Mr. Misterious.


Summary: Bella es huérfana y es enviada a estudiar a la universidad gracias a un benefactor anónimo que sacó de la ruina al orfanato. Su vida caótica se ve aún peor cuando conoce la identidad de aquel generoso protector.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. Este Fic está inspirado en el libro Papaíto Piernas Largas de Jean Webster, aún así la trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capítulo XIII.

College.


Sus suaves labios estaban presionados sobre los míos, eran cálidos y tan suaves como la seda misma. Entre él y yo sólo existía una presión tierna, no había movimientos bruscos ni nada de lo que pude imaginar alguna vez, simplemente era el contacto, nada más que eso, un contacto que me tenía completamente eclipsada, como si estuviese congelada en el tiempo, como si mi entorno no existiese. El roce de nuestro beso pareció eterno, pero entonces cuando creí que moriría sin aire, él se alejó. Así sin más, se sentó nuevamente en su silla, tomó los cubiertos y siguió comiendo. No hubo explicaciones, ni una mirada tierna, absolutamente nada. Luego de un completo silencio, él me miró, pero entonces no pude sino bajar la mirada. ¿Por qué? ¿Por qué me habría besado? Alguien como él, un hombre tan diferente a lo que yo aspiraba, un hombre de mundo besando a una simple muchacha huérfana. No tenía sentido, era irracional, pero él parecía obviar mi dilema interno, pues volvió a mirarme mientras comíamos y curvó sus labios en una tímida sonrisa.

—Así que de esa manera conociste a Christine —pareció susurrar.

Asentí en silencio.

¿Qué pretendía? Quizá para él ese beso no significase mucho, quizá no significaba nada, pero para mí si era importante. Era el primer beso —mi primer beso —, una chica no olvida eso, no importa su condición personal, es un beso ¡Dios! Y Edward parecía completamente en paz, mientras que mi fuero interno exigía explotar de preguntas. Cuando terminamos de comer no tenía nada que decir, así que me levanté, le agradecí por todo y me fui a mi habitación. No sabía si había hecho bien, pero mi corazón estaba al borde de mis labios y en cualquier momento se caería sobre mi plato, lo mejor era huir a mi habitación.

Esa noche no pude dormir, parecía hacer demasiado calor, me destapaba y tenía frío, me acomodaba hacía un lado y me molestaba la espalda, luego hacía el otro y me destapaba. No tenía sentido, pero sinceramente mi cabeza activa no podía dejarme dormir. Cuando el sol alumbró mi habitación, mis ojos parecieron quemarse.

—¿En qué piensas? —sonrió Alice cuando me vio distraída por la ventana mientras ella cargaba a Christine que se entretenía rasguñándole la nariz.

—Nada —sonreí —. ¿Qué me cuentan ustedes? ¿Qué tal las clases?

—Como siempre, te trajimos los cuadernos y además tenemos excelentes noticias —sonrió Rose mientras me entregaba algunos cuadernos.

—¿Noticias? — Aún más cosas que debería soportar. ¡Genial!

—Es que, querida —sonrió Alice mientras Rose recibía a Christine —, el College dará un baile, podremos invitar a chicos de diferentes universidades, lo mejor es que la mayoría es de Princeton.

—¿Cómo les puede gustar la idea si no tenemos a quién invitar? —rodeé los ojos.

—Te equivocas —me interrumpió Rose —, Lauren invitará a su hermano que vendrá con más amigos, está muy feliz de invitar a chicos de Princeton, tanto así que dijo que quería que bailaras con su hermano toda la noche —rió.

—¿Bailar? —parecía que mi garganta se hubiese trabado con algo, porque no era capaz de tragar —, ¿Qué clase de baile?

—No sé, lo que pongan, es por eso que hemos hablado ya con Edward, sé que no está en condiciones de bailar, pero algo podrá enseñarnos, después de todo él es como nuestro mentor en casi todo —sonrió Alice.

¿Mentor? Si, un mentor que está encargado de robarnos a todas nuestro primer beso, estoy segura. ¿Tendría que seguir aún aquí? Porque la verdad es que deseaba volverme cuanto antes al College, pero no era capaz de dejarle así, no sabía qué hacer ni que pensar, rememorar sus labios contra los míos, sus suaves y tibios roces contra mis labios inexpertos e inseguros, fueron segundos que parecieron eternos, culpablemente exquisitos y eternos.

—Antes que lo olvide, Lauren me envió una foto de su hermano, es genial, un chico muy guapo, mariscal de campo ¿Puedes creerlo? —sonrió mientras me tendía la fotografía.

Un chico de cabello semi ondulado, castaño, de unos ojos muy dulces y unas facciones casi perfectas estaba ante mí, era imposible no verle y sentirse atraída por la agradable imagen.

—¿Cómo se llama? —reí algo nerviosa.

—Emmett —sonrió Rose que jugaba con Christine.

Comentamos de lo ansiosas que estaban por el baile y de lo curioso que sería conocer a Emmett, que parecía ser un chico encantador, hasta que Edward ingresó a la habitación, cojeaba mucho, pero era demasiado obstinado como para hacer caso a los cuidados que debía seguir al pie de la letra. Me quedé petrificada mientras saludaba a Alice y Rose con la mayor naturalidad, estúpidamente dejé que tomase la fotografía de Emmett, la observó, me miró inquisitivamente y sonrió. ¿Qué significaría esa sonrisa?

—¿Cómo han estado chicas? —dijo mientras me devolvía la fotografía.

—De maravilla —sonrió Rose —, estábamos pensando en que usted podría ayudarnos.

—¿Usted? —rió —, ¿En qué necesitan ayuda?

—Tenemos un baile —continuó Alice —, y la verdad es que no sabemos mucho de bailar, digamos que lo más cercano a un baile ha sido cuando poníamos la radio y barríamos los pasillos, créame que por entonces las escobas eran la mejor pareja de baile —rió.

—Algo tiesa —añadió Rose.

Edward sonrió, como siempre lo hacía, parecía ser yo la única que no encajaba. Amablemente, él accedió a comenzar con las clases, aprendimos de todo, ya que era una fiesta de gala, obviamente habría todo tipo de música, así que quedamos en que las chicas vendrían después de clases a practicar. Una vez que se fueron, prometieron volver en tres días más, mientras que yo tendría que asistir mañana en la mañana al College a rendir algunas pruebas atrasadas.

—Isabella —dijo Edward antes que me marchase con Christine.

—¿Si? —respondí mientras me volteaba con lentitud, el nerviosismo y la incomodidad estaban presentes, como dos fantasmas entre nosotros, no podía negar que sospechaba que él sabía quién era Mr. Misterioso y no podía obviar ese beso.

—Quiero hablar contigo, ¿Puedes acompañarme? —se levantó de la silla, tomó un bastón que en ese momento descansaba cerca de él y que antes no había visto y caminó cuidadosamente.

No esperó que accediera a conversar con él, simplemente pareció una pregunta de cortesía que no podría ser negada. Gretta tomó a Christine antes de llegar al estudio de Edward, estudio que conocía bien porque había estado escondida allí antes. Una vez solos sentí que su mirada se clavaba en la mía, como viendo mis pensamientos más íntimos.

—Siéntate, creo que este tema será un poco más que largo —se aclaró la garganta —. Como sabrás Christine es criada muy bien aquí, tiene grandes proyectos futuros y por sobre todo tiene mucha gente que la quiere, en cuanto a eso espero que estés más tranquila ya que has convivido con nosotros por algunas semanas —hizo una pausa que me dio paso para asentir en silencio —. Soy un benefactor del orfanato, te vi crecer, aunque no lo creas lo hice…—se silenció sin más, no sabía que esperaba de mí, pero me mantuve en silencio hasta que reanudó su discurso —. No soy quién para decirte que debes hacer, ni como debes comportarte, pero quiero que tengas cuidado con este baile, probablemente sea la primera vez que conozcas a chicos de tu edad, créeme que a esa edad las hormonas están revoloteando por todas partes y quiero que estés bien, bueno, tú y las chicas, no quiero llevarme desagradables sorpresas y creo que Mr. Smith tampoco lo querría así, es por esto que he pedido una extensión a la invitación, probablemente iré por unas horas y espero que no se sientan observadas ni incomodas, pero es la única manera de asegurarme que todo vaya bien, sobre todo porque no quiero que nadie las obligue a hacer algo en contra de su voluntad.

—¿Cómo besarme por ejemplo? —la frase se escapó de mis labios en un instante, y pude ver la sorpresa en sus ojos que no alcanzó a ser oculta por su experimentada careta indestructible.

Mantuvo el silencio, quizá analizando sus posibles respuestas, o quizá simplemente esperando que continuase.

—Ahora, no quiero que continúes en la búsqueda de Mr. Smith, no insistas con aquello, podría ser una noticia no muy agradable de descubrir, algún día Mr. Smith estará dispuesto a conocerte, pero enfócate en lo realmente importante que son tus estudios —dijo escupiendo palabra tras palabra, parecía quedarse sin aliento.

—Edward, me pediste que confiase en ti, creo que lo he hecho, es hora que tú confíes en mí…

—No puedo revelarte quién es Mr. Smith, es un secreto que no puedo revelar simplemente porque no es de mi incumbencia.

—No me refiero a eso —me armé de valor y de una bocanada de aire, sabía que esto sería difícil, mejor decirlo de un golpe —. ¿Qué demonios pensabas cuando me besaste?

Edward no mantuvo su mirada, se dedicó a escribir sobre algo que no tenía importancia, o quizá si la tuviese, pero no la importancia que yo necesitaba, no ese tipo de valor. Él me ignoraba y no sabía por qué, me armé de valor para saberlo, ya no era la niña tímida de un orfanato, me habían pasado demasiadas cosas, demasiadas vivencias en tan poco tiempo, quizá pronto terminase mi primer año fuera de todo, quizá todo había cambiado y yo también, es por eso que mi valor fue el suficiente para insistir en su silencio.

—¿Me dirás o pretendes fingir que no existió? —chillé —, no creas que no es importante, no puedes llegar y callar a una chica con un beso ¿Qué demonios estabas pensando? ¿Qué era una chica más a la que besar y luego dejar allí?, pues no creas que me interesó tu beso, es más, me tiene sin cuidado, pero no pretendas que porque has invertido dinero en nosotras, puedes llegar y besar a la que te plazca, no porque no haya tenido tu crianza o tu dinero…

—Cállate —sentenció —, cállate de una vez —su voz era grave, ronca, algo alterada y sus ojos me miraban directamente como unos misiles que apuntaban con exactitud —. ¡No dejas de hablar estupideces, una tras otra! ¿No has aprendido nada en este tiempo? Deja de victimizarte por tu antigua condición…

—Y tú deja de tratarme como una niña y dime qué demonios está pasando aquí, explícame ¿por qué vivo contigo cuando tienes gente suficiente a quién cuidar?, ¿por qué quieres ir a mi baile?, ¿por qué te preocupas tanto cuando no es necesario? ¡Vamos! Dime de una maldita vez ¿Por qué me besaste?

—No digas malas palabras, no estás yendo al College para criar un saco de malas palabras y por otro lado, vives conmigo porque Christine se siente cómoda así, te puedes ir cuando desees, voy a tu baile porque Mr. Smith lo pidió así, me preocupo porque me nace hacerlo, contigo y con Rosalie y Alice y te besé simplemente porque fue un impulso del momento que podría ser justificado por momentos en los que tu no prestas atención en absoluto, y si me disculpas no me siento bien y quiero descansar, descansar incluso de ti y tus niñerías, el día que madures lo suficiente quizá comprendas que has dejado de ser esa pobre huérfana que aún insistes en ser —recalcó un una fuerza que jamás creí posible.

Me levanté indignada, tomé mis cosas, le avisé a Gretta que me iría y que cuidase a Christine, tomé el primer taxi que me llevase al College, podría haberme ido caminando, pero no quise por la hora, ya era tarde.

Al llegar todos se sorprendieron, Jessica y Lauren me abrazaron como si fuésemos amigas de siempre, me animaron pues notaron mi rostro algo melancólico, no lo podía ocultar, no lo podía negar. Alice y Rose habían salido, por lo que me quedé con ellas.

—¿Estás bien, querida? ¿Quieres té? —insistió Jessica.

—Gracias —sonreí.

—Siento que hayas pasado por tantos problemas —añadió Lauren —, pero sé que te divertirás con mi hermano, cada vez falta menos para el baile y sé que es una trivialidad, pero anímate, lo necesitas.

Esa noche agradecí estar en una habitación lo suficientemente amplia como para enrollarme en mis sabanas y olvidar al mundo. Edward era un idiota, yo era una idiota, pero no soportaba su voz alzándose ante mí.

Los días siguientes me sentí feliz de estar de vuelta en el College, estar en los talleres, participar en las clases, poco a poco fui tomando más el ritmo, al parecer mis amigas habían hecho un gran trabajo con sus apuntes, ya que no tardé nada en volver a introducirme en los estudios.

Una tarde Seth vino a visitarnos y me exigió que escribiese más seguido de mi quehacer en el college, que Mr. Smith estaba muy descontento con mi ingratitud, así que esa noche me dispuse a escribirle sin demasiada gana.

Señor quejumbroso y multimillonario.

No tengo mucho que decirle, sus huérfanas están haciendo lo posible por llenar los inmensos agujeros negros que ha dejado el Orfanato, agujeros que parecen crecer como los orificios de las pantys de Cyrille, agujeros terribles de conocimiento y si usted hubiese sido un huérfano del Orfanato San Francisco de Asís, sabría de qué hablo. Entre tanta clase, tanto que estudiar y tanto libro que leer ¿Cree usted que tengo tiempo para frivolidades? Pues la única frivolidad que me queda es la del baile que viene la próxima semana, podremos invitar a chicos de Princeton, pero como no hay a quienes podamos invitar, mi buena amiga Lauren ha invitado muchos chicos de allí, entre ellos su hermano, es guapo y es mariscal de campo, así que deberé aprender algunas reglas del juego para entender de qué me habla. No crea Sr. Multimillonario que sus chicas piensan sólo en chicos, creo que mi experiencia casi nula con ellos me hace pensar que son idiotas, no quiero ofenderlo a usted, pero la verdad es que son idiotas, no me gusta pensar en ellos, no, creo que ser escritora será lo mejor de la vida y olvidaré a los hombres con sus estupideces, son tan inseguros que no son capaces de responder luego que cometen sus actos, no los entiendo ni los entenderé nunca y el día que los entienda temo que me convertiré en uno y Dios me libre de todo eso, Sr. Misterioso.

Ahora hablando de cosas más importantes que mi aburrida vida, dígame usted ¿Tiene algo que ver con Jacob Black? ¿Es usted Jacob Black? Dígamelo, porque su huérfana y futura escritora quizá sea toda una revolución en el mundo de Sherlock Holmes, si, porque no pienso quedarme de piernas cruzadas, por mucho que mis nuevas medias sean de seda, pues debo averiguar quién es usted y estuve haciendo mis averiguaciones y si usted es Jacob Black me sentiré extraña, no sé si agradecida o enfurecida porque le conozco y usted ha estado frente a mí con una naturalidad asombrosa, sería usted un muy buen mentiroso y yo odio a los mentirosos, creo que lo mejor es que me diga quién es usted porque si no lo hace temo que me hará trabajar para averiguarlo.

Atte. Suya.

La huérfana investigadora parte del nuevo equipo de poesía del College.

Cuando me entregaron mis resultados me sentí bastante perturbada, no me había ido tan bien como esperaba, mi único sobresaliente era literatura, las chicas tampoco estaban muy conformes con sus resultados, pero eran bastante regulares, así que decidimos poner aún más de esfuerzo en nuestros estudios. Lauren y Jessica fueron un gran aporte para nuestra mesa de estudios y pronto me sentí muy en casa con ellas. Días antes del baile a Rosalie, Alice y a mí nos llegó un cheque de trescientos dólares para cada una, Mr. Smith decía que era para nuestros gastos en cosas para el baile. ¿Trescientos dólares para un vestido, unos zapatos y unas medias? ¿Estaba loco? Las tres decidimos quedarnos con un solo cheque y devolver dos, con trescientos dólares estaríamos más que bien.

Sr. Derrochador de dinero.

No me puede pedir usted que le quiera, yo no puedo querer a una persona desequilibrada ¿Qué persona normal enviaría a tres muchachitas una suma total de novecientos dólares? Alguien en su sano juicio sin duda no haría algo así, a menos que quiera comprar nuestro afecto y créame que sólo conseguiría lo contrario. Intente invertir el dinero en otras cosas, no en estas huérfanas desagradecidas, en serio, debería gastarlas en niños del orfanato, nosotras estamos bien con nuestra mesada.

Agradecida y algo confundida.

La chica del vestido azul.

Alice, Rose y yo íbamos al hall a revisar nuestra correspondencia cuando sentí una mirada sobre mí, si, podría ser que fuese algo perseguida, pero uno siente cuando la están mirando y no me equivoqué pues Alice no tardó en decirme que Edward estaba aquí.

—¿Viene con Christine? —dije mientras revisaba una carta amarilla que venía desde Princeton.

—No, viene solo —sonrió Alice.

—¿Qué tienes allí? —añadió Rose.

—Parece ser una carta de Emmett, el hermano de Lauren —añadí sin importancia.

—Edward quiere hablarte, deberías ir —insistió Alice.

—Quiere hablarnos a todas —le interrumpí.

Nos acercamos hacía él, entonces vi que su mirada estaba clavada en la mía, intenté mantenerme fuerte y esperé que alguna de las chicas dijese algo, pero cuando miré a mi lado me encontré sola, probablemente este fuese uno de los momentos de mi vida en que juré no perdonarles jamás lo que me hicieron, pero sabía que era mentira.

—Hay un café en la esquina ¿Quieres hablar? —sonrió como si nada, como si no hubiese dicho cosas horriblemente ciertas.

—No tengo nada que hablar y tengo clases, podrías venir en una ocasión en la que no molestases —noté que ya caminaba mejor, aunque con ayuda de una muleta.

—Puedes salir de clases, no olvides que soy algo así como tu segundo apoderado, tutor o lo que sea, puedes salir un momento —añadió mientras tomó mis libros y los dejó en el mostrador con la recepcionista que le dedicó una sonrisa.

Al salir del College me sentí incomoda, sentía que no estaba protegida.

—Que ahora seas un lisiado te facilita las cosas ¿no?, nadie le dice que no a un lisiado —dije entre dientes.

—¿Te ha facilitado las cosas ser huérfana? —inquirió.

—Eres un ser cruel —me paré a la mitad del camino, frente a la entrada del café.

—Probablemente era lo que querías oír, te recuerdo que no fui yo quien comenzó con las agresiones —insistió a que entrase.

Una vez sentados, frente a frente y con un café en la mano, no supe que hacía hay, sólo pensé que desde ese beso todo había cambiado, todo. Ya no éramos los mismos, él parecía estar siempre a la defensiva, quizá porque yo siempre estaba atacándolo.

—¿Qué necesitas? —le dije interrumpiendo el silencio.

—Las vacaciones ya se acercan y quería informarte que con Christine viajaré fuera del país, sé que no tengo por qué pedirte permiso, pero simplemente es un detalle que no puedo obviar, iremos a Europa —dijo sin más.

—¿Irás con ella en esa condición? —cuestioné.

—Si, pero no viajaré solo, así que no habrá problemas al respecto, Christine irá bien acompañada —sonrió.

—¿Irá Gretta con ustedes?

—No, Gretta odia los aviones, invité a Caroline, una amiga que podrá ser muy útil, después de todo tarde o temprano Christine debería acostumbrarse a ella y es mejor más temprano que tarde —volvió a sonreír.

—¿Caroline? —no pude evitar insistir.

—Una amiga.

—¿Con una amiga viajas a Europa así como así?

—Si, eso hace la gente normal, creo que tú deberías ir pensando que harás —rió.

—Probablemente me vaya a la casa de Lauren, ella y su hermano me han invitado a pasar las vacaciones con ellos en su casa —mentí. Pude ver tensión en sus labios. Me sentí triunfante, por un momento.

—¿Te ha autorizado ya Mr. Smith? —sonrió mientras mi triunfo se iba al cuerno.

—Mr. Smith no es mi dueño, puedo hacer lo que me plazca y si me place perderme en la casa de Lauren, entonces que venga él en persona y me lo impida —sentencié.

Tarde o temprano Edward tendría que decirme quién era Mr. Misterioso, si no lo hacía él, yo me buscaría la manera, pero no habría forma que cediera ante él, no después de su sucio juego de celos estúpidos. No, no caería, aunque me moría de rabia de saber que Christine estaría con esa tal Caroline y Edward por Europa. No es que quisiera viajar con ellos, pero odiaba saber que él introduciría en la vida de mi pequeña a cuanta mujerzuela se le ocurriese.


Hola.

Queridas niñas, gracias por leer esta historia y más soportar mis tardanzas.

Entre la Universidad, y que se me borró el capítulo y perdí un poco la inspiración...

¡Uff! Muchas gracias por comprender, de verdad, ustedes son un sol.

Les cuento que he estado tardando en mis actualizaciones porque entre la universidad y algunos trabajos que debo hacer

he estado un poco perdida y a veces estar tan ocupada aleja mi inspiración, pero ya se vienen buenisimos capítulos.

Les cuento que se viene el baile, luego las vacaciones y nuestras niñas van creciendo mucho y cada vez más

están mas cerca de descubrir quién es Mr. Misterioso... aunque ahora Bella esté centrada en qué demonios pasa con Edward...

pues ya sabremos más, lo que es yo, es increíble que siga enamorada de esta historia.

Besos queridas.

Gracias por sus Reviews.

Manne Van Necker