Disclaimer: Los personajes de Naruto que aquí se presentan no me pertenecen, sino a Masashi Kishimoto.

Advertencia:

Aclaraciones:

Texto normal.

-Diálogos-

**** Groserías.

(Aclaraciones sobre mi propia narración)

Lamento la tardanza, es que como ya vamos a salir de la secu, pues se nos atraviesan muchos ensayos para la clausura y bueno… no tengo nada de tiempo.

Espero que disfruten este capi, porque yo creo que es el penúltimo.


Dos mundos que se conectan.

Poderes

Después de miles de disculpas por parte de Zetsu y Tobi, y desafortunadamente encontrarnos que el símbolo ya no estaba en la sabana blanca, los akatsukis nos ofrecieron su cueva para quedarnos hasta que pudiéramos volver.

Andábamos pues, unos metros detrás de ellos, ya que eran ellos los que guiaban; yo aún mantenía abrazadas a mis amigas, mientras meditaba sobre muchas cosas, pues aunque habíamos perdido aquel sello que podrían devolvernos, ahora los chicos tenían de nuevo sus poderes y podría haber una forma de devolvernos.

Llegamos pronto a la guarida de Akatsuki, y a pesar de lo deprimidas que íbamos, no pudimos dejar de admirarnos con el tamaño de ese enorme lugar; de inmediato Deidara se fue a buscar su arcilla ya que hacía mucho que no explotaba muchas cosas y decía que el arte iba a explotar en su interior, así que se retiró a su cuarto y Sasori lo acompañó; mientras tanto Hidan y Kakusu dijeron que iban a salir a hacer unos cuantos sacrificios para luego venderlos y ganar dinero; los demás se dispusieron a ocuparse de sus asuntos dentro de la cueva.

Por ultimo solo quedamos nosotras tres, Pein y Konan; el pelinaranja nos dijo:

-Chicas… esa será su habitación- señaló una que estaba al fondo de un enorme pasillo rocoso- perdonen, pero solo tenemos una.

-No se preocupen- respondí.

-A… y… buscaré una manera de regresarlas, mientras tanto… pueden recorrer la cueva tanto como quieran… y tengan mucho cuidado si deciden salir.

-OK- le respondimos las tres, y ellos dos también se fueron.

-Vaya, nunca pensé que…

-Que fuéramos a caer en este mundo.

-¿Y ahora que vamos a hacer?

-Esperar… no hay otra cosa- les dije y las tres nos fuimos a la habitación para ver como estaba.

Cuando entramos, de inmediato ellas corrieron a la cama para ver quien la ganaba; yo miré alrededor, y luego me apoderé del enorme (y cómodo sillón) que había.

Pasamos largo rato en aquella lúgubre estancia; yo incluso me comenzaba a dormir a ratos, pero decidí esperar hasta que anocheciera (se supone que salimos de "nuestro mundo" a media noche, pero aquí la hora era diferente) cuando los últimos rayos del sol dejaron de iluminarnos por la ventana, decidí ir por… un vaso de agua.

Salí de la habitación, tratando de no hacer ruido por si ellos ya estaban dormidos, pero cual fue mi sorpresa cuando escuché ruidos en el cuarto que estaba junto al de nosotros; con mucha curiosidad, me asomé por la puerta, que estaba ligeramente abierta, e hice un enorme esfuerzo por no gritar: era la habitación de Sasori y Deidara, y precisamente ellos dos estaban haciendo "eso".

El rubio tenía sus piernas alrededor de las caderas del pelirrojo, y ambos se mantenían abrazados moviéndose con cierta rapidez, susurraban el nombre del otro y el mayor le daba tiernos besos al menor en la frente.

Sentí como el calor subía por mis mejillas; sabía que era de muy mala educación espiar a las personas, pero… ¿A quien le ha de interesar la educación en esos momentos?; escuchaba los gemidos de cada uno… ¿Dónde está una cámara cuando se necesita?

Mari salió de nuestro cuarto y me preguntó susurrando:

-¿Qué ves Kary?- me empujó un poco.

-No espera…- cuando vio la escena adentro, tuve que taparle la boca para que no gritara; abrió mucho los ojos y se apartó.

-Puaj… ¿Estás viendo eso?- muy aparte de que sea tolerante con las preferencias de cada uno, ella odia demasiado el yaoi, y así en "vivo y en directo" era peor.

-Cállate- Jazmín también salió del cuarto y se acercó a nosotras, pero como a ella si le gusta el yaoi, la aparté- am… porqué no… em… se van a dormir…

-Pero quiero ver…

-Créeme, no querrás… es que… creo que Deidara se lastimó y… le está saliendo mucha sangre- le inventé.

-Si, y de donde menos te imaginas- se burló Mari.

-Entonces me voy- se volvió a meter y Mari la siguió.

-Por fin- suspiré y volví con mi "tarea" de observar a los chicos.

********** Al otro día **********

Me levanté pesadamente y me di cuenta de lo tarde que era; mis amigas al parecer ya se habían ido a desayunar y no me habían querido despertar, aunque la verdad no se si fue por buena onda o porque no querían que me acabara la comida.

Así pues me paré y salí de mi cuarto, para (con ciertas dificultades) encontrarme con todos los akatsukis, y mis amigas ya comiendo.

-Buenos días- saludé.

-Buenos… te levantaste tarde- me "recriminó" el pelirrojo.

-Jeje… si… no querrás saber porque- le sonreí y me miró tratando de adivinar que era.

Desayuné junto con ellos y hasta Zetsu me miró extraño por tanto que comí.

-Haaam- saboreé el gusto de la comida- que rico.

-Siiii- dijeron sin quitarme la mirada de "que onda con ella"

-Chicas- nos habló Pein- creo que encontraremos la respuesta al problema con unos pergaminos de un templo cercano aquí.

-Genial- contestamos las tres.

-Hoy iremos por ellos.

-Los acompaño- dije de inmediato.

-No, será peligroso.

-Se cuidar de mi misma.

-Pero…

-¡NO! ¡Yo voy a ir!

-De acuerdo, de acuerdo.

-Vamos nosotras también- me apoyaron mis amigas.

-Ok- se resignó el líder.

Salimos de la cueva todos juntos, y mientras Dei creaba un ave de arcilla gigantesca, el líder nos explicaba el plan; cuando todo estuvo listo, subimos a la creación de nuestro artista y nos agarramos fuertemente a la cola del animal de arcilla para no caernos.

Yo a ratos me asomaba para preguntar que cuanto nos faltaba para llegar y para poder ver la maravillosa vista que se tenía desde aquella altura; de pronto aquella cosa dio una gran sacudida, por lo que nosotras tres nos apegamos mas a esa parte de la creación, pero por accidente Mari se resbaló y solo quedó sujeta de una mano; aunque afortunadamente Tobi logró agarrarla para que no se cayera, ella soltó un grito increíblemente agudo, por lo que cuando el enmascarado la subió completamente, todos los akatsukis se estaban burlando de ella.

-Jaja… debiste oírte… jaja- se carcajeaba el religioso.

-Por Dios… jaja… es lo más gracioso que he escuchado.

-JAJA, JAJA…

-¡Ya cállense!- les gritó Mary- ¡A cualquiera le hubiera pasado!

-Si… jaja… cualquiera con tu torpeza… jaja- se burló de nuevo Hidan.

-AAAA- le gritó con furia y lo señaló, pero ocurrió algo muy extraño: de su mano salió algo así como un rayo, que le rozó los cabellos al peliblanco- ¿Qué-qué… f-fue eso?

-N-no se- le respondí yo, y Pein se acercó.

-Mmmm… ¿Podrías hacerlo de nuevo?

-Lo intentaré- de nuevo volvió a señalar, pero no salió nada- que rayos- agitó la mano con fuerza, y trató de concentrarse; de inmediato volvió a salir un rayo como el anterior.

-Woow- corearon los demás.

-¿Cómo lo hiciste?- le preguntó Jaz.

-No se…

-Yo creo que como nosotros perdimos nuestros poderes al entrar en su mundo, ustedes ganaron los nuestros al llegar aquí- dedujo Sasori al instante.

Las tres nos miramos y Jazmín intentó hacer lo mismo de Mary, solo que cuando lo hizo, de su mano no salió un rayo, sino un chorro de agua que no fue del agrado de Kisame.

-Oh genial- le aseguré.

-Inténtalo tu Kary.

Hice lo mismo que ellas y para mi gusto, salió un pequeño remolino.

-Vaya, genial- dijo Mary.

-Tenemos poderes…- suspiré.

-Entonces nos podrán ayudar- dijo Pein.

-Claro que si.

Llegamos al templo donde supuestamente estaban ocultos los pergaminos, y seguimos al pie de la letra el plan del líder, por lo que en menos de dos horas (y sin haber tenido que enfrentarnos con nadie) ya llevábamos aquellos pergaminos de regreso.

La sonrisa que llevábamos era enorme: ¡Pronto volveríamos a casa!, y solo había pasado un día, así que quizás pensábamos en posponer un poco nuestra partida.

Volvimos de nuevo sobre el ave de arcilla, y volamos sin ningún contratiempo, aunque yo tenía un extraño presentimiento, que no se porque no se los dije a los demás.

Al llegar a la cueva todos entramos como en manada, yo iba hasta atrás, y antes de entrar, miré hacia afuera, y observé los árboles a mi alrededor, pero no escuché ni vi nada, así que agité una mano y moví la cabeza, luego entré para encontrarme con ellos.

Aunque afuera de la cueva había alguien que nos observaba; al verme entrar sonrió de lado.

-Los tenemos.

CABEEEEE


Gomen.

Ta chiquito, pero no se me ocurrió otra cosa.

Bueno ya saben este es el penúltimo capi, así que esperen el final y gracias por leer.

Seguramente lo voy a subir en menos de una semana, porque como ya vienen las vacaciones, me voy de paseo y no creo poder subir nada.

Así que les voy a poner el último capi, y otra historia que espero que revisen cuando la suba: un DeiNaru.

Espérenlas plis y déjenme sus reviews para saber si les gusta esta historia.