– Flash back –
Habían transcurrido dos semanas desde que sus padres habían fijado la boda, Ranma no estaba de acuerdo con los planes de sus progenitores, si bien, el anhelaba casarse con su prometida más que nada en el mundo, no podía ser egoísta, el la quería a su lado, pero también quería que fuera feliz, él lo sería si ella realmente lo era. Las condiciones de sus padres distaban mucho más allá de sus anhelos, siempre les estaría agradecido que los hubieran comprometido, pero no se los diría, eso ni pensarlo; mas sin embargo, en esos momentos, el agradecimiento que sentía por ellos había pasado a un total enojo, se sentía enfadado por la forma en que ellos habían decidido su futuro, su boda, su vida.
Todo lo habían planeado a su manera, ¿y lo que ellos querían?, ¿Dónde quedaba?, no era justo, él podía aceptar lo que ellos querían, pero con Akane no deberían meterse, no señor, ella era algo realmente importante en su vida, no iba a permitir que la hicieran sufrir de ninguna de las formas posibles, ni siquiera ellos, sus propios padres podrían, ni deberían hacerlo, el se encargaría de hacerles pagar su atrevimientos, de eso estaba seguro.
Desde aquella discusión en el dojo no había descansado, había buscado opciones para lograr su cometido, consiguió un trabajo en un gimnasio en Tokio donde la paga no era muy buena, pero no importaba, por algo tenía que empezar, estaba ahorrando todo lo que podía, cada yen era importante, lo haría por ella y nadie podría interponerse en su camino. Aun así, no era suficiente, debería buscar otras opciones, y así lo había hecho, había encontrado la forma de darle lo que quería, lo mejor de todo era, que la forma que había hallado para solucionar su problema, le gustaba demasiado, estaba seguro que así lo lograría con mayor facilidad.
- Akane, necesito que me acompañes a un lugar antes de ir al gimnasio – le dijo sin mirarla, ella lo miro extrañada, no era normal que faltara al trabajo, desde que habían comenzado a ahorrar él no había faltado ni un solo día – he buscado la manera de solucionar esto más rápido.
-No entiendo, ¿Qué podría ser más rápido? – el la miro y le sonrió
- Un torneo – contesto sin mucha preocupación, ella alzó una ceja y lo miro fijamente
-¿Un torneo? - pregunto confundida - ¿Cómo podría un torneo ayudarnos?
- Iremos a Shibuya –dijo con tranquilidad – habrá un torneo de artes marciales en dos meses, y si gano, el premio sería suficiente para que puedas asistir a la Universidad que quieras.
-Ranma – susurro, no podía creerlo, el engreído de su prometido, el hombre que tantas veces la había menospreciado, se preocupaba de esa manera por ella, como podía no amarlo, si desde que se conocen, él había estado pendiente de ella.
-Es un torneo de artes marciales, y estoy seguro que ganare – dijo con una sonrisa – se llevara a cabo en dos meses, eres mi prometida, quiero compartir este momento contigo, por esa razón te he pedido que me acompañes a partir de ahora.
Ella sabía que él tenía razón, si había vencido a Safron podría vencer a cualquiera en ese torneo.
- Vamos, ¿Qué estamos esperando? – comenzó a caminar con una sonrisa en su rostro, el solamente la miro por unos segundos sin moverse, una sonrisa se formó en su rostro y se apresuró a seguirla.
Horas más tarde se encontraban caminando por el parque, habían ido a Shibuya en vano, los requisitos que les pedían no los cumplían, cada participante debería representar a un dojo, de lo contrario no se les permitiría participar, ellos no habían tenido problema con esa parte, por lo que habían llenado la solicitud entusiasmados, todo estaba bien, hasta que su solicitud fue rechazada, Ranma no podía participar a menos que demostrara un vínculo directo con el dojo Tendo, el compromiso no era suficiente, tenían que estar casados para poder establecer dicho vinculo, al menos eso era lo que les habían dicho; habían caminado por el parque durante veinte minutos hasta que decidieron sentarse en una banca frente al lago.
- No lo puedo creer – dijo Akane tristemente en un suspiro – no es justo, no deberían negarte participar solo por un tecnicismo.
- Da igual – dijo levantando los hombros – ya será la próxima vez, aun me queda mi empleo en el gimnasio, si es necesario me conseguiré otro, trabajare turnos dobles.
A ella no le parecía bien verlo de esa manera, se estaba esforzando bastante, entre la escuela y el trabajo ya era agotador, casi no se veían, ella había conseguido un empleo en una lavandería y el único momento en que sus horarios coincidían era al salir de clases e ir rumbo a la estación, al llegar a Tokio tenían que tomar caminos diferentes, esta era una oportunidad de solucionar eso, ella sabía exactamente como arreglarlo, y eso sería exactamente lo que haría.
-¿Ranma? – lo llamo suavemente.
-Dime – dijo frotándole el brazo sin apartar la mirada del lago - ¿Qué es lo que sucede?
- Quiero casarme – eso lo tomo por sorpresa, no se esperaba algo como eso – digo…si tú quieres.
- ¿D-de…de qué hablas Akane? – pregunto muy nervioso, temía estar en un sueño del que podría despertar en cualquier momento, si bien él quería casarse con ella, no quería que se sintiera obligada solo por lo del torneo – no creo que sea una buena idea, no así.
-Yo me casaría contigo…. Si tú quieres – dijo bajando la voz – Digo, solo si tú quieres…. Claro…
-Akane, no quiero obligarte a nada –dijo en un suspirando, la idea le encantaba, pero no quería arruinarlo todo, tomo su barbilla y la miro fijamente a los ojos – sabes bien que si nos casamos todo se arruinara, no es que no quiera casarme contigo, eso… eso es lo que más deseo, pero si lo hacemos, nuestros padres tendrían una excusa para evitar que vayas a la Universidad.
- Lo sé, pero es la única forma – ella sabía que si se casaban él podría participar en el torneo, él había hecho tanto por darle gusto a ella, sabía que participar, no solo le daría la satisfacción de mandarla a la universidad, sino que también a él le agradaría poder competir, después de todo era un artista marcial, y por otro lado, no podía engañarse a ella misma, era su anhelo más grande casarse con su prometido y si tenía que hacerlo ahora, lo haría con gusto – podemos ocultarlo de ellos, seguir como si nada y tu podrías participar, no me estarías obligando a nada.
-Akane – suspiro con cansancio, sabía que su prometida era terca y obstinada, sería difícil hacerla cambiar de opinión, pero tenía que intentarlo – ya habrá tiempo para lo demás, por el momento lo mejor es seguir con los planes de antes, conseguiré otro trabajo, o podría hablar con nuestros padres y dar clases en el dojo.
-¿No lo entiendes? – el la miro confundida, ¿Qué era lo que no entendía? – yo quiero casarme contigo, si no fuera por la condición de nuestros padres, me casaría contigo, esto solamente adelanta lo que deberíamos hacer en un futuro.
-Tendremos que ocultarlo – dijo bajando la voz – si hacemos esto, tendremos que ocultarlo, solo así evitaremos que se salgan con la suya.
- No me importa – hablo con orgullo – hare lo que sea necesario para evitar que se enteren, después de todo soy una Tendo, algo debí haber sacado de la locura de mi padre.
Está bien, tu ganas – sabía que ella tenía razón, si jugaban bien sus cartas podrían seguir con sus planes como antes, la diferencia estaría en que ella sería su esposa y no su prometida – mañana iremos a la comisaria, pero quiero hacer las cosas bien contigo, eso que te quede claro, esta no era la forma que yo quería esto, quería algo mejor para ti.
- Esto es lo mejor para mí – le sonrió con dulzura – haremos lo necesario por nosotros, no por ellos, por nosotros.
- Esta bien - la miro con amor y ternura, le acaricio la mejilla depositando un beso en su frente – hablare con Tofu y hare los arreglos, estoy seguro que él nos ayudara, también creo que deberé hablar con Uchan, es mi amiga sé que puedo contar con ella.
-¿Estás seguro? – pregunto no muy convencida, sabía que Ukio no estaría de acuerdo.
-Si – el entendió la preocupación de su futura esposa – de todas maneras hablare con ella después, primero iremos a la comisaria y a llenar la solicitud, después de eso ella no podrá hacer nada si llegara a tomárselo mal.
Al día siguiente fueron a la comisaria, como eran menores de edad necesitaban que sus padres firmaran, eso representaba un problema, pero a Akane se le ocurrió una idea, hizo que sus padres firmaran haciéndoles creer que eran papeles para la escuela, como era Akane la que pedía que los firmaran diciendo que ya los había revisado, no dudaron y firmaron, en los días siguientes llenaron la solicitud para el torneo, esta vez si habían aceptado que Ranma participara porque ahora estaban casados.
Habian pasado unos días, Ranma había hablado con Tofu, quería hacer la ceremonia religiosa para convertirla en su esposa definitivamente y no sabía a quién más acudir, no quería involucrar a Kasumi, sería difícil para la mayor de las Tendo ocultarle algo a toda la familia, por lo que decidieron dejarla de lado, no era justo hacerla pasar por una situación como aquella; Tofu había accedido a ayudarlos amablemente, solo le faltaría hablar con su amiga, por lo que decidió ir a buscarla.
- Hola Uchan- la saludo con una sonrisa sentándose frente a la barra.
-¡Ranchan! – exclamo feliz – hacía tiempo que no te aparecías por aquí.
-He estado ocupado – dijo levantando los hombros restándole importancias al asunto, no quería darle más rodeos, tenía que solucionar esto de una vez y ver si su amiga estaría dispuesta a ayudarlo – Uchan hay algo importante que quiero hablar contigo.
-¿Importante? – pregunto extrañada, el la miro seriamente.
- Es sobre el compromiso que hizo mi padre con el tuyo – ella lo miro con felicidad, tenía la esperanza que él se hubiera decidido por ella, Ranma se dio cuenta de la conclusión equivocada de su amiga por lo que se apresuró a hablarle – no es lo que piensas Uchan, lo que yo quería…..es decir….veras, lo que sucede….
Estaba algo nervioso por la posible reacción de su amiga, por lo tanto no encontraba la forma correcta de decirle.
-Habla de una vez – dijo ella impaciente, él había dejado de hablar, al parecer le estaba costando hablar – lo que tengas que decir, solamente dilo.
- Yo… lo siento Uchan – dijo con tristeza – pero no puedo cumplir con ese compromiso, sabes bien que fue un arreglo del tonto de mi padre, me agradas, en serio.
-¿Pero? – pregunto en un susurro, sabía que a esa conclusión la seguía un pero, ella sospechaba la razón, lo había sabido desde que casi se había casado con la menor de las Tendo – dime Ranma.
-Mi compromiso con Akane fue primero que cualquier otro que mi padre haya hecho – hablo firmemente, tenía que dejarle en claro las cosas a su amiga, sabía que debía haberlo hecho desde un principio – ella es mi prometida desde antes de nacer, la única, y es el único compromiso valido.
-Pero Ranchan, no es necesario que te cases con ella si no lo deseas – hablaba con esperanza, tenía la firme esperanza que lo que su corazón sabía que el sentía por Akane no fuera cierto.
- Ese es el problema Uchan, ¿no lo entiendes?, el problema es que yo si quiero casarme con ella – Ukio abrió los ojos por la sorpresa, su amigo estaba admitiendo de forma indirecta sus sentimientos, desde que habían vuelto de China había estado actuando de forma extraña, Ryoga le había contado lo sucedido, pero no había estado segura con exactitud lo que desencadenaría este hecho; sin embargo, se encontraba ahí diciéndole que se quería casar con ella, entonces ¿Por qué habría de sorprenderle?, eso era algo que ella ya sabía internamente, pero que se negaba a aceptar.
- Entiendo – bajo la mirada un instante, se dio cuenta que en realidad no le dolía en absoluto, que la declaración del chico no le había causado dolor como había esperado tantas veces, sino todo lo contrario, se sintió aliviada y eso le extraño, por lo que llego a la conclusión que no lo amaba como había creído tantas veces, ¿entonces?, ¿si no lo amaba?, ¿Por qué se había empecinado tanto en concretar un compromiso que ellos no habían buscado?, ¿Cuál era la razón de quererse casar con él?, podría deberse al hecho que creció pensando que el se convertiría en su esposo, todo tan solo fue por costumbre, no había contemplado la posibilidad de nadie más, porque se había fijado una meta, contraer matrimonio con su amigo de la infancia, levanto la vista para mirarlo fijamente con una sonrisa – entiendo Ranchan, has tomado tu decisión ¿cierto? – asintió con la cabeza – ya veo, ¿sabes?, de cierta forma creo que lo sabía, desde el día en que llegue aquí buscándote.
-Uchan, yo nunca quise….
-No Ranchan, no es necesario que digas nada más, habría que estar ciego para no darse cuenta, desde que los vi juntos por primera vez me di cuenta que sentías algo muy fuerte por ella – rio por unos instantes – es una boba, no se daba cuenta de tus sentimientos, siempre pensé, que tal vez, solo tal vez, ella te rechazaría, o tú te cansarías de ella, pero era imposible…..te enamoraste de ella.
-En verdad lo siento Uchan, sé que en parte de todo es mi culpa, debí haber sido claro desde el principio – bajo la cabeza con vergüenza –sin embargo, hay algo más.
¿algo más? – pregunto intrigada, que más podría tener que decirle.
-Veras Uchan, necesito tu ayuda – le dedico una tenue sonrisa nerviosa, no estaba muy convencido de lo que quería pedirle, pero era la única en quien podía confiar – es mi esposa.
Ella lo miro incrédula, no sabía si hablaba en serio o era una simple broma, no podría ser enserio, sabía bien que no podría ser cierto, nadie permitiría esa boda, independientemente de ella, había otros interesados en evitar que se casaran.
-Estas de broma ¿cierto?, ella no puede ser tu esposa – lo miro fijamente, estudio cada uno de sus gestos, vio en sus ojos esa seguridad y fue entonces que lo confirmo, se tapó la boca con una mano tratando de asimilar lo que había descubierto – es en serio, ¿tú me estás diciendo que te casaste con ella?, pero ,¿Cómo?, ¿Cuándo?, Ranchan eso no es posible, ¿Cómo lo hicieron?
- Es en serio – dijo con una enorme sonrisa que delataba la felicidad que estaba sintiendo en ese momento – hace tres días firmamos los papeles, aun no es del todo oficial, hay algo que necesito hacer antes para que lo sea en todo el sentido de la palabra, para eso necesito tu ayuda.
- No lo saben todavía ¿cierto? – puso las manos en la cadera y lo miro perspicazmente, se dio cuenta que era algo que nadie sabía, eh ahí la razón porque nadie lo haya impedido – y tu mirada me dice que no piensas decírseles, ¿ella está de acuerdo con esto?
- Es un secreto Uchan – dijo con una sonrisa para después suspirar – ella está de acuerdo, ambos lo estamos, era la única forma.
Ranma deicidio contarle la situación, su amiga se había tomado las cosas bastante bien, así que lo menos que podía hacer, era relatarle lo sucedido desde un principio, era lo justo antes de meterla en el embrollo en que estaba planeando meterla, Ukio lo escucho atenta, hacía gestos y se sorprendía ante lo que su amigo de la infancia le estaba relatando, en serio no podía creer la forma en que habían sucedido las cosas.
- De acuerdo – afirmo con una sonrisa – cuenta conmigo.
-¿En serio? – pregunto no muy convencido - ¿te das cuenta la carga que va a significar todo esto?
- Ya se – suspiro – es una locura, estoy de acuerdo con eso, pero al final de cuentas, los únicos afectados directamente serán ustedes, les ayudare en todo lo que pueda, tengo unos favores que puedo cobrar.
- Gracias Uchan – él se sentía tan agradecido por la comprensión de su amiga- no sé cómo podre pagártelo.
- Aun no me agradezcas, podrás hacerlo después, cuando haya funcionado – se quedó pensativa por un momento – hablare con Akane, deberemos planear todo, será algo sencillo, pero debemos hacerlo único, la ceremonia religiosa es la más importante, no podemos tomarlo a la ligera.
Unas semanas después, todo estaba preparado, se encontraban en una pequeña capilla de un poblado a media hora de Nerima, había sido idea de Ukio hacerlo de esa manera, si querían que todo estuviera en secreto, el lugar menos indicado había sido precisamente Nerima, la cocinera sabía muy bien que tratándose de esa peculiar pareja, nada podría ser un secreto en ese lugar, por esa razón había decidido que todo debería realizarse de esa forma, donde nadie los conociera, a Akane le había parecido una excelente idea.
La ceremonia había transcurrido con normalidad, todo había salido como lo habían planeado, el padre los había declarado marido y mujer, y sorprendentemente no había nadie que se hubiera interpuesto por primera vez, habían estados muy nerviosos, después del fracaso de boda que habían tenido con anterioridad, temían que no lo hubieran logrado, se habían tenido que saltar varias clases para poder evitar a Nabiki, pero había valido la pena, los únicos testigos de todos y los que compartirían su secreto, eran Tofu y Uchan, las únicas persona en quienes podrían confiar. Ranma y Akane habían invertido sus ahorros, pero había valido la pena, Tofu y Ukio habían colaborado para hacerles una pequeña fiesta a la que solo habían asistido algunas personas, estos eran únicamente conocidos de ambos amigos de la pareja, ellos en realidad ni los conocían, pero no les importaba, solo les agradecían la ayuda que les habían brindado.
- Te ves realmente hermosa – susurro Ranma cerca de su oreja – este vestido te hace ver como una ilusión.
- En serio ¿te gusta? – pregunto con una sonrisa, era un vestido casual straple, corte princesa en satín y seda chiffon, con un drapeado en el busto y espalda, con un pequeño y sencillo pero bonito adorno plateado en el centro del pecho, largo en media campana, no era ajustado, pero si caía perfectamente bien dándole contorno a su figura.
- Por supuesto, te hace ver más hermosa de lo que ya eres – Ella sonrió descolocándolo por completo, a él le parecía una sonrisa realmente hipnotizaste – a partir de ahora, comienza nuestra nueva vida señora Saotome.
- Tienes razón – sonrió, era extraño escucharlo llamarla así, pero sin embargo, era la realidad, era una Saotome – a partir de ahora tu y yo estaremos unidos para siempre, será difícil mantener este secreto, ¿Cómo crees que lo tomaran cuando se enteren?
-No lo sé, ni me importa – dijo frunciendo el ceño – eso les enseñara a no meterse en nuestras vidas.
-Es injusto lo que no han hecho hacer, me hubiera gustado poder compartir este momento con ellos – dijo tristemente, por lo que el la tomo de la barbilla haciendo que lo mirara a los ojos, deposito un beso en sus labios, un beso que a pesar de no ser el primero, ni el único, era sumamente suave y embriagante, era como probar el más delicioso y fino vino, y le parecía tan dulce como la miel.
-Ellos querían que nos casamos ¿no? – ella asintió con la cabeza – pues hemos cumplido sus sueños, es lo que ellos querían y lo hemos hecho, la única diferencia, es que no se van a enterar por un tiempo, no quiero que interfieran en nuestros planes, te inscribirás en una Universidad, nos mudaremos a Tokio, terminaras tu carrera, luego les diremos.
Ella asintió, ambos sabían que era la única forma, querían una vida, una hecha por los dos, sin interferencias de padres entrometidos, locas y obsesionadas prometidas y por supuesto, porque no, sin molestos pretendientes.
- Fin del Flash Back -
- Hicimos nuestra vida como queríamos – declaro Akane con una sonrisa – sin tantos entrometidos a nuestro alrededor.
- Pero si hubo alguien entrometiéndose – dijo juguetonamente – Sharon fue una entrometida, un dolor de cabeza, una molestia…
Reía enumerando con los dedos ante cada palabra que decía, hasta que su esposa le acertó un cariñoso golpe con el codo en el abdomen.
- Ranma, no seas tonto - dijo aguantando la risa, sabía que su amiga era todo un caso
-Nos hizo bien estar lejos bastante tiempo – agrego Ranma acariciando con mucho amor su vientre.
Bien, espero les haya gustado. Debo reconocer que después de varios días me dio un poco de trabajo concentrarme en este capítulo, pero al fin lo he terminado, para los que han estado esperando saber lo que le sucedió a Akane, déjenme decirles que lo estaré revelando en el siguiente capítulo, el cual tengo intenciones de publicar mañana por la tarde.
Vediamo noi stessi il prossimo capitolo.
