Lo que ni el Hielo alcanza
Sōten ni zase (Vuela Por Los Cielos Helados), Hyōrinmaru!-gritó el joven capitán, al momento que un dragón de hielo, surcaba el cielo en dirección a Lytho, pero este lo esquivó fácilmente.
Algo habíamos escuchado de tu espada pero esperaba más de la Zampaktou de hielo más fuerte de todas,…Gach! terminamos esto rápido?-gritó preguntándole a su líder.
Si, no tengo ganas de que esto se alargue por mucho mas-respondió Gach.
Excelente-dijo Lytho-no tengo muchas ganas de que seguir gastando reiatsu para probar tus habilidades- en es momento un gran reiatsu comenzó a emanar del cuerpo de Lytho-hinkū shīrudo no ame no shita o arui (camina bajo la eterna lluvia de la luna)….
Bankai!-gritó el capitán asustado.
Tsuki eien no (escudo del vacío)-terminó Lytho-esto se acabó aquí-dijo al momento que se abalanzó sobre el capitán, pero este se rodeó de hielo intentando esquivar el ataque pero el hielo no pudo rodear la espada que Lytho, así que su ataque fue apenas esquivado por el joven capitán.
Que sucedió?-preguntó asustado el capitán.
Mi espada genera un flujo que reiatsu en una polaridad igual al tuyo, por lo que para todos tus ataques es imposible tocarla-agregó Lytho.
Con esto Lytho empezó a tacar rápida y continuamente a Hitsugaya, el lo único que podía hacer es esquivar continuamente sus ataques sin poder detenerse a hacer una contraofensiva.
Me estoy cansando-dicho esto pronunció unos cuantos versos y ráfagas de viento aprisionaron al capitán, así que Lytho se puso delante de él listo para acabar la pelea en ese momento, levantó su espada, pero al bajar chocó con otra espada que no era la del capitán.
Matsumoto!-dijo Hitsugaya.
Rangiku…-miró a la rubia Lytho. Ella tenía la mirada baja, Lytho no sabia que hacer, si había alguien contra quien no podía levantar su espada esa era ella.
Por favor detente-susurró Matsumoto.
No puedo…así que por favor…sal…no quiero hacerte daño-susurró Lytho con la voz quebrada.
No… no …por que?... todo fue una mentira?-preguntaba Matsumoto con lagrimas en sus ojos azules.
Yo…yo…lo siento…te amo mas que nada en esta vida, pero debo cumplir con esto… espero que algún día me puedas perdonar…por favor-volvió a pedir Lytho. Pero esta vez la teniente blandió su espada contra él pero logró esquivarla con relativa facilidad.
Ya entiendo…solo me queda una opción-bajo la mirada y empezó a susurrar algunos versos. En ese momento Matsumoto corrió hacia él con llorando desconsoladamente, el mantenía la mirada baja y continuaba recitando esos versos.
Matsumoto detente!-gritó Hitsugaya. Pero la rubia no se detuvo, corrió hacia él y al llegar clavó su espada en el estomago del joven, el sonrió, ella se mantuvo con ambas manos sujetando la espada, pero nunca esperó que él la abrazara, puso su mano en el larga cabello de la tenienta y acercó su boca a su oído.
Gracias…-dicho esto alejo un par de centímetros y besó a la ojiazul, ella no supo como reaccionar, pero cuando intentó separase cayó en los brazos de él inconsciente.
Que le hiciste!-gritó el capitán.
Nada solo selle su reiatsu por unos momentos, necesitaba saber como era por eso dejé que me hiriera, después de todo lo merecía-dijo mirando el cielo.
Maldito-dijo Hitsugaya mientras alzaba su espada contra su oponente pero al intentar atacarlo su espada se desvío en frete de la espada de su oponente.
Que ella me halla herido no significa que te lo permita a ti también- rápidamente golpeó con el mango de su espada el estomago del capitán, mientras él se recuperaba Lytho continuaba sangrando profusamente, pronunció un par de versos y de su brazo surgió una luz blanca, la puso sobre su herida para curarla pero esta vez, a diferencia de otra veces había quedado una marca un el vientre del herido.
Por que? Quien eres tu?-preguntó Hitsugaya.
Yo? Soy miembro de los DarKnigth el "Kipaobuzamun" (Guardián de la luna), nací en durante la noche, bajo los tibios rayos azules de la luna, recibí mis poderes de ella, fui creado por ella, hace ya mucha tiempo, cuando en este lugar no existían los shinigamis, nosotros éramos los únicos-explicó Lytho.
Entonces donde han estado todo este tiempo?-peguntó Hitsugaya.
Eso es algo que niños como tú deberían aprender cuando van a esa academia para shinigamis-dijo furioso Lytho, con esto Lytho decidió comenzar nuevamente su ataque pero esta vez era mucho mas violento y fuerte, Hitsugaya cada vez que Lytho embestía salía gravemente herido pero el hielo que lo rodeaba lograba contener en parte la sangre que brotaba de sus heridas.
Aquí acabó pequeño, debes espera a lo menos tres milenios para poder hacer que un DarKnigth-dio un par de pasos atrás- Gekkō (luz de luna)-haciendo el mismo movimiento que antes, una luz en forma de luna creciente surgió del piso bajo Hitsugaya. Pero al desaparecer la luz se vio como la imagen que Hitsugaya su quebraba un varias partes, era una imagen.
Veo que alcanzaste a escapar, pero aun así saliste dañado-decía mientras volteaba a ver a su oponente, el cual estaba jadeando bastante cansado, en ese momento Lytho continuó su ataque, este no detenía sabia que si seguía así su oponente caerá tarde o temprano pero la batalla se hacia larga, Lytho estaba haciendo un desgates innecesario hasta que decidió ponerle fin a todo.
Gekkō shin'ya (luz de luna de media noche)-esta vez Lytho enterró su espada delante de él , esta comenzó a brillar se un color azulino, un haz de luz alcanzó a Hitsugaya, este al tocar al capitán lo inmovilizó y de inmediato comenzó a salir por su boca y ojos aquella luz. Luego de eso el hielo de su bankai comenzó a deshacerse.
Espero que puedas sobrevivir hasta que el efecto termine-dijo guardando su espada y caminando hacia Matsumoto, quien permanecía en el suelo inconsciente- tomó su mano y se sentó a lado de ella y puso su otra mano en su cabello dorado.
Dense prisa no quiero continuar con esta mentira mas tiempo-susurró.
Al mismo tiempo que Lytho comenzaba su pelea también la iniciaban los demás. Thyler miraba fijamente al comandante Yamamoto.
Usted anciano debería estar jubilado ya hace mucho tiempo-rió Thyler.
Tu eres quien debería estar en la academia aun-gritó Yamamoto.
Jajajaja yo tengo mas o menos tres o cuatro veces tu edad, lo que pasa es que nuestros tiempos están detenidos gracias a la ayudad de alguien dijo mirando a Gach.
