Copyright "Candy Candy" y todos sus personajes son propiedad de Kioko Misuki y Yumiko Igarashi.
UNA NOCHE DE DICIEMBRE
Capítulo IV
Llegaron a la pista de patinaje, era muy tarde aquella noche aún había gente divirtiéndose en esa fría noche de Diciembre. Candy pagó las entradas y les entregaron sus respectivos patines. Ella se apoyó en el brazo de él para quitarse las botas. No tenía para que hacerlo, solo bastaba con sentarse en las sillas y quitárselas. Era como un gesto de una nueva intimidad que estaban experimentando. Cuando ambos estaban listos con sus respectivos patines ingresaron a la pista de patinaje, muchos jóvenes se estaban divirtiendo, aprendiendo a patinar o solo demostrar la destreza en ellos. Terry era un experto, patinaba alrededor de Candy y ella sonreía a carcajadas porque sus pies no respondían como quería. Terry amablemente tomó sus manos y le indicó a Candy que moviera sus pies lentamente, paso a paso.
-No me sueltes, por favor!
-Tranquila no pasa nada, sigue mis instrucciones – Mira, colócate detrás de mí y agárrate de mi cintura que daremos un paseo.
Terry empezó a patinar por toda la pista con Candy detrás. Ella no podía parar de sonreír y de gritar que no patinara tan rápido.
-Te gustó Candy?
-Sí, pero no tan rápido, hubo un momento que casi chocamos con aquel hombre - sonreía
-Bien, ahora lo harás sola.
- Qué!. Pero no he practicado lo suficiente!
- No te preocupes, estaré frente a ti mirándote, confías en mi?
Candy lo miró a los ojos y pensaba que aquellos ojos eran los más hermosos que jamás hubiese visto.
-Confío en ti, Terry
Lentamente Candy comenzó a patinar con Terry mirándola, paso a paso, aumentó un poco su velocidad pero su entusiasmo la llevó a tropezarse y caer encima de Terry. El quedó de espalda y Candy encima de él. Sus miradas se encontraron y la gente alrededor seguían patinando, Terry se acomodó quedando de rodillas y Candy igual. La mirada de él era profunda y serena a la vez.
-Candy…
-Si…
-Quiero besarte...
Un leve rubor en las mejillas de Candy apareció al escuchar aquellas palabras, que en el fondo las deseaba escuchar desde que bajaron de aquel tren.
-No.. No.. No.. - Candy se sonreía con cierta ternura - luego se inclinó levemente hasta que sus labios se encontraron. Fue un beso largo, mezcla de miedo y emoción. El corazón de ambos golpeaba el pecho de una forma desesperada. Los dedos de Candy se enredaban en aquella larga cabellera de Terry, acariciándola. No sabían el tiempo transcurrido hasta que, como si ella despertará, reaccionó.
- Terry, estamos en la pista de patinaje. Nos podemos enfermar si continuamos así. Vamos, vamos…
Candy y Terry se levantaron de aquel lugar, rápidamente salieron de la pista no pudieron levantar la mirada, se sentían avergonzados porque se olvidaron que estaban en un lugar público. Fue un momento maravilloso que siguió llenando el baúl de los recuerdos.
Salieron de aquel lugar, abrazados. Habían comenzado a sentir frío. Ambos tiritaban, pasaron frente a una cafetería y decidieron ingresar. Es una suerte que aquella ciudad "nunca duerme". Eran las tres y media de la mañana ni un rastro de sueño había en aquellos jóvenes, ambos ya habían pedido su café y lo bebieron en silencio. Terry la miró de reojo preguntándose por qué ella. ¿Qué era lo que tenía ella para que se sintiera atraído hacia su persona?. Lo único que sentía que era como un sueño, se sentía como que estaban hechos el uno para el otro, a pesar de las pocas horas que han pasado juntos y lo intenso de lo vivido. Era un visión romántica y él jamás ha experimentado aquella sensación, a sus diecisiete años jamás se había enamorado quizás el mismo construyó esa barrera por el miedo a sufrir. En su grupo de teatro su figura no era indiferente, al contrario, tenía entre sus compañeras más de una admiradora pero nunca prestó atención más allá del compañerismo profesional y esto hacía más atractivo su personalidad; lo misterioso y seductor que es. Pero Candy, una perfecta extraña que ha conocido en una viaje en tren, haya derribado aquella barrera es algo que no puede entender. Terry estaba sumido en sus pensamientos y escuchaba que Candy le estaba hablando.
-Terry, Terry..
-Ah, disculpa
-En qué planetas estás Terry – sonreía
- En la Tierra Candy, pero parece que estuviera en un sueño y que mañana habrá que despertar...
- Shhhh, silencio Terry, no digas más. – Candy colocó su dedo índice en los labios de él – yo tampoco quiero despertar de este sueño, vivamos cada minuto como si fuera el último, no pensemos en el mañana.
Escuchando aquellas palabras de los labios de Candy, no había duda que el amor existe a primera vista.
Continuará...
Buenos días queridas lectoras, gracias por seguir ésta aventura nocturna... queda poco para el final... qué pasará?... pronto lo sabremos.
Un abrazo enorme y feliz día!
