Hola de nuevo aquí dejo otro capitulillo mas! ya falta poquito para el final... espero que os guste...
Despierta ya, mira que luz
Nada envidia el norte al sur
Recuérdame que lo de ayer, no se olvida sin querer
Las semanas pasaban lentamente los disturbios entre ambas facciones de la Dragon se repetían con mas frecuencia, la ISSP no mostraba ningún interés en terminar con todo aquello, al fin y al cabo no era mas que la escoria de la sociedad, malditos mafiosos, asesinos, traficantes, que se mataran entre ellos. Menos trabajo para la policía.
Jet se vio envuelto en un mundo desconocido para él, siempre había estado del otro lado de la ley, su idea de justicia distendía mucho de aquellos hombres, pero tampoco estaba de acuerdo con la corrupción de la policía. Solo quería volver a su vieja nave, volver a ser un caza recompensas, que todo volviese a ser como hacía un año. Pero cada día tenía mas claro que sus historias no tendrían un final feliz.
Jet – dijo Lee mientras cambiaba sus vendajes. – Esta noche iremos al club a reunirnos con Bruce Yenray ¿Estas seguro que quieres implicarte? Después de eso no habrá marcha atrás.
No, no quiero implicarme Lee, pero esta bien, he venido a ayudar a Spike- contestó. – Hare lo que haga falta, para que vuelva a casa…
Esta bien colega, esta bien solo quería avisarte – dijo Lee con una sonrisa en los labios. - ¿Por cierto donde esta?
Ha salido ha visitar a alguien- dijo este.
La calle estaba vacía, era muy pronto aun no había amanecido, la puerta del supermercado estaba cerrada pero había luz en el interior. Spike se dirigió a la parte trasera y sin hacer ruido se coló en el pequeño almacén. La chica recogía algunas cosas, un puñado de fotos viejas reposaban sobre la mesa. Frannie no se dio cuenta de que alguien la estaba observando hasta que se giró.
¿Spike que haces aquí? – dijo sorprendida.
Solo he pasado a saludarte – contestó este sonriendo con franqueza. – Decirte que Lee se encuentra bien, solo eso.
Me voy, Spike, dejo esto – dijo con amargura.
Me alegra escucharlo, así no te meterás en problemas – dijo Spike sentándose en una vieja silla.
¿Cuándo dejareis de decirme lo que tengo que hacer?- suspiró la pequeña. - ¿Cuando acabara todo esto?
Yo también quiero que acabe, pero conoces a Vicious también como yo y sabes que no parara- dijo Spike.
Nadie parara esto, ¿Si él muere parara?- preguntó con un hilo de voz. - ¿Realmente es necesario?
No, no acabara, hay demasiado odio mezclado en todo esto, hemos hecho daño a demasiada gente, hemos roto demasiadas familias, ya no podremos descansar – Spike suspiró. – Hemos empezado algo que no podemos parar. Pero tu aún puedes librarte de esta locura, formar una familia y ser feliz.
¿Tu no quieres ser feliz?- preguntó Frannie. - ¿No quieres? Spike… ojala pudiera volver el tiempo atrás y ser una familia de nuevo… que mi madre estuviese viva y Don Mao y … ¡Ojala Julia nunca hubiese aparecido en vuestras vidas!
Spike bajó la mirada, los reproches de aquella niña le partían el corazón, había tanto dolor en sus palabras tanta sinceridad…
Julia solo desencadeno algo que era inevitable Frannie. – Spike suspiró. – Desde que llegue ha esta casa mi destino estaba marcado.
No entiendo nada Spike- Frannie le miró con lagrimas en los ojos. – Yo os quiero tanto a los dos. Sois lo único que me queda… ¿Acaso no os importo?
Por eso es mejor que desaparezcas, si no terminaras muerta, como todo lo demás. – Spike rodeó con su brazo a la chiquilla.
Vicious dijo lo mismo. – Suspiró ella acurrucándose en el pecho de su amigo. – Supongo que al final, la línea que os separa es demasiado fina.
Spike suspiró y revolvió el cabello de la chiquilla, ella se apartó y le miró a los ojos. Sonrió con tristeza y se apartó de él.
¿Quieres las viejas fotos? – dijo extendiendo su brazo y alcanzando con él la fotos que estaban sobre la mesa.
Él las cogió y al pasarlas la nostalgia invadió su corazón, agarrados del hombro, sonrientes, tan inocentes, Mao les miraba desde la distancia.
Has perdido tus pecas. – dijo Frannie con una sonrisa.
He perdido muchas cosas. – contestó este con melancolía.
El apartamento de Julia. – dijo Frannie.
¿Qué?- preguntó confuso. - ¿Qué pasa con el apartamento de Julia?
Faye… - suspiró Frannie encogiéndose de hombros.- Spike llévatela lejos de aquí o Vicious conseguirá que su alma se pudra…
¿Cómo? ¿Faye esta aquí?- dijo sorprendido. - ¿Cómo sabes que…?
Mira Spike yo me voy, Robert me lo pidió – dijo ella. – Se que no conseguiréis acabar esta guerra nunca, pero ella es una buena chica…
¿Robert? Existe realmente ese hombre – dijo Spike mirando a la chiquilla.
Quizá por un momento- dijo Frannie terminando de empacar sus cosas.- Adiós cuidaros mucho ¿Me lo prometes?
Spike asintió sin mucho convencimiento, salió de la tienda sintiendo su alma vieja y cansada. ¿Cuánta gente estaba sufriendo? ¿Cuanta gente como Frannie había perdido a su familia en todo esto? Se llevó las manos a la cabeza. Subió la calle mientras los recuerdos invadían su memoria, aquella misma calle, aquel maldito piso. Al menos ahora sabía donde estaba.
Faye cerró los ojos al notar el agua fría sobre su cuerpo, la sangre reseca se mezclaba con el agua que caía por su piel. El último enfrentamiento hacía unas horas la había dejado realmente magullada, los puntos de sutura aun ardían y el dolor era insoportable además aquel balazo dejaría una horrible cicatriz en su bonito cuerpo. Aun olía a pólvora, miró sus manos, unas pequeñas quemaduras enrojecidas resaltaban con el tono blanquecino de su piel. Recorrió su vientre con cuidado, el morado de los golpes parecía oscurecerse mas con el pasó de las horas.
Salió de la ducha y se puso unos shorts negro y una vieja camiseta que le quedaba enorme. Se acercó a la nevera, no había nada más que una botella de plástico semivacía y una lata de atún caducada. La cerró de golpe tampoco tenía hambre. Solo quería dormir. Se tumbó con cuidado en el sofá, cualquier movimiento la hacía estremecer de dolor. Encendió el televisor, el sonido de la estática la adormecían. Cerró los ojos, la imagen de Spike en aquel salón de baile volvía a su cabeza, no había vuelto a saber nada de él, Vicious ya ni siquiera entraba a su apartamento a ordenarle misiones, venían sus hombres, todo parecía mas oscuro que antes… ya no hacía recados ahora tenía que matar…Volvió a sentir ganas de llorar nuevamente. Se hizo un ovillo y deseo no haber despertado nunca.
Alguien llamó a la puerta de la casa, no estaba de humor para vendedores, no se movió, ya se cansaría, la llamada se repitió un par de veces más. Ya se cansaría se repitió para sus adentros.
Spike golpeó la puerta por cuarta vez, no parecía haber nadie en el apartamento, un último intento y se marcharía. Tampoco sabía que hacer cuando la tuviese frente a frente. Pero necesitaba verla una vez más. Volvió la golpear la puerta, pero nadie quiso escuchar su llamada. Tomando el mismo camino regreso por donde había venido. Volvería a verla, y aunque ella no quisiese se la llevaría de allí, lejos la sacaría de esta lucha sin cuartel y esta vez sería diferente.
Después de un largo rato los golpes de la puerta cesaron. Faye dormía, o al menos lo intentaba, las heridas apenas la dejaban conciliar el sueño durante media hora.
El bar estaba abarrotado el ruido de la gente apenas dejaba oír la conversación. Bruce juntó a dos de sus matones hablaba con Spike, Sander y Lee. Jet sentado en la mesa no decía nada, su mente parecía estar a kilómetros de allí. El trato estaba cerrado protegerían al hijo de Mao, este se despidió con sobriedad de ellos, era un hombre ambicioso, no se parecía nada a su padre, era fuerte y musculoso, bien entrenado. Pero no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.
No muy lejos de allí Vicious escuchaba toda la conversación, sus hombres esperaban alguna orden. No dijo nada, no había planes de momento, ahora él era el jefe. No consentiría que ningún heredero le arrebatara su poder. Mantener aquel imperio apunto de desmoronarse le estaba costando mas de lo que pensaba. Aun así eran demasiado fuertes y temidos. Pero en el estado en el que se encontraban las cosas, algún bando rival no tardaría en inmiscuirse por el control del tráfico de drogas. Tampoco podía permitirse eso. Revolvió su cabello blanco y se estiró en aquel trono, demasiado incomodo para él. Nunca había sido amigo de la ostentación, pero la teatralidad le gustaba. Sus hombres le admiraban por eso Le temían y le admiraban, les miró con detenimiento, no había entre ellos nadie a quien pudiera llamar amigo.
Al otro lado del micrófono la conversación había acabado, Sander estaba haciendo un gran trabajo, sonrió. Ese Spike era tan estúpido que no veía más allá de sus propias narices. Su viejo amigo confiaba demasiado en la bondad de las personas y eso le había arrastrado en esta locura.
Se levantó lentamente, no dijo una sola palabra observó a sus hombres que esperaban ansiosos sus ordenes.
Matadlos – dijo finalmente. – Matadlos a todos.
Faye revolvía el café negro que estaba tomando, hacia frio fuera, mucho frio el viento golpeaba las ventanas de la cafetería de Larrie. No había vuelto a ver a Frannie desde la ultima vez, no quería acercarse a nadie mas, no quería volver a encariñarse con otra persona. La radio comentaba las noticias… un tiroteo en el casino de Marte, doce muertos, suspiró y las heridas volvieron a dolerle. LA puerta se abrió dejando pasar el aire frio, las pocas personas que estaban en el bar se quejaron, la imponente figura de Vicious caminó hasta ella.
¿Que es lo que quieres ahora? – dijo esta sin levantar la vista de su café.
La batalla final se acerca pequeña. – dijo Vicious.
No me necesitas – dijo Faye con altanería. – A Spike no le importa si estoy viva o muerta, así que déjame en paz.
Spike… Spike…- repitió Vicious burlonamente. – Siempre Spike, fue el favorito de Mao, Annie le adoraba, Julia le prefería a él ¿Qué le veis a ese estúpido?
Que es un ser humano – dijo Faye con crueldad.
Cállate zorra. – gritó furioso Vicious golpeando la mesa y derramando el café por ella. Faye se estremeció al ver la expresión de su rostro. – Todo el mundo confía en que Spike arreglara las cosas, siempre fue así, oh el bueno de Spike nos sacara de esta. – se burló. – Me importa una mierda que te aprecie o no, pero es tan estúpido que no dejara que mueras. – dijo burlonamente. – Lo único que haces es distraerle, si muere la única culpable serás tu.
Yo… - Faye se llevó las manos a la boca. Había caído en la trampa de Vicious como una idiota. Le escucho reír mientras se alejaba. No había nada que pudiera hacer para evitar esa locura.
La vieja Bebop se mecía con las olas del puerto de Marte, parecía mas vieja y hecha polvo que nunca. Jet pasó la mano acariciando las paredes de metal, su brazo artificial vibró con el contactó del acerco de la nave. El oxido se acumulaba en el fondo y unas sabanas aun ondeaban con el viento frio de aquella noche en la cubierta. Unos pasos se apercancaron a él despacio. Al virarse contempló a Faye que lo observada con tristeza.
- Faye – gritó al verla. – Maldita sea ¿Donde estabas metida? – se acercó a ella y la estrecho en sus brazos con fuerza, un quejido de dolor hizo que le soltara. - ¿Estas bien?
- Solo son unas heridas superficiales.- dijo ella. - ¿Como esta Ed?
- A salvo – dijo este.
- Spike esta vivo – sentenció ella con sobriedad.
- Lo se, estoy con él, de alguna manera estúpida estoy metido en todo esto, al igual que tu – dijo Jet.
-¿Tu también? – preguntó mientras se llevaba las manos a la cabeza. - ¿Por qué esta todo tan estropeado?
- Faye … ¿ Que haces trabajando para Vicious?¿ No sabes lo peligroso que es? –
- Claro que si…- contestó ella. – Ha sido un error y ahora todos estáis en peligro por mi culpa.
-Tu no tienes la culpa de nada, el único culpable es Spike, pero no podemos culpar al muchacho por su pasado ¿no?- dijo Jet con una amable sonrisa que reconforto a Faye. - Él no quiso que las cosas salieran así.
- ¿Por que es tan difícil? – preguntó ella. – Cada vez que intento hacer las cosas bien lo estropeo todo, Jet ¿Qué será de nosotros?- Finalmente no pudo resistirse y comenzó a llorar mientras se abrazaba a su amigo.
- No se como saldremos de esta. – dijo este. – Pero te prometo, que volveremos todos a la Bebop.- Faye sonrió torpemente. - ¡Que se esta oxidando! – bromeó Jet. – Vamos junto a Spike, tenéis mucho de que hablar.
Estaba solo en el apartamento fuera el viento golpeaba con fuerza los cristales, la radio mareaba con viejas canciones de amores perdidos, estaba demasiado cansado para levantarse a cambiar la emisora que le estaba volviendo loco. La soledad no le sentaba bien, siempre había creído que era un tipo solitario, pero eso era absurdo todos necesitamos a alguien, sonrío la canción que sonaba decía eso mismo. Las canciones deberían alegrarte el corazón pensó, no joderte aun más. Escuchó murmullos en la puerta y esta se abrió con cuidado. No se levantó a mirar quien era. Notó como alguien se apoyaba en el sofá. Abrió los ojos esperando ver a Jet, o a cualquiera de sus amigos.
Faye lo miraba mordiéndose los labios. Su pelo caía a ambos lados de su cara, dibujando su bonito rostro. Spike parpadeó sin creerse muy bien lo que estaba viendo. Ninguno de los dos dijo nada, pero era un silencio acogedor. Spike le incorporó sentándose en el sofá, sin dejar de mirarla alargo su mano y acaricio con suavidad el rostro de la chica que colocó su mano sobre la de él.
-Te he extrañado. – dijo finalmente Spike.
Continuara…
