendo, la familia los recibido de forma cordial y amistosa, al final había resultado ser una reunión fuera de lo común gracias a la llegada de Kuno y Nabiki, esta última se había encargado de ponerlos en una situación realmente incomoda, pero al final habían logrado darle la vuelta a la situación, Nabiki no se esperaba que Ukio y Ryoga estuvieran juntos y mucho menos que hubieran formado una familia, por lo que por primera vez no había tenido nada que decir, se preguntaba si en serio había perdido el toque o ellos se habían vuelto más astutos.

Akane tomo la situación de una forma más alegre y divertida, en realidad le divertía ver la cara de incertidumbre de su hermana, por lo que no le presto mayor importancia a sus indirectas , todo el tiempo se mantuvo concentrada en la pelea, estaba realmente emocionada, pero tenía que disimular si no quería ser descubierta, sobre todo con la prensa en el lugar, se había dado cuenta que desde que la vieron llegar tomada del brazo de Ranma, los reporteros no habían dejado de observarla, trato de olvidarlo y disfrutar del torneo, pues hacia bastante tiempo que no había tenido la oportunidad de verlo pelear de esa manera. Se dio cuenta de lo mucho que había mejorado con el paso de los años, era impresionante su forma de pelear, pero aún no se le quitaba lo infantil, se tomaba su tiempo antes de dejar fuera de combate a su oponente, ella se sobresaltaba cada que el aparentaba perder el control de la situación, cada que el se percataba de los cambios en su aura por el susto, la miraba con una sonrisa y le guiñaba el ojo, nunca iba a acostumbrarse a esa faceta de su esposo, le gustaba ponerla de los nervios.

Al terminar el evento lo más difícil había sido evitar a la prensa que se había abalanzado sobre ella con una avalancha de preguntas.

- Señorita, ¿podría decirnos qué relación mantiene con el señor Saotome? – pregunto uno de los reporteros cerrándole el paso, ella lo miro confundida, no sabía que responder en ese momento, o más bien, si sabía pero no estaba segura de estar lista.

- Yo….yo…lo siento – balbuceo sin poder formar una respuesta coherente, ni siquiera se movía, estaba segura que Nabiki la había querido poner en esa situación desde un principio.

- ¿Planean casarse?– pregunto otro reportero enfocando la cámara hacia ella, lo cual la puso más nerviosa de lo que estaba, sentía que el aire le faltaba, esto era demasiado estaba segura que no soportaría la presión y su estómago estaba recordándoselo perfectamente.

- ¿Viven juntos? – pregunto otro más, ella trato de enfocar su mirada en la persona que le había hecho la pregunta, pero realmente le fue imposible, era demasiada gente rodeándola para su gusto.

-¿Desde cuándo están saliendo? – escucho otra pregunta que ni vio quien la hizo.

- ¿Cómo se conocieron?, ¿Han mantenido relaciones sexuales?, ¿Qué planes tienen para el futuro?, ¿Planean tener hijos?,¿Dónde se conocieron?... – fueron unas de las tantas preguntas que le hicieron, abrió la boca buscando las palabras que en ese momento se negaban en hacerse presentes, no se podía creer la gran cantidad de preguntas que podían hacerle en un segundo sin darle tiempo siquiera a responder, no es que quisiera responderlas, al final de cuentas a ellos que les importaba, sintió su cabeza dar vueltas, estaba segura que en cualquier momento se desmayaría por la falta de aire, el estrés que en esos segundos estaba viviendo era demasiado.

- Lo siento, pero la señorita no tiene nada que decirles – comento Ukio tomando a Akane del brazo mientras Ryoga y Mouse le abrían paso entre la multitud para poder sacarla de ahí, la joven se había sentido aturdida que no parecía dar muestras de poder moverse por sí sola. Después de varios minutos la habían logrado sacar de ahí sin mayores problemas, la llevaron a su casa para que descansara, les dio un poco de trabajo perder a los molestos reporteros que habían osado seguirla, pero al final lo habían logrado.

Ranma llego preocupado, se había enterado del incidente de su esposa con la prensa, ya estaba harto de la situación, estaba completamente seguro que si supieran su verdadera relación con ella, al menos la dejarían en paz por un tiempo, o por lo menos no le harían preguntas tan incomodas como las que le hicieron.

- ¡Akane! – la llamo preocupado apenas entro a la sala y la vio sentada con un semblñante pálido - ¿te encuentras bien?

-Si – contesto con una sonrisa – es solo que…. no me lo esperaba.

- Ranchan – Ukio llamo su atención – debemos irnos les veremos después, debo volver al Uchan y prepararlo todo, Nabiki quiere que le ayude a organizar todo.

- De acuerdo – contesto con una sonrisa, se despidió de sus amigos – gracias por todo Uchan

Su amiga le sonrió y le dio unas palmadas en el hombro para reconfortarlo, sabía que el estaba preocupado y mientras siguieran en esa situación nada podría ser normal otra vez.

-Creo que ya deberían tomarse un respiro – le dijo antes de salir del apartamento, dejándolo pensativo, se sentó junto a su esposa, paso su brazo por sus hombros y la acerco más a él, ambos permanecían en silencio analizando la situación, era cierto que no era algo extraordinario ni nada por el estilo, pero para un secreto como el de ellos, la situación los estaba rebasando y sabían que se iba a poner peor, la prensa no se detendría hasta saber la relación de ellos , todo cambiaria si por fin revelaran lo que llevaban años ocultando o por lo menos parte de ello, no era necesario que todo el país o el mundo entero se enterara de su pasado.

- Tiene razón – después de meditarlo, Akane había llegado a la conclusión de que sus amigos tenían razón, no podrían ocultarlo para siempre.

-¿Eh? – estaba confundido, no sabía a que se referia exactamente, la miro confundido y ella se dio cuenta de eso

- Ukio tiene razón – repitió Akane – creo que ha llegado la hora, iré a Nerima.

- ¿Estas segura? – pregunto Ranma no muy convencido

- Muy segura, ya estoy cansada de la situación - contesto bajando la mirada – yo sé que antes de que sucediera todo la considerabas una amiga, si las cosas se hubieran dado de distinta forma, sabes bien que hubiera sido una gran amiga para los dos.

-Tienes razón – contesto acariciando el rostro de esposa – pero no por eso dejara de preocuparme.

-Aun la considero una amiga – dijo con una sonrisa – todos tuvimos algo de culpa.

-De acuerdo, tu ganas – le dijo con una sonrisa depositando un leve beso sobre sus labios, sabía que ella tenía razón, había tomado su decisión y la apoyaría – hare unas llamadas.


-Fin del flash back-


Estaba decidida, haría lo que tenía que hacer y si las cosas se salían de control no lo permitiría, era una adulta completamente capaz de manejar la situación, además de ser mucho más fuerte que antes, no tenía mucho de qué preocuparse, la doctora Maeda le había estado monitoreando y le había dicho que su salud era perfecta, no habían quedado secuelas de lo sucedido, así que no tendría ningún problema, en todo caso sabía que contaba con sus amigos y su esposo que no la dejaría en ningún momento, esta vez su instinto sobreprotector estaba al máximo, no como en el pasado, había madurado y lo había demostrado el día que llego, por el momento lo mejor sería intentar dormir un poco.

- ¿Recuerdas cuando decidimos ocultarlo? – pregunto Ranma detrás de ella sacándola de sus pensamientos, él se acercó y la abrazo por detrás depositando un beso en su cabeza.

- Por supuesto – contesto con una enorme sonrisa – fue una locura, pero la mejor de todas sin duda alguna.

-Fue el día más feliz de mi vida – le susurro en la oreja erizándola por completo, movió la cabeza de un lado a otro levemente, inclinadora hacia su hombro para frotar el lugar donde le había susurrado y soltó una leve risita, el sonrio complacido ante la actitud de su esposa – aunque, hubiera querido darte algo más digno de ti.

- Me has dado todo lo que he deseado – recostó su cabeza sobre su hombro sintiendo su calor – y mucho más.

- Eres muy optimista, y eso es algo que adoro de ti – dijo en un suspiro apretando más el abrazo – lo que decidas hacer….te apoyare hasta el final.

- Lo sé – afirmo en un susurro – fue difícil, pero lo hemos logrado.

- Desde un principio lo hice por ti, no quería que la tonta decisión de nuestros padres te afectara, y mucho menos quería ser el culpable de que no lograras lo que te habías propuesto – acomodo su cabeza apoyándola con la de ella – lo lograste y estoy orgulloso de ti, fue difícil la distancia y el no poderte tener a mi lado, pero lo lograste, cumpliste tus metas y ellos no pudieron impedirlo.

- Cumpliste tu palabra – le dijo acariciando su cabeza – al decirles que no necesitaba el permiso de ellos.

- Por supuesto que no lo necesitabas – dijo con una sonrisa acariciando su rostro con una mano – al ser mi esposa, si querías ir irías, yo no te lo iba a impedir, te amo demasiado ¿cómo iba a negártelo?.

- ¿Lo ves? – deposito un beso en la palma de la mano con la que le acariciaba el rostro en ese instante – me has dado lo que he deseado.

Él sonrió y la apretó un poco más contra sí.

- Pero aun así, ese día tú merecías más – suspiro con melancolía, le hubiera encantado que las cosas hubieran sido diferentes – aún recuerdo que fue algo difícil.