Mr. Misterious.


Summary: Bella es huérfana y es enviada a estudiar a la universidad gracias a un benefactor anónimo que sacó de la ruina al orfanato. Su vida caótica se ve aún peor cuando conoce la identidad de aquel generoso protector.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. Este Fic está inspirado en el libro Papaíto Piernas Largas de Jean Webster, aún así la trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capítulo IX.

Clases.


El día anterior a las clases se presentaron las que serían nuestras compañeras de habitación: Lauren y Jessica. Ellas tenían un aire distinguido, sin duda nuestras ropas jamás podrían darnos ese aire de superioridad que ellas tenían, pero al parecer los efectos de las conversaciones con Edward se hicieron entrever cuando me di cuenta que por tener ese toque especial no significaba que fuesen mejor que yo. Ahora mis recuerdos de los momentos con Edward Cullen eran distintos, no sabía por qué, pero sentía que había hecho lo correcto y que mis prejuicios hacía él eran infundados, aún así sabía que no todo era color de rosa y que algo ocultaba tras esa fachada, pero me dije que no necesariamente tenía que ser algo malo y que todos tenemos nuestros secretos, así como Alice, Rose y yo que no le habíamos dicho a Lauren y Jessica de nuestra situación porque no era necesario.

—¿Hace cuanto han llegado? —sonrió Lauren.

—Hace bastante, teníamos que hacer algunas compras y adaptarnos a Seattle —sonrió Alice.

Lauren era alta y de una contextura distinguida, pero a pesar de aquello me la había imaginado más descortés o quizá más antipática, era evidente que le costaba hacer amigos, pero estaba haciendo su esfuerzo y su mirada era agradable.

—Tienen unos vestidos realmente hermosos —sonrió Jessica —, qué afortunadas son, llegaron en la temporada justa para encontrar las mejores compras.

Jessica parecía igual de amable que Lauren, aunque a ella le era más natural ser así, era una chica de sonrisa fácil, de ojos marrones oscuros y múltiples pecas en su nariz, no era tan bonita como Lauren, pero era compensado con su simpatía. Realmente estaba feliz de sentirme adaptada por primera vez al lugar.

Cuando comenzaron las clases fuimos todas juntas al aula, nos reímos en el almuerzo y disfrutamos la tarde libre que nos dieron así que recorrimos el campus. Lauren Mallory era muy estricta al horario de comidas y lo que cada una contenía, mientras que Jessica comía muy bien casi a la par con nosotras, todas juntas fuimos a buscar los formularios de inscripción para los talleres extraescolares. Jessica, Rosalie y yo nos inscribimos en Basquetbol, mientras que Alice y Lauren prefirieron estar en el taller de confección de modas, para compartir algo en común todas nos inscribimos en el taller de cocina que era los viernes.

Éramos chicas muy ocupadas y ordenadas. Habíamos decidido que cada una estaría atenta a su orden personal, pero que si nos descuidábamos era deber de el resto hacerlo saber. Recibiríamos visita sólo los días sábados, ya que nuestra habitación que parecía de un palacio contaba con una mesa para tomar el té.

—En mi instituto, jamás podrías haber imaginado algo así para una habitación, de hecho, el College ha roto todas mis expectativas, es realmente hermoso —dijo Jessica mientras se dejaba caer en su cama.

—Eso es porque tenemos las habitaciones de exclusiva del College —sonrió Lauren.

—¿Habitaciones de Exclusiva? —dije sin comprender.

—Si no te has dado cuenta esta ala del edificio tiene muy pocas habitaciones y todas son amplias y muy bien decoradas, no todas las habitaciones son así, de hecho nosotras somos privilegiadas por ser tan sólo cinco mientras que el resto de las habitaciones alberga a cinco personas en menos de la mitad de espacio que disponemos, esto es porque nuestras familias son destacadas y se ha dedicado esta ala para reconocernos como estudiantes de exclusiva —sonrió mientras doblaba la ropa en un estante.

Alice y Rosalie me quedaron mirando sorprendidas, jamás nos habíamos dado cuenta de lo diversa que era esta ala con la otra contraria. Éramos realmente afortunadas y debíamos agradecerlo a Mr. Smith, quién con su gran colaboración nos había puesto en el mejor lugar de todos.

—Me parece un poco injusta la situación —Rosalie rompió el silencio —, si lo ves de la siguiente manera es injusto que estemos dividido por estratos sociales cuando un College lo que busca es enseñarnos a ser de un pensamiento equitativo, todas somos iguales en cuanto a ser, que una tenga más dinero que la otra no las impide estar en una misma habitación, el sistema lo único que logra es hacer la diferencia y marcarla en el pensamiento colectivo de que por tener más dinero eres mejor y no necesariamente es así —dijo Rosalie resuelta.

—Tienes razón —añadió Jessica —, pero no es justo tampoco comparar tu vestuario con una de las chicas de la otra ala, de seguro lograrías intimidarlas y probablemente se sentirían menospreciadas e incomodas. Para nosotras no habrá problemas, quizá el espacio fuese uno, pero para ellas… de hecho ellas mismas crean un muro entre nosotras separándonos por los prejuicios, creen que por tener dinero somos engreídas, egoístas y un sinfín de cosas, no te niego que hay muchas que son así, pero hay otras que no y tenemos que lidiar con un montón de prejuicios que no deberían ser —sonrió al finalizar.

Ella tenía razón, así como Edward la tenía, ambas partes se llenaban de prejuicios y por eso la comunicación era pésima, prejuicios que yo misma había creado. Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando el teléfono de la habitación sonó. Alice corrió a contestar y me tendió el auricular.

—Es Edward —sonrió.

Lauren y Jessica se quedaron mirando sorprendidas.

—Gracias —le sonreí tímidamente a Alice, pues sabía que apenas contestase le contaría quizá que historia a las chicas sobre lo guapo que era Edward.

Hola, Bella —escuché la voz de Edward.

—Hola ¿Cómo está? —era consciente que por primera vez era yo quién abría la conversación.

Muy bien, gracias ¿Cómo estás tú? —dijo con una voz que demostraba alegría.

—Muy bien, ¿Christine está con usted? —dije queriendo saber cómo estaba.

Sí, lo está, de hecho estaba pensando en pasar a por ti o ir a visitarte con ella ¿Qué prefieres?

—Pase por mí y luego le cuento el por qué —dije un poco incomoda de la presencia del resto de las chicas.

Está bien en diez minutos estaré por allá —y colgó.

—Edward es tan divino, perfecto y tierno, Rosalie y yo estamos segura que mira a Bella con otros ojos —rió Alice.

—¿Quién es Edward? —dijo Jessica.

¿Qué debía decir a esa pregunta? ¿Cómo explicar quién era Edward?

—Es un amigo de familia —sonrió Rosalie con naturalidad.

Para mis interiores le agradecí esa gran salvada.

—A todo esto —interrumpió Lauren su cepillado de cabello y me miró —, no nos han explicado cómo se conocen de antes ustedes.

Alice y yo nos quedamos mirando anonadadas, demasiadas preguntas comprometedoras que eran demasiado intimas y que tarde o temprano nos llevarían a una verdad que no debía salir a la luz. Sabíamos que Lauren y Jessica eran buenas chicas, pero eso no significaba que fuese necesario hacerlo saber, además Seth y Edward nos habían advertido que era mejor no decirlo.

—Somos primas, nuestras madres son hermanas y debido a un accidente familiar, todas nos criamos juntas —dijo sumamente tranquila Rosalie —, de hecho venir acá significó un gran esfuerzo familiar, así que tenemos un tutor que está a cargo de nuestras necesidades hasta nuestro retorno a casa.

¡Qué bien se manejaba Rosalie! Era impresionante verla tan desenvuelta.

Tomé mis cosas, les sonreí a las chicas que quedaron hablando de Edward y de lo divino que era, eso por parte de Alice.

—¿Te vamos a dejar al vestíbulo? —sonrió Alice.

—No es necesario —reí.

—¡Vamos! Y aprovechamos de pasar a la cafetería ¿Qué tal? —dijo Jessica entusiasmada.

Inevitablemente todas bajaron conmigo y se quedaron esperando a que Edward viniese por mí, cosa que no demoró en ocurrir, allí estaba él con la pequeña en brazos. Exactamente lo que no quería que ocurriese pasó, Christine se lanzó a mis brazos ¿Cómo les explicaría quién era Christine? O ¿Qué le dirían las chicas de quién es Christine?

—Hola, Bella —sonrió Edward una vez que me entregó a Christine.

—Hola —dije sin mucho ánimo.

—Hola Edward —se acercó Alice y Rosalie a saludarlo. La primera hizo las presentaciones correspondientes, por el rostro de Jessica parecía que encontraba razón a todo lo que Alice había dicho de Edward en la habitación, mientras que Lauren lo saludó sin darle demasiada importancia y se lo agradecí.

Gracias a Dios, Edward decidió marcharse pronto de allí, me abrió la puerta de su vehículo y me fui con él sin saber a dónde íbamos.

—Ya tienes amigas —sonrió mientras conducía.

—Podríamos decir que sí —reí porque Christine jalaba de mi cabello tal cual como lo había hecho siempre.

—Quería darte las gracias por haber sido tan sincera en el tribunal, por un minuto pensé que no lo harías —dijo mirándome directamente a los ojos y luego volvió la mirada a la calle.

—Me di cuenta que no era muy agradable de mi parte ser tan egoísta —me limité a decir.

El silencio se instauró en la cabina y por un momento creí que Edward se sentía incomodo, pero luego con su sonrisa habitual se volvió hacía mí.

—La Srta. Robbins me pidió que te recordase las cartas al Sr. Smith, ya que dijo que eras brillante en literatura y que siempre quisiste convertirte en escritora, me dijo que debías hacerlo tú.

—Lo había olvidado, dígale que lo haré de inmediato, sinceramente me había perdido un poco entre tanto quehacer sin contar las clases que están muy duras, hay muchas cosas que no he leído jamás en mi vida y al parecer es de dominio común saberlas, así que con Rose y Alice hemos debido ponernos al día —expliqué.

—Me parece muy adecuado, un día de esto podrías traerlas contigo para que vayamos a mi casa, tengo una biblioteca muy tranquila, me imagino que no querrás que todo el mundo se entere de tus vacíos culturales —rió —, además comenzaremos este sábado con las clases de etiqueta.

Fuimos de compras para Christine, me pidió que le comprase algunas cosas, sobre todo ropa porque crecía tan rápido que pronto la ropa le quedaba pequeña, así como también me pidió que le ayudase a elegir algunas cosas para él. Cuando ya estuvimos listos fuimos a un local de entretención y nos subimos a los juegos en los que la pequeña Christine podía disfrutar, aunque eran pocos por su limitada edad, era muy divertido verla tan sonriente y atenta a los colores que rodeaban al lugar.

—Bella, Christine está dentro de poco de cumpleaños y quería pedirte que organizáramos juntos el evento, así que he decidido que entre los dos luego de las clases de etiqueta o entre tiempo libre de ambos podríamos organizarlo para ver la lista de invitado y esas cosas —sonrió.

—Perfecto, será muy lindo celebrarlo —sonreí.

El silencio se volvió a instaurar entre nosotros cuando me llevó a una cafetería. Sentamos a Christine en un asiento especial para su edad y mientras lo hacíamos era consciente de las miradas del resto de las personas.

—Sé que nos están mirando Bella, de seguro te consideran demasiado joven para ser madre —sonrió.

Aquella sonrisa agradable apaciguó mi incomodidad, me daba igual lo que pensasen de mí, pero eran extraño que imaginasen que alguien como Edward y yo tuviésemos un hijo.

—Es muy extraño —me limité a decir.

—Lo es, pero no hay de qué preocuparse, después de todo no es cierto —dijo mientras sus ojos parecían sonreírme.

—Edward, quería preguntarte algo —él hizo un gesto dándome paso a que lo hiciese —, hoy me han preguntado quién eras tú y no supe que decir. No podía decir que eras mi tutor, porque en teoría todo el mundo cree que mi tutor es Seth, así evitaría más preguntas, pero no sé qué decir cuando me preguntan más, así que Rosalie se las arregló muy bien y dijo que eras un amigo de la familia y que Alice, ella y yo éramos primas, te lo quería decir para evitar confusiones —expliqué.

—Está bien, creo que lo han hecho de maravillas —sonrió.

Disfrutamos de un té con un exquisito trozo de torta, esta vez tuvimos una conversación más agradable que la última vez, de hecho tenía que pedirle disculpas y no sabía cómo empezar, por lo que decidí no darle vueltas al asunto.

—Quería pedirte disculpas por mis prejuicios, ahora entiendo que todo lo exageré y que no debería haber actuado así contigo, perdóname —dije intentado mantener el contacto visual.

—No hay nada qué perdonar, creo comprender lo difícil que es para ti enfrentarte a todo esto y tener que confiar en alguien —sonrió —, pero debes saber que en mí siempre encontrarás apoyo.

—G-Gracias —no pude decir más por el nudo en la garganta.

Me fue a dejar al College, se despidió con un beso en mi frente, algo que hizo que mi cuerpo temblara de pie a cabeza. Christine también me besó mientras me dejaba mojada con su saliva y reía tan alegre mientras movía su manita en señal de adiós.

Había sido un día extraño, por lo que cuando llegué a mi habitación intenté ignorar todas las toneladas de pregunta de las chicas. Pero me era casi imposible, así que me limité a responder algunas.

Estaba tan cansada que me obligué a escribir rápidamente una carta al Sr. Smith para contarle sobre el inicio de clases.

.

.

Sr. Smith.

No sé cómo empezar esta carta, ni sé que decirle, si usted fuera una persona tangible en mi vida sabría cómo tratarla, pero sé que no debo ser así y debo respetar su honorable voluntad. Supongo que alguna vez en mi vida le vi, sentado en la sala de tutores hablando de nosotros y de cómo teníamos que progresar, pero es difícil saber cuál de todos es usted ¿Será gordo? ¿Quizá calvo? ¿O era el tutor flaco y alto al que todos temían porque se parecía a Frankenstein? Bueno, a nombre de Rosalie y Alice, para efectos prácticos mis primas, le quería dar las gracias por todo su dinero, sé que suena terrible decirlo así, pero usted no nos da más que eso, un futuro mediante el dinero. Sé que sueno terriblemente mal agradecida, pero si tan sólo le conociésemos o fuésemos a recibir alguna respuesta de usted, estaría mucho más agradecida de lo que estoy y sabría por lo menos que usted lee mis cartas. Supongo que para ser la primera carta no está siendo muy buena y probablemente termine botándola a la mitad cuando lea a esta muchachita tan poco educada y agradecida, pero soy como soy y así me criaron, no crea que lo hicieron tan mal, pero tampoco crecí en el seno de una familia que adinerada o no, me hubiese hecho mucho más feliz que escribir a un desconocido.

Con cariño y esperando que usted comprenda a esta mal agradecida huérfana.

Se despide.

Isabella Swan.

.

.

Esperé que la noche fuese quieta y tranquila, que el dormir me entregase un abrigo exquisito y pudiese despertar renovada, pero no fue así. Sentía una voz muy a lo lejos que me gritaba y zamarreaba desesperadamente.

—¡Isabella! —gritaban mientras que me movían de un lado a otro —. ¡Bella, despierta, por el amor de Dios, es Edward, despierta, es Edward!


Hola chicas. ¿A que sorprendidas? Si, porque después de no tener nunca actualización, ahora tienen dos en la misma semana.

¡Jah! Pero es para que vean que cuando tengo tiempo libre se los dedico.

LES CUENTO QUE TENGO NUEVO FIC: I'm Waiting for you in eternity. Es más para que se me entusiasmen les dejaré Summary.

Summary: Los errores se pagan según nuestra condición y muchos no tienen enmienda. Aprender a vivir junto a ellos es el primer desafío que ha llenado la nueva existencia de Bella Swan, el segundo es reencontrarse con Edward.

Entusiasmense y comentenme :D

Gracias por todo y no se olviden de pasar por: http : / / sinistertemptation . weebly . com estarán fascinadas con mi rinconcito que tiene de todo un poco y pronto mucho más.

Las quiero.

Manne Van Necker.