Mr. Misterious.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. Este Fic está inspirado en el libro Papaíto Piernas Largas de Jean Webster, aún así la trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capítulo XXVIII.
Corazón.
Los recuerdos fueron difusos a partir de ese momento. Las lágrimas en los ojos me impedían ver con claridad lo que acontecía a mí alrededor y la verdad es que poco me importaban las personas que estuviesen allí. Si de una cosa estaba segura es que podría haber habido mil personas y yo solamente habría visto a Christine y a Edward.
Cuando sentí unas pequeñas manitas en mis mejillas y el aroma de Christine no fui capaz de contener más el llanto y dejé que desde mi pecho reprimido se lanzase un pequeño ahogo y el brote de lágrimas se transformó en un torrente. Seguido de las caricias de Christine vino el abrazo de Edward, fue cálido y nos reunió a los tres, sentía como sus brazos temblaban alrededor de mi cuerpo, intenté limpiarme las lágrimas y allí vislumbré su rostro, estaba lleno de energía y parecía resplandecer.
—Be-lla—pegó un grito de alegría Christine.
—Si, mi amor—sonreí—, Bella.
No mantuvimos así hasta que la música comenzó a sonar, eran melodías que provenían desde el piano, había un hombre en él que estaba tocando, me limpié nuevamente los ojos y sentí como me tocaron el hombro, era Gretta me pedía que le entregase a Christine para que la niña se fuese a dormir. Miré a Edward y este asintió, ambos besamos a la pequeña y se fue con Gretta.
Estaba segura que el resto de las personas aún nos miraban, pero la mayoría estaba bailando, uno que otro permanecía de pie con su vaso y algún bocadillo. La verdad es que nunca había sido buena para bailar, me gustaba mucho, pero no era de las que deslizaban mágicamente los pies sobre el suelo y conseguía hacer piruetas maravillosas, ni tampoco de ese tipo de chicas que eran fáciles de llevar en una danza y Edward lo estaba descubriendo ya que jamás había bailado un vals como él lo estaba bailando, era algo completamente ajeno a mis danzas usuales.
—Nadie nos observa, relájate —susurró Edward en mi oído.
Era una mentira atroz, sabía que nos estaban observando, ¿Cómo no si Edward se había encargado de que todo fuera sobre nosotros y Mr. Misterious había hecho la brillante combinación con mi vestido rojo? Aún así sólo le miré a los ojos, sólo vi su rostro, era lo único que no me atemorizaba y me daba confianza.
—Esto no estaba programado—murmuró Edward a mi oído—, se suponía que pasaríamos a la cena, pero al parecer Jacob nos ha regalado esta pieza.
—¿Jacob?—le invité a que continuase.
—Sí, ha venido hoy—sonrió—, está tocando el piano.
Cuando volví a mirar en dirección al instrumento confirmé lo que Edward me estaba diciendo, era Jacob, quizá con las lágrimas no había notado que era él, pero ahora que lo veía bien podía notar que estaba tocando la pieza con real maestría y pasión.
—No sabía que Mr. Misterious—sonreí al llamarle por su apodo coloquial—, sabía tocar el piano.
Edward se rió suavemente al escuchar mi comentario.
—Tú y tus apodos—se rió.
La cena que siguió fue tan esplendida como la recepción, lo que me sorprendió fueron lo brindis deseándonos lo mejor, muchos de ellos de gente que ni siquiera conocía, otros eran rostros que vi cuando Edward estuvo en el hospital, muchos sonreían y otros me miraban directamente a los ojos, mientras que algunos me ignoraron y sólo se dirigieron a Edward, esos poco me importaron, pero no pude evitar sentir el corazón en la garganta y el estomago apretado cuando quien habló fue la Srta. Robbins, esas sensaciones estaban lejos de ser por alegría, sino por ira, tenía que contener mi rabia hacía ella, la mujer que me había criado, me había insultado de todas las maneras posibles y que se burlaba de mí ante todos al simular querer desearnos lo mejor. Quizá mientras estuve en el orfanato no fui capaz de notar lo malvada que era, quizá porque era la única autoridad que conocí y el hecho de tener su atención para mí fue una muestra de cariño, pero ahora que había conocido el verdadero cariño y amor pude distinguir lo que ella nos daba que jamás fue algo realmente bueno o sincero. Pero ahí estaba yo, entregando mi mejor rostro, sin una sonrisa porque no sería una desgraciada al fingir alegría, pero manteniendo la distancia.
—¿Quién pensaría que Isabella Swan llegaría a conquistar el noble corazón de un caballero como Edward Cullen?—resaltó aquellas palabras—. Una muchacha de humilde nacimiento, tímida o eso nos hace creer, que jamás había vestido con algo propio, que solía correr por los pasillos del…
—Sí—interrumpió Pet, la mirada de odio de la Srta. Robbins fue dirigida hacía la voz que provenía desde otra mesa—, aquellos detalles personales que probablemente incomodarían a cualquiera y que es innecesario conocer, pero aquí todos tenemos algo claro: Estamos felices por la pareja ¡Salud!
Miré con eterno agradecimiento a Pet, él sabía perfectamente lo horrible que era para mí el recuerdo de mi pasado, sabía lo incomodo que era y lo desagradable que era para mí la figura de esa mujer y él, a pesar que no tenía ningún compromiso conmigo, a pesar que ni siquiera debía estar allí porque comprendía que no le era grato, él había acudido en mi socorro cuando realmente lo necesitaba, entonces volví a ver en él ese corazón tan dulce y tierno que no albergaba nada más que cosas buenas, era incapaz de sentir rencor.
Luego de eso tuvimos que escuchar otros brindis, pero ninguno tan desagradable como el de la Srta. Robbins, que por cierto se retiró a mitad de la noche cuando nadie la tomó en cuenta por el numerito que se había mandado.
Jasper Whitlock estuvo conversando con Edward luego de la cena, hablaron de lo bien que le había sentado el compromiso, mientras que Rose, Alice y yo conversábamos de lo lujoso que era esto, no estábamos acostumbradas a algo así, pero las chicas insistían en que la vida de Edward era de este nivel y que probablemente terminaría acostumbrándome, aunque no me imaginaba como. No me sorprendió ver que Jasper le ofreció a Alice el brazo para que fuesen a la pista de baile, así que esta vez quedamos sólo Edward, Rose y yo.
—Esto ha sido hermoso, Edward—sonrió—, aunque no le hayas dicho nada a Bella.
—Quería que fuese una sorpresa—dijo posando su mano en mi cintura—, aunque te confieso que tenía miedo que se negara y no me dejara realizar la cena, por eso mismo no le dije nada.
En ese instante se acercó Emmett a pedirle un baile a Rose, quién aceptó encantada, por lo que de inmediato comencé a buscar a mis amigas entre la gente y me di cuenta que Lauren bailaba con Pet y Jessica conversaba muy feliz con Seth, las cosas eran extrañas, pero me di cuenta que todas pasaban un tiempo muy agradable, así que por primera vez decidí morder mi lengua y no reclamar nada. No era posible que ante tanta felicidad pudiese abrir la boca sólo para arruinarlo, quizá había madurado, quizá no, pero sabía que Edward había tenido la mejor intención en regalarme todo esto.
—Isabella—se acercó Jacob a nosotros —, me deleitarías con un baile, querida.
Miré a Edward, este asintió sonriente e invitó a Emma a bailar, así que acepté el brazo de Jacob y nos fuimos a la pista de Baile. La música había cambiado, ya no era vals, ni tampoco algo relajado, estaba sonado un tema que me era conocido, era salsa y la había practicado tantas veces en mi vida que de seguro no podría equivocarme en los pasos, pero al llegar a la pista la música cambió y ahora sonaba un tango y de tango yo no sabía nada.
—¿Sabes bailar tango?—sonrió Jacob.
—Nada de nada—reconocí.
Él me sonrió y me tomó por la cintura. Me aseguró que me guiaría en los pasos que simplemente me dejara llevar, pero yo soy fatal en eso, no hay caso conmigo, puedo bailar bien aquello que he aprendido con anterioridad, pero aprender sobre la marcha no era lo mío.
—¿Por qué tan callada?—dijo mientras con su mano en mi cintura me guiaba—, cada vez que leo tus cartas te imagino hablando velozmente y sin parar.
—Es diferente escribir a Mr. Misterious—sonreí—, ya sabes, Mr. Smith, pero verte a ti es extraño, para mi eres Jacob Black cuando te veo, pero cuando te escribo te transformas en otra persona, eres mi tutor.
—Ya veo—sonrió—, incluso uno con faltas ortográficas.
—¿Faltas?—no comprendí su comentario.
—Cada vez que escribes Misterious me causa gracia, nunca he querido corregirte ya que es algo tuyo, como si te hubieses apropiado de la palabra y la hubieras convertido en propia. Es Mysterious, pero me gusta que lo escribas imperfecto. Aunque deberás mejorar tu inglés, sobre todo ahora.
Sólo a él se le podía ocurrir hablar de mis faltas de ortografía en un momento como ese, más cuando estaba moviendo mis pies con extremada torpeza junto a los suyos que eran gráciles y refinados.
—Hoy Edward se ha superado—dijo luego de un rato—. Jamás había visto a mi primo tan feliz y radiante como esta noche, me alegra mucho saber que has tomado una decisión correcta.
—Gracias a su consejo lo conseguí—era incómodo hablar con él, no sabía si decirle usted o tratarlo de tú—, fue un gran empujón.
—Ya sabes que para que puedas casarte necesitarás mi autorización ya que aún eres menor de edad, por eso me gustaría que fuéramos mañana mismo a firmar los papeles que sean necesarios y darte el poder de casarte—sonrió.
—¿Mañana? No es necesario tanto apuro, además he quedado de ir a pasar con las chicas las vacaciones en casa de su madre.
—Esta noche para ti siguen las sorpresas…—murmuró antes de tomar mi mano y llevarme hacía Edward.
La fiesta seguía su curso, con Edward como anfitrión todo parecía fácil, conocí a su jefe, a sus compañeros de trabajo, a sus amigos más cercanos, pero no había nadie de su familia, ningún Cullen, sólo había parte de la familia Black, todos ellos habían asistido, pero aún así aquello me pareció muy extraño. No quise hacer preguntas por miedo a arruinar el momento, así que me quedé en silencio y hablaba sólo cuando era estrictamente necesario.
Cuando Edward se disculpó un minuto y se marchó de mi lado, aproveché de buscar a Pet para agradecerle lo maravilloso que había sido su discurso y simplemente hablarle, sabía que había ido bastante feo de mi parte todo lo que había hecho, pero comprendí que él me había perdonado, quizá no del todo, quizá la herida estuviese un poco abierta, pero él tenía un corazón grande y estaba segura que pronto sanaría. Cuando le vi conversando junto a su hermana y Lauren, les pedí a las chicas un momento a solas, Jess me miró, pero en sus ojos sólo vi la simple súplica de "no le dañes", pero no tenía la intención de hacerlo así que le sonreí.
—Gracias—fue lo primero que dije—, gracias por salvarme de aquel incómodo momento y por haber salido a mi socorro cuando en realidad no tenías ninguna obligación.
—Lo creas o no si la tenía—su mirada se mantenía fija a la mía—, somos amigos y era el único que tenía el valor de enfrentarla, sabía que por más que te amaran Alice y Rose estaban ligadas a la imagen de superioridad de la Srta. Robbins y Edward es demasiado cortés para haber interrumpido aquel horrible discurso, así que era uno de los pocos que podría y se atrevería a hacerlo.
—Pues lo agradezco mucho y también lamento haber sido tan desconsiderada al dejar las cosas así de inconclusas entre nosotros, sé que no te lo merecías y…
—Y nada—sonrió, pero comprendí que sólo fue cortesía—, Bella siempre he sido un enamorado del amor, siempre he creído que existe una persona para cada uno y a pesar que he recibido innumerables burlas al respecto, sé que estoy en lo correcto. Veo en él lo que tú necesitas y él te necesita, yo ya encontraré a ese alguien que me necesite a mí también.
Cuando terminamos de conversar me sentí aliviada y feliz por él, era un gran chico y sólo pude acercarme a él y besar su mejilla, esperé que comprendiese que no podía decir nada más hermoso de lo que él había dicho y estaba aprendiendo a que no siempre las palabras eran necesarias para demostrar lo que se quería, así que una vez más calle mi boca y fui sincera de otro modo.
—¿Bella?—escuché por la amplificación. Era Edward—, ¿Dónde estás querida?
En un rincón del gran salón estaba Edward, Alice, Rose y Jacob. ¿Qué hacían ellos allí? Me era extraño ver a los cuatro allí reunidos, todos sonreían ampliamente al ver como las personas se apartaron dejando, nuevamente, un pasillo que me daba toda la vista hasta donde ellos estaban.
—¡Oh, allí estás! Todos pensaran a estas alturas que eres una novia escurridiza y la verdad es que si lo eres, si todo el mundo supiera todo lo que tuve que rogar para conseguir el amor de esa jovencita jamás me lo creería—la gente rió—, pero bueno, aquí mi querido primo Jacob, tiene algo importante que decirte.
Jacob tomó el micrófono y me sonrió.
—En realidad debería insistir en que Edward te diese esta noticia, pero creo que si recibieras una noticia más de los labios de Edward quedarías en shock, así que esta vez me he robado la película para decirte algo. Señoras y señores—le dio solemnidad—, no sé si muchos de ustedes sabrán que la señorita Swan, pronto señora Cullen, es una maestra de la pluma, escribe cuentos que se están publicando en su diario universitario, además está escribiendo una novela…
Sentí una terrible curiosidad de saber ¿Cómo demonios Jacob sabía que estaba escribiendo una novela? Nadie lo sabía, ni siquiera Alice y Rose, no lo había comentado en mis cartas, no lo había escrito en mi diario, no lo había hablado con nadie y tampoco era de las que conversaban en sueños. Entonces vi la sonrisa de suficiencia de Rose y supe que había sido ella. Siempre tan observadora y sigilosa, podría haber sospechado antes de Alice que de Rose, de seguro llevaba días espiándome, no me extrañaría que hubiese sabido donde guardaba el manuscrito, pero no me había dicho nada, no había insinuado nada.
—Escrito que se envío a una casa editorial y han quedado maravillados con la primera parte, tan ansiosos por la segunda que están esperando por ella dispuestos a pagarte en efectivo una suma considerable por el escrito completo—sonrió Jacob, quizá mi rostro de sorpresa era tal que él continúo—. Si, Isabella, créelo, tu primera novela: El diario de una huérfana podrá ver la luz, más temprano que tarde, así que pido un gran aplauso para esta chica, nuestra Bella que hoy no sólo es la prometida de un gran hombre sino también una promesa de escritora.
¿Qué hacía? Las piernas me temblaban como si fueran sólo hilos que me mantenían pegada a la tierra, mi corazón latía tan fuerte que los oídos me zumbaban al punto de no dejarme oír nada. Edward seguía hablando algo de un viaje junto a mis amigas a Europa, algo con la familia de Lauren, yo sólo me concentraba en no desvanecerme, pero fue demasiado tarde, lo último que recordé fue la imagen borrosa de Jacob y el frío suelo.
Quizá mi vida no fuese tan mala, no me podía quejar ni siquiera de inoportuna, desmayarse en una fiesta de compromiso, tú fiesta de compromiso era estúpido, pero desmayarse en tu fiesta de compromiso cuando la mitad de los asistentes era médico era inteligente. Así que no supe ni cómo ni cuándo había vuelto en sí, sobre mí había cerca de diez personas, todas preocupadas, veía sus cabezas y sus rostros algo borrosos pero cuando pude enfocar mejor, me di cuenta que estaban aliviados. Edward me había dado a oler alcohol y el olor hizo que mi nariz doliese.
—Creo que cuando te de noticias en el futuro deberé asegurarme que estés sentada—sonrió Edward.
—Ella está bien—dijo Jacob—, no hay nada de qué preocuparse.
Me senté en una de las sillas, mientras Alice y Rose se mantenían a mi lado sosteniéndome una mano, les sonreí para que se sintieran tranquilas, aunque aún tenía una sensación extraña en el estómago y no era capaz de creer todo lo que había oído.
—¿Es verdad?—murmuré.
—Cada palabra—dijo Alice —, cada palabra.
Edward se mantuvo a mi lado, se sentó en una silla junto a mí y me cuidó mientras la fiesta continuaba, incluso luego que le juré que me encontraba bien, él insistió en que me mantuviese sentada.
—Ed—sonreí—, no hay más noticias extrañas por hoy, así que puedo mantenerme de pie.
—Bella —me miró tiernamente—. No sé qué tanto has oído, pero prefiero que te desmayes ahora aquí sentada a que lo hagas mañana en el aeropuerto.
¿Aeropuerto? ¿Mañana? Mi cabeza volvía a convertirse en un torbellino, sabía que Edward tenía el poder de dejarme idiota por horas, que sus besos eran armas mortales contra mi voluntad, lo tenía claro, pero jamás creí que las cosas fuesen tan confusas cuando él me hablaba, más ahora.
—¿Aeropuerto?
—No te preocupes, Alice y Rose han sido cómplices de todo y ya han empacado tus cosas, Lauren se ha encargado de todo el resto ya que ella también era cómplice, de hecho de ella fue la idea.
—¿Qué idea?
—Alice, Rose, Jessica, Lauren y tú se van a Europa mañana, los padres de Lauren han invitado a Jessica al viaje, ya que ella no podía costeárselo y yo las he invitado a ustedes, los permisos están listos, firmados y todo lo demás, pero mañana en la mañana deberá firmar tu permiso junto a Jacob—respiró—. Espero que no estés molesta conmigo por ocultarte tanto, juro que quise decirte esto muchas veces, odiaba mentirte, pero quería que hoy fuese tan perfecto que cuando soñaras algo no fuese capaz de asemejarse a tu realidad.
¿Enojarme? Era incapaz de pensar con claridad, me sentía sedada por algo extraño que era superior a mí, pero era incapaz de enojarme, además creo que ni siquiera en mi sano juicio habría sido capaz de enojarme. ¿Quién se enojaría por tener un novio perfecto como el mío? ¿Quién se enojaría por viajar a Europa con tus mejores amigas todo pagado como regalo? Quizá la antigua Isabella Swan se enojaría, pero esta Isabella, la que está dopada, confundida, aún shockeada y manipulada por los encantos de Edward Cullen, claramente no se enojaba por eso, todo lo contrario. Habría saltado de felicidad de no ser porque estaba mareada y los tacones ya martirizaban mis pobres pies.
Hola chicas.
Actualizando este fic. Bueno les tengo noticias. Estoy publicando mi fic que se llama Doble Negativo, espero que se pasen por él, dejen sus reviews y sigamos en contacto, además subiré pronto un nuevo fic que se llamará Hiding my heart away, que será el último fic de Twilight que publique, he decidido dejar el fandom y si es que escribiese fics sería sólo de series, One Short u otras sagas. Están invitadas a seguir leyendo mis historias puesto que las dejaré todas tal cual están, no borraré nada. (Esto no es algo pasajero, no es que diga me voy y luego vuelvo, es una decisión tomada y las chicas que me conocen saben que soy de palabra. Dejo el fandom luego de terminar de publicar mi fic de despedida: Hiding my heart away)
Espero seguir recibiendo su apoyo, pueden encontrar mi página de facebook (Manne Van Necker) y darle me gusta, pueden leer mi original Lasciatemi y todo lo demás lo puedes encontrar en mi profile.
Agradezco a las pocas chicas que siguen allí, dejando sus reviews y haciendo marcar su presencia, es la única forma que tengo de saber si les gustó el capítulo, si aún siguen leyendo o simplemente para motivarme a escribir, de verdad gracias.
Ya son más de tres años de apoyo, casi cuatro años en fanfiction publicando en este fandom.
Manne Van Necker
