Tu mundo
Eowyn
Capítulo 4: La salida
POV
Por fin había llegado el fin de semana. Aunque faltaba poco para el mediodía, era temprano. Me dirigía hacia el centro donde había quedado; faltaban pocas calles para llegar y en una esquina choqué contra alguien, iba distraído (algo raro en mí); miré a la persona en cuestión y mi rostro se torno más serio de lo que ya estaba: era Ella. ¿Por qué tenia que encontrármela en todos los sitios?
Me dirigió una mirada de furia, dió una calada al cigarrillo que llevaba en los labios y me tiró el humo a la cara haciéndome entrecerrar los ojos; seguidamente se alejó ignorándome.
"Estúpida" pensé para mis adentros. Continué andando y al llegar a mi punto de destino, Eriol y cinco chicos más me estaban esperando.
Li, ¡llegaste! – me saludo un siempre sonriente Eriol – Te presento, éstos son: Hiroshi Yamamoto... – un chico moreno con ojos oscuros saludó - ...Tatewaki y Takefumi Watara... – dos chicos morenos con ojos castaños y al parecer gemelos sonrieron - ...Kogure Yitsui y Kaito Mitsure – los otros dos chicos eran más bien parecidos físicamente: castaños con los ojos oscuros.
Saludé intentando parecer simpático. Aquellos chicos no parecían desagradables, iban bien vestidos y arreglados, no como la parte "rarita" de la clase: todos con pantalones caídos y camisetas anchas tipo surferos o skaters...¿que moda era esa? Vaya una horterada.
No me costó mucho adaptarme al grupo, en seguida conecté y cogí confianza. Anduvimos por la zona de tiendas y nos entretuvimos viendo a chicas guapas pasar. Por supuesto nos fijábamos en las que estaban más arregladas y llevaban ropa de marca como nosotros.
Casi al final de la tarde, nos sentamos en uno de los bancos de la plaza mayor, estábamos agotados de todo el día. Al momento que yo suspiraba aliviado por tener un momento de descanso, Eriol me susurro:
A propósito Li, ¿quién te hizo eso en la cara? ¿No habrá sido...? –
La rara esa, Kinomoto, pero no lo comentes mucho... –
Tranquilo, ¿Sakura te hizo eso? Vaya... –
Me pillo desprevenido y no pude pararle los pies a tiempo –
¿Qué le hiciste para que te hiciera eso? ¿Le dijiste algo? –
Nos estábamos respondiendo con malas mutuamente y le dije que fuera a llorarle a su madre, y se me tiro encima –
Li, nunca debiste decirle eso – dijo Eriol entre preocupado y serio
¿Por qué? –
Veras...no es que me guste decirlo, ni tampoco a Sakura. Su madre murió hace poco más de un año y lo pasó muy mal, aun le afecta que digan cosas sobre ella... –
En ese momento me quede mudo. En realidad, comprendí el porque de su actitud hacia mi aquel día. Yo sabia lo que era perder a un ser querido y tan cercano a mí y en ese momento me compadecí de ella.
...He visto muchas veces llorar a Sakura por su madre, digamos que Tomoyo y yo somos los que más confianza le tenemos y por eso nos respetamos mucho mutuamente. Deberías hablar con ella e intentar aclarar el malentendido. –
Lo intentare, pero eso no significa que vaya a caerme bien –
Eriol sonrió a modo de entendimiento. Yo, por mi parte, intente comprender un poco mejor a esa chica, mi alma se había enternecido por unos instantes. Debía haberle afectado mucho que su madre muriera, yo no me imaginaba cuanto.
Cuando mi padre murió recuerdo su ausencia, la casa parecía más vacía y silenciosa que de costumbre, y recuerdo que me invadió un sentimiento de soledad muy grande, que ya nunca más pude llenar.
Hiraguizawa –
Dime Li –
¿Hasta que punto le afecto a Kinomoto lo de su madre? –
Yo conocía muy poco a Sakura antes de que su madre muriera, pero la recuerdo como a cualquier otra chica normal, no era como es ahora, antes siempre se reía y estaba siempre muy alegre, al menos las veces que yo la vi. Lo de su madre le afecto mucho, y se convirtió en lo que es ahora. Recuerdo también que desde entonces siempre se viste con ropa oscura, no es no le favorezca pero una vez llevaba un vestido verde y la verdad es que estaba muy guapa... Pero eso no viene al caso, la cuestión es que cambio radicalmente –
Ya veo –
Entonces comprendí que la chica no era rara por que si, sino que esa experiencia la había traumatizado enormemente.
Hey chicos – dijo Tatewaki - ¿Os habeis fijado en esa chica que va por allí? – señaló a una chica rubia que estaba en la lejanía - ¡Dios! ¡Cómo se parece ése bombón a Minako! La verdad no está nada mal... –
Es verdad, se parece a Minako, aunque cómo Minako no hay ninguna, bueno, la verdad es que su grupo de amigas no están pero que nada mal tampoco... – Kaito se añadió a la conversación - ...¿os fijasteis cómo iba Kinomoto el otro día?... –
Al oír el nombre me pareció que el rumbo de la conversación se estaba poniendo interesante y me puse a escuchar.
...¿Cuándo se puso esa minifalda? No es que me guste...pero no estaba nada mal, la verdad –
Tienes razón, Kaito – Kogure se puso a hablar también – No es muy guapa, pero tiene su punto –
Pues yo prefiero a Minako, no sabéis cómo es de desagradable ésa chica – ésta vez el que habló fui yo
¡Venga Li! ¡Que sólo eran comentarios! ¡Nadie va a salir con ella! ¡Ni ganas que tenemos! ¡A ver si te atreverias a salir con ella! –
No es tan peligrosa cómo aparenta –
Apostamos a que no eres capaz de hacer que se cuele por ti –
No puedes pedirme eso, es demasiado fácil –
Entonces hazlo, y te prometemos que tu premio será Minako, venga, ésa si que se nota que está por ti –
Jajaja, acepto -
Sakura's POV
Acababa de toparme con el "principito", que asco. Además, ¿que se ha creído con esa mirada que me ha lanzado? Ese tío no debe estar muy bien de la azotea si tiene la actitud que tiene conmigo.
El otro día me busco y me encontró, hubiera podido dejarle peor de lo que estaba si no me hubiera cogido. Mierda, ese chico es fuerte, no lo aparenta.
Dí la ultima calada al cigarrillo que tenia entre mis dedos antes de llamar al timbre de casa de Tomoyo, a ella no le gusta que fume.
Tomoyo vive en una casa grande con jardín y piscina, se puede decir que ha nacido privilegiada, en verdad me alegro de que no sea una cursi, porque podría serlo perfectamente.
A veces la envidio un poco, pues da la sensación de que ella es perfecta: es guapa, rica y tiene una voz preciosa, me gusta mucho oírla cuando canta, muchas veces, yo la acompaño con mi guitarra eléctrica, empecé a tocar hace algún tiempo y resulta entretenido, aunque nunca toco cursilerías, solo rock.
A parte de todo eso, Tom tiene un increíble talento como modista, aprendió a coser muy pronto y ahora diseña su propia ropa y, he de reconocerlo, también ha hecho algo para mi.
Cuando entro en la casa Daidouji, Tomoyo me recibe con un abrazo, siempre que estamos a solas lo hace, siempre me trata con mucho cariño, y yo a ella.
Hola Tomoyo –
¡Hola Sakura! ¿Qué tal el viaje de ida hacia aquí? –
Pues que quieres que te diga...me he encontrado con Li – dije asqueada
¿Y le has hecho algo? – me pregunto Tomoyo mirándome alarmada
No, tranquila, he pasado de él –
Menos mal...Sakura, aunque el otro día se pasara contigo no hacia falta que le dejaras como está...pero por otra parte, se lo merecía –
No quiero acobardarme delante de él, me ponía furiosa cada vez que le veo y que me mira, le odio –
Tomoyo me miró seriamente mientras yo desviaba mi mirada hacia otro lado. No me gustaba hablar de cosas odiosas, y ése imbécil era una de ellas.
A propósito Sakura... – dijo Tomoyo cambiando de tema – Te he hecho ésto, creo que te gustara, es una camiseta – seguidamente me sonrió.
Llevaba en sus manos una camiseta verde oscuro que bajaba desde el lado derecho en diagonal para hacerse mas largo en el lado izquierdo, tenia la manga derecha que llegaba hasta un poco mas abajo del codo y el brazo izquierdo no tenia manga, por lo que el cuello pasaba de un hombro hasta la axila contraria.
¡Wow Tom! ¡Es muy guapa! Pero, ¿por qué no la has hecho en negro? –
Hice esa pregunta muy obviamente. Tom sabia que muchas veces yo vestía de negro y siempre intentaba que me pusiera algo que llevase color.
Sakura, no empecemos. ¡La ropa que te he hecho últimamente es oscura! – rectificó cuándo la miré muy seriamente - Vale, de color, pero en tonos oscuros. Y nunca te la pones, solo cuando yo voy a tu casa y no te tiene que ver nadie; estoy segura de que te verías mucho mejor –
Pero Tom... –
¡No quiero peros Sakura Kinomoto! ¡Ahora quiero que te pruebes ésto!-
Decidí hacerle caso, pues aunque no lo parezca, Tomoyo puede ser terrible cuando se enfada. Me quite mi ancha camiseta negra y me puse la que Tom sujetaba en sus manos. Lo primero que vi al levantar la vista fue a mi amiga sonriendo.
Bueno, ¿ya estas contenta? – solté
¡Tonta! ¿Quieres mirarte al espejo? –
Cuando me puse delante del cristal, éste reflejó una imagen muy distinta de la que yo había imaginado: una chica de largos cabellos castaños, bastante guapa y con un físico envidiable me devolvía la mirada.
¿Esta soy yo? Tom... esta camiseta es muy...ajustada –
Sakura, ¿tienes curvas sabes? ¡Eres una chica! ¿Cuánto hace que no te mirabas en un espejo? Deberías hacerlo más a menudo... Pero dime que te pondrás la camiseta ¡por favor! – suplico, en seguida se empezó a emocionar y a ponerse contenta - ¡Te la podrías poner para el Festival de Primavera! Faltan pocas semanas ¡y con Ritsue queríamos actuar! Lo estuvimos hablando y ¡estuvo de acuerdo! Anda di que si... –
Espera...¿me estas diciendo que quieres que toquemos con Ritsue en la tontería esa? –
¡Si! Sak, ¡Ritsue esta como loca ensayando con la batería! Quería una buena excusa para poder tocar ¡y aquí la tiene! Además tú tocas la guitarra y yo canto, ¿qué más puede fallar? –
Que yo no quiera hacerlo, ¿quizá? podrías habérmelo dicho antes. Ritsue tampoco me ha dicho nada. Y aunque quisierais tocar, falta alguien que toque el bajo, no se puede tocar nada decente sin eso –
Eso no es problema Sak. Se busca y se encuentra. ¡Tú tienes que hacerlo! Será solo una canción ¡y ya esta! ¡Demuestra a todos tu talento con la guitarra! ¡Se quedaran de piedra! –
Tomoyo, yo no quiero impresionar a nadie... Además hablas como si tuviéramos un grupo, y no lo tenemos, así que creo que no se hace nada –
¡Si que lo tenemos! Acaba de nacer. Solo le falta un nombre y un bajo; ya tenemos la guitarra, la batería y la voz –
Tom estas loca. No pienso actuar en esa chorrada de festival –
¿Y si viene Yue? –
¿No serás capaz de decírselo...? –
Sabes que si –
Tom, no me hagas chantaje... –
No lo hago, solo hago tratos –
Eres mala –
Lo se –
Hizo una risita malvada. Sabía que con eso me iba a hacer decir que si, pero no me hacia gracia tocar la guitarra delante de todos los estúpidos de mi clase...
Bueno, me lo pensare –
¡Bien! ¡así se hace Sak! –
Eso no significa que vaya a hacerlo –
¡Claro que lo harás! ¡Te lo digo yo! –
La mire de reojo y suspiré, al final seguro que me hacia tocar en ese estúpido festival.
OOoooOooooooOoooooOOooooooOOooooOO
N.A.: cuarto capítulo al fin. Ya era hora después de esperar una semanita. Jejeje. Aunque ahora mismo no tengo mucho tiempo, prometo ponerme a escribir los siguientes capítulos en seguida. Al menos, lo intentaré. ¡Hasta la próxima!
