Mr. Misterious.


Summary: Bella es huérfana y es enviada a estudiar a la universidad gracias a un benefactor anónimo que sacó de la ruina al orfanato. Su vida caótica se ve aún peor cuando conoce la identidad de aquel generoso protector.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. Este Fic está inspirado en el libro Papaíto Piernas Largas de Jean Webster, aún así la trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capítulo XIV.

Baile.


Los días previos al baile estuve pasando por alto todo lo que tuviese que ver con Edward Cullen. Era estúpido invertir mi tiempo en alguien como él, sinceramente, aunque evitaba pensar lo ocurrido, era mi mente la que me jugaba una mala pasada y recaía.

—Bella —sonrió Lauren que se estaba peinando en su tocador.

La miré en el reflejo de su espejo, entonces ella continuo hablandome.

—Las chicas me han dicho que no son muy buenas para bailar, por lo menos, no los bailes clásicos —sonrió —. La verdad es que yo soy terrible, vivo pisandole los pies a Emmett, por eso mismo le mandé a llamar —volvió a sonreír —, me encantaría que vinieses con nosotras, todas iremos a un salón que pedí y ensayaremos allí con mi hermano y algunos de sus compañeros.

¡Perfecto! Así no tendría que pedirle a Edward que nos ayudase, no podía sentirme más dichosa, tanto que Alice lo terminó de divulgar.

—¿Qué te hace más feliz, Bella? —sonrió —. ¿Aprender a bailar o bailar con Emmett?

—Muy graciosa —respondí algo incomoda.

El chico se veía agradable, sus fotos y sus cartas eran de lo más divertidas, de hecho Lauren siempre decía que adoraba a su hermano. Ventaja que yo nunca tuve, podría decir que Alice, Rose y yo somos como hermanas, pero nunca tuve la dicha de compartir un hermano. Los niños del orfanato no eran muy amigables, quizá será porque después de los nueve años existe una separación total entre niñas y niños, a los catorce jamás Ludovico recordaría que era mi amigo a los tres años o a los cinco, las únicas que quedaban era Alice y Rosalie. De cierta manera, casi secretamente, creo que las chicas y yo envidiabamos a Lauren y Jessica.

Cuando llegó el día del ensayo las chicas estaba llenas de energía y felicidad, por mi parte venía un poco frustrada por la visita a Christine, había estado odiosa todo el tiempo que estuve allí, estaba inquieta me tironeo el pelo y hasta me mordió. No sabía que era, quizá percibía que no andaba muy de animos, podría quizá ser eso, en general los niños son más sensibles a estas cosas.

—Isabella —sonrió Jessica —, ¿Podrías hacernos un favor?

—Claro —dije mientras me alzaba de la silla.

—Emmett y sus amigos están en el Hall, olvidamos el insignificante detalle que los hombres no pueden entrar al College, obviamente a excepción de los padres, hermanos y/o tutores —comprendí de inmediato a que se refería Jessica.

Todas las chicas me miraron ansiosas, como si estuviesen rogando que hiciese algo para ayudarlas.

—¿Entonces? —muy dentro de mí tenía la ilusión de que no fuese lo que creía.

—Entonces ¿Podrías pedirle a tu tutor que autorice y pida a recepción que los dejen entrar? —sonrió Jess.

—Por favor —añadió Lauren.

—La verdad es que me encantaría, pero mi tutor no me habla hace días —mentí.

La verdad es que no podía pedirle a Mr. Misterioso que apareciese como si nada aquí a dar una autorización. Si supieran que ni siquiera lo conocemos.

—¿Qué tal Edward? —añadió Rosalie.

—No —dije secamente —, anda ocupado con un viaje que hará, no creo que tenga tiempo para estas cosas.

—Yo creo que si —sonrió Alice mientras marcaba el telefono.

Por lo menos no se lo pediría yo, algo es algo, sería una autorización y listo, no creo que se interponga, no debería hacerlo.

Bajamos al Hall para recibir a los chicos, no podíamos hacerlos esperar hasta que Edward llegase, por lo que todos nos quedamos sentados en la recepción esperando.

Ciertamente Emmett era guapo, era alto y sin duda llamaría la atención de cualquier chica, por lo que estuvimos hablando era muy gracioso, tenía siempre una palabra linda y agradable, sin contar que sus ojos eran muy sinceros.

—¿Qué más haces allá? —sonrió Rosalie mientras él le comentaba su rutina en Princeton.

Los acompañantes de Emmett eran también muchachos guapos, todos eran pertenecientes al equipo de fútbol americano, Emmett sólo les había solicitado a ellos que viniese puesto que eran los mejores bailarines, un hermoso detalle de su parte. Alice escuchaba atenta lo que ellos decían, pero no parecía tan entusiasmada como Rosalie, era un tanto extraño que Rose se interesase por ese tipo de cosas, pero nos agradaba poder desenvolvernos con naturalidad.

—Buenas tardes —una voz conocida se escuchó a mis espaldas.

Todos respondieron con un "buenas tardes", incluso aquellos que no conocían a Edward. No me volteé a verlo, pero por la mirada de Alice supe de inmediato que traía a Christine, unos segundos después un pequeño chillido confirmó mi teoría.

—Gracias, Edward —sonrió Alice.

—Aún no he hecho nada, agradezcanlo cuando consigamos la autorización —escuché con claridad y a pesar que tenía curiosidad no volteé a verlo —. Acompañenme.

Los nueve nos levantamos y acompañamos a Edward, sin muchas ganas accedí a hacerlo, fue entonces cuando la vi. Supongo que mi rostro se tornó de todos colores, porque Alice me dio un codazo para preguntarme silenciosamente que me pasaba. Obviamente ellas no sabían que Edward se iría de viaje con la que supongo es Caroline, lo que más me molestaba no era su perfecta figura ni su buen sentido del vestir, me molestaba que en sus brazos tenía a una dichosa y feliz Christine, una pequeña que no se comparaba a la pequeña de la mañana.

Edward se acercó a la recepcionista y la saludó tan cordialmente como siempre, ella le sonrió descarada y luego le preguntó el motivo de su visita, como si ya no lo supiera.

—Me encantaría decir que el motivo de mi visita es verla a usted —sonrió —, pero esta vez debo pedir la autorización formal del ingreso de estos jovenes al salón de practicas del College.

El rostro de la recepcionista cambió radicalmente de un coqueteo descarado a un ceño fruncido.

—¿Cuál es el motivo? —dijo secamente, nadie podría obviar el evidente cambio de actitud.

—Las muchachas tomarán clases de baile con estos jovenes, será una hora o dos —sonrió.

La verdad es que no entendía por qué Edward estaba haciendo esto, tenía que tener un motivo muy bien escondido para hacerlo, tenía que haberlo. Hacía pocos días estaba tan diferente a como estaba ahora, ¿Sería Caroline la que lo había cambiado?

—¿Algún adulto estará vigilando aquel ensayo, Sr. Cullen? —añadió la recepcionista.

—¿Usted sería tan amable de sugerir alguna persona que pudiese? Lamentablemente no podré estar presente —su rostro intentaba demostrar ese convencimiento, lo que respecta a mí, no le creía ni una sola palabra.

Consiguió que pudiesemos practicar, le agradecimos, me incluyo, le agradecimos su tiempo y buena voluntad.

—Isabella —dijo cuando ya nos ibamos —, ¿Puedes venir un momento?

Me acerqué a ellos, Caroline me miraba sonriente, era una sonrisa agradable, no había nada malo debajo de ella, por lo menos eso aparentaba. Tendría que darme el tiempo de descubrir su verdadera careta.

—Quiero presentarte a Caroline, ella viajará con Christine y yo a Europa —sonrió.

Ella tenía unos ojos dulces y grandes, mientras tomaba en brazos a Christine, me tendió una mano. Se la acepté.

—Es un gusto conocerte Isabella —sonrió de nuevo —. Edward me ha hablado mucho de ti.

—Bella —chilló y luego soltó una risita.

Todos nos quedamos mirando, Edward miró a Christine, luego me miró a mí, Caroline hizo lo mismo, mientras yo quedé sorprendida, con los ojos más grandes de los que podría esperar, ella me miraba con ternura. Extendió sus brazos hacía mi y Caroline me la acercó.

—Es la primera vez que dice un nombre —susurré.

Christine siempre balbuceaba, quizá la carencia de una familia que tuviese cuidados con ella hizo que su lenguaje se retardara. Agua, papa, leche, pero jamás un nombre.

—Es tan hermosa —sonrió Caroline —. Me alegra que sean tan cercanas, no te preocupes por nada, en el viaje estaré muy pendiente de ella —me dijo.

Asentí. No se veía una mala persona, tampoco se veía demasiado cercana a Edward. Caroline miró a Edward y comprendió rapidamente por qué él la miraba así, ambas, Caroline y Christine se fueron a sentar a uno de los sofá que estaban más alejados mientras Edward y yo nos quedamos de pie.

—Caroline será su educadora durante toda su infancia, ella es una prima lejana que egresó hace poco, es especialista en la educación infantil, sé que habrá excelentes resultados de Christine —su voz era agradable, casi melodiosa.

Sentí un extraño alivio.

—¿Estarás aún en el baile?

—No —respondió secamente.

—¿Por qué?

—Lo dije para fastidiarte supongo —rió —, estabas un poco molesta y me pareció gracioso molestarte.

—Muy gracioso —alcé una ceja —. ¿Cuándo partirán?

—En unos días —dijo sin importancia —. Cuando estés de vacaciones trataré de contactarte para ver si cuando estemos de vuelta puedes ir a ver a Christine.

—Vale —sonreí.

El silencio era incomodo, pero la necesidad de estar uno frente al otro era mutua, casi imperceptible, pero existía.

—¡Bella! —chilló Jess —. ¡ya comenzamos y Rose te robó el primer baile con Emmett!

Edward posó sus ojos fijamente en mi rostro que se tornaba rosado, un rosa fuerte.

—Creo que estoy entorpeciendo tu primera cita —sonrió.

—¿Primera cita? No, Emmett es diferente a lo que espero —susurré.

—Cuando tenga más tiempo estaré feliz de saber que es lo que esperas —me besó en la frente, hizo una señal a Caroline y se marchó.

Un beso en la frente, que diferente eran las sensaciones de sus labios en mi frente a como eran sus labios en mi boca. Era electrizante, no me desagradaba, pero no me sentía comoda con eso, no era algo que me gustase del todo, era extraño.

El ensayo fue de maravilla. Emmett era muy hábil, pero le cedí mi bailarín a Rose, ambos parecían calzar mejor de lo que yo lo hacía. Me dediqué a Bailar con un chico que se llamaba Peter. Era gracioso y de fácil sonrisa, tenía muchos temas para contarme, me hablaba de cosas maravillosas, pescaba, cazaba, hacía remo, era muy simpático.

—Pet—rió Jess que recién había vuelto al salón luego de ir por más música —, veo que has conocido a Bella.

—Si —sonrió —, no me habías dicho que era tu compañera de cuarto.

Creo que mi rostro alertó mi falta de comprensión en su conversación tan natural.

—Pet es mi hermano —sonrió Jess —, no sabía que vendría, además como llegó tarde igual que tú, no estuvo con Emmett esperando el permiso.

—Llegué dos minutos antes de que llegases tú —aclaró Peter —, de hecho te vi hablando con alguien en la entrada, pero no sabía que eras amiga de Jess.

El salón de recepción estaba hermoso, todo perfectamente decorado, unos lienzos colgaban desde el techo. Era mi primer año en el College y jamás había visto tanta pomposidad en mi vida. Nuestros vestidos lucían como los de estrellas de cine, eran hermosos, simples y juveniles, pero muy hermosos. Los chicos venían con impecables trajes. Lauren estaba cerca de la escalera esperandonos, iba del brazo de Mat, mientras que Jess estaba bajando para reunirse con Eric que sería su acompañante, Rose recibiría el brazo de Emmett, Alice y yo iríamos del brazo de Pet que se había ofrecido a bailar con ambas.

Bailamos toda la noche, disfrutamos de la cena, nos reímos y me sentí completamente natural, eramos nosotras, no habíamos cambiado en nada, era simple ser uno misma con estos chicos. Nuestra ansiedad de no saber que decir o que hacer se esfumó con tal rapidez que desenvolvernos nos parecio natural.

—¿Quieres una bebida? —sonrió Pet.

—Muchas gracias —sonreí.

Le ofreció traer una bebida a Jess también, ya que Alice estaba bailando con Eric.

—Bella —me habló Jess con fuerza para escucharla —. Mis padres me han preguntado si traeré a alguna amiga a casa, ya se lo pregunté a las chicas, Lauren se irá de viaje con su familia así que no podrá venir, pero espero que tú aceptes la invitación, las chicas dijeron que dependería de ti.

Me sentí dichosa, tanto así que acepté la invitación de inmediato, le pregunté si sus padres se molestarían que fuesemos tres las que estaríamos en su casa, ella me explicó que iríamos a su casa de verano, que estaba a la orilla de un lago y que Pet nos podría enseñar a remar, pescar y disfrutar de exquisitos picnic debajo de los arboles de la propiedad de su padre.

—¿Has aceptado? —rió Pet cuando le conté —, ¡Es maravilloso! Disfrutaremos mucho, sé que serán las mejores vacaciones de tu vida.

Yo tuve la misma certeza, hasta el día siguiente por lo menos.

Srta. Isabella Swan.

Me dirijo a usted para informarle que el Sr. Smith dispuso de una granja para que usted y sus compañeras fueran a pasar sus vacaciones. Los Grant estarán muy gustosos de recibirlas y la esperan el día Lunes a las 15:00 hrs en la estación rural de "Beauty Ville" Los boletos y las indicaciones serán enviados este Sábado.

Atte.

Seth Clearwater

Secretario de Sr. Smith.

Oculté la carta hasta que pude deshacerme de ella en uno de los retretes. No les diría nada a Alice ni a Rose, este sería mi secreto. Quería ir a casa de Jess y Pet, no iba a aceptar que este señor me dominase. Diría que no había visto su carta y que con las chicas ya nos habíamos marchado, después de todo en unas horas más vendrían por nosotros ¿Qué pasaría si no había revisado mi casilla?

Sería mi primera travesura fuera del Orfanato y llegué a asustarme al no sentirme culpable.

—¿Dónde van? —dijo una voz conocida a mis espaldas cuando estabamos llenas de maletas en el hall esperando a los padres de Jess.

—Jess y Pet nos han invitado a su casa de verano a pasar las vacaciones, así que estamos esperando a sus padres —sonrió Rose.

Edward me miró fijamente.

—¿Le pediste permiso a Mr. Smith? —sus ojos parecían dos tanques sobre mí.

—Si —mentí —, dijo que siempre y cuando volviesemos enteras no habría problema.

Edward gruñó sin quitarme los ojos de encima.


Hola queridas.

¿Cómo están?

Espero que bien, pues nuestra Bella es muy llevada a su idea no?

Espero que lo disfruten y espero sus reviews.

Pasen a ver mi nueva web-fanfiction: www . mannevannecker . tk

Las quiero

Manne Van Necker