Se había pasado toda la mañana metida en su oficina, necesitaba despejarse un poco para evitar que los nervios la traicionaran, sabía lo que tenía que hacer, era una adulta, había cambiado, era capaz controlarse perfectamente y no caer en provocaciones, ya lo había demostrado con anterioridad, ¿entonces?, ¿Qué era lo que le preocupaba?, porque un mal recuerdo insistía en atormentarla y desarmarla por completo, hacerla sentir débil, recordarle lo doloroso y deprimente que había sido todo, lo difícil que fue superarlo, sacudió la cabeza de forma negativa, tratando de espantar esos ridículos pensamientos que insistían en ocupar su mente en esos momentos, no podía darles cavidad o estaba segura que no lograría dar un cierre a esa parte de su vida, si bien ya lo había superado, no podría terminar hasta que no se revelara el porqué de sus miedos constantes, el mantenerse lejos tanto tiempo, la razón por la que no quería volver precisamente en ese momento.

Decidió que lo mejor sería concentrarse en el trabajo, revisaría contratos y proyectos, sí, eso haría, estaba segura que eso la distraería mejor, faltaba tan solo dos horas, pero estaba segura que no quería ser la primera en llegar, después de todo, todos esperaban conocer por fin a su "misterioso esposo", el hombre que había osado interferir en el compromiso de los herederos de artes marciales estilo libre, al menos es lo que su padre le había dicho, llevaba días que había estado llamándola, exigiéndole, quería que diera la cara, después de todo ella era la culpable de haber deshonrado a los Tendo y Saotome, ella era la que había decidido pasar sobre el compromiso y contraer matrimonio con un "desconocido", rio para sí misma – si tan solo supieran - pensó, le hacía gracia lo que pensaban de ella, su padre se lo había recordado esa mañana, le había exigido presentarse a la reunión de esa tarde en compañía de su esposo – claro que me presentare, y estoy segura que se van a llevar una gran sorpresa - pensó con una sonrisa, después de todo ya lo había decidido, solo que ellos no lo sabían, regreso su interés al editor de texto, era lo mejor.

Estaba tan concentrada que no se dio cuenta en que momento la puerta se abrió y cerró con brusquedad, levanto brevemente la vista y vio a su hermana mediana acercarse a ella muy seria.

-¿Qué crees que estás haciendo Akane? – pregunto con molestia, se dirigía al ascensor cuando vio a la secretaria salir de la oficina de su hermana menor con unos documentos, eso solo podría significar una cosa, Akane aún no se había retirado como debió haber hecho, los invitados a la reunión que había organizado tenían la orden de retirarse temprano, no quería que llegasen tarde, todo tenía que ser perfecto, pero al parecer Akane no lo entendía.

-Estoy trabajando, ¿Qué no lo ves? – dijo seriamente sin mirarla, su vista seguía enfocada en la pantalla de la portátil.

- De eso me doy cuenta perfectamente – contesto con ironía – solo que no entiendo que haces aquí todavía.

- Soy la vicepresidente de la compañía, mi deber es ver que todo marche bien, si es necesario, debo quedarme el tiempo que sea necesario para lograrlo – respondió sin darle la mayor importancia, su voz era clamada y sin una pisca de turbación – ya deberías saberlo.

- Deberías estar en tu casa como los demás, prepararte para esta tarde – reclamo – la orden fue que todos deberían dejar sus labores a las tres y son las cuatro.

-¿Todos? – pregunto irónicamente – Nabiki, solo los de la mesa directiva están invitados, el resto de los empleados aún sigue en el edificio, qué más da si me retraso un momento. En todo caso lo que menos quiero hacer, es llegar temprano, no quiero tener que contestar preguntas incomodad, es molesto ¿sabes?.

- Tú te tienes la culpa – contesto cruzando los brazos – ya no te conocen, prácticamente no saben quién eres, ni yo lo sé, en todo caso solo se preocupan por ti, es lógico que quieran saber.

- Es mi vida privada Nabiki, algo que no les incumbe ni a ellos, ni a ti, y no se preocupan por mí – finalmente había dejado de prestarle atención a lo que estaba revisando antes y se dedicó a mirar fijamente a su hermana mediana – solo les preocupa su preciado honor, el compromiso que hicieron, eso me lo demostraron el día que decidieron que tan solo debía convertirme en una esposa, no les importo lo que yo quería.

- A Ranma si le importo – se sentó frente a su hermana, ambas se estaban mirando fijamente, retándose – te lo demostró el día en que te defendió de ellos.

- Ese no es tu problema – dijo apartando la mirada – lo que haya ocurrido entre él y yo no es tu asunto.

- ¿Por qué lo traicionaste Akane? – pregunto con curiosidad – siempre creí que se casarían.

- No sabes lo que dices Nabiki – suspiro, se levantó, le dio la espalda y se paró frente a la ventana – las cosas no pasaron como tú crees.

- Entonces ¿Cómo fue que pasaron? – cruzo las piernas y observo fijamente sus uñas como si analizara la situación – sé que te estuvo enviando dinero, no sé cuánto tiempo lo hizo, pero se que todo este tiempo se preocupó por ti, es cierto que sale con esa chica que nadie conoce, pero estoy segura que aun te ama, solo que a ti no te importo, te casaste con otro y tengo la sospecha que lo sabía, por eso no le sorprendió cuando su madre se lo dijo.

- Ella no dijo nada solo lanzo un suspiro y se llevó las manos la pecho, tenía ganas de gritarle, de decirle la verdad, pero no lo haría así, lo haría en el momento en que estuvieran todos reunidos, si tenía que recordar un episodio doloroso, lo haría una sola vez.

Nabiki tomo el silencio de su hermana menor como una confirmación, amaba a su hermana, pero también le había agarrado un cariño especial a Ranma, y en lo que a ella le concernía, lo que Akane hizo era una traición, sin embargo; ella era la fría y calculadora Nabiki, a la que nada se le escapaba, Ranma ocultaba un secreto, así que no podía dar por hecho que la traición la hubiera cometido Akane, pudo haber sido Ranma, lo demostraban los extraños documentos que había recibido unos días antes, esa partida de matrimonio era un misterio y estaba por descubrirlo, en una hora tendría en su poder los documentos, había movido unos contactos y por fin le había ganado la delantera a Williams, así que no podía adelantarse en sus conclusiones y juzgar a su hermana menos, solo seguiría el juego hasta ver a donde se daban las cosas.

- Los vi besarse en su oficina – añadió con malicia, Akane se sorprendió al escuchar aquello, eso no podía ser, estaba segura que habían sido muy cuidadosos al respecto, se preguntaba si los había descubierto – no sé a qué estás jugando Akane, tampoco sé lo que el intenta, pero, creo recordar que tu estas casada, no creo que a tu esposo le agrade ver una escena como esa, sabes bien que si se enfrenta a Ranma va terminar mal.

- ¿Eso es lo que te molesta? – pregunto, en todo momento le dio la espalda, no la podía ver de frente, estaba segura que si lo hacía, no le quedaría de otra que contarle su verdad, decirle que lo que ella suponía, era errado – te molesta que me haya dejado llevar.

- Me molesta Akane, que no seas lo suficientemente madura para darte cuenta de que tus acciones tienen consecuencias – hablo levantando la voz – he trabajado duro en la imagen de Ranma, y no estoy dispuesta, que por un capricho tuyo eso se venga abajo, sabes que eso sucedería si tu esposo lo enfrenta, él es celoso y lo sabes.

- Te diré que es lo que te molesta Nabiki – le hablo en el mismo tono de voz que le había hablado su hermana, se había dado la vuelta para mirarla fijamente – te molesta no saberlo todo, saber que no puedes controlar las cosas, que no caigo más ante tus provocaciones, que por más que lo has intentado, no sabes nada de mí, de mi vida, que no sabías siquiera que había contraído matrimonio, que por mucho que me enviaste junto a Ranma al torneo y me dejaste a merced de la prensa, no lograste divertirte conmigo, también te molesta que no sabes nada de su vida, porque aunque pasaste mucho tiempo con él te oculto cosas, y por mucho que fueras su representante, el té burlo, porque no sabes nada de esa mujer de la que se enamoró, eso es lo que te molesta, que no somos los mismos con los que hacías tus negocios.

Nabiki guardo silencio, se dio cuenta lo mucho que había cambiado su hermana, la había enfrentado con gracia y elegancia, en ningún momento se turbo más allá de levantarle levemente la voz, ya no era la misma niña agresiva que se había ido a los Angeles, se pregunto que le pudo haber pasado, y recordó que dos semanas antes de su viaje, ella había estado extraña, como triste, pero no estaba segura, ¿que tenía que ver eso con su radical cambio?, no importaba, lo averiguaría luego, de eso estaba segura.

- Creo que esa misteriosa mujer es Sharon Williams, tu amiga de los Ángeles – declaro con intriga.

- No digas idioteces Nabiki – reclamo con seriedad – no deberías meter a Sharon en esto, tu no la conoces.

-¿Y tú sí?, te recomiendo que lo pienses, hice unas investigaciones y sé que estuvo en contacto con Ranma y aún siguen hablando – agrego con una sonrisa – la pregunta es ¿hasta qué punto estas dispuesta a traicionar a tu amiga?

- Te repito Nabiki, no sabes lo que dices – su mirada era seria y firme, meneo levemente la cabeza de un lado a otro en señal de desaprobación – no tienes ni una pisca de idea de tus palabras.

- En todo caso, esta misma tarde sabré todo, ah y no llegues tarde, te recuerdo que eres una Tendo, y los Tendo somos los anfitriones de esta reunión – dijo con seriedad antes de salir de la oficina.

- Te equivocas, soy una Saotome – dijo para sí misma con una sonrisa, se sentó pensativa unos instantes para luego echarse a reír, le hacia gracia las conclusiones a las que su hermana había llegado, esa conversación que había mantenido con ella le resulto de lo más ridícula.

- ¿Qué es tan gracioso? – pregunto Ranma arqueando una ceja ante la risa de su esposa.

- Nada – contesto mordiéndose el labio inferior para evitar seguir riendo.

- ¿Segura? – pregunto no muy convencido – a menos de que las hormonas te estén afectando, no creo que sea buena señal reírse por nada.

- Tranquilo – se acercó a él con una sonrisa y el poso sus manos sobre sus caderas – son las locuras de Nabiki.

- ¿De qué hablas? – pregunto dándole un leve beso en los labios - ¿Qué hizo ahora tu hermana?

- ¿Qué opinas de tener una aventura? – pregunto con una sonrisa pícara, la miro incrédulo, se preguntaba que mosca le había picado- ¿te gustaría?

- ¿Te has vuelto loca? – pregunto, no sabía si enfadarse o reírse de la ocurrencia de su esposa, ella negó con la cabeza.

- No – contesto tranquilamente antes de carcajearse por la forma en que su esposo la estaba mirando en ese instante – solo creo que tienes una aventura….conmigo.

-¿Eh? – estaba confundido, la miro unos instantes tratando de entender.

-Nabiki piensa que te engaño – Ranma no salía de su confusión, no entendía a qué quería llegar – contigo.

-¿Qué tontería es esa? – pregunto.

-Nos vio besarnos en tu oficina – él se sorprendió por esta aclaración – y precisamente cree que engaño a mi esposo contigo – ambos rieron – ahhh, y se me olvidaba, tu novia es Sharon y la estoy traicionando.

- Pero que tontería, o tu hermana tiene mucha imaginación, o sus investigaciones están totalmente erradas – comento con una sonrisa – en todo caso no importa, solo venía a ver si estabas lista.

- Claro, solo déjame tomar mis cosas y nos vamos, en todo caso creo que su problema es Sharon, le está dando trabajo averiguar las cosas, supongo que nuestra amiga se ha estado divirtiendo un poco con ella.

- Ya lo creo – dijo con una sonrisa y la abrazo por los hombros antes de salir de la oficina, la secretaria los miro con extrañeza y curiosidad, era la primera vez que veía a su jefa de esa forma con Ranma, ambos se dieron cuenta de lo sucedido y soltaron una risita cómplice – no importa ya se enteraran, me complace saber que no tendremos que ocultarnos más.


Dos horas después habían llegado al dojo Tendo, se habían tomado su tiempo para arreglarse y no llegar tan temprano, sabían que si los invitados llegaban primero no tendrían que soportar el interrogatorio de la familia, esperarían a que todos estuvieran reunidos para decirles lo que tenían que decirles.

Bajaron del automóvil y suspiraron al mismo tiempo antes de poder entrar, Ranma la miro por unos instantes y la tomo por la cintura.

-¿Estas lista? – pregunto con una sonrisa, ella asintió con la cabeza. – entonces vamos.

El dojo se encontraba lleno de gente, la mayoría eran los ejecutivos e inversionistas de Fashion Corp acompañados de sus esposas y viceversa, amigos de la familia Tendo-Saotome, alumnos del dojo, y por supuesto amigos de la pareja. Era un ambiente agradable, la mayoría se encontraban en grupos platicando y había una música alegre sonando en ese instante, cuando los vieron entrar abrazados los miraron extrañados, algunos empezaron a murmurar entre ellos sacando sus conclusiones, pues todos sabían que Akane estaba casada y Ranma tenía una novia en el extranjero, toda la información cortesía de Nabiki Tendo, ambos se dieron cuenta de la situación, pero lo ignoraron.

La velada transcurrió con tranquilidad, se habían acercado a platicar con algunas de las personas que conocían, los patriarcas les presentaron a otros tantos, principalmente alumnos del dojo, pero Akane decidió salir de ahí, se sentía cansada, quería despejarse un poco por lo que se fue a sentar frente al lago de la casa, levanto la vista para mirar a las estrellas, respiro aliviada, hasta ahora todo marchaba bien, Ranma se había quedado dentro platicando con Mouse y Ryoga, Ukio estaba en la cocina con Kasumi y la señora Saotome, sus padres no tenía idea de donde se habían metido, había tenido que evitarlos un par de veces, su padre le exigía saber porque su esposo no la había acompañado, y porque en vez de eso había llegado en compañía de Ranma.

- Vaya Akane, hasta que te apareces – escucho una voz femenina hablarle por detrás – creí que te habías vuelto a ir.

- Hola Shampoo – sonrió poniéndose de pie pero sin darse la vuelta- ¿Qué es lo que quieres?

- Solo vine a saludar – contesto sin darle importancia a la pregunta que Akane había hecho – como te dije creí que te habías ido nuevamente, pero me alegro que no sea así.

- No pienso irme de nuevo- informo a la China – pero tampoco pienso quedarme en Nerima.

- Ya veo – ninguna se había movido de su posición, a pesar de que la conversación fuera de los más tranquila generaba un poco de tensión – Nabiki me dijo que estabas trabajando para Ranma.

- Me voy a quedar en Tokio con mi esposo – dijo ignorando lo que Shampoo había dicho.

- Ya veo, supongo que esta vez sí nos lo van a presentar – dijo con una sonrisa – me gustaría conocer al padre de tu bebe.

- No te das por vencida ¿cierto?- pregunto dándose la vuelta.

- No lo niegues, no me puedes engañar por mucho que la ropa logre ocultarlo, se te ve en los ojos - dijo con una sonrisa – lo sospeche el día que vine a retarte, es por eso que no me enfrentaste ¿o me equivoco?.

- Y desde entonces no me dejabas en paz, querías saber – suspiro, Shampoo solamente sonreía – no sabes lo que pides saber Shampoo….en todo caso no importa, tú ya lo conoces.

- ¿De qué hablas Akane? – pregunto entre sorprendida y confundida.

- Tú conoces a mi esposo, de hecho todos lo conocen – afirmo, estaba decidido se lo diría en ese momento.

-Por supuesto que todos lo conocen señora Saotome – escucharon una voz femenina detrás de ellas.