N/A: Agradecesco sinceramente a todas las que me agregaron a alertas y favoritos. Y por supuesto a las que se dieron el tiempo de dejarme su opinión.

N/A 2: Editado 04/07/2010

Disclaimer: Todos los personajes de Naruto pertenecen unica y exclusivamente a Masashi Kishimoto.


Namida

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Capitulo 2: El duelo


El tiempo estaba pasando demasiado lento, ellos seguían escondidos en las copas de los árboles, acompañados por una suave brisa, que anunciaba que la noche estaba cerca. Estaban tensos, cada segundo que pasaba, hacía el ambiente mas pesado, y los crujidos de ramas rompiéndose por pequeños animales que merodeaban, no ayudaban en absoluto.

Sasuke se encontraba ya con el Sharingan activado, mirando fijamente al frente para ver siquiera alguna señal del misterioso Ninja, pero nada, ni un movimiento, ni siquiera una señal de que algo se acercaba. En ese momento comenzó a dudar de las capacidades de Karin y empezó a preguntarse porque mierda la tenía en el equipo. Bufó resignado, estaba claro que nada aparecería, Karin había cometido un error y se lo haría pagar caro.

–Sasuke-kun…– le susurró.

Él solo volteo su cabeza un poco para observarla, y hacerle saber que la escuchaba

–El Ninja se detuvo, y…– lo miraba dudosa de continuar o no.

Sasuke giró aun más su cabeza para mirarla a los ojos, y que ella intencionalmente viera que tenia el Sharingan activado, eso significaría, que si no le decía la información completa, el equipo se vería reducido a tres, por lo que mas le valdría hablar, y rápido.

Karin abrió sus ojos más de lo normal, su cuerpo comenzó a tiritar imperceptiblemente: la estaba amenazando. Había captado su mensaje silencioso, por lo que suspirando sonoramente, bajando la mirada y arreglándose los lentes le susurró.

–No está solo, al parecer tiene compañía. Quizá comiencen una pelea, ambos Chakras muestran notorios signos pre-batalla. Aunque, el primer Ninja tiene una considerable falta de Chakra, mientras que el segundo…el segundo, es un miembro de Akatsuki; Deidara.

Karin pudo identificarlo gracias a que Sasuke en la primera misión que tuvieron le ordenó registrar en su sistema el Chakra de cada miembro de Akatsuki. Por lo que si estaban mayoritariamente cerca, pudieran saberlo y hacerles frente. Al menos así tendrían una ventaja.

Sasuke se tensó, Akatsuki estaba aquí. Ellos habían llegado a la Hierba con la intención de encontrar a Itachi, y finalmente se daba cuenta que estaba cerca. Su cuerpo comenzó a arder en ansias, quizá si derrotaba al bastardo de Deidara podría conseguir el paradero de su hermano.

Sin perder un segundo más salió de su escondite cayendo a tierra elegantemente, seguido por el resto de su equipo.

–¿Cual es el plan Sasuke?– preguntó despreocupadamente el peliceleste , tratando de ocultar su exaltación.

Se quedo en silencio, mirando a la nada, mientras una suave corriente de aire mecía sus negros cabellos.

–Pelearemos.

Y sin decir más emprendieron el rumbo, a paso rápido, saltando de rama en rama, conducidos por Karin, quien a pocos metros podía sentir que nada bueno iba a pasar.


Saltó rápidamente esquivando el ataque de arcilla de Deidara, esto cada vez se estaba poniendo más difícil. Su Chakra iba desapareciendo con cada golpe que trataba de propinarle al rubio; quien con una rapidez digna de un miembro de Akatsuki, la evitaba fácilmente. Por lo que la pelirosa solo perdía energías inútilmente. Lo que la llevo a tomar la decisión de solo esquivar, ya que atacando, no estaba consiguiendo nada, solo hacerse mas débil.

En esos momentos el rubio Akatsuki aprovechaba para propinarle ataque tras ataque, no le daba ni un respiro; ni una oportunidad siquiera para pensar, este duelo iba a ser muerte.

–Veo que te has decidido a esquivar, sabia decisión debo decir, no tienes oportunidad de atacar con tu evidente cansancio.

Sakura respiraba entrecortadamente. Él tenia razón, pero ni en un millón de años se lo iba a hacer saber, primero muerta.

–Me tiene sin problema lo que pienses Deidara– le devolvió fuertemente mientras tomaba posición de ataque, esto no se iba a quedar así, no por algo era una de las Ninja más fuerte de Konoha, no iba a permitirse perder contra él. Por lo que juntando chakra en su mano derecha se alzó en un salto y estampó su mano contra el suelo haciéndolo pedazos alrededor de ellos.


Deidara por poco y cae. Su movimiento lo tomó por sorpresa.

–Mierda– susurró. Esa chica tenía una fuerza sobrehumana ¡¿Cómo demonios alguien tan menuda como ella era capaz de romper las rocas que se le cruzaran?

Aunque en cierto modo, eso lo excitaba, nunca antes había peleado contra una chica tan fuerte como aquella, y eso lo hacia disfrutar. Con una media sonrisa la observó pararse frente a él completamente renovada, como si la falta de Chakra en su organismo no le afectara, o simplemente no fuera cierto. Esa chica cada vez lo sorprendía más.

–No me subestimes, no soy cualquier Ninja al que puedes hacer explotar con tus juguetitos. Para vencerme necesitaras mucho más que un poco de arcilla.

OK, eso le molestaba, ¡¿Cómo se atrevía a llamar juguetitos a su arte? No se lo perdonaría, nadie insultaba su arte explosivo.

–Eso– siseó –Está por verse– y de un salto se dirigió a una superficie plana, mirando desafiante a la chica que se atrevía a plantársele en frente.

Sakura se estaba cansando de ese jueguito de dimes y diretes, por lo que sin pensárselo dos veces se lanzo contra el rubio, con su puño en alto dispuesta a encestarle en esa linda cara burlona.

Él sonrió de medio lado, era demasiado predecible. Aunque eso no la hacia menos escalofriante, no quería pensar como quedaría si uno de sus golpes lo tocara. Por lo que cuando la pelirosa se encontraba a escasos centímetros de golpearlo sacó un poco de arcilla de su bolso en su cintura y comenzó a moldearlo con Chakra en su mano.

Cuando vio a la chica ya casi encima de él, dio un largo salto hacia atrás y soltó su pequeña paloma de arcilla lanzándola hacia la muchacha.


Sakura se detuvo en seco, el muy bastardo la había esquivado otra vez, y no solo eso, le había lanzado uno de sus juguetes explosivos casi en la cara. Por lo que pensando rápidamente tomo impulso y se lanzo hacia atrás protegiendo su rostro y torso con sus manos; mientras el ave de arcilla explotaba en todo su esplendor dejando un enorme cráter en medio de los dos combatientes.

Sakura se destapo en cuanto la explosión se detuvo. Miró a su alrededor, solo veía polvo, que lentamente se comenzaba a disipar, acostumbro sus pupilas al molesto material para fijar su vista en frente. Su sorpresa fue grande al ver que Deidara había desaparecido. Se paró casi de inmediato, mirando a todos lados alerta. Algo que a Sakura le molestaba era que la atacaran por sorpresa, lo odiaba, no le gustaba sentirse vulnerable.

En cuanto tuviera a ese rubio, lo único que él vería seria su puño incrustado en su cara. Siguió observando atenta a cualquier movimiento sospechoso, nada, no sentía ni veía nada ¡¿Donde demonios se había metido?

Las sensaciones que ahora recorrían su cuerpo la tensaban, odiaba sentirse así, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz del rubio.

–¡Presencia al gran C3!

Fue lo último que logro escuchar, antes de que un gran cuerpo de arcilla cayera desde el cielo, volviéndolo todo de color sangre.


Saltaban rápidamente, ya faltaba poco. Podían sentir los niveles de chakra acompasados y alterados de los combatientes, en definitiva uno de ellos estaba realmente cansado y con una evidente falta de Chakra importante, pero aun así no escapaba, seguía luchando, y eso hacia que Sasuke se preguntara quien demonios era aquel Ninja que se enfrentaba a un miembro de Akatsuki; al parecer era o muy valiente, o muy estúpido.

Tomó ventaja por sobre sus compañeros, ya no había necesidad de que Karin estuviera al frente, la batalla se sentía demasiado cerca, y podía divisarse los vestigios de un combate. Su paso se aceleró, y su cuerpo se tensó, un nuevo temblor los hizo desequilibrarse ''debe ser por las explosiones'' pensó.

Aunque los sismos eran de diferente intensidad; las explosiones hacían que la tierra se moviera disparatadamente, mientras que los temblores, eran precisos y solo duraban un par de segundos antes de parar. Parecía como si fueran a pulso exacto, casi como un golpe en el blanco.

De pronto todo cesó, hubo calma. Se pregunto si la batalla ya habría terminado, maldijo interiormente, ¡¿Cómo era posible que durara tan poco? Si llegaban y no había nada, definitivamente, en su equipo solo quedarían tres integrantes.

Sus pensamientos fueron interrumpidos con una nueva y muchísimo más fuerte explosión. Sasuke se detuvo, y sus compañeros lo imitaron. Miró al frente tratando de ver que era lo que sucedía, pero solo vio una nube de polvo que comenzaba a dificultar su visión. Activó su Sharingan y avanzó a paso seguro.

Nada, no había nada.

De pronto sintió una presencia acercarse endiabladamente rápido.


Su cuerpo le dolía horrores. Había alcanzado a saltar y esquivar la explosión para quedarse en una distancia más o menos razonable. Pero no había salido ilesa; la explosión de esa muñeca gigante, la había lastimado en brazos y piernas; dejándola gravemente herida en el estomago.

No había caso, rápidamente se curó con un poco de Chakra el estomago, que sangraba estratosféricamente, y fijó su vista al frente para preveer alguna otra explosión. Que estaba segura ya no podría detener.

Ahí estaba, mirándola socarronamente, parado justo en frente. Demonios, le daban ganas de torturarlo hasta la muerte por atreverse a burlarse de ella, no soportaba la altanería y arrogancia con la cual se mostraba. Ya había conocido tipos como él, y en definitiva no le agradaban. Por lo que en un movimiento casi desesperado y totalmente sorpresivo se levantó con una velocidad increíble y atacó.

–¡Sakura Fubuki no Jutsu!– gritó. Y un centenar de kunais salieron disparados hacia el rubio, quien sorprendido no se movió.

Se le enterraron en su carne dolorosamente. Cuando sintió que algo no iba bien, pero era demasiado tarde; el centenar de kunais explotaron en su cuerpo, hiriéndolo gravemente y alejándolo varios metros. Sakura sonrío de medio lado.

–¿Te gusta el arte? Ahí tienes tu puto arte– siseó. Y dándose media vuelta comenzó a correr como alma que lleva el Diablo.

Sabía que no lo había matado; lo había herido, si, pero no lo suficiente para matarlo. Y sabia que en cualquier momento Deidara se levantaría y la mataría sin remordimiento. Por lo que apelando a su sentido común y de sobrevivencia, decidió que lo mejor en estos momentos era escapar hacia algún lugar seguro.

Las probabilidades de que el rubio Akatsuki la alcanzara eran altas, los dos estaban igual de heridos; aunque el artista estaba herido en donde mas duele, su orgullo masculino. Por lo que no se detendría hasta asesinarla lenta y dolorosamente. Y Sakura, viéndose en su estado deplorable y herido, decidió que por ahora no tendría ni la más mínima posibilidad de sobrevivir si se quedaba peleando.

–Bendita mi suerte– susurró.

Aumentó su velocidad, saltando entre ramas lo más rápido que su estado le permitía, tenia que ser rápida si quería vivir. En estos momentos, no se permiten errores

Siguió avanzando cuando de pronto le pareció ver entre medio de la nube de humo –que aun permanecía en los alrededores– un par de ojos rojos. Bufó ¿Cómo era posible que estuviera teniendo visiones, en estos momentos?

Hizo su paso un poco más lento, y bajando a tierra lo más digno que pudo en su estado, trató de acompasar sus latidos y su respiración apoyando una de sus manos en su estomago y la otra en su rodilla. Mientras la nube de humo se disolvía, todo el humo existente a su alrededor desapareció y su visión se hizo clara.

Pero para lo que apareció, hubiera preferido que el humo se quedase donde estaba.

Sasuke y su equipo se encontraban justo al frente de ella mirándola fijamente. Sakura se paralizó.

–Mierda… – definitivamente, hoy no era su día de suerte.


N/A: ¿Criticas?