Mis queridas lectoras, hemos llegado al final de ésta aventura nocturna. Agradezco infinitamente sus reviews y a las lectoras anónimas también por tomarse el tiempo de leerla...
No sé si alguién habrá tenido una aventura así, en estos tiempos es arriesgado, pero soñar no cuesta nada.
Ojalá puedan ver la película "Antes del Amanecer", realmente hermosa y es una de mis favoritas, no me canso de verla!
A continuación les dejo el último capítulo.
Gracias por leer nuevamente!
Un abrazo.
Carol
Copyright "Candy Candy" y todos sus personajes son propiedad de Kioko Misuki y Yumiko Igarashi.
UNA NOCHE DE DICIEMBRE
Capítulo V
Aquella cafetería era sencilla pero acogedora, una chimenea hecha de ladrillos envejecidos y sobre ella fotografías de Pittsburg. Las murallas estaban revestidas de maderas y barnizadas dando la sensación de espejo. Candy observaba el lugar para no olvidar ningún detalle, y esto lo había hecho desde que cenaron juntos. Quería atesorar estos hermosos momentos en su memoria.
-¿Qué miras tanto Candy?
-Quiero recordar los lugares donde estuvimos.
-Yo también quiero recordar, Candy.
-Entonces observa también el lugar.
-No quiero recordar el lugar.
-…..
-Quiero recordarte a ti. Mírame Candy, quiero recordarte... tu mirada, tu pelo; tu pequeñas pequitas alrededor de tu nariz; tus hermosos ojos verdes. Quédate así unos segundos sin moverte para sacar "mi fotografía".
El corazón de Candy latía de prisa, al escuchar "quiero recordarte" se le hizo un nudo en el pecho.
-Bien Candy, ya tengo mi fotografía.
- Entonces Terry, también quiero la mía. Quédate quieto, quiero recordar tus bellos ojos azules... uy! veo que te estás sonrojando -tu linda caballera, esa mirada seductora y ese pequeño hoyuelo en tu mejilla derecha. Listo. He sacado "mi fotografía".
-Sabes Terry, en todo este tiempo no te he preguntado si tienes novia, capaz que tengas y yo sea un pasatiempo.
-No, no. Te equivocas, borra inmediatamente ese pensamiento de tu mente. Jamás he tenido novia y menos jugaría con una situación así.
-Está bien, te creo Terry. Aprovechemos este tiempo y nos hacemos preguntas y respuestas rápidas, que te parece.
-Bien, yo empiezo – decía Terry
-Tu primer beso
-A los siete años
-Qué precoz!
-Y tú?
-A los diecisiete
Candy lo miró como preguntando si era broma.
-No me mires así Candy, tú has sido la primera que he besado – aunque su primer beso fue en los ensayos de la obra que están por estrenar, pero para Terry éste fue su primer beso verdadero.
-No lo puedo creer Terry, porque besas muy bien. -No pudo evitar colocarse colorada al decir aquellas palabras y para Terry fue un estimulo al ego escuchar sobre sus besos.
Para Candy escuchar que ella haya sido que descubriera esos labios, le produjo una inmensa alegría.
-Continuamos, tu color favorito Candy.
-Azul
-Tu color favorito Terry
-Verde
-Tu edad Candy
-Dieciséis
-Bebida o Jugo
-Jugo
-Bebida
-Tu viaje a Chicago
-Por estudios de enfermería
-Tu viaje a Nueva York
-Buscando mí destino...
Hablaban con naturalidad, mirándose, en un ambiente de afecto mutuo. Candy le hablaba lo hermoso de su carrera, de la alegría que sentía cada vez que algún paciente le regalaba una sonrisa, para ella era una vitamina para seguir sirviendo y ayudando a las personas. Terry nunca habló que era actor, evadía la pregunta no quería revelarlo porque en su mente tenía planeado una idea que ojalá pueda concretarla.
La velada fue amena, conversaron de todo un poco, de familia, amigos, gustos... Habían pasado cerca de dos horas desde que ingresaron a la cafetería, pocas horas quedan para la llegada del amanecer. Cerca del lugar había un teatro y por cómo estaba su construcción de abandonada, era más que seguro que sería difícil encontrar a alguien en un sitio así. Debían pasar la noche en algún lugar y para Terry éste era el lugar indicado.
-Candy entremos aquí
-Estás seguro? no habrá guardias?
-No creo, se ve que está abandonado- tomados de la mano recorrieron el exterior y encontraron una pequeña ventana; para suerte de ellos estaba levemente abierta, Terry la abrió aunque le costó un poco por el congelamiento, logró abrirla e ingresó al lugar, buscó la entrada que para suerte de él no estaba con ningún seguro solo una tabla afirmaba la puerta del lugar. Abrió la puerta principal y llamó a Candy.
Aquel teatro debió ser muy bello en su tiempo, era una lástima lo abandonado que estaba. Candy lo miraba asombrada, era la primera vez que ingresaba a un teatro.
-Es primera vez que visitas un teatro, verdad?
-Si, jamás he ido a una obra no todos tenemos el privilegio de ver aquellas cosas. Lamentablemente no alcanza para todos.
-¿Te gustaría ver una función? pues bien, tome asiento mi bella dama que a continuación tendrá una función privada, solo para usted.
-Que vas a hacer Terry – sonreía tiernamente
-Siéntate y verás...
Terry subió esos viejos peldaños con mucho cuidado para llegar al centro de aquel escenario, se sitúo al medio de él y comenzó a recitar su diálogo…
"Ah, destrucción, qué pronto te insinúas en la mente de un desesperado!
Ah, mi amor, mi esposa, la Muerte, que robó la dulzura de tu aliento, no ha rendido tu belleza, no te ha conquistado. En tus labios y mejillas sigue roja tu enseña de belleza, y la Muerte aún no ha izado su pálida bandera.
¡Ah, querida Julieta! ¿Cómo sigues tan hermosa? ¿He de creer que la incorpórea Muerte se ha enamorado y que la bestia horrenda y descarnada te guarda aquí, en las sombras, como amante?"
-Bravo Terry, qué sentimiento le otorgaste a cada frase que pronunciabas, me llegó realmente al corazón. Deberías ser actor.
-¿Te gustó?, no sabes cuan feliz me hace escuchar tus palabras Candy. Mi Julieta quiere bailar esta pieza de música con su Romeo...
Candy se divertía con las ocurrencias de Terry.
-Claro, encantada de bailar con tan galante persona.
Terry bajó del escenario para buscar a Candy, como todo un caballero ofreció su mano para que ella subiera al escenario.
-Pero Romeo no hay música para acompañar nuestro baile.
-Yo seré su música mi Julieta.
Terry empezó a tatarear una melodía y bailaron un vals. Candy sonreía feliz, se sentía como una princesa en un cuento en hadas. Bailaron por todo el escenario, Terry se detuvo brusco y Candy preguntó que ocurría. Él la miró directamente a los ojos y la besó.
-Candy
-Si?
-Ha sido una noche maravillosa, no me arrepiento para nada de todo lo que he vivido contigo el día de hoy.
-Por favor Terry, no hables como despedida, por favor, te lo pido por favor.
-Candy, quiero amanecer junto a ti...
Terry lentamente se saca su abrigo para luego colocarlo en el piso de aquel escenario, lo acomodó para que Candy se recostara. Ella ya se había despojado del suyo. En los ojos de Terry había un brillo especial, Candy llevó su mano a la mejilla de él para acariciarlo y Terry colocó su mano sobre la de ella. Estuvieron unos segundos así, como sintiendo la calidez de cada uno por última vez. Ambos se recostaron encima del abrigo, uno al lado del otro, mirándose.
-Candy…
-Terry…
Un beso, que no solo significaba dos bocas unidas, sino una entrega de amor incondicional, una eternidad serena, sus cuerpos estaban muy unidos; la mano de Terry acariciaba el pelo de ella con ternura, de vez en cuando se miraban, se "fotografiaban" nuevamente. Terry pensaba lo hermosa que se veía recostada junto a él y no pudo disimular un leve suspiro. Siguieron con aquel encanto que los envolvía, se abrazaron sin hablar. Habían intercambiado pocas palabras pero se entendían tan bien. Adivinaban sus pensamientos de cierto modo. Permanecieron cerca de una hora así. Terry nunca había besado a una mujer de esa forma. Los besos actuados no se comparan en nada con lo que está viviendo ahora. Su boca… Su pelo… todo era nuevo para él.
Durmieron abrazados esperando el amanecer.
Terry casi no se había dado cuenta y unos leves rayos de luz se colaban en aquel teatro, había llegado el día. Estaba despierto desde muy temprano, prácticamente no había dormido al contrario de Candy que dormía como un ángel entre sus brazos. El bello momento estaba por terminar, era hora de marcharse de aquel lugar. Lentamente se separó de Candy, bajó del escenario para abrir la puerta principal y ver que gente ya estaba transitando por las calles. Al frente del teatro estaba una iglesia y cuyo reloj marcaba las ocho de la mañana. En una hora más deberán separarse.
Caminaban a paso lento, a pesar de la prisa; ella estaba apoyada en él, y él con una mano en su cintura. Terry en su interior luchaba entre el deseo de hablar pero a su vez, su deseo de estar en silencio era mucho más fuerte, para así disfrutar cada minuto que transcurría junto a ella. De vez en cuando miraba a Candy y se esforzaba en sonreír. Ella parecía un poco más relajada o aparentaba estarlo. Se acordaba de la primera vez que lo vio, sentado frente a ella tomando café y lo atractivo que lo encontró en su oportunidad, ahora está abrazada junto a él camino a la estación de trenes, para decirse "Adiós".
No quiero borrar el recuerdo de sus labios sobre los míos, tan suaves; sus manos sobre mi cara; sus besos en mi cuello. No quiero olvidar su voz, su sonrisa. No quiero olvidar su manera especial de decir "Mi bella dama". Su manera de llamarme "Candy". No quiero olvidar…. No quiero.
Llegó la hora de la despedida, ambos estaban en la puerta de aquel vagón con dirección a Chicago, en silencio, mirándose por última vez. Terry se encontraba turbado, no sabía si abrazarla, besarla, un nudo le oprimía la garganta a Candy.
-Bien…
-Bien…
-Entonces Candy, te deseo un buen viaje, espero que llegues bien a Chicago.
-También Terry, también te deseo un buen viaje a Nueva York. Que seas muy feliz en tú vida...
-Señores pasajeros, suban al tren, pronto partiremos… -El inspector toca el silbato, es el despertar del aquel maravilloso sueño. Se ha acabado el cuento de hadas y la realidad se hace presente. Una angustia se apodera de esta pareja de adolescentes. Ambos deseaban prolongar una eternidad cada segundo.
-Terry…
-Candy…
Un abrazo desesperado. El silbato vuelve a sonar.
-Quiero volver a verte Candy - le susurra al oído de una forma desesperada.
-Yo también
-Tonto, soy tonto, porque no fui sincero antes…
-Señorita por favor suba, está por partir el tren.
Se besan por última vez en forma desesperada, las palabras sobran en aquel momento. Era su último beso… un beso que nunca olvidarán.
-Te encontraré Candy…
-Te estaré esperando Terry…
Candy sube al tren y Terry la sigue con la mirada; en una actitud desesperada busca en su bolso, saca un sobre y antes que el inspector cierre la puerta de aquel vagón le entrega el sobre; le indica que se lo entregue a la persona que acaba de subir.
Candy se acomoda en su asiento y Terry camina por el andén acompañando la marcha lenta del tren. Candy lo observa a través de la ventana, su mano toca el vidrio y Terry también haciéndose una sola imagen, poco a poco se van separando; se acerca el inspector y le entrega el sobre de Terry, éste le indica que lo abra, ve lo que hay en el interior, el tren va aumentando su velocidad; Candy se sorprende al leer el contenido, ve que Terry empieza a correr; Candy se levanta de su asiento, corre por aquel angosto pasillo, pasando a llevar a una que otra persona hasta llegar al último vagón.
-Candy!
-Terry! Ahí estaré! …. Ahí estaré…. Mi amado Romeo
-Estaré esperando…. Candy
INVITACION
"Romeo y Julieta"
Compañía de Teatro Strafford
Protagonistas: Karen Kleiss
Terruce Grandchester
Teatro Broadway
Viernes 22 de Diciembre
21:00 hrs.
Platea Preferencial
Asiento N° 10
F I N
