Disclaimer: Los personajes de Naruto que aquí se presentan no me pertenecen, sino a Masashi Kishimoto.

Advertencia: Poquito de Yaoi (SasoDei)

Aclaraciones:

Texto normal.

-Diálogos-

**** Groserías.

(Aclaraciones sobre mi propia narración)

Disculpen si me tardé más de lo que prometí, y más disculpen por haber subido el fic "Mi pequeño rubio" antes de terminar este, pero bueno, no podía esperar a escribir el otro, y afortunadamente puede terminar este antes de irnos de vacaciones.

Disfrútenlo y espero que les guste el final.


Dos mundos que se conectan

Lo que había soñado

Habíamos pasado un par de días más en aquella dimensión, y no habíamos salido de la cueva desde que fuimos por los dichosos pergaminos; dentro de la guarida de Akatsuki estuvimos un tiempo disfrutando de nuestros poderes, ya que al volver los perderíamos; incluso Sasori y Deidara ya habían hecho "pública" su relación.

Ya faltaba poco tiempo para que las clases volvieran a comenzar, y habíamos decidido que ese día (miércoles), íbamos a regresar a casa, para evitar que alguien sospechara algo, y que nos diera tiempo de estudiar para el examen de matemáticas.

Nos reunimos todos en la sala para platicar por última vez; el pelirrojo y el rubio estaban sentados juntos, y como creían que nadie los observaba, se tomaban de la mano disimuladamente, y aunque todos nos dábamos cuenta, nadie les decía nada, uno porque había cosas más interesantes que tratar, y otra porque Konan y Pein los habían amenazado de que si los molestaban, iban a sufrir uno de los castigos de Pein.

Pein nos daba unas palabras de despedida, algo así como un discurso, bastante sentimental, algo que no nos esperábamos de él.

Cuando terminó, nos quedamos callados un momento, asimilando que ya pronto sería nuestra despedida; yo no sabía que decir, tenía muchas cosas que agradecerles a todos ellos, tantos sentimientos que habían surgido últimamente, pero en realidad nunca había sido buena para expresar sentimientos.

Trataba de buscar las palabras correctas, cuando sentí que alguien junto a mí se levantaba, me fijé en que era Jazmín, que sonreía con lágrimas en los ojos, y decía con la vos más fuerte y solida que podía:

-Chicos… los vamos a extrañar muchísimo, y yo les agradezco por todo lo que han hecho por nosotras, de verdad que han sido unas personas estupendas, independientemente de lo que se diga de ustedes, con conocerlos… supongo que deben de haber tenido sus razones- Mary solo les dijo:

-Todos han sido geniales… fue algo excepcional conocerlos… los voy a extrañar chicos- finalizó sin soltar ni una sola lágrima; luego las dos me miraron, esperando que yo dijera algo; me levanté y decidí ser sincera:

-Pues chicos… no soy buena para decir lo que siento, pero… creo que ustedes se lo merecen… la verdad los quiero mucho, y me gustaría volver a verlos de nuevo algún día… ojalá y si… y si no, pues les deseo lo mejor- sonreí solamente, ellos nos devolvieron la sonrisa, y uno a uno nos levantamos y como en lenta caravana, Pein nos dirigió a la salida, pues afuera es donde llevaríamos a cabo esa técnica.

Afuera, el cielo estaba de un color azul muy hermoso, como los ojos de Dei, y parecía un momento perfecto, para la concentración que debían de tener al llevar a cabo los sellos; Pein revisaba su capa, buscando los pergaminos, pero al parecer no los encontraba.

-Pein, ¿Qué pasa?- le preguntó Konan- ¿y los pergaminos?

-Espera- al perecer los encontró- aquí están- los levantó para que todos los viéramos, sin embargo hubo un fogonazo, proveniente de unos matorrales cercanos, que hizo que prendieran los rollos de pergamino, y que se volvieran cenizas frente a nuestros ojos.

-¡NOO!- gritamos todos, sin embargo todo estaba hecho.

Los ninjas salieron de todas partes y nos rodearon sin que pudiéramos evitarlo; eran muchos, se podría decir que por lo menos nos triplicaban, y al parecer no les interesaba otra cosa que acabar con nosotros, pues ni siquiera les interesaron los pergaminos que habíamos robado.

Nos atacaban a una velocidad increíble, que apenas podíamos distinguir nosotras tres, pero los akatsukis se movían al ritmo de los enemigos, y dejaban a muchos de ellos en el suelo con solo uno de sus movimientos.

Mis amigas y yo tratamos de resguardarnos, pues no podíamos hacer nada contra los shinobis que nos atacaban, aunque queríamos ayudar, recordamos el "mucho ayuda el que no estorba", y buscamos ocultarnos para no ser una carga para los chicos de Akatsuki.

Al principio parecía que nuestros amigos llevaban la delantera por mucho, y que de un momento a otro, terminarían venciendo a los otros, pero… con un destello increíblemente potente, que se pudo percibir desde donde nos escondíamos, y ellos quedaron tendidos en el suelo… ¿Qué era ese jutsu?... nunca supimos, solo de él nos dimos cuenta que era lo suficientemente poderoso como para dejar casi sin chakra a unos ninjas de rango S.

Estando aún en el suelo, ellos fueron rodeados por los pocos enemigos que quedaban en pie, y el que a nosotras nos pareció el líder, habló:

-Ahora que los hemos atrapado, pagarán todo lo que le han hecho al mundo ninja; pero no podemos esperar a que lleguemos a nuestra aldea, así que…- su vos era fría, y en ese momento adquiría un tono de enorme gusto- ¡Mátenlos!- les ordenó a los demás, que ni tardos ni perezosos se colocaron junto a los muchachos y se dispusieron a acabar con ellos con diferentes técnicas.

-Ay que ayudarlos- me susurraron mis amigas a la vez.

-¡Si!- les contesté- a la de tres corremos todas y los atacamos al mismo tiempo- asintieron- bien… uno- los ninjas ya habían sacado sus armas- dos…- apuntaban con ellas a los akatsukis- ¡TRES!- grité desesperadamente.

No sé cómo le hicimos, pero llegamos a tiempo junto a ellos, y usamos los técnicas que nos habían enseñado para repelerlos.

-¿Quién demonios son ellas?- preguntaron muchos, pero nadie les contestó.

-¡Chicas, el jutsu del elemento!- les grité y ellas comprendieron al instante.

Cada una llevó a cabo un sencillo movimiento con las manos, y tres fenómenos diferentes sucedieron.

Un remolino pequeño pero potente envolvió a los enemigos; luego Jaz envolvió el mini-tornado con un potente chorro de agua, y para finalizar con "broche de oro", Mary creó una descarga increíble.

Cuando terminó nuestro breve ataque, los enemigos estaban regados en el suelo, con algunas quemaduras, pero inconscientes, y por lo tanto sin el poder para atacarnos de nuevo.

Atendimos a Pein y sus subordinados, que afortunadamente solo se encontraban sin chakra, no les habían logrado hacer ninguna herida.

Cuando por fin se levantaron, para sorpresa de nosotras, nos abrazaron a las tres en un "abrazo grupal"

-¿Y por qué fue eso?- les pregunté en cuanto nos soltaron.

-Por salvarnos- dijo Konan que era la que mejor expresaba sus sentimientos de todos ellos.

-Oh vamos, no eran tantos, ustedes acabaron con la mayoría.

-Pero no con todos, y hubiéramos muerto de no ser por ustedes tres.

-Arigatou- respondimos las tres con alegría, pero al momento recordamos que nuestros pergaminos se habían convertido en cenizas, y probablemente no podríamos volver a casa.

-Chicas… yo… lamento lo que pasó con los pergaminos- sus palabras eran tan neutras, aunque las agradecimos interiormente- pero… lo único que les puedo ofrecer es… que formen parte de nuestra organización- levanté la cabeza incrédula- ahora ustedes son parte de Akatsuki.

Dentro de la desilusión que me embargaba, sentí algo de esperanza y alegría que podía apagar un poco lo que sentía; era un sueño que había tenido, y ahora se cumplía.

-Gracias Pein- le dije, mis amigas solo me corearon y asintieron.

Caminamos con lentitud y los ánimos por el suelo; Dei y Sasori iban tomados de la mano al igual que Pein y Konan; nosotras íbamos atrás de todos, arrastrando los pies.

Pero detrás de nosotros, uno de nuestros enemigos, se levantaba un poco del suelo (no los habíamos matado), y nos lanzaba un ataque, antes de caer de nuevo.

Volteamos justo a tiempo, y liberamos también un poco de nuestro chakra, pero eso no desvió el ataque, sino que lo detuvo e hizo que nos rodeara.

-¿Qué pasa?- gritamos las tres al mismo tiempo.

-¡Chicas!- gritaron los demás.

Sentí como si mi cuerpo se evaporara, y cada vez me sentía "menos solida", como si estuviera desapareciendo.

-Volvemos- fue lo único que pensé.

Miré a los akatsukis, que se movían desesperadamente por hacer algo, sin embargo, yo sabía que no podrían, y es más, no quería que pudieran.

-No pasa nada- les dije y me miraron sin comprender- no se preocupen.

-¿Vuelven?- me cuestionó Pein.

-Eso creo- también todo a mi alrededor se estaba desvaneciendo- ojala algún día nos volvamos a ver.

-Ojalá.

Todo se volvió negro y me sentí flotar; grité al sentir cierta opresión en mi pecho, y escuché también los gritos de mis amigas, busqué sus manos pero no las encontré, solo sabía que estaban a mi lado.

Caímos en un terreno bastante duro y en plena oscuridad.

-¿Dónde estamos?- preguntó alguien a mi lado.

-No lo sé- respondieron al otro lado.

Tanteamos el camino con las manos, hasta que vimos un rayo de luz y lo seguimos; cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que habíamos aparecido en la misma calle en la que antes encontramos a los akatsukis; solo que parecía ser media noche.

-Vaya- dijimos asombradas.

-Volvimos- grité y nos abrazamos las tres.

-Vamos a tu casa- anduvimos a mitad de la noche hasta mi casa y entramos.

-Uf… parece que todo está en orden… hogar dulce hogar ¿No?

-Hogar dulce hogar- repitieron.

-Bueno, supongo que todo se acaba aquí- dije con pesar.

-Así son las cosas- me respondió Jaz.

Pero hubo un nuevo destello, y temí lo peor: que alguien más llegara a irrumpir en nuestro mundo.

-NOOOO- pero solo vimos algo así como un paquete que tomamos con temor y abrimos.

Dentro había una nota que tradujimos, pues estaba en japonés; esta decía:

Sabemos que llegaron, no nos pregunten cómo, solo sabemos

La verdad no tenemos idea si las volveremos a ver, pero estén seguras, que siempre van a formar parte de nosotros, y ya se darán cuenta de por qué lo van a recordar toda su vida.

¡Suerte!

-Vaya, "se esforzaron en escribir"- nos dijo Mary por el tamaño de la carta.

-Si… ¿pero porque dicen que lo recordaremos siempre?

-Quizás por esto- nos dijo Jaz sacando algo más de aquel paquete: tres capas como las de los akatsukis.

-¡Pero que kawai!

No sé porque, pero unas lágrimas escaparon de mis ojos, y las limpié al instante sin que mis amigas se dieran cuenta de nada, y es que: no era lo que había soñado… era algo mejor…


LITO!

Lo sé, está horrible, ¡pero no me maten se los ruego!

Weno, aún espero sus reviews, aunque sean para criticar (claro que si les gustó también dejen)

Nos vemos, yo creo que hasta después de vacaciones, voy a subir algo enseguida.

¡HASTA LA OTRA!